ACITW AU 26C
"Por favor, chicos, continúen," Julian dijo, sus ojos brillaban divertidos, su sonrisa quemaba, esa llama se avivaba ante la expresión de ira de Sebastian. "No se detengan por mí. Esperen un segundo… déjenme acomodarme para tener una mejor vista…" Su rostro se convirtió casi el 70% en sonrisa 'esto sí que es divertido' mientras Julian hacía un gran espectáculo reajustándose en el asiento del sofá, reclinándose en el brazo y apoyando el tobillo derecho en su rodilla izquierda. Su mirada se movía entre Sebastian y Kurt y era obvio que estaba más que satisfecho consigo mismo.
Sebastian siempre decía que Julian era un maldito voyerista. Y no estaba bromeando.
En el silencio que creció detrás de ellos, lleno de tensión y llevando consigo una historia de algo que Kurt no había sido capaz de descifrar aún, Julian los miraba fijamente y los dos chicos de pie contra la pared lo miraban de vuelta. Julian hizo un gesto con sus manos, claramente destinado a trasmitir '¿Qué los detiene? Estoy esperando'.
"¿Qué estás haciendo aquí, Julian?" Sebastian rechinó sus dientes, la pregunta fue hecha no con muchas palabras, era más que nada un sonido gutural que salía como resultado de apretar tanto su mandíbula. Kurt escuchó como raspaban los dientes de Sebastian, el enervante sonido de su malestar, clavándose en la espalda de Kurt como dedos congelados.
"¿Por qué, Sebby," Julian bromeó, sonriendo con la satisfacción de saber que estaba presionando los límites de Sebastian, "no estas contento de ver a tu hermano mayor?"
"Julian…"
Julian aún no se explicaba y Sebastian no tenía la paciencia para aceptar las usuales bromas de su hermano como una excusa.
"Después de todo, viaje nueve horas seguidas," Julian dio con fingida sinceridad.
"Julian…"
El énfasis en el nombre sonó como una advertencia. Sebastian ya no iba a aguantar los comentarios evasivos de Julian por mucho más tiempo.
"Kurt," Julian dijo, sin inmutarse por la actitud amenazante de Sebastian para girar sus ojos azul brillante a Kurt, "debo decir que te vez impresionante en ese conjunto de estilo clásico que has elegido, incluso con la adición de mi hermano pegado a ti como una rémora."
"Gracias," Kurt se quejó, alejando la mirada de la deslumbrante sonrisa de Julian para dejar caer su frente en el pecho de Sebastian.
"Y tú, Sebastian," Julian dijo, volviendo rápidamente a burlarse de su hermano. "Te ves muy elegante, considerando que tus pantalones están cayendo a mitad de tu culo."
Kurt no pudo evitar reírse ante eso. Había desabotonado los jeans de Sebastian en el camino y bueno, tenían otros planes antes de encontrar a Julian sentado en el sofá, esperando su llegada. Sebastian no alejó su mirada de la cara de su hermano y solo movió un brazo de Kurt para subirse sus jeans.
"¿Por… qué… estas… aquí?" Sebastian repitió en un gruñido.
"Vine aquí para advertirte que el resto de la bandada caerá en tu nidito de amor pasado mañana," Julian explicó, "así que quería asegurarme personalmente que ustedes dos estuvieran… respetables."
"Información que podrías haber trasmitido por teléfono," Sebastian dijo, su expresión era asesina, lo cual hacía a Julian sonreír más brillante cada segundo que se dirigía a él.
"Si, pero también los extrañaba mucho," Julian dijo con un quejido meloso y falso.
Kurt sintió a Sebastian agitarse – temblores de ira reprimida circulaban bajo la piel como una serpiente tratando de encontrar una salida – y Kurt rodeó sus brazos en la cintura de su novio, tratando de contenerlo.
Kurt entendía la furia de Sebastian tanto como no la entendía. Lanzarse dardos verbales con Julian parecía ser parte del curso y sí, Julian interrumpió lo que iba a ser un hermoso y muy esperado momento – uno que han estado construyendo estos pasados días que han estado solos, pieza por pieza, como un puzle que es todo de un color, sin tener idea donde va, sin pistas de cómo proceder. En esencia ¿no era lo que Julian quería? ¿No era ese el favor que originalmente le había pedido a Kurt, que le diera a su hermano una oportunidad? Julian probablemente no sabía exactamente lo que había interrumpido, el significado de ello. Probablemente pensará que han estado pegados y calientes por días.
Pero el cuerpo de Sebastian se había puesto en un estado de alerta mientras miraba a su hermano y tomó un poco de retrospectiva antes que Kurt se diera cuenta lo que de verdad lo estaba preocupando.
