Tengo que escribir más rápido jajaja un mes después, la continuación. :D
Ya se, los he hecho sufrir mucho a ustedes y a B&B. :(
Espero que les guste el capi.
Disclaimer: Bones no me pertenece. Es de FOX, Hart Hanson, Stephen Nathan y todos sus productores. Incluyendo a Kathy Reichs quien hizo esos maravillosos libros sobre Temperance Brennan. No lo hago con fines de lucro sino por diversión, ningún personaje me pertenece.
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Capítulo XI
Enredada En Las Mentiras
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-¡Jamás lastimaría a mi familia!- gritó, fuera de quicio. Llevaba como mínimo cuatro horas de interrogatorio con el agente Brody de homicidios quien lo acusaba de haber puesto una bomba en su casa para asesinar a su familia.
-Claro, así cómo intentó asesinar a la madre de su hijo, Parker.- Booth lo vio sorprendido y furioso. ¿Qué acaba de decir? ¿Cómo se atrevía a decirle que él, Seeley Booth, le haría daño a su hijo de esa manera?
-¿Qué yo qué?- preguntó entre dientes.
-No se haga el tonto conmigo, sabemos que lo hizo agente.- Dijo, acercándose a Booth. –Y cuatro meses después pone una bomba en la casa de su esposa e hija.
Seeley empuñó sus manos.
-¿Por qué alguien haría algo así?- preguntó en retórica rodeando la mesa.
-No lo sé. Sólo sé qué yo no lo hice.- contestó sin hacer contacto visual.
-Siga diciéndose eso. Si lo repite tanto tiene que ser verdad.
Booth se levantó de la mesa y se lanzó contra el agente que lo interrogaba. Otros dos agentes entraron rápidamente a la sala, separando a los dos hombres.
-Como sabes Booth, eso es agresión contra un agente federal. Pasarás la noche en la cárcel, quizás así te convenzas de confesar tus sucios crímenes de una vez.- le dijo con veneno en su voz.
-Siempre estuviste celoso de mí, lo sospechaba, pero ahora lo sé. Vamos Brody, ¡sabes que yo no maté a mi familia! ¡Alguien más lo hizo y está allá afuera!- gritó con ira.
Acababa de perder a su esposa y su hija y ahora lo acusaban a él de su muerte. ¿Cómo podría él quitarles la vida a las dos personas que más amaba en este mundo?
-Llévenselo.- Los otros dos agentes lo llevaron a la celda donde pasaría la noche y quizás el resto de su vida.
Se sentó, mirando hacia el suelo. Temperance e Isabelle estaban muertas, un maldito las había alejado de su vida y él estaba encerrado en esa condenada cárcel. En ese momento juró que de alguna forma, vengaría sus muertes. Amaba a esposa, sin importar como las cosas hubieran acabado, la amaba. Y su hija era su vida, su luz, era tan inocente… no debería de haber muerto. No, no era justo para nadie.
Lo último que dijo antes de salir de casa lo atormentaba a cada segundo:¿Qué esperabas? ¿Qué te hiciera una fiesta porque me engañaste?
Debió haberla escuchado. Un "te amo" hubiera sido más adecuado, lo que fuera habría sido más adecuado que eso. Se arrepentiría cada día por esas palabras.
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El llanto de una niña rompía el silencio que reinaba en esas calles, su madre trataba de calmarla mientras se acercaban a un edificio de apartamentos.
-Tranquila, todo estará bien. Mamá tiene una amiga que nos ayudara. ¿Sí?- La niña de casi dos años pareció calmarse.
Ella tocó el timbre.
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-Éxito total.- comentó la pelirroja mientras se servía una copa de vino.
-Debo admitir que fue un gran plan, Nina. Fue tan detallado. Lograste que Brennan confiara tanto en ti que hasta te creyó la traición de su mejor amiga.- comentó Damién. –Así no podría contactarse con ella para que salvara a su familia. La muy tonta fue a su casa por su cuenta, tan predecible.
Nina rió, como si le hubieran contado una excelente broma. –Ahora ella está en el infierno y Booth se pudrirá en la cárcel culpable de dos asesinatos y un intento. Llorando la muerte de su esposa e hija, arrepintiéndose de las cosas que le dijo a Temperance, preguntándose cómo pudo haberla tratado así, queriendo matar al desgraciado que las mato. Se volverá loco.
El hombre se sirvió otra copa de vino. –Nina,- dijo en un tono serio. -¿Qué hacemos con los rusos? Te guste o no, este puesto tiene responsabilidades, no todo era por placer.
Ella hizo un ademán con la mano para restarle importancia. –Diremos que Temperance Brennan era una traidora, que le dijimos específicamente que no fuera a Rusia. Desacato órdenes y ahora está desaparecida del mapa.
Se levantó del sillón y lo rodeó, pasando su dedo delicadamente por la tela, para luego posar sus manos en los hombros de Damién. –Diles que nos encantaría hacer una alianza para atrapar a Temperance Brennan y ya sabes, encargarnos de ella.
Damién asintió.
-Meses después, supuestamente la encontraremos. Ella hará volar su auto en pedazos y los restos se quemaran. Fin de la historia.
Él volteó para besarla. -¿Y qué hacemos con Ángela Montenegro?
Nina se separó con la mención del nombre. Aún tenía que deshacerse de ella. –Tenemos que encontrarla. Es muy buena escondiéndose y su esposo también, hemos vigilado sus cuentas pero no hay movimiento alguno. Tarjetas de crédito, débito, llamadas, absolutamente nada.
-Algún día tendrá que aparecer.- comentó, abrazándola. -Ahora, tú y yo, tenemos que celebrar ¿no te parece?- se acercaron para besarse cuando el timbre sonó.
-Dios, ¿quién es a estas horas de la noche?- musitó alejándose para contestar el llamado.
Presionó el botón y respondió. –Habla Nina. ¿Quién es?
-Nina, necesito tu ayuda. ¿Podemos pasar?
Su primer pensamiento fue: ¿Cómo demonios?
-¿Temperance? ¿Eres tú?- Le lanzó una mirada nerviosa a Damién, quien la veía sorprendido y confuso.
-Sí, soy yo. Por favor, realmente necesito tu ayuda. No sé qué más hacer…
-Bien, bien. Tranquila. Sube y hablaremos ¿sí? Es el apartamento B20. Piso nueve.
-Gracias Nina. En serio te lo agradezco.
-No hay problema.
Dejó de presionar y recostó su cabeza contra la pared. Volteó, Damién la veía con la misma expresión indescifrable.
-¿Cómo escapó?
La pelirroja encajó la mandíbula. -¿En serio? De todas tus preguntas tontas, esa es la más tonta que he oído. ¡Cómo diablos quieres que sepa cómo lo hizo! ¡Pensé que la maldita ya estaría quemándose en el infierno para estas horas! ¡No sé qué pasó, no sé qué fue mal pero te juro, lo vamos a arreglar! ¡Y esta vez no habrá errores!
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Temperance llegó al apartamento indicado y tocó la puerta. Al ver a la pelirroja abrirla, soltó un suspiro de alivio. Sabía que ella la ayudaría a esconderse de quien quiera que la persiguiera.
-Tempe. Pasa, por favor.- le dijo y se hizo a un lado. -¿Qué sucedió?
Emily comenzó a revolverse en sus brazos, estaba inquieta. –Algo paso. Alguien… voló mi casa.
Ella fingió horrorizarse. -¿Quién pudo hacerlo? ¿Los rusos?
-No, no son ellos. No saben mi alias, ni mi dirección. Además, creo que fue alguien de la CIA…
La bebé comenzó a llorar. –Lo siento, no sé por qué llora, no lo había hecho desde la explosión.
-No hay problema… espera. ¿Estaban cerca de la explosión?
Temperance asintió, meciendo a la niña. Si tan sólo hubiera estado viendo a Nina a la cara, se habría percatado de que no estaba tan contrariada como decía.
-En realidad, estábamos en la casa… pero logramos salir.- Levantó la vista. –pero… Booth no sabe que salimos.
-Dios, Temperance. Vaya… todo estará bien, no te preocupes. Aquí estarás a salvo.- le dijo. –Siéntate Te daré un vaso de agua… ¿tienes hambre?
Brennan negó con la cabeza. –No, es demasiada molestia.
-Oh, no. Claro que no lo es. Para eso están las amigas ¿no?
La agente le sonrió a la pelirroja.
-Sólo por curiosidad, ¿cómo lograste escapar y por qué sospechas que es alguien de la CIA?- preguntó mientras le servía un vaso de agua.
-Bueno, por un poco no lo hago. Estaba en la casa….
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-¿Qué esperabas? ¿Qué te hiciera una fiesta porque me engañaste?- le espetó, casi gritándole.
Negó con la cabeza. –No me importa, vete. Ahora. Tengo que ir por mi hija.- Pasó junto a él y subió al dormitorio. Comenzó a hacer sus maletas deprisa y sin orden alguno con lágrimas anegadas en sus ojos. Oyó un portazo y lanzó un sollozo. Bien, si quería irse que lo hiciera. Tenía que proteger a su hija y eso era su máxima prioridad.
Emily comenzó a llorar. Temperance dejó lo que hacía para atenderla, cruzó el pasillo y se detuvo en seco. En una esquina había un aparato negro con una luz roja. Su mente comenzó a trabajar, lo había visto antes y estaba segura de lo que era. Era una bomba.
Entró al cuarto de su hija y la tomó entre sus brazos. Salió de la casa, corriendo. Cuando esta explotó, Brennan cubrió a su hija con su cuerpo, lo que causo una quemadura de primer grado en su espalda. A pesar del dolor, se levantó y siguió corriendo. No podía arriesgarse a que quien quiera que la haya intentado matar viera que seguía con vida. Y si se habían dado cuenta, no podía dejar que la atraparan.
Se dirigió al único lugar donde podía ir. Con la única persona que podía confiar en ese momento. Nina.
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La pelirroja sonrió para sus adentros. Había hecho bien en engañar a Temperance con lo de Ángela. Se había creado un plan B sin haberlo pensado.
-Por eso sospecho que fue alguien de la agencia… era una bomba de la CIA.
Pero no había planeado eso. Ella la vio con una expresión indescifrable.
-¿Eso crees?- Tuvo una idea. -¿Crees que… No, no, olvídalo es… imposible.
-¿Qué? ¿Qué es imposible?- preguntó Brennan. –Nina, dímelo.
-Bueno, alguien que trabaja para la CIA intentó matarte… ¿no crees que pueda ser Ángela? Digo, también te tendió la trampa en Rusia, y como no funcionó…
Temperance bajó la mirada. No podía ser posible, no la madrina de su hija, su hermana, su mejor amiga. No podía ser.
-No lo creo.- comenzó, pero luego suspiro. –Supongo que en realidad no conozco a Ángela.
Nina sonrió con malicia. –Cariño, está bien, a lo mejor no fue ella,- Desvió su mirada por un segundo hacia Damién, quien se asomaba por la puerta de la habitación principal. –Descansa y mañana nos ocuparemos de reubicarte…
-¡No!- dijo, quizás demasiado alto. –Lo siento, es sólo… no quiero esperar. No quiero poner en peligro la vida de mi hija, ni la mía por esperar una noche…
Nina asintió. –Lo entiendo. Entonces, toma un poco de agua, usa el baño si quieres, iré por unas gasas para curarte esas heridas y partiremos a la CIA para reubicarte.
Temperance asintió. Se levantó del sillón y se dirigió al baño con Emily en los brazos. -¿Nina?- la pelirroja levantó la vista. –Gracias por todo. Eres una persona maravillosa.
Ella le sonrió. –Por nada, Temperance.
Nina no iba a caer por eso, sabía de lo que era capaz Temperance Brennan. Esa dulzura no era real, sólo la estaba usando. Ella y Seeley Booth eran tal para cual. Unos malditos manipuladores.
Damién por otra parte, al oír esas últimas palabras por parte de ella, se cuestionó todo lo que hacían. Él quería vengarse de Temperance por lo que le había echó años atrás, por lo que Seeley y ella le habían quitado.
Quizás estaba equivocado. Al final, él conocía a su mejor amigo mejor que nadie, sabía de lo que era capaz, ¿y si la versión de los hechos que había escuchado no era del todo cierta? Temperance Brennan le había arruinado la vida a su amigo, lo había dejado y usado como pañuelo desechable, a pesar de eso, él jamás logró olvidarla, aunque se lo negó por mucho tiempo, era cierto.
Ahora que conocía a la agente más a fondo, no parecía del tipo de persona que mataría por despecho o por venganza. ¿Podría ser que su amigo y hermano se había buscado su propia muerte a manos de Temperance?
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Continuará…
¿Qué creen? Próximo capi, una duda de las muchas que hay se aclarará por fin. :D
Nos leemos! Ya saben, si quieren comentarme o darme sus teorías o simplemente amenazarme, déjenme un review.
