-¡AY POR DIOS HINATA HYUGA! ¿QUÉ HICIERON QUÉÉÉÉÉÉÉÉ?

La chica tapó de prisa la boca de su amiga, mientras todos en la cafetería del colegio las miraban.

-¡Ino por favor! Baja la voz- La rubia sonreía de sorpresa.

-¿Y... Es candente ese sexy boxeador? O ¿Es tierno y delicado?- La cara de Hinata se volvió de un rojo intenso.

Ino abrió los ojos de par en par haciendo una mueca en forma de O al ver a su amiga.

-¡¿Lo hicieron?!

Su rostro cambio a un semblante triste, Ino comprendió que no había salido del todo bien.

-Él... Se detuvo... Me dijo que no debió hacerlo. Se veía arrepentido...- Sus ojos estaban llorosos.

De la nada Ino le pegó con fuerza en la cabeza con la mano abierta.

-¡Auch! Ino... Pe... Pero...

-¡Tonta! Él te desea tanto o más que tú a él, así que sácate esa idea de tu cabeza. Lo que pasa es que no sabes leer entre líneas- Hinata la miraba demasiado confundida.

-¡Ash Hinata, es obvio!... Se detuvo por la misma razón que yo te pedí que no te vieras con él en su casa... Mira... ¿Qué hubiera pasado después de hacerlo?. Eso no lo convertía en tu novio ¿Verdad?, pero... hubiera sido tu primera vez, no estás preparada para ese tipo de relación. Estás enamorada, pero no sabemos si él también lo esté. Y aunque lo estuviera eso no quiere decir que quiera una relación contigo.

Las palabras de Ino llegaban como bofetadas una tras otra. No había caído en cuenta de todo lo que hubiera implicado.

-¡Hey! Quita esa cara... Te dije que iba a ser todo un reto, ¡no te rindas!- Las palabras de Ino parecían animarla un poco.

-Oye... ¿Cuándo lo verás de nuevo? Ahora podrías al menos obtener un beso, porque se han saltado ese "pequeño" paso.

-Lo... veré en su próxima pelea- Decía con un increíble brillo en sus ojos sacando de su bolsa la tarjeta que le regaló Naruto y se la mostró.

-¡Guau! Primera fila...- Decía con sorpresa la rubia, pero en cuanto vio la fecha se preocupó.

-O... Oye... Hinata ¿Ya viste la fecha de la pelea?

-Si... Es este sábado ¿Ocurre algo?- Ino se puso la mano en la frente en señal de tragedia.

-Es la inauguración de la galería Hinata... Te comprometiste con mi madre... ¿Recuerdas?

De un momento a otro todo parecía ir en su contra, aunque se trataba del rubio, no podía dejar plantada a la señora Yamanaka cuya intención era apoyarla.

-Tranquila... sé que hacer. Escucha... Irás a la inauguración, estarás solo un rato, luego yo misma te llevaré a verlo y después te recogeré. ¿Qué te parece?

Ino había logrado devolverle la alegría a Hinata, por un momento creyó que iba a decepcionar al rubio.

Para Naruto era una pelea muy importante, sería la primera del campeonato regional, si ganaba entraría con el pie derecho al semi-profesional. Pasaba varias horas al día entrenando en el gimnasio del "Club Nara".

Todos miraban con mucha atención al rubio, sus movimientos, sus golpes, en general toda su técnica era muy buena. No podían dejar de notar lo entusiasmado que estaba.

-¡Perfecto Naruto! Descansemos.

-Nara San... no es necesario... puedo continuar, de veras- Le decía agitado y empapado en sudor.

-Si... pero yo no... fue demasiado. ¿Qué te pasa? Estás más entusiasmado que de costumbre- Decía Shikaku mientras bajaba del cuadrilátero.

Naruto sonrío, no podía confesar que la razón era Hinata. Estaba empeñado en dar la mejor pelea de todas, la quería impresionar a toda costa.