No era que Julian haya aparecido. De todas maneras, el clan completo de los Smythe iba a llegar pronto. Sabía que la privacidad en la estancia era solo temporal. Era el hecho de que Julian apareciera sin avisar. De alguna manera, Sebastian se sentía vulnerable con su hermano alrededor, especialmente en este punto crucial entre él y Kurt. Se amplificaba aquí en este lugar que sostenía historia entre ellos, lo mismo que la casa de Kurt – mierda, todo Ohio – tenía historia de él y Blaine… lo cual era por lo que habían abandonado ese lugar, por lo que habían viajado casi 12 horas para llegar lo más lejos posible de esa historia para resolver todas las diferencias restantes.
Julian podía ser odioso, pero no estaba siendo intencionalmente un estúpido. Por la manera en que el pesado silencio los mantenía tensos, sin soltarse ni una pulgada y por la manera en que la sonrisa de Julian parecía comenzar a deslizarse, Kurt estaba seguro que Julian se acaba de dar cuenta de que se había metido en algo en lo que debió de haberse mantenido al margen por lo menos por un días más.
Pero ahora mismo, el trabajo de Kurt era aliviar la ansiedad de Sebastian, no regañar a Julian por haber llegado en el peor momento.
"¿Tu hermano siempre ha sido una mierda," Kurt preguntó en voz baja, "o solo me doy cuenta ahora?"
Sebastian no reaccionó inmediatamente, casi como si hubiera olvidado que tenía a Kurt clavado contra la pared, pero entonces se rio y Kurt se alegró de oír humor genuino en su voz.
"Tú eras el que tenía una erección por él, el primer día que se conocieron," Sebastian murmuró en respuesta.
"Si, bueno, se enfrió," Kurt murmuró en respuesta. Sebastian sacudió la cabeza, sus ojos no se encontraban con los de Kurt mientras Kurt lo miraba con afecto desde donde se encontraba atrapado entre los brazos de Sebastian – sus labios aún estaban hinchados a causa de los besos que trasmitían muy claramente lo mucho que Sebastian lo deseaba, su pecho estaba agitado con respiración que aún no se calmaba alrededor de un corazón que aún latía demasiado rápido. "Por cierto," Kurt añadió, "en caso de que hubo alguna clase de elección en el camino, me enamore del hermano correcto."
Sebastian aún no miraba a Kurt, escondiendo el hilo de inseguridad que sabía que se desentrañaba detrás de sus ojos, pero la sonrisa que estaba reemplazando su ceño fruncido era alentadora.
El hecho de que Julian los estuviera observando se volvió completamente irrelevante para Kurt mientras comenzaba a besar el cuello de Sebastian. Si Julian quería tanto observarlos besándose, déjenlo. Kurt iba a darle un gran espectáculo. Los parpados de Sebastian revoloteaban y levantó su barbilla, suspirando en busca de aire ante el toque de los labios de Kurt en su piel. Kurt sintió el pulso de Sebastian acelerarse. Esto no había terminado. Su deseo seguía ahí, golpeando contra sus labios, presionando contra su muslo, reconciliándose con los brazos que se deslizaban en la pared para hacerse camino en el cuerpo de Kurt, sus manos viajaban por la espalda de Kurt para palmar sobre su trasero. Kurt sonrió en el siguiente beso, mordisqueando sobre el punto del pulso de Sebastian, sacando un gemido de su garganta.
Quizás puedan salvar el momento – con intruso o no.
Una pequeña y no subestimada tos hizo pensar a Kurt que no, así que dejó los besos cuando Sebastian suspiró frustrado.
"Los besos entre ustedes han mejorado mucho, debo decir," Julian abrió la boca, "pero aún con lo mucho que me gusta el porno suave, en realidad tengo un asunto que quería discutir con Kurt y quería hacerlo en persona."
Sebastian giró los ojos y Kurt lo abraso más firme. Kurt se giró a Julian, cuya sonrisa se había suavizado considerablemente a pesar de sus dichos y Kurt tuvo la impresión de que lo que sea que tenía que decir en realidad era algo importante.
"Vengan," Julian dijo, haciéndole señas a ambos con las manos, sentándose para hacerle espacio a ambos en el sillón. "Siéntense."
La cabeza de Sebastian cayó y golpeó la frente contra la pared.
Golpe… golpe… golpe… golpeándola a ritmo con su irritación.
"Vamos, Bas," Kurt le susurró, esperando que la adición del sobrenombre que sabía que a Sebastian le gustaba lo ayudará a calmarse, "quizás mientras más rápido lo escuchemos, más rápido se vaya ¿A un hotel?"
"¿A un acantilado en el océano para que sea devorado por tiburones blancos?" Sebastian ofreció, tomando la mano de Kurt y dejando que lo guié a la sala de estar.
"También esta esa opción," Kurt estuvo de acuerdo, relajándose mientras Sebastian comenzaba a sosegarse.
Kurt se alejó de un reacio Sebastian – un Sebastian cuyos ojos estaban fijos en Julian, tratando de no irradiarlo molécula por molécula hasta que no quede nada solo polvo. Sebastian cayó en el sillón primero, tirando a Kurt con él, casi en su regazo.
