Nota De Aria:

Hellou pequeños!

Lo se, no tengo cara para presentarme después de tanto tiempo, quien hiba a decir? ya paso un año desde mi ultima actualizacion, y a verdad lo siento mucho. Muchas cosas se me presentaron la verdad, desde que no tuve computadora por unos buenos meses, hasta que me robaron mi celular con el capitulo casi concluido,y de paso un bloqueo horrible que no me dejaba escribir, pero bueno aqui estoy de nuevo cumpliendo mi promes de "no importa cuanto tarde, no abandonare esta historia".

Muchisimas gracias a las personas que siguieron esperando por mi, que me tuvieron fe, y a los riviews que recibi en el transcurso del año. Muchas gracias en especial a esa persona que se dedico tanto en escribirme un comentario con su opinion, enserio lo ame.

Dedico este capitulos a todas estas personas que siguieron pendiente de la historia, muchas, muchas gracias.

Disclaimer: Los personajes de Death note no me pertenecen, con esto quedo liberada completamente de esa carga, solo la historia en la que se ven enveltos los personajes me pertenece.

Ahora si, leean y disfruten... Oh bien me pueden lanzar tomates)?


Volvamos A Vivir

Escrito Por: Cielo Escarlata.

Capitulo Once: Media Noche.

La media noche ya había caído dejando ver la luna brillante en lo que más alto del cielo, la noche era fría y el cielo estaba lleno de estrellas que brillaban acompañando a la majestuosa luna que brindaba luz al jardín de la Wamm'ys House, el lugar estaba desierto las luces de la mansión ya se encontraban totalmente apagadas demostrando así que los residentes ya se encontraban dormidos, menos uno.

Matt estaba recargado en un árbol un poco alejado de la mansión, había salido de esta sin que nadie se diera cuenta, su rostro demostraba algún que otro golpe que se había ganado en la pelea que había tenido con Mello la cual era la primera que había terminado en golpes ganándose una reprimenda de parte de Roger, en sus manos mantenía un cigarrillo el cual se consumía a cada calada que le daba a este. Su expresión era de estar molesto mientras escuchaba el silencio que lo rodeaba.

Se sentía frustrado, todo se le estaba saliendo de las manos por los sentimientos que había comenzado a sentir por la rubia, sabía muy bien que ella nunca lo miraría de esa forma e incluso sentía celos de aquellas miradas que había descubierto en Misa cuando miraba a Ryuuzaki. La había estado ignorando todo el día sintiéndose un ser miserable ¿que culpa tenia ella de no poder corresponder sus sentimientos? No tenia ni una pizca de culpa, ni ella ni nadie a su alrededor. Se llevo el cigarrillo a los labios dándole una calada fuerte dejando que el humo entrara a sus pulmones para liberarlo por la nariz, cuando se dio cuenta que este se había acabado lo tiro al piso asegurándose de apagarlo con la suela de sus zapatos, no era la primera vez que fumaba pero si la primera vez que lo hacia por necesidad, se sentía tan desesperado que lo único que le devolvía un poco de paz era la nicotina que contenía este.

—¿Que diría Rue si supiera que uno de sus sucesores se esta llenando los pulmones de humo? —esa voz lo sobresalto haciendo que se parara derecho para mirar a su inesperado acompañante, la cabellera pelirroja brillaba un poco por la luz de la luna que filtraba entre los árboles, la sonrisa de Alex se dejo apreciar mientras caminaba al muchacho el cual había pasado de sorprendido a enfadado, era la persona que menos quería ver en esos momentos.

—¿Y eso a ti que te importa? ¿acaso ahora eres mi niñera? —pregunto enfadado recargando su peso nuevamente en el árbol que había estado usando momentos atrás, la pequeña risa de Alex le hizo torcer la boca.

—No, claro que no. Solo soy la niñera de Amane —mientras decía eso Alex quedo frente a Matt, con diversión en su rostro haciendo enojar más al muchacho. — ¿Que? No me invitas un cigarrillo? —preguntó cínicamente mientras entendía la mano a él, Matt se quejo entre dientes sacando la caja de cigarrillos que había conseguido entre los residentes más grandes de la mansión, Alex tomo uno sin dejar de sonreír recibiendo después los fósforos que le ofreció Matt.

