CAPÍTULO 11. UNA INCOMODA INVITACIÓN (Parte II).
NI SAILOR MOON, NI SUS PERSONAJES ME PERTENECEN. TODO ES PROPIEDAD DE NAOKO TAKEUCHI.
Las canciones "Into my arms" y "Te esperaré" son propiedad de Nick Cave & The Bad Seeds y Julio Jaramillo.
Estaba feliz, no debería estarlo pues era su amiga la que se encontraba triste y lo sabía, la mirada de Haruka se veía tranquila a pesar del dolor. Makoto corrió a ver Haruka cuando Minako le contó por teléfono la noticia sobre el rompimiento, se llamaban regularmente aunque no se veían, por lo que necesitaba apoyar a su amiga.
Ahí estaba la rubia contándole los detalles sobre el torneo de laser tag, Makoto comentaba sobre su embarazo. Ambas estaban tan relajadas que era un alivio que Mimi al fin desapareciera.
-No seas tonta Haruka. Por eso les dije en hanami que ya sabiendo que todo marchaba bien decidimos comentarles. Esta pequeña ya tenía tres meses de gestación.
-Me es increíble saber que la pequeña Mako tenga cinco meses. Siempre pensé que estas cosas las haríamos juntas.
-Bueno tendrás que esperar un poco más.
La rubia suspiró con tristeza y Makoto se sintió mal.
-Quiero algo como lo que tienes con Nephrite o lo de cabeza de bombón con Mamoru. Creí tenerlo con Mimi, pero sólo me lastimé. Estoy cansándome de esperar por esa mujer, no creo que me vea… No existe.
-Tranquila ya llegará, viene lo más rápido que puede Haruka. Sólo debes esperar un poco más.
La rubia le sonrió, de pronto sus ojos esmeraldas se quedaron en un punto fijo. Makoto giró la cabeza para observar lo que su amiga miraba.
-Espera un poco… Es raro que dejes la puerta abierta.
-Es verano y hace mucho calor.
Los ojos de Haruka no se movían de la puerta, no se había dado cuenta que Makoto también miraba en esa dirección. Makoto no había descifrado lo que distraía a su amiga, pero algo esperaba.
-Demasiado, debes comprar un ventilador…
Escuchó unos pasos y la vio, Haruka esperaba a Michiru.
-O podrías dejar de ser tan stalker.
-¿De qué hablas?
Las mejillas de Haruka estaban ligeramente coloradas.
-Deberías aprender a fingir. Cambiaré el tono de mi móvil para cuando me llames… "Every breath you take"- decía burlona.
-ERES TAN GRACIOSA… No sé de qué rayos hablas.
Haruka desvió la mirada, desde que se enteró de que Michiru salía con alguien se habían distanciado. Eso le había dolido a la rubia, no sabía cómo acercarse a la violinista quien siempre escapaba al verla.
-Sí claro- reía Makoto.
-¿Se puede Tenoh?
Ernesto la miraba pícaramente.
-Ya tienes la cabeza dentro ¿no? Puedes meter todo tu cuerpo.
-Es que me siento tan querido por ti. ¿No te he comentado Makoto? Desde hace unas semanas me espera afuera de su oficina para saludarme.
Comenzó a molestar. Makoto miró divertida a Haruka que tenía el ceño fruncido parecía estar sumamente cabreada por las palabras de Ernesto.
-¡Ah sí!- se burlaba la castaña.
-Claro, es por mi porte. Algunas veces llegamos juntos y entonces espera a Aino, lo cual es un tanto absurdo porque ella está en las primeras oficinas. Lo malo es que hoy llegamos juntos los tres ¿verdad?
-Estás alucinando.
Le dijo la pianista más roja que un tomate, Makoto tapó su boca con una mano para reír discretamente.
-Ahora entiendo por qué la puerta está abierta.
Makoto siguió el juego de Ernesto y él sonrió con malicia.
-Bueno yo quería saludarte Makoto, nos vemos Tenoh.
Se despidió y al salir de la oficina comenzó a cantar. La pianista se asustó por lo que su amigo entonaba con fuerza pues sabía que Michiru hablaba varios idiomas y entendía perfectamente la lengua madre de Ernesto.
"Ya no puedo acercarme a tu boca sin deseártela de una manera loca
Necesito controlar tu vida, saber quién te besa y quién te abriga…"
Haruka miraba con furia a su amigo caminar, él se encontró con Michiru en su camino de regreso a su oficina. No supo la reacción de la violinista pues la cara de Ernesto le estorbó y él mantuvo la misma sonrisa pícara todo el trayecto.
-¡Qué imbécil es!
