Capítulo 12
Alice se había ido después de abrazar a Bella y hacerme saber que se sentía incomoda al ver el estado de histeria de mi hermosa chica.
—Bella, por favor —le pedí a mi hermosa castaña.
Lo único que quería en este momento era abrazarla, besarla, tenerla pegada a mí y saber que su corazón no había dejado de latir, que seguía respirando, que su sangre seguía corriendo por sus venas.
—¿Cómo quieres que me calme? —su voz enojada me dolió— Tú la transformaste, prácticamente el mismo día que me dejaste porque según tu no quieres quitarme el alma.
Una lágrima rodó por su mejilla y me acerqué para secarla con mis dedos, me dolía verla llorar por mi culpa, verla tan dolida y frustrada.
—Déjame explicarte.
—Hazlo, por favor —contestó cruzándose de brazos.
Nunca pensé que este día llegaría, nunca imaginé que tendría que explicarle a Bella la razón de la existencia de Allison y más hacerla entender del porqué de su transformación. Era demasiado íntimo, no quería ventilar el fin de la vida de Allison, pero Bella se merecía la verdad, pues fue también por ella que Allison murió aquel día.
—El día que me fui de aquí —empecé a decir y su cara mostró todo el dolor que le causé— Me sentía furioso conmigo, por mi naturaleza que me impedía estar a tu lado, por el peligro que te acechaba si yo estaba cerca; todo eso provocó la furia en mí, las ganas de destruirlo todo —apreté mis manos y luego las miré, sintiéndome culpable, pues fueron mis manos que provocaron todo. Por culpa de mi descontrol es que Allison murió— Por el camino a Canadá arrojé muchas rocas intentando desahogarme, derribé tantos árboles que perdí la cuenta y cuando…
Me detuve, no podía evitar suspirar al recordar a Allison desangrada en aquel claro, su vida extinguiéndose. Era una horrible imagen, mi hermana en ese estado que yo le provoqué, me parecía tan lejano el recuerdo, pero igual era como una pesadilla. No podía permitir que Allison sufriría de nuevo de esa manera.
—Y cuando arrojé una rama escuché el gemido sin sonido de una chica. Quise huir de ahí, su sangre me tentaba, pero pude ver en su mente como una rama le atravesaba el estómago, la misma rama que yo había lanzado. No me quedó de otra que acercarme. Allison estaba tirada en un claro desangrándose, perdiendo la vida, tuve que utilizar todo mi autocontrol para no atacarla y adelantar su muerte. La llevé con Carlisle, pero él no pudo hacer nada, tan solo me dijo que ella moriría. Me sentía culpable, por mí era que ella iba a morir así que…
—Decidiste salvarla de la única manera que te era posible, convirtiéndola en vampiro —continuó Bella.
Miré su rostro y ya ni sabía si estaba molesta o no, su voz fue completamente neutral.
—Así es. No podía permitir que ella muriera —dije.
Ella se quedó en silencio analizando todas mis palabras.
—¿Te arrepientes de haberlo hecho? —su pregunta me impactó, pero no tenía que pensarlo ni un segundo para darle una respuesta.
—No, no me arrepiento —contesté con sinceridad— Ella es una buena hermana. Ya te disté cuenta de cómo la protege Rose, es la hermanita preferida de Emmett, en un principio a Alice no le hizo feliz la situación, pero con el tiempo la aceptó y ahora la quiere, y a Jasper le cae muy bien, y mis padres la aman.
—¿Y tú? —me preguntó ella con el ceño fruncido.
—Yo la quiero, es mi hermana y fue ella la que me convenció volver.
—¿Cómo te convenció? —cuestionó con una pequeña sonrisa.
—Ella habló conmigo y me hizo entender que lo mejor era volver a Forks.
Ella se tiró a mis brazos y yo no dude un minuto en abrazarla fuertemente.
—¿Y ella tiene un don? —preguntó con su carita llena de curiosidad.
—Controla el agua de los mares.
—¿Puede controlar el agua? —preguntó sorprendida.
—Sí, pero tan solo el de los mares y eso no es todo, su don la ayuda a evitar el don de Alice y el mío.
—¿Cómo? No entiendo.
—Carlisle armó una teoría, dice que para poder controlar el mar se necesita una gran fuerza mental. Así que para ella es fácil cubrir su mente con una capa de agua, es como si sus pensamientos estuvieran en el fondo del mar y yo no tenga acceso a ellos, y su futuro lo cubre con la inmensidad del mismo mar, así que cuando Alice intenta ver algo de ella lo único que ve es agua —le conté.
—¿Puedes leer su mente? —cuestionó con una voz ligeramente tensa.
—Sí, si ella así lo quiere y quita esa capa de agua, pero normalmente tiene su don activo, así que lo único que logro ver y escucho de su cabeza es el mar.
