Hola a todos de nuevo!! Valeeee, no tengo perdón... asíque no intentare escusarme... vale, esque no tengo ganas xDDD Bueno que estoy muy muy muy muy y recarco MUY cansada y estoy haciendo aqui un gran esfuerzo por publicar... asi que vamos deprisita, que mi camita me esta esperando... Oh dios como la amo...
Bueno este capitulo, por mis abuelos, que hoy son sus bodas de oro... Que soportar durante tanto tiempo a la misma persona requiere esfuerzo...
Os quiero a todos y a cada uno de vosotros, muchas gracias por dejar ese trocito de vuestro tiempo leyendoos mi historias y mas gracias a aquellos que ademas escriben un review.
Golpes
11. Cena
Sonreí, viendo como las dos parejas de la mesa, bueno unos técnicamente aún no eran pareja, aún..., hablaban amenamente. Estábamos en un restaurante bastante caro del centro comercial, nos habían sentado en una mesa rectangular para seis personas. Yo me encontraba en uno de los extremos, estaba terminando de comer silenciosamente mientras observaba como a mi derecha, Edward y Bella, se sonreían tontamente mientras se hacían preguntas estúpidas para saber mas del otro, no quise mirar a la izquierda, sabiendo que probablemente Emmet y Rosalie estaban comiéndose la boca del otro sin ninguna vergüenza, y tampoco quise mirar al frente… mas por miedo a encontrarme con la mirada de Jasper, que sabía que estaba fija en mí.
La cena me resultaba algo tensa e incomoda, no conseguía estar a gusto.
Desvié la vista de nuestra mesa para fijarla en una un poco mas alejada, se veía allí a una familia, normal y corriente, el padre, la madre, y dos hijas, seguramente gemelas. Nunca había entendido esa manía de las madres porque las hermanas gemelas se vistieran iguales, era bastante mono, y a la vez bastante cómico cuando alguien las confundía. La madre hablaba amenamente con las hijas mientras el padre miraba la carta para elegir la comida y de vez en cuando apartaba la vista de ella para mirar a las que seguramente denominaba como "sus chicas". Una vista tan común podía verse de lo mas conmovedora si te fijabas en la mirada de ternura del padre, de cómo este solo sonreía cuando las miraba a ellas, o te fijabas en la mirada de felicidad, amor y cariño de la madre que no tenía mas que ojos para sus hijas y que delicadamente había movido la mano para coger la de su marido por encima de la mesa. Las niñas rubias y con dos coletitas cada una, se movía emocionadas en las sillas contándoles algo a sus padres, que de vez en cuando se echaban a reír. Sollocé levemente, y agaché la cabeza para dejar de verlos e intentar relajarme respirando hondo. Me había hundido tanto en mis pensamientos que apenas había sido consciente de que tanto Bella como Rose habían desaparecido, y de que ahora Emmet y Jasper mantenía una conversación en la otra punta de la mesa que parecía poner de los nervios a este último, mientras que Edward les miraba atentamente. Aún con la cabeza agachada, mire a través de mi pelo de nuevo a aquella familia que tanto me había recordado a la que antaño tuve… No se en que momento se me empezó a nublar la vista, ni cuando Edward se alejo de los chicos para colocarse a mi lado.
- Alice… - me llamó suavemente, temiendo asustarme mientras intentaba verme a través de mi pelo.
Me levantó suavemente la cara por el mentón, y mis lágrimas llamaron la atención de los tres, ya que Emmett paró automáticamente de bromear y molestar a Jasper.
- ¿Estás bien? – preguntó Edward con dolor en la mirado.
- Claro – dije reaccionando y limpiándome las lagrimas con la manga de la camiseta.
Les sonreí tranquilizadoramente, sin embargo las miradas preocupadas no se apartaron de mí.
- ¿Pasa algo? – preguntó Rose extrañada, cuando volvió del baño junto con Bella.
- No – respondí mucho mas tranquila.
Las chicas se sentaron, y nuevamente, se pusieron a hablar con sus respectivos chicos.
- Tengo una idea – bramó Emmett de golpe sorprendiendo a toda la mesa, y una vez puesta la atención de todos en él se apresuro a explicarla - ¿Por qué no jugamos a Verdad, Atrevimiento o Beso…? – propuso totalmente emocionado.
- Quizá… y solo quizá, porque estamos en medio de un restaurante – Le contesto Jasper.
- Eso lo hace mas interesante aun – sonrió entusiasmado.
…
- Venga Rosalie te toca girar la botella – la animó Edward riendo.
Esta la giró rápidamente, y cayó en Bella, la cual se sonrojó con fuerza y nos hizo reírnos a los demás.
- Eh… Verdad –eligió un poco asustada.
- Bueno… - puso gesto pensativo Rose – a ver que te pregunto… ¡Ya se! A ver, dime ¿Cuál es el secreto que durante más tiempo has conseguido mantener oculto?
Si antes Bella estaba roja, ahora ni te cuento. Edward empezó a reírse y apoyó su mano en la espalda de ella para relajarla y darle ánimos.
- Bueno… - dudó – No-puedo-dormir-sin-mi-osito-de-peluche – soltó rápidamente dejándonos a todos paralizados durante un segundo – Ya esta, ya lo he dicho – dijo volviendo a enrojecer, y nosotros estallamos a carcajadas.
Bella bufó molesta e hizo girar de nuevo la botella, la que terminó nuevamente en Rosalie.
- ¡No! – Dijo totalmente indignada - ¿Cómo es posible que siempre me toque a mí? ¿Es que no hay más gente en la mesa?
- Parece ser que Emmett no es el único que no puede vivir sin ti – bromeé yo.
Rosalie eligió "beso" ya que no podía elegir "verdad" porque lo había elegido la última vez y sabía que si elegía atrevimiento Bella le haría pagar la de antes.
- Tiene que ser con lengua - advirtió Emmett antes de que la botella girara.
La botella volvió a girar sobre la mesa eligiendo a la otra persona con la cual Rose se tendría que besar, cuando esta se detuvo, no fui la única en soltar una exclamación de sorpresa al verla apuntándome.
- Oh dios… - murmuro Bella tan sorprendida como yo, pero segundos después se echó a reír.
- Dios… me voy a besar con una futura supermodelo… ¿Debería sentirme afortunada? – pregunté de broma, haciendo que todos se volvieran a reír.
Segundos mas tarde Rose me había cogido la cara entre sus manos y junto sus labios con los míos, e de admitir que fue un beso… interesante, Rosalie besaba de una forma dulce y a la vez pasional, pero siempre me gustaría mas la forma de besar de su hermano… ¡Mierda, Alice!
- guau… - exclame cuando nos separamos.
Todos los chicos nos estaban mirando fijamente, sobre todo Emmett y Jasper, mientras que Bella se intentaba aguantar la risa.
- Dios… - exclamo Emmett segundos más tarde - ¿podéis hacerlo otra vez?
Preferid, entre los amigos, no sólo a aquellos que se entristecen con la noticia de cualquier desventura vuestra, sino más aún a los que en vuestra prosperidad no os envidian
Sócrates
Rєviєws??