Makoto se moría de la risa con la reacción de su amiga.
-Cálmate. Simplemente cantó, pero si te queda el saco.
-No hay sacos, es sólo un maldito loco. ¿Cómo se le ocurre semejante tontería?
Haruka escondía su rostro en la pantalla de su computadora.
-Pudo tener la puerta abierta y escuchar- mencionó con voz baja.
-Entonces sí esperas a alguien todos los días.
Makoto analizaba a su amiga.
-No… No espero a nadie, ellos piensan que los espero, pero no es así… Me tardo al encontrar mis llaves.
-¿No llevas siempre las llaves en la bolsa del pantalón?- volvió a burlarse.
-Ah… Sí, sí… Pero ahora las guardo en mi portafolio, por eso me tardo.
La habían pillado, Makoto daba unas enormes carcajadas al comportamiento de Haruka.
-Claro. Es bueno crear nuevos hábitos Haruka.
-Exacto. Te voy a dar una primicia Mako, deja acerco el teclado.
-¿Mantienes la mente ocupada?
-Algo así. Ya tenía la melodía, pero hace poco escribí la letra. Quería que la bebé y tú la escucharan primero, espero que les guste.
Haruka prendía el teclado y revisaba el volumen. Suspiró, aclaró su garganta y puso los dedos en las teclas, los acordes empezaron a invadir la oficina de la rubia, era tan delicado. Cerró sus ojos y una voz profunda acompañó la melodía.
I don't believe in an interventionist God
But I know, darling, that you do
But if I did I would kneel down and ask him
Not to intervene when it came to you
En ese momento la música cambió el ambiente perecía ser un poco más fuerte, no dejaba de ser delicada y llena de amor.
Not to touch a hair on your head
To leave you as you are
And if he felt he had to direct you
Then direct you into my arms
Haruka sonrió al momento de cerrar los ojos, parecía pensar en alguien.
Into my arms, oh Lord.
Makoto sentía que su bebé también estaba disfrutando de la voz de Haruka y todo ese ambiente que su amiga estaba creando. Era una balada tan romántica que no parecía que la rubia pasara por un rompimiento.
And I don't believe in the existence of angels
But looking at you I wonder if that's true
But if I did, I would summon them together
And ask them to watch over you
La castaña tenía una mano en su pecho y otra en el vientre, su corazón saltaba cada que su amiga deseaba buena fortuna para esa persona a la que le cantaba. Pedía porque la viera, que trajeran a esa persona a su lado.
To each burn a candle for you
To make bright and clear your path
And to walk, like Christ, in grace and love
And guide you into my arms
¿Cómo había pensado en esa letra? Era verdaderamente hermosa, Makoto se emocionó al ver a su amiga tocar. La melodía cambió de nuevo, parecía un secreto entre esa persona y la rubia.
But I believe in love
And I know that you do too
And I believe in some kind of path
That we can walk down, me and you
Una lágrima corrió por la mejilla de la castaña, pues pedía con todo el fervor de su corazón que esa persona siempre fuera feliz, además de ser guiada a sus brazos.
So keep your candles burning
And make her journey bright and pure
That she will keep returning
Always and evermore
Into my arms, oh Lord…
La música comenzó a parar lentamente, Haruka se veía tan concentrada que esperaba que ese mensaje hubiera llegado a la persona que le cantaba y a quien pudiera intervenir para que lo que deseaba con su corazón ocurriera pronto. La rubia la miró expectante a que Makoto dijera algo.
-Es hermosa Haruka, ¿en qué o en quién pensabas?
-Ese es un secreto Mako- ambas rieron.
-Qué mala eres.
Makoto puso una mirada tierna.
-Hace un tiempo tuve una platica con una colega, me quedé pensando mucho en sus palabras. Así surgió la letra. No es nada del otro mundo.
-¿Ya no le hablas a Michiru?
-Conoció a alguien y obviamente le da más prioridad a salir con esa chica.
Makoto notó un ligero airé de melancolía en la voz de su amiga. Estaba segura de que a Haruka le gustaba Michiru, al parecer la rubia no se había dado cuenta aún o no quería aceptar las cosas.
-¿Celos?
-No, al contrario. Estoy feliz por Michiru, al fin se dará la oportunidad de salir con alguien… Continuar su vida.
-¿No ha pasado algo entre ustedes?
-Nada. Así debe de ser, primero debo resolver mi caos sentimental y después pensaré si quiero salir con alguien.
-Tienes razón Haruka, me alegra saber que no te quieres apresurar.
-¿Qué me cuentas del nuevo restaurante?
-Antes de abrirlo debemos escoger a un excelente chef que se haga cargo de él.