Ella abrió más los ojos sorprendida, pero igual apretó los labios, como si estuviera molesta.
Una hora después llegó Charlie y tuve que hablar con él, pidiéndole otra oportunidad más para estar con su hija. El hombre pensó que realmente no entendía a su hija, como era posible que después de que yo la dejara y que ella sufriera como lo hizo, me aceptara de nuevo. Realmente lo entendía, pero nuestro amor era fuerte y superaría todo.
Me pasé la noche velando su sueño, escuchando su lenta respiración y lo mejor fue volver a escuchar mi nombre de sus labios. No podía quitar mi mirada de ella y mis dedos de vez en cuando acariciaba la piel de su brazo o su cabello, pero los quitaba rápidamente para no despertarla con el frío. Me parecía simplemente era perfecta y realmente no quería irme, pero mi conciencia no me dejaba en paz al recordar lo que pasó con Allison. Tenía que hablar con ella, no quería gritarle realmente y me dolió ver su cara de susto al gritarle, y sabía que Rosalie no permitiría acercarme a ella y, bueno, mejor no hablar de Emmett, estaba seguro de que me golpearía cuando me viera, no por nada se hacía llamar su hermano mayor y como tal era muy sobreprotector con su hermanita.
—Buenos días —la escuché decir, apenas abriendo los ojos.
Sonreí al verla, había extrañado tanto esto, verla tan así, tan humana, somnolienta.
—Buenos días, amor —besé su frente.
—¿Regresaras a la escuela? —preguntó suavemente cuando la abracé.
—Creo que sí, pero será en unos días, cuando Carlisle resuelva todo —dije besando su cabello— Pero tengo que irme.
Ella me abrazó fuertemente, no me quería dejar ir y yo no podía culparla, a mí también me había hecho tanta falta.
—Vendré por ti en la tarde, creo que a Esme y a Carlisle le darán gusto verte.
Ella suspirando me soltó.
—de acuerdo, yo también quiero verlos —la solté poco a poco y antes de alejarme besé sus labios.
Salté por la venta y corrí velozmente a la casa. Me sacudí el rocío de la mañana y luego abría la puerta. Cuando entré vi a Esme colocando flores en los jarrones vacíos y limpiando el poco polvo que quedaba en las mesitas de la sala.
—Cariño —saludó. Ella corrió a abrazarme y yo le devolví el abrazo con gusto, como no hacerlo cuando me sonreía de esa manera.
—Hola mamá —dije y su mirada se iluminó.
—Me alegro tanto de que Bella este bien.
Sonreía por sus palabras.
—Yo también estoy feliz. ¿Dónde está Allison?
—Está en su cuarto, la que está enfrente de Rose y Emmett.
Perfecto, tenían que darle la habitación más alejada de mí y prácticamente pegada a sus sobreprotectores hermanos. Desde que Allison despertó, Rosalie y Emmett se volvieron eso, la trataban prácticamente como si ella fuera una niña. Y lo que había pasado ayer no haría más que empeorar mi relación con Rosalie.
Subí las escaleras y toqué suavemente su puerta.
—Allison —llamé, pero ella no contestó— Allison, quiero hablar contigo —pedí.
Realmente había de estar enojada porque ni siquiera me hablaba, tan solo escuchaba el sonido del violín que le regalé.
—¿Qué haces aquí? —me preguntó airadamente Rose cruzándose de brazos.
—No es de tu incumbencia —dije tocando nuevamente la puerta, pero la dueña ni siquiera contestó o abrió.
Era sorprendente ver cuánto Rose detestaba a Bella, en su cara se notaba el desprecio y el enojo hacia nosotros, y la verdad es que no sabía porque su aversión hacia ella, la rubia decía que era porque le molestaba que Bella quisiera morir, que tuviera tan pocas ganas de vivir, convertirse en esto cuando tenía más cosas como humana. Ya habían pasado varios meses desde mi última discusión con la rubia y ahora volvíamos al inicio de nuevo.
—Quiero hablar con ella —contesté girando la manija de la puerta y abriéndola por fin. Rosalie, para mi sorpresa, no dijo nada— Hola —dije y cerré la puerta detrás de mí.
Allison estaba sentada en su cama con varias partituras a su alrededor y unas cuantas más en el suelo. Tenía su vista concentrada en una partitura y por el sonido que dejaba salir el violín supe que era Sad Romance de Niccolo Paganini. La dejé continuar, admirando la facilidad con la que aprendió a tocar, fue realmente rápida para aprender, estaba empeñada a hacerlo, tenía una habilidad casi única y por lo que sabía esa era su melodía favorita. Escuché con atención, era un sonido suave y nostálgico, romántico y triste, así como clasificaba Allison.
Ella tocó los últimos acordes y bajó el violín lentamente.