Se quedaron en silencio mientras Alex prendía su cigarrillo, Matt tomo uno para él haciendo lo mismo una vez que los fósforos le habían sido devueltos, la pelirroja se recargo en el árbol frente a Matt sin apartar su mirada de él tal parece lo estaba analizando detenidamente mientras consumía poco a poco el tabaco.

—Escuche que te has peleado con aquel rubio con el que tanto andas ¿como era su nombre? Ah si, Mello... —la voz burlona de Alex comenzaba a alterar más los nervios de Matt, haciendo que este desviara su mirada de ella para no seguir mirando esa sonrisa burlona. — ¿Por que fue? ¿Eh? Aun que no los conozca bien nunca me imagine que llegaran a ese grado... —ahora su voz había abandonado toda burla que hubiera podido existir confundiendo un poco a Matt, el cual regreso su mirada a la pelirroja frente a él.

—No veo por que tenga que explicártelo a ti —respondio cortante, él nunca había sido así con ninguna persona ¿que había cambiado? ¿Que era ese sabor ácido en su boca? Alex sonrió débilmente comprendiendo la desconfianza del chico, pero sabia que le pasaba, ella lo había experimentado alguna vez tiempo atrás.

—Tienes razón, tranquilo —expreso levantando las manos en forma de rendición, para luego bajarlas y tomar una calada a su cigarrillo.— estas desesperado ¿no? Tu mirada me lo dice, no te i a ti mismo... Es lamentable ¿verdad? —el humo del tabaco escapo por sus fosas nasales mientras sus labios formaban una sonrisa torcida, miro para arriba encontrándose con las ramas de los árboles que dejaban ver un poco del cielo estrellado.

Matt no contesto, no sabia que contestar a aquello, simplemente se mantenía en silencio consumiendo su propio cigarrillo mientras miraba a la misma dirección que la pelirroja, un suspiro escapo de sus labios, quizás esa chica tenia razón se encontraba desesperado por los sentimientos no correspondidos que dolían en su pecho. Él solo era un niño, Misa nunca lo consideraría una opción nunca y eso era lo que más dolía... Quizás si crecía podría ser algo para ella, ayudarla un poco en ese pesar que cargaba ella sola...

—Misa parecía muy triste hoy, se la razón de eso... A pesar de que ella siempre brilla en donde quiera que este, este día no había nada de ese brillo... ¿Sabes por que? Por que estaba preocupada por ti y tu rechazo hacia ella ¿no te sientes mal por hacerla poner triste? —Matt miro rápidamente a Alex un poco sorprendido por sus palabras, la chica sonrió un poco al ver su reacción.— sea lo que estés comenzando a sentir por ella, no deberías hacerla sentir miserable ¿quieres ser la causa de que su sonrisa ya no este? —ni ella misma entendía por que estaba hablando a favor de esa chica que apenas conocía, pero algo estaba seguro y eso era que Misa sabia ganarse a las personas con facilidad.

Sin dejarlo contestar tiro su cigarrillo al piso aplastando este con la suela de su zapato, miro una vez más hacia arriba admirando el cielo estrellado, y suspiro un poco melancólica por aquella vista. Se enderezó y camino en la dirección por la que había llegado ahí pero antes de alejarse mucho se detuvo y miro hacia atrás al chico que se había quedado pensativo.

—Por cierto, Rue y Wattari acaban de llegar, no creo que les agrade que estés aquí a estas horas. Ten cuidado de que no te miren entrar. —se quedo callada un momento sin moverse de su lugar, sin dejar de ver al chico quien no apartaba su mirada de ella, sonrió un poco.— deberías hablar con ella, mañana no tiene trabajo que hacer ¿no te parece perfecto para arreglar las cosas? —sin más se volteo comenzando a caminar a la mansión con paso lento dejando atrás al chico.

El rostro de Matt demostraba arrepentimiento, había actuado como un tonto con Misa mientras ella había tratado de arreglar algo que ella no había provocado ni tenia la culpa, tiro el cigarrillo al suelo aplastándolo y se enderezó, era momento de regresar a la mansión, mañana arreglaría las cosas con Misa y Mello... Mello, él también había sido involucrado en algo que solo Matt había creado. Se sintió estúpido mientras regresaba a la mansión.


