¿De que manera debería pedir perdón? ¿De rodillas? ¿Con un ramo de flores?

Lo siento mucho, de verdad :c esta vez si tarde demasiado con la actualización y se debió aun pequeño problema que ocurrió. (Un virus que decidió colarse en mi USB y borrar todo el contenido que tenia, incluyendo mis fanfics ;_;)

Pero bueno, aquí al fin la actualización y ya empece a escribir el capitulo 12 para evitarnos nuevamente el retraso TTuTT

Muchas gracias como siempre por sus reviews y favs, ¡oh! y bienvenidos sean los nuevos seguidores nwn

En esta ocasión me dedicare a contestar unos cuantos reviews pero lo dejare para el final. Ahora les dejo leer el nuevo capitulo. ¡Disfruten!


Disclaimer: Vocaloid no me pertenece. Todos los derechos de autor van para YAMAHA Corporation y CRYPTON Future Media.


Capítulo 11 - "Mascarada"

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— ¡¿Miku podrías apresurarte?! –gritó Rin desde afuera del baño.

— ¡En un momento salgo!

Todo era caos esa noche en la casa de la familia Kagamine y había una razón para eso. Esa misma noche era el baile de graduación del colegio Yamaha.

Las dos hermanas, Miku y Rin, corrían de un lado para otro, preparándose para el gran baile. A pesar de que no era su graduación, estaban emocionadas y se notaba bastante.

—Mamá ¿ya está listo mi vestido? –preguntó la peliaqua, la cual había salido de bañarse.

—Sí, solo le faltan unos bordados. –La dulce madre de la joven le daba una última pasada a su gran vestido por la máquina de coser- ¡Terminado! Ahora corre a vestirte.

— ¡Sí, de inmediato!

Abajo, escuchando todo, estaba el único varón de la casa, Len, quien se acercó a su madre, llevando consigo una mochila.

—Vaya que están emocionadas. –comentó a la mujer que le había dado a luz.

—Sí… -soltó un suspiro la rubia de nombre Lenka para luego girarse a ver a su hijo- ¿Y esa mochila?

—Es que voy a salir con Yuma. De hecho venía a pedirte permiso. ¿Puedo quedarme a dormir en su casa?

—Uhm… ¡Esta bien!

Len la miró un tanto sorprendido.

— ¿Así de fácil?

— ¿Tiene algo de malo?

—Es que… creí que te negarías.

—Mira, hijo. Siéndote sincera, me gustaría que fueras con tus hermanas al baile para que pasaras tiempo con ellas, pero si no deseas ir no voy a obligarte. –Le explicaba tranquilamente- Sin embargo, prefiero que pases tiempo con tu amigo Yuma y te diviertas, a que te quedes solo y aburrido en casa.

— ¿Y no te molesta quedarte sola?

— ¡Nah! Soy una mujer adulta, se cuidarme sola.

—De acuerdo. –Sonrió ampliamente a su madre- En ese caso me retiro ya.

— ¿Ahora? ¿No puedes esperarte para ver a tus hermanas listas?

—No, tengo que irme ya. –Se acomodó la mochila en su hombro- pero tómale muchas fotos por mí, por favor.

—Claro, hijo. Diviértete con Yuma.


Paso una media hora para que las hermanas estuvieran listas ¿y cómo no? Con todo lo que un vestido victoriano llevaba.

El claxon sonó y Lenka se asomó para ver que se trataba de la amiga pelirosa de sus hijas.

—¡En un momento salen! -exclamó desde la ventana.

—¡Esta bien, señora Kagamine, les espero! -contestó amablemente Luka.

La rubia mayor se acercó a la habitación y tocó la puerta.

—¿Ya están listas? Su amiga Luka ya vino a recogerlas.

—¡Si! -dijeron ambas hermanas al unisono.

—Bueno, entonces salgan ya para que pueda verlas. –exigió la madre.

La puerta de la habitación se abrió y la primera en salir fue Rin.

La rubia llevaba un muy llamativo vestido de color amarillo pastel y un blanco color crema. Este tenía capa, tras capa de borlados. Era de manga corta, cuello alto cuyo último botón era adornado con una rosa roja. Llevaba el cabello recogido pero su lazo no podía faltar, aunque en este caso era un enorme moño de estampado a cuadros, color amarillo y nuevamente una rosa roja en medio como decorativo. También traía unos guantes amarillos cortos hasta las muñecas y unos zapatos altos tipo plataforma que la hacía quedar de la estatura de Miku.

—Oh, hija, te ves hermosa. –La madre no dudó ni un segundo en sacar su móvil y tomarle varias fotos a su hija menor- ¿y tu hermana?

Rin abrió los ojos. Ciertamente Miku no había salido. Se metió nuevamente a su habitación y sacó a la tímida chica de coletas a la fuerza.

— ¡E-está bien, ya salgo! ¡Deja de empujarme!

Miku traía un vestido negro con detalles en blanco y aqua. La parte de arriba era tipo corsé, negro, muy bien ajustado haciendo que sacara un poco de busto. La falda era larga y en negro con un único borlado en blanco. Llevaba unos guantes –igual blancos- largos que le llegaban hasta la mitad del brazo. Su cabello estaba amarrado en un par de coletas bajas y un par de mechones le caían por su rostro. Los zapatos eran tacones negros del 6, ni muy altos ni muy bajos, perfectos para no doblarse el pie cuando se dispusiera a bailar.