—Hermoso —alegué aplaudiendo, pero ella ni siquiera me volteó a ver y sentí una molestia en lo profundo del pecho al ver que no me sonreía.
—Gracias —dijo.
Su voz me sonó tan fría, tan vacía, tan carente de emociones. Con sus manos deshizo su coleta, dejando suelto su cabello con todos los rizos perfectamente desordenados, dándole una apariencia casi rebelde, que ni siquiera podía menguar su rostro dulce.
Se levantó de la cama y rápidamente recogió todos los papeles.
—¿Deseas algo? — me preguntó mucho más fría que lo anterior y posando su mirada dorada en mí.
Parecía que tenía hielo en vez de ojos y eso era terrible, parecía romperme.
—Quería hablar contigo —dije.
Elevó su ceja izquierda y continuó acomodando sus papeles. La dejé hacer hasta que me pusiera la suficiente atención, pero al parecer ella tenía en mente otra cosa, pues la vi agarrar su maleta y acomodar su ropa en el armario.
—Habla —me ordenó como si fuera el único que iba abrir la boca en esta conversación.
—¿Quieres escucharme?
—Lo estoy haciendo, Edward –contestó con voz cansada.
—Realmente no es así —reproché. La escuché suspirar y se sentó en la cama cruzando las piernas.
—¿Feliz? —preguntó con un tono sarcástico.
Me dejé caer a su lado, era normal que se comportara de esta manera. Ella me hizo reaccionar evitando a que fuera a buscar mi destrucción y me convenció para que volver a Forks por Bella, y como le agradezco, gritándole por decirle la verdad a mi dulce castaña. Aunque su actitud también me estaba molestando, parecía tan Rosalie, aunque no tan amargada y violenta, pero parecía fastidiada igual que la rubia. Definitivamente, Allison pasaba mucho tiempo con Rosalie.
—Quiero pedirte una disculpa por gritarte —dije intentado agarrar sus manos, pero ella evitó el contacto abrazando una almohada. Suspiré y me pasé una mano por el cabello— Sé que no debí hacerlo, nunca debí gritarte por decirle la verdad a Bella, pero los nervios me traicionaron —ella continuó sin abrir la boca- Allison, por favor, perdóname, nunca volveré a gritarte de esa manera.
—Nunca me pediste que guardara el secreto, es más, nunca creí que fuera secreto y que ella se enojaría por saberlo, aunque ya lo sospechaba al saber que ella quería ser transformada —dijo desinteresadamente. Su tono se había suavizado, pero, aun así, no era bueno y me miraba sin ninguna emoción todavía— No hay problema —terminó de decir y se levantó nuevamente.
—Gracias —murmuré y me acerqué a ella y besé su mejilla— Por ti es que estoy de nuevo con Bella.
Ella giró el rostro sin demostrar que me había escuchado. Salí del cuarto teniendo el presentimiento de que algo había cambiado.
La tarde llegó con una lentitud eterna, no veía el momento de ir por Bella. Era tan grande mi necesidad de estar ya a su lado, estuve tanto lejos que ahora era insoportable la esperaba. Llegada la seis de la tarde, salí rumbo a su casa y ella ya estaba afuera esperándome con un sencillo vestido de color azul. Su mirada chocolate me envolvió y sonreí sin poder evitarlo. Me bajé del auto y abrí mis brazos para recibirle y ella se apretó con fuerzas en mí. Respiré sobre su cabello, embriagándome y tentándome con su aroma.
Manejé de nuevo a mi casa donde todos esperaban.
—Casi había olvidado lo hermosa que es tu casa —dijo ella admirando todo como si fuera la primera vez.
Abrí la puerta y la dejé pasar, en la sala esperaban todos, bueno excepto por Allison que la escuché todavía en su habitación.
Esme y Carlisle la abrazaron felices de que estuviera con bien. Alice me la arrebató para platicar como buenas amigas, pues no había tenido oportunidad la noche anterior, y cada dos por tres tenía que enviarle una mirada de advertencia a Rose, porque mi rubia hermana tan solo quería decir los comentarios más hirientes contra Bella.
—Buenas noches —la suave voz de Allison nos hizo girar. Bajaba con una sonrisa y yo sentí alivio al saber que ya no se encontraba molesta.
—Me alegro de que decidieras unirte, cariño —dijo Esme sonriéndole y extendiendo su mano hacia ella.
Allison se acercó, tomó su mano y le dio un beso en la mejilla.
—No creo que sea posible —respondió.
—¿Por qué? —preguntó Rosalie acercándose a Allison seguida de Emmett.
—Quiero dar un paseo por el bosque —fue su sencillarespuesta y caminó hacia la puerta después de saludar a Bella con un asentimiento de cabeza.
La seguí, ella era parte de la familia y no podía irse de esta manera. No deseaba que se fuera sin siquiera despedirse de mí.
