Capítulo 11:

Timidez de Sandshrew

Akira y Bill habían llegado a la ruta 4 de Kanto. Draco, Miku, Lucky, Eon y Ámbar , recién recuperada de su combate de Gimnasio, seguían a sus respectivos Entrenadores, alegremente.

–Entonces… ¿eres de otra región? –preguntó Akira, en su conversación de Bill.

–Sí, pero no te creas que está lejos. Es más, está justo al lado de Kanto, al otro lado del Monte Plateado –dijo Bill, mientras señalaba el dibujo de una montaña en el mapa de Akira.

–Así que el Monte Plateado… ¡Vaya, me entran ganas de ir hacia allí y verlo con mis propios ojos!

–Podrías, si tuvieses un Pokémon que volase. Entonces, podrías ir de allí para acá, de acá para allá… Sin embargo, yo tengo que conformarme con el SS Anne, el barco que me llevará de vuelta a casa –explicó Bill.

Fue entonces cuando la cara de Bill cogió un aire serio, con la vista perdida hacia otro lugar.

–¿Bill? Tierra llamando a Bill. ¿Me recibes? –bromeó Akira, al ver la cara de "atontao" de Bill.

–¡Shh! ¡Mira! –susurró el chico, señalando hacia un árbol.

Akira miró hacia unas ramas señaladas por Bill. Apenas pudo ahogar un grito y sus ojos parecían que se le iban a salir de sus órbitas.

–¡Pero si es… –murmuró – … es él! ¡Es el Pokémon que vi cuando llegué a Kanto!

Y no se equivocaba la Entrenadora. Allí, en ese árbol aparentemente normal, se encontraba el Pokémon con forma de embrión rosa, con rasgos felinos, unos ojos enormes y una larga y fina cola. Lo rodeaba un aura rosa con tonos violáceos, que brillaba hipnotizantemente, en la cual el Pokémon desconocido parecía estar meditando con los ojos cerrados.

–¡Ten cuidado, Akira! –advirtió Bill– Parece ser un Pokémon de tipo Psíquico muy poderoso. ¿Ves ese aura? Es energía psíquica. Dependiendo de su cantidad cuando medita, se puede saber si es un Pokémon con gran poder mental . Y, según veo, éste te puede reventar con la mirada.

–A mí no me da miedo. No creo que sea un Pokémon malvado –dijo Akira, emocionada.

Antes de que Bill pudiese objetar algo, se oyó un fuerte rugido que interrumpió la meditación del Pokémon de tipo Psíquico: un Pokémon parecido a un rinoceronte de piedra lo miró, furioso, mientras que un señor vestido con una gabardina negra se encontraba junto a él.

–¡Billbal, mira! ¡Es el tío del periódico! –se asombró Akira, mientras corría hacia él.

–¿Qué tío de qué periódico de qué? –preguntó Bill, tan perdido que ni le molestó el apodo que le había puesto Akira de nuevo.

–¡Eh, tú! Tú me ayudaste en el Centro Pokémon. ¿Te acuerdas? –dijo Akira, ilusionada.

–¿Eh? (¡Rayos, es la chica del Centro Pokémon! ¿Cómo ha podido llegar hasta aquí sana y salva?) ¿Quién eres? – preguntó el extraño hombre, impresionado por ver a la muchacha.

–¿No te acuerdas? Soy la chica del centro Pokémon. Me avisaste de que el Team Rocket estaba causando estragos en Celeste y…

–¡Miuuu! –chilló el Pokémon desconocido, un poco molesto – Miii… ¡Uuu!

Los ojos del Pokémon rosado se volvieron de un color azuláceo e hizo que un aura celeste rodeara al Pokémon parecido a un rinoceronte. Después, lo levantó del suelo usando telequinesia y lo lanzó unos metros.

–¡Riii-horn! –chilló el Pokémon.

–¡Miu! –dijo el Pokémon de tipo Psíquico, apartando la mirada con un poco de desprecio y marchándose del lugar.