Los días habían pasado en un abrir y cerrar de ojos y una preocupada Hinata miraba con angustia el reloj marcando las 6:50 p. m. La pelea empezaba en 10 minutos y no había forma de que pudiera desaparecer del lugar.

Noriko Yamanaka estaba decidida a presentar a la Hyuga con todos los asistentes. Desde que el evento comenzó no la había dejado ni a sol ni a sombra.

-¡Maldición! ¿Mi madre no piensa dejar descansar a Hina ni un segundo?

-"Belliza" tranquilízate, Noriko lo hace por ayudar a Hinata, lo necesita sí quiere ser pintora.

Sai trataba de calmar a Ino pero ella estaba tan angustiada como su amiga. Sí no se iban ahora no llegarían a tiempo.

La pelea estaba a punto de comenzar, Naruto y Shikamaru estaban en el vestidor repasando por última vez la estrategia para el combate, Rock-Lee estaba escuchando con atención.

-¡Muy bien Naruto! el momento llegó. No lo olvides, debes mantenerlo en las cuerdas.- El rubio antes de salir miró a Rock-Lee.

-No ha llegado Naruto, pero estaré esperándola, confía en mí.- Pese a la decepción, el rubio salió completamente dispuesto a ganar.

La pelea ya había iniciado, Hinata estaba tan impaciente que ya no respondía con naturalidad en las conversaciones, se limitaba a frases cortas.

En el momento menos oportuno de su vida, una voz detrás de ella la hizo estremecer.

-Hola, princesa ojos de luna- Sabía perfectamente bien de quién se trataba.

-To... Toneri- Con ese saco color borgoña resaltando su musculatura encima del monocromático negro de su polo y su pantalón lo hacían sobre salir en todo el lugar, Hinata no pudo evitar sonrojarse cuando lo vio.

-¡Toneri! Que gusto que hayas venido- La madre de Ino lo saludó con un gran abrazo.

-Felicidades Noriko, mis padres se disculpan por no poder venir.

-¡Oh! No te preocupes, lo entiendo perfectamente. Por cierto quiero presentarte a...

La castaña señaló a Hinata, ni siquiera la dejó terminar cuando Toneri tomó la mano de la Hyuga.

-Ya tengo el placer de conocer a esta preciosa mujer.

La señal era más que clara, Toneri quería toda la atención de la hermosa chica. La anfitriona los dejó solos en ese momento.

-No puedo describir la alegría que sentí al verte. Quizás te parezco atrevido pero te eche de menos- Toneri hacía sentir mariposas con sus palabras a Hinata.

-¡No... lo... puedo... creer!- Ino estaba boquiabierta mirándolos.

Sai, necesito un favor- Lo jaló del brazo y lo llevó hacía ellos, el pobre chico no tenía idea de qué estaba pasando.

-Fue un artista con una capacidad asombrosa para asimilar y mezclar lo mejor del arte, ¿no lo crees princesa?- Toneri intentaba impresionar a Hinata, la paseaba por el lugar sin soltar su mano. Mientras la bella chica no dejaba de pensar que el reloj seguía corriendo.

-¡Hinata! Por fin te encuentro... ¡Ah! Hola Toneri... te la robo un rato- Interrumpió abruptamente la rubia Yamanaka separando sus manos.

Empujó a su amiga y comenzaron a caminar. Ni siquiera le dio tiempo al albino de reaccionar. Sai y Toneri se quedaron solos mirando como se alejaban.

¡Ah si!... ¡Te presentó a mi novio Sai!...- Gritaba Ino a lo lejos.

-Gra... gracias Ino, no sabía que hacer.

-Si como no... ¿Crees que no noté como lo miras?... Luego hablaremos de eso... Sai se encargará de Toneri, sube... es muy tarde.

La rubia arrancó a toda velocidad, pero la pelea ya había finalizado.