—¿Por qué te vas? —le pregunté en voz baja.
Sostuve su brazo y ella se giró. Me estaba desesperando por no ver ninguna emoción en su rostro, igual como esta tarde. Seguía molesta conmigo, pero no sabía que hacer para contentarla, me había disculpado y parecía no ceder ante eso.
—Ya lo escuchaste, pero si quieres una respuesta más específica, no tengo ganas de estar aquí —contestó. Nada, simplemente nada había en su voz, era vacía y de cierto modo eso me dolía— ¿O acaso piensas obligarme a que me quede? —preguntó con casi rabia, apretando la boca y deshaciéndose de mi agarre.
Jamás le he obligado hacer algo, pero no me gustaba que se alejara. Le iba pedir que se quedara cuando los pasos de alguien me hicieron detener.
—Edward ¿pasa algo? —nos giramos y Bella estaba detrás de mí.
—Nada —Allison fue la primera en contestar— Edward tan solo me estaba pidiendo que te mostrara mi don ya que te creyó muy curiosa al respecto —siguió hablando. No sabía de donde había sacado esa información, de seguro me escuchó hablar con Alice esta tarde— Pero no puedo hacerlo, ya que el mar no está cerca —sonrío encantadoramente, mostrándose como si no estuviera molesta conmigo— Total, algún día será, ahora si me disculpan quiero salir.
Allison se acercó a Bella y le dio un beso en la mejilla en forma de despedida y Bella le sonrió amablemente.
—Nos vemos luego, hermanito —me dio un rápido beso antes de salir corriendo.
Tenía que calmarme, tal vez se iba porque el olor de Bella le incomodaba, de seguro no era fácil para ella todavía soportar un humano en un lugar cerrado como la casa.
—Me cae bien —dijo Bella sonriendo alegremente— Y más porque fue ella quien te convenció de volver.
La abracé de nuevo y besé sus labios nuevamente.
Volvimos a la sala, todos platicaban y yo no dejaba a Bella ni un segundo. Mis padres conversaban animados con ella. Jasper y Alice se encontraban alejados abrazándose como siempre y hablando en susurros. Emmett y Rose habían salido al balcón, y lo agradecía ya que eso ayudaba a que Rosalie dejara de pensar cosas sarcásticas en contra de mi pareja. Suspiré y acaricié la mano de Bella que estaba en mi mano, sí, todo había vuelto a la normalidad.
Volteé a ver a mis padres para poner atención en su plática, pero vi que Esme tenía su rostro preocupado y se giró hacía Carlisle de manera alarmada.
—¿Qué pasa, amor? —preguntó Carlisle sosteniendo sus manos.
—Es Allison, Carlisle, no le hemos dicho a Allison donde quedan los limites —dijo ella y en su mente pude ver la imagen de los lobos.
Me levanté inmediatamente y mis hermanos se acercaron al escuchar las palabras de Esme, dándose cuenta de la gravedad del asunto. Carlisle y Esme corrieron hacia la puerta seguidos de Rose y Emmett, quien sin dudar matarían esta noche si le hacían daño a Allison.
—Edward —la voz de Bella me detuvo de hacer lo mismo.
—Volveré en un momento, Alice, quédate con ella —pedí y la pelinegra se acercó y la llevó de nuevo al sofá.
Jasper y yo nos unimos al resto de la familia, quienes se dirigía directamente a los límites.
Corrimos y a la mitad de nuestra carrera sentimos como el olor a lobo se intensificó minorando el aroma de Allison. Corrí lo más rápido que pude, deseando no llegar tarde y mi mente me jugaba chueco al imaginarme a Allison desmembrada ya, con sus extremidades en las fauces de los lobos. Los mataría sin dudar si le hacen daño y por el pensamiento de Emmett, sabía que él me ayudaría.
Cuando llegamos, estuve a punto de saltar al otro lado sin pensarlo dos veces, pero los brazos de Carlisle me detuvieron, vi que Jasper hacia lo mismo con Emmett y Esme con Rose.
Allison se encontraba rodeada de seis enormes lobos molestos.
Gracias por sus comentarios. En serio, me alegran el día cada vez que leo uno.
Luz de Luna: yo también espero que Allison se encuentre con otro vampiro. No podía dejar a Bella fuera, así que Edward tenía que regresar a Forks.
Paz: no actualice el día siguiente, pero aun así espero que te agrade el regalito por ser el día del niño, ya sabes lo que dicen, todos llevamos un niño dentro. Edward es un tonto, pero que podemos hacer, dice estar "enamorado".
Katherine: Allison en fuerte, no se va a derrumbar pero eso no significa que no la pasara un poco mal.
Laury D: bienvenida, me alegra que te guste mi historia, y gracias por tu sugerencia.
