Capítulo 12

El claro azul del cielo destacaba intensamente sin nube alguna que lo eclipsara.

La Perla Negra navegaba solitaria e indomable sobre las extensas aguas de un azul intenso reflejando en ellas la clara figura del cálido sol.

"¡Maldición!"

Exclamó Jack zarandeando la brújula desde la popa del barco.

Por más que la cerraba y la abría, la flecha roja vagaba indecisa sin marcar un rumbo fijo.

"¡Ah!"

La cerró cansado.

Elizabeth subía el pequeño tramo de escaleras de popa.

Acariciaba la fina madera de la barandilla mientras la brisa le desplazaba sus cabellos bajo el sombrero.

"Aún no me has dicho que haremos en Tortuga"

""Todavía no lo tengo pensado" exclamó con el ceño fruncido sin apartar la vista de la brújula "ya sabes que me gusta improvisar sobre la marcha"

Cerró la tapa y la abrió de nuevo impaciente como si de ese modo consiguiese hacer efecto en ella.

Elizabeth llegó junto a Jack con una sonrisa.

Jack fijaba la vista en la flecha roja quien seguía bagando entre los puntos cardinales desorientada.

"Esta maldita brújula ya no es lo que era"

Se justificó Jack apoyándose en el enorme timón.

Elizabeth enarcó una ceja.

"Tal vez lo que sucede es que en el fondo no quieres ver el tesoro en manos de Beckett"

Jack ensanchó una mueca con sus tiznados ojos fijos en el horizonte.

"Es lo que menos deseo en este mundo, tesoro"

sacó de su chaqueta el mapa de Kidd y lo desenrolló.

En él había seis grandes X dibujadas, acompañadas de una frase

"la x marca el lugar"

No indica ningún lugar

"La x marca el lugar"

Jack escudriñaba el complicado mapa ladeando la cabeza cambiándolo de posición, tratando de descifrarlo sin éxito alguno

"¡Ah, esto es exasperante!"

Se dio por vencido guardándolo de nuevo en su chaqueta.

Alzó el rostro dirigiendo la vista hacia el mástil del barco

"¡Señor Gibbs, informe de ruta!" Exigió desde el timón

"¡Agua en el horizonte, mi Capitán. Sin rastro de tierra!" Informó el maestre cuya figura resultaba diminuta desde aquella altura.

"¡Ah!" Se quejó Jack

"Al parecer hoy sólo recibo malas noticias"

Al tercer día de navegación y con ayuda de un viento de Poniente más que favorable, La Perla Negra desembarcó en Tortuga.

El sol caía bañando los cielos del atardecer en un anaranjado fresco.

James aguardaba a bordo.

Jack desembarcó junto Gibbs y Elizabeth dejando al resto de la tripulación, James Norrington incluido, a cargo de las tareas del navío.

Bajó con prisa la tabla de embarque y ensanchó una sonrisa una vez puso pie en el puerto.

Cogió una buena bocana de aire, respirando el ajetreado ambiente que desprendía la ciudad de Tortuga.

Se dirigió con pasos apresurados hacia el muelle adentrándose en el ajetreado ambiente del lugar.

"Encontrar el tesoro del Capitán Kidd es algo que muchos han intentado a lo largo de estos años y nadie ha logrado, Capitán"

comentaba Gibbs en su oído mientras caminaban por el muelle.

"Antes de encontrar el maldito tesoro debemos descifrar el condenado mapa, lo que es más exasperante aún"

Jack frunció los labios ensanchando una mueca,

"Ya ves, podría haber ocultado el puñetero tesoro en una isla conocida y tatuarse la dirección, como hacemos todos"

no puedo usar la brújula y tampoco consigo descifrar el mapa.

aquella situación lo irritaba.

"¡Esque uno no puede cruzar decentemente este puñetero muelle!"

exclamaba abriéndose paso entre los aldeanos.

"Jack, deberías cuidar tu lenguaje"

le reprochó Gibbs en su oído.

Jack le lanzó una mirada desafiante.

Gibbs carraspeó y trató de corregirse.

"No creo que esa clase de expresiones sean las más apropiadas de usar delante de una mujer"

Gibbs se volvió lanzando una mirada disimulada a Elizabeth quien pareció no haberle oído.

Ojeaba distraída el ambiente del puerto.

"Bah, Elizabeth es una mujer de la realeza. Se ha criado en la alta cuna y tiene principios; no es alguien tan influenciable como nosotros" comentaba Jack despreocupado observando las abarrotadas calles de Tortuga.

"Hacía bastante tiempo que no regresaba a este lugar"

y si mal no recordaba hay una taberna por aquí cerca

Elizabeth caminaba tras Jack y Gibbs absorta en sus pensamientos sobre James cuando un marinero borracho le cortó el paso.

"¡Pero qué ven mis ojos! ¡Una sirena ha salido del mar!"

