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Memorias de Otoño.

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(Maka Albarn x Soul Eater)

Soul Eater no me pertenece ni sus personajes… Solo el Consuelo de hacerles hacer todo tipo de barbaridades en éste proyecto.

No me hago responsable de la pérdida del sentido de orientación, ni otro daño psicológico que pueda acarrear el hecho de relacionarse con ésta creación mía. (Naaaa… Es una broma xD)

Puede que exista la presencia de OOC en el transcurso del fic, por lo que tendré muy en cuenta aquello y sus comentarios al respecto, para así poder editarlo y reanudar en cuyo caso.


…Pues cuando ella entró en aquella sala, fue como si el mundo se hubiese detenido de inmediato, haciéndola caminar lento y pausado, al mismo compás de su cabello, sencilla pero bellamente arreglado, y que hiciesen juego con los diminutos saltos de su vestido al caminar. Parecía perfecta, parecía otra persona…


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Capítulo XII:

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En cuanto el día se había iniciado con la aparición notoria del sol, ella ya se encontraba saliendo de su casa sin levantar la más mínima atención de los dormidos en su casa. Por más de que su hermano y ella sean los dueños de aquella gran mansión, habían otros allí dentro también, personas encargadas del cuidado interno y externo de la casa, "súbditos" como su hermano solía llamarlos, aunque claramente, para ella no era correcto dirigirse de esa manera hacia ellos, prefería más "miembros de la casa", pues al fin ya al cabo estaban compartiendo el mismo techo.

Siempre caminando con aquella sutileza propio de un ninja, ella se esforzaba porque no sea descubierta por algún empleado ya despierto, ya que no quería responder cuestionamientos, porque tenía una "misión".

Se había puesto de pié al cabo de que su despertador haya marcado las 7 y media de la mañana, empezando a prepararse para salir, siendo el último detalle el dejar la nota a su hermano de que saldría para hacer unas gestiones matutinas, sin esclarecerle demasiado las cosas. Era mejor así.

En cuanto había puesto los pies fuera de su casa, aspiró profundamente, símbolo de su libertad momentánea, ya que en diferentes ocasiones ella podría haber salido pero con una escolta disimulada a la calle, por cortesía de la sobreprotección de su hermano mayor.

Se dirigió entonces hacia el departamento de su amiga Liz y su hermana Patti, en donde habían quedado en verse, ya que se trataba de la "Compra Esencial para la Bienvenida a la Ciudad para Black Star". Se detuvo una vez que se encontraba frente a las puertas del departamento; la rubia había sido clara con sus indicaciones.

"Esperar frente a las puertas del departamento de Liz-chan" –Se repetía mentalmente Tsubaki de manera responsable, era típico de ella, haciéndola ver tan dulce e inocente.

No pasaron ni diez minutos para que ambas rubias hubiesen estado en lobby con sus típicas escenas que las hacen ser una "Thompson".

- ¡Tsubaki! –Gritó con euforia Patti al verla, corrió en dirección a la aludida y la abrazó fuertemente. Patti, por más inmadura que podría parecer, no se podía negar su simpatía y ternura para con las personas que significan "familia" para ella.

- Buenos días, Patti-chan. –Saludó con una gran sonrisa contagiosa, correspondiendo al abrazo de la adolescente.

- Tsubaki, ¿cómo estás? – Dijo Liz al tiempo en que caminaba en dirección a ambas.

El momento de encuentro terminó poco después, ya que Liz volvió a recalcarles sobre la importancia que tenía aquella salida entre ellas. Tsubaki asintió mientras Patti hacía pucheros de desacuerdo con lo que su hermana iba recalcando. No tardaron en dejar aquel lugar para encaminarse al "Centro Comercial".

- ¿No sería mejor comenzar por la utilería que deberíamos usar para ornamentar la casa, Liz-chan? –preguntó tímidamente Tsubaki, viendo que su amiga parecía más entretenida en la tienda de ropa que en el motivo verdadero de aquella mañana de compras.

- Vamos, Tsubaki… Ya te pareces a Maka. Escucha, ¿Quieres que Black Star te vea como siempre o quieres impactarlo con un nuevo atuendo que diga "Ha pasado mucho tiempo"?

- ¿M-Maka? ¿Pasado mucho tiempo? ¿Eh? –Las interrogantes en la japonesa eran muchas con respecto a su amiga, quien solo suspiró fingiendo cansancio.

- Veamos qué podemos hacer por ti, Linda. –Liz caminó hacia la sección de vestidos casuales encontrando algo llamativo para su apreciación en moda. -¿Qué me dices de éste? ¿No te encanta?

- Emh… Sabes cómo es Nii-san, ¿no? ¡Me desheredaría si me viera con un vestido tan corto y un escote tan demostrativo! –Dijo exasperada la nipona imaginándose a cerca de todo lo que su hermano podría decirle en caso que la viese con aquel atuendo cuyo escote dejaba mucho qué desear y el largor del vestido iba por el medio muslo.

- Hmp… Olvidaba a Masamune… Demonios. –Volvió a guardar la prenda entre las demás.

- ¿Y qué me dices de éste, Tsubaki? –Dijo ahora Patti también motivándose ante aquella "búsqueda implacable". Tsubaki y Liz dirigieron su atención hasta el conjunto casual que tenía entre sus manos la pequeña Thompson: consistía en una playera de cuello agrandado y con una blusa debajo de color negro que tapaba lo justo y necesario, mientras que del otro lado, Patti sostenía unos vaqueros cortos hasta sobre la rodilla muy al estilo jardinero pero pegado al cuerpo.

- Si, ese es perfecto… -Susurró Tsubaki. -¿Verdad, Liz-chan? ¿Liz-chan? –Preguntó por segunda vez Tsubaki extrañándose por la mirada que le dirigía la rubia a la prenda que sostenía su hermana.

- Mmm… Pues, la playera está buena… Te recomendaría que lleves el celeste, combina con tus ojos más que el naranja. Y los vaqueros… No me convencen… Debería de decir algo más que "ya no soy una nena"… ¡Vamos, Tsubaki! ¡¿Quieres o no quieres sorprender a Black Star?

- P-Pues… Etto… A-Anno… Watashi… -Cada vez que Tsubaki se ponía nerviosa, tartamudeaba en su idioma.

- ¡Ah! ¡Deja de hablar en japonés que no te entiendo! ¡Ven! –Dijo sujetando la mano de su amiga para ir "mar adentro" de la ropería. Tsubaki no pudo hacer otra cosa que no sea seguirla y suspirar resignada.

Ese día parecería uno sin fin.


Un nuevo día se iniciaba también hacia el café "Buttataki´s Café", cuyo movimiento se sentía debido a los internos que estaban con toda su energía atendiendo a los trabajadores que suelen llegar para desayunar a paso acelerado debido al horario, pues muchos entraban al trabajo muy temprano y no les daba tiempo de desayunar en sus casas; aunque muchas veces prefieren un 'BJ a la espuma' que un monótono café que suelen prepararse en sus casas. A decir verdad, el 'BJ a la espuma' es el café más famoso en toda la ciudad, pues es bastante llamativo y cuyo sabor es exótico, con aquel amargo café, la mezcla del dulce sabor de la vainilla y el azúcar bien sentido en la gran espuma que sobresale sobre la taza. Muchos encuentran la energía en aquella alta tasa de agrio dulzor, para un día entero, o es lo que muchos dicen al hablar de ésta bebida tan fascinante.

Las mesas iban llenándose de apoco y los dos únicos mozos ya estaban tomando las órdenes y trayéndolas para otros. Muchas veces Joe sentía la ausencia de sus anteriores mozos y cocineros, pero debido a la demanda que había, tuvo que trasladarlos a las demás sucursales, quedándose tan solo con esos tres chicos que a pesar de la corta edad, tenían muy buena predisposición y energía. Gracias a Dios, llegaron dos internas más. Jacqueline y Blair. Pero se debía de resaltar que la llegada de la última, debido a su belleza y simpatía, trajo aún más clientela que la que poseían.

Más o menos para las 9 de la mañana, la clientela empezó a disminuir. Los cinco chicos pudieron sentirse más aliviados y disminuían el paso, para recuperar las corridas que debieron de hacer hace un momento.

Cuando el último cliente se retiró, Blair no pudo disimular su total satisfacción al sentir el frío asiento bajo ella, recostándose como si estuviese en su casa, mientras mandaba la cabeza hacia atrás. Soul la miró divertido, ya que comprendía que estaba cansada, después de todo era Blair y era como una niña. El albino sonrió al verla así y se sentó frente a ella, exhalando un suspiro de cansancio, muy a su estilo: "cool".

- Parecía que nunca llegaría este momento… -Dijo con un semblante cansado Blair, haciendo sonreír a su compañero. –Ahora Blair entiende a Soul y ya no lo molestará para que juegue con ella…

- ¿Ves que no es solo diversión el trabajo, Blair? –Ella asintió con una sonrisa cansada.

- Pero no es broma… No creí que el trabajo de mesero sería tan difícil. –Comentó Jacqueline sentándose al lado de Blair, y mostrando también su semblante de cansancio.

- ¿Qué hay? –Dijo Killik dejando la cocina para acercarse a sus compañeros, mientras se secaba las manos con su delantal. –Desde que Blair llegó, la clientela aumentó… No sé si agradecértelo, preciosa. –Y todos rieron unísono pues ese pensamiento lo compartían todos.