—La belleza no se roba, se hereda… -pronunció con cierta tristeza Lenka. Rin lo notó de inmediato- ¡Ahora sonríe! –alzó el celular y tomó una foto.

Siguiendo las indicaciones de su madre, la aquamarina sonrió y empezó a posar junto con su hermanita cuando de pronto:

— ¿Y Len? –preguntó al notar la ausencia de su hermano.

—Se fue a casa de Yuma. Se quedara a dormir ahí.

—Vaya ¿Quién diría que el pequeño Lenii fuera de ir a pijamadas? –comentó Rin en un tono burlón.

—Sí, igual a mí me sorprende… -Miku se sintió algo desanimada, pero luego sonrió- Bueno, al menos la pasara bien con Yuma.

—Lo mismo pensé yo. En fin, vayan ya que su amiga Luka les está esperando.

— ¡Oh, cierto! –Rin tomó de su esponjoso vestido para poder ver sus pies y bajar los escalones sin tropezarse.

Miku le seguía por detrás, pero se detuvo a medio camino y se regresó donde su mamá, a la cual abrazó con cariño y besó en su mejilla.

—Muchas gracias por todo, mamá.

—No es nada, mi querida hija. Diviértanse y traigan muchas fotos.

—Hehehe~ claro. Hasta más tarde.

La peliturquesa salió de su casa y observó con asombro la bonita camioneta que Luka traía. La pelirosa sabía muy bien como estarían vestidas sus amigas, por lo que necesitarían más espacio y no cabrían en el mercedes que había traído la vez pasada que habían salido.

—Woow~ tú tienes muchos coches ¿verdad?

—Sabes muy bien que sí. –Sonrió de lado- Ahora entra o se nos hará tarde.

— ¡Sip! Haz espacio, Rinny.

—Claro, onee-chan. –La menor se arrimó solo un poco para darle espacio a su hermana mayor y a su gran vestido.


Llegaron rápido al colegio, pues quedaba cerca de la casa de las chicas, y lo primero que notaron fueron las grandes luces en la parte trasera del lugar, justo donde se encontraba la sala de baile del respetado colegio Yamaha.

Una vez bajaron de la camioneta pudieron ver a las personas que llegaban, chicos con trajes elegantes al muy estilo victoriano y las chicas con vestidos como los suyos, grandes y esponjosos. No faltó el vestido demasiado exagerado.

— ¡Genial! –exclamó Rin, corriendo en dirección al salón de baile.

— ¡Eh! ¡Rin, espera! –Gritó Miku, pero la rubia no le hizo caso y siguió corriendo- Ah, esa niña… ahora me haría bien la ayuda de Len.

—Oh, vamos Miku. Por favor, no dejes que la ausencia de tu hermano no te deje divertirte. –buscaba animarla Luka.

—No, claro que no, solo que…

Fue entonces que Miku logró ver al fin a Luka, como iba vestida.

Un vestido color gris con detalles en dorado. Un discreto escote que relucía su, ya de por sí, pronunciado busto. Pegado de la cintura, pero suelto del resto, con los tirantes caídos por los hombros, con el cabello ondulado y amarrado con una coleta alta, la pelirosa lucia hermosa.

— ¿Qué?

—Oh, Luka-san, te ves muy bien.

— ¿E-en serio? –La mayor sonrojó- espero que Kamui-sensei piense lo mismo.

— ¿No que te dijo que lo llamaras por su nombre de pila?

— ¡Sí! Pero ya estoy acostumbrada a llamarle "sensei" que ya van varias veces que le digo así. –comentó avergonzada.

Así siguieron platicando ambas chicas hasta llegar a la entrada de la sala de baile donde Rin les esperaba.

— ¿Por qué tardaron tanto?

—Lo siento, no todas tenemos la habilidad de correr a gran velocidad con tacones.

—Te-he~ lo siento onee.

— ¡Hola, chicas!

Las hermanas giraron su vista y vieron salir de la gran sala a Gumi y a Meiko.

La primera traía una vestimenta estilo "lolita", con un vestido naranja durazno, con varios listones que le adornaban, hasta el antifaz que traía puesto; detrás de ella venia Meiko cuyo vestido era tipo victoriano gótico, de color negro con rojo, con una pequeña abertura en el vestido que exponía parte de su pierna, revelando las medias de red que traía puestas y un antifaz que aparentaba ser una araña.

—Gumi-chan, que linda. –Si había algo que a Miku le encantaba eran las vestimentas tipo lolita y a Gumi le quedaba bastante bien.

—Sí, sí, gracias, pero no importa. ¿Ya se enteraron?

— ¿Enterarnos? ¿Enterarnos de que? -Preguntó Rin curiosa.

— ¡Nada, nada! ¡Aquí no pasa nada! –Quiso intervenir Luka, pero nadie le hizo caso.

—Sobre el fantasma del baile.

—¿Fan-fantasma? –Solo escuchar esa palabra provocó que Miku sintiera un escalofrió recorrerle.

— ¡Calla, Gumi! ¡Aquí no hay ningún fantasma! –Nuevamente intentaba poner orden Luka sin éxito alguno.

— ¡Cuenta, cuenta! –decía la pequeña rubia.

—Hace 10 años, en este mismo colegio hubo un estudiante llamado Rei Kagene, que luego de sufrir los acosos de sus compañeros por mucho tiempo, enloqueció y decidió cobrar venganza. -Contaba Gumi con voz aterradora- Para el baile de graduación, un baile de mascarada igual a este, aprovechando el anonimato que le daba el antifaz que portaba, emboscó a varios de sus compañeros y los asesino para luego quitarse su propia vida.