Sujetaba una botella de ron a medio consumir en la mano y un gorro de marinero sucio.

Se detuvo frente a ella, tambaleándose y observándola con unos ojos lujuriosos

"Mi capitán me ha preguntado:

¿Qué hace un pueblo como ella en una chica como este? Estoy seguro de que seréis del agrado de mi capitán"

balbuceaba mientras se esforzaba en mantener el equilibrio , con la ropa apestando a ron y ensanchando una ofensiva sonrisa

"Podéis mandarle esta respuesta a vuestro capitán" exclamó Elizabeth devolviéndole la sonrisa.

Acto seguido y furiosa le propinó tal bofetada que hizo al marinero dar media vuelta por el golpe y caer al suelo por la borrachera ante las miradas de Jack y Gibbs quienes a unos metros de la taberna se volvieron ante el desplomo del aquel marinero sobre el suelo observando la escena boquiabiertos.

"Aunque empiezo a pensar que estamos siendo una mala influencia para ella" rectificó Jack al oído a Gibbs mientras observaba a Elizabeth alejarse satisfecha del lugar dejando a aquel marinero tumbado en el suelo.

Pasó con una sonrisa satisfactoria delante de Jack y Gibbs que la observaban con recelo mientras entraba en la taberna.

Una vez entraron en la taberna, Jack alcanzó una de las pocas mesas que quedaba libre.

Pidió rápidamente una botella de ron y tres jarras a la camarera.

Gibbs y Elizabeth se sentaron junto a él.

El ambiente seguía siendo el mismo que la última vez.

Música, borrachos vociferando y un intenso olor a alcohol y humo impregnando la sala.

No habían ido a tomar un par de tragos.

Sabía que el Capitán Kidd solía desembarcar con frecuencia en Tortuga.

Alguien debía haber allí que supiese de la existencia del tesoro.

Los rumores corrían como la espuma en Tortuga y más aún si había algún tesoro de por medio.

El plan era sencillo: sondear a los clientes de la taberna pues la mayoría eran marineros, tripulantes y piratas.

Cambiar información a cambio de un trago y pronto volverían a La Perla Negra.

El plan resultó ser mucho más complicado de lo que Jack esperaba. No pedía mucha información, preguntaba sobre el mapa del Capitán Kidd y la localización del tesoro pero cada cliente nuevo que sondeaba acababa dando una versión diferente del anterior.

"Está en su barco en las profundidades del mar"

aseguraba un mercante con barba espesa y parche en el ojo derecho

"Está oculto en una cueva"

insistía un corsario africano con un pecho tan amplio

"El Capitán Kidd no está muerto y está disfrutando de su tesoro" aseguraba un viejo marinero.

Jack comenzaba a desesperarse. No hago más que oír estupideces

Comenzaba a dar por perdida la noche.

"Así que estáis interesados en el tesoro del Capitán Kidd"

un hombre sentado en una mesa alejada de la clientela intervino descortés.

Estaba sólo en el rincón más oscuro del establecimiento.

Dio un sorbo a su botella. las gotas de ron se le derramaron por la barbilla.

Se las limpió con la muñeca poniéndose en pie y se acercó hasta la mesa de Jack.

Jack le ofreció asiento con una sonrisa.

El marinero aceptó la invitación.

se sentó con semblante serio.

Jack se apresuró en llenarle una jarra de ron.

"¿Quien sois?"

Quiso saber Jack, entrecerrando sus curiosos ojos.

El marinero lo observaba con semblante serio.

"Me llamo Pete" respondió sin mucho entusiasmo.

Jack le acercó la jarra.

"¿Cual es vuestra historia, Pete?"

estiró el brazo y lo dejó caer sobre la silla de Elizabeth.

"Formé parte de la tripulación de Kidd durante tres años"

dio un sonoro trago a su copa. Un hilo de ron le caía por la comisura de los labios

"Viajé bajo sus ordenes durante cuatro años y malvivo en las calles desde su ejecución"

Elizabeth observaba con desconfianza a aquel marinero.

Sin duda no era un tipo de fiar.

Jack enarcó una ceja

"Supongo que en esos años de servicio a Kidd oiríais hablar sin duda de aquel famoso tesoro"

dijo Jack.

Pete ensanchó una sonrisa tosca en su mugriento rostro

"Kidd sólo bajó aquella mañana con tres tripulantes para que le ayudaran a enterrar el dichoso tesoro. Después se aseguró en comprarles su silencio con una bala a cada uno en el pecho"

explicó con poco interés dando un trago .

Dirigió una mirada de desaprobación a Elizabeth

"¿Sabéis entonces el lugar exacto donde enterró ese tesoro?" Preguntó Jack entrecerrando los ojos con esperanza.

"No"

contestó Pete con una sonrisa.

Jack se sorprendió.

"¿Sabéis descifrar el mapa?" Preguntó arqueando las cejas

"No"

fue de nuevo la respuesta que del marinero.

