No soy de hacer preámbulos largos, a veces ni los hago. Continuo publicando la historia. Es poco conocida, pero espero que quienes la lean la disfruten. Así que adelante.


XII – Revelaciones

La puerta de la sala de reuniones se abrió y Hayate entró en la habitación seguida por Fate. Yuuno las saludó con una leve inclinación de cabeza mientras ambas mujeres ocupaban su asiento en la mesa junto a los demás miembros de la Sección Especial Seis. Aquella había sido una reunión que Yuuno había estado esperando desde hacía un tiempo. La investigación de los registros de los laboratorios encontrados y los estudios que Mariel, Shamal y el equipo médico habían hecho con la ayuda de Lily habían aportado toda una serie de datos que requerían discutirse.

Luego de la destrucción de la base en Vaizen la Sección Especial Seis había trasladado su base de operaciones de regreso a Mid-Childa, en la vieja base de Long Arch. El lugar había sido la base de la Sección Seis original 6 años antes, durante el Incidente de Jail Scaglietti y estaba en buenas condiciones a pesar de que no se usaba desde hace algunos años. Yuuno suponía que Hayate había insistido en regresar principalmente por dos razones. La principal era que luego del ataque la investigación se mudaría a Mid-Childa para estar mejor protegida. Además había una pequeña razón sentimental. La Sección Seis había sido su primer mando independiente y Long Arch guardaba una profunda relación con lo que había pasado en aquel entonces. Sin importar lo difícil que se habían puesto las cosas, ellos salieron adelante. Sin duda un intento de elevar la moral y eso era algo que Yuuno pensaba que podría hacer algún bien.

Durante el tiempo que les había tomado reagruparse y regresar todo a Mid-Childa nadie había dejado de trabajar. Fate y las demás investigadoras habían continuado buscando cualquier rastro de los Hückebein, pero la búsqueda era infructuosa. Luego de un periodo de intensa actividad era como si estuvieran tomándose un descanso. No había señales de ellos en ninguno de los mundos administrados y la Flota Dimensional revisaba el resto sin encontrar ningún rastro. Lo cual solo generaba que la TSAB se pusiera más ansiosa a cada momento que pasaba.

Debido a los recientes ataques había cierto nivel de preocupación expandiéndose entre la población civil. Los incidentes en Fedikia, Ruwella y Vaizen habían sido de grandes proporciones y existía el temor de que los Hückebein iniciaran más ataques contra mundos administrados. En respuesta la TSAB había mantenido una conferencia de prensa sobre el asunto pero los altos mandos presionaban a Hayate para obtener resultados. Ella había logrado convencerles de ser pacientes pero sabía que eso solo le daría un respiro momentáneo. Entre la investigación del Eclipse y sus demás asuntos Hayate estaba cada vez más ocupada y agobiada.

Yuuno mismo había podido sentir un ambiente bastante pesado esas semanas. No solo en su amiga y comandante sino también en Nanoha, Fate y el resto. Demasiadas cosas al mismo tiempo mantenían a todos en un estado de alerta constante.

El bibliotecario paseó la mirada por la habitación. Nanoha, que estaba sentada justo a su lado, parecía algo tensa y le comentaba algo a Fate quien también parecía un poco intranquila. Después de ellas estaban Vita, Griffith, Lily e Isis. Los 4 parecían más curiosos que otra cosa aunque en el caso de Lily se veía un poco decaída. Hayate se sentaba en la cabeza de la mesa y su expresión era inescrutable. Al otro lado de la mesa las Nakajima y Teana se habían acomodado casi como un coro en torno a Subaru quien había estado bastante inquieta desde hacía semanas, cosa que no era de extrañarse. Como añadido también habían acudido a la sesión los tres inmediatos jefes de la Sección: Carim Gracia de la Iglesia del Santo Rey, Chrono Harlaown y su madre Lindy.

Los tres habían apoyado a Hayate durante la época de la Sección Especial Seis y le habían ayudado a obtener ese primer mando al igual que el segundo. Sin ellos la unidad ni siquiera existiría además de que, en el caso de Lindy y Chrono, todos habían sido amigos desde hacía 16 años, remontándose a la época del Incidente de las Jewel Seeds y el Libro de la Oscuridad. Yuuno todavía guardaba buenos recuerdos de aquellos días pero claramente el semblante serio de los presentes no auguraba nada bueno. Yuuno reprimió un suspiro y se acomodó en su asiento cuando las puertas se abrieron dando paso a Shamal y Mariel.

—Bueno ahora que estamos todos presentes creo que es un buen momento para empezar—dijo Hayate. Todas las miradas se dirigieron hacia ella—A la luz de los últimos eventos en Vaizen pareciera que las actividades de la familia Hückebein hubieran experimentado una… recaída. No hemos sabido de ataques a más villas ni se ha encontrado rastro de ellos a lo largo del Mar Dimensional. La Flota Dimensional seguirá buscando—miró brevemente Chrono y Lindy, quienes asintieron—con el apoyo de la Sección Especial Seis. Así mismo en lo referente a nuestro otro fugitivo, Frank Castle, su captura seguirá siendo la principal preocupación de la Oficina Central. Dada su participación en el caso es posible que le encontremos nuevamente pero su captura no es prioritaria.

Yuuno miró brevemente a Lily, quien parecía un poco aliviada por las palabras de Hayate, pero no dijo nada. Allí había una historia que él prefería no desenterrar. Los demás presentes aceptaron lo referente a Punisher con normalidad. El hombre había interferido en la investigación pero su accionar había terminado ayudado en cierta forma.

—Continuando nuestro departamento médico, ya han terminado las pruebas en relación al Eclipse. Todo gracias a la ayuda de Lily-chan, a quien desde luego agradecemos su cooperación—Hayate le sonrió brevemente a la joven que solo asintió y bajo la mirada, un poco avergonzada—con base en esta información es que decidiremos nuestro próximo movimiento.

Hayate le hizo un gesto a Shamal y la doctora tomó la palabra. Una pantalla apareció en el centro de la mesa. En ella podían apreciarse una serie de datos que Yuuno pudo reconocer como parte de su trabajo y en el centro una imagen de lo que se asemejaba mucho a células humanas corrientes.

—La investigación que realizamos, además de los datos que pudimos recuperar de los centros de investigación, han terminado por confirmar lo que ya sabíamos: el Eclipse es un virus. Lo que nos ayudó a determinar es como trabaja y actúa—Shamal presionó un botón y la imagen en la pantalla cambió. Ahora una pequeña estructura se aceraba a las células y comenzaba a cambiarlas—En efecto el Eclipse afecta solo a magos. Si el cuerpo que infecta no posee un Linker Core, el virus muere. Extrae su alimento y energía del mana generado por el Linker Core del mago y a partir de allí se esparce por todo el cuerpo, infectándolo y cambiándolo a un Eclipse Driver. El proceso puede tomar alrededor de 48 horas, pero la persona comenzara a sentir los efectos de inmediato y en algunos casos podría manifestar síntomas casi instantáneos.

La imagen de las células volvió a cambiar esta vez cuando las mismas se desintegraron como consecuencia del ataque del virus.

— ¿Cómo es que se esparce este virus?—preguntó Carim mirando fijamente la imagen—Si llegara a convertirse en una pandemia o algo parecido…

—En realidad es bastante improbable. El Eclipse es un virus creado artificialmente y, hasta donde sabemos, no puede sobrevivir en el aire o el agua. Si infecta organismos sin Linker Core es eliminado rápidamente por el sistema inmunológico. Sin mana, el virus pareciera quedar en una especie de estado aletargado que lo hace inofensivo—Shamal hizo una pequeña pausa y continuó con un tono más serio—Para poder infectar a alguien con el Eclipse se requeriría inyectar directamente una cepa del virus o entrar en contacto con un Reactor de la serie Strosek, como Lily-chan.

Casi todas las miradas pasaron a Lily quien no enfrentó ninguna de ellas. A su lado Isis le puso una mano en el hombro, como queriendo desmentir lo que Shamal acaba de decir. Yuuno tuvo que admirar el gesto de la joven. Él probablemente hubiera hecho lo mismo.

—No obstante Lily-chan no es peligrosa. Una vez que un Reactor formaliza el contrato con un usuario, ya no puede esparcir el virus—continuo Shamal—El asunto con el Eclipse es que pareciera ser muy selectivo a la hora de trabajar. No solo requiere mana, sino también cierta predisposición genética particular. En el 99% de los casos el virus terminaría destruyendo a su huésped a consecuencia de una alteración en la función del organismo, mientras que en otros realizará la labor que se supone que tiene, que es la optimización del cuerpo humano como un arma. Mejorando las habilidades de curación y regeneración, incremento de la fuerza y la resistencia, aumento de la capacidad de procesamiento de información, capacidad para aumentar la densidad y elasticidad de los músculos haciendo que el infectado pueda soportar grandes impactos mejor que un humano corriente. En muchos aspectos es, en efecto, una mejora del sistema en sí.

— ¿Qué es lo que decide esta conversión? Es decir ¿Cómo se determina quién podría verse modificado y quién no?—inquirió Lindy—Por lo que hemos visto la mayoría de los Eclipse Drivers terminan por convertirse en maquinas de matar incontrolables. No obstante los Hückebein mantienen su capacidad de pensamiento y control.

—Es determinado por un factor de herencia genética—dijo Shamal—Solo gente con un determinado código en su sangre parecieran ser sujetos adecuados. Con base en la investigación es razonable asumir que se trate de los descendientes de quienes originalmente crearon el virus.

—El virus fue creado durante la época de las Guerras de Unificación del Santo Rey, para uno de los bandos en contra de los remanentes del Imperio Belka—intervino Yuuno. Miró a Shamal quien lo animó a seguir—Muchos mundos se perdieron en la guerra, cabe la posibilidad de que los sobrevivientes de esta gente se dispersaran por el Mar Dimensional y por eso el virus pareciera actuar al azar, cuando en realidad estaba pensando para servir a un tipo de gente en especifico.