-Naruto... ¿Estás bien?... Quizás ella tuvo algu...

-Estoy bien "cejotas", me da igual que no llegará- Pese a su respuesta, Rock-Lee sabía que al rubio realmente le había afectado que Hinata no llegará.

-Vámonos Shikamaru- El Nara miraba la expresión triste de su amigo por el espejo retrovisor sin decir nada.

Casi una hora más tarde las chicas llegaban al lugar de la pelea, estaba vacío.

-¡Maldición! si ese idiota no hubiera chocado, habríamos llegado a los últimos minutos al menos. Lo lamento Hina.

Sus ojos aperlados ser veían muy tristes, bajó del auto, Ino solo miró como su amiga se dirigía a la entrada.

-Dis... disculpe... me podría decir ¿quién de ellos fue el ganador?- Preguntaba la pequeña chica señalando la propaganda de la puerta.

-¿Eh? ah si... ganó Uzumaki- Hinata sintió un gran alivio.

-¿Qué te dijo Hina?
-Naruto fue el ganador, pero no pude verlo.

Hinata estaba muy pensativa, no decía ni una palabra, la rubia la miraba a la espera.

-Ino... ¿Podrías llevarme a otro lugar?

Sorprendida la rubia arrancó dejándose dirigir por ella.

-¿Es aquí Hina?
-S... Si...- Ino miraba a su amiga jugando con sus dedos, la conocía tan bien que sabía que tenía una crisis de nervios.

-Oye... ¡Házlo!...- La cálida mano de la rubia sobre sus dedos temblorosos y su dulce sonrisa la calmó.

Se dirigió a la entrada de la casa de Naruto. Antes de tocar miró a Ino mientras le hacía señales de apoyo.

Tocó el timbre, quién salió a abrir fue el compañero de alquiler del boxeador.

-Hi... ¡Hinata!... Que... ¿qué haces aquí?- El chico en cuanto la vió palideció por completo.

-Pe... Perdón por la hora Rock-Lee... ¿Podría hablar con Naruto?- Contestaba con mucha timidez.

El amigo de Naruto estaba a punto de negarse cuando de adentro de la casa se escuchó la voz del rubio.

-¿Quién es "cejotas"?- No tuvo más remedio que quitarse de la puerta y dejarla pasar, la preciosa chica entró llena de ilusión.

En cuanto lo vio sus mejillas se pusieron de un rojo intenso, Naruto estaba en ropa interior tomando un vaso de agua.

Naruto se veía aterrado, sus ojos estaban abiertos de par en par. No podía decir nada de la impresión al verla.

Hinata estaba a punto de disculparse por no haber llegado a tiempo, pero fue interrumpida por una peliroja saliendo de la habitación del rubio vistiendo solo con una playera anaranjada.

-Naruto ven a la cama, que esperas...

Las chicas se miraron, Karin vió su gran oportunidad y no tuvo piedad con ella, nunca olvidó las palabras de la ojiperla.

-¿A qué viniste niña estúpida? Naruto está ocupado teniendo sexo salvaje conmigo así que...

-¡Karin ya basta!- Naruto le gritaba molesto.

Hinata sintió que algo dentro de ella se rompía, las lágrimas brotaban sin que ella lo pudiera evitar, era tan profundo el dolor que quedó paralizada.

-¡Qué patética eres!- Naruto de inmediato tomó con fuerza a Karin del brazo.

-¡Te dije que te calles!

Hinata salió corriendo de la casa, Naruto le hizo una seña a su amigo para que fuera detrás de ella.

-¡Hinata... Espera por favor! Permite que te acompañe- Le gritaba Rock-Lee pero ella no se detenía.

Subió corriendo al auto de Ino, la rubia estaba alarmada por su llanto.

-¡Hinata... Pero ¿Qué tienes?!

-¡Ino... Por favor... Por favor vámonos!- El auto arrancó a toda velocidad.