Había llegado antes de lo planeado tomando por sorpresa a Roger quien había ido a recibirlo aun en pijamas, Wattari y Roger se quedaron platicando unos momentos mientras Ryuuzaki subía las escaleras sin hacer ruido, los pasillos estaban oscuros pero debido a que él conocía cada centímetro de esa mansión no tuvo problema en caminar sobre estos sin nada de luz. El caso en el que había estado trabajando esos días había sido resuelto, un típico caso de asesinato a una familia millonaria el cual el culpable había resultado ser uno de los familiares, nada nuevo para el joven detective.

Había estado tentado en ir a la habitación de Misa para mirar como estaba, ciertamente había pasado los días queriendo verla y con la sola llamada que esta le había echo le había preocupado un poco, más los reportes de Alex no habían dicho el por que la voz de Misa parecía tan distante por la linea del teléfono. Camino hacia su propia habitación descartando la idea de ir a su habitación, debido a que ya era tarde... Aun que eso no le importaría en otros casos, pero esta vez sentía que debía dejarle un poco de espacio. Además tenia cámaras en su habitación, podría verla al menos desde ahí, aun que sonara demasiado pervertido.

Se llevo el pulgar a la boca mientras caminaba en su forma encorvada, al llegar frente a la puerta que le pertenecía noto inmediatamente que algo no estaba como siempre, quizás por que esta se encontraba medio abierta, o tal vez por que adentro se escuchaba movimientos. Sin sentir algo más que curiosidad por saber que alguien se encontraba en su lugar privado termino por abrir la puerta encontrándola a oscuras, con pereza prendió la luz de esta pero lo que encontró en ella le hizo abrir los ojos muy grande.

—¡Ryuuzaki! —la voz de Misa lo saco de su sorpresa notando instantáneamente que su voz sonaba diferente a la que siempre escuchaba de ella, la rubia se encontraba sentada en medio de la habitación, su mirada había estado en el suelo hasta que la luz había sido encendida captando su atención, una sonrisa boba se había formado al reconocer a la persona en la puerta.

Intento levantarse pero su estado se lo impidió, sus piernas no le respondían con normalidad haciéndola gruñir molesta, levantó su mirada avellana nuevamente al recién llegado demostrando una mirada nublada. Ryuuzaki se adentro a la habitación sin dejar de mirar a la rubia sentada en el suelo, noto una botella vacía de lo que parecía ser vino, la cual le di todas las respuestas que necesitaba: Misa se encontraba borracha.

¿Como había conseguido alcohol? En la mansión no había más alcohol que alguna botella reservada para Wattari la cual solo usaba para brindar por una ocasión especial que se ofreciera, esta se encontraba en su despacho fuera del alcance de la rubia o de cualquier otro. Misa se lanzo a sus pies abrazándolo con una sonrisa traviesa provocando que casi perdiera el equilibrio el chico pelinegro.

—¿Que estas haciendo, Misa? —pregunto con voz monótona mientras miraba desde arriba a la rubia, la cual se separo un poco de él para mirarlo sin borrar su sonrisa tonta.

—Odio esa habitación, no quiero volver a ella —reclamo con enfado, mirando al piso sin despegarse completamente de las piernas de Ryuuzaki.— ¿por que tardaste tanto en llegar? ¿También me vas a abandonar? —la sonrisa de Misa se volvió torcida, el detective se mantuvo callado notando que unas lágrimas se asomaban en los ojos avellana de la joven cuando esta levanto la vista nuevamente.

—Estas borracha —declaro el joven sin emoción alguna en su voz haciendo que Misa arrugara la nariz con desagrado, se separo de Ryuuzaki violentamente provocando que por poco cayera hacia atrás pero milagrosamente se había podido mantener en equilibrio.

—¿Borrracha? Claro que no! ¿Por que dices eso? —pregunto con enfado tratando de levantarse nuevamente, consiguiéndolo al tomarse de los pies de Ryuuzaki quien no se había apartado ni un centímetro de ahí. Misa se agarró de la playera blanca del pelinegro para mantenerse de pie y mirarlo a los ojos, esos ojos color ónix que antes le había asustado y ahora le daban curiosidad, quizás por el efecto del alcohol.— ¿por que nunca demuestra emoción al hablar? Siempre, siempre, siempre pareces aburrido de tu entorno... ¿Estas aburrido de mi? ¡Jaa! Por supuesto que si... Todo al final se aburren de Misa-Misa —su voz pasaba de estar enfadada a una triste, arrugo más la playera de Ryuuzaki mientras bajaba sus ojos cristalizados por las lágrimas.