-¿Ya pensaron en alguien?
-Sí. Vendrá para aprender las recetas, ayudará a Nephrite cuando yo deba de estar en incapacidad, antes y después de tener a la bebé.
-¿Quién es?
-Si adivinas te hago tu comida favorita.
-No tengo idea Mako, perdí la apuesta.
-Igual te haré de cenar Haruka.
-Yo te ayudaré a cocinar Mako, no te preocupes.
-¿Podemos postergarlo un poco? Nephrite y yo vamos a estar ocupados en ayudar a nuestra colega para que aprenda todo.
-Claro, no tengo problemas con eso. ¿No me dirás quién es?
-No.
Rio pícaramente Makoto, Haruka hizo bola un papel y se lo arrojó en la cara. Ambas amigas comenzaron a jugar en la oficina de la pianista. Después de todo el rompimiento no le había afectado tanto o eso dejaba ver la rubia.
Por otro lado, Michiru había dejado de revisar algunos trabajos de sus estudiantes al escuchar a Haruka tocar el teclado, puso mucha atención a la letra. Tenía un vuelco en el corazón, levantó la mirada y se encontró con un Ernesto que la miraba divertido. Él la saludo y ella regresó el gesto con la mano. Lo vio escribir algo y levantó una hoja de papel que mostraba un "genial ¿no?" y Ernesto regresó a lo suyo.
Aún no tenía el valor de hablar con la rubia para pedirle el favor que Seiya quería, esa canción la volvió loca. Seguramente Mimi le había pedido perdón y Haruka decidió regresar con ella, un gesto de desagrado se dibujó en su rostro. No podía ser eso, quizá no hablaba mucho con la pianista, pero sí con Ernesto y Minako. Ellos le habrían dicho algo y siendo honestos Makoto tampoco estaría allí si ese fuera el caso.
-No…
Susurró, llevó sus manos a la boca para enmudecerse por completo... Pudo escuchar que Makoto le comentaba sobre hacer una cena, Haruka le pidió que le dijera el nombre de alguien. ¿Era una cita a ciegas? Makoto le presentaría a una mujer y quizá por eso la canción. ¿Tanta emoción tenía por alguien que no conocía?
-Haruka no puedes salir con alguien más, no me hagas eso… Que cosas digo, yo salgo con Elsa, es mi novia y no debo pensar en ti… Me odiaré si sales con alguien más… No te enamores de otra mujer Haruka, por favor no te atrevas.
Miró a las amigas salir de la oficina, se sonreían en complicidad. Makoto sintió la mirada de Michiru, volteó a verla y la saludó cortésmente, la violinista imitó el gesto de la castaña. Se encontró con los ojos de Haruka, la ternura que sus ojos esmeraldas le regalaban era algo que la hacía sonreír como una adolescente.
-Dime Mako, sabes que odio las sorpresas.
-Pon esas neuronas a pensar Haruka.
Michiru regresó a la realidad, la rubia la dejó de ver tan rápido que un pesar se instaló en su corazón. Bajó la mirada para continuar con su trabajo. Las amigas se alejaron de las oficinas. Haruka le insistía a Makoto saber el nombre del chef que llegaría a ayudarle, ninguna imaginó que Michiru había escuchado la plática y había mal entendido todo.
Otro día terminaba, Michiru no le habló a Haruka pues un nuevo sentimiento se instaló en su corazón. No podía, no debía enamorarse de alguien que no fuera Max, no traicionaría a esa dulce chica con la que pensó casarse.
Había llegado más temprano de lo que usualmente lo hacía, tenía la puerta cerrada de su oficina y aún estaba molesta por la plática que había sostenido con su novia hace un par de días. Tenía razón en algo, debía dejar de idealizar a Max, pero eso no le daba el derecho de hablar mal de Haruka o expresarse así de Maxine, hablaría con ella después cuando estuviera más calmada.
Salió de sus cavilaciones al escuchar que alguien cantaba por el pasillo una especie de rap, reconoció la voz inmediatamente.
-¿Haruka qué cantas?
Se sorprendió al ver que la rubia no abría la puerta de su oficina.
-¡Michiru! Yo… Cantaba… "Butterfly" de Crazy Town. Llegaste muy temprano.
El rostro de Haruka se tiño de rojo y se sintió descubierta.
-Sí, es que necesitaba revisar algunas cosas para las clases que daré hoy.
-Es bueno que seas tan dedicada- le sonrió la rubia.
-Haruka… ¿Podríamos hablar?
