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Wow... Te abres muy fácil...

Ya deja de probarlo.

¿Por qué? Mira nada más lo dispuesto que está.

Para ya, él se enfadará cuando se entere.

Pero...

¿Quieres enfrentar su ira, Jean?

No...

Eso pensé.

Qué malo eres, Otabek...

~+~•~+~•~+~

Yuuri llevaba ya cinco días teniendo la misma pesadilla.

Y cada día tenía más y más hambre.

Yuuri había confirmado el rojo puro en sus pupilas, y, tal como su hermana mayor, lo había odiado.

Lo odiaba.

Aunque sus padres no parecían afectados por el cambio de coloración en los orbes de su benjamín, y en general nadie además de Mari había comentado al respecto, Yuuri consiguió unos lentes de contacto color café.

Su hermana mayor aprobó el cambio y le palmeó la cabeza como si de un perro se tratara, Yuuri riendo suavemente.

Todo volvía a la normalidad.

Aquella inestable y errónea comodidad.

Casi.

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