Soul sintió que faltaba alguien allí y cuando se fijó, Kim seguía en su puesto, entre papeles y cuentas. Blair notó la preocupación de Soul por lo que dijo:

- ¡Kim, ¿No estás cansada? ¡Ven y siéntate con nosotros! –La voz de la chica la despertó de sus pensamientos. Kim levantó el rostro y vio como sus compañeros la miraban, por lo que terminó sonrojándose a causa de eso.

- Estoy bien, gracias. –Dijo de forma cortante, volviendo su atención a las hojas que tenía entre sus manos.

- Vamos… No seas amargada. –Blair se puso de pié y fue junto a ella, para así tomar su muñeca y jalarla.

- ¡Oye, déjame!

- Te puedes enfermar si tomas tan enserio el trabajo…

- Blair… -Llamó Soul tratando de detenerla, ya que conocía a Kim y odiaba que la presionasen.

- ¡Te he dicho que estoy bien! ¡Suéltame ya! –Dijo exasperada, soltándose de Blair de manera violenta, haciendo que las hojas que tenía hace un momento con ella, terminasen en el suelo. –Demonios… -Murmuró para ella.

- Lo siento, espera que lo recogeré.

- ¡No, déjalo ya! –Kim ya estaba nerviosa y esto lo notaron todos, puesto que su voz ya se estaba elevando, y una de las cosas que odiaba Blair es que le gritasen.

- ¡Solo te estoy ayudando, Kim!

- ¡¿Has oído que te pedía ayuda? ¡No, entonces vete!

- Al diablo… -La voz cansada de Soul se oyó muy cerca de ambas, por lo que las chicas se callaron pero las miradas asesinas seguían. Soul se dirigió hacia las hojas esparcidas en el suelo, haciendo que Kim se desesperase.

- N-No tienes que hacerlo… Soul…

- … -No dijo nada, solo se limitaba a recoger las hojas, y se detuvo al ver la portada de la principal hoja que decía. -¿Clases de natación? –Dijo intuitivamente al leer la propaganda.

Todos miraron a Kim quien yacía sonrojada hasta el cabello, que de por sí tenía un tono rosagante, ahora podía describirse con un tono más fuerte. Blair tomó las fotocopias y sonrió ampliamente.

- ¿No sabes nadar, Kim?

- ¡Claro que sé! –Contestó esta. –Pero… Pero… ¡Solo quiero tomar clases, ¿está mal eso?

- En absoluto. –Dijo Soul devolviéndole las hojas con una sonrisa comprensiva, que provocó más de una emoción dentro de Kim y que se reprodujo en un notorio sonrojo.

- Claro, pues Soul ni siquiera puede mantenerse en el agua… -Dijo divertida Blair haciendo que todos callaran y miraran al albino, mientras era éste, el que ahora estaba sonrojado hasta que su pálido cabello, le siguiera el juego.

- Soul… ¿Tú no…? –Pronunció Jacqueline apenada y sorprendida a la vez.

- Vaya, Viejo… No sabía eso… -Dijo ahora Killik dándole palmaditas en su espalda, en forma comprensiva, aunque más bien se sentía como un "Te tengo pena", cosa que a la vista de Soul, no era para nada "Cool".

- ¡¿Y acaso es un problema que no lo sepa? –Dijo molesto y sonrojado aún. -¡Si, tengo fobia al agua!

- Vaya… Y yo que creía que ya no podías ser más inútil… -Una nueva voz se oyó dentro del local, llamándoles la atención.

Nadie se había percatado de las nuevas presencias en el café, ya que gracias al montaje que se llevaba a cabo hace un momento, resultó lo suficientemente entretenido como para descuidar el ruido de la campanilla que avisaba la llegada de nuevos clientes. Y por si fuera poca humillación para Soul, las personas que estaban mirándolo fijamente, eran Chorna, el bibliotecario y la odiosa amiga del chico, la rubia plana, que siempre suele hacer cosas raras en su presencia.

- Maka… -Pronunció Chrona un poco sentido por el comentario de la rubia, pero era algo que no podía aguantarse, ya que se trataba del chico quien poco le caía, gracias a todo lo ocurrido en el parque, la otra vez.

- Será mejor que vayamos a nuestros puestos, Soul… Despierta y atiende a la dama. –Dijo Killik regresando a su lugar de trabajo, mientras las miradas de Blair y Kim se posaban en la figura de la muchacha, quien con tanta confianza se dirigió a Soul. Aquello parecía que no le agradaba tanto a ambas internas.

- ¿Puedo tomar su orden? –Dijo Soul dirigiendo su atención a la libreta entre sus manos, tratando de aguantarse las ganas de iniciar otro pleito con aquella "niña".

- E-Eh… Dos cafes express, un croissant y un pastel de queso, por favor. –Se adelantó Chrona temiendo el futuro enfrentamiento "Evans-Albarn".

- ¿Para llevar o comer aquí?

- Para llevar… Y lo más rápido posible, ya no quiero estar aquí. –Dijo la rubia nuevamente con aquel tono prepotente y autosuficiente.

- Por favor. -Concluyó el pelililáceo, con suma pena.

"Descuide, enseguida estará… Además le estaríamos rogando que se retirara pronto para no ahuyentar a los clientes, aunque creo que ya es tarde, como ve, ya no queda nadie" –Por más que le hubiese gustado decir aquellas palabras, tuvo que contenerse debido a que era horas laborales y no podía ir en contra de la etiqueta del lugar, ni rebajarse al nivel de aquella niña.

- Enseguida. Pueden tomar asiento. –Fue lo que realmente salió de los labios del mesero. Maka no esperó a que terminase de hablar para sentarse en una silla cercana a donde se encontraban. Chrona sonrió amablemente a Soul para sentarse junto a su amiga.

En cuanto Soul ingresó a la cocina, las miradas furtivas de sus amigos lo recibieron.

- ¿Quién es la niña? –Preguntó Killik con una sonrisa divertida en el moreno rostro.

- Una… Conocida de Chrona. –La forma en que respondió a esa pregunta, podría darles una clara muestra de la forma en que se llevan.

- Viejo… Esa niña te dio una bofetada con palabras… No quisiera verla enojada… -Dijo divertido echando risas de por medio. Soul solo chasqueó la lengua contra el paladar de manera irritable.

- Deja de decir tonterías y haz tu trabajo… Dos cafés express, un croissant y una torta de queso. Kim, todo para llevar, anótalo si puedes ya. Blair busca las bolsas que usamos para meter la comida para llevar, se encuentran en el despacho de atrás, aquí se acabaron. Jacqueline, ¿podrías ayudar a Blair? Tiene una gran tendencia para perderse.

- ¿Tendencia para perderme? –Dijo indignada Blair.

- Solo hazlo. Demonios… -Dijo lo último en voz baja, masajeándose la sien, una vez que todos se pusieron a hacer las labores.

- Tengo que admitirlo, hermano… Tienes madera de gerente. Si BJ tuviese que dejarle el trono a alguien, yo votaría por ti.

- Gracias, Kill… -Dijo simplemente el albino caminando hacia la puerta de la cocina, en la cual se detuvo para mirar por el vidrio que deja ver el restaurante completo, viendo la figura de los únicos clientes en el café.

Era la primera vez que veía a esa niñita sonreír, han de estar hablando trivialidades literarias, pues son una pareja ideal, dos ratas de biblioteca. Frunció el ceño al ver la sonrisa que mostraba la rubia.

- ¿Hace cuánto que conoces a Miss Mandona? –La voz de Killik lo sacó de sus pensamientos.

- …No mucho… Casi dos semanas, creo… ¿Por qué lo preguntas?

- Por curiosidad… Es increíble que solo la vi una vez y… Ja, me recuerda a alguien. –Soul lo miró intrigado, esperando saber a quién se refería. –No diré su nombre, pero lo miraré… -Y los oscuros ojos del moreno se posaron sobre él.

- Oh, vamos… ¿Estás hablando en serio? –Rió sarcásticamente. -¿Estás comparando a un ser tan cool como yo, con…semejante tabla de surf sin encanto? Gracias, Kill.

- ¿Tabla de surf sin encanto? El que debería de agradecer sería yo. –y echó a reír a causa del nuevo sobrenombre inventado por el Evans.

- Ya, ¿está listo el pedido? –Dijo una vez Killik se haya callado.

- Si… Solo dame dos minutos que esta torta estará enseguida… ¡Voilá! Diles que si no disfrutan de esto, pueden irse a…

- ¡Killik!

- ¿Qué? iba a decir a sus casas… Soy un hombre de clase, Señor Cool. –Soul rió divertido y tomando los pedidos fue hasta el mostrador donde yacían Jacqueline y Blair, llena de telarañas, con las bolsas.

- Luego me explicarás qué haces llena de eso, Blair. –Dijo con una sonrisa satisfactoria el albino, sabiendo prácticamente la respuesta que le daría la otra.

- Hmp, a callar.

Soul se acercó con gracia y clase hasta la mesa de los únicos clientes, y con una sonrisa les tendió sus pedidos.

- Aquí tienen, dos vasos de café express, un croissant y un pan de queso. Disfrútenlo y vuelvan pronto.

- Ya era hora… -Dijo Maka de mala manera levantándose de su silla para ir hacia la salida. Todo esto llamó la atención de los otros.

- Discúlpala. Hasta luego. –Dijo Chrona siguiendo a su amiga.

- Claro… -Fue lo único que pronunció Soul al ver a ambos salir del lugar. –Rara.