Ryuuzaki se quedo callado, sabia que razonar con Misa en ese estado era inútil, debía llevarla a la cama, tal vez llamar a Wattari para que le ayudara a hacer algo por allá, pero esos pensamientos se fueron cuando fue zarandeado con violencia alejando su atención de sus pensamientos, se encontró con los ojos avellana de Misa los cuales había comenzado a derramar lágrimas.

—¡Reacciona! Dime algo... Haz algo... Lo que sea —poco a poco los sollozos de la rubia se dejaron escuchar, su pecho subía y bajaba respirando con dificultad, no se había cambiado de ropa, se encontraba con la misma con la que había salido a la sesión de fotos pero un poco desarreglada.— ¿por que siempre tienes que ser así? ¡Mirame! ¡MIRAME! ¿TU TAMBIÉN TE VAS A IR? ME VAS A DEJAR SOLA —los gritos de Misa lo hicieron reaccionar de una forma que nunca creyó que podría reaccionar, atrajo a la rubia a él rodeándola con sus brazos impidiendo que esta se separara. Misa no lo intento, paso su brazos por los costados de su compañero y correspondió el brazo provocando que el corazón de Ryuuzaki comenzará a latir como nunca antes lo había echó ¿que era esa sensación? ¿Por que el solo contacto con Misa lo ponía así? No entendía!

Misa enterró su rostro en el pecho del detective sin dejar de sollozar, sentía ese dolor en el pecho como el que había sentido al perder a sus padres, como el que había sentido al perder a Light... Se sentía sola, su mente nublada por los efectos del alcohol no la dejaban pensar con tranquilidad, el recuerdo de Matt evitándola le dolía demasiado... Había querido ahogar el dolor con alcohol pero este solo le había echo recordarlo más.

—¿Por que todos solo usan a Misa? —y hacia tanto que no hablaba en tercera persona, pero no se dio cuenta de eso por sus propios sollozos, la voz ahogada que salia de su garganta la cual era amortiguado al estar pegada al pecho del detective.— ¿por que lo único que tengo son recuerdos tristes...? ¿Por que sigo viva? —Ryuuzaki no sabia que decir, no se sentía preparado para esa situación, nunca había sido bueno en expresarse, nunca había sentido dolor por la pérdida de nadie, pero en esos momentos sentía que su corazón estaba siendo oprimido ¿eso era normal? Nunca creyó que su órgano vital se sentiría así, era como si en cualquier momento este dejaría de latir para siempre.

Se mantuvo callado, Misa sollozando en su pecho, sintiendo como su corazón era torturado por esos sollozos que salían de los labios de Misa, sintiendo su playera blanca lentamente comenzar a ponerse a ponerse húmeda por las saladas lágrimas que derramaba la rubia. Así estuvieron un largo rato, mientras los sollozos de Misa comenzaban a calmarse lentamente, Ryuuzaki solo miraba un punto en la pared sin soltar a la rubia no importándole que todo el peso de esta estuviera sobre él, se preguntaba por que se sentía de esa manera no era la primera vez que la miraba llorar, pero era la primera vez que sentía el dolor de esta en su propio ser.

La rubia se separo lentamente de él llamando su atención, los ojos rojos de tanto llorar de Misa miraron a los suyos, unas cuantas lágrimas resbalaban por sus mejillas, sonrió torcidamente sin importarle por primera vez su apariencia, retiro una de sus manos de la espalda de Ryuuzaki donde se habían estado aferrando todo este tiempo, se limpio las lágrimas con descuido tratando de encontrar nuevamente su voz.

—¿Ryuuzaki me querrías aún si no soy linda? —esa pregunta sorprendió al pelinegro, Misa bajo un poco los ojos nublados por unos momentos para inmediatamente volver a mirar a Ryuuzaki. Se puso un poco de puntillas sin sin dejar de abrazar al chico, acercándose al rostro de él sin importarle estar tan cerca de él. — ¿lo harías? —insistió acortando un poco más la distancia entre los dos, sus labios quedaron a poco centímetros de los de él provocando que sus alientos chocaran levemente, el aliento de Ryuuzaki olía a dulce atrayendo a Misa un poco más a su rostro.