Un rastro de decepción cruzó el rostro de Jack.

"Aseguráis haber navegado bajo las órdenes del Capitán Kidd sin embargo no sabéis dónde ocultó el tesoro ni sabéis descifrar su mapa" comentó Jack decepcionado

"¿En qué podríais beneficiarme?"

"Sé en qué isla está oculto y cómo llegar hasta ella"

aseguró Pete con una leve sonrisa formándose por un breve instante en la comisura de sus labios.

Jack sonrió y le ofreció la jarra de ron.

Pete rechazó la jarra y agarró la botella en su lugar.

"Os ofrezco navegar en mi barco e indicarnos ese lugar"

propuso Jack con una sonrisa amistosa.

"Obtendréis una recompensa a cambio, por supuesto" añadió entrecerrando sus castaños ojos.

Elizabeth le miró desde su hombro.

Pete dejó escapar una mofa burlona.

"¿Pensáis pagarme con ron, tal vez?"

Replicó con sarcasmo recostándose sobre la vieja silla.

"No cometáis el error de creer que Kidd era el único en poseer tesoros"

intervino Elizabeth con cierta impaciencia ante el descortés comportamiento.

Pete le dedicó una mirada desdeñosa.

"¿Qué sabrá de tesoros una mujer?" Bufó insolente.

Elizabeth apretó los labios

"Mucho más que un marinero ebrio "

Jack la agarró del brazo

"Calma, compañeros"

"Estamos manteniendo una más que amistosa conversación, no hay porqué estropearla"

Lanzó una mirada de advertencia a Elizabeth quien respiró hondo y se recostó en la silla cruzándose de brazos

"Acepto la oferta"

Exclamó Pete encontrando interesante el diseño de la botella

"Y exijo la mitad del botín"

Jack ladeó la cabeza.

Ni siquiera podría oler el tesoro, pero tal vez estuviese dispuesto a aceptar otro acuerdo.

"De acuerdo"

exclamó Elizabeth para sorpresa de Jack quien la miró con los ojos ampliados.

"¿Vos acordáis el precio?"

Replicó Pete despectivo sobre su silla.

"¿Alguna objeción?"

Elizabeth entrecerró los ojos apoyándose sobre la mesa.

Pete respiró hondo conteniendo un insulto.

no merece la pena perder el tiempo con las habladurías de una mujer

se limitó a mostrar una tosca sonrisa.

"Si me permitís, Capitán"

Se levantó de su silla terminándose la botella de un trago y salió de la taberna limpiándose la boca con la mugrienta manga de su muñeca, en dirección a la Perla Negra.

Una vez Jack se cercioró de que había abandonado el local, se volvió hacia Elizabeth

"¿La mitad del botín?"

Le replicó frunciendo el ceño.

"El tesoro es para Beckett"

le recordó.

Elizabeth mostraba una satisfactoria sonrisa.

"Esa es una información que afortunadamente Pete desconoce" ensanchó una sonrisa triunfante .

Jack le devolvió la sonrisa por su astuta idea.

"Arrasa con lo que veas.."

Elizabeth alzó su jarra.

Jack brindó con la suya

"Y generoso no seas"

acercó el rostro hacia ella en busca de sus labios.

Jack regresó a La Perla Negra junto con Gibbs Elizabeth y Pete.

Martir los vio llegar sobre la barandilla

"¿Todo bien, Capitán?"

Preguntó con interés

"Más que bien, compañero"

Jack ensanchó una sonrisa

"Tenemos rumbo, ¡larguémonos de aquí!" exclamó embarcando sobre la cubierta.

Tras él embarcaron Elizabeth y Gibbs y por último Pete observando el navío con desinterés.

"¿Quién es?"

Quiso saber Martir

"Nuestro mapa"

anunció Jack dirigiéndose con cierta prisa hacia la zona de mandos.

"¡Levad anclas, señor Martir!" Exclamó impaciente ensanchando una sonrisa dejando ver su diente de oro

"¡A la orden, Capitán!"

La Perla Negra levaba anclas de nuevo en mitad de la noche abandonando el puerto de Tortuga en mitad de la noche.

Pete desde la cubierta observaba con rostro impasible como aquel puerto pirata iba empequeñeciéndose en la lejanía.

La figura de Elizabeth saliendo de la bodega lo distrajo.

Observaba con gesto de desaprobación como subía el tramo de escaleras llegando junto a Jack

"No deberíais dejar subir a bordo a una mujer. Es de malfario"

se quejó el recién con recelo

Gibbs a su lado, recogía uno de los cabos, enroscándolo con sus anchos brazos.

"Tratándose de mujeres como Elizabeth, sería mucho peor no llevarlas"

comentó con una sonrisa mientras la Perla Negra levaba anclas zarpando de nuevo rumbo a lo desconocido.