Los pasos de Maka se acentuaron con un poco de ansiedad y brutalidad una vez dejaron atrás Buttataki´s Café, y de esto, Chrona era consciente. Chrona trataba de seguirle el ritmo a la rubia, pero parecía imposible, hasta que ésta se detuvo, llamándole la atención; Maka se giró para verlo y sonrió débilmente, para así decir:

- Creo que estoy yendo un poco rápido… Lo siento. –Y continuaron caminando a un mismo paso, de ritmo tranquilo.

El silencio era reinante en aquella atmósfera un poco pesada, a criterio de Chrona quien aún sentía un poco de incomodidad; pero por más que en el exterior, sea el silencio torturante entre ambos, el que reinara; Chrona no sabía todo el griterío y la elevada voz que se estaba desarrollando en el interior de Maka, entre sus pensamientos, cuyas voces discutían unas con otras.

"No puedo creer que lo hayas hecho… ¡Demonios, tú no eres así! ¡¿Dónde quedó la Maka tranquila, serena que no se rebaja a los demás? ¡Todo terminó yéndose en un maldito segundo! ¡Ah! ¡¿Cómo puede ser? ¡Sabías que ahí estaba él, te preparaste mentalmente, prometiste no dejarte llevar por nada, y terminaste diciendo aquella barbaridad que te puso en evidencia! ¡Demonios, ¿qué tienes en la cabeza, tonta?"

Y eso era lo mínimo que su propia consciencia le objetaba a la rubia de coletas, quien mantenía la mirada en el suelo, tratando de hundirse, pues su orgullo estaba muy dañado. Ella nunca se consideró una persona pasional, que se deja llevar por sus emociones, sus instintos, pero parecía que ese día la hubiesen secuestrado por unos momentos, para poner en su lugar a una mala imitación de ella. Pero por más que aquella posibilidad muy fantasiosa haya sido mejor que la misma realidad, preferiría mil veces la ficción que la realidad, al menos en ese caso.

Pero lo que realmente le preocupaba en esos momentos, era el concepto que ahora se llevaría Chrona de ella. Era su amigo, aunque en tan poco tiempo no puedes llamarlo amigo, era una persona que se ganó su confianza, por lo cual no quería que aquel concepto que una vez dio al chico, ahora terminase en el papelero de los pensamientos.

"Eres una idiota…" Fue lo que finalizó su subconsciente.

- E-Esto… -La débil voz de Chrona se oyó irrumpiendo el silencio y los pensamientos de la rubia. –Su nombre es Soul… Es un amigo mío y de mi padre… Es una persona muy agradable, enserio. Desde que somos niños nos conocemos, gracias a que mi padre es el médico de cabecera de su familia. ¿Sabes? Soul fue mi primer amigo y me ayudó en muchas ocasiones… ¡Ah, recuerdo la vez en que un brabucón solía molestarme en la escuela! Soul lo enfrentó por mí y desde entonces me motivó para que me haga más fuerte… Es una persona realmente buena… ¡Y también muy sincera! La verdad es que lo admiro mucho… Y…

- ¿Por qué me dices todo esto, Chrona? –Preguntó Maka, interrumpiéndolo.

- … -Chrona jugaba tímidamente con sus manos. –P-Porque… Porque si llegaste a tener… algún enfrentamiento con él… o si hizo algo malo… No me gustaría que te quedaras con ese concepto de él… E-En verdad… ¡En verdad es una persona muy buena, agradable y cool! Como dice él… -Rió levemente con un pequeño sonrojo en sus mejillas. –Por eso… Discúlpalo si es que hizo algo que te molestó.

- Chrona… -Dijo Maka sorprendida por la bondad que mostraba tan sinceramente el chico, pues se notaba en sus ojos y en su forma de hablar, de que todo lo que decía y el motivo con el cual lo hacía, eran sinceros. Maka sonrió tristemente, sintiéndose culpable.

"Todo es tu culpa… Wess" Pensó Maka con rabia, cerrando sus manos en puños, mientras que el sabor que tenía en la boca no era más que rabia hacia el albino, cuyo pasado, traumatizó.

Maka levantó entonces la mirada, y la dirigió hacia Chrona, quien al sentir aquellos ojos, comenzó a ponerse nervioso.

- Chrona… Muchas gracias por el desayuno, lo terminaré en mi casa… Es que… Estoy con los exámenes de admisión para Shibusen y aún no me siento muy segura… Espero me disculpes, pero quiero ir a seguir estudiando.

- Oh… Claro, no tienes que pedir disculpas ni excusarte. –Chrona le tendió su desayuno a la rubia, quien lo tomó con una sonrisa. –Nos vemos.

- ¡Adiós! –Y así, Maka inició su caminata en dirección a la calle que la llevaría hacia la arteria principal, y desde donde podría tomar el camino directo a su casa, con más facilidad.

Una vez que Maka dejó de sentir la mirada Chrona en sus espaldas, y dobló en la esquina de aquella calle, se detuvo con la mirada perdida en la nada. La rabia volvió a subir por ella. Maka terminó mordiéndose nuevamente el labio inferior, y así sus piernas comenzaron a caminar nuevamente, pero adquiriendo ahora una velocidad acelerada, que terminó por convertirse en una corrida ansiosa, prohibiéndole respirar como correspondía. Solo quería llegar lo más rápido posible a su casa, encerrarse en su casa y en su habitación, recostarse en su cama, taparse con su sábana y fingir que todo era un sueño, una mala pesadilla. Si, dormir le vendría bien. Además, ya estudió lo suficiente, así que podía relajarse un poco.


Mientras el tiempo transcurría, él lo estaba pasando en su ex-casa, o más bien, donde anteriormente convivía con su padre, pues después de la mudanza, solo quedó el recuerdo de que alguna vez vivió allí. Pero sinceramente, no era una visita muy agradable, o la forma en que quería encontrarse con su padre. Luego de una exhaustiva charla entre padre e hijo y varias mentiras desengañadas, el silencio reinó y la frustración como acompañante fiel.

A un lado yacía Shinigami, sentado en la silla de su escritorio, con su rostro oculto entre sus manos, y cuyos codos yacían apoyados sobre la mesa de roble fino, pensando en todo lo que ocurrió recientemente, en que toda confianza que tenía con su hijo hasta hace una hora y media, se desvanecieron tras unos minutos, unos diminutos minutos que fueron suficientes para hacer sentir la tensión que en esos momentos era el personaje principal.

Y paralelo a él, yacía Death Shinigami, más conocido por amigos cercanos y familiares, como Kid; quien miraba sin emoción alguna el ventanal que daba a los jardines de su padre, una representación muy similar al mismo Edén, tratando que la selva verde le produjera, al menos visualmente, una tranquilidad; pero no parecía tarea fácil. Kid cerró los ojos por un momento, y así pronunció:

- Entonces… Es verdad. –Concluyó con un tono bastante decepcionado. –Tú lo sabías, ¿verdad?

- … -Shinigami no tenía otra forma de afirmar su situación, que con el silencio.

- Perfecto… Simplemente… Perfecto… -Dijo con un hilo de voz. Claramente no se trataba de aquella palabra que solía pronunciar con un deje de alegría y satisfacción al ver las cosas todo en una armoniosa simetría, más bien, era la forma en que podría describir una realidad sarcástica.

- Kid, yo…

- ¿Hace cuánto que lo sabías? –Pronunció sin dar tiempo a su padre a excusarse.

- …Mucho antes de que tu madre te llamase…

- ¿Cuánto?

- Un año. –Terminó diciendo el mayor con los ojos puestos en sus manos. –Kid…

- Entonces, hace un año que, aun a sabiendas de todo lo del compromiso… De que Madre ya había acordado todo sin mi autorización, tú solo permanecías callado, sumiso… Y… ¿Haciéndome creer que ella ya no intervendría en mi vida? –Shinigami no tenía palabras para excusarse, después de todo, tenía razón, fue un completo cobarde. -¡Tú sabías que la amaba! ¡Sabías que yo estaba ilusionado con…! Ah… -Hizo una pausa. -¿Sabes cuántas lágrimas derramamos ambos por todo el montaje que ustedes dos armaron? Por lo visto, no… O si lo sabías, no tienes aquel "corazón" que tanto admiraba en ti. Terminaste siendo lo mismo que Madre…

- ¡Kid, no sigas!

- ¡¿Por qué? ¡¿Qué derecho tienes sobre mí? Si es que alguna vez lo tuviste…

Ambos se miraban con una mezcla de sentimientos, haciendo que todo se viera borroso ante la lucidez que perdían de a poco, sumiendo aquel momento en un profundo silencio que ninguno se atrevió a romper, hasta que Shinigami pronunció débilmente.

- Todo lo que hice… Lo que hago, y seguiré haciendo… Es para protegerte…

- ¿Protegerme? ¿De quién? ¿De ti?

- De…

Las luces de un vehículo llegando a las puertas de la mansión Shinigami, fueron suficientes para hacer que el dueño de casa callara. Al ver esto, Kid dirigió su mirada hacia el vitral y darse cuenta de lo que acontecería.

- Hmp… Aquí llega. –Fue lo único que dijo para así tomar asiento en el sofá cercano al vitral.

Shinigami hizo lo mismo, pero en el sillón de su escritorio, culpando internamente a su esposa, quien acababa de llegar. Las 3 de la tarde sonaron por fin, cuando tocaron a la puerta.

- Señor Shinigami… Su esposa acaba de llegar. –Dijo la voz de su mayordomo tras la puerta.

- Déjala pasar.

En cuanto aquella orden salió de sus labios, la puerta se abrió, mostrando la imagen de la mujer a la cual, ambos presentes sentían un similar desprecio.

- Madre. –Pronunció Kid, poniéndose de pié en su lugar.

- Buenas noches, caballeros… Veo que me estaban esperando… Oh, lamento mi tardanza, pero como dice el dicho popular… Lo bueno, se hace esperar.

- Tan egocéntrica como siempre, ¿no, Arachne? –Espetó con notorio desagrado.

- Y tú, siempre tan engreído, Shinigami. –La mujer abrió su abanico para anteponerlo a su rostro, bajo su nariz, ocultando la sonrisa que poseía en sus labios. Había esperando mucho tiempo para que aquel día llegase, y lo estaba disfrutando, como cual viuda negra al ver como sus presas yacían atrapados inconscientemente entre sus redes.


Cerró la puerta de la alacena que se encontraba en su cocina, tomando todos los platos consigo, acomodados en pila, para así llevarlos hasta la mesa principal, y acomodarlos. Estaba muy entusiasmada, parecía que el tiempo pasaba volando para ella, mientras lo disfrutaba al máximo. Era de saberse que le gustaba asear todo su entorno, mantenerlo todo en orden y sentir la armonía a su alrededor, la tranquilidad; pero más en especifico, todo lo que hacía, era para agasajar al protagonista de la noche. En cuanto acomodó el último plato, miró la mesa al fin terminada, todo iba ordenado sobre ella, y sonrió satisfactoriamente.

Sabía que no era un chico que se fijara en esos detalles, pero ella se sentía bien al hacerlo en su nombre, siempre que se tratase de él, lo haría mil veces mejor. Sonrió ampliamente y un adorable sonrojo apareció en sus mejillas.

- ¡Ey…Tsubaki! –La japonesa pegó un respingo al oír la aniñada voz de Patti, llamándola.

- ¿Sucede algo, Patti-chan? –Tsubaki se acercó hasta donde se encontraba la rubia, quien se encontraba entre serpentinas multicolores.

- ¿Cuántas más debo de hacerlas? ¡Las serpentinas no me quieren! ¡Mira, mira! –Decía Patti rodeada de los papeles largos de colores, tratando de alejarse de ellas, pero irreversiblemente, quedó atrapada.

Tsubaki no pudo guardarse las risas, sin duda alguna, traer a Patti consigo para ayudarla en los preparativos para la fiesta de bienvenida, fue una gran idea; así, Liz tendría más tranquilidad para preparar a su prima, como le había comentado la mayor de las Thompson, tenía una cita y debía de supervisar su "preparación".

- Creo que ya es suficiente con esas, Patti-chan… Espera, te ayudaré. –Tsubaki se acercó hasta la niña, y sentándose junto a ella, comenzó a desenredarle las serpentinas. –No te muevas tanto, o no podré quitártelas por completo.

- Ok… -Finalizó de brazos cruzados.

- ¡Listo!

- Jeje Gracias, Tsubaki… ¡Y-Y-Y-Y ¿Qué más hay por hacer? ¡Vamos, tenemos que tener todo listo para cuando todos lleguen! –Patti se puso de pie con euforia, haciendo reír a la japonesa.

- Etto… Déjame ver. ¡Oh, si! Casi olvido los servilleteros. ¿Podrías buscarlos mientras voy por las servilletas? –Patti asintió enérgica y corriendo salió en dirección a…

- Emh. ¿Dónde están los servilleteros? –Tsubaki señaló con su dedo el almacén donde suelen guardar varias cosas, así que la rubia californiana fue directo hacia esa habitación en busca de los servilleteros.

Mientras que Patti luchaba contra el polvo y las múltiples cajas, Tsubaki fue a traer las bolsitas de servilletas para así acomodarlas seguidamente. No pasó mucho tiempo para que la Thompson trajera lo que le pidió su amiga y ésta encargarle las servilletas, diciéndole que todos dependíamos de ella para que no terminemos sucios y toda la preparación se desperdiciara a causa de la suciedad o las manchas. Lo certero es que Patti comenzó a doblar y doblar las hojas de papel con sumo cuidado, mostrando aquel rostro de determinación, con las cejas fruncidas y la lengua a un costado, mientras sus pupilas estaban fijas en su objetivo.

Tsubaki comenzó a sentir pena al decirle aquello a Patti, pues la veía demasiado comprometida con la simple labor de las servilletas. Entonces, se acercó hasta ella y dijo:

- Patti-chan… -la otra no la miró, debido a que estaba muy concentrada. –No era enserio aquello, es decir… No tienes que tomar tan enserio lo que dije… Vamos, disfruta de—

- Lo sé, Tsubaki. –Dijo Patti aún sin mirarle, causándole sorpresa a la aludida. –No me tomo enserio porque me hayas dicho eso, sino porque es para Black Star. Él es un gran amigo, ¿no? –Patti le dirigió la mirada a la otra, mientras le mostraba una sonrisa tierna. –Además, te veo muy emocionada y activa por esta bienvenida que, no puedo quedarme atrás, así que también daré el ciento por uno, para nuestro amigo. ¿No es verdad?

- Patti-chan… -En un principio, la azabache quedó muy sorprendida por aquellas palabras, debido a que nunca la oyó hablar de una manera tan madura. Pero sonrió seguidamente, para así asentir.

- ¡Oh, por cierto! ¿Dónde está él? Creí que vivía contigo, Tsubaki. –Fue la primera vez en que Patti levantó por completo su rostro hacia su interlocutora, quien al oír la pregunta, su semblante se tornó un poco melancólico y la sonrisa de hace un momento, disminuyó su brillo.

- Ah, pues… Se mudó. Después de todo, así habíamos quedado, que mi hermano le daría aposento tres días hasta que él consiguiera otro lugar. –Fue lo único que dijo, así que se puso de pié para ir a realizar las otras tareas faltantes, para no pensar en aquel sentimiento de soledad que le hizo recordar la ausencia del trigueño.

- Ya veo… Ya extraño su energía. Jaja, mi hermana dice que nos parecemos en lo acelerado que somos. Ahora que lo pienso, -Tsubaki detuvo sus pasos, girándose un poco para ver a la rubia, quien tiernamente miraba hacia arriba con su dedo índice sobre su labio inferior, de forma pensativa. –si ya lo extraño, me imagino lo que sentirás tú, Tsubaki… Lo has de extrañar muchisisisimo más.

Aquello tomó por sorpresa a la japonesa, quien abrió los ojos mostrando su asombro, pero enseguida cambió por una sonrisa falsa, tratando de que la rubia no la notara así, tan débil ni afectada, aunque sus cejas comenzaban a tiritar debido al esfuerzo que empleaba en mantener una sonrisa que no nacía con sinceridad.

- ¿P-Por qué dices eso, Patti-chan? Jajaja… -Río fingidamente. –Todos extrañamos a Black Star… Si es nuestro amigo, así como lo has dicho tú hace un momento… T-Todos… Todos lo extrañamos… -Volvió a decir, pero ahora se cayó la máscara, mirando fijamente el suelo, con el semblante sincero.

- ¡Oh, ya terminé! ¡Ahora todos estarán a salvo de las manchas, gracias a Súper Patti! –Y comenzó a reír al estilo Black Star, con las manos como jarrones sobre sus caderas, mientras mandaba la cabeza hacia atrás, riendo a su estilo.

- B-Bien, Patti-chan… ¿P-Por qué no arreglas los floreros del patio trasero? Creo que les falta agua. –Y enseguida, la niña salió disparada en dirección al patio trasero, mientras que Tsubaki quedó con la mirada perdida en la nada.

Todo lo que dijo Patti, ¿en verdad no podía aparentar? Y ¿qué pasó con la Patti de siempre? La verdad es que la terminó sorprendiendo la madurez con que contaba aquella muchacha de la que nunca pensarás que diría cosas como las que acabó de decir, dejándote pensando sobre muchas cosas. Increíblemente, aquella determinación e intuición tan certera parecía ser genética de los Thompson. Sonrió tristemente mientras se sentaba en una de las sillas del comedor, sosteniéndose la cabeza con ambas manos.

- Dios… Aún… Aún no lo entiendo.

Fue entonces que sintiendo la soledad, aquella que la acompañó por años y con quien por fin se sentía segura, dejó explayar aquella sinceridad de la cual ocultaba muy de seguido; y dos hilillos de lágrimas resbalaron sobre su mejilla hasta caer sobre la mesa de madera.


oOS.:.°O°.

Capítulo XIII:

oOS.:.°O°.

- N-No… Por favor… Detente… Te lo suplico…

Sus ojos mostraban una desesperación que casi le hacía derramar lágrimas, un terror que le recorría todo el cuerpo, partiendo desde sus pies, arrastrándose como serpientes a todas partes; aquel deseo que todo aquello sea una brutal pesadilla, que solo esté en su cama tiritando de miedo pero en cuanto despertase, todo aquello haya sido eso, una simple pesadilla, de la cual contaría con diversión al día siguiente.

- Por favor… -Volvió a gemir con horror mientras veía acercar aquel aparato que estaba claro, le cambiaría por completo, traumándola por completo.

- Oh, vamos, Maka… ¡Deja de ser tan dramática, ¿quieres? ¡Es solo delineador!

- ¡Pero tiene una forma muy sospechosa! ¡Mira, es puntiagudo! ¡Podría quitarme un ojo! ¡¿En qué estás pensando, Liz? –La rubia rodó los ojos cansada de aquel montaje de terror que su prima había creado al ver sus "materiales de tortura" como los había descrito.