—La misma teoría que pensamos nosotros, aunque no hay una forma consistente de demostrarlo—dijo Shamal—Explicaría, no obstante, lo que la Almirante Lindy pregunta. El Eclipse crea esos Eclipse Drivers imperfectos debido a que por el tiempo transcurrido los sujetos han sufrido cambios en su código genético. Los Hückebein o bien poseen un linaje más puro o bien han modificado el propio virus, lo que pareciera ser el caso por las marcas que aparecen en ellos, pero sin examinarlos solo podemos conjeturar. Al final lo que parece ser común es la agresividad y la necesidad de matar, incluso en los Hückebein.

—Y a todo esto ¿Cómo se relacionan la Cruz de Plata y los Divisores y Reactores?—preguntó Chrono—El cambio es provocado por el virus, pero esas armas fueron creadas aparte.

—Entraría en relación con los cambios que sufre el infectado—dijo Mariel, tomando la palabra—debido al virus el mago pierde su Linker Core, ya no genera magia como lo hacen los demás, sino una especie diferente de energía con efectos relativamente similares, como es el caso de las armas AEC. Lo que sucede es que los Divisores están pensados para responder a estos tipos de energía y serian inútiles en manos de un mago normal. El Divisor es el que posee la capacidad de usar este poder para romper los enlaces mágicos. Pero los Reactores son simplemente una nueva adaptación. Usando el virus de base el Reactor eleva la transformación hasta niveles superiores, potenciando la regeneración y resistencia del Driver al tiempo que el poder del Divisor. En la mayoría de los casos estos reactores son objetos inanimados o se implantan dentro de los Divisores, y son autenticados con la sangre del usuario.

Mariel hizo aparecer un pequeño teclado y cambio la imagen en la pantalla por otra completamente distinta de la Cruz de Plata.

—Por lo que sabemos este tomo fue creado precisamente para controlar el Eclipse, pero desconocemos el cómo. A su vez con base en este libro es que se crean los Reactores Strosek y se obtiene el Efecto Cero—Mariel hizo una pequeña pausa mientras se acomodaba los lentes—El libro pareciera guardar en su interior el secreto del virus Eclipse, su código genético. Quien pudiera acceder a eso podría modificar el virus a voluntad. Para obtener esos datos se debe formalizar un maestro y para ello se crea una Espiga de Reacción, en este caso llamada Strosek, que debe encontrar y completar un maestro para la Cruz de Plata. De esa manera el dueño se convierte en el usuario del Efecto Cero, un arma de devastador alcance que puede desactivar casi cualquier tipo de energía eléctrica o mágica en sus proximidades, incluso puede hacer que un corazón deje de latir.

La sala se sumió en silencio mientras todos asimilaban aquella información. Yuuno estudio la cara de todos y pudo notar los semblantes preocupados. No era para menos. Los Hückebein tenían actualmente a Thoma y la Cruz de Plata, si ellos podían acceder a ese poder serian indetenibles. Las consecuencias serian imprevisibles.

—Todo esto es fascinante, pero sigo sin ver como se relaciona con lo que vamos a hacer al respecto—dijo Griffith rompiendo el silencio—Si en efecto el Factor Cero es tan peligroso, tenemos que detener a los Hückebein antes de que lo dominen, pero ¿Como nos ayudará el saber esto?

—Precisamente a eso quería llegar—Mariel se acomodó los lentes—La relación entre la Espiga de Reacción, en este caso Lily-chan, y la Cruz de Plata y su dueño es muy fuerte. Si pudiéramos potenciarla es posible que enviemos un mensaje o incluso rastrear el otro extremo de la conexión y ubicarla en el Mar Dimensional. En otras palabras, con la ayuda de Lily-chan podríamos encontrar a los Hückebein.

Yuuno vio como Subaru y sus hermanas se removían en sus asientos, y no era las únicas. Nanoha e Isis también mostraron enorme interés al escuchar esa parte. Ninguna dijo nada, pero era obvio que todas se morían por hacer preguntas. Hayate pareció notarlo porque tomo la palabra de inmediato.

—De momento se harán todos los preparativos para iniciar dicha operación. Los demás permanecerán en alerta pero no procederemos a ningún movimiento hasta que tengamos todos los datos—Hayate miró a todos los presentes—Pueden retirarse, nos reuniremos nuevamente esta tarde en el área de pruebas.


Ni bien Hayate terminó de hablar los demás se pusieron de pie. Fate también los imitó pero a diferencia de los otros no se dirigió a la salida. Nanoha, que estaba al lado de ella, se giró para mirarla al ver que no venía.

—Quiero hablar de algo con mi madre, ahora te alcanzo ¿Está bien?—dijo Fate.

—Entiendo, nos vemos después entonces—Nanoha sonrió y se despidió con la mano de Chrono y los demás que aun estaban en la sala antes de salir ella misma.

Al final los únicos que se quedaron eran Hayate, Lindy, Carim, Chrono, Fate y Ginga. El grupo se juntó y Fate pudo apreciar lo grande que se veía la sala ahora que la mayoría se había ido. No le gustaba, casi podía sentir como que estaba tramando algo a espaldas de los demás, incluida Nanoha, y eso le hacía sentir extraña. Aquello era necesario más no por eso debía gustarle. Fate y Ginga caminaron hasta donde estaban Hayate y los demás, sentándose al lado de Chrono. Fate saludó a su madre con la mano quien le devolvió el gesto con una sonrisa.

—Todos los presentes han leído el informe que Fate realizó ¿No es así?—empezó Hayate yendo directo al grano. Los otros asintieron—En ese caso no creo que necesite agregar lo preocupante que es esta situación.

—Eso sería por decirlo suavemente—dijo Chrono—La investigación ya está siendo muy cuestionada, si este asunto sale a la luz pública es probable que la Oficina Central cierre la Sección Especial Seis.

—Solo los aquí presentes saben al respecto—dijo Hayate entrelazando los dedos frente a su rosto—Pero no cabe ninguna duda al respecto. Frank Castle no escapó durante el ataque en Vaizen gracias a la confusión. Alguien le ayudó a salir de su celda y le proporciono materiales extraídos de los laboratorios de la base. Sumando esto a las sospechas que ya teníamos solo confirma la existencia de una brecha de seguridad importante en la Sección Seis. En pocas palabras tenemos un traidor en nuestras manos.

A Fate no le gustaba el sonido de esa palabra y menos en ese contexto. Desde que empezara la investigación había querido equivocarse, pero todas las pistas apuntaban a lo mismo. La Sección Especial Seis estaba llena de gente en la que confiaba, amigos de hacia años, pero de un momento a otro todos se habían convertido en sospechosos. Fate apretó los dedos debajo de la mesa. Todos. Incluida Nanoha. Fate no podía siquiera imaginar semejante escenario, normalmente hubiera descartado la idea de inmediato. Nanoha no podría hacer algo así simplemente porque no estaba en su naturaleza pero durante la breve investigación Fate no había dejado a nadie por fuera. En su fuero interno despreciaba a Castle y a ese desconocido que la obligaba a mirar con ojos suspicaces a sus propios amigos y familia.

—Este es un asunto muy serio—intervino Lindy—que Frank Castle se involucrara en el caso ya es un problema. Es sabido que tiene apoyos entre algunas secciones de la fuerza. Pero lo que me intriga es el cómo puede tener un infiltrado en estas oficinas. Algunos de los miembros de la Sección Especial Seis apenas habían nacido cando él dejó la TSAB.

—Los detalles son irrelevantes en este caso—dijo Carim—tenemos que lidiar con el hecho. Si no atrapamos a este traidor el caso de la Cruz de Plata y el Eclipse podría terminar siendo un autentico Incidente ¿Ya se han tomado medidas? ¿Se tiene algún sospechoso?

—La Enforcer Fate ya me ha presentado su informe y con base en ello hemos podido formar una lista de los posibles responsables—intervino Ginga—Me he puesto a investigarlos personalmente pero incluso así todos en la Sección son virtualmente sospechosos.

—Esto no pudo pasarnos en peor momento—comento Chrono—Estamos cerca de descubrir el paradero de los Hückebein pero si Castle también se presenta en la escena…

— ¿Sabemos algo de sus actividades?—preguntó Lindy.

—Sospechamos que ha regresado a Cranagan con nosotros—dijo Fate—Se han reportado ya 3 casos de ataques a varias casas en la ciudad. Investigando más a fondo las víctimas fueron todas traficantes o vendedores del mercado negro, coinciden con los perfiles típicos de sus víctimas. Así que de momento es razonable suponer que sigue sin tener pistas, lo cual sugerirá que él y su informante no se han puesto en contacto, pero son solo conjeturas. No podemos descartar que solo desee despistarnos.

—De momento no pensamos llevar el asunto a mayores—dijo Hayate—Ginga continuará investigando con delicadeza. Lo último que nuestra gente necesita es que empiecen a desconfiar los unos de los otros. Por no mencionar que con esta nueva información que hemos desvelado puede que nuestro misterioso traidor intente ponerse en contacto con Frank Castle.

—Y Castle solo es uno de nuestros problemas—dijo Chrono mirando a todas las presentes—Los de las Oficinas Centrales están más que enfadados. En la última reunión se hablo de destituir a Hayate del mando o de crear una nueva unidad.

—Es de suponerse cuando consideras como están las cosas—Hayate suspiró—pero al menos Chrono-kun y los demás pudieron defenderme esta vez.

—No fuimos los únicos, la mayoría cree que eres la más calificada para el trabajo—dijo Lindy—pero un sector importante quiere resultados. A consecuencia de las actividades de la familia Hückebein la imagen pública de la TSAB se ha desmejorado. Quieren aparentar que son más eficientes poniendo toda clase de medidas extraordinarias.

