La mayoría de los personajes le pertenecen a S. Meyer, algunos van a ser hijos míos, por lo demás, estoy aprendiendo a jugar.

Niñas, segunda parte de Ella. Este capitulo es muuuuuy importante para entender la historia. En estos dos capitulos nos hemos apartado de la Historia central de Edward y Bella, no desesperen, ya los tendremos en el proximo capi. Lean este con atencion

CUANDO NO TENGAS A NADIE CERCA

Cap. 12- Ella (parte 2)

Alrededores de Barcelona, marzo de 1630

Doña Eloísa de Alcántara, Condesa de Olivares, era una mujer que a pesar de tener todo lo material que una dama pudiera desear, vivía en la más absoluta tristeza. A sus cincuenta y dos años, no había podido recuperarse aun de la temprana muerte de su hija hacia más de veinte años atrás. La epidemia de sarampión que asolo la ciudad se llevo a varios centenares de almas, entre ellas la de su hija de quince años.

Guardaba de forma inmaculada cada uno de los vestidos que habían pertenecido a Lucia, mandaba a hacer la limpieza a su habitación como si la chica aún hiciera uso de ella. El ama de llaves, las doncellas y demás servidumbre de la casa ya se habían acostumbrado a la extraña petición y aunque creían que estaba completamente loca, querían a su ama y sabían el dolor que la muerte de su única niña había ocasionado en ella y en el Conde.

Doña Eloísa se encontraba precisamente junto a la ventana mayor de la habitación de su hija cuando diviso por el camino el carruaje de su esposo. Intuyó que algo andaba mal, cuando observó la velocidad con la que este se movía, por lo que decidió salir a su encuentro rápidamente.

- ¡Rápido id por el médico! - dijo el Conde ni bien bajó del carruaje con la joven que había recogido en el camino, ayudado por uno de los mozos de cuadra

Envuelta en una capa, la chica fue trasladada al interior de la casa mientras la condesa bajaba la gran escalera todo lo rápido que su abultado vestido le permitía.

- ¿Qué ha pasado Luis?- dijo acercándose a su marido

- Hemos encontrado a esta niña en el camino, estaba sin vestiduras, golpeada y sangrando, me temo que . . . han hecho lo peor con ella- contesto el conde visiblemente afectado. Él era un hombre justo y no toleraba semejante comportamiento salvaje, menos aun en sus tierras.

La mujer llego al lado de su marido y miró a la joven que descansaba momentáneamente en uno de los sofás. Estaba inconsciente, con un ojo cerrado por la hinchazón y el labio superior partido, el rostro sucio, cubierto por manchas de sangre y rastros de lagrimas

- ¡Santa María, pobre niña!, llevadla con cuidado a la habitación del ala sur e id por el médico - exclamó Doña Eloísa persignándose al tiempo que se dirigía a dos muchachos y al ama de llaves.

- Ya he pedido yo que fueran por él - dijo el Conde quitándose la capa - debo hacer algo rápido, lo de esa niña fue obra de la banda de los Rosales, estoy seguro, hay que acabar con ellos de un buena vez.

- Esos malditos hombres solo se habían limitado a asaltar pero lo que han hecho con esta niña es . . . es . . .

- Lo sé - dijo el Conde acercándose a su esposa para tomarle la mano - ya los atraparemos señora, tened eso por seguro.

- Mejor voy con ella, cuando llegue el médico haced que suba


Dos años después . . .

El calor. . . las manos callosas . . . el aliento fétido . . . el dolor . . .la sangre. . . el terror . . . hicieron que se despertara bañada en sudor y con voz en grito una vez más.

Como todas las noches que esto sucedía, - cada vez con más frecuencia desde hacía casi seis meses- Doña Eloísa corría a su encuentro para acunarla y tranquilizarla. Al principio, esto bastaba para clamarla, pero hacia varias noches que para ella esto no era suficiente. Trataba de respirar pausado, dejando que los recuerdos que invadían su mente se perdieran en la bruma de la vigilia, pero estos volvían irremediablemente para atormentarla.

La calma llegó un día mientras miraba su imagen en el espejo. Observando su rostro, logró divisar la cicatriz pequeña que le había quedado junto al nacimiento del cabello debido a uno de los tantos golpes que recibió ese día. Fue tal la rabia por lo injusta que había sido la vida con ella, el dolor, la furia con la que se miró, que el espejo repentinamente estalló en pedazos. Se había asustado mucho, pero la sensación de bienestar que le siguió fue tan abrumadora, que esta superó con creces el miedo que el estallido le produjo.