Julian suspiró, acercándose para tomar la mano de Kurt en la de él, pero Sebastian lo interceptó, cruzando sus dedos con los de Kurt para sostener su mano entrelazada alrededor de la cintura de Kurt. Era un espectáculo muy posesivo de Sebastian marcando su territorio. Eso era algo que había hecho enojar a Kurt en el comienzo del verano.
Ahora, lo encendía, su cabeza vibraba mareada mientras la sangre de su cerebro se dirigía a otro lado, haciendo este asunto con Julian mucho más angustioso.
Julian los miró y a sus manos juntas y la esquina de su boca hizo un movimiento.
"Kurt," Julian dijo y esta vez no estaba bromeando, "Quería invitar a alguien para que pasará el verano aquí también, pero necesito asegurarme que su presencia no sea incómoda para ti en particular."
La mente de Kurt se volvió en blanco. Atrapado como estaba en esta nueva cosa que tenía con Sebastian, había olvidado que había otra gente que existía en el mundo, gente con deseos y necesidades como él… gente que estaba muy herida y rota también.
Había olvidado que había otro hermano Smythe con el corazón roto en el mundo.
Kurt entrecerró sus ojos y Sebastian apretó su agarre, ambos llegaron a la misma conclusión al mismo tiempo pero solo Kurt la vocalizo.
"¿Cooper?" Kurt preguntó.
Julian asintió, mordiéndose los labios, lo cual entorpeció su sonrisa pero sus ojos estaban llenos de emoción. Lucía joven de nuevo, pero no de esa manera derrotada que tenía cuando vio a Cooper en la gala – antes de ese horrible momento en que Cooper reveló el secreto de la verdad de la relación entre Kurt y Sebastian.
"¿Qué sucedió?" Sebastian preguntó pero en vez de sonar enojado, sonaba preocupado.
"Después que se marcharon" Julian dijo, defensivamente. "Salimos a tomar café, hablamos las cosas…"
"¿Hablaron?" Sebastian interrumpió, sin creerle la elección de palabras de su hermano.
"Si, hablamos," Julian dijo, asintiendo con su cabeza de atrás adelante como si su cuerpo rechazara físicamente la mitad de la mentira que estaba diciendo "… en su mayoría."
"En su mayoría…" Sebastian insistió, tratando de que Julian revele más de lo que estaba diciendo.
"Historia para otro momento," Julian dijo, dejando pasar el tema y volviendo su mirada de nuevo a Kurt, "pero lo que necesito saber es si el que Cooper este aquí va a ser…"
"No," Kurt detuvo a Julian, respondiendo demasiado firme, sacudiendo la cabeza vigorosamente. "No, estará bien. Será genial"
Era una pequeña mentira y Julian probablemente lo sabía, pero tenía esperanzas en sus ojos, una mirada parecida a la que había visto en Sebastian estos últimos días, Kurt no iba a atreverse a apagar esa esperanza de ninguna manera.
"Él aún está jurando guardar el secreto, por supuesto," Julian continúo. "Cualquier cosa que pase aquí, se queda aquí. Él solo se quedará aquí para verme, no para reportarlos. Lo prometo."
Kurt sintió que Sebastian dejó un beso en su cabello y Kurt se relajó contra su cuerpo.
"Gracias," Kurt dijo con una sonrisa. "Gracias por discutir esto conmigo en persona. Realmente lo apreció."
"Si," Sebastian estuvo de acuerdo, "eso fue realmente genial de tu parte. ¿Ahora te importaría irte a la mierda?"
Julian le mostró un dedo a Sebastian, haciendo un chasquido con la lengua.
"Quid pro quo, pequeño hermano," Julian lo retó, haciendo su mejor imitación de Hannibal Lecter (y haciéndolo bastante bien, para ser honesto), "quid pro quo."
"¡Ugh!" Sebastian gruñó, enterrando su rostro en el rostro en el pelo de Kurt. "¿Qué quieres?"
"Irritable," Julian bromeó, volviendo a disfrutar del mal humor de su hermano. "Creo que todo lo que viaje para llegar acá me da derecho a un poco de hospitalidad. ¿Qué dices?"
Sebastian no respondió y Kurt puede entenderlo – Dios, sí que lo entiende – pero ver que Julian hizo todo el viaje para hacer algo lindo por él, no puede despreciarlo completamente.
Un poco, pero no completamente.
"¿Qué tienes en mente?" Kurt aventuró, manteniendo su cara de poker cuando Sebastian lo apretó tan fuerte que pensó que vomitaría su apéndice.
Julian juntos sus manos, sobándolas con un brillo en sus ojos que era entrañable y a la vez daba un poco de miedo.
"Quiero que se cambien de ropa, porque Sebby nos llevará a cenar y luego…"
Las cejas de Julian se movieron sugestivamente y Kurt estaba seguro que iba a solicitar un trio, pero Sebastian aparentemente sabía a lo que Julian se estaba refiriendo. Gruñó oh dios, mátame mientras deslizaba su cabeza en el hombro de Kurt y se enterraba en su cuello.
"¿Por qué?" Kurt preguntó, mirando cómo podía a Sebastian y luego de vuelta a Julian con ojos que rogaban en silencio por favor no digas un trio, por favor no digas un trio, por favor no digas un trio…
No es como si él pudiera estar de acuerdo pero Kurt no quería escuchar la oferta.
"Karaoke," Julian terminó.
"¿¡Karaoke!?" Kurt gimió, emocionado y aliviado al mismo tiempo.
"Oh, Dios," Sebastian gruñó, sosteniendo la respiración, esperando que alguien viniera y lo sacará de su miseria.
"¿Por qué no te gusta el karaoke?" Kurt sonaba ofendido mientras hacia la pregunta. "Quiero decir, tu cantas… y no solo cantas, cantas muy bien…" Se dirigían al dormitorio de Sebastian para cambiarse y para… francamente, poner un poco de distancia entre ellos y Julian por un rato dado que era seguro que se iba a convertir en un elemento permanente para esta noche.
Preocupado y un poco desconcertado con la conversación, los chicos dejaron a Julian a su suerte mientras se recuperaban de su tarde (mantenían su excursión en globo aerostático en secreto dado que Julian no pregunto sobre él día y ninguno de ellos sentía la necesidad de que supiera). Aparentemente Julian había llegado minutos antes de que llegaran y se había estacionado en el lado opuesto de la cochera. Kurt y Sebastian estaban tan ocupados sacándose la ropa que no registraron la presencia de otro vehículo estacionado no muy lejos de donde Sebastian usualmente estaciona su Mustang.
"Sé que cantó," Sebastian dijo, agachando la cabeza para esconder el rubor que había nacido ante el elogio de Kurt. "Es solo que no soy la clase de persona que le canta a borrachos en un bar."
Sebastian se detuvo de repente en el pasillo, se giró a Kurt lo abrazo y lo beso. Lo beso tan fuerte que Kurt no pudo objetar sino solo responder con caricias de sus labios, saboreando más que tomando, aunque Kurt podía sentir que estaba tomado - estaba tomando fuerza y consuelo de parte de Kurt y Kurt estaba dispuesto a dárselo.
"Dime que me amas," Sebastian susurró la plegaria contra la boca de Kurt. "Dime que nada ha cambiado."
Kurt sintió una oleada de la ansiedad de Sebastian golpearlo como olas en una playa, olas que podía oír por la puerta abierta de la habitación de Sebastian, golpeando la orilla. Kurt levantó mirada a los ojos de Sebastian, levantando una mano para colocarla en su mejilla y sonrió.
"Te amo," Kurt dijo. "Nada ha cambiado en los últimos veinte minutos. Aún te amo."
Sebastian cerró los ojos y asintió, claramente más relajado.
"¿Bésame?" preguntó con los ojos aún cerrados.
"Con mucho placer," Kurt dijo apoyándose en el cuerpo de Sebastian, presionando sus labios juntos, colocando un brazo alrededor de él para sostener a Sebastian, abrazarlo fuerte, abrazándolo para que pudiera existir como una sola persona por un tiempo en vez de ser dos almas separadas.
Kurt besó a su Sebastian hasta que sintió a su novio alejarse, abriendo sus ojos, finalmente volviendo de donde parecía haber huido. En un destello de sus verdes ojos y esa sonrisa arrogante (una que ya no era vista tan seguido pero que era el lugar más cómodo de Sebastian para esconderse) el novio de Kurt estaba de vuelta.
"Adelántate," Sebastian dijo. "Tengo que usar el baño."
Kurt levantó una ceja.
"¿Estás seguro que no quieres que espere en el dormitorio para no tener testigos en el asesinato de tu hermano?" Kurt bromeó, eligiendo esta versión de Sebastian para ayudarlo a recuperarse.
"No prometo nada," Sebastian dijo, dando un paso atrás, "pero si las cosas salen mal, el punto de encuentro es a sesenta kilómetros al este de aquí."
"Eres tan raro," Kurt se rio, atravesando la puerta de la habitación, escuchando la puerta del baño cerrarse en el pasillo detrás de él.
Kurt pateó los zapatos y cayó en la cama, recostado en su espalda mirando el techo, drenando la última media hora – fuera de la punta de sus dedos, de su boca y nariz mientras respiraba, su piel donde tocaba el aire. Había una parte de él – una pequeña pepita profunda en su estómago donde esperaba que se desintegrara – enojado tanto como Sebastian estaba, una parte que estaba resentida con Julian por aparecer cuando lo hizo, por traerle noticias de Cooper.
Porque pensar en Cooper le traía pensamientos sobre…
Nop. Kurt no podía hacerlo. Forzó su mente a frenar y dar una vuelta en U. Recomponerse. Volver al camino de donde venía, recordar todas las cosas que habían sucedido hoy que lo habían hecho incandescentemente feliz (como prestado de la señora Elizabeth Darcy o como soltera Lizzy Bennet). Para hacer eso, sacó su teléfono y abrió la galería de fotografías que había tomado el día de hoy – fotografías de KurtYSebastian.
Kurt se sentó, cruzando sus piernas para apoyar los codos en sus rodillas, y deslizar un dedo a través de la pantalla, revisando las fotos, imágenes tras imágenes tomadas en el aire: imágenes del paisaje panorámico, el cielo azul claro, un prado verde salpicado de flores silvestres y arboles extendidos por kilómetros, más de una docena de selfies en las que había posado él y Sebastian, algunos con otros globos en el fondo, una en la cual habían forzado a Roland que se tomará con ellos. Pero su favorita, por mucho, era una que Roland se las había arreglado para tomar a escondidas y subirla a la página de la compañía. (Up, Up and Away – Kurt pensó que el nombre era mucho más tierno de lo necesario cuando lo vio en el cartel, pero aun así lo hizo sonreír). Roland le había enviado un correo con una copia para Kurt y Sebastian; Kurt recibió la imagen cuando estaban de vuelta en el suelo y la había guardado inmediatamente.
Era una imagen de él y Sebastian besándose, lo cual habían hecho mucho durante el vuelo.
Usualmente no era muy fanático de las imágenes de dos personas chupándose la cara que las empresas que venden lo romántico tienden a tirar en todo su material publicitario, pero esta imagen lo tenía cautivado. Kurt nunca había visto a Sebastian besando a alguien (por lo cual estaba muy agradecido), o incluso a él mismo. Los dos parecían encajar tan bien. Muchas veces lo había sentido de esa manera, pero esta era la primera vez que de verdad lo había visto con sus propios ojos, desde una perspectiva externa.
En la imagen, Sebastian le sostenía la cabeza, al mando del beso y Kurt lo dejaba. Sebastian siempre había sido un muy buen besador, incluso cuando Kurt no lo soportaba y juntaban sus labios por el espectáculo, pero más y más Sebastian lo besaba diferente. Besaba a Kurt como si quisiera besarlo. Sebastian besaba a Kurt menos como si estuviera tratando de convencerlo que había algo ahí, y en cambio disfrutaba que estaba ahí.
Y lo que había estado ahí por algún tiempo era amor.
Amor.
Kurt se mordió su labio inferior y saltó un poco en el colchón.
Volvió a las fotografías y comenzó a subirlas, sin colocar frases a las imágenes en orden de subirlas a Facebook lo más rápido posible, aunque de vez en cuando colocaba un par de cosas como Romance a dos mil pies de altura, ¡No mires abajo!, o ¡Diganle hola a Roland! ¿Cierto que es adorable? (Se aseguró de etiquetar el nombre de Roland en la página de Facebook de Up, Up and Away.)
Cuando volvió a la imagen de él y Sebastian besándose, sabía que no podía dejarla en blanco. Tenía que escribir algo. Tenía que encontrar una manera de conmemorar ese momento, para compartir la fracción de lo que significaba para él con la gente que iba a verla.
La observó, esperando que algo llegara a él. Miró los más finos detalles de la fotografía – la manera en que los ojos de Sebastian se arrugaban en las esquinas, la manera en que la mano de Sebastian acunaba su cabeza tan tiernamente, la manera en que sus labios se alineaban y se movían juntos.
Miró al cielo de fondo, la cesta de mimbre, las varillas de metal que afirmaban el globo sobre sus cabezas y el perfecto título lo golpeo.
Defying Gravity (Desafiando la gravedad), en homenaje a una de sus canciones favoritas de su musical favorito – Wicked. Esa canción significaba mucho para él en este viaje a donde estaba ahora – ese hombre fuerte, independiente, abiertamente gay que clamaba ser. Un hombre que tomaba sus propias decisiones, firme a sus elecciones, a cargo de su propio destino.
La canción también marcaba un punto en su vida, el momento cuando había aprendido a luchar por lo que quería, sobre como quería ser visto y dándose cuenta qué es lo que era más importante en su vida. En la escuela cantó esa canción, haciendo la audición por un solo y arruinando la última nota para salvar a su padre de la vergüenza de que su hijo cantara una canción hecha para ser cantada por una mujer.
Por supuesto, la amenaza de muerte que su padre había recibido en su nombre había ayudado.
Kurt sabía que podía llegar a esa nota. Podía alcanzarla durmiendo – aún podía. Podía cantarla ahora mismo si quisiera, incluso con su garganta seca.
Arruinarlo había sido su decisión.
Pero esta vez, admitir que amaba a Sebastian en ese globo, no solo había alcanzado la nota perfecta, lo había hecho excelente. Leyó el pie de nota bajo la foto de nuevo y se dio cuenta que no encajaba completamente. Con una sonrisa en sus labios, lo cambio por Love Defies Gravity (El amor desafía la gravedad) y subió la imagen.
La descripción se acercaba más a la verdad. Este amor que él y Sebastian compartían no solo desafiaba la gravedad. Desafiaba amucho más que eso – estereotipos, expectaciones, un pasado difícil.
Antes de terminar, cambio el estatus de su relación. Admitiéndolo directamente con un nombre unido que hizo a Kurt sentirse mareado, como el efecto después de una montaña rusa después de muchas veces – sonrojado, eufórico y listo para hacerlo nuevamente, pero aun con la urgencia de vomitar.
Todo estaba bien – cada pequeña cosa.
Eso pensaba mientras revisaba su página de Facebook con orgullo. Había dejado más evidencia de la relación entre él y Sebastian junto con la selfie de la mañana en el porche. Con emoción y una pisca de retorcijón en el estómago se sentó y vio como sus amigos reaccionaban.
Satisfecho por la abrumadora cantidad de información sobre sus vacaciones, cerró la galería de fotografías y se movió para guardar el teléfono en sus pantalones, pero algo más lo molestaba y en cambio revisó la lista de asuntos pendientes.
Era momento de empezar a marcar algunos puntos.
Bajo a través de la lista hasta que encontró algo que habían hecho.
#86 Ir a clases de vuelo de globos de aire caliente.
No habían hecho clases, pero meh. Semántica. Los detalles no importaban.
#89 Ir a un circuito de fiestas.
Listo.
#93 Visitar una granja de abejas. Aprender a cómo hacer miel – lo cual va justo después. #94 Llevar a mi papá a las 500 millas de Indianapolis. Había añadido estos dos puntos a su lista mientras se sentaba junto a la cama con su padre en el hospital, después de haber sufrido un ataque cardiaco. En la sala estéril, escuchando el pitido del monitor y el goteo intravenoso, Kurt se había sentido nostálgico sobre su madre y preocupado por su padre.
Egoístamente, también se había preocupado por él mismo – sobre quedar solo.
Mientras su padre yacía inconsciente, sin ser capaz de decirle a Kurt cuando iba a despertar o si iba a despertar, Kurt pasó esa tarde hablando con él. Kurt lloró por él, rogó por él, incluso le gritó una o dos veces. Finalmente, Kurt entró a la etapa de la negociación, prometiendo a su padre docenas de cosas extravagantes si volvía a él. Kurt juró que llevaría a su padre donde quisiera ir – al museo de autos clásicos en Canton, Dollywood, incluso contemplo llevarlo al festival del tocino en el pabellón de Fraze (aunque eso parecía ir en contra del propósito de todo esto). Después de una hora de larga conversación donde era el único que hablaba, a Kurt se le ocurrió la idea de llevar a su padre a las 500 millas.
Cuando su padre abrió los ojos y pudo hablar de nuevo, Kurt le preguntó sobre la conversación, pero él parecía no recordarla.
Técnicamente Kurt pensó que podía eliminar ese punto, pero hacer eso se hubiera sentido como estar mintiendo – o rompiendo una promesa. No podía hacerlo conscientemente, incluso si el resultado significaba perder la mayor parte del día inhalando grandes cantidades de tubos de escapes de autos y arriesgar el envejecimiento prematuro de su piel. Kurt podía ser muy entusiasta con los autos, pero una carrera de autos tiende a convertirse en monótona cuando el único labor del piloto es girar a la izquierda. Ir a las 500 millas sería muy aburrido para Kurt.
Pero Kurt estaría muy aburrido con su padre a su lado y eso era todo lo que importaba, así que lo dejo.
Kurt se desplazó por el resto de la lista, sonriendo en algunos puntos que Sebastian pudiera haber elegido – manejar una motocicleta, aprender a preparar Fugu apropiadamente, hacer paracaidismo, snowblowing…
Mmm, snowblowing. Eso podría ser factible en este viaje.
Kurt sintió la cama hundirse sin escuchar a Sebastian entrar a la habitación, absorto con la idea de arrastrar a Sebastian en la arena, tomar el pene de Sebastian con su boca hasta que se venga y entonces besarlo por mucho rato…
"¿Qué haces?" Sebastian preguntó, mirando el hombro de Kurt mientras salía de su lista de asuntos pendientes.
"Me estaba preguntando…" Kurt dijo, mirando con astucia la expresión de Sebastian, "¿Cuál es tu situación sentimental en Facebook? Quiero decir, ¿Cómo pudiste mentirle a tus padres todo este tiempo?"
"Mis padres no están en Facebook." Sebastian se burló cuando respondió como si la idea de sus padres siguiéndolo en una red social fuera divertida.
Kurt estaría de acuerdo. Su padre tampoco tenía Facebook, pero esa no era la respuesta que él quería. Su padre se hizo una cuenta mientras estaba postulando al congreso, para dar a sus electores mayor posibilidad de ponerse en contacto con él. No sentía la necesidad de hacer públicos algunos aspectos de su vida – ya sea esposa e hijos.
"Eso lo entiendo," Kurt concedió, "pero Julian y Olivia si, así que tenías que tener algo. Así que ¿qué era?"
"Lo mismo que ha estado desde mi primer año en la secundaria," Sebastian dijo, actuando como si fuera una broma. Kurt lo fulminó con la mirada, preguntándose como Sebastian reaccionaría si Kurt le dijera lo mucho que estaba reaccionando como Julian.
Kurt sabía que no lo tomaría bien, así que Kurt lo pospuso.
"Y eso es…" continuó tratando de sacar la respuesta de Sebastian.
"Es complicado," Sebastian respondió, haciendo con sus dedos comillas en el aire cuando lo dijo así Kurt sabía que era su estado y no una respuesta irónica. "¿Por qué? ¿Cuál es el tuyo?"
Kurt sonrió, jugando tímidamente con el teléfono en sus manos.
"Bueno," comenzó con una sonrisa arrogante en su rostro que le hacía competencia a la de Julian, "desde hace cinco minutos dice en una relación con Sebastian Smythe."
El rostro de Sebastian se volvió completamente en blanco al principio y luego un rubor comenzó en sus mejillas mientras se reía incrédulo.
"¡Te burlas de mí!" Sebastian fue por el teléfono de Kurt, el cual Kurt le entregó, desbloqueando la pantalla para golpear el icono azul de Facebook.
"No me burlo de ti," Kurt dijo, "excepto que no es muy convincente viendo que no eres mi amigo en Facebook."
"Bueno, tu no me has pedido una solicitud de amistad tampoco…" Sebastian dijo, pero sin sarcasmo, "o al menos no lo habías hecho hasta hace cinco minutos."
"¿Así que, quizás deberías arreglar eso?" Kurt sugirió, colocando sus manos debajo de su mentón y batiendo sus pestañas inocentemente.
La sugerencia tomo un momento para ser registrada mientras Sebastian revisaba las recientes entradas de Kurt en su muro.
"Oh… claro. Espera." Sebastian le devolvió el teléfono y sacó el suyo, abriendo su cuenta de Facebook. La primera alerta apareció haciendo que el rubor de sus mejillas se vuelva un poco más oscuro. "Me enviaste una solicitud de amistad."
"Si," Kurt dijo, inclinando su cabeza en el hombro de Sebastian, "Quise hacerlo fácil para ti."
Kurt no miró sobre el hombro de Sebastian mientras el cambiaba su estatus de relación, aceptando la solicitud de Kurt, luego revisó su inicio para ver lo último subido por Kurt.
"Listo," dijo. "Veo que tomaste la libertad de subir las fotos que sacaste hoy."
"Sip," Kurt dijo, sintiéndose petulante, su rostro estaba tenso de tanto sonreír y sus mejillas estaban empezando a sufrir calambres.
"¿El amor desafía la gravedad?" Sebastian le preguntó en voz baja, pero no era una pregunta que buscara una respuesta de Kurt. Hizo un pequeño ruido, y rio… era una risa feliz.
"Sip," Kurt dijo, besando el brazo de Sebastian gentilmente.
Sentía el tartamudeo en la respiración de Sebastian.
"¿Cuándo tomaste esta?"
"¿Humm?" Kurt levantó su cabeza para mirar el teléfono frente a él. Kurt tragó saliva cuando vio la imagen llenando la pantalla. El teléfono caro de Sebastian mostraba en más alta definición que el de Kurt la imagen con clara nítida de cada peca en la piel de Sebastian, cada musculo de su espada – su expuesta espalda mientras dormía.
Era la imagen de esta mañana, la que tomó de un dormido Sebastian en secreto. La mente de Kurt barrió los recuerdos de esta tarde. ¿Cómo se pudo subir esa imagen? Tomó la imagen, la estaba mirando cuando agarró su café y salió, colocó su teléfono bajo la barbilla y abrió la puerta del porche…
¡Mierda!
Ahí tiene que haber sido. Sosteniéndolo en su barbilla, debe haberse subido accidentalmente y…
¡Mieeeeeeeerda!
"Oh…" Kurt se atoró, mirando intensamente a Sebastian tratando de interpretar la expresión ante la imagen en la pantalla, sus mejillas ardían, "Lo siento tanto. La sacaré. Yo-"
Kurt vio como Sebastian dejo el teléfono a un lado y eso fue lo último que vio antes que los labios de Sebastian chocaran contra los suyos, las manos seguras en su espalda, levantando su cuerpo para llevarlo a la cabecera de la cama. El aliento se le escapó, pero fue reemplazado por el de Sebastian. Inhaló y Sebastian exhaló y la mente de Kurt casi lo abandonó, flotando junto con él como si estuviera drogado.
"Así que ¿tomó esto como que no estás enojado?" Kurt se rió cuando la boca de Sebastian abandono sus labios para encontrar ese lugar en el cuello de Kurt para hacerle una marca.