La violinista estaba nerviosa, Haruka siempre la ponía así. Como siempre iba con su traje sastre, pero en lugar de llevar su saco la rubia llevaba un suéter un poco ajustado que no le permitía quitar la vista de su amiga. Al darse cuenta de lo que estaba pensando miró con miedo a la pianista, la culpable de todos sus sentimientos contradictorios y respiró para dominar sus locos pensamientos.
Haruka buscaba sus llaves en el portafolio, parecía no tener idea de lo que su traicionera mente empezaba a crear. Esperaba que Setsuna hubiera hecho los uniformes para el torneo ajustados, así su jersey le dejaría ver si la rubia tenía el cuerpo marcado o no. Michiru mordió sus labios con todo el deseo que despertaba la pianista en ella, sacudió su cabeza y se regañó por aquel pensamiento.
No, Haruka no era carne de primera, sonreía con pena y al fin vio a la rubia a la cara. Ella lucía bastante divertida por las muecas que Michiru gesticulaba.
-Disculpa la tardanza no encontraba mis llaves. Sabes que siempre tengo espacio para ti. ¿Quieres pasar?
-No, aquí está bien… Haruka yo sé que no hemos hablamos mucho. No pienses que soy una interesada, pero necesitaba pedirte un favor.
-¿En qué puedo ayudarte Michiru?
El corazón de la rubia estaba muy acelerado cosa que le molestaba mucho. Pudo ver que Michiru se mordía el labio y eso le había gustado, estar cerca de la chica de cabello aqua la confundía mucho e intentó tranquilizarse. Si entraban a su oficina la besaría sin importar que su mejilla recibiera una buena bofetada ¿qué rayos pensaba? Respiró profundamente y le puso atención a Michiru.
-Seiya me pidió que le ayudaras con un proyecto y quiere que compongas las piezas musicales, le gustaría hablar contigo- le comentó apenada.
-Eso es… Hace mucho que estoy alejada de todo lo que implica el espectáculo Michiru.
-Por favor, habla con él. La verdad luce desesperado y hace mucho le dije lo buena que eres.
-Él es alguien muy importante para ti… Mira puedo hablar con él hoy a las nueve de la noche. ¿Ya sabes el día que nos toca jugar?
-Muchas gracias Haruka. Iré en la tarde a ver lo del torneo... Me retiro.
La chica hizo una reverencia y se giró para entrar a su oficina. La rubia tomó el valor suficiente para hablar antes de que Michiru se metiera.
-No es nada. Extrañaba hablar así contigo… Es decir… Hablar en el trabajo y no sólo en laser tag.
-Yo también Haruka. Te avisaré en la noche sobre el día en que participamos.
-Espero que no sea el viernes.
-Yo te informaré, no te apures.
Ambas sonrieron apenadas, después de todo Michiru era la que se había alejado de Haruka. No sabían que decir, Michiru estaba completamente perdida en los ojos de Haruka.
-Te noto enojada ¿estás bien?
Haruka retuvo un poco más a Michiru, era un momento que quería aprovechar. Estar junto a ella le hacía sentirse tranquila, no importaba que fueran segundos.
-Tú sí que sabes leerme. Tuve una pequeña discusión con mi novia, estábamos hablando de Max y me dijo que dejara de idealizarla, me hizo rabiar porque no tiene que faltarle al respeto a su memoria. Suena tonto lo sé, pero ella es alguien importante en mi vida y aunque Elsa sea mi novia no debe de hablar mal de alguien que ya no está para defenderse.
-Sí… Sí. Tienes razón debería comprender tus sentimientos y respetar a las personas que forman o formaron parte de tu vida. Habla con ella tranquilamente para que lo entienda.
El momento en el que Michiru dijo "novia" el mundo de Haruka se detuvo, hay veces que los segundos se vuelven eternos y ese momento era uno de esos para la rubia.
-Gracias por el consejo Haruka ¿Te sientes mal?
Michiru notó que la rubia estaba pálida y se preocupó pues nunca había visto a Haruka así.
-Seguramente me bajó la presión, tomaré algo no te preocupes.
-¿Crees que es posible que nos hablemos como antes?
-Absolutamente Michiru- fingió una sonrisa.
-Le avisaré a Seiya y de nuevo muchas gracias.
-No tienes nada que agradecer. Mira si es alguien importante y querido para ti, lo es para mí.
-Tú siempre diciendo cosas lindas Haruka. Nos vemos a la hora del almuerzo.
-Sí, en el almuerzo. Ten… Una hermosa semana Michiru.
Haruka entró a su oficina, dejó su portafolio en el escritorio y se dejó caer en la silla. ¿Por qué diablos se paró su corazón al saber que Michiru tenía novia? Esa sensación tan horrible que tenía en su pecho era muy irracional, tan hermoso que era su día y esa tonta noticia le había arruinado la semana.