Fate asintió. Era comprensible y al mismo tiempo una tontería. Por un lado querían demostrar que la TSAB era capaz de lidiar con cualquier problema pero tomaban toda clase de medidas excepcionales y demás, como diciendo que aquel incidente se salía de la norma y de lo que ellos eran capaces de tomar por cuenta propia. Al final resultaba más un reconocimiento al trabajo de los criminales que otra cosa.

—Técnicas Caledfwlch ya nos ha enviado todo el personal necesario para el control de los nuevos Raptores y ya se aprobó la construcción de otras 6 unidades además de los modelos de prueba que tenemos—Hayate se frotó los ojos—Nanoha y Vita los han estado probando y a los nuevos equipos AEC. Sus resultados están en buenos niveles pero…

—En si son como una continuación del programa de androides de combate—dijo Ginga con voz inexpresiva—Solo son robots pero su apariencia es humanoide y la tecnología base detrás de sus estructuras es similar a la que se usó en mis hermanas.

—La TSAB tomó datos de todas ellas durante su periodo de rehabilitación—admitió Chrono—pero Técnicas Caledfwlch no tenía acceso a dichos datos. Por no mencionar de que en sí no se puede probar que sean de la misma fuente. La empresa fue investigada antes de que se le contratara para producir las armas AEC, ese asunto está zanjado.

—En cualquier caso no pretendo dejar la resolución de este incidente en manos de los Raptores—intervino Hayate—No hemos luchado estos años para evitar que se crearan este tipo de situaciones como para dejar que ocurra ahora. Nosotros resolveremos el problema y los Raptores serán cosa del pasado. En lo referente a Frank Castle, Fate y Ginga tendrán el control de la investigación y solo se reportaran ante nosotros. De momento estaremos ocupados con los preparativos para la prueba así que nos veremos allí.

Nuevamente la gente se levantó de la mesa. Fate quiso ir a saludar a su madre más apropiadamente pero no tuvo tiempo. Inexplicablemente su madre se movió más rápido que ella y antes de que se diera cuenta la tenía justo al lado.

—Fate, no sabes cómo me alegro de verte—dijo Lindy alegremente mientras abrazaba a Fate—no pudimos hablar antes, tenemos que sacar un tiempo mientras estemos aquí.

—Es… es bueno verte, mamá—respondió Fate que había sido tomada por sorpresa. Miró a Chrono quien solo sacudió la cabeza—también a ti hermano.

—Hace tiempo que no tengo a mis dos hijos conmigo, tenemos que quedar un día solo los tres—comentó Lindy soltando a Fate—Chrono no quiere admitirlo, pero a él también le gustaría. Me ha dicho que le gustaría verte más a menudo Fate.

—Mamá… quiero decir, Almirante, ahora mismo tenemos trabajo—dijo Chrono con su habitual semblante serio.

—Bueno a mí también me gusta cuando estamos todos juntos—dijo Fate, ganándose una sonrisa de su madre y una mirada reprobatoria de Chrono.

—Hasta Fate esta de mi parte, las mujeres Harlaown siempre nos salimos con la nuestra.

Chrono cruzó los brazos y murmuró algo inteligible. Por su parte Carim y Hayate sonreían abiertamente y Ginga intentaba disimular tapándose la boca con la mano.

—Además si uno no tiene tiempo para la familia ¿De qué sirve trabajar tanto?—continuó Lindy—No sé porque eres tan serio hijo, no es saludable.

Fate sonrió ahora más abiertamente. La tensión que llevaba por culpa de lo que habían discutido se evaporó un poco y pudo notar que los demás también parecían más relajados. Lindy continuó comentándole cosas de Vivio a Fate mientras insistía en que fuera con ella para saludar a Nanoha. Fate siguió a su madre, quien como siempre había sabido que decir para hacerla sentir mejor. No había olvidado aun las presiones que tenían, pero ahora sentía realmente optimista al respecto.


Había 10 en el piso de abajo. Lo sabía. No duraron ni 30 segundos, el sonido de las pisadas en la escalera era todo lo que Anthony Balbo necesitaba oír. Tomo el arma de la mesa y apuntó a la puerta, justo donde terminaban las escaleras. Era una Pancor, un arma con rondas blindadas, una escopeta automática. A quemarropa le destrozaría la mitad del cuerpo antes de que pudiera siquiera pensar en hacer algo. Los pasos se detuvieron al otro lado de la puerta y cuando pensaba apretar el gatillo el piso debajo de él se quebró. Varias cadenas de un color negro pero resplandeciendo en rojo lo amarraron, apretando sus brazos contra su cuerpo, inmovilizando sus piernas y enredándose en torno a él como serpientes. El arma cayó de su mano y Anthony descendió amarrado.

El piso de abajo era un desastre. Sangre por todas partes, varios cuerpos tirados aquí y allá, pero Anthony solo tenía ojos para él, parado en medio de aquel desastre como si acabara de llegar, sin un solo rasguño encima. Tenía la mano izquierda levantada hacia él, con un pequeño círculo brillando en su palma desde donde salían las cadenas que lo sujetaban. Sus fríos ojos grises se clavaron en Anthony como si quisieran perforarle un hueco en la cabeza.

—Creo que tu gente no entendió la pregunta, así que la repetiré para ti—dijo Frank Castle despacio— ¿Dónde puedo encontrar a los Hückebein?

— ¡Por amor de Dios, Castle! ¿A caso te volviste loco? ¡No puedes…!—las cadenas en torno a su cuello se cerraron como una prensa y lo cortaron en media oración. Anthony se retorció y trato de llevarse las manos al cuello pero estaba completamente paralizado.

—Cíñete al tema Balbo—Punisher liberó la presión en el cuello del otro—Traficas armas y equipo por todos lados, los Hückebein tienen muchos juguetes muy raros así que debieron hablar contigo. Si no es el caso entonces con alguien más y tú tienes que saberlo.

—No… no lo sé…—intentó responder Anthony reuniendo el valor que tenía—ellos movían otro tipo de trabajos, Lost Logia y esas cosas. Yo no me muevo con esa clase de mercancía.

—Lo sé, pero ya pregunté en otras partes y me dan la misma escusa—Castle se acercó más al otro—La misma historia una y otra vez. Ellos no pueden estar actuando solos ¿Quién los respalda?

—Mira, son reservados yo no…—súbitamente la cadena que estaba en torno a su pierna apretó y Anthony pudo escuchar el sonido de sus huesos partiéndose antes de que el dolor lo atravesara como un rayo y gritara hasta casi desgarrarse la garganta.

—Cualquier cosa me sirve, empieza a pensar. Todavía tienes otros 3 miembros que puedo romper.

Le tomo 5 minutos a Anthony calmarse lo suficiente para volver a formar oraciones coherentes y otros 2 más para ordenar sus ideas. Punisher no añadió más pero se lo quedó mirando con el mismo aire de antes. Anthony maldijo su suerte y decidió hablar.

—…ellos hacían trabajos… antes—dijo finalmente—pero… hace unos 8 años que dejaron de trabajar… nadie sabe por qué. Dicen que consiguieron apoyo extra, algún nuevo grupo. Desde entonces no trabajan con nadie… no tienen contactos con nadie. La familia Hückebein se mueve por su propio lado y puedes torturar a todo el mundo si quiere… nadie te va a decir otra cosa.

—Eso parece, gracias Balbo—Punisher cerró la mano y las cadenas que envolvían a Anthony desaparecieron haciéndolo caer al suelo—te dejare esta oportunidad. Enderézate, búscate otro trabajo y cambia tu vida. Te estaré vigilando.

Castle se dio la vuelta y Anthony tuvo que contener sus ganas de maldecirlo. El dolor de su pierna lo estaba matando cuando notó un brillo metálico junto a él. Era la Pancor. Balbo miro a Castle quien estaba ocupado registrando a uno de los muertos y sonrió. Tan silencioso y rápido como pudo agarró el arma y la tomó en sus manos. Punisher seguía de espaldas a él. Anthony apuntó directo a la espalda del hombre y llevó su dedo al gatillo ¡Click! El sonido no era muy fuerte pero en el silencio del lugar, y para Anthony en particular, resonó como un trueno. Punisher se levantó y se giró hacia él.

—Las Pancor tienen un seguro, necesitas desactivarlo para disparar—Castle levantó la mano—Te lo advertí.

— ¡NO ESPE…!—un proyectil mágico le hizo estallar la cabeza.

Punisher bajó la mano y suspiró. Todos eran igual de idiotas. Miró a los demás. Magos, mercenarios y asesinos con la conciencia sucia. Tenían lo que merecían. Pero ninguno de ellos había podido darle las respuestas que estaba buscando. Se acomodó su gabardina negra y caminó hacia arriba para terminar de registrar el lugar.

—Soulbreaker cierra el archivo de Balbo—llegó hasta el tope de las escaleras y casi tuvo el impulso de volver a suspirar—Y tú envíale otro mensaje a Micro, necesito esa inteligencia.

Sé que soy una terminal de comunicaciones, pero mi principal función es grabar y tomar fotos—respondió Steed flotando cerca de Punisher—esto no es lo que tenían en mente cuando me hicieron.

—Una palabra más y te vendo por partes, ahora haz lo que te dije.

Sí, lo siento—el pequeño dispositivo hizo una reverencia pero Punisher no lo estaba mirando.

Aquella cosa había sido idea de Microchip. Luego de la explosión con la Hückebein no había sido complicado salir de la base en ruinas y atravesar el perímetro de los magos. Había ido hasta las coordenadas que Soulbreaker le había indicado. Allí encontró un cambio de ropa, dinero y aquel pequeño dispositivo-cámara. Según Microchip se podía usar el aparato para comunicarse directamente sin riesgo a ser rastreados y que sería mejor que lo conservara a su lado. El encontrar transporte de regreso a Mid-Childa había requerido aun menos trabajo. Castle no había podido más que hablar con Micro una vez en esas dos semanas, el resto lo había dedicado a trabajar.