"¿Enojado?" Sebastian se rio. "¿Por qué mierda estaría enojado?" Sebastian levantó su cabeza desde la marca que estaba perfeccionando para mirar a Kurt a la cara. "Acabas de decirle a todo el mundo, a cada amigo que tienes, que no solo estamos juntos…"
Sebastian dijo la frase abierta, manteniendo sus ojos fijos en los de Kurt, tratando de insinuar con el silencio lo que debería seguir en esa frase.
Sus ojos se abrieron muy grandes cuando lo entendió, tan grandes que un solo estornudo podía hacer disparar sus cuencas y Sebastian, esperando la reacción de Kurt empezó a reír viendo sus nervios.
Con esa fotografía, Kurt había anunciado a sus amigos más cercanos tanto como a esas personas que no conocía muy bien – todos los 221 miembros del grupo de Facebook Twilight Support Group y General Crying Over Team Jacob, algunos fanáticos diversos de sus fanfiction, el foro abierto del Campeonato del Coro Nacional lo cual incluía Vocal Adrenaline, un par de blogs de NYADA y todos los demás que se había olvidado porque su cerebro comenzó a apagarse – no solo que él y Sebastian eran exclusivos sino a además, eran muy íntimos.
"Kurt…" Sebastian dijo cuándo se dio cuenta que el labio inferior de Kurt temblaba y que sus ojos no dejaban de crecer y crecer. "Kurt… está bien… puedes sacar esa fotografía. No me sentiré ofendido."
Los ojos de Kurt volvieron a enfocarse. Veían a un chico frente a él luchando contra sus propios sentimientos ante este pequeño rechazo para calmar a Kurt durante su crisis…
Kurt vio el rostro de Sebastian llenar su visión, sintió la sombra de los labios de Sebastian besando los suyos y sonrió, sintiendo lo mismo que Sebastian había sentido antes que apropiadamente se había adaptado a la manera en la que Kurt se sentiría si sacará esa imagen de Facebook.
"No, para nada." Dijo.
Kurt sintió la sonrisa de Sebastian sobre sus labios, viéndola por solo un segundo antes que Sebastian lo besará de nuevo.
"Te amo," Sebastian murmuró. Las palabras no fueron habladas, pero Kurt podía sentirlas, en como los labios de Sebastian las tatuaban en su piel que las trasmitía directo al cerebro de Kurt. Kurt se recostó contra los cojines y tiró a Sebastian de los hombros, rodando a su novio en su cuerpo en la cama.
"Pero, voy a arrugar tu mmph…"
Kurt agarró la parte de atrás de la cabeza de Sebastian y lo tiró sobre su cuerpo, estirando su cuello para encontrarse con la boca de Sebastian, cortando la última parte de su frase. Kurt estaba tocado por la preocupación de su novio pero le dio a Sebastian permiso para colocar todo su peso sobre él.
"Shhh," Kurt lo cayó, ligeramente acariciando el pelo de Sebastian, "solo… no lo digas en voz alta."
Sebastian se rió con sus labios presionados en el cuello de Kurt, sus dedos desabotonaban la camiseta y Kurt alejó el comentario de Sebastian de su mente.
Si no pudo recordar como colgar su ropa cuando llego, Sebastian sobre él no iba a importar, no cuando estaba haciendo esa cosa con su lengua en el agujero de su garganta que hacía que hasta la última gota de sangre en su cabeza se uniera en otros lugares.
Sebastian tenía la camisa de Kurt completamente desabotonada y sacó su camiseta del pantalón y la subió a su clavícula, su boca su movía por su pecho, sus manos palmearon su pene, moviendo sus dedos por el contorno de él en sus pantalones. Dibujo círculos en su cabeza con el dedo índice y los ojos de Kurt cayeron hacía atrás mientras las palabras Oh Dios Mío golpeaban el aire en pequeños jadeos.
"Claro, Dios Mío," una voz suave invadió su privacidad, de nuevo, desde el marco de la puerta – la puerta estaba abierta completamente dado que Kurt y Sebastian habían convenientemente olvidado que Julian estaba en la casa. Estaba inclinado con su hombro apoyado contra el marco, los brazos sobre su pecho, las piernas cruzadas en los tobillos. Los miró fijamente, pero a Kurt en especial y Sebastian se posiciono protectoramente entre la mirada inapropiada de su hermano y el medio desnudo y caliente cuerpo de Kurt. "Pero en serio chicos ¿aún no están listos?" Julian preguntó, juntando sus manos en un gesto de apuro. "Vamos. Estamos perdiendo la luz del día."
Aullando como una hiena, Julian apenas salió del marco de la puerta antes que dos cojines volaran por el aire hacia su cara.
Nota de la traductora: La palabra Snowblowing no tiene traducción en español, pero para los que no entendieron es el acto sexual de acabar en la boca de alguien y luego besarse con restos del semen aun en la boca.