Desde ese día concentraba todo el odio y la rabia que tenia dentro de sí misma contra pequeños objetos que sacaba de la casa a escondidas, los cuales solían volar por el aire en uno de los parques que circundaban la propiedad, movía determinadas cosas de lugar sin que nadie se diera cuenta. Se esmeraba en que nadie pudiera verla, ya lo consideraban como un bicho raro debido a lo que le había sucedido y aunque todos se cuidaban muy bien de demostrarlo - ya que los Condes la trataban como la hija que habían perdido - ella lo sabía.

Decidió ser cauta, no dejo que nadie supiera lo que le pasaba, lo que era capaz de hacer, no quería perder el cariño de los Condes, si estos la echaban de su lado, ¿qué sería de su vida? estar vagando por cualquier parte hasta que le sucediera los mismo. . . lo que esos hombres le hicieron. . . no, ningún hombre la volvería a tocar jamás.


Volver a España después de tantos años le producía cierto fastidio, el calor, el polvo, la música estridente de guitarras que le provocaban una profunda jaqueca, hacían que odiara aquel viaje, mas el mismo era necesario. La colonia de Brujas había sido erradicada hacia bastante tiempo pero las visitas de rutina nunca estaban de mas. Si algo había caracterizado a Eleazar Volturi durante todos estos años era su capacidad para poner por sobre su comodidad, la meta que se había trazado, acabar con todas y cada una de ellas.

- Señor - dijo el cochero - hemos llegado

- ¡Bienvenido su excelencia! que gusto teneros en mi casa - dijo el Conde de Olivares saliendo al encuentro de su ilustre visitante

- El gusto es mío estimado Conde - dijo Eleazar abrazando al hombre- , muchas gracias por la invitación, hace tiempo que no me entusiasmaba tanto venir de visita a España.

- La ocasión lo merece, hay que celebrar que nuestro Rey ha recapacitado y ha puesto a esos franceses en su lugar

-Es verdad mi amigo, ahora decidme, ¿como habéis planeado la celebración?

- Dos días de feria en el pueblo y luego el gran baile para finalizar, pero ahora acompañadme así os podéis refrescar, luego con gusto os acompañaré a la feria.

Eleazar siguió a su anfitrión y ni bien puso un pie en la casa lo sintió. Energía pura y liberada, casi fuera de control, si, allí en esa casa, había una Bruja a punto de su iniciación.

- ¿Quién será?, seguro alguien de la servidumbre, su hija murió hace años - pensó mientras subía las escaleras - la despachare esta noche.

Agradecía que, quien fuera, no era familiar de los condes, asesinar a la hija de sus anfitriones no era lo que la etiqueta dictaba.

Luego de asearse, bajó hacia el recibidor donde el Conde lo esperaba. Se dirigieron hacia feria mientras mantenían una animada conversación. El conde contaba cosas que a Eleazar no le interesaban en lo mas mínimo pero que fingía escuchar hasta que le hablo de ella.

Sin entrar en los detalles escabrosos, le contó a su invitado como habían encontrado la felicidad junto a sus esposa desde que la joven había llegado a sus vidas. Le comentó además, que las damas se encontraban haciendo visitas y por eso no estaban en la casa, esa noche la conocería.

Media hora después de un incomodísimo viaje, llegaron a la feria. Puestos con los más diversos productos se ofrecían a los pobladores, frutas, verduras, telas, artesanías, hierbas, y demás formaban parte del colorido espectáculo el que era completado con músicos y algunos charlatanes que oficiaban de bufones para el divertimento de la gente.

Seguía sin escuchar al Conde quien saludaba aquí y allá y trataba de explicarle cosas para él sin sentido cuando de pronto un movimiento le llamo la atención.

Giró hacia el costado y se encontró con unos ojos azules que le sostuvieron la mirada durante unos segundo para luego perderse entre el gentío. Los vellos del a nuca de Eleazar se crisparon. Esos ojos. . . esos malditos ojos ya lo habían observado así una vez, hacia muchísimo tiempo, en su querida Carcassona.