Mid-Childa era uno de los mundos más limpios y cuidados. Debido a las regulaciones sobre armas no-mágicas y a la presencia de gran número de tropas de la TSAB el planeta en general y Cranagan, su capital, en particular, presumían de poseer la menor tasa de crimines. Desde luego el planeta había sido escenario de Incidentes famosos como el de JS o el asunto con los Mirage 4 años antes, pero en general y aparte del crimen organizado como aquel, Cranagan era un territorio bastante agradable. Lo cual desde luego era perfecto para gente como Balbo. No eran peses grandes, pero movían mercancía y oían cosas. La clase de blancos que Punisher podía usar.

Las dos semanas las dedicó a buscar contrabandistas, traficantes y cualquier persona que pudiera saber algo de los Hückebein. Por desgracia todos le habían dicho lo mismo. La familia Hückebein tenía una historia como mercenarios, pero luego habían dejado de hacer trabajos para otros y de tener contacto con los círculos más comunes para gente de esa clase. Había sido repentino y el mutismo de la familia indicaba que ahora eran o formaban parte de algo más grande y autosuficiente, lo cual era un enorme problema. Balbo era el quinto tipo al que Punisher visitaba en ese tiempo, normalmente le tomaba un mes decidir si daba un golpe o no pero el tiempo jugaba en su contra. Aquella baja de actividad en los Hückebein no podía presagiar nada bueno.

Registró el resto del negocio de Balbo y se llevó todo el dinero que encontró además de algunas de las armas, rompiendo e inutilizando el resto. Salió por la puerta principal, activando la alarma de incendios antes de dirigirse a su van negra y salir conduciendo del lugar.

Así que ¿Ahora qué hacemos?—preguntó Steed al cabo de un rato mientras Castle manejaba.

—Necesito información, hasta que Microchip encuentre algo o alguien sepa decirme lo que quiero tendré que seguir buscando—respondió Punisher sin mirarlo mientras conducía—el problema es que Balbo tenía razón. Nadie me puede decir otra cosa, porque nadie sabe otra cosa. Con esto los demás se pondrán alerta y harán más difícil mi trabajo, así que seguir a este ritmo es insostenible.

We need a better plan, my lord—intervino Soulbreaker.

—Evidentemente. Pero se me acaban las ideas y el tiempo—Frank miró un par de patrullas de policía pasar a toda velocidad por el carril contrario—cada golpe fallido alerta a los demás y a las autoridades. Los Hückebein están bien escondidos y no dan señales de querer que eso cambie. Necesito encontrar un hueco en su armadura pero no sé por dónde buscar.

Podría intentar buscar algo que quieran o que necesiten—sugirió Steed—Sé que Thoma tenía ese raro aparato ¿No hay más?

—No, no hay nada que ellos…—Punisher se detuvo cuando una idea surgió en su mente—O mejor dicho si lo hay, pero sería complicado.

¿El qué?

Castle no respondió mientras le daba vueltas a la idea que acababa de ocurrírsele. En efecto sería complicado de probar, pero era su mejor pista y quizás diera mejores resultados que estar vagando por Cranagan sin ningún propósito. Aquella sería su mejor apuesta, razonó pisando el acelerador.


Thoma apretó los dientes cuando la sensación de dolor se propagó por su cuerpo. Su visión se tornó roja por un segundo y los sonidos de la habitación a su alrededor parecieron apagarse por un momento. Se concentró en respirar y se miró fijamente las manos, aguantándolo sin soltar ni un quejido. Gradualmente su vista regresó a la normalidad y el dolor desapareció. El joven suspiró y se pasó una mano por la frente, que estaba perlada con sudor. "Ahora son más frecuentes" pensó.

— ¿Estás bien Thoma?—preguntó Stella.

—Sí, no es nada—respondió con rapidez alzando la mirada.

La niña no parecía muy convencida pero tampoco hizo más preguntas mientras continuaba con su labor de limpieza. Thoma la siguió con la mirada. Stella se acercó a un estante y estiró la mano para llegar y limpiar, haciendo que su manga callera hacia abajo revelando la marca de alas azules que tenía en el antebrazo. Thoma apretó los puños. Era fácil olvidar que aquella pequeña niña que le visitaba todos los días y cuidaba de él era una de los Hückebein. Al igual que ellos, y que él, estaba infectada con el Eclipse y aquello implicaba que también debía matar para vivir.

Thoma regresó la vista a sus manos. Fortis y Karen habían confirmado lo que Frank Castle le dijera aquel día. Un Eclipse Driver necesitaba matar para vivir. Las pulsaciones habían empezado una semana atrás y solo venían a peor. Aquello solo podía significar que su tiempo se estaba agotando y lo que sentía era la compulsión de matar y destruir del Eclipse. No había otra explicación razonable.

—Esto… ¿Seguro que estás bien?—inquirió Stella nuevamente. La niña había dejado lo que estaba haciendo y lo miraba con cara de preocupación. Vestida con el delantal blanco y la pañoleta en la cabeza parecía una típica ama de llaves. La sola comparación casi hizo sonreír a Thoma, casi—No te vez bien. Quizás deberíamos pedirle a Fortis que te de algo…

—No necesito nada y menos de él—replicó Thoma en un tono más mordaz del que pretendía.

—No te dejes engañar por su actitud—dijo Stella que no se lo tomó a mal—Fortis es un poco raro pero bastante amable. Igual que Karen y los demás. Solo necesitas acostumbrarte a ellos.

—Nunca quise acostumbrarme a ninguno—Thoma apartó la vista—si por mi fuera, ni siquiera hubiera venido ¿Cuál es el punto?

—Te pareces a Veyron ¿Sabes?—la sola mención del nombre hizo que Thoma pegara un respingo pero Stella no pareció darse cuenta mientras regresaba a su labor de limpieza—Ambos siempre están de mal humor.

—Ustedes me secuestraron, me tienen como prisionero ¿Se supone que debería estar feliz?

—Ese no es el punto—Stella se giró hacia él—Ahora eres uno de los nuestros. Lo único que queremos es que te sientas a gusto. Los demás pueden parecer pesados pero son bastante amables cuando llegas a conocerlos. Karen siempre nos ha vigilado a todos desde que ella nos tomó bajo su cuidado.

— ¿Qué quieres decir?—preguntó Thoma.

—Bueno, en realidad no lo sé muy bien porque yo era muy pequeña cuando pasó—Stella se detuvo un momento a pensar—creo que fue cuando tenía un año o una cosa así. Le he preguntado a Karen y a DeVille pero no me dicen nada. Veyron y los demás llegaron después por lo que tampoco saben mucho al respecto.

— ¿Quieres decir que no son parte de la misma familia?

—No, claro que somos hermanos—replicó Stella mirándolo con los ojos entrecerrados—No cambies mis palabras. Lo que digo es que antes solo éramos Karen, DeVille y yo. Veyron y Cypha llegaron cuando yo tenía 3 años y Aru apareció por la misma época. Fortis es el que menos lleva con nosotros. Karen me dijo que ella se hizo cargo de nuestra familia luego de que nuestros padres murieran y se puso a buscar a nuestros hermanos y hermanas. A todos los encontramos afuera, tú también Thoma. Solo necesitas entender que nosotros somos tu familia. Igual que los demás.

Stella sonrió y terminó de limpiar, saliendo por la puerta mientras tarareaba una canción. Thoma se quedo quieto. Ahora que lo pensaba no sabía casi nada de los Hückebein y aquello le llenaba la mente con muchas preguntas. No olvidaba el asunto pendiente entre él y Veyron. Karen y Fortis se habían rehusado a tratar el tema de la villa cuando se los había preguntado, por lo que no solía prestarles atención cuando llegaban para hablar con él. Pero la información que le daba Stella era extraña. Si lo que decía era verdad, algo había pasado con los Hückebein alrededor de la época en la que su villa había sido atacada. Stella podía tener 8 años, 9 a lo sumo, y el ataque había sido 7 años atrás.

¿Podría ser que al final ellos no tuvieran algo que ver? Era imposible considerando las marcas azules que él había visto pero aquella duda que empezaba a surgir en su mente lo atormentaba. Al menos creía que, más tarde o más temprano, podría finalmente averiguar el porqué de aquel ataque. Pero ¿Y si no era así? Sacudió la cabeza. No tenía muchas opciones. Si lo que creía era verdad entonces el virus Eclipse lo mataría pronto. Después de todo lo que había pasado. Moriría sin descubrir nada, sin poder volver a ver a Su-chan, Lily e Isis. Aquello era más de lo que podía aceptar.

Thoma miró el brazalete dorado de su muñeca. En todo aquel tiempo no había podido descubrir mucho de la Cruz de Plata o el Divisor. Entre los experimentos, y el tiempo solo y aburrido en su celda la realidad era que aquel aparato escapaba de su compresión. No obstante era su única esperanza. Había algo que no había intentado hasta ahora porque no le había visto el sentido, pero el tiempo apremiaba y ya no podía retrasar más lo inevitable. Pasó su mano por el aro de metal y sintió el tacto del mismo. La próxima vez que Fortis viniera a buscarlo tendría que apostar y hacer su jugada.


—Es bueno ver que ya te sientes mejor, Karen—comentó Fortis mientras terminaba de leer los datos en las terminales.

—He estado bien desde hace rato, Fortis—replicó Karen—Lo que salió mal ese día fue solo un descuido. Punisher se aprovechó de ello pero no pudo terminar el trabajo.

—No porque no lo intentara.