Todo por la culpa de la imbécil novia de Michiru, ¿quién era la persona que besaba a la violinista? ¿sería bonita? Podría ser, pero era una tarada por competir con un fantasma. Michiru estaba en un proceso de duelo y tenía que apoyarla, no se merecía estar con ella si seguía con ese comportamiento. ¡Eso qué le importaba a Haruka! Michiru salía con alguien y eso le había molestado… Si tan sólo la hubiera besado aquel día y dejado esa cobardía de lado, seguramente otra historia se estaría contando.
-¡Qué tonterías estoy pensando! No tiene mucho que terminé con Mimi.
Se regañó dándose un golpe en la frente muy violento, suspiró, recargó sus codos en el escritorio y miró una hoja de papel. Sacó una pluma de un cajón, se acercó la hoja en blanco para comenzar a escribir.
"No debo confundir mi cariño por mi amiga con un enamoramiento".
Escribió varios renglones, no debía olvidarlo. Ese día todo era estúpido para la rubia, incluso ella y sus reacciones sin sentido.
Sin saberlo del otro lado de la pared Michiru estaba completamente triste, decir la palabra novia frente a Haruka le dolió hasta el alma e inmediatamente se quiso retractar. ¿Por qué era tan cobarde? No se sentía lista para involucrarse emocionalmente con alguien y por eso estaba segura con Elsa. Sin embargo, eso no importaba si se trataba de aquella rubia pues era totalmente natural para ella sentir esos nervios, la felicidad y sobre todo la atracción que esa mujer le causaba.
Estaba el factor de saber que Haruka podría enamorase de alguien más, debía descubrir quién era esa mujer que Makoto le presentaría a la rubia. Entre más cerca estuviera de Haruka esa intrusa se alejaría, no iba a dejar que alguien más besara a su pianista.
-Ella no es mía, yo tengo novia y es lo mejor.
Michiru tomó su collar, miró el anillo que Max le había dado…
"No debo enamorarme de alguien más. No puedo olvidarte Max ".
Se repetía en forma de mantra, no iba a fallarle a su prometida. No debía olvidar la promesa que le hizo aquella tarde en el cementerio.
"¿Qué rayos me ocurre?" Se preguntaban ambas chicas, ambas buscaban eludir lo que estaba despertando en sus corazones a cualquier precio. Ninguna quería aceptar que estaban enamorándose la una de la otra. Debían solucionarlo, no importaban las consecuencias.
Minako, Kunzite, Makoto, Nephrite, Usagi, Mamoru y Haruka estaban en la casa de los Díaz. Akane estaba emocionada por tener a todos sus amigos en casa, Ernesto llevaba más cerveza a sus amigos con los que hablaba animadamente. Por momentos veía a Haruka pensativa y alejada de todos, seguramente pensaba en Mimi, puso los ojos en blanco pues odiaba esa idea. Al final de cuentas debía entender que su amiga pasaba por un rompimiento y ver a tantas parejas le debía doler.
Sintió que alguien tocaba su espalda y al girar su rostro pudo ver a Minako, esa mujer rubia que adornaba su peinado con ese gran moño rojo era su mejor amiga. Había encontrado una nueva familia en esos amables seres humanos y estaba agradecido con su esposa por convencerlo de vivir en Japón.
-Nuestro plan no va bien latin lover. La sorpresa no llega y no lo hará.
-Todo es culpa de la torpe de Tenoh.
-Nosotros nos tardamos Díaz, te dije que debíamos hacer esta velada bohemia hace un par de semanas.
-Aino dices locuras, eres la diosa del amor. Debes de solucionar esto de una buena vez.
-Pero no soy cupido, ese es tu trabajo… Dah.
Minako palmeó la espalda de su amigo fuertemente, él simplemente la miró fingiendo enfado.
-Pues te equivocaste al pensar que ambas se gustan.
-Se gustan, lo juro… Es que son tan torpes. ¿Invitaste a Michiru?
-Obviamente mi estimada, pero sé que no te gustará lo que te voy a decir.
Minako puso un gesto de confusión, tal vez Ernesto sabía que la violinista no iría.
-Suelta las cosas ya para que después pueda golpearte.
-Invité a Kaioh como era el plan, me agradeció la invitación. Le comenté que podía venir con cualquier persona y ella me dijo que vendría con su novia.
-¡QUÉ!
Ese grito hizo voltear a todos los amigos que miraban con extrañeza a ese par de locos. Ernesto se rio avergonzado, movió su mano restando importancia.
-Ya saben cómo es de escandalosa.