-Hinata estoy muy asustada ¿Qué tienes?- Le preguntaba mientras conducía, el llanto de su amiga era tan incontrolable que no podía hablar.

Ino no aguantó más, frenó de pronto, tomó a Hinata de los hombros tratando de hacerla reaccionar.

-Hinata... Por favor... ¿Qué te pasa?

-Ino... Él estaba... Estaba con ella... en la misma habitación que él y yo...- El sentimiento era tan fuerte que se recargó en el regazo de la rubia vencida por el dolor y la abrazó con fuerza. Estaba destrozada.

Ino comprendió todo... Sus lágrimas también comenzaron a salir por sus lamentos, acarició dulcemente la cabeza de su indefensa amiga.

-Mi pobre Hina... Mi querida y dulce Hinata... Te acaban de romper el corazón.

-¿Por qué sabe esa idiota dónde vives Naruto? ¿Te la estás tirando?- Karin había comenzado una terrible discusión con él.

La peliroja no paraba de hablar y gritar, pero él ni siquiera la escuchaba, su mente estaba en blanco, nunca en toda su vida había sentido semejante remordimiento, verla llorar de esa forma le hizo sentir un profundo odio hacia sí mismo.

-Karin... por favor... solo vete... esto... fue un error- Los ojos del rubio estaban brillando a punto del llanto mientras la corría de su casa. Eso hizo enfurecer aún más a la peliroja.

Comenzó a golpearlo en la cara, uno tras otro y no paraba de hacerlo, Naruto no se movía para evitarlo, sabía que se lo merecía, lo recibía como un castigo. Karin lloraba de impotencia, se dio cuenta de que el hombre que amaba se había enamorado de otra mujer.

La nariz del rubio había comenzado a sangrar, lo golpeó hasta que le dolieron los puños.

-¡ERES UN MALDITO!- Fue lo último que le dijo antes de ir por sus cosas y salir dando un portazo de su casa.

Rock-Lee estaba sentado en una jardinera a fuera esperando a que terminarán de pelar, en cuanto la vio salir entró de prisa a ver a su amigo.

Lo encontró abatido en el sofá, con la moral desecha y un pañuelo manchado de sangre.

-Na... Naruto... debes ir tras Hinata... Tú la...

-Fue mejor así... ella y yo... no hubiera funcionado...

Sus hermosos ojos azules no podían ocultar la profunda tristeza de emanaba de su corazón. Tal y como él lo había previsto, lastimó a la mujer más maravillosa que ha conocido.

Eran las 12 a. m. En el convertible plateado aparcado en un oscuro callejón Ino había dejado que Hinata llorará hasta que se calmo, la blusa de seda blanca de la rubia estaba mojada por sus lágrimas.

Hinata levantó la cara para ver a Ino, sus ojos estaban muy hinchados, sus mejillas y nariz de un rojo intenso.

-Sé... que... soy una tonta... él nunca me prometió nada... no somos nada... pero... Ino no puedo dejar de llorar...

-Eso no tiene nada que ver... estás enamorada... y estoy orgullosa de ti por que eres una Hinata muy valiente y eso es lo importante... ese amor es lo que te impulsó... hiciste bien en luchar por lo que querías... pero ahora le toca a él... Ya hiciste demasiado Hina.

-Pe... Pero Ino... y ¿sí él no?...
-Entonces no vale la pena... ¿Entiendes?

Hinata comprendió las palabras de su amiga, ella había hecho todo lo que estaba en sus manos para enamorar al hombre que amaba, pero ya no podía hacer nada más. Ahora tenía que dejar que la vida siguiera su curso.

Y así fue por que después de ese día Naruto y Hinata no se volvieron a ver, los días se convirtieron en semanas y luego en meses.

Naruto se concentró de lleno en el campeonato, todas las peleas las había ganado, ahora estaba invicto y a punto de llegar a la final regional. Sin embargo era muy notorio que no era el mismo de siempre, parecía estar siempre triste, no podía dejar de pensar en Hinata, extrañaba su compañía.

Por su parte Hinata aún sentía dolor al recordar al rubio, no podía hacerse a la idea de que saliera de su vida de esa forma. Ino la había convencido de salir y conocer a otros chicos, había comenzado a salir con Toneri, lo hacían con tanta frecuencia que incluso ya era bienvenido en casa de los Hyuga.

-¿Hina? Toneri ya llegó- Le informaba Hanabi a su hermana que estaba en su habitación arreglándose para salir.

-¡Hina... hermana te ves preciosa!- Le decía con admiración la pequeña castaña.

Era el día antes de navidad, Toneri saldría de viaje en la mañana y deseaba verla antes de irse. Mientras bajaba, desde la escalera podía escuchar la conversación que tenían su padre, su hermano y Toneri.

Era obvio que a Hiashi Hyuga le agradaba y aprobaba completamente al albino, podían hablar de temas realmente complejos y se entendían a la perfección, podían pasar las horas y no parar.

En cuanto la vieron los tres quedaron boquiabiertos, Hinata se veía realmente preciosa con su abrigo rojo brillante dibujando su bella figura, su cabello ondulado se veía perfecto con el pequeño sombrero campana.

-A veces me cuesta creer lo hermosa que eres- Le decía Toneri mientras le ayudaba a colocarse los guantes, se preparaban para salir.

-¿Por qué te tengo que acompañar en lugar de estar entrenando Shikamaru?- Le decía Naruto a su mejor amigo en medio del tráfico.

-¡Idiota! mañana cenarás en mi casa, es lo menos que deberías hacer.

-No puedo creer que llevemos tanto tiempo atascados aquí- El rubio estaba demasiado irritado.

-¡Tranquilízate idiota! Daré vuelta en la siguiente esquina... estará menos congestionado.

Para sorpresa de ambos, la calle estaba aún peor, comenzaron a discutir acaloradamente por la decisión del Nara.

Mientras Shikamaru lo insultaba, notó que su copiloto se había quedado completamente callado, cuando lo miro Naruto tenía los ojos completamente abiertos mirando fijamente hacía delante, apretaba su mandíbula y sus puños están totalmente cerrados temblando. De inmediato sus ojos buscaron lo que el rubio miraba con tanto recelo.

Entonces lo comprendió, Hinata sostenida del brazo de un hombre muy atractivo, se notaba que era una cita, sus gestos y movimientos los delataban por completo, parecían una pareja enamorada. Se acercaban poco a poco al auto detenido, ella estaba tan embelesada que ni siquiera notó que el rubio los miraba.

Cuando pasaron al lado de Naruto la sonrisa de la chica era tan hermosa que en un impulso completamente descontrolado tomó con fuerza la perija de la puerta para abrirla. Shikamaru tocó su hombro deteniéndolo con fuerza.

-¿Qué crees que estás haciendo?... Después de matarlo a golpes ¿qué se supone que harás Naruto? ¡No es tu chica!.

El rubio se detuvo, no podía dejar de temblar, sentía que algo lo quemaba por dentro, era tan intenso que sintió que iba a perder la cordura, parecía un volcán a punto de estallar.

Pese a los intentos de su amigo por calmarlo, el rubio bajó del auto, Shikamaru se alarmo, pero cuando lo vio caminar en sentido contrario a la dirección que tomo Hinata sintió un profundo alivio.

Naruto caminaba por las calles chocando con toda persona que atravesaba su camino, volviéndose ajeno a su alrededor, no podía dejar de repasar en su cabeza la escena. Tenía la terrible necesidad de pelear con quien fuera que le sirviera para desfogar sus sentimientos.

-Toneri... gracias... estaba ansiosa por asistir a esa exposición- El albino no podía dejar de mirarla, se notaba lo maravillado que estaba con su belleza.