Karen no respondió. Aquella noche que su plan fracasara había sido el momento que más cerca había estado de morir desde siempre. Por fortuna Castle se había distraído debido a la presencia de la 4ta Strosek y no se había concentrado en ella, pero de haber estado los dos solos él la hubiera matado sin dudarlo un instante. Karen se pasó una mano por el pecho, allí donde la espada la había atravesado. No quedaba la más mínima marca en su piel, pero si se detenía a pensarlo aun podía sentir el dolor de la hoja atravesándola. Un recuerdo de su mortalidad, hubiera dicho su padre de haberla visto. Miró hacia el tanque frente de ella.

Finalmente habían terminado los detalles de su siguiente proyecto. La 5ta Strosek. Desde luego no sería igual que usar a la 4ta pero era mejor que nada. Fortis se había ocupado de su construcción y estaba seguro de que funcionaria pero Karen aun tenía sus dudas, no obstante debido al último fracaso todo eso estaba en manos de Fortis y su creación.

—Pudimos habernos ahorrado todo esto ¿Sabes?—comentó él de repente—Si tan solo me hubieras querido escuchar…

—Hemos tenido esta misma conversación antes y mi respuesta es la misma—interrumpió Karen mirándolo directo a los ojos—no me arrepiento de mis decisiones. Con la 4ta Strosek nuestros planes hubieran resultado mucho más simples. Todo estuvo mal por culpa de los idiotas de los patrocinadores y su gente.

—Claro, el que también fuera lo que Thoma-kun hubiera querido no tiene nada que ver ¿Verdad?—Fortis sonrió de medio lado—Eres demasiado blanda y no solo con él, con todos ¿Tengo que recordarte lo que estamos a punto de lograr?

—Sé lo que estoy haciendo Fortis, sin importar lo que puedas pensar—dijo Karen cruzando los brazos sobre el pecho—Lo único que importa es la familia. Thoma-kun ahora es uno más de nosotros o lo será pronto y por lo tanto él también me importa ¿Dónde crees que estarías si fuera como tú?

—A los demás puede que no les importe pero no soy ningún tonto, Karen.

—Entonces no actúes como uno. Completa a la 5ta, haz que haga lo que necesitamos y yo me ocuparé del resto. Igual que siempre.

—Seguro pero ¿Y qué hacemos con nuestros patrocinadores? Ellos quieren recibir su tajada y seguro que no les hará mucha gracia.

—Ya te dije que yo me ocupare de ello, tú limítate a hacer lo que te dije.

Fortis se encogió de hombros y siguió trabajando. Karen apartó su mirada de él. Lo único que importaba ahora era su familia y el futuro del grupo. Con Thoma y la Cruz de Plata podrían finalmente hacer lo que habían planeado desde el principio, desde que tomara su decisión. No había llegado tan lejos para dejar que la detuvieran ahora. Los patrocinadores, la TSAB, Punisher, la Sección Especial Seis… todos eran asuntos secundarios. Ninguno de ellos importaba cuando tenían la meta al alcance de la mano. Con los secretos de la Cruz de Plata todo sería diferente.


Isis frunció el ceño ligeramente mientras habría la lata de refresco y tomaba un trago. Lily estaba sentada en una pequeña banca junto a ella con su propia bebida entre las manos, sosteniéndola y jugueteando con ella con una expresión pensativa. Isis bajó la lata y miró por el pasillo. Las nuevas oficinas a las que se habían mudado no diferían mucho de las otras en Vaizen, aunque tampoco le parecían tan opresivas, quizás porque el lugar lucia menos como un complejo militar, con más luz natural, pero bien pudieran ser ideas suyas.

—Sabes Lily, pensé que estarías más alegre—dijo Isis para romper el silencio—has estado callada desde la reunión y eso que cuando me contaste todo anoche te veías más optimista.

"Lo siento, es solo que me puse a pensar demasiado" respondió Lily sin levantar la mirada "De verdad estoy contenta por lo que Mariel-san y los demás descubrieron. Solo que…"

—No estarás pensando algo como "si fuera mejor" o una cosa así ¿Verdad?—dijo Isis mirándola con ojos entrecerrados—tú lo has hecho bastante bien hasta ahora. No hay nada de qué preocuparse. Gracias a ti podremos al final rescatar a Thoma y ¿No es eso lo que importa? Los detalles son lo de menos.

"Tienes razón" reconoció Lily finalmente alzo la vista para mirar a Isis y le sonrió.

— ¿Qué pasa?—inquirió la maga de ojos dorados al notar que Lily se le había quedado mirando.

"Nada, es solo que me estoy dando cuenta de que no habría sabido como tomar todo esto si no hubieras estado aquí" respondió Lily "Incluso cuando nos conocimos en aquella ciudad y más adelante. Siempre nos ayudaste y has estado conmigo todo este tiempo"

—Bueno ¿Para qué están los amigos?—dijo Isis devolviéndole la sonrisa—luego de todo lo que pasamos en Ruwella con esos locos Hückebein y el abuelo no era como si solo pudiera decir adiós.

Y era la verdad. Isis no se había parado a pensar en ello. Desde que conociera a Thoma y Lily se había llevado bien con ellos casi de inmediato. Y a pesar de las cosas que habían pasado luego y el peligro en al que había estado expuesta, cuando lo miraba en retrospectiva, no lamentaba nada de aquello. Era cierto que con Thoma apenas si había pasado un par de días juntos pero lo sentía como alguien bastante cercano, quizás porque nunca había realmente tratado de acercarse a nadie durante sus viajes. Al final todo aquello había pasado por accidente y aunque pudiera decir que se había visto arrastrada por la corriente, ahora por lo menos podía afirmar que se dejaba arrastrar por su propia voluntad.

Debo decir que es agradable saber que tienes buenos amigos—intervino una voz mecánica.

—Perfy, no asustes así a la gente—le regañó Isis al ver que Lily pegaba un brinco, ella también se había sorprendido pero estaba acostumbrada a que su dispositivo decidiera abrir la boca en los peores momentos—Creía que te habías ido a dormir.

No, estaba escuchando. Aunque lamentablemente no puedo oír un lado de la conversación. Eso será problemático cuando queramos conversar más adelante.

—Aunque últimamente mi vida ha estado tan ajetreada que no sé lo que haré cuando todo se calme—Isis apartó la mirada de su dispositivo— ¿Tú qué planeas hacer Lily?

"¿Sobre qué?" preguntó ella mirándola confundida.

—Ya sabes cuándo recuperemos a Thoma y todo esté en orden.

"Bueno…" Lily se puso pensativa por lo que Isis dedujo que no se lo había planteado hasta ahora "no estoy segura pero yo quisiera permanecer con Thoma… y también con Isis."

—Ya veo…—Isis apartó la mirada brevemente ante la sinceridad con la Lily hablaba—no sé si será posible que estemos juntos, pero en lo que pueda estaré por allí si me necesitan.

"Gracias, Isis"

—Pero ahora tenemos que irnos, esos doctores del departamento técnico dijeron que querían hacer algo antes de la prueba de esta tarde—dijo Isis de repente—vamos, entre antes empezamos antes terminamos.

Isis tiró de Lily suavemente y las dos jóvenes se pusieron en camino. Lily se sentía extraña. Por un lado la esperanza no paraba de crecer en su interior, y era algo con lo que no estaba acostumbrada a lidiar. Su mundo había sido un negro vacio de desesperación y soledad hasta la noche en la que Thoma le salvara y ahora había conocido a tantas personas buenas que le habían ayudado que casi no lo podía creer. Desde luego perder a Thoma era algo doloroso y sentía como si una parte de ella estuviera perdida pero gracias a los demás tenía esperanza. Era algo extraño y al mismo tiempo familiar. Quizás mientras esperaba a formar el contrato en aquel laboratorio había sentido esperanza de lograrlo finalmente para detener el horror ¿O era algo diferente? No lo quería decir a los demás porque ni ella misma estaba segura.

Aunque, mientras atravesaba los pasillos siguiendo a Isis, Lily sintió una punzada de preocupación. Había algo que no la había dejado tranquila. No le gustaba pensar en la época de su cautiverio, es más aquellos meses desde su "nacimiento" no eran más que borrosos recuerdos pero si se acordaba de algo muy concreto. Constantemente la habían llamado un producto fallido. Se lo había dicho a Mariel-san y a Shamal-san pero ellas le habían asegurado que no veían nada malo en ella. Lily había aprendido a confiar en ellas, como confiaba en Isis, en Nanoha-san e incluso confiaba, de alguna forma, en Castle-san. Les creía, pero mientras más se acercaba el momento de hacer aquel intento le surgía la pregunta ¿Y si aquellos científicos tenían razón?


Nanoha esquivó al primero elevándose por sobre su cabeza cuando la atacó. Los otros dos Raptores cerca de ella saltaron en ese momento y la atacaron por ambos lados. Nanoha bloqueo a ambos con un escudo y apunto a Raising Heart hacía abajo justo cuando el primer Raptor que había esquivado levantaba su Strike Cannon hacía ella. Ambos abrieron fuego al mismo tiempo y los dos ataques se cancelaron mutuamente con una explosión. Nanoha aterrizó a unos metros del Raptor en tierra que se giró para enfrentarla en tanto los otros dos asumían posiciones junto al primero. Las tres unidades dispararon sus Strike Cannons al mismo tiempo y Nanoha levantó su mano, creando un escudo mágico frente a ella mientras un círculo rosa brillaba a sus pies.

Los ataques sacudieron su defensa sin romperla, creando una nube de humo que segó a los presentes. Percibiendo movimiento a su derecha Nanoha giró el cuerpo cuando uno de los Raptores salió de la nube de humo e intentó atacarla cuerpo a cuerpo. Le esquivó con facilidad y colocó la punta de Raising Heart justo a la altura de la cabeza del Raptor. Las otras dos unidades también intentaron atacarla por la espalda pero de ambos lados aparecieron dos proyectiles mágicos color rosa que impactaron contra ellos haciéndoles retroceder.