Luka giraba los ojos del fastidio.

—E-eh… -Miku se abrazó de su hermana menor.

—Y desde que el baile comenzó hoy, ya van varios que han avistado al espíritu de Kagene, andando por la sala de baile.

— ¡¿Q-Qué?!

—Woow ¿en serio? ¡Qué genial! –Dijo Rin correspondiendo el abrazó de su hermana pero sin estar asustada en lo más mínimo.

— ¡No es verdad! ¡Todo es mentira! –Gritaba la pelirosa histérica.

—Oh, ¿entonces me dirás que lo que apareció en el periódico y en las noticias sobre el caso fue pura mentira? –le cuestionó Gumi.

—A-ah, bueno…

—Además Gumi tiene razón, ya van varios, incluyéndome, que hemos visto al dichoso Kagene. –se unió Meiko a la discusión.

— ¿E-entonces si hay un fantasma de verdad en el baile? –preguntó Miku temerosa y a punto de desmayarse. Todo dependería de la respuesta que les diera sus amigas.

—Claro que no, Miku. –le contestó Meiko.

—Pero es obvio que aquí hay un "graciosito" que se está haciendo pasar por Kagene para asustar a los invitados y arruinar el baile ¡y no pienso dejarlo! ¡¿Tienen idea de cuánto me esforcé para que este baile quedara perfecto?!

—Sí, Luka. Nosotras te ayudamos ¿recuerdas? –Le decía Rin de mala gana, recordando el golpe que esta le había dado.

—Ah, cierto… ¡como sea! Aprovechando que todas están aquí, oficialmente convoco el escuadrón "Salvar el baile de graduación del idiota graciosito."

—Vaya nombre… -dijo Meiko con una gota de sudor cayendo por su sien.

— ¿Qué tenemos que hacer jefa?

—Muy simple ¿todas tienen sus celulares, supongo? Ustedes solo vayan a la fiesta, diviértanse. En caso de que de pronto vean al tal "fantasma", me mandan un mensaje y yo misma lo tacleare y me encargare de que lo saquen de aquí. –explicaba la pelirosa un tanto furiosa.

—De acuerdo, Luka-san, pero no se te olvide divertirte tú también. –Le aconsejaba Miku- Por cierto ¿Cómo es este tal Kagene?

Gumi alzó su celular y le enseño el artículo de un periódico de ya hace tiempo que había buscado en internet. En aquel artículo estaba la foto del supuesto fantasma.

—Ojos amarillos y cabello negro. –Le indicó la peliverde

—Oh ya veo… -Miku siguió observando la foto para poder grabarse la imagen del chico en su cabeza.

— ¿No más dudas? –preguntó Luka. Todas negaron- Bien.

Una vez ya todo se había planeado las chicas entraron, cada quien yendo por su lado, pero claro, Miku y Rin siempre iban juntas.

La sala de baile se veía estupenda. En verdad aparentaba una sala de la antigua Europa, con grandes candelabros como iluminación, las paredes tapizadas, flores en todas partes adornando, música clásica para el baile en vivo y claro, lo que más llamó la atención de Rin, una gigante mesa de comida donde había asistentes que con gusto ayudaban a servir.

—Bueno, es hora de cobrarle a Luka lo que me prometió. Bye~ –Corrió Rin en dirección a la comida.

Miku observó con una sonrisa a su hermana irse y luego soltó un largo suspiro. ¿Qué estaría haciendo su hermano justo ahora?

—Oh vaya, Miku-chan te ves hermosa.

La peliaqua giró y miró impactada a la persona que había dicho aquel halago.

— ¡¿Yuma?! ¡¿Qué haces aquí?! –Le cuestionó.

— ¿Eh? Es el baile de graduación, no me lo iba a perder por nada.

La peliaqua le miró bien, la vestimenta de Yuma era bastante elegante, de color gris con negro, y claro, no podía faltar el rosa, color favorito del chico, que le quedaba muy bien. Debía admitirlo, se veía apuesto.

— ¡¿P-pero no se supone que tú y Len…?!

— ¿Len? ¡Es verdad! ¿Vino contigo el muy cabeza hueca?

— ¡No! ¡Él estaba contigo!

— ¿Conmigo? ¿Pero de que hablas?

Ya algo histérica, Miku tomó al chico pelirosa del cuello de su saco y lo llevó hasta un lugar más tranquilo.

—Cuando Rin y yo terminamos de vestirnos para el baile vimos que Len no estaba. Le pregunte a nuestra madre donde se había ido y según él, estaría en tu casa porque, supuestamente, tú no vendrías al baile.

— ¿En serio? Pues es obvio que fue una mentira, Len no está conmigo, yo estoy aquí.

— ¡No puede ser! ¡¿Dónde puede estar?!

—Hey Miku, calmada. –Le intentaba tranquilizar Yuma- seguramente habrá mentido para asegurarse de que no estuvieras preocupada y fueras al baile.

— ¿Cómo puedes estar tan seguro de eso?

—No lo estoy, es lo que creo, conociendo a Len como es.

—No lo conoces tanto como yo. Él a veces puede tomar decisiones muy riesgosas.