Luego del caos generado por la muerte de Lynnet , las persecuciones y las ejecuciones, nunca habían encontrado a la niña Saint Denis. Toda la familia había sido torturada hasta la muerte y jamás develaron el paradero de la pequeña y al no tener jamás noticias de ella, supuso que la chica había muerto y no había malgastado su valioso tiempo pensando en ella, hasta ahora.

La mujer que vio, debería tener unos cincuenta años, si, la edad que tendría una Bruja como ella, no recordaba su cara, jamás le presto atención al alguien tan insignificante como una tonta niña, pero esa mirada nunca la olvidaría. Sería un descuido que pagaría muy caro.

Se deshizo del Conde con una tonta excusa y comenzó a buscarla, mas era imposible dar con esa mujer entre tanta gente, todos vestían igual, no había damas finas en la feria, por lo tanto supuso que sería una campesina que estaba encubriéndose, pregunto a algunos personas pero nadie supo decirle, ya que él no tenía una idea clara de quien estaba buscando. Decidió desistir, ya se encargaría de ese asunto más tarde.


-Ese vestido te queda hermosísimo mi niña - le dijo doña Eloísa mientras la contemplaba desde la puerta- vamos que se está haciendo tarde y ya sabéis como se pone el Conde con el tema de la puntualidad.

- Gracias Doña Eloísa, vos y el Conde sois tan buenos conmigo, jamás podré agradeceros todo lo que habéis hecho por mí - respondió ella, con lagrimas en los ojos

- Ala niña, no nos pongamos sentimentales, esta noche es de fiesta- dijo Doña Eloísa abrazándola y ocultando sin mucho éxito sus propias lágrimas- bajemos de una vez.

Los invitados que comenzaban a llegar eran recibidos por los Condes y por la joven a quien consideraban su hija. Uno a uno saludaban con sendas reverencias y formulas corteses

De pronto ella comenzó a sentir inquieta, latidos desbocados, calor, mucho calor, sus manos comenzaron a transpirar profusamente. No entendía lo que le pasaba, un gran pánico fue abriéndose paso en su interior, un miedo sordo y oscuro fue apoderándose lentamente de ella, temía que en cualquier momento los objetos a su alrededor comenzaran a romperse o a moverse, no podía hacerles esto los Condes. Perdida en este mar de sensaciones se encontraba cuando de pronto noto que alguien tomaba su mano y la acercaba a unos labios suaves.

Levantó la vista para encontrarse frente a frente con el hombre más hermoso que hubiera visto en su vida. En el mismo momento en que él tomo su mano, mágicamente las sensaciones que la agobiaban desaparecieron, encontró en el contacto con aquel hombre la misma paz que lograba mientras se perdía en el prado para dejar salir toda la furia que tenía en su interior.

-Eleazar Volturi Señorita, que gran honor conocerla- dijo besando delicadamente su mano

Ni bien rozó la piel de aquella joven, Eleazar pudo sentir todo lo que ella había vivido, así como experimentó el cumulo de sensaciones que tenía en su interior

- Vaya, vaya ¿pero que tenemos aquí?- pensó en el instante mismo en que se presentaba ante la chica. Era una hermosísima joven de ávidos ojos verdes, pechos turgentes, delicada cintura y un cabello rojo que lo atrapó ni bien la vio desde el portal, pero lo más importante de todo, es que estaba frente a una Bruja, una Bruja rota, sin conciencia de su ser y a punto para su iniciación.

Desde la noche del baile Eleazar trato de pasar todo el tiempo que las malditas buenas costumbres le permitían junto a ella. Los Condes veían con sumo agrado la amistad que se estaba forjando entre "su niña" como solían llamarla y su visitante, tanto así, que lograron convencerlo de que pasara una temporada en su casa.

Ella estaba embelesada, mas allá del Conde no había conocido a un hombre que fuera amable, atento, un caballero con todas las letras; poco a poco la coraza y el juramente de que ningún hombre la tocaría jamás fue cediendo el lugar a un sentimiento nuevo, maravilloso y desconocido: Amor

Solo era capaz de ver a través de los ojos de Eleazar, cuando éste la beso sintió que la tierra se abría bajo sus pies y otro sentimiento comenzó a anidar en ella: Pasión.