-Pues si era una sorpresa para Akane o todos los presentes, me temo que la acaba de arruinar.
Comentó Haruka haciendo reír a los demás.
-De ser así lamento decirles que no estaremos presentes- expresó Mamoru.
-Nos gustaría quedarnos más tiempo, pero debemos ir a la fiesta de aniversario de mis padres.
-Espero que a tus padres les guste la comida que hicimos Usagi.
-La prepararon ustedes dos Makoto, la amarán como siempre.
-Muchas gracias.
Makoto comenzó a llorar y sus amigos se quedaron sin palabras. Nephrite la abrazó con mucho amor.
-Es parte del embarazo chicos, sus sentimientos están a flor de piel.
-Se nota.
Dijeron al unísono, se despidieron de Mamoru y Usagi quienes vestían de forma elegante por el evento familiar.
-Te apuesto Akane que todos en esta casa vamos a festejar 27 años de casados como la familia de Tsukino.
-Amo cuando hablas así Eru.
-¿Recuerdan cuando no podíamos decir el nombre de Ernesto?
Los chicos comenzaron a reír por aquel recuerdo de Kunzite.
-Son cuatro años viviendo en Japón y aún no me acostumbro a eso. Sigo sufriendo con mi nombre.
-Todos decíamos Erunesuto.
Mencionó Makoto, todos sonrieron por tal estrés al intentar decir bien el nombre de su amigo.
-Conmigo no se molesta por decirle Eru.
-Eres su esposa Akane, esa es tu ventaja.
-Tienes mucha razón Haruka.
-No me molesta, simplemente es muy raro. Al final me voy a acostumbrar chicos.
-Mina y Ernesto nos dijeron que era una noche bohemia. Hemos comido, tomado cerveza y conversado mucho ¿dónde está lo bohemio?
-Nephrite tiene razón- apoyó Kunzite.
-Podemos ir al patio y comenzar con todo. En el garaje tengo mis instrumentos.
Todos estuvieron de acuerdo, el calor era tan fuerte que hacer que Mina y Ernesto cantaran en la sala sería una tortura. Todos salían, al momento en que Haruka seguía a sus amigos fue detenida.
-Espera Tenoh, necesitamos hablar contigo.
La sujetaron Minako y Ernesto.
-Parecen unos locos, ahora entiendo la razón por la que se llevan tan bien.
-¿Por qué no nos dijiste que Michiru tenía novia?
Preguntó Minako bastante molesta.
-Yo me enteré hace un par de días. Además, a ustedes no les afecta.
-Me estresa que seas tan cabeza dura Tenoh. Es una noche romántica.
-Exacto, la diseñamos para el amor.
-Bien, harán que el romance fluya para todos los que están aquí.
-No tonta, no queremos inspirar al amor de Michiru y su novia. Eso si viene.
La voz de Minako dejaba ver su molestia, Ernesto movía la cabeza afirmativamente pues él pensaba lo mismo que su amiga.
-¿Por qué no?
-QUEREMOS QUE SALGA CONTIGO.
Gritaron enfurecidos, Haruka los miraba impactada pues sus amigos la intimidaban. Ya sabía que Ernesto se imaginaba algo sobre la pequeña atracción que sentía por Michiru… Olvidó que, si él lo sabía era obvio que Minako también pues esos dos eran sumamente cercanos y no se ocultaban nada.
-Chicos no digan tonterías, acabo de terminar con Mimi.
-Ya casi es un mes y medio de eso Haruka. No nos niegues que te gusta Michiru.
-Lo niego porque no siento eso por Michiru. Es guapa, eso es muy cierto, pero es todo, no siento nada más.
-Aino sólo habló de gustar, no de algun tipo de sentimiento.
Haruka hizo un chasquido con su boca, esos dos sí que eran unos metiches. Se reprendió por hablar de más, ahora no la dejarían de molestar.
-¿No te molesta saber que está con alguien más Haruka?
-Exacto, alguien más besa a la chica de tus sueños. Debes actuar Tenoh.
-No quiero que digan esas cosas. Michiru es mi amiga, una amiga a quien estimo mucho… Chica de mis sueños, qué tontos.
-Estás celosa, no lo puedes ocultar.
-Mina deja de insinuar cosas que no son reales… Yo… Me cansé de esta platica tan absurda, tomaré esta cerveza y alcanzaré a los demás en el patio.
Haruka salió corriendo de la sala, empezaba a ponerse roja y eso era lo peor que podía hacer frente a esos dos. Acaso era tan obvia con lo que empezaba a sentir por Michiru, no sabía si estaba lista para ver a la chica entrar con su novia. Les pedía a todos los dioses que no llegaran y si lo hacían esperaba que pudiera esconder ese descontento.
