Sin mucho que decir…son las diez de la noche, parece que soy una tipo de murciélago porque es cuando mi cerebro se activa más XD y no me da tanta flojera escribir, ya que en las mañanas me siento frente a la computadora y mejor me pongo a escuchar música. XD
Disclaimer: Todo lo relacionado a Naruto es propiedad del grande y todopoderoso Masashi Kishimoto.
Capítulo 11: Un viaje a Konoha. Parte II. (Visiones).
Haruka y su halcón aliado iban lo más rápido que podían.
-Ey niña –dijo Oda-. Esos tres también han incrementado su velocidad, ya se han alejado bastante, tenemos que darnos prisa.
-Eso ya lo sé –respondió ella-. Esa pelea con los clones nos retrasó demasiado y ellos ganaron tiempo al alejarse de aquí. ¿Qué debo hacer ahora?
Ella se veía un poco frustrada. Aceleró un poco más el ritmo, corriendo como nunca lo había hecho. Faltaba poco para alcanzarlos, cuando sucedió lo inimaginable, Haruka quedó a la mitad de la siguiente rama, y quedó suspendida en el aire por unos segundos para después caer en medio de un abrumador dolor en su mente.
-¡Haruka! –Oda se detuvo, giró y bajó a toda rapidez para tomar a su aliada humana por la muñeca justo antes de estrellarse con el duro suelo-. ¡Niña! ¿Estás bien?
-¡Aaaaah! –exclamaba ella entre gritos de dolor mientras se sujetaba la cabeza.
De nuevo estaba volviendo a tener visiones, cada vez más fuertes y seguidas, si continuaba de esa manera, su cabeza no podría soportar más la presión que ejercían esas imágenes.
-¡Respóndeme niña!
La ninja quitó sus manos estando un poco más relajada.
-¿Te encuentras bien? –le preguntó el halcón.
-Sí… -respondió ella sin muchos ánimos.
-¿Qué sucedió?
-V-Visiones…
-¿De nuevo? ¡Es imposible! Haru te había colocado un sello para evitar que sucedieran.
-Pues parece que ya no funciona…ya van tres con esta, la primera no dolió nada…pero ahora…
-¿Y qué es lo que ves? –volvió a preguntar Oda.
-La primera vez fue como si alguien estuviera observándonos, la segunda, identifiqué a unos ninjas en la cueva y ahora…vi…a mi…m-madre…
-Lo siento…¿pero estás segura que te encuentras bien?
-Sí, ¡debemos seguir! ¡Ya perdimos mucho tiempo!
Al momento en que se puso de pie, Haruka se sostuvo su muñeca, que sangraba ligeramente, Oda le había incrustado sus afiladas garras.
-Perdón –dijo el halcón-. Era eso o dejar que te rompieras la cabeza en mil pedazos.
-No hay problema, te lo agradezco.
Volvieron a seguir, Haruka se daba mucha prisa, pero sus piernas no la resistirían durante mucho tiempo más.
-Niña, ellos están cada vez más lejos.
-Ya no tengo remedio…debo usarla. Oda, sujétate a mí con fuerza.
-¿Qué? ¿Y por qué? –preguntó incrédulo el animal.
-Sólo haz lo que te digo.
-Te lastimaría.
-No importa, sólo sujétate fuerte, necesito tu ayuda y si me separo de ti, mi plan no funcionará.
-¿Qué tienes en mente?
-Usar un ninjutsu –respondió verdaderamente seria.
-¿Crees poder lograrlo?
-Ey –le reclamó-. Mi especialidad es el genjutsu, pero eso no quiere decir que no sepa usar las demás artes ninja.
-De acuerdo, haz lo que quieras –contestó Oda mientras se aferraba un poco a su hombro.
Haruka hizo unos sellos con las manos.
-¡Jutsu incremento de velocidad!
Al terminar de recitar su técnica, la chica junto con su compañero pasaron como rayo igualando casi la velocidad de a luz, parecía como si Haruka volara ya que no se alcanzaba a distinguir sus pies rozando las ramas.
-Nos estamos acercando… ¡allí están! ¡No escaparán!
-¿Umm? –murmuró uno de los ninjas "fugitivos".
-¿Qué sucede? –preguntó su compañero.
-¿No oyeron algo?
Los tres voltearon pero no lograron ver a nada ni nadie.
-El calor te está afectando el cerebro y tus sentidos, ¿verdad?
En ese instante "algo" pasó por en medio de ellos tirándolos al suelo. Haruka se detuvo.