–¡Oye! ¡Se está escapando! –chilló Akira

–… –dijo el desconocido, algo molesto, mientras observaba cómo el extraño Pokémon escapaba por los cielos.

–¡Oh, no! Tu Pokémon ha quedado muy herido– dijo Akira mientras apuntaba al rinoceronte de piedra con la PokéDex.

Ryhorn: el Pokémon Clavos.

Ryhorn es un Pokémon bastante bruto y terco. Lo derriba todo a su paso. No obstante, su poca inteligencia lo hace poco útil en las batallas.

–Un Pokémon bruto y falto de inteligencia… –meditó Akira– ¡Ostras, un cani versión Pokémon!

–¿Conoces a ese Pokémon? –le preguntó Bill al extraño hombre, que aún miraba al cielo.

–No, pero su capacidad psíquica me fascina y por eso he decidido capturarlo. Me pregunto cuáles serán las capacidades de ese Pokémon…

–¡Sans!

Tanto Bill, Akira, el tío del periódico y los Pokémon se giraron para ver quién había sido el causante de aquel grito: un pequeño Pokémon parecido a un armadillo amarillo, de ojos grandes y negros, que temblaba como una hoja.

–¡Un Sandshrew! –exclamó el extraño hombre.

–¿Un Sandshrew? –preguntó Akira mientras miraba su PokéDex.

Sandshrew, el Pokémon Ratón.

Cuando se siente en peligro, se sumerge en la tierra. Enrolla su cuerpo escamoso para protegerse de los ataques enemigos.

–El Pokémon Ratón… –musitó Akira – ¡Aaaaw, es tan mono!

–WTF? –dijo el Sandshrew, temblando.

–¡Lo voy a capturar! ¡Y ya de paso, estreno a Eon! ¿Verdad, pequeñín? –dijo Akira dirigiéndose al pequeño Eevee.

–¡Iiv! ¡Ivi! –chilló alegremente Eon.

–¡Yo te ayudo! Pero mis Pokémon no son muy fuertes… ¿puedo coger a Ámbar? –preguntó Bill.

– (Por favor, narradora, que no tenga que luchar con Bill. Por favor, por favor, narradora. ¡Por favor!) –suplicó Ámbar, mirando al cielo.

Y así, tras el asentimiento de Akira, Bill pudo luchar con Ámbar contra el Sandshrew.

–(¡Maldita seas, narradora! ¡Así te baneen!) –bufó una molesta Ámbar (!).

–… A mí también me gustaría ayudar… pero mi Pokémon está muy débil –objetó el tío del periódico (se le va a quedar el mote).

–Puedes coger a uno de mis Pokémon. ¡Elige el que quieras! –contestó alegremente Akira.

–… Me gustaría esta Vulpix. Parece fuerte.

El desconocido acercó su mano para acariciar a Miku, la cual lo miraba fijamente. Estaba a punto de tocarla cuando…

–Grrr ¡Ñaac! –chilló Miku mientras mordía la mano del desconocido.

–¡Aaauch! –chilló la víctima.

–¡Miku! ¿Pero qué te pasa? –preguntó su Entrenadora.

–Grrr vul-pixx –gruñó la Pokémon de tipo Fuego, enseñando sus puntiagudos dientes al desconocido.

–Creo que no le caigo muy bien –se quejó el pobre hombre.

–Creo que aún está un poco nerviosa por nuestra aventura en el Monte Moon y no se fía mucho de los desconocidos –opinó Akira mientras guardaba a Miku en su Pokéball.

El Sandshrew, que no había tenido el valor suficiente para moverse un centímetro siquiera, miraba a los tres humanos son pavor.

–¡Venga, Eon, demuéstrame lo poderoso que eres! ¡Placaje!

Eon salió corriendo a toda velocidad hacia el Sandshrew, el cual estaba tan asustado que no pudo ni pestañear.

–¡Saans! –chilló el Pokémon enemigo, al ser herido por el Placaje.

–¡Muy bien, Eon! ¡Placaje de nuevo!

Eon se volteó y volvió a usar Placaje contra el Sandshrew, que obtuvo los mismos resultados que con el anterior ataque.