Lo pensó un poco más, no eran celos los que sentía. No por la novia de Michiru, eran celos de no tener a una persona a su lado, extrañaba a Mimi, pero no a esa con la que terminó. Extrañaba a la Mimi con la que comenzó a salir ella era linda, atenta, cariñosa y alegre.
-¿Te ocurre algo?
-Mako…
-¿No te diste cuenta de que ya estabas sentada?- agregó Akane.
-No, lo siento chicas.
-Has estado así de pensativa la mayor parte de la reunión. Me preocupas Haruka, hasta la bebé está inquieta.
-Lo siento chicas, en especial a ti pequeña.
Haruka sobó el vientre de Makoto, la bebé se movió al sentir el contacto con la rubia.
-¿Piensas en Mimi?
-Así es Akane… Sé que no la aguantaban, pero compartí muchos años a su lado. Verlos a ustedes tan felices, me hace desesperarme y siento que esa persona especial no me puede ver.
-No te desesperes, primero debes de salir de esta etapa de duelo.
-Akane tiene razón. En cuanto resuelvas lo que hay en tu mente y corazón, lo demás llegará sólo.
Las chicas escucharon el timbre de la puerta, pero no le prestaron atención pues consolaban a su amiga. Haruka se dejaba querer por ambas mujeres, Makoto tomaba su mano y Akane jugaba con su rebelde cabello cenizo.
-Tu cabello es muy sedoso Haruka.
-Lo cuido mucho, porque siempre le gustó a mi madre.
-Me hubiera encantado conocerla.
-La señora Sora era un amor. Me enseñó muchos secretos de cocina.
Makoto interrumpió su relato al escuchar que alguien aclaraba su garganta, como las tres daban la espalda a la puerta francesa que dividía la casa del patio voltearon. Haruka abrió los ojos tan grandes como si fueran unos platos, Akane sonrió al ver a Michiru y a su acompañante.
-Ya llegó Kaioh y su novia quien se llama… Elsa.
-Mucho gusto.
Expresaron todos, levantándose de sus lugares y haciendo una reverencia. Elsa se fue presentando con los amigos de trabajo de Michiru, se mostraba alegre muy diferente a lo que era con Setsuna. El gusto le duró poco al reconocer esa cabellera ceniza, ese rostro, esos ojos y la voz que toda la vida la habían atormentado. Recordó las derrotas y la soberbia de esa jovencita que le restregaba el triunfo en la cara.
-Increíble, no esperaba ver a Haruka Tenoh.
La rubia le sonrió cortésmente y estiró su mano.
-Es un gusto conocerte Elsa. Michiru habla mucho de ti, todos la estimamos. Tienes demasiados ojos sobre ti.
Elsa estrechó la mano de la rubia de cabello cenizo, sintió su cabeza hervir porque la rubia no la reconocía.
-No te acuerdas de mí ¿verdad?
-No, lo siento.
-Me conociste en la preparatoria Haruka.
La rubia se sintió mal pues en esa etapa de su vida fue muy coqueta, enamoraba chicas, salía con ellas y en cuanto se aburría las desechaba. No fue su mejor momento, aborrecía recordar lo que fue en la adolescencia. Maduró por un grave error que cometió en su primera escuela preparatoria, antes de conocer a sus amigas, quizá la novia de Michiru era una de esas pobres chicas con las que se divirtió.
Esa mirada de odio que le brindaba no era gratis, seguro esa debía ser la razón y aunque no la recordaba lo mejor era ofrecer una disculpa por el daño ocasionado. Miró de reojo a Michiru quien a su vez miraba enojada a su novia, no entendía la razón y decidió hablar.
-Lo lamento Elsa, no te recuerdo. Eso es ser una canalla desde cualquier punto de vista… En mi primer año de preparatoria hice muchas cosas tontas, incluso rayaban en lo malicioso. Es decir, dejé a una chica en el bosque al que fuimos a acampar. Mientras ella iba por la leña yo me fui en el auto de mi padre, supongo que tardó mucho en llegar a su casa… Ella no llevaba automóvil.
Todos miraron sorprendidos a Haruka que realmente lucía apenada por el relato que estaba dando. La dulce y tierna pianista fue una desgraciada de joven.
-Realmente no recuerdo qué te pude hacer, no sé si fue en alguna cita o lo que sea que te pudiera lastimar con mis actitudes inmaduras. Sé que no puedo ofrecerles disculpas a todas esas chicas pues a muchas les perdí el rastro y a las que encontré me pudieron perdonar por ser una vil rata… Elsa desde el fondo de mi corazón lamento mucho el jugar contigo también. Te aseguro que mi karma me alcanzó y ya pagué con creces todo lo malo que les hice.