—Tienes razón con que él toma decisiones riesgosas, pero no es tonto, sabe lo que hace. ¿Recuerdas la vez que Dell y sus amigos te secuestraron? –Miku asintió avergonzada- Bien, la decisión de ir a rescatarte solo fue algo riesgosa, pero al final logro evitar que esa bola de cerdos te violaran.

—Mmmm… supongo tienes razón. –contestó cabizbaja.

—Hey… -Yuma se acercó a Miku para verla a los ojos- calmada, seguro que está bien. –Le decía con una sonrisa- Ahora ve con tus amigas y diviértete.

—E-está bien…

—Y por cierto, ve calentando tus pies porque no pienso dejarte ir sin que bailes aunque sea una canción conmigo.

Miku al fin sonrió.

—De acuerdo Yuma. Gracias. –se retiró notándose un poco más animada.

Yuma la observaba irse.

—Mmmm… no me gusta mentirle a una dama. Lo siento Miku, espero todo salga bien.


La aquamarina caminó en dirección donde su hermana rubia, que comía desesperada todo lo que podía. Alrededor, viéndola devorar toda la comida, estaban los otros chicos del colegio que no se acercaban a tomar algo por miedo a que la salvaje Rin Kagamine les diera un golpe.

— ¿Rin? –Miku se acercó a su hambrienta hermana, que de milagro no se había manchado el vestido.

Al sentir como alguien se le acercaba, en un rápido movimiento, la rubia se abrazó a su comida de manera posesiva y le gruño a la persona cercana que resultaba ser su hermana mayor.

—Ah, onee, perdón. Creí que eras alguien más. Ven ¿quieres comer algo? –Rin chasqueó sus dedos y unos asistentes se acercaron, sirviéndole un poco de la comida a Miku- Estos camarones están deliciosos, deberías probarlos.

—Uhm, Rinny, deberías dejar que las otras personas coman también.

—Hay otras mesas de bufet al otro lado de la sala. Que vayan allá, esta mesa es mía. –Decía la menor con superioridad- Vamos, come un poco o yo lo hare y no te dejare nada.

Miku soltó un suspiro y probó los dichosos camarones que su hermanita insistía que estaban deliciosos y no había mentido.

Las papilas gustativas de la mayor fueron al cielo y regresaron. De inmediato Miku empezó a comer todo lo que podía, intentando no verse tan desastrosa como Rin.

Uno, dos, tres camarones fueron a la boca de la peliaqua, llenándole los cachetes. Definitivamente ellas y Rin eran hermanas… o al menos eso se creía.

— ¿Miku-chan?

La mencionada se viró y observó con sorpresa a la persona que le había hablado: Era Kaito.

Este rió un poco ante la graciosa expresión que la menor había hecho -además de tener la boca llena de comida- Estando tan avergonzada, se tragó de golpe todos los camarones, tosiendo un poco al principio y al fin habló.

— ¡Kaito-san! –Miku exclamó agitada. Casi se ahogaba con esos malditos pero deliciosos camarones.

—Hola, Miku-chan. –El peliazul sonrió ampliamente.

Vaya que iba bien vestido. Tan elegante, con el azul y negro combinando tan bien su pulcro traje, que de hecho, se veía muy bien con la vestimenta de ella.

—Ho-hola, Kaito-san. Hehehe todos me reconocen en el baile, supongo que mi antifaz no sirve mucho para ocultar mi rostro.

—No, tu antifaz está bien ¿pero quién no podría reconocer esa cabellera aquamarina a lo lejos?

—Sí, cierto. –rió tímidamente.

—Además de que eres la única chica que conozco que tiene unos ojos color esmeralda tan hermosos.

Miku sonrojó un poco. No estaba acostumbrada a los halagos y siempre se avergonzaba al recibir uno, sin importar de quien fuera.

—Gracias… etto, ¿y cómo es que viniste al baile?

—Pues voy a graduarme y este es el baile de graduación ¿no?

—Oh, cierto.

—Debo admitir que extrañare mucho este colegio. –Kaito observó a su alrededor algo melancólico- pero sobre todo, extrañare a las personas de aquí. –miró a Miku de ultimo.

—Debe ser de verdad muy difícil.

—Lo es… -suspiró el mayor- pero bueno, no quiero pensar en eso. Solo quiero divertirme este último día. –Sonrió siendo correspondido de inmediato por Miku- Eeemm… Miku-chan, yo, quisiera decirte algo.

— ¿Qué pasa?

—Bueno, sé que lo que intente contigo no funciono y puedo entender bien la razón.

— ¿Eh? ¿La razón? –Miku le vio sin entender.

—Estas enamorada de alguien más.

— ¡¿Q-Qué?! –La peliaqua pensó en seguida en Len y sonrojó intensamente- ¿Cómo estás seguro de eso?

—Lo puedo saber por tu mirada, tus ojos brillan como los del alguien enamorado. –Sonrió- y por la manera en que reaccionaste ahora sé que no me equivoque.

—U-uh… -Miku se acomodó su antifaz intentando de ocultar su gran sonrojo con este- ¿s-solo eso ibas a decirme?

—No, bueno, quería preguntarte si te gustaría bailar conmigo aunque fuera solo una canción. –La chica le miró con sorpresa por su repentina propuesta- por favor, considéralo como un regalo de despedida para mí.

—Uhm, bueno está bien. Creo que un baile no nos hará daño.

Miku tomó la mano que Kaito le ofrecía y ambos se dirigieron a la pista de baile con el resto de los invitados.

La música en vivo que se ofrecía en la fiesta era hermosa y con un ritmo especial que invitaba a los pies a bailar al son de este.

Luka se había lucido con todo.

Era divertido bailar junto con Kaito. Este era bastante alto y la ayudaba a bailar bien, ya que Miku no era una experta y hubo ocasiones en las que pisó al pobre chico, pero este no se quejaba, disfrutaba el baile con ella y se le veía bastante feliz y sonriente.

Cada que este le daba un giro, Miku miraba el gran salón, los enormes candelabros, a la gente que los veía bailar y su corazón se aceleraba por la linda emoción que sentía.

Así estuvo todo, divirtiéndose, bailando junto con Kaito cuando de pronto, lo vio.

Entre la gente que observaba el baile, habían un par de ojos ámbar que parecían mirarla directamente.

La aquamarina sintió un escalofrió recorrerle y de pronto toda la emoción se había perdido siendo remplazado por los nervios.

La música terminó.

—Gracias por concederme este baile, hermosa dama. –Kaito besó la mano de Miku y esta sonrió tímidamente.

—Ha sido todo un placer, caballero.

Una vez Kaito se había retirado, Miku corrió a gran velocidad, primero buscando a Rin, pero esta estaba muy ocupada comiendo para hacerle caso. Luego fue donde Gumi y logró divisarla a lo lejos, más cuando quiso llamarla, la pobre peliverde fue arrastrada por una multitud llevándosela lejos. Intentó usar el celular pero no había señal dentro del salón. Solo quedaba decirle a Meiko y Luka.

Al fin encontró a la castaña sentada junto a una mesa, cabizbaja.

— ¡Meiko! –Le movió un poco creyendo que estaba dormida.

— ¡Miku-chan! –Meiko alzó la mirada mostrando en seguida su rostro rojo. Mucho vino le había cambiado el color.

— ¡¿ya tan rápido estas ebria?!

—Oh, vamos, es mi graduación. Déjame divertirme. –Decía la mayor entre carcajadas.

— ¡Como sea! Por favor, dime donde esta Luka.

—En la pista de baile, pasando el mejor día de su vida.

Miku se giró y tal como Meiko había dicho, Luka estaba en la pista bailando con el sensei Kamui.

Tomando en cuenta que la pelirosa se graduaría, ya no sería más una alumna de la escuela y su relación con Gakupo ya no será más mal vista. La pareja era libre de hacer lo que quisieran sin ser juzgados, como por ejemplo, bailar hasta ya no poder más.

—U-uhm… no puedo interrumpirlos, pero…

Sintió nuevamente aquella mirada.

La aquamarina se volvió hacia atrás y ahí observo una vez más, al chico de cabellos negros y ojos amarillos viéndole detenidamente para luego salir del salón, en dirección al jardín del colegio.

Al notar que este salía, Miku trató nuevamente el llamar a sus amigas, pero nada. Cada una estaba en su propio mundo, por lo que al final decidió por ella misma ir a confrontar al pelinegro.


El supuesto fantasma salió de la sala de baile y siguiéndole estaba una insegura y muy nerviosa Miku.

"Los fantasmas no existen", esas eran las palabras que la peliaqua se repetía constantemente mientras seguía al pelinegro, de nombre Rei, según recordaba, fuera del gran salón hasta perderlo de vista.

— ¿Eh? ¿Dónde quedo? –pensó en voz alta mientras buscaba al moreno con la mirada.

Era increíble, el jardín del colegio era grande, pero no tenía tantos arbustos o árboles para que el chico pudiera esconderse; tal vez la poca luz del lugar (y tomando en cuenta el que Rei estaba vestido de negro) la despistaba.

—M-mejor llamo a Rin... –se dijo así misma y sacó su móvil para darse cuenta de que estando a fuera si tenía señal.

—Onee-chan ¿dónde estás? –fue lo primero que Rin dijo al contestar.

—Estoy afuera.

— ¿Y por qué te saliste de la fiesta?

—Seguí al chico aquel que se hace pasar por el tal Rei fuera del salón de baile.

— ¿En serio?

—Sí, muy en serio.

— ¡Jo! Entonces no era mentira después de todo lo que Gumi dijo.

—Sí, sí. Bueno, lo seguí fuera de la sala pero ya no lo encuentro, creo que está jugando conmigo. ¿Podrías venir a ayudarme? Estoy un poco asustada. –decía la mayor con voz temblorosa.

—Claro, onee. Ahora mismo voy. –Rin colgó, se sobó su panza inflada de tanto comer y se dirigió donde su hermana mayor.

Esperando, abatida por el miedo, estaba la chica aquamarina, quien seguía buscando al impostor que deseaba arruinar la gran fiesta de graduación que su buena amiga Luka había organizado.

Un repentino ruido proveniente de un lado oscuro del jardín la hizo temblar y casi grito cuando el responsable de aquel ruido salió de su escondite.

Un gatito.

—Oh pequeño, me asustaste. –Se inclinó para acariciar al felino- ¿qué haces aquí? ¿Acaso estas perdido? -le cuestiono al peludo animalito pero este solo salió huyendo, específicamente de una enorme sombra que había detrás de Miku.

La peliaqua notó en seguida la presencia de alguien más, pero antes de que pudiera hacer algo, la sombra -que era el invitado fantasma- la tomó por detrás en un fuerte abrazo.

— ¡Kyyyyaaaaaa! ¡Nooo, suéltame! –exclamaba con fuerzas intentando escaparse del repentino agarre del tal Kagene.

La situación se tornó difícil para el chico, tal vez este creyó que sería fácil lograr "secuestrar" a Miku, pero no contaba con que la chica no se dejaría llevar.

No, no sería una víctima de nuevo, pero por mucho que deseaba liberarse le resultaba imposible. ¿Por qué era tan débil?

Rei la tomó de los hombros y la giró haciendo que quedara de frente, uno con el otro.

Miku se le quedo viendo, aquella mirada era hipnotizante pero al mismo tiempo familiar. Intentó quitarle el antifaz para ver bien a la persona detrás de todo aquel embrollo, pero lo que su secuestrador había hecho la tomó por sorpresa.

La había besado.

Y vaya beso... Apasionado, delicado y dulce a la vez. Aquellos labios, ese sabor, estaba segura de haberlos probado antes, más dejo de darle importancia.

Reaccionó y alzó su mano para darle una fuerte bofetada al de cabellos morenos.

— ¡¿Pero qué crees que estás haciendo, pervertido?! –le gritó al chico que había caído al suelo por el fuerte impacto de su mano contra el rostro de este.

—Solo hago lo que te gusta... -esa voz- lo que nos gusta a ambos...

Estaba segura de conocer esa voz, pero nuevamente desechó aquella idea y se preparó para volver a golpear al chico por su atrevimiento. Fantasma o no, solo una persona tenía derecho a robarle un beso.

—I-idiota. –La aquamarina dio pasos hacia atrás dispuesta a correr.

— ¡No, Miku-nee! ¡Espera!

— ¿"Miku-nee"...?

Rei sonrió y retiró su antifaz para revelar al fin su rostro, pero sobre todo, para revelar que no era él realmente.

—Hola, onee-chan ¿te he asustado? –preguntó un divertido Len con el cabello teñido de negro.

La mayor no supo cómo reaccionar. Estaba bastante impactada por todo el asunto y aunque estaba aliviada por la idea de que todo este tiempo el misterioso chico había sido su hermano y no un loco (o un fantasma), una repentina ira le invadió, provocando que empezara a golpear a su hermano con sus pequeños puños cerrados, una y otra vez.

— ¡Len, grandísimo idiota! –gritaba sin dejar de golpear al ex-rubio.

— ¡Auch, auch! ¡Ya deja de golpearme! –se quejaba el menor.

— ¡Explícate! –le jaloteaba la aquamarina, mientras le tomaba con fuerza del cuello de su elegante traje negro.

—Ok, ok. -movía sus manos nervioso. –Esto es algo que llevo planeando con Yuma desde hace un tiempo. Una broma para el baile de graduación.

— ¡¿Una broma?! –Le soltó pero sin dejar de estar molesta.

—Sí, una broma. No es la primera vez que hacemos esto. –Explicaba tranquilamente Len, mientras se levantaba del suelo y se limpiaba el polvo- Anteriormente había leído el caso del chico Rei y pensé que sería una buena broma aprovechando el tema de mascarada del baile.

—Dime... ¿En qué parte de todo esto que me explicas me convences de no molestarme más contigo y no matarte?

—En realidad no estaba en nuestros planes el que tú salieras asustada. La broma solo seria para Luka y el resto de los graduados.

—Len... –Miku solo enfurecía más y más.

—Pero hubo otra razón para hacer todo esto... Y esto si tiene que ver contigo.

— ¿Qué cosa? –le miraba seria.

— ¿Recuerdas lo que platicamos aquella vez en mi habitación de querer venir al baile contigo como mi pareja?

—Uh... Sí, si lo recuerdo.

—Pues, solo mírame... –Len se apuntó a cuerpo completo- nadie me reconoce estando así, lo que significa que puedo estar aquí contigo, como mi pareja y nadie sospechara nada... –sonrió con ternura.

Entonces Miku lo entendió todo.

Una broma ¿no? O tal vez una muy buena y planeada excusa para que Len pudiera venir con ella al baile -siendo su pareja- haciéndose pasar por alguien más.

Aparte de Luka, que estaba bastante obsesionada por que el baile estuviera perfecto y de Gumi que era una fanática de todo lo "paranormal", en realidad no había nadie que le diera importancia al supuesto fantasma de Rei Kagene y de hecho nadie lo había notado.

Ahora ella sonrió.

—Oh, Len... No tenías por qué hacer todo esto. –se acercó a su hermano, abrazándole con ternura.

—Lo sé... Pero ya sabes lo cabeza hueca que soy. –Rió un poco y la tomó de la cintura, correspondiendo su última acción- Te amo, Miku-nee...

—También te amo, Len. -Sonrojó un poco, seguido de besar suavemente los labios del chico que en seguida le respondió con la misma intensidad.

— ¡Suelta a mi hermana!

El romántico momento fue arruinado -sin malas intenciones- por Rin, quien había llegado a rescatar a su querida onee.

— ¡No, Rin! ¡Deja de golpearlo, es Len! -intentaba detener a su hermana menor.

— ¿Len? -La rubia miró detenidamente al chico debajo suyo, al cual se le había lanzado encima y golpeado solo dos veces- ¡De verdad eres Len!

— ¡Sí, soy yo! ¡¿Ahora podrías quitarte de encima?!

—Ay, que delicado~ -Esta se levantó y ayudó a su gemelo a pararse igual- ¿Se puede saber por qué estas vestido así?

—Es una larga historia... –suspiró un tanto avergonzado.

—Mmmm... Déjame adivinar. ¿Una broma tuya y de Yuma?

— ¿Eh? ¿Cómo sabias?

—Intuición femenina~ -sonrió de lado- eso y que somos gemelos, pero en fin ¿dices que esto es una broma? -Len asintió- ¿Entonces por qué le andabas queriendo meter la lengua en la garganta a Miku onee-chan?

—Ri-Rinny, no lo digas de esa forma. –La aquamarina ruborizó.

— ¡Y-yo no intentaba hacer eso! -exclamó su gemelo molesto y sonrojado- ¡Solo era un pequeño beso y no se supone que lo verías!

—Pues que lastima porque lo vi y vaya besos que se dan ustedes. Pervertidos~ -Soltó una risita burlona.

— ¡Arg, Rin! ¡Solo vete y déjanos a solas, por favor!

—Está bien, está bien. –Tomó al pequeño felino que se untaba en sus piernas, el mismo gatito que había asustado a Miku hace un rato- Sabemos cuándo no nos quieren. –Rin fingió indignación y se retiró con dicho gato devuelta al gran salón de baile.

Len soltó un largo suspiro y se volvió donde su hermana mayor, la cual recogía su antifaz que se había caído durante todo el forcejeo.

—Con todo este escándalo no tuve la oportunidad de decirte lo hermosa que te ves esta noche...

—Gracias, Len...

Como si no pudiera estar más apenada esa noche. Su hermano menor siempre encontraba la manera de hacerle sonrojar, sin necesidad de ser atrevido, aunque a veces era divertido serlo.

—Por cierto, eres muy buena bailarina.

— ¿Eh? ¿De qué hablas?

—De cuando bailaste con Kaito-senpai.

— ¿N-nos vistes? –Len se limitó a asentir-Lo siento mucho.

— ¿Por qué te disculpas? No estoy molesto si es lo que crees. Solo fue un baile. –Dijo con calma mientras Miku sonreía conmovida por la madurez del joven rubio- Además fue gracioso ver cuando le pisaste los pies.

—Tonto. –Miku intentaba parecer enojada, pero no podía molestarse con su hermano, en cambio se acercó a abrazarlo aprovechando que estaban solos nuevamente.

Desde donde estaban lograron escuchar la música proveniente del salón. Una hermosa balada era la que ahora se tocaba (ya que las anteriores canciones fueron de un ritmo más animoso). Los hermanos se vieron mutuamente y ambos tuvieron la misma idea.

— ¿Me concede esta pieza, hermosa dama? –Len tomó delicadamente la mano de su hermana, besando el torso con suavidad, pero colando la punta de su lengua en aquel pequeño beso.

—U-uhm... -Miku intentaba no apenarse más de lo que ya estaba- Claro, joven, atrevido y pervertido caballero.

—Tenías que decir "pervertido" ¿verdad? -rió un poco sin soltar la mano de su hermana y con la libre la tomó de la cintura- Espero no me pises como a mi senpai.

—Intentare no hacerlo. –Colocó una mano en su hombro, mientras la otra tomaba la mano ajena- Etto... ¿No prefieres mejor bailar en el salón? Como tú dijiste anteriormente, nadie te reconocerá así.

—Mmmm, no. Prefiero bailar aquí en privado contigo donde solo te tengo para mí.

El Len posesivo. Miku mentiría si dijera que no le gustaba ese lado del rubio.

Tal vez no había sido como lo habían planeado, pero tanto Len como Miku disfrutaban bastante del baile, incluso la pequeña Rin que observaba desde lejos la linda escena.

—Vaya tontos enamorados que tengo de hermanos... –dijo para sí misma, sonriéndole a la nada.

Luego de decir eso último, la rubia de esponjoso vestido entro al salón para ver a sus amigas.

Meiko dormía abrazada de una botella, clásico de ella, pero acercándose a su lado estaba Kaito, quien la tapaba con la capa parte de su traje victoriano. ¿Quién diría que el chico peliazul se preocupaba tanto por la castaña borrachita?

Por otro lado, después de haber bailado por un largo rato, estaban Luka y el sensei Kamui, o mejor dicho, Gakupo, comiendo juntos y platicando alegremente.

Por último, Rin divisó a una Gumi sentada en una mesa sola, y por lo que podía notar, se veía un poco desanimada.

—Uhm ¿Gumi-chan? ¿Estás bien? -preguntó acercándose a la peliverde.

—Define "bien". –contestó cabizbaja.

— ¿Qué fue lo que paso?

—Más bien fue lo que no paso. No pude tomar una foto del fantasma de Rei...

—Ah ¿es eso? No es para...

—Mi supuesta pareja del baile no llego... –Rin cerró la boca- no baile con nadie cuando estuve practicando estas semanas. Por el amor de dios, ni siquiera pude comer. Algún idiota se comió todo y no dejo nada en la mesa de bufet.

—Sobre e-eso... –Rin rió nerviosa- Uh, vamos Gumi-chan, no estés triste. Ese chico que te dejo plantada es un idiota. Mereces algo mejor.

—Ya no importa... -decía aun desanimada.

—Hey, Rin. –se acercó donde las dos chicas el pelirosa de nombre Yuma- ¿Dónde está tu hermana?

—Fue atender a un invitado misterioso. –Contestó al momento que hacia extrañas señales con las manos en su intento de decirle al pelirosa que ese "invitado misterioso" se trataba de Len.

—O-oh, ya veo. –dijo algo alegre por su amigo- ¿Y se puede saber que te sucede a ti? -preguntó refiriéndose a Gumi.

—Una larga historia... –la peliverde dejo escapar un largo suspiro- No creo que te interese.

— ¿Pero qué dices? Claro que me interesa. –Yuma se inclinó un poco para poder ver el rostro de Gumi- ¿Cómo podría no importarme los problemas de tan bella dama? –dijo con caballerosidad provocando que la peliverde sonrojara intensamente.

Gumi no contesto. Simplemente desvió su mirada de los ojos verdes de Yuma, igual de verdes que los suyos.

—Estaba planeando bailar con Miku, pero como ella está ocupada en algo de más importancia podría bailar contigo ¿te gustaría?

— ¡Claro! –Exclamó parándose rápidamente, con una enorme sonrisa- di-digo... Claro ¿por qué no? –dijo apenada.

Yuma simplemente sonrió y tomó la mano de Gumi para llevarla a la pista de baile.

Rin se sintió muy feliz por Gumi, por el resto de sus amigas también y claro, por sus hermanos incluso.

—Jum... Creo que es hora de que vaya buscándome un novio. Aunque sea uno temporal. –se decía así misma.

Justo en ese momento, interrumpiendo sus pensamientos, entro una llamada a su celular.

La pequeña ojiazul salió del salón para poder atender dicha llamada.

— ¿Bueno?

—Señorita Kagamine. Lamento llamarla tan tarde, espero no haberla interrumpido en nada. –hablaba la voz de un hombre mayor.

—No se preocupe, doctor. ¿En qué puedo ayudarle?

—Bueno, tenemos el resultado de la muestra que nos dio.

—Oh... –Rin miró a su alrededor asegurándose de que no hubiera nadie a su lado- ¿Que fue?

—Negativo.

—Me lo imaginaba... –susurró.

—Tengo los papeles con los resultados aquí. Puede pasar a buscarlos cuando pueda.

—Sí, muchas gracias, doctor. Buenas noches. –colgó.

Rin se asomó donde sus hermanos seguían bailando y riendo alegremente. Su mirada se centró específicamente en Miku.

¿Este reciente descubrimiento podría ser algo bueno? La gemela del pequeño Len tenía muchas dudas.

—Miku onee-chan... –miró con cierta tristeza a la aquamarina- Si no eres hija de nuestra madre... ¿hija de quién eres?


Preview:

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"— ¿A dónde va Miku? –preguntó el rubio al ver a su hermana mayor salir por la puerta principal.

—Va a verse con alguien.

— ¿Con alguien? ¡¿Alguien quién?!"

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"— ¿Pero qué es esto? –Rin leyó detenidamente la información recién encontrada y sus ojos se abrieron en par al leer sobre una supuesta "Ritsuko Hatsune" que vivía en un edificio de apartamentos en el centro- No puede ser ¿acaso ella será…? –buscó rápidamente una libreta donde podría apuntar la dirección de aquel lugar."

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Como habrán notado, me di el gusto de poner un poco de cada parejita que shippeo aparte del LenxMiku uwu

Ahora a responder algunos reviews!:

-Shadechu Nightray: Gracias como siempre por tus animosos reviews (y por ya no amenazarme de muerte (?)). Me alegra que te haya gustado mi lemon, siendo el primero que escribo (habrá otro más adelante -w-). Debo decir que tampoco me gustan los lemons en exceso morbosos o demasiado explícitos, aunque a veces para tener una buena redacción no se puede evitar mencionar ciertas cosas para poder entenderse toda la escena. Ya se sabrá mas adelante sobre el resto de los personajes, no me he olvidado de Dell y sus problemáticos amigos, igualmente con Haku-chan. Pronto saldrá a luz la verdad entre los "hermanos" Kagamine y la historia dará un gran giro.

-Rukimi-chan: Omg, gracias por tomarte la molestia de pasar toda una noche para leer mi fanfic :'3 y no te preocupes, habrán mas cosas pervertidas XD (eso nunca debe faltar (?)). Espero que te gusten los nuevos capítulos que vienen.

-Joo Evans: ¿Desde cuando tiene cuenta en fanfiction? ._. seguro es solo para dejar reviews e.e como sea~ que bueno que te hayas pasado al fin a leer el fanfic y me alegra que te guste tanto. (Y si eres una pervertida e_e)

-Kamichi77: Muchas gracias por darte la oportunidad de leer este fanfic aun sin ser fan del lenxMiku, lo aprecio mucho. Con respecto a Rin, le tocara parejita también solo que aun no estoy segura de con quien podría emparejarla (estoy indecisa entre dos personajes :/), pero no faltara ¡lo prometo!

(Esos son todos los que puedo contestar ahora ya que no tengo mucho tiempo :c)

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Espero que les haya gustado este capitulo y haré todo lo posible para subir la actualización pronto :'3

Antes de irme, les haré una pregunta para probar que tan buenos son poniendo atención a los detalles -w- la pregunta es: En todo el fanfic ¿cuantas veces ha chocado Miku por correr por los pasillos de su colegio y con quienes chocó? (Quien logre contestar esta pregunta de primero y correctamente tendrá un premio ¿cual? Es una sorpresa owo)

En fin, eso es todo. Hasta entonces, cuídense y muchas gracias como siempre por los reviews y por leer mi fanfic!~

Atte: Mitsui Neko