Quizás era por el efecto del alcohol que le recorría todo el cuerpo o por el dulce aroma de su aliento sobre su boca, pero Misa tuvo la necesidad de acercarse más a sus labios acortando tanto el espacio entre los dos juntando sus labios suavemente, Misa cerro los ojos encontrando cálidos aquellos labios sin recibir rechazo del dueño de estos. Se animo a juntarlos más sintiendo por primera vez la sensación cálida recorrer todo el cuerpo, sus labios sabían dulce.

Ryuuzaki se sorprendió, no sabia que hacer en esos momentos cuando sintió los labios de la chica sobre los suyos, nunca se había imaginado que algo así fuera tan extraño y a la vez reconfortante, nunca había sentido la necesidad de cometer un acto parecido, pero los labios de Misa eran tan suaves y delicados contra los suyos que no pudo evitar cerrar los ojos dejándose llevar por la voluntad de ellos. Pero Misa se encontraba borracha, no era algo que en realidad quisiera hacer ¿verdad? Eso no estaba bien, él no podía aprovecharse de una situación así aun que los labios de ella se sintieran tan bien que le provocaban extrañas reacciones en su cuerpo.

Lentamente se separo de ella, sin brusquedad, abrió los ojos regresando de aquel extraño viaje de sentimientos y reacciones extrañas, miro el rostro de Misa tranquilo con los ojos cerrados, parecía más calmada en esos momentos, se miraba más hermosa que antes... Quizás se lo estaba imaginando, pero su rostro le hacia recordar a un ángel melancólico. Cuando ella abrió sus ojos nuevamente se sintió cohibido por primera vez en su vida, todo eso para él era extraño y fascinante por partes iguales.

—Necesiras dormir —hablo después de salir del extraño momento, Misa miro trate el suelo pero sin sentir ese dolor nuevamente en su pecho, no quería regresar a esa habitación no se sentía segura en ella, sin en cambio ahí se sentía más reconfortada.

—No quiero... No quiero quedarme sola ahí —confeso con voz débil, abrazando nuevamente a Ryuuzaki quien se lo tomo con más calma.— ¿puedes quedarte junto a mi? —pidio con voz suplicante, Ryuuzaki no supo que contestar, simplemente cargo a la chica en sus brazos en forma nupcial, no hacia falta expresarse con palabras, no la dejaría sola en ese estado.

Camino a la puerta abierta de su habitación reafirmando el agarre para no soltar a la joven por accidente, allá afuera estaba oscuro aun que se iluminaba un poco el pasillo, camino con sumo cuidado por este en la dirección de la habitación que le pertenecía a la rubia mientras esta solo se acurrucaba en su pecho sin decir palabras de quejas por ser cargada de ese modo, lentamente los ojos de Misa se comenzaron a cerrar sintiendo el cansancio de ese día mil veces más que antes. Solo sintió ser depositada en la suavidad de su cama, fue tapada por las sabanas de esta misma en medio de la absoluta oscuridad.

Tomo rápidamente la mano de Ryuuzaki, impidiendo que este pudiera separarse de ella sin escuchar queja por sus actos, sonrió un poco encontrando cálida la mano de este mientras cerraba nuevamente los ojos, en esos momentos se sentía protegida, como se había querido sentir en todos esos días. Y con ese pensamiento por fin pudo consiliario el sueño.

Ryuuzaki no dijo nada, se quedo sentado a la orilla de la cama con la espalda recargada en la pared, con su mano derecha entrelazanda con la de la rubia que a juzgar por su respiración le indicaba que se había quedado dormida al instante. Traro de pensar en lo que había pasado momentos antes en su habitación, él bien pudo seguir el beso pero no quería hacerlo en el estado en que se encontraba la rubia ¿mañana recordaría lo sucedido? Había leído que algunas veces aparecía la amnesia después de haber bebido en grandes cantidades como Misa lo había echo, y si recordaba lo sucedido ¿cual seria su reacción? ¿Lo odiaría? Era la primera vez que le preocupaba algo así pero claro, con Misa había estado experimentando miles de "primeras veces" a lo largo de su estadía ahí.

Lentamente comenzó cerrar los ojos sintiendo sueño, no era alguien que necesitara tantas horas de sueño, pero el calor de la palma de Misa era como un anestésico para él, sintiendo poco a poco relajarse sus músculos cayendo en los inconfundibles brazos de morfeo. Y así, con la mano entrelaza con la de Misa, se quedo dormido.

CONTINUARA...