-¡Oh por Dios! No lo puedo creer.
-Fui un monstruo Elsa, ni yo me siento orgullosa de lo que hice. Ya cambié, maduré y te aseguro que no soy una mala persona.
Elsa miró a Michiru con mucho enfado, la violinista estaba en shock pues la dulce y perfecta Haruka Tenoh tenía su lado obscuro.
-¿Dejaste a una chica en el bosque?
Fue lo único que pudo articular la de cabello aqua, era increíble la revelación de Haruka. Notaba que había madurado, aun así, se sentía molesta por enterarse de esa patanería y al mismo tiempo ver el remordimiento en el rostro de su amiga le daba risa.
-Michiru yo… Era muy inmadura e idiota, pensaba que ser rebelde o mala era un plus a mi personalidad. Era popular y creía que podía hacer cualquier cosa. No pensaba en los sentimientos de los demás, aprendí a la mala a respetar.
-Yo lo sé Haruka, cuando somos adolescentes hacemos muchas tonterías. Maduraste y eso es lo importante.
-Por eso Elsa te ofrezco una disculpa de nuevo.
-¿Crees que me gustabas y jugaste conmigo?
-¿No fue eso?
-NO… No has cambiado nada. Podrás engañar a MI NOVIA, pero a mí no.
Haruka se molestó cuando Elsa recalcó que Michiru era su novia.
-Entonces no recuerdo que fue… No era brabucona, reconozco que era la típica chiquilla que gustaba de romper corazones, lo cual no quita el peso a mis errores… Pero no recuerdo.
-¿Por qué no se sientan? Así comen y toman algo.
Interrumpió Ernesto esa charla tan incomoda, Haruka le agradeció con una sonrisa. Michiru tomó de la mano a Elsa para tranquilizarla, no le gustaba armar ese tipo de espectáculos.
-Gracias Ernesto.
-Disculpe las molestias señor Diaz.
-No hay problema. Vamos a relajarnos y a cantar, es noche de boleros ¿no Aino?
-Sí, noche de boleros y amor.
Michiru tomo su lugar en la mesa en la que los amigos se encontraban reunidos, para su incomodidad estaba frente a Haruka. Elsa miraba hostilmente a la pianista, mientras la rubia la ignoraba.
-¿Cómo se conocieron Elsa?
Haruka quiso ser amable, después de todo la mujer era la novia de Michiru.
-Por suerte en realidad.
-¿Suerte?- comentó Makoto.
-Así es señora Kino. Michiru casi se cae y yo la pude ayudar, digo que es suerte porque me encontré a una hermosa mujer.
Akane, Makoto, Kunzite y Nephrite sonrieron. Elsa podría no soportar a Haruka, pero se notaba que quería a Michiru.
-Yo al igual que Dios no creo en la suerte.
Todos miraron a Haruka, el comentario le molestó y no pudo ocultarlo.
-Por eso dejaste la F1. No aprovechaste la suerte y renunciaste.
-Yo creo en el destino. Si no me hubiese retirado de las carreras, no me habría dedicado a la música, quizá estaría casada con una interesada y jamás habría conocido a Michiru… O Ernesto y Akane.
-Lo importante es que la suerte me sonrió para que Michiru aceptara ser mi novia.
Makoto tomó la mano de Haruka, sabía que su amiga respondería a esa provocación. No quería que perdiera el control pues ese lado de la rubia era como una tormenta.
-Ernesto y Mina nos iban a cantar algo. ¿Les dijeron eso?
-Pensé que todos cantaríamos señora Kino.
-Dime Makoto.
Haruka se levantó de su asiento, miró su botella de cerveza que estaba casi vacía.
-Voy por otra, ¿alguien quiere una?
Sus amigos negaron con la cabeza, la rubia miró a su amigo Ernesto y le pidió acompañarla.
-¿Qué pasa?
-Necesito un cigarro.
-Tú no fumas.
-Últimamente lo hago, así que dame el cigarro por favor.
-Ni yo he fumado porque Makoto está embarazada.
-Iré a la entrada, si te preguntan estoy respondiendo una llamada.
Ernesto suspiró y tomó un cigarrillo de la cajetilla.
-Toma… Pero se más discreta con tus celos.
-¡Qué celos ni que nada! Pensé en Mimi, últimamente la tengo muy presente…
-Tenoh.
-No quiero hablar de eso Ernesto. Sólo quiero salir, fumar esto y dejar de sentir esta envidia que les tengo.
La rubia caminó a la entrada de la casa, emparejