El dolor en el cuerpo de Perla era una constante que no hacía más que empeorar.
Cada uno de sus intentos por ponerse de pie se convertían en un agonía cada vez más insostenible.
-¿Dónde están?- pensó la blanca mientras volteaba de un lado a otro.
Luego, a lo lejos, un fuerte resplandor que la cegó completamente.
-¡¿Que pasa?!- se alarmó intentando ponerse de pie solo para caer nuevamente.
Al intentar levantarse nuevamente, en medio de aquel terrible día que solo había tenido sorpresas, a lo lejos distinguió a una enorme bestia con forma de pantera y melena de león, rugiendo y luchando ferozmente mientras un orgulloso, imponente y poderoso brazo anaranjado sostenía una de sus garras doblándola. Aquellos rugidos de la bestia, eran rugidos de dolor.
Entonces la pupila de la blanca se expandió.
-¡Oh Dios mío es Jasper!-
De pie frente al monstruo se paraba erguida e imponente una de las más fuertes gemas que conocía. Gema poderosa sin necesidad de fusión.
Sonreía con ese semblante mordaz tanto la definía y sus ojos eran los de un tigrillo al acecho. Su mano derecha había detenido la pata izquierda de la bestia y no la soltaba. Entonces la otra garra como un relámpago intentó golpear el rostro de la gema naranja sin consecuencia alguna; Jasper detuvo el golpe y sostuvo ambas garras con sus brazos extendidos.
Volvió a sonreír, esta vez mas ferozmente, su semblante era exactamente como antaño. Como cuando las derrotó por primera vez.
Fue entonces que Perla se dio cuenta que la gema de Jasper había sido curada. Se llevó una mano a la boca con cierta preocupación ya que ella no podía hacer nada, no en ese estado.
Al verse inmovilizada la fiera lanzó un rugido gutural que la blanca reconoció como el grito de guerra que deshacía las fusiones. El cabello de Jasper se movía ante el grito y cerró un ojo ante la molestia del viento pero jamás dejó de su sonrisa ni su semblante.
Cuando el grito cesó, exclamó triunfante.
-Así que crees que soy una fusión criatura estúpida- soltó una leve risa, sus colmillos parecieron aumentar de tamaño – no tienes idea de quién soy…ni de lo que te va a pasar…
Entonces pegó un brincó y soltando los brazos de la fiera, lanzó las piernas hacia adelante para conectar una devastadora patada con ambas piernas a la altura del pecho del monstruo saliendo este disparado hacia atrás con mucha potencia. Jasper giró hacia atrás para quedar en cuclillas en la arena, aparecer su ahora reluciente y brillante casco, sonreír hasta deformar sus facciones, y proyectarse como un bólido hacia donde aún se dirigía la gema corrupta sin caer al suelo.
Steven y Greg se quedaron estupefactos ante lo que estaba pasando. El chico volteo a ver a su padre para hacerle más de un par de preguntas pero se dio cuenta de que el hombre no se encontraba a bien, así que decidió dejar las preguntas para después.
-tenemos que alejarnos de aquí papá, esto se va a poner feo-
Greg asintió y Steven con mucho cuidado le ayudó a levantarse y se alejaron a paso lento de la zona.
¿Qué si Steven intentó curar a su padre con su saliva?
Si. Pero esta al parecer, había gastado bastante de su magia con Jasper y no había tenido ningún efecto.
Jasper alcanzó a la bestia en su trayecto sobre la arena, al tenerla a su alcance giró y conectó una poderosa patada en la mandíbula del monstruo cambiando el rumbo de horizontal a vertical.
Jasper se giró y brincó con ferocidad para alcanzar a la bestia, ahora en las alturas. Conectó un poderoso golpe con su yelmo a sobre el vientre que dobló a la bestia, giro nuevamente y con ambas manos impacto en la espalda de la gema para enterrarla en la arena como si de un meteoro se tratara.
Luego ella bajó.
Su rostro. Su rostro sonreía de una manera que Greg no había visto nunca en toda su trayectoria con ella.
Su mirada; perdida en el fragor de la batalla destilaba destrucción y soberbia.
Las uñas, siempre guardadas cuando estuvo con él le habían crecido varios centímetros. El aura que proyectaba era oscura.
Jasper camino lenta pero firmemente hacía la ahora maltrecha gema corrupta. Intentaba huir pero no conseguía más que arrastrarse sobre la arena como un cachorro herido.
Jasper, de frente a ella dejó de sonreír.
Greg tuvo un mal presentimiento.
La gema atigrada tomo del cuello a la bestia, y luego clavó sus garras en la piedra que hacía de ojo. De un solo tirón la removió de su lugar.
Y la bestia desapareció.
Jasper bajaba de una nave en un lugar parecido a un gran hangar. Al tocar suelo, varias gemas de diversos colores la reverenciaron mientras con ademanes le invitaban a avanzar.
Ella iba ataviada con su gran capa con la cual se había presentado por primera vez en el planeta tierra.
Camino por un pasillo color del metal, altiva, sin voltear. A su vez, todos se agachaban al verla. Solo sus pasos hacían ecos en la gran bóveda de naves.
Llegaron hasta una altísima puerta doble, estilo gótico, y una Perla la abrió servilmente. Jasper salió del hangar.
El cambio de luz la cegó momentáneamente pero no hizo por cubrirse el rostro. Cuando sus ojos se adaptaron, vio entonces una larga pasarela que terminaba en una escalinata alta.
Miles de gemas congregadas a las orillas vitoreaban y daban hurras.
"¡Viva la guerrera!" "¡viva la máxima!"
"¡La gran destructora de TRAIDORES!"
Jasper tenía la gema de la corrupta entre sus garras. Entre sus uñas. La miraba con ansiedad y furia mientras apretaba los dientes sintiendo sus músculos arder y su potencia máximizada.
Quizá lo débil que había estado le hacía percatarse del enorme poder que ahora, estando totalmente curada, corría por su cuerpo.
Comenzó a apretar y la gema se cuarteó.
¡Jasper no! – grito una voz infantil desde alguna distancia.
Al escuchar la voz Jasper salió de algún trance en su mente y volteó hacia donde había salido el sonido.
Vio al pequeño de camiseta roja con una estrella en el pecho y algo en su cabeza comenzó a funcionar como una maquinaria oxidada, que lentamente recobra su andar. Como una vieja máquina de reloj, que de pronto se acordaba que tenía que dar la hora.
De inmediato volteó y notó que la gema morada seguía inconsciente en la arena. Giró nuevamente su cabeza y vio a una débil Perla tratando de levantarse con poco éxito.
Entendió que no tenía que darle más vueltas al asunto.
-Por favor no la destruyas, nosotros no hacemos eso- gritó nuevamente el pequeño esta vez corriendo para acercársele.
Jasper bufó y en un movimiento muy veloz, llegó hasta donde Amatista y clavo sus garras en el cuello de la pequeña. Haciéndola explotar.
Steven palideció y pegó un grito ahogado. Perla gritó con fuerza el nombre de su compañera.
Jasper tomó la gema purpura en sus garras.
Greg estaba recostado en la arena justo donde lo había dejado Steven. Se mente era un vaivén. No estaba cansado, estaba extenuado a extremos alarmantes y tenía serias contusiones. Le costaba una barbaridad moverse.
-Tendré que ir al hospital- pensó nuevamente. Luego, escuchó la voz de Perla gritando un nombre. Giró para ver pero desde su postura no podía distinguir nada.
Jasper sonrio al tomar la gema de Amatista, encorvo los ojos como un halcón y se movió a una velocidad impresionante hasta quedar frente de la delgada gema; quien solo alcanzó a balbucear ante la imponente mole que se había levantado frente a ella.
Jasper la levantó con cierta elegancia tomándola del cuello con el pulgar y dedo índice y anular. No necesito mucha presión antes de que la gema blanca desapareciera.
Jasper tomó su gema. Era ahora o nunca.
Jasper camino entre los ovaciones hasta los escalones y comenzó a subirlos. Uno tras otro inexorablemente los dejaba atrás mientras poco apoco comenzaban a aparecer las partes superiores de aquellos tronos de color azul y amarillo que ella conocía muy bien.
Dejó atrás los últimos peldaños. Y las vio.
Grandes, imponentes. Las diamantes.
Camino un poco más hasta estar frente a sus líderes. He hizo una reverencia.
Diamante Amarillo hizo un gesto con la mano. Jasper volvió a ponerse de pie ante la invitación.
-Dime- dijo Diamante Amarillo- ¿es verdad que tu sola derrotaste a todas las gemas traidoras del planeta Tierra?
Jasper, sin mover ni un solo musculo declaro abiertamente.
-Es verdad mi diamante –
-Dices – tronó Diamante Azul – ¿que traes contigo a la asesina Rose Cuarzo?
- Así es –
- ¿Y a la infame Peridot que se atrevió a insultarme? – repuntó DAM
-Así es – dijo nuevamente, rígida y orgullosa.
¡Pruébalo!- gritaron ambas al unísono.
Entonces, para sorpresa de todos los presentes, Jasper sacó de su capa, una burbuja que visiblemente contenía una Lapislázuli, una Zafiro, una Rubí, una Amatista, una Perla, una Peridot y un cuarzo rosa con manchas de sangre en los bordes.
Jasper juntó todas las gemas que ya tenía y las miró con una felicidad malsana.
Una risa resonaba en su pecho que se transformó en una carcajada terrible.
¡Las había vencido a todas! ¡Tenía en sus manos la redención y la gloria total! ¡Sería conocida como El Látigo de las traidoras! ¡Habría vengado la muerte de diamante rosa!
Entonces Steven llegó hasta ella.
-Nunca debí confiar en ti- le dijo.
Jasper lo miró de reojo, hizo una mueca de fastidio, encapsuló a todas las gemas en una solo burbuja que simplemente se posó detrás de la anaranjada.
-No es que tuvieras muchas opciones niño-dijo poniéndose frente a él.
-Si no me hubieras curado, ambos estuviéramos muertos-
Steven gruño frunciendo el ceño y gritando de rabia.
¡Yo te detendré! – generó en ese momento su escudo y lo lanzó con fuerza hacía la gema atigrada.
Jasper se movió a una velocidad imposible para Steven, se colocó detrás de él en un santiamén y lo agarró del cuello levantándolo.
-¡No te atrevas a lastimarlo Jasper!- gritó una cansada voz a su derecha.
Ella volteó a verlo con desdén. Sabía quién era.
Greg venía con una mano en sus costillas andando con bastante dificultad.
¡¿Por qué haces esto?! ¡Teníamos un acuerdo!-
-En el cual yo estaba en inferioridad de condiciones, era obvio que tenía que aceptar- contestó la gema atigrada.
Greg abrió los ojos enormes…no podía ser ella…que había pasado.
-Ja…jasper…-balbuceo atónito el hombre acercándose lentamente.
Entonces, cuando estuvo lo suficientemente cerca, ella suavemente colocó su mano en el pecho de Greg. Sintió su calor y su latiente corazón. Pero no se movió.
Lanzó un gesto leve, y empujó al hombre con cierta fuerza haciendo que cayera varios metros atrás lastimándose aún más, las muchas heridas que ya tenía.
Dirigió su mirada hacia Steven, iba a proceder con su plan original. Todo esta había salido a la perfección.
Las Diamantes estaban impresionadas. En efecto, eran las gemas rebeldes encerradas en una cápsula. Ambas sonrieron satisfechas.
-Has demostrado que ese ridículo planeta podría dar algo más que problemas – menciono Diamante Amarillo- eres lo que se espera de todas las gemas de nuestra civilización-
Mientras Diamante Amarillo hablaba, Blue miraba la esfera que contenía a las rebeldes, y su rostro de pronto se volvió severo, luego terrorífico. La burbuja se dirigió hacia su gran mano, y de golpe la cerró aplastándola con todo su contenido.
Cuando la volvió a abrir, solo polvo se escurrió en el aire.
Jasper se sintió rara al ver como con tanta simpleza habían desaparecido todas las que había enfrentado en la tierra. La voz de la amarilla la sacó de balance.
-Ante esta prueba de valor y lealtad, solo tengo una pregunta que hacerte-
-Dígame mi diamante-
-Por esta acción…te concederé lo que quieras. Dime Jasper…¿Qué es lo que más deseas?-
Y de pronto la gema anaranjada se vio al mando de todas las flotas del ejercito diamante, con su propia perla para su servicio, dirigiendo conquistas, viendo el respeto de la galaxia. Planetas enteros temblarían ante el látigo de su mano. Solo por debajo de ellas. De las diamantes.
Gloria. Esplendor. Sería casi un Dios. Y se sentía plena. Feliz.
….
…
Plena… se sentía…¿plena?
Feliz…se sentía…¿feliz?
Era la más grande guerrera que hubiese dado El Imperio Diamante. Nadie por encima de ella…tenía que ser feliz…
Entonces…¿por qué no lo era?
No sentía la chispa en su pecho, no el embotamiento en su cabeza que alguna vez conoció…¿era feliz?
Al fin y al cabo, ¿Qué era la felicidad?
-Jasper, respóndame, una oportunidad como esta no se da en toda una vida- y acercando su enorme rostro a la naranja le dijo con poca paciencia.
¡¿Qué… es… lo que más deseas?!
Jasper tembló, la capa cayó de sus hombros, no sabía qué hacer con sus manos. Se tomó la cabeza…
-yo…yo…-
-¡HABLA AHORA!-
Jasper se llevó una mano al rostro mientras aumentaba el temblor.
-Yo….- y el rostro de Diamante Amarillo se hizo gigantesco frente a ella. Su voz resonaba con un eco ensordecedor que comenzó a dar vueltas a su alrededor. Sentía que el piso se hundía bajo sus pies.
-yo…yo no…-
-¡DIME!-
-Yo…- y levantó la vista hacia el imponente rostro que la miraba-
-Yo deseo acampar- y dos grandes lágrimas escaparon de sus ojos ambarinos-con Greg. Deseo comer algo que él me prepare - Y sintió que el pecho se le quemaba al ver el polvo en que se habían convertido sus enemigos. Y quiso morir al recordar al hombre que había devastado allá, en el único lugar donde había sido realmente feliz.
¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!
Jasper sintió como un despertar profundo, de un inmenso sueño. Fue como salir de la profundidad del mar y ver que las cosas se habían ido al traste. Observó al pequeño que tenía tomado del cuello y sus uñas habían comenzado a hacerle sangrar ligeramente.
Lo soltó asustada. Vio sus manos, vio alrededor.
Y vio a Greg.
Su mente se rompió.
-Que…¡Que diablos estaba haciendo!- volteó a ver la gran burbuja con todas las gemas que ya había capturado y se dio cuenta de pronto que, durante la batalla, la sangre se le encendió y los paradigmas de milenios se agolparon. De pronto había visto como natural atraparlas ya que al fin, era su tarea inicial. Destruirlas a todas.
Se había olvidado de golpe de los últimos días.
De la playa.
De la fogata.
De Greg…
Fue entonces que deshizo la burbuja y las gemas de cristal cayeron a la arena.
Steven se tocaba el cuello con algo de dolor mientras veía las erráticas acciones de Jasper. De pronto ella se había sacudido y lo había liberado. Había liberado de igual forma a las demás. Aprovecho el momento para tomar las gemas de sus amigas.
Observó a Jasper y esta había perdido toda su potencia. Se le veía cansada. Luego la vio acercarse a su padre.
Jasper se dejó caer de rodillas ante un Greg inconsciente, ella cerró los ojos y Steven vio claramente gruesas lagrimas caer.
-Steven- dijo de pronto la anaranjada. El chico se sobresaltó y por inercia se puso las gemas de sus amigas en el pecho.
-Cuando ellas se regeneren, te pido que no te metas en ningún momento en la batalla-
-Hasta crees que no las voy a defender de ti- contestó el joven pero su aplomo se veía afectado por las lágrimas de Jasper.
La gran gema acarició el rostro del hombre.
-Perdóname- salió de entre sus gruesos labios como el viento cuando arrastra una hoja seca.
Entonces la gema de Perla brillo y se manifestó la gema blanca.
-¡Steven!- grito mientras invocaba instintivamente su lanza mirando de un lado al otro. Al ver al chico, se acercó a él y luego levantó el arma contra la gema que estaba al lado de Greg.
-¿Qué le hiciste a Greg tu monstruo?-
Jasper no la volteó a ver.
Entonces brillo la gema de Amatista y surgió.
-¿Tan duro fue el golpe que desaparecí?- luego levantó la mirada y vio la escena-oh ouh- exclamo algo confundida. Volteaba de Perla a Jasper y viceversa.
-P…que está pasando?-
-Fue Jasper, ella nos atacó- contestó la blanca.
El semblante de Amatista se endureció. Invocó su látigo.
-Aléjate de Greg- ordenó la morada.
Jasper derramó un par de lágrimas más. Luego se puso de pie quedando de frente a Perla y Amatista.
-Steven –dijo tranquilamente la gema de guerra- por favor, cuando esto termine encapsula mi gema, colóquenme en un lugar donde ustedes consideren seguro, donde no pueda escapar. Y dejen que me regenere. Hay cosas de planeta madre que debo de decirles-
Steven no comprendía por que Jasper actuaba de ese modo, hacia un par de minutos tenía todo para acabar con ellos. Ahora todo estaba descontrolado para ella. El chico de verdad estaba confundido.
-Déjate de tonterías- y Perla hizo un par de movimientos giratorios con su lanza.
-¡Amatista Inmovilízala!- gritó la blanca pegando a su vez un enorme salto.
-Enseguida gran P- Amatista giró y enredo a Jasper sin dificultad quien no se movió en lo más mínimo.
Desde la parte de arriba Perla preparaba una estocada mortal cayendo a cada vez más velocidad.
Jasper volteó a ver a Steven, sonrió ligeramente y le dijo.
-Dile a tu padre que lo amo-
Y todo se volvió negro.
Y bueno, esto esta que se acaba. Se viene el capitulo final y una serie de epílogos que darán por terminada esta historia.
Estoy que me debato entre si escribir otra de Steven, de MLP o de La casa loud que está muy en boga en estos días. Ya veré ya veré.
Saludos a todos y gracias por estar.
Lobo Hibiky