El miedo se hizo nuevamente presente, ella no era virgen, no tenía el valor suficiente para contarle lo que esos hombres le habían hecho, Un caballero como Eleazar nunca estaría de acuerdo en desposar a una mujer mancillada como ella, por eso, esa noche decidió poner fin a la amistad que la unía a él.

- Es una noche deliciosa, el aroma en el aire es inconfundible -dijo Eleazar una vez que la ubico en uno de los bancos del gran jardín

- Si, lo es, que bueno que el Conde no os ha entretenido mucho esta noche - dijo mirándose las manos con evidente nerviosismo- debo hablar seriamente con vos.

Eleazar se sentó a su lado y le tomo las manos, se las llevo a los labios y esbozo una sonrisa enigmática

- No hay necesidad mi niña, ya lo sé todo

Ella se paro del banco como si un resorte la impulsara

- ¡No. . . no puede ser! el Conde no haría eso - sintió que su mundo se terminaba, su desgracia era suya, nadie más tenia porque saberlo, menos él

- Tranquila preciosa - dijo Eleazar levantándose para ir a su encuentro - el Conde no me dijo nada, yo solo lo sé, lo supe desde que te toque

-Pero . . . eso es imposible, como . . .

- Eres especial, lo sabéis, ¿no es verdad? lo sentís- dijo mientras la tomaba en sus brazos- habéis sobrevivido a la barbarie que hicieron contigo porque no sois una mujer común

- Yo . . . no, no entiendo - dijo turbada apoyando sus manos sobre el pecho de Eleazar mirándolo fijamente a los ojos

- Os lo explicare, por favor sentaros a mi lado

Durante casi dos horas Eleazar le conto sobre su condición y la historia de las Brujas, claro que con algunos cambios.

Le comento como las Brujas habían creado una especie de sociedad en la cual se protegían las unas a las otras - y recalcando este detalle- le dejo saber que se habían olvidado de ella, que no la habían protegido y resguardado como debían haberlo hecho. Si eso hubiera sido así, esos hombres jamás la hubieran dañado, porque simplemente no se le hubieran acercado, le hizo re direccionar su odio desde el destino que creía le había tocado en suerte, hacia las mujeres que jamás la habían amparado.

Le explico luego cómo él había sido perseguido injustamente por un crimen que no cometió, como durante siglos habían intentado cazarlo mientras él se veía obligado a esconder su verdadera identidad, la soledad que esta situación le produjo al no poder tener una compañera consigo, por último le hablo sobre su iniciación y que él , por supuesto, era su iniciador.

Para ella - que horas antes haba creído que la única oportunidad de ser feliz en su vida se evaporaría al contar su triste historia - escuchar lo que Eleazar le revelaba era una bendición, pero también esa charla comenzó a generar en ella una aversión hacia esas mujeres que no se ocuparon de ella, que dejaron a una indefensa niña en manos de una vieja inútil - según palabras de Eleazar- y se juro que se vengaría de las Brujas, tarde o temprano.

Esa misma noche se convirtieron en amantes y seis meses después la boda del Sr. Volturi con la niña de los Condes de Olivares se celebro en una ceremonia intima. Ella jamás había sido tan feliz en toda su vida.

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Londres, 1890

Mi Amado:

Ya las he contactado, la historia que conté ha sido aceptada. Mi venganza está comenzando. Te extraño enormemente.

Siempre tuya, tu Amada

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Estados Unidos de América, Boston 1940

- Ellas ya estan aquí - hizo una pausa para escuchar la voz al otro lado del teléfono - claro que si mi amor, tendré cuidado, tu sabes porque lo hago. . . si también te amo.

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Ciudad de Salem, Massachusetts Diciembre de 1991

- ¡Maldita sea, está embarazada y su iniciador sigue a su lado!. . . no, no me pidas que me calme, he sufrido tanto por no poder darte un hijo y esta. . . idiota mujer tiene todo lo que yo deseo, tiene a su hombre a su lado y un hijo en su vientre, la odio. . .

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Ciudad de Salem, Massachusetts Agosto de 1992

- Ven con todos esta noche, el bebé no tardará en nacer, Reneé es poderosa, podríamos convencerla para que este de nuestro lado, tal vez no sea necesario matarla. . . muy bien. . . claro. . . yo también te amo.