-Con que aquí están.
-Les dije que había alguien –dijo el ninja.
-Tú…mocosa…¿vienes con esos de la Arena, cierto?
-¿Qué te hizo deducirlo? ¿El hecho de que traigo una bandana protectora de esa aldea? ¿O eres tan despistado que ni siquiera te has dado cuenta?
-Lamentarás haber dicho eso.
-Comencemos, pues –dijo Haruka con una ligera sonrisa de lado.
Mientras tanto, uno de los hombres se había vuelto a escapar.
-¡Oda! ¡Necesito que lo sigas! ¡Yo me encargaré de estos!
El halcón desplegó sus alas siguiendo muy de cerca al hombre, el pobre animal estaba un poco aturdido por el viaje que acababa de tener a una velocidad inhumana.
-Mhm –dijo otro ninja-. Parece que los shinobi de la Arena no son tan malos después de todo. Lograron deshacerse de nuestros clones perfectos.
-Pues ni tan perfectos como para ser destruidos –aclaró Haruka-. Bien, hagamos esto.
La chica juntó sus manos y se concentró especialmente en alejar las punzadas de dolor que sentía por las heridas causadas por las garras de Oda. Después, aumentó su fuerza mental haciendo que se partiera un pedazo del suelo y se elevara en el aire, para quedar flotando a unos diez metros de la superficie con ella encima.
-Si eso es lo que quieres –dijo el otro hombre-. ¡Jutsu clones de sombra!
-¿Clones de sombra? –se preguntaba en su mente la kunoichi-. Hace un momento hicieron clones de agua, ¿y ahora clones de sombra? Esto es…muy inusual…
Los ninjas se intercalaron entre sí y formaron una especie de escalera para elevarse hasta el nivel donde se encontraba Haruka.
-Esto es malo, tenía pensado usar una ilusión en ellos, pero no logro distinguir cuales son los reales.
Ella volvió a juntar sus manos aplicando su genjutsu en todas las figuras, hasta que se topó con una "mente sólida".
-Los encontré –dijo mientras los encerraba en una ilusión-. Se acabó…
Cerró sus ojos para elaborar su golpe final, cuando su mente se fue rompiendo poco a poco anulando su técnica. Los músculos del cuerpo se le tensaron y de nuevo estaban volviendo esos espantosos dolores de cabeza
-No de nuevo… ¡no de nuevo!
Su jutsu quedó completamente cancelado mientras se arrodillaba sobre el pedazo de suelo que aún quedaba en el aire.
-¡Basta! ¡Basta yaaaaaa!
-o-o-o-
Los tres hermanos se aproximaban al lugar de la pelea y lograron oír aquel alarido.
-¿Qué fue eso? –preguntó Kankuro.
-Sonó como a… ¡Haruka! –exclamó Temari-. ¡Rápido!
Los chicos aceleraron el paso.
-o-o-o-
Haruka ya no podía distinguir entre la realidad y lo que estaba viendo en su cabeza; a su familia reunida en un día de Navidad.
-¿Qué? –preguntó burlón el ninja-. ¿Esto fue todo? Que patético.
Ella abrió con extremo pánico los ojos viendo a dos figuras a punto de atacar enfrente suyo, pero simplemente no pudo hacer nada, no podía ni mover un músculo.
Uno de los hombres sacó unas agujas Senbon y las dirigió hacia ella. Por alguna extraña razón, su cuerpo reaccionó inconscientemente y esquivó las armas, en su mente parecía que estaba girando en cámara lenta hasta que sintió una horripilante punzada en su pie derecho, una aguja se lo había atravesado por completo y un golpe del hombre en el estómago la hizo caer para estrellarse contra la tierra. Sólo pudo cerrar sus ojos.
Hubo un estruendo y una capa de polvo, por suerte, Haruka había aterrizado en algo blando, arena enviada por Gaara para evitar ese golpe.
-Mhm, ¿esto de salvarte se convertirá en una especie de rutina? –preguntó Kankuro con sarcasmo.
-Estamos hartos de ustedes –dijo Temari.
-Acabemos ya –indicó el pelirrojo.
-¡Gran remolino cortante! –la rubia usó su abanico para deshacerse de todos los clones y dejar a los dos reales.
-¡Sarcófago del desierto! –Garra había cubierto a un ninja de arena empezando con el pie hasta llegar al rostro-. ¡Funeral del desierto! –apretó su mano mientras el hombre quedaba completamente destrozado.
Su compañero trató de huir.
-¡¿A dónde vas? –Kankuro se puso en su camino-. ¡Teatro de marionetas!
Karasu y Kuroari aparecieron por un lado.
-¡Técnica secreta negra del marionetista!
Kuroari atrapó al hombre y Karasu lo atravesó con sus afiladas cuchillas, acabando con él también.
Los tres se acercaron a la chica que aún seguía con un ojo ligeramente cerrado por la dolencia.
-Haruka, ¿te encuentras bien? –le preguntó Temari.
Ella ni siquiera pudo responder. Se mordió los dos dedos pulgares haciendo salir sangre y con muchos esfuerzos logró hacer sus sellos.
- I-inu-tori-saru-hitsuji, ¡Jutsu de invocación!
Otros dos halcones, uno de color café claro y otro dorado salieron de entre el humo.
-Haruka, hace tiempo que no te veía –dijo el halcón de color dorado con una voz femenina.
-Yun, ocupo que me ayuden con algo.
-¡Waa! –exclamó el halcón café claro-. ¡Estaba durmiendo! ¡¿Qué sucede? Oh, Haruka, pero si eres tú –dijo con una voz masculina delgada-. Pero que mal luces…
-Sí Kei, yo también me alegro de verte –respondió con sátira la chica.
-¿Qué sucede ahora? –preguntó el halcón hembra conocida como "Yun".
-No hay tiempo para explicaciones, necesito que tú y Kei se dirijan hacia el norte y encuentren a un hombre que está huyendo en esa dirección, Oda lo está persiguiendo.
-¿Papá está aquí? –preguntó el halcón más joven.
-Sí, necesito que se apuren.
-Vamos, Kei –dijo Yun.
-Ya voy mamá, no me presiones.
Ambos emprendieron el vuelo.
-¿Qué sucede aquí? –esta vez preguntó el castaño.
-Ahh –suspiró Haruka-. Finalmente el dolor se fue.
-¡¿Qué pasó? –exigió el marionetista.
-Lo siento, traté de vencerlos pero estas malditas visiones están más frecuentes. O_O Que bien, me acabas de pegar tu famosa palabra de "maldición" y "malditos"
-¡¿Quieres dejar de decir tonterías?
-Ya está bien, no te desesperes. Seguí a los ninjas junto con Oda, estábamos cerca pero me dolió la cabeza y tuvimos que detenernos. Utilicé un jutsu para ir más rápido y logré alcanzarlos, uno de ellos escapó y Oda lo siguió, mientras que me dejó con los otros dos que crearon clones de sombra, hice un bloque de tierra para que se quedara en el aire, pero en ese momento, los clones se elevaron hasta alcanzar mi altura, después quedé abrumada en otra visión y no pude controlar mi cuerpo a tiempo.
-¿Pero te encuentras bien? –inquirió la rubia.
-Sí, no es nada –respondió mientras se levantaba.
Al ponerse de pie, tuvo que sostenerse el abdomen.
-Estás lastimada –dijo la de las cuatro coletas.
-Ahhh…recibí un ligero golpe, ya dije que no es nada.
-¡¿Y no me digas que eso no es nada? –exclamó señalando el agujero sangrante en su pie.
-Oh, eso…con razón sentí que algo más me dolía.
-¡¿Qué te hizo eso?
-Creo que fue una aguja Senbon.
Temari buscó por todo el terreno la dichosa arma.
-¿Qué haces Temari? –le preguntó el hermano mediano.
-Busco esa aguja –respondió mientras levantaba un fino metal-. Ahhh… -suspiró con alivio mientras regresaba con sus hermanos-. Menos mal que no estaba envenenada, sino ahora estarías en un grave problema.
-Sí…tengo suerte –contestó Haruka con ironía.
-Creo que tendremos que esperar aquí por un rato.
-Para nada.
La chica volvió a juntar sus manos y cerró los ojos con fuerza, hasta que unas venitas lograron verse en su frente. Los abrió de nuevo y subió a un árbol como si nada.
-Rápido, tenemos que alcanzar a mis aliados.
Kankuro y Temari estaban totalmente boquiabiertos al ver que su amiga había seguido como si nada.
¡Chin! Pensé que terminaría esta parte en dos capítulos, pero creo que me excedí un poco jeje…Un_nU
Bueno, espero acabarlo en la tercera parte y no hacer una cuarta ¬¬.
Nos vemos y Sayonara.
¡Dejen reviews! XD