–San… –gimoteó el malherido Sandshrew, intentando levantarse de su anterior golpe.

–¡Es mi oportunidad! ¡Adelante, Pokéball! –gritó Akira mientras lanzaba la Pokéball hacia el Pokémon Ratón, el cual fue abducido en un rayo rojo.

La Pokébal giró… y giró… y giró… y giró un poco más… y giró… y…

¡CRASH!

La Pokéball se rompió en diversos trozos, mientras que Sandshrew salía de ella, aliviado de haber podido salir de allí.

–Ha fallado… –suspiró Akira.

–Es normal. Los Sandshrew son Pokémon muy escurridizos. Si de verdad quieres capturarlo, tendrás que debilitarlo casi completamente y tener mucha suerte –explicó el tío del periódico (lo siento, pero es que no sé cómo llamarle).

–¿Cómo sabes tanto sobre él? –preguntó Akira, asombrada.

–Digamos que pertenece a mi tipo preferido: el tipo Tierra. No les afecta los ataques de tipo Eléctrico, pero son muy débiles a los de tipo Volador y suelen vivir en desiertos o en cuevas.

–Sabes mucho sobre ese tipo –dijo ásperamente Bill.

–¡Saaan, sansdru! –gritó el Pokémon mientras atacaba a Eon con Arañazo.

–¡Iiiv! –chilló el Eevee, siendo lanzado contra un árbol.

–¡Eon! –gritó Akira, mientras acudía a ayudar a su Pokémon.

–¡Ataque Rápido, Ámbar! –ordenó Bill

Ámbar siguió en su sitio, mirando a Bill de reojo.

–Este… he dicho que ataques con Ataque Rápido –objetó Bill.

Ámbar siguió sentada en el suelo, haciéndose la sorda.

–Vamos, Ámbar, sólo un Ataque Rápido, por favor… –pidió Bill.

Un suave silbido despistado salió de los labios de la desagradable Pikachu.

–¡Por favor, te lo suplico! ¡Haz Ataque Rápido, por favoooor!

Ámbar suspiró y, a regañadientes, se abalanzó a toda velocidad a por el Sandshrew.

–¡Pikaaaa! –gritó la Pikachu mientras se acercaba peligrosamente al Pokémon de tipo Tierra.

–¿San? ¡Sansdruu! –lloriqueó el Sandshrew mientras se sumergía en la tierra, dejando un enorme hoyo en el lugar en el que antes se encontraba.

–WTF? (¿Pero dónde se ha metido el bicho ese?) –se asombró Ámbar frenando precipitadamente, para no caer al agujero.

Los tres personajes se quedaron mirando, impresionados, al pequeño boquete del suelo. Bueno, en realidad, Bill y Akira miraban el agujero con los ojos fuera de sus órbitas. El tío del periódico se limitó a mirar tranquilamente el hoyo sin decir ni pío.

–Se ha escapado… –dijo finalmente Akira, algo desilusionada.

–Os he advertido: es un Pokémon muy escurridizo. Yo que vosotros abandonaba la búsqueda: encontrar al Sandshrew es como encontrar una aguja en un pajar –opinó el hombre cuyo nombre no quiero acordarme (?) aún nos es desconocido.

–Iiiv –dijo Eon, que intentaba llamar la atención de su Entrenadora.

–¿Deberíamos seguir hacia Carmín? –preguntó Bill.

–Iiiv –volvió a repetir Eon.

–Sí, creo que será lo mejor y… -empezó a decir Akira.

–¡IIIVIII! –chilló Eon, molesto.

Los demás se giraron para ver al pequeño Eevee, el cual se encontraba señalando hacia una dirección con su pata.

–¿Qué es lo que te ocurre, Eon? –preguntó Akira.

Eon gruñó y, tras lanzar un Placaje hacia el suelo, la tierra vibró levemente y apareció el Sandshrew, el cual había decidido salir de su madriguera antes que vérselas con lo que él creía que era un terremoto.

–¡Ya lo entiendo! Eon tiene el oído muy fino y escuchó al Sanshrew excavar por debajo de la tierra. Por eso, al atacar al suelo, el Sanshrew se asustó y ha salido –explicó Bill.

–¿¡Sand! –chilló el Pokémon Ratón y salió corriendo a refugiarse en un lugar más tranquilo.

–Aún me queda una Pokéball. ¡Vamos, chicos, es nuestra oportunidad para capturarlo! –dijo Akira, mientras corría tras él.

–¡Chaar/saii/pikaa/iiiv! –los Pokémon salieron corriendo tras su Entrenadora.

–¡Oye, esperadme! –Bill iba a salir a buscar a Akira, cuando se dio cuenta de que el otro hombre no pensaba seguirle – ¿Tú no vienes?

–Tengo asuntos pendientes –contestó.

Bill no esperó más para salir corriendo tras Akira. Esa persona le parecía muy extraña, eso era lo que pensaba. El extraño hombre miró por última vez a Bill, hasta que sintió el roce del cuerno de su herido Pokémon, el cual le señalaba una parte del suelo. Su Entrenador se agachó y, tras sacar una lupa y observar por ella, descubrió un fino pelo en el suelo (era una lupa muy potente). Con unas pinzas, agarró el pelo con delicadeza y lo miró atentamente. Transcurrido su análisis, no pudo evitar soltar una carcajada.

–¡Esto es! ¡Es lo que estábamos buscando, Ryhorn! ¡Es un pelo del legendario Mew! ¡Se le ha debido de caer en su huída! –volvió a reír–. Este es el material necesario para nuestra creación, Ryhorn. Volvamos a a base.

–Horn… ri-horn –asintió el Pokémon Clavos mientras se metía en su Pokéball.

El extraño personaje soltó una última carcajada antes de desaparecer en el horizonte…

–¡Vuelve aquí, Sandshrew! ¡No seas cobarde! –gritó una agitada Akira, mientras corría tras el Pokémon Ratón.

–¡Saaan! (¡Socorro, que me mata!) –gritaba el asustadizo Sandshrew, que corría como alma que lleva el diablo.

–¡Draco, usa Garra Metal! –ordenó Akira.

Draco se abalanzó a por el Sanshrew mientras sus garras se volvían de metal, dispuesto a asentarle al Pokémon de tipo Tierra un buen golpe. No obstante, el Sandshrew paró en seco y se enroscó, formando una pequeña pelota acorazada que no dejaba de girar. Al llegar el ataque de Draco, éste no logró atravesar al Pokémon Ratón, ya que giraba a una velocidad de vértigo. Al final, Draco no pudo resistir más la enorme fuerza de ese ataque y salió volando hacia atrás, cayendo bruscamente en el suelo.

–¡Draco! ¿Estás bien? –preguntó la Entrenadora.

–Char… ¡Charmeleon! –rugió el Pokémon Llama mientras se levantaba.

–¡Saidak! ¡Saii! –chilló Lucky, intentando llamar la atención de su Entrenadora.

–¿También quieres participar, Lucky? Bien, pues adelante –sonrió la Entrenadora –¡Pues adelante! ¡Pistola Agua!

Lucky abrió el pico y, sin pensárselo dos veces, atacó al escurridizo Sandshrew con un enorme chorro de agua, el cual alcanzó de lleno al Sandshrew.

–¡Otra vez, Lucky! ¡Pistola Ag…!

Akira no pudo seguir dándole órdenes a su Psyduck, puesto a que el Pokémon de tipo Tierra había hecho lo más valiente que se le ocurrió: esconderse bajo tierra para poder estar tranquilo.

–… … Mira que es cobarde, el bicho ese… … –comentó Bill – Lo que me extraña es que pueda usar perfectamente Excavar, si sólo se puede aprender por MT…

–Pues vamos a sacarlo de ahí y lo descubriremos –bufó Akira –¡Vamos, Lucky!¡Usa Pistola Agua en el agujero!

El Pokémon Pato asintió y se acercó al agujero. Sin poder evitar una sonrisa maliciosa, lanzó el chorro de agua en el agujero. No pasaba nada.