- ¡Vamos, no voy a quitarte un ojo! ¡Ni siquiera te dolerá! –Insistía la rubia de ojos azules.

- ¿Entonces por qué tuviste que atarme a mi silla?

Si, efectivamente. Liz había atado a su prima a la silla de su escritorio con una soja que trajo consigo. Aún podía recordar la extrañez con que Liz había llegado a su casa, con un maletín negro, una sonrisa satisfactoria, como si ya tuviese entre sus manos una escalera real o algo así.

«Sonaron las cinco en el reloj de la casa, y al tiempo en que sonó, lo acompañó el ruido del timbre. Maka al oír aquello supo de inmediato que se trataba de su verdugo a domicilio, aún sin saber por qué tenía que someterse a semejante experiencia.

- Alguien viene… ¿Quién podrá ser? –Dijo Spirit yendo en dirección a la puerta.

Fue entonces cuando Maka entró en corto; sabía perfectamente que si dejaba que su padre abriera la puerta, su vida tenía fecha de vencimiento, y sería algo pronto.

- ¡No, no abras, papá!

- ¿Por qué no? ¡oh, ha de ser Liz! Creo que dijo que vendría para terminarte, ¿no?

- ¡No, por más que sea ella, tú no—

- Ah, tonterías, Maka… -Y abrió la puerta.

Y Maka supo a ciencia cierta que su vida como lo conocía acabaría de un segundo para otro. Sus piernas comenzaron a temblarle al ver a su prima con una sonrisa cínica en sus labios, aunque para cualquier otra persona, parecía su típica sonrisa, pero se debe comprender a Maka. Pero lo que más impactó a la Albarn era ver un maletín negro viniendo con su prima.

"Demonios… Nada bueno sale de un maletín negro… ¡Maldición!" Pensó la rubiecilla.

- ¡Oh, Liz! Pasa.

- Gracias, Viejo… ¿En dónde está la pequeña? ¡Ah, Maka! ¿Estás lista? –Y sonrió más ampliamente, ingresando a la morada de sus parientes. –Oh, Viejo… Antes de que lo olvide… No interrumpas nuestra sesión de belleza.

- Bien, estaré en la cocina por si necesiten algo.

- Descuida, traigo todo en mi maletín. –Y así rió para sí misma, subiendo las escaleras hacia la habitación de su pequeña prima, en otras palabras, su pequeña víctima, mientras ésta ya se encontraba oculta bajo la cama. –Maka, sal de donde estés… No hay lugar al cual huir. Solo ríndete que no tenemos tiempo que perder.

"Ja, como si fuese a entregarme tan fácilmen—"

- Te encontré. –Y por siguiente, Maka fue arrastrada hasta fuera de la cama por una sonriente Liz.

- Demonios… Emh… ¿Liz?

- Dime… -Dijo cantarinamente, por lo visto estaba de muy buen humor.

- ¿P-Por qué tienes las pupilas más dilatadas? –Preguntó temerosa en el suelo.

- Son para verte mejor…

- No, enserio… Y… ¿Por qué te atas el cabello? –Sin duda alguna, Maka la conocía. Liz nunca se ataría el cabello en una coleta, por pura estética, solo lo hace cuando realizará algo enserio, con toda su determinación.

- Es para trabajar mejor.

- P-Pero… ¿P-Por qué… tienes esa soga en la mano? –Preguntó palideciendo ya.

- ¡Ah, ¿esto? Es para que te sientas mejor… Descuida, no dolerá.

De seguro le habrá sucedido más de una vez, que cuando alguien le dice aquella frase muy conocida y a la vez, bien falsa: "no dolerá", es más bien la forma tierna de decir "trata de gritar lo más armoniosamente posible, porque va a doler como la mierda".

"Maldición…"»

Liz había terminado de ponerle base a los pómulos de su prima, al igual que el aplicarle sombra a sus párpados, de un color gris con azul, haciendo alusión a los colores que Maka llevaría puesto esta noche. Ahora solo faltaba el labial y el delineador, lo último era lo que estaba luchando por terminar, sino fuese por la paranoia de su prima todo sería más sencillo, pero claro que la conocía, es por eso que vino más que preparada.

- Listo… Ahora solo hace falta el labial. Abre la boca, bien, así.

- ¡Toc toc! ¡Adivinen quien llegó! ¡Si, empanedados de jamón y queso! ¡¿Quién quiere? –Spirit abrió la puerta dando aquel diálogo en solitario, aunque por más idiota que podría llegar a ser, fue como un ángel caído del cielo para Maka, pues de seguro al verla atada, diría algo para sacarla, al menes tiene de su lado aquel lado paterno sobreprotector.

- ¡Yo, me muero por un empanenado! ¡Si! –Dijo Maka en un alarido enérgico.

- ¿Eh, Maka? ¿Qué haces atada a la silla?

- ¡Desatame, para que pueda comer! –Decía Maka, aunque más que otra cosa se notaba su desesperación.

- Está bie—

- Viejo… Tienes tres segundos para salir de ésta habitación si no quieres que éste labial termine atorado en donde no entra el sol… -La voz de Liz parecía de ultratumba, y su mirada asesina ayudaba al ambiente. Spirit quedó pálido en el umbral de la puerta. –Tres… Dos…

- ¡Dejaré los empanedados en la cocina por si quieran, chicas! –Y como cual cobarde, salió de inmediato de la habitación, cerrando la puerta tras de sí.

La mirada azulina de la Thompson volvió hacia su presa como cual serpiente, saboreando el momento de agonía que apreciaba con sus vidriosos ojos.

- ¿En qué estábamos…?

- Solo termina de una vez. –Dijo Maka rendida, sabía que por más que bajase Dios del cielo o apareciera Buda o el mismo Papa, nadie tendría las suficientes agallas como para enfrentar a Liz Thompson.

- Es lo que planeo. –Maka tragó saliva dificultosamente, mirándola con un semblante aterrorizado.


Y mientras algunos luchaban contra su voluntad para no ser vilmente torturados con los cosméticos, otros yacían luchando contra lo que muchos llaman "elegancia", en otras palabras, Soul yacía frente al espejo tratando de vencer a su actual adversario: la corbata. Por más que haya descendido de una familia de clase, haber convivido muchas veces con aquella prenda que hacía ver a muchos con elegancia y clase, él no tiene aquella "afinidad" con la "tira de tela" como solía denominarlo.

- Demonios… -Murmuró al enredar nuevamente sus dedos con la corbata.

Y fueron aquella descendencia de clase, lo que le tiene así en esos momentos, pues nunca se encargaba de su aspecto por sí mismo, siempre había alguien quien le hiciese el nudo de la corbata, ya sea algún servidor, mucama, incluso su propio hermano, pero a diferencia del último, éste no tenía que prepararlo día a día, desde que abría los ojos a un nuevo día, hasta que los cerraba para acostarse a dormir; más bien, se encargaba solo de cosas con más facilidad, como lo era ese, aunque Soul no opinase lo mismo.

- Demonios… -Volvió a maldecir, comenzando a perder la paciencia, aunque ya era extraño que no la perdiese por completo tras los últimos siete intentos. -¡¿Por qué diablos no puedo hacer un simple nudo? ¡¿Sabes, qué? ¡Puedes irte al infierno, corbata! ¡No te necesito! –Y la lanzó al suelo de forma iracunda.

- Soul… -la cantarina voz de Blair se oyó en el pasillo y al abrir la puerta, sonríe emocionada, esperando algo de Soul.

- ¿Qué quieres? Estoy ocupado ahora…

Pero a diferencia de lo que ella esperaba, Soul ahora terminaba de arreglarse, y era eso lo que le preocupaba al albino.

- ¿No tienes que decirme nada? –Dijo ella con un tono juguetón, esperando los halagos del chico.

- Ah, si… ¿Ya está la pasta lista? Recuerda que no tenemos que retrasarnos, somos el plato principal, Blair.

- Eso ya lo sé… ¿No hay otra cosa? –Pero no recibió una respuesta esperada del albino. Blair se iba a marchar decepcionada de la habitación, cuando se fijó que en el suelo yacía la corbata de su amigo. -¿Y esa corbata? ¿No ibas a usarla?

- Ya no… No es necesario.

- O mejor dicho, no puedes ponértela. –Soul le dedicó una mirada discriminatoria, haciéndola reír. –Vamos, acercate para ponértelo.

- No lo necesito… Blair, ¿me estás escuchando? ¡Blair! –La chica lo lanzó a la cama, haciendo que cayera sentado en el borde, y así ella se detuvo delante suyo para rodear su cuello con la corbata, terminando el nudo en un segundo.

- Solo bastaba eso… ¡Ahora estás listo, nya!~

- Si… Gracias. –Dijo con un pequeño sonrojo en las mejillas. –Bien, no hagamos esperar a los demás. Oh… -Dijo volviéndose hacia ella. -¿Ese vestido es nuevo?

- … ¿E-Este? Si, ¿te gusta? –Preguntó con brillos en los ojos.

- Si, te queda bien. –Y sin más, salió de su habitación.

Soul no era muy detallista en las cosas externas, por lo que podía tomar aquellas palabras como un halago viniendo de él. Sonrió ampliamente para salir de la habitación del nombrado y bajar a la cocina, en donde tomó las bandejas de comida, al igual que Soul. El chico se adelantó y salió hacia el pasillo, para ir en dirección al ascensor. Blair lo iba a imitar, cerró la puerta con llave pero antes de iniciar su caminata, un gritillo de desesperación salió de la habitación número veintitrés, llamándole la atención.

Blair reconoció aquella habitación, pues era allí donde vivía…

- ¿Abuelo? –Pronunció inocentemente.

- ¡Ey, Blair! ¡¿Qué esperas? ¡Ya llegó el ascensor! –En cuanto Blair se giró hacia el chico, lo vio ya dentro de la cabina del elevador y corriendo se dirigió hacia él para marcharse de una vez.


Miraba de forma impaciente el reloj del local, también verificaba la hora con su reloj de muñeca, por si los del restaurante no se hagan los graciosos y cambiaran la hora; pero lastimosamente, la realidad era otra, y ella debía de aceptarlo de una buena vez.

Suspiró cansinamente mientras, apoyando los codos sobre la mesa, sujetó su rostro sobre sus puños, con un semblante de aburrido estar. No se le podía objetar nada, después de todo, ha estado esperando desde las ocho de la noche y ahora ya eran las ocho y cincuenta. "No se le hace esperar a una dama" pero claramente es posible, y Maka estaba descubriendo que de esas frases, lo único verdadero era el desperdicio de saliva al decirlo.

"Hmp… En lugar de estar leyendo mis libros… Ha, una vez más, ¡Liz Thompson, te debo una!" Pensó sarcásticamente mientras rodaba los ojos.

De pronto sonó su teléfono de manera insistente. Maka vio en su pantalla que se trataba de la reina de Roma, entonces murmurando maldiciones en contra de su prima, atendió.

- ¿Se te olvidó algo? –Pronunció sin ápice de bromear.

- A ti se te olvida algo, Idiota… -Decía Liz, hablando en susurros. -¡Baja los codos de la mesa!

Aquel tono de voz, el volumen utilizado y lo que había objetado, le dieron a la Albarn una certeza de que la chica yacía dentro del local. Como si le faltase entretención. Miró a sus costados esperando ver a la magnífica "hada madrina" aparecer con un hacha o algo así.

- ¿En dónde estás? –Dijo Maka viendo que la búsqueda no resultaba.

- Jaja, -Rió sarcásticamente. -¿crees que apareceré ahora? Linda, ¡Kid podría llegar y verme!

- ¿Qué caso tiene? Tú lo invitaste, ¿lo recuerdas?

- No, lo convoqué a una cita a ciegas con mi prima, haciéndole creer que estaré aquí, pero la sorpresa es que…

- ¡Tú no estás! ¡Sorpresa, Kid! ¡Mi prima nos llamó aquí con la esperanza de que te olvides de ella o viceversa, para que finjan que nada sucedió entre los dos, a mis espaldas! ¡Pero tranquilo, que de eso pueden estar seguros, pues ella solo me ve como una escapatoria para su problema! ¡Gracias por venir, disfruta el pan, que es muy delicioso!

Un silencio profundo se oyó tras la línea, Maka comenzaba a temblar de a poco, no por el miedo a lo que Liz podrá decirle pues se trataba más bien de una declaración de opiniones; Maka era una persona un tanto sumisa, pero sabía cuando se estaba sintiendo opacada por los caprichos ajenos. Aquellos temblores eran el resultado de sus emociones en aquel momento, de haber dicho esa sarta de cosas sarcásticas en contra de alguien, en especial alguien allegada a ella como lo era Liz, pero no se arrepentía.

- Aguarda un minuto. –Fue lo único que dijo y tras cortar la llamada, su prima apareció saliendo del baño y se sentó seguidamente enfrente a Maka.

- Entonces… -Dijo Maka con una mirada inquisidora.

- Entonces, ¿qué? Ya me tienes aquí. Soy yo la que debe preguntar, ¿no te parece?

- Lo único que puedo decirte es…

- ¡Lamento la tardanza! –Una tercera voz en aquel diálogo, surgió. Ambas chicas quedaron petrificadas, mirándose fijamente con los ojos bien abiertos, esperando que aquella voz no sea dirigida para ellas.

Giraron un poco su vista hacia donde venía la voz y el alma les volvió al cuerpo al ver que se trataba de otro chico ajeno a ellas, llegando junto a otra desconocida quien pareciese ser su novia o alguna allegada.

- Por poco… -Dijeron en unísono, exhalando al mismo tiempo, un suspiro de alivio.

- ¿Maka? ¿Liz? –Y de nuevo la piel de gallina subió por ellas, el suspenso inició y ambas se giraron rápidamente ante el joven abogado quien yacía a poca distancia de ambas primas. –Lamento haber llegado tan tarde…

- D-Descuida… -Dijo en un tartamudeo que no pasó desapercibido por Maka. –A-Ah… Ella es mi—

- Maka, si… La conozco. Hace poco tuvimos un encuentro poco…casual. –Formuló una sonrisa agradable que heló a la mayor de las rubias.

- A-Así que ya se conocían…Jaja –rió nerviosamente. –Entonces creo que yo sobro aquí… -La coartada de Liz parecía perfecta, pero Kid no pensaba lo mismo.

- ¿Eh? ¿Ya te vas? Creí que era contigo la cena, sin ánimos de rechazarte, Maka… Te ves espléndida. –Maka negó con la cabeza mientras sonreía. –Pero Azusa me había dicho que…

- Si, lo que sucede… es que… -Liz no parecía ser ella desde la perspectiva que poseía Maka de su prima, era otra chica que se veía igual a ella, más insegura, débil, sumisa… ¡Esa no era Liz!

- Verás, Kid… -Habló ahora Maka, haciendo que la atención de los otros se posara sobre la menor entre las rubias. –Liz en un principio había organizado una cena de bienvenida para mí, queriéndote invitar también a ti, como somos conocidos de hace mucho tiempo. Pero surgió otro compromiso para ella, otra cena en la cual tenían la misma intención que ésta: dar la bienvenida a un amigo suyo. Ella no quería cancelarte ni faltar a la otra cena, tampoco; entonces me dijo que me haría compañía hasta que llegases y luego se marcharía. ¿No, Liz?

La chica la miró con unos ojos que expresaban una infinita gratitud.

- Así es. Patti ahora mismo me está esperando allí.

- Aquella cena… -Ambas chicas lo miraron inquietantes. -¿No es para Black Star?

- … S-Si…

- Pues también estoy invitado, pensaba cenar con ustedes y luego dirigirme hacia allá para saludarlo. Hace tiempo que no lo veía y ya lo extraño. –Miró a Maka. –Espero que no te moleste si cenamos y luego nos acompañas.

- Y-Yo… -Liz la miró sonriendo. –Claro, no hay problemas.

- ¡Perfecto! –Dijo ahora Liz. –Bien, los espero allá. Tómense su tiempo.

- ¿A dónde vas? Recuerdo haber dicho "cuando terminemos de cenar", también estabas incluida, Liz. –Kid la miró directamente a los ojos, sonriéndola de una manera que Maka ya no pude creerse el cuento "solo amigos".

- B-Bien… -Dijo de forma resignada. Entonces los tres jóvenes tomaron asiento en la mesa cuya única presente anteriormente, era Maka.

El mozo no tardó en llegar para tomar sus órdenes y retirarse nuevamente. Mientras eso, los que yacían en la mesa no se mostraban tan comunicativos como se esperaba de un "reencuentro", pues allí corrían los sucesos del pasado, mezclados con sentimientos adormecidos y la presencia un poco obligada de la Albarn.


Patti volvió a mirar el reloj en la sala verificando la hora, extrañándose de que su hermana no haya cumplido con el horario establecido. Frunció el entreceño haciendo un puchero, protestando de que siempre ella la regaña por no respetar el horario que ella le establecía, pero ahora parecía ser que cambiaron de roles, pues Liz, quien quedó en estar allí para las 9, no estaba apareciendo y ya eran las 10 de la noche.

- ¿Patti? –La pequeña rubia se giró en cuanto oyó la voz de Tsubaki, llamándola. La japonesa llevaba consigo dos bandejas de bocadillos. -¿Por qué estás aquí sola? Ya llegaron Soul y Blair, ven a saludarlos.

- Liz aún no viene… ¿Por qué tarda tanto? –Preguntó inocentemente. Tsubaki la miró enternecida y dejando las bandejas en una mesa cercana, fue junto a la Thompson.

- De seguro surgió algo… -Patti se encogió de hombros. -¿Acaso estás preocupada por ella? –Patti se sonrojó e inflando sus cachetes, negó frenéticamente.

- ¡Claro que no! –Luego hizo una pausa en la que relajó sus facciones. –Ella es muy fuerte y no necesita que nadie se preocupe por ella.

- Así es, tu hermana es muy independiente así que no creo que le haya pasado nada. De seguro está en camino. –Patti la miró detenidamente, esperanzada de que aquello fuese verdad. -¿Te parece si le mandas un mensaje de texo? Para estar más tranquila, y luego vamos a comer los onigiris que terminé de hacer, ¿de acuerdo?

- ¡Uh, Onigiris! ¡siii! –Y de un salto se puso de pié para salir de la sala junto con la japonesa.

- Y aún me sigo preguntando, ¿por qué demonios me puse una corbata? –Decía un histérico Black Star, tratando de zafarse de la "anaconda asesina" que tenía por el cuello.

- Ahora lo que veo, pareces demasiado formal, Black Star… Déjame adivinar… Tsubaki, ¿no? –El chico lo miró detenidamente y sonrió encogiéndose de hombros mientras miraba la corbata que estaba en su cuello.

- Insistió mucho… -Fue lo único que dijo. Soul lo miró detenidamente, pues el chico que tenía al lado no parecía ser su amigo de infancia, parecía otra persona, uno que había madurado y se había puesto a pensar las cosas que muchas veces no hacía, o mejor dicho nunca lo hizo. -¡Pero Black Star es más fuerte que esto! ¡Porque es tan big que…! –Y cuando se dio cuenta, ya había roto la corbata. -¡Tsubaki me matará!

"Retiro lo dicho…" pensó Soul encogido de hombros.

- ¿Sucede algo, BlackStar? –La dulce voz de Tsubaki se oyó llegando haciendo palidecer a ambos muchachos, por la sorpresa de oírla de repente.

- N-No… Nada.

- ¡Onigiris! ¡Soul! ¡BlackStar! ¡Onigiris! –La vivaracha voz de la enérgica Pati llegó también, aunque su alegría terminó hacia los onigiris más que por sus amigos.

En tanto, sonó el celular de Tsubaki llamándole la atención y hacerla ir tras él.

- ¿Diga…? –Todos prestaron atención a Tsubaki, exceptuando a Patti, claro. –Ajá… Si, no creo que haya problemas… Él estará muy feliz… Perfecto… Oh, como quieras. Bien, hasta luego… -Y seguidamente alejó el aparato de ella. Ambos jóvenes quedaron intrigados por la llamada, pero aún más al ver a Tsubaki más blanca de lo común.

- ¿Tsubaki? ¿Ocurre algo? –preguntó BlackStar y ella negó con la cabeza.

- No te preocupes, solo… era Liz, dijo que Kid vendrá junto con su novia dentro de una hora más o menos, ¿te parece bien?

- Claro, mientras más vengan junto al BIG de BlackStar, ¡MEJOR! –Tsubaki sonrió fingidamente, pues lo que a ella le preocupaba era que no alcanzase la comida para todos los que vendrían.

- Bien, iré a la cocina. –Anunció la japonesa con una gotita de sudor en su frente.


La chica suspiró silenciosamente, nunca pensó que la suerte la dejaría tan de lado o mejor dicho, la debilidad de su prima. La miró cansinamente mientras que la simple imagen de una imitación barata de Liz yacía sentada al lado suyo con un tic nervioso que era el de enredar su dedo por un mechón de su rubio cabello, sus ojos iban de aquí para allá con un solo pensamiento: "TRAGAME TIERRA" o algo parecido al famoso dicho.

Seguidamente, Maka miró al único joven sentado en aquella mesa para comprobar que a diferencia de Liz, éste si sabía cómo disimular. El chico por más que mostrara un semblante neutro, estaba claro que aquellas gotas de sudor que se resbalaban por su fino rostro, no era porque el aire acondicionado esté averiado, más bien porque su tic nervioso era aquella manifestación.

La única con todos sus sentidos prestos era Maka Albarn que no tenía mucho que ver allí, pero podía sacar en conclusión muchas cosas. Cómo por ejemplo, se nota que hacía mucho que no se veían ya que ambos se miraban disimuladamente por el rabillo del ojo en ocasiones que el otro ni se percataba, estaba claro que ambos tuvieron una relación anteriormente pero que terminó pésimamente y por más que la típica frase de "seamos amigos" solo fue algo que el viento estaba acostumbrado a llevarse. Ahora, lo que le interesaba a Maka era saber quién de los dos fue el que acabó con aquella relación; siempre hay dos versiones, pero muchas veces uno puede sacar sus propias conclusiones partiendo de la base del problema, los dos idiotas enamorados.

Viendo a Kid, alguien prácticamente centrado, serio, mucho atractivo hablando con sinceridad. Rescatando el tiempo que llevaba conociéndolo podía decir que por más que sea todo aquello, seguía teniendo aquella delirante nobleza que le hace actuar contra sus deseos para satisfacer muchas veces a un tercero. Podría ser que sus padres, o mejor dicho su madre, ya que su padre es un encanto, no haya querido que aquella relación sea fructífera por lo que puso cartas sobre la mesa y terminó cegando a Kid con principios falsos e ideas erróneas para al fin lograr separarlos, pero al cabo de esos años que no se vieron, vuelve a ver todo lo que perdió. Típico.

Pero Liz… Liz es una chica del estilo dominante, no se dejaría ganar tan fácilmente, ni siquiera contaba con que Kid pudiera ponerla en esos apuros, vaya avance. Lo que rescataba de su prima era su ímpetu, su determinación y su egoísmo, aunque debía de ser sincera… Cambió mucho y podía sentir aquel instinto de "nobleza" propio de Kid, en ella. Quizás la otra versión sería que viendo los diferentes niveles sociales en que se encontraban ambos, y de las constantes figurillas que iban tras Kid, sea motivo de humillación hacia Liz. Podría ser que existiera una tercerita que haya metido su cuchara en el caldo, y eso haya provocado que el ego y orgullo de Liz hayan sido golpeados. Aunque cabe resaltar que si eso hubiera ocurrido, ella estaría actuando de otra manera frente a él; más cortante, más madura, más… Liz. Aunque siempre es difícil hablar sobre los corazones enamorados, porque lo más irracional podría ser lo más lógico a la luz de un enamorado. Maldito amor.

En fin, una relación acabada pero que en donde se cumple aquella frase "donde hubo fuego, cenizas quedan" y ambos están provocando que el ave fénix surja de nuevo, actuando así.

- Entonces… -La voz de Liz despertó a ambos en la mesa. –Kid, hacía mucho que no veías a Maka, seguro… Cuando la vi llegar en la terminal de trenes, quedé impresionada del cambio que se mandó… ¿No está hermosa? –Maka comenzó a sentir su instinto asesino dirigirse hacia su prima, pero Kid la detuvo.

- Es verdad… Si no te hubiera visto hace unos días, jamás te hubiera reconocido… -Dijo simplemente con una sonrisa delicada en los labios; seguidamente, el silencio se estacionó en aquel lugar, provocando una incomodidad enorme en ellos. Tanto Liz como Kid llevaron el vaso de vino a la boca para hacer pasar el momento.

- ¿Y ustedes? –Al oír aquella pregunta, ambos se atragantaron con el vino, haciendo más incómoda la situación.

- ¿N-N-N-Nosotros… qué? –Dijo Kid tratando de hacer pasar la incomodidad.

- ¿Hacía mucho que no se veían?

- Oh, Dios… -Balbuceó Liz agradecida que aquella pregunta no haya sido más específica y embarazosa.

- Pues… -Kid miró a Liz más o menos acordando un tiempo. –Creo que hace tres años que no nos veíamos, ¿no?

- S-Si… Ya sabes, la facultad y el trabajo… Adiós tiempo. –Liz empezó a reír fingidamente, sintiéndose como una idiota, volvió a tomar un sorbo de vino.

- Si… -Kid jugaba con su copa, mirándola fijamente, tratando de huír de algo.

- ¿Cómo va el trabajo? –Preguntó la Thompson tratando de calmar su ansiedad.

- Bien, ya tengo mi propia oficina y secretaria… ¿Y cómo vas tú?

- Sin oficina ni secretaria. –Ambos sonrieron.

- Y… ¿Secretario? –Bromeó el muchacho, buscando información que a él le interesaba y para qué negar que también le preocupaba.

- ¿Novio? Ah, pues… No, sin candidatos. –El sonrió con más naturalidad, aliviado de oír eso. - ¿Y tú?

- Pues novio no, -ambos sonrieron unánimes. –Tampoco novia, aunque las agobiantes candidatas de mi madre, están por ahí. –Dijo con disgusto.

- Ah… -Fue lo único que dijo Liz y el silencio se asentó nuevamente.

- También cabe resaltar que… Estás muy distinta, Liz. –La chica lo miró sorprendida y él trataba de huir de ella.

- ¿Distinta?

- Si… Ya sabes, cambiaste… No te reconocí de espaldas, tienes el cabello más largo y brillante que antes… Veo que los años te sirvieron mucho. –Maka lo miró sorprendida, aquella oración podría malinterpretarse, pero lo único que rogaba era que Liz no lo hiciera.

- ¿Me sirvieron? –Liz enarcó una ceja ya sin mucha simpatía.

- Ya sabes, te ves más… más…

- ¿Más qué?

- ¿Mayor? –Tarde. Liz volvió en sí. Nada de nerviosismos tiernos, ahora estaba molesta.

- ¿Qué tratas de decir? ¿Crees que envejecí o algo así?

- N-No, claro que… Ah… -Suspiró agobiado.

- ¿Qué fue eso? ¿Te cansaste nuevamente de mí… mis preguntas? –rectificó viendo de reojo a Maka.

- Veo que aunque hayas cambiado físicamente, sigues siendo la misma. –Comentó sin ánimo alguno.

- Oh, dime entonces, Señor Shinigami… -Maka quería ocultarse bajo la mesa, aquello le parecía fuera de lugar. -¿Crees que has cambiado también tú? Sigues siendo el mismo niño de hace tres años, ¿cómo es que aún no logras hacer desaparecer aquel lunar tan extraño del cabello?

- ¿Cómo te atreves? Ahora veo porqué no tienes novio ni pretendiente siquiera… Siempre hablando sin pensar.

- ¡Insolente y arrogante como siempre! Quizás el problema no sean las chicas que tu madre envía, sigues siendo tú el único exquisito. Estoy aliviada por ellas, se salvan de un arrogante.

- La única arrogante aquí eres tú, pero claro… Nunca te das cuenta porque te crees la única perfecta sobre la tierra. –En eso suena el celular de Kid, y él lo atendió cambiando totalmente su semblante, a uno de neutralidad total. -¿Si? Ah, disculpa… Iremos enseguida. Bien, Adios. –Hizo una pausa guardando su celular y miró a Maka. –Deberíamos irnos, todos nos están esperando ya.

- Hmp… ¡Pues…! –Liz iba a continuar pero Maka la pateó por debajo de la mesa y con un rostro propio de su prima, la detuvo por completo. –Pues espero que no me dejes ir caminando sola.

- Creeme que quisiera hacerlo, pero soy demasiado noble como para dejar que una mujer vaya por las calles sola y por la noche. Andando, Maka. –Dijo más amablemente al dirigirse hacia la menor, tomándola de la mano. Liz miró desaprobatoriamente aquello, pero calló.


Terminó colocando la última bandeja de bocadillos sobre la mesa, y podía percatarse de la presencia nada silenciosa de su amigo con complejo ninja, y antes de que saltara por la bandeja, la sacó haciendo que BlackStar se estrellara con la mesa.

- ¡Viejo!

- Viejo nada, esperarás a que todos lleguen, eso fue lo que Tsubaki dijo, ¿no? ¿O planeas desobedecerla? –El chico azul se encogió de hombros sentándose a la cabecera de la mesa, con un puchero propio de un niño de cinco años. –Vaya que no ha cambiado. –dijo para sí mismo Soul entre diversión y molestia fingida, después de todo, así era divertido, sin que nada haya cambiado.

- Has cambiado mucho, Soul-kun. –Tsubaki apareció detrás suyo, asustándolo. Ella si era una ninja a comparación del complejo de uno. –L-Lo lamento, ¿te asusté?

- N-No… S-Solo me sorprendí. –La japonesa sonrió ante eso y acomodó los jugos sobre la mesa. -¿A qué te referías con eso? Con lo de que cambié.

- Pues… -Tsubaki llevó su dedo índice a su labio inferior, como pensativa. -Qué yo recuerde, antes eras más cerrado, siempre parecías estar en otro mundo, no hablabas mucho y no te importaba mucho lo que a otro le ocurriera. Oh, también parecías un poco deprimido, -rió levemente, Soul no sabía si reír o qué cara poner, pero se trataba de Tsubaki. –Ahora pareces una persona totalmente diferente… Eres atento con todos, muy amigable…

- Cool. –Completó Soul haciendo sonreír a la oriental.

- Y maduro, por sobretodo… Mira que dejar a tu familia y empezar a valerte por ti mismo, es algo que yo nunca sería capaz de hacer. Te admiro mucho, Soul-kun. –El chico se sonrojó levemente por el halago de su amiga, y se rascó la mejilla para disimularlo. -¿Por qué no te sientas? Estarán por llegar los demás.

- Bien. –Y se dirigió junto BlackStar. Pati también se situó en la silla frente a Soul, ya que allí se encontraba la bandeja de onigiris.

En tanto, el timbre sonó y Tsubaki salió corriendo de la cocina para dirigirse hacia la puerta y recibir a los que faltaban llegar. Mientras BlackStar hablaba de sus tantas hazañas en Los Ángeles y con su equipo de basket, haciendo reír a los dos restantes en la mesa.

- ¡Hermana! –Dijo enérgicamente Pati al ver llegar a Liz, quien saludó a los muchachos y se sentó al lado de Pati.

- Ey, -habló Soul, dirigiéndose hacia Liz. -¿Kid viene, no?

- La pregunta sería, ¿cómo es eso de "su novia"? ¿Quién es? –Preguntó BlackStar.

- Tranquilos, allí vendrán.

Y cómo si se tratara de la presentación propia, aparecieron por el umbral de la puera tanto Kid como la tan ansiosa presencia de su "novia", pero lo que Soul ni BlackStar sabían era que aquella "novia" era nada más y nada menos que…

- La chica Problema. –Murmuró BlackStar, codeando a Soul, quien aún no se reponía del asombro.

Soul no sabía cómo reaccionar, aquella chica… No era… No podía ser, ahora podía creer en esos programas que cambian de vida y de aspecto a las personas, porque no podía imaginarse que aquella chica tan molesta de hace un momento, sea la Mujer que entraba a la casa de su amiga. Pues cuando ella entró en aquella sala, fue como si el mundo se hubiese detenido de inmediato, haciéndola caminar lento y pausado, al mismo compás de su cabello, sencilla pero bellamente arreglado, y que hiciesen juego con los diminutos saltos de su vestido al caminar. Parecía perfecta, parecía otra persona.


Notas de la Autora:

Lo sé, lo sé… He tardado AÑOS, enserio si… No saben como me arrepiento de haber dejado tan así de repente todo este mundo, enserio. Quería hacer algo para poder recompensar aquella espera que les hice pasar, sé que no es mucho, pero es todo lo que puedo hacer: dos capítulos en uno, y bien largo :3

No soy buena con las excusas así que iré directa al grano: surgió un problema a nivel personal que me tomó tiempo resolverlo, eso provocó que el tiempo se llevara toda idea de mi cabeza y la imaginación e inspiración se alejaran de mí. Es por eso que no pude actualizar rápidamente. Lo siento, de veras. Solo espero que nada haya cambiado y sigan leyendo las historias y poder seguir construyendo la afinidad autor-lector.

Bien, y dejando de lado la parte mohosa, vayamos por lo que también es importante: La historia.

¿Cómo les parecieron los capítulos de hoy? ¿Estuvieron bien, les faltó algo, querían más? Solo díganme, que para eso estoy. Ah, y al cabo de quince días, actualizaré si o si el siguiente capítulo.

'¿Qué personaje te parece digno de ser nombrado como "Personaje de la semana"? Vamos, coméntame y el unánime decidirá para que así pueda revelar un poco del pasado de ese personaje, ¿les parece?'

Pues con los comentarios anteriores han resaltado al obsesivo compulsivo y amado por todos: DEATH THE KID.

Para éstas historias, creo que el personaje que yo elegiría sería: SOUL EATER EVANS :3 a quién elegirías tú? :D

Y deseándoles una semana excelente, disfrutando siempre de todo, me despido para dar inicio a las respuestas de sus comentarios. Muchas gracias enserio a todas las que siguen la historia, enserio chicas, no sería nada sin ustedes‼!

Ah, y cómo también es importante resaltar a esas personas valiosas, me gustaría felicitar atrasadamente a una de las fieles seguidoras de "Memorias de Otoño": Alexiel Evans, con un

FELIZ CUMPLEAÑOS, MI NIÑA‼! :3 ESPERO QUE EL REGALO DE ÉSTA ACTUALIZACIÓN HAYA SIDO UN BUEN PRESENTE‼! GRACIAS Y TE QUIERO MUCHOTE! :D

Vamos, envíame también tu fecha de cumpleaños y el capítulo será dedicado a ti :3

Bien, me voy, no sin antes decir: Las quiero muchísimo, gracias por la paciencia y el aguante! :3

Rincón de las respuestas:

Cheethan Black: ¡Hola! ¡Vulevo nuevamente! Jaja okaoka, ¿cómo prefieres que te llame? :3 jajaja Kid podrá ser apuesto, maduro, y un abogado respetuoso, pero su manía con la perfección, nadie se lo quita xDDD Si, mucho drama por mi parte, pues todo tendrá su desenlace después y el drama se ha vuelto mi tema favorito, jajaja lo reduciré ya que a veces aburre el exceso de él, me gusta combinarlo con el suspenso y el humor! :D Jajaja enserio? Me alegra que te haya gustado, jajaja Liz es en ocasiones muy imprevisible, así que muchas cosas aparecerán que no parecerían propios de ella, como fue el capítulo de hoy y su encuentro con Kid! Jajaja Cada vez más me encanta escribir sobre Blair, se ha vuelto un personaje muy amistoso y tierno, jajaja pero se le están viendo sus colmillitos! xD Tranqui, ahora a full con Soul Evans! Jajaja Gracias por dejar un review‼! Espero que sigas leyendo la historia! :D Hasta otra!

Kasumi Keiko11: Hola hoola‼! :D Jajaja soy yo quien debe disculparse por la tardanza o el largor de los capis xDDD Si, Kid como cual magnate llega y termina muy al estilo… Kid, con su adorada perfección destruída xD jajajaja si, Maka a veces me da lástima por tener que ser sometida por una prima como ella, aunque a veces Liz se me parece en ese sentido de "obsesiva" con algunas cosas jaajajajaja Espero que este capi haya estado bien, y que te haya gustado tanto o más que los anteriores! :D Bien, cuidate mucho eh? xD y disfruta disfrutaaaa! xDDDD jajajaja sorry, solo quería decirlo. En fin, Que tengas una excelente semana, ah y postea tu fecha de cumple para felicitarte ON AIR xD :3

Maka Eater: Holaaa! :D Gracias por tu comentario, enserio me gustó mucho, y lamento la tardanza y por ende también el de preocuparte! Enserio lo siento lo siento u.u Espero que hayas disfrutado de éstos capis! Puse toda mi imaginación y mi tiempo libre en ellos! :D Disfrútalos! Jajajaja Hasta otra y que tengas una hermosa semana! Chaitooo!~ :3

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BlueSpringJeagerJaques.