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Ciudad de Salem, Massachusetts Noviembre de 2014

- Será esta noche, Edward ya la contacto, supongo que la traerá con él para el ritual, yo aún no he llegado a la casa, ¿tienes la dirección?. . . si , esta noche acabaremos con todo.

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24 horas después. . .

Mensaje de texto

Las malditas han rodeado la casa con hechizos no puedes acercarte, yo me encargaré de todo por aquí, tu encárgate de Edward y recuerda por favor, te amo. . . siempre


Morgan corto la llamada con gesto sombrío e inmediatamente borró el registro de la misma. El inicio del fin estaba en marcha. Un cúmulo de sensaciones se precipitó sobre ella obligándola a tomar asiento, por fin el último paso había sido dado.

Cerró los ojos momentáneamente y sintió de golpe, el peso de siglos sobre ella. Lentamente se paró, tomo de la gaveta superior de su buró una ornamentada llave y se dirigió a su armario - aunque la casa no era de su propiedad, su habitación era su recinto y nadie entraba en ella, Augusta y Esme le había proporcionado esa privacidad desde hacía muchos años- abrió la puerta lentamente y corrió la ordenada fila de ropa del estante superior, presiono la pared posterior del armario justo en el centro hasta que escuchó el click metálico.

El borde inferior de un rectagulo de madera se desperendio de la pared y Morgan tiro suvemente de él. Tomo del interior un cofre de aproximadamente 30 centímetros y lo abrio, dentro resplandecia una daga muy antigua con una flor de liz tallada en el mango. Sintió en su mano, el dolor que le produjo la primera vez que la toco por eso, son sumo cuidado la tomo con el trozo de terciopelo que cubria la caja.

- Pronto, pronto cumplirás con tu cometido y yo al fin podre estar en paz- dijo mirando el arma a la luz.

Unos suaves golpes en la puerta llamaron su atencion

- Morgan querida, la cena esta lista, te esperamos abajo- dijo Muriel suavemente sin abrir la puerta

- Gracias cariño, en un momento estaré con ustedes.

Rápidamente guardo la daga en su cofre y la llevó al hueco en su armario, cerro la cubierta y la puerta con llave y guardo la misma en su buro.

Se miró al espejo y respiró hondo, era el momento de descubrir quien estaba jugando sucio en esa casa. Sabia el dolor que causaria pero tenia que hacerlo.

Bajo la escaleras lentamente y se encaminó a la cocina, a medida que se acercaba podía escuchar el bullucio que nueve mujeres juntas solían crear, mas cuando se paro en la puerta este ceso y todas las miradas se centraron en ella, sabia que su rostro lo decía todo.

-¿Qué pasa querida, te encuentras bien?- dijo Patrice parándose de golpe yendo a su encuentro

Morgan miro a Isabella a los ojos y notó como ésta palideció enseguida

- Cariño, lo sientes tanto como yo, tus poderes aumentan mi niña - pensó Morgan antes de hablar

- Es Edward, lo hemos perdido- dijo lentamente mirando ahora a todas y cada una de las mujeres que la observaban.

Ocho pares de ojos mostraron pesar, desazón y abatimiento, en uno, notó el brillo de la victoria


BUENO MIS QUERIDAS, CAPITULO LARGO PERO . . . NECESARIO. AQUI ENTENDEMOS PORQUE ESTAN TRAICIONANDO, AHORA, LA TRAIDORA ¿ES ENTERAMENTE CULPABLE? YA SABEMOS QUE ES UNA ELLA (mujer, persona, no nombre) ¿YA DESCUBRIERON QUIEN ES?

COMO LES DIJE ANTES EN LA NOTA ANTES DE COMENZAR EL CAPI, PARA EL PRÓXIMO VOLVEMOS CON NUESTROS NIÑOS AMADOS, YO LOS ESTOY EXTRAÑANADO Y SUPONGO QUE USTEDES TAMBIEN

COMO SIEMPRE MI AGRADECIMIENTO POR LOS RR, ALERTAS Y FAVORITOS, A LAS LECTORAS FANTASMAS SI LAS HAY, MIS CARIÑOS Y ANÍMENSE A COMENTAR, ES LA FORMA DE "CONOCERNOS" Y TAL VEZ FORMAR UNA LINDA AMISTAD CIBERNÉTICA

A MIS PIMGÜIS, LAS GRACIAS ETERNAS.

NOS LEEMOS EN UNOS DIAS