–Me da que el bicho ese se ha escapado… –dijo Bill, hasta que se dio cuenta de un pequeño bulto que se iba formando en el suelo –¡Cuerpo a tierra!

El enorme bulto explotó, saliendo por los aires un enorme chorro de agua (el ataque de Lucky), junto a un montón de objetos. Una enorme lluvia de cartas, llaveros, ositos de peluche, zapatos, etc, cayó sobre los dos Entrenadores y los Pokémon.

–¿Pero qué…?– se quejó Bill, al cual le había caído encima una bota medio destrozada.

–¡Anda, mira, una MT usada! –se asombró Akira, enseñándole a Bill el disco.

–Según veo yo –opinó Bill, aún con la bota en la cabeza –esta MT contenía Excavar. Misterio resuelto.

–Ahora que lo dices, ¿dónde está el Sands…?

–¡Driuuuu! –el grito del pequeño Sandshrew, el cual cayó estrepitosamente entre los dos Entrenadores.

–Creo que ya sé lo que le pasa –dijo Akira – .Este pequeñín ha estado recogiendo los objetos que la gente se dejó por aquí y los ha estado guardando en su madriguera. Al parecer, robó la MT a alguien, o se la dejó olvidada, y él aprovechó para aprender Excavar y crear su "almacén de ultramarinos", para guardar sus objetos que algún día le podrían ser útiles.

–Pues yo no veo que tiene de útil una bota destrozada –sugirió Bill, quitándose ya el haraposo calzado de su cabeza.

–Saans –dijo un mareado Sandshrew, levantándose torpemente.

–Pobrecito, querías ser más fuerte paradejar de tenerle miedo a todo,¿verdad? –dijo Akira, mientras recogía al pequeño Pokémon tipo Tierra, el cual asintió a su pregunta.

–Yo podría quedarm… –Bill intentó quedarse con el Sandshrew, pero una mirada asesina por parte de Ámbar hizo que cambiase de idea –¿Por qué no te lo quedas? Con tu entrenamiento se fortalecería mucho más que si estuviese salvaje –Bill miró hacia la Pikachu y contempló, con gran alivio, que ella había desviado su atención hacia su Entrenadora y el Sandshrew.

–Bueno, a mí me gustaría. Pero depende de él, claro. ¿Te gustaría venir conmigo, peque? –preguntó Akira.

El Sandshrew se quedó un rato pensando, mirando nerviosamente a su alrededor. Al fin, tras unos diez minutos de meditación, asintió enérgicamente.

–¡Bien! Entonces, te pondré un nombre. ¿Qué te parece… Sandy? –dijo Akira.

–¡Sand, sand! –dijo alegremente el tipo Tierra.

–¡Buen nombre! "Sand", que significa "arena" y el diminutivo "y". ¿No? –opinó Bill.

–Eeem… sí… claro (yo lo decía por el hermano de mi amigo Álvaro, que es igual de cobarde, pero bueh) ¡Entonces, está decidido! ¡Bienvenido a mi Equipo, Sandy! –Akira metió a Sandy en la Pokéball.

–Bueno… -Bill observó el hermoso paisaje que le rodeaba: un prado repleto de objetos viejos y esparcidos por todo el lugar – ¡Ostras, nos hemos alejado del camino que va a Carmín! ¡A este paso, voy a perder el barco!

–¡Pues ya estamos tardando! ¡Volved, chicos! –Akira guardó a sus Pokémon y echó a correr hacia el sendero que llevaba a Carmín.

–¡Oye, espérame! ¡Que el que tiene que viajar en el barco soy yo! –gritó Bill mientras perseguía a Akira.

Y así, los dos Entrenadores se dirigieron hacia Ciudad Carmín. ¿Llegarán antes de que zarpe el barco? ¿O tendrá Bill que seguir en Kanto?

–¡En el próximo capítulo, lo descubriréis! – dijo Akira.

¡Oye, que la que se despide en este Fic soy yo! ¡Vuelve a tu puesto, mujer!