Tomó con delicadeza el diminuto mentón de Hinata y sin dejar se mirar sus hermosos ojos se comenzó a acercar su rostro al de ella. Los nervios la estaban comiendo, sentía cada vez más cerca la respiración de Toneri, lentamente cerró sus ojos aperlados y de repente el rostro del boxeador apareció, abrió los ojos de golpe y evitó su primer beso.

Toneri estaba tan desconcertado que no pudo pasar lo sucedido por alto. Se acomodó de nuevo en el asiento de su deportivo rojo, suspiró y miro la enorme casa de los Hyuga delante de él.

-No logro entender... princesa sabes lo que siento por ti... sé que te gustó y que te sientes bien a mi lado... me gané a tu padre porque sé que sería un obstáculo no hacerlo. Explícame entonces ¿qué pasa?

Hinata miraba el perfil de lado del chico, se veía molesto. Entendía perfectamente como se sentía, Naruto casi siempre la hacía sentir así, pero ella no podía evitar ese amor irracional hacía él.

Hinata agachó la mirada, no se atrevía a decirle a Toneri lo que realmente pasaba, se sentía como una egoísta pero quería con todo su corazón corresponderle.

-Estás enamorada... pero no de mí... ¿verdad?- La cara de sorpresa de la chica la delató enseguida.

Toneri sonrió de lado, la miró a la cara y le dio un tierno beso en la comisura de sus labios rosados.

-Me gustan los retos... quiero imaginar que pese a ese sentimiento sales conmigo porque tengo posibilidades- Hinata estaba realmente maravillada con la personalidad de Toneri.

Se despidieron con el acuerdo de verse cuando el regresará de su viaje.

Finalmente Shikamaru había regresado a su casa, miró la luz encendida del gimnasio y escuchó los fuertes golpes en el costal de box haciendo eco.

Naruto lo golpeaba con una fuerza descomunal, su ropa estaba totalmente mojada de sudor, se notaba que no había parado desde hacía mucho. Tomó una silla y se sentó frente al rubio, ninguno de los dos decía una palabra, estuvieron un largo rato así.

El silencio fue interrumpido por el Nara. Con su celular en mano comenzó a leer en voz alta y burlona.

-Se llama Toneri Otsutsuki- Naruto sintió una fuerte presión en el pecho.

-Es de signo acuario... tiene 20 años... ¡Oh! ¿Puedes creer que ya tiene una carrera en ciencias políticas y está haciendo una maestría mientras estudia Derecho en la universidad más prestigiosa de Tokio?

Naruto golpeaba con más y más fuerza el costal, las palabras de Shikamaru lo estaban sacando de quicio, pero el Nara no se detenía, parecía que su objetivo era hacer enloquecer al rubio.

-Es el capitán del equipo de hockey, participó en las olimpiadas... en fin... no culpes a Hinata creo que hasta yo me enamoraría de él...

-¡MALDITA SEA SHIKAMARU! ¿QUÉ DEMONIOS PRETENDES?- Naruto tomó del cuello con fuerza a su amigo hasta levantarlo del suelo.

-Nada... solo pensé que te morías de ganas por saber quien era ese tipo... recordé que lo había visto en un torneo de Shōgi y lo busqué- Naruto lo miraba completamente fuera de sí.

-Suéltame no es por mi culpa que estés así- El rubio lo soltó, había entrado en razón al fin.

-Lo... lo siento Shikamaru... soy un completo idiota.

Shikamaru miro a su amigo a los ojos, el rubio desviaba la mirada avergonzado.

-Solo admite que te mueres de celos Naruto, empieza por allí y deja las niñerías. Quizá no sea demasiado tarde para ti.

Después de que el Nara lo dejo solo, Naruto quedo desolado, le había afectado demasiado verla con alguien más. Le esperaba una noche larga en vela.

Sabía lo que tenía que hacer, pero no sabía cómo hacerlo.