Suficiente, la prueba ha terminado—la voz del doctor Chen resonó por la zona de pruebas—Es evidente que la capitana Takamachi ha podido vencer a los Raptores con facilidad.

El Raptor frente a Nanoha bajó su Strike Cannon y los otros dos se levantaron del suelo, pero ya sin actitud agresiva. Nanoha suspiró y bajó a Raising Heart mientras las puertas de la sala de pruebas se abrían y el equipo técnico entraba para examinar las unidades.

—No ha estado mal. Su velocidad y reacción son muy buenas pero los Raptores son predecibles—dijo Nanoha desactivando a Raising Heart y su Barrier Jacket—se mueven siguiendo un patrón fácilmente reconocible. Como sé que esperar es fácil anticiparse a ellos. No obstante su resistencia es bastante admirable.

—Los Raptores están programados para observar y aprender—dijo el doctor Chen parándose junto a ella—y desde luego aprenderán de la mejor instructora, capitana Takamachi. Estarán en forma en poco tiempo.

—Hago lo que puedo—replicó Nanoha con una ligera sonrisa—aun así ¿Por qué solo usamos tres unidades?

—Las otras tres están teniendo que ser usadas para otras pruebas y para aprender ciertos conocimientos extra—respondió el hombre—con su inteligencia grupal lo que cada uno aprende lo aprenden los demás ¿No es así Unidad 3?

El Raptor junto a ellos se puso en posición de firme y saludo.

—Afirmativo. La información de la batalla ha sido almacenada con éxito, esperando nuevas instrucciones—la voz era similar a la de un dispositivo pero tenía un tono ligeramente humano que hizo que Nanoha se sintiera algo incomoda al oírlo.

—Por ahora eso será todo, descanso—atinó a responder Nanoha.

—Entendido, capitana Takamachi.

—Lo bueno es que son bastante confiables, obedecen cualquier orden que se les dé—el doctor Chen se giró un momento cuando uno de sus subordinados lo llamó—si me disculpa capitana.

—Entiendo, no hay problema—Nanoha le sonrió al tipo mientras se alejaba. No obstante la expresión se le borró cuando miró nuevamente al Raptor 3.

"No me gustan, pero no sabría decir porque" pensó la Instructora "Luego de todo lo que ha pasado debería estar contenta de que tengamos más ayuda pero hay algo que no termina de convencerme" A ella normalmente no le importaba cosas como aquella pero había algo en los Raptores que le parecía fuera de lugar. Había visto muchos robots y demás, pero la sensación que le despertaban aquellas maquinas no era una agradable. A pesar de ello se suponía que ella y Vita tenían que entrenar las unidades para el combate. Los Raptores se habían probado útiles pero carecían de experiencia real.

A Nanoha aquello le había parecido bien en un principio pero, más acostumbrada a tener estudiantes "reales", la experiencia con los Raptores era diferente. Ellos solo necesitaban verla hacer algo una vez y al instante comenzaban a trabajar en maneras de contrarrestarla y derrotarla. Por no mencionar que al carecer de emociones y verse prácticamente iguales, excepto por pequeñas placas en su cuello con el número de unidad, era imposible sentir que realmente estaba tratando con estudiantes y no solo entrenándose sola con simuladores. Quizás era mejor pensar en ellos de esa forma, pero a Nanoha simplemente no le gustaba. Se lo había comentado a Vita pero aunque su amiga parecía compartir sus sentimientos se había limitado a encogerse de hombros y decir que era el trabajo.

"Trabajo… últimamente siento que no hemos hecho nada" Desde que empezara aquel incidente todo había sucedido más allá de su control. Nanoha sabía que todos trabajaban para obtener resultados y aun así el esfuerzo era coronado por momentos agridulces. El perder a Thoma pero salvar a Lily e Isis, evitar la destrucción de la Sección Seis pero perder a Punisher... por cada paso en la dirección adecuada era otro hacía atrás lo cual solo los dejaba como al principio. Nanoha volvió a suspirar mientras salía del área de pruebas. Ya había terminado por el día de hoy. Hayate quería a todos presentes para lo que intentarían con Lily más tarde así que no continuarían con las prácticas.

—Se ve que trabajaste duro, Nanoha.

— ¡Fate-chan!—Nanoha pegó un respingo al oír la voz de la rubia. Se dio vuelta y la vio de pie en medio del pasillo justo a su lado— ¿De-de-desde cuando estás ahí?

—Te vi venir desde que saliste de la sala de pruebas y quise saludar—respondió ella simplemente—pero parece que estabas perdida en tus pensamientos. Lo lamento, no quería asustarte.

—Solo me sorprendiste, es todo—dijo Nanoha sonriéndole amigablemente—Creía que estarías con Lindy-san.

—Mamá tuvo que irse hace poco, algo del trabajo dijo—respondió Fate—le pregunté por Vivio, pero parece que ella y su clase se han ido en un viaje de campo así que no podremos verla hasta que regrese.

—Vivio me lo comentó el otro día—Nanoha sonrió al recordar lo emocionada que había estado su hija—esperaba que ahora pudiera verla más porque habíamos regresado a Mid-Childa…

—Ya la verás cuando todo esto termine—le aseguró Fate—estaba pensando en ir a buscar algo de comer ¿Vienes?

—Sí claro.

Ambas volvieron a caminar una junto a la otra. Viendo aquellos pasillos familiares y estando junto Fate, Nanoha se sintió como de regreso en la vieja Sección Seis. Miró a Fate brevemente. Ella no había cambiado mucho. Estaba un poco más alta, pero por lo demás no había mucha diferencia. Claro salvo el hecho de que ahora tanto Fate como ella tenían una hija y vivían juntas en la misma casa. Todo aquello le había pasado gracias a la Sección Seis y era lo más maravilloso que podía recordar. Sin darse cuenta la sonrisa volvió a sus labios.

— ¿Qué es tan gracioso?—inquirió Fate girándose hacia ella con curiosidad.

— ¡Nyahahaha! No es nada, solo estaba recordando—Nanoha le sonrió a su compañera que parpadeó confundida—últimamente me ha entrado nostalgia, quizás por estar aquí y todo eso. Pensaba en que la última vez que estuvimos aquí pasamos por mucho. Fue algo difícil pero al final ganamos bastante ¿No crees?

—Tienes razón—Fate también le sonrió.

—Aunque a veces se me hace extraño—continuó Nanoha, miró por las ventanas del pasillo mientras ambas entraban a la cafetería—por un lado pareciera que todo es igual y por otro cuando lo piensas todo es tan diferente.

Fate no respondió porque en ese momento alcanzaron la zona de las bandejas. Apenas estaba poniéndose el sol y todavía era temprano, por lo que no había mucha gente por allí. Nanoha tomo una bandeja pero casi no se fijó en la comida que colocó en el plato. Nunca había sido remilgosa, algo que su madre había disfrutado de proclamar orgullosamente cuando alguno de sus hermanos protestaba por las verduras. Nanoha volvió a sonreír pensando en su propia hija y su escaso cariño por los vegetales. Ella y Fate tomaron sus bandejas y se sentaron a comer juntas en una de las mesas. A su alrededor otros miembros de la Sección Seis hacían lo propio.

—Sí, es diferente a como era antes—dijo Fate de repente mientras comían.

— ¿Te refieres a la comida o a lo que estábamos hablando antes?—preguntó Nanoha mientras se llevaba una nueva cucharada de sopa a la boca.

—Un poco de ambos—respondió Fate con una ligera sonrisa—pero más a lo que dijiste. Cuando lo consideras ahora y entonces son situaciones parecidas pero también hay pequeñas diferencias. Eso es lo que implica vivir ¿No? Experimentar cambios y luego cuando miras atrás, todo parece haber pasado por algo.

Nanoha lo consideró un momento. Era cierto que a veces sentía que algunas cosas de su pasado le habían sucedido por un motivo pero algunas otras eran más como casualidades. No sabía si el haberse topado aquel día con Yuuno había sido casualidad o destino, como tampoco si lo que había ocurrido después había sido lo uno o lo otro. Pero tantas cosas le habían pasado que le resultaba difícil por no decir imposible decidir ¿Casualidad o destino? Miró a un lado y, como un chispazo, la imagen de unos ojos grises y duros como el hierro irrumpió en su mente. Frank Castle. Su intervención en todo aquello que estaba pasando parecía casual y aun así en repetidas ocasiones había probado ser un elemento esencial, como predestinado a estar allí.

—Al final creo que es cuestión de cómo uno lo mire…—murmuró Nanoha.

— ¿El qué?—preguntó Fate parpadeando confundida.

—Lo siento, estaba pensando en el caso—respondió Nanoha con rapidez—Y de cómo espero que todo se resuelva. Quiero decir ahora con lo de Lily-chan y todo esto parece que todo podría comenzar a solucionarse pero…

—No todo sale como queremos pero está bien—dijo Fate, extendió una mano y tomo la de Nanoha—si las cosas no quieren funcionar entonces las haremos funcionar. Para esto está nuestra magia ¿No?

—Sí, tienes razón—Nanoha apretó la mano de Fate y le sonrió.

Ella tenía razón. Conseguirían que todo funcionara y recuperarían a Thoma de las manos de los Hückebein. Nanoha se sentía segura al respecto pero, por algún motivo, había dos cosas que ni aun así pudo sacarse de la cabeza mientras terminaba de comer con Fate y su conversación giraba hacía otros temas. Lo primero era Frank Castle y la sensación de que él podía tener todavía un papel que desempeñar y lo segundo la curiosa y extraña sensación que provenía de los Raptores. Casi como la de un cadáver.


Karen sonrió cuando la puerta se abrió y dejó entrar a Fortis y Thoma. El chico se veía un poco pálido pero en general saludable. No lo había podido ver desde aquel día que fuera a recuperar a Lily. Se levantó de la mesa y caminó hasta ellos. Le hizo un gesto con la cabeza a Fortis quien asintió y salió de la habitación, dejándolos solos.

—Me alegro de verte tan bien, Thoma-kun—saludó amigablemente—espero que hayas estado cómodo. No he podido ir a verte porque he estado ocupada, pero Stella me dijo que ahora comes más que antes.

—Estoy bien—fue la seca respuesta de Thoma.

—No tienes que ser tan frío, después de todo eres de la familia.

Thoma se tensó en cuanto ella dijo esa frase pero Karen fingió no darse cuenta. Aquello terminaría por ser verdad al final de aquella reunión. Tanto si Thoma quería como si no. Por supuesto era cuestión de que todo resultaría más fácil si decidía cooperar.

—No soy uno de ustedes, ya se los he dicho—replico él.

—Y nosotros te hemos dicho la verdad eres uno de nosotros—Karen clavó en él sus fríos ojos negros aunque sin borrar su sonrisa—eres el maestro de la Cruz de Plata, algo muy valioso y poderoso.

—No lo soy porque quiera.

—Lo sé, pero para bien o para mal eres el portador. Piénsalo es como el destino ¿No crees? Que tú estuvieras allí para salvar a Lily-chan y llevarte esos tesoros—Karen puso una expresión soñadora—que tuvieras éxito donde tantos fallaron. Eso solo prueba que siempre estuviste destinado a ser uno de los nuestros. Una lástima que no te hubiéramos encontrado antes, ese fue mi error.

— ¿Qué quieres decir?—inquirió Thoma mirándola sin comprender.

—Es una larga y complicada historia—respondió ella—se puede decir que se remonta a muchísimos años en el pasado y a no hace mucho, relativamente hablando. Las historias familiares pueden ser complicadas. Además, no es del pasado de lo que me interesa hablar. Incluso cuando sé que a ti te interesa mucho el pasado ¿No?

Thoma no respondió pero apartó la mirada y cerró los puños. Karen ahora lo sabía todo y estuvo tentada de decírselo pero ¿Sería una buena idea? Quizás hiciera que finalmente comprendiera pero lo más probable era que solo pusiera a Thoma aun más en contra de ellos. Aquello tenía que manejarse con cuidado.

—Veras, Thoma-kun, al final lo único que importa son dos cosas. Que eres el usuario de la Cruz de Plata y que te necesitamos ¿Serás bueno y cooperarás ahora sí?

Lo último lo había dicho con el tono más dulce que podía hacer, pero sabía desde el principio que no estaba funcionando. Incluso antes de que pasara. Fue cuestión de un segundo. El brazalete en la muñeca de Thoma brilló con un destello blanco que segó a los presentes por un minuto. Karen tuvo que cubrirse el rostro con la mano para protegerse los ojos. Cuando finalmente pudo mirar otra vez se encontró con la punta del Divisor casi en su rostro. Karen ni siquiera parpadeo cuando aparto la mirada del arma para dirigirla a Thoma. La Cruz de Plata flotaba junto a su cabeza y detrás de él mientras que el resto de su cuerpo estaba cubierto por su traje de batalla negro.

—Así que finalmente descubriste como liberar el sello que le puse ¿No?—Karen sonrió—cada vez me interesa mucho más que te nos unas.

—A mi no me interesa, nunca quise este poder—replicó Thoma, su agarre sobre la empuñadura del Divisor se tensó—lo que me permitió hacer esto es el impuso asesino. Lo he estado sintiendo desde hace varios días. Lo más probable es que esté llegando a mi límite.

—Oh, pero si es eso lo que te incomoda podríamos ponerle fácil remedio.

—No quiero matar a nadie, nunca quise hacerlo en cualquier caso—la punta del Divisor se acerco más a cuello de Karen que no se movió—pero estoy harto y cansado de mentiras y engaños. Sé que ustedes usaban a Lily de maneras horribles y que experimentan con otros humanos para crear más Eclipse Drivers. Nunca querría formar parte de una familia así. Pienso detener todo esto. Aquí y ahora.

— ¿De verdad?—Karen arqueó una ceja—suponiendo que pudieras matarme, nunca lograrías salir de aquí con vida. DeVille, Veyron, Cypha, Aru, y no olvidemos a los otros niños. No puedes con todos ellos. Así que mejor baja el arma y acepta mi oferta.

—Usaré el Cero.

Karen sintió como si alguien le hubiera arrojado un balde de agua fría. Su expresión no dejó entrever nada, pero sus manos se movieron instintivamente para aferrar su libro. Clavó sus ojos negros en la mirada, ahora esmeralda, de Thoma.

— ¿Qué es lo que sabes de eso?

—No mucho—reconoció Thoma—pero recuerdo lo suficiente. Es el arma más poderosa que tiene la Cruz de Plata y el Divisor Cero. Si lo uso, podré destruir todo este lugar hasta sus cimientos. Detener esto de una buena vez.

Karen apretó las manos y respiró hondo. Una parte de ella quería atacar pero si lo hacía y Thoma de verdad liberaba el poder del Cero… claro que podía mentir pero ¿Quién le pudo haber contado lo del Cero? Nadie, tenía que haberlo averiguado solo. Apretó los puños ¿Ahora qué? Con esto sus planes se verían arruinados. A menos que…

—Bueno, creo que nos tienes, Thoma-kun—dijo finalmente—pero hay algo que creo que no has considerado—Thoma no respondió por lo que decidió continuar—creo que va siendo hora de que sea totalmente honesta contigo y te lo cuente todo. La historia de la familia Hückebein y la razón del ataque a tu hogar hace 7años.


—Muy bien todo está listo—dijo Mariel dando los últimos retoques y mirando a Lily—solo tendrás que repetir el proceso que hiciste cuando formalizaste el contrato y debería funcionar. Nosotros estaremos monitoreando todo, así que tu solo concéntrate en lo que tienes que hacer, Lily.

Esta asintió y respiró hondo. Para aquella prueba habían decidido moverse a una de las salas donde normalmente se probaba el equipo AEC. Eran un lugar bastante espacioso y a Lily le parecía demasiado similar a la vieja cámara en el laboratorio de la montaña. Se tranquilizó al ver a Isis y a Nanoha al otro lado de la habitación, hablando con alguno de los operadores. El resto de la Sección Seis estaría observando desde fuera. A Lily la ponía nerviosa tener tanto público, pero la sola idea de que ahora sería capaz de encontrar a Thoma hacía que lo demás pareciera insignificante.

Lily sonrió suavemente al pensar en ello. Gracias a Thoma ahora podía estar allí y además tampoco estaba sola. Tenía a Isis, a Nanoha-san e incluso la familia de Thoma la había aceptado y no la culpaban de nada. Y ahora ella podía empezar a devolver todo lo que había recibido. Le hacía sentir una extraña y cálida sensación en el pecho.

Un ruido fuerte le hizo regresa a la realidad y miró a su alrededor. Mariel le hizo un gesto con la cabeza y Lily asintió. Respiró hondo y conjuró su traje de batalla. Un círculo mágico, muy diferente a los de los magos, apareció a sus pies y sus ropas se vieron reemplazadas por el traje negro y blanco. Aquello era algo que a ella misma no se le hubiera ocurrido. Cuando había formado el enlace con Thoma la situación había sido instintiva una respuesta que le era tan natural. Pero ahora debería concentrarse y usar el poder ella misma. Aunque sus recuerdos y comprensión de su naturaleza habían regresado, Lily todavía desconocía que tan buen control podía ejercer sobre ellos.

Entendía ahora lo que se suponía que era y cuál era su propósito, pero también sentía que algo no estaba del todo bien. Era una molesta sensación que no la dejaba en paz. Decidió apartar esos pensamientos y se concentró en lo que estaba haciendo. De cierta forma ella siempre había podido decir que Thoma estaba bien gracias al permanente enlace que él y ella tenían pero era la primera vez que de hecho intentaba explorar el que tan lejos podía llegar. El círculo a sus pies resplandeció con una luz verdeazulado. Lily solo tenía que concentrarse en esa pequeña parte en la que sentía a Thoma. La sargento Reiforce le había ayudado los otros días, ya que Mariel-san había dicho que los Reactores y los dispositivos unisono compartían muchas características al punto de que podían considerarse casi la misma cosa.

En un principio no sintió nada pero, conforme fue intentándolo más intensamente la situación comenzó a cambiar. Lily cerró los ojos para ayudarse a concentrarse mejor. No obstante casi de inmediato pudo sentir que algo estaba terriblemente mal.


Thoma se quedó de piedra cuando Karen terminó de hablar. La mano que sostenía el Divisor le temblaba. Sin darse cuenta dio un paso atrás con los ojos abiertos como platos, mirando a Karen sin terminar de creer lo que había escuchado. Aquello tenía que ser mentira pero tenía sentido. Explicaría demasiadas cosas. Pero no quería creerlo, no podía.

—… Es… imposible—murmuró tan bajo que no estaba seguro de que Karen hubiera escuchado.

—No, no lo es—replicó la mujer con esa sonrisa tan típica de ella—todo ocurrió tal y como te lo dije. El legado de Neithus y la familia Hückebein es muy antiguo. Luego de siglos de planearlo puede que finalmente lográramos lo que ellos querían.

—Pero ¿Por qué?—Thoma estaba tratando de procesar todo aquello como podía pero era demasiado y de golpe, sus planes e ideas estaban todos revueltos—terminó hace siglos. Todo está muerto.

—Puede ser pero aun así eso no nos ha detenido ¿Verdad?—Karen dio un paso al frente y apartó la punta del Divisor de Thoma quien no se resistió—Te lo dije, Thoma-kun, este es el momento de dejar las mentiras de lado. Sé que me crees, lo único es que estás impactado. Yo también lo estaría. Algunos de los otros también tuvieron problemas para aceptarlo cuando se los dije, pero creo que verás que todos lo sobrellevamos de maravilla.

Thoma negó con la cabeza y dio otro paso atrás. Aquello era algo que nunca había querido descubrir y menos de esa forma. Pero Karen ganaba mucho si mentía ¿Cómo podía estar seguro de que le decía la verdad? Levantó su mano izquierda y la miró un momento. Aquello era una prueba, él mismo era una prueba de que había algo de verdad tras las palabras de Karen. Thoma intentó pensar en algo para refutar lo que había dicho, pero simplemente no tenía nada que decir. Abrió y cerró la boca varias veces como un tonto y dio otro paso más hacia atrás.

—No…—fue todo lo que consiguió decir.

—Thoma-kun la negación no es buena, aunque creo que entiendo—Karen miró por encima de su hombro hacia la puerta—Fortis, creo que ya está listo puedes hacerla pasar.

La puerta se abrió a sus espaldas y Thoma vio a Fortis entrar seguido por alguien más. El hombre no parecía en lo más mínimo impresionado por verlo en su traje de batalla. Entró en la habitación con paso resuelto y se hizo a un lado para que la persona detrás de él quedara justo frente a Thoma.

—Mi querido chico permíteme presentarte a Fifth—dijo Fortis con una sonrisa—o, como la llamamos nosotros, la 5ta Strosek.

La joven en la puerta tenía más o menos la misma apariencia que Lily. Llevaba puesta una corta bata de color blanco y tenía un largo y enmarañado cabello color gris. Además y por lo que Thoma podía apreciar era más o menos del mismo tamaño pero había algo incomodo respecto a ella. El pelo le caía frente a su rosto, ocultando sus ojos y ella solo se quedaba allí quieta como si no fuera a moverse. Thoma se sentía incomodo en su presencia pero no hubiera podido decir por qué.

—No seas tímida, Fifth-chan—la voz de Karen sonó justo a su espalda y Thoma pudo sentir las manos de la mujer en sus hombros—Hay que formalizar el contrato.

Antes de que Thoma pudiera siquiera plantearse el hacer algo Fifth pareció cobrar vida ante las palabras de Karen y levantó la cabeza del piso clavando sus ojos en los de Thoma. Allí acababa cualquier similitud entre aquella joven y Lily. Los ojos de Lily siempre habían sido cálidos y compasivos, de un tono verde pálido. Aquella joven tenía la mirada negra, casi igual a la de Karen, unos ojos fríos y sin emociones que hicieron que Thoma quisiera retroceder. Fifth avanzó unos pasos y colocó su mano en el pecho de Thoma, aun sin quitar sus ojos de los suyos. De la nada la mano de ella comenzó a brillar y un brazalete apareció en su muñeca, igual al que Lily había creado.

Thoma miró el brazalete sin comprender pero entonces el lugar donde Fifth había puesto su mano brillo con una luz blanca y el cuerpo de Fifth pareció fundieres con el suyo. Thoma no sintió nada más cuando la luz lo envolvió y se tragó su conciencia.


Nanoha había estado mirando la prueba de cerca junto con Isis y Fate precisamente porque deseaba conocer de primera mano los resultados. Lily-chan había parecido un poco nerviosa al principio pero todo pareció proceder con relativa normalidad. Si aquello funcionaba significaba que estarían a solo unos pasos de resolver el caso. Por eso mismo ni ella ni nadie se esperaban lo que ocurrió tan solo unos minutos de empezado todo.

"¡NOOO!" El grito mental de Lily fue un golpe que sacudió la conciencia de todos los que pudieron recibirlo. Nanoha se llevó las manos a la cabeza en un acto reflejo al escuchar aquel grito, mescla de dolor y desesperación. Su mirada se dirigió hacia Lily quien de repente colapso en el suelo mientras una honda de energía salía despedida desde ella hacia los demás derribando a las personas junto a ella y destruyendo varios de los equipos. Nanoha trató de actuar pero Fate se le adelantó y atinó a colocar un escudo mágico frente a ellas e Isis para cubrirlas. Las luces se apagaron a consecuencia del golpe pero tanto Nanoha como Fate crearon unas pequeñas esferas de luz con su magia para iluminar el lugar.

— ¿Qué ha pasado?

—Una honda de electrochoque…

— ¿Están todos bien?

—Alguien que abra las puertas.

Nanoha ignoró a los demás y corrió hacia Lily, seguida por Isis. Fate por su parte ayudó a Mariel quien había caído hacia atrás cuando la honda ocurrió. Lily estaba tirada en el suelo con los ojos cerrados y la respiración agitada. Nanoha la tomó con toda la delicadeza que pudo y la levantó para poder ver si tenía alguna herida o algo pero no pudo apreciar nada.

— ¿Qué es lo que le ocurre?—preguntó una muy angustiada Isis que se arrodillo junto a ella.

—No lo sé, hay que llevarla a la enfermería—respondió Nanoha—tenemos que sacarla mira a ver si abrieron las puertas y llama al departamento médico.

Isis asintió y se puso de pie de un salto. Nanoha regresó su atención a Lily pero la joven estaba completamente ida. A su alrededor el resto de la gente se levantaba y se ayudaban como podían ¿Qué era lo que había salido mal? Y ¿Qué había sido aquello? Nanoha estaba segura de que era similar a lo que había pasado en la cabaña cuando Thoma los había atacado solo que a una escala menor. Tenía varias preguntas pero ahora mismo no era el momento de hacerlas.

—Nanoha.

—Yuuno-kun…—la Instructora levantó la vista sorprendida de ver a su amigo allí ¿Cuándo había llegado?

—Hubo una falla de poder y se fundieron algunas terminales así que forzamos la puerta—explicó el bibliotecario rápidamente—ya han llamado a Shamal ¿Cómo se encuentra?

—Diría que está bien pero…

Nanoha no tuvo tiempo para explicarse más porque en ese momento Shamal y otros del departamento médico llegaron con una camilla. Nanoha levantó a Lily del suelo y la colocó con cuidado sobre la camilla y miró como los doctores se llevaban un momento antes de ver si podía ayudar a los demás. No sabía que había pasado pero aquello no podía ser nada bueno.


Las dos lunas de Mid-Childa brillaban en el cielo nocturno, pero su luz apenas alcanzaba a iluminar un poco la ciudad debajo de ellas. Frank Castle tomó la licorera de su bolsillo y la sacó para darle un buen trago. El regusto amargo y fuerte del whisky barato le calentó la garganta. Tomó otro trago y finalmente se sentó en la banca. A su alrededor el parque estaba desierto a esas horas de la noche. Una triste farola iluminaba la banca al lado del camino de cemento que recorría el lugar entre las zonas verdes. Aquel era un bonito vecindario.

—Llegas tarde Microchip—dijo Frank en voz alta y sin volverse. Volvió a tomar un trago de la licorera— ¿Qué te entretuvo?

—Un problema en el trabajo, Frank, tú sabes cómo son esas cosas—el hombre salió de entre las sombras y se sentó a su lado en la banca—hoy no todo salió bien.

Punisher no dijo nada pero Microchip explicó lo más brevemente posible lo que había ocurrido en la base de la Sección Especial Seis.

—Un buen plan, lástima que se fuera al garete—comentó Micro cuando terminó.

—Suele pasar—Castle le ofreció la licorera al otro pero este la rechazó por lo que volvió a tomar un trago—No obstante no todo está perdido ¿Has descubierto lo que te pedí?

—Hice las investigaciones y puede que tengas razón—Micro le pasó un pequeño dispositivo almacenador de datos—es una teoría interesante pero creo que veo de dónde vienes.

—Me atengo a los hechos, y si lo que me contaste sobre los creadores del virus es cierto. Entonces tengo razón. Además suena como un curso de acción razonable para alguien que quiere crear un ejército.

— ¿Crees que ese es su plan? ¿Crear un ejército y dominar el mundo o algo así?

—No lo sé—admitió Frank tomando un trago—pero tiene sentido y es lo único que no hemos intentado.

—El virus Eclipse fue creado como un arma en las Guerras de Unificación del Santo Rey. Durante esa época se experimentó con todo tipo de magia y tecnología para crear magos y caballeros invencibles—dijo Microchip rememorando—cuando la gente de Neithus perdió su mundo y se disperso, la mayoría fue a un solo lugar. Y ya que el virus solo funciona con esa gente ¿Qué mejor lugar de reclutamiento que ese?

—Precisamente. Ahora el punto es adelantarme a ellos. Sí lo que pensamos es cierto deben estar buscando a sujetos específicos y no a cualquiera. Los ataques en los otros mundos eran para experimentar y alejar a los ojos curiosos de su principal laboratorio.

—El mundo no administrado # 97, la Tierra.

Punisher asintió. Aunque los pasos que le habían llevado a esa conclusión eran lógicos, no le gustaba la idea de regresar a su mundo natal. No sentía nada respecto a ese planeta, pero no podía evitar ponerse relativamente ansioso debido a lo que aquello implicaba.

—Durante los últimos 50 años varios de los magos más poderosos de la TSAB han venido de la Tierra o pueden rastrear sus orígenes hasta ese planeta—dijo lentamente guardándose la licorera—y si el rastreo que hicimos de la gente que creó el Eclipse es correcto, muchos de ellos terminaron allí.

—Actualmente solo hay 2 magos en servicio cuyas raíces están completamente ancladas a la Tierra—dijo Microchip—la comandante Hayate Yagami, que es huérfana, y…

—La capitana Nanoha Takamachi cuya familia aun vive allí—terminó Punisher por él—habrá muchos otros, pero ese es un buen lugar para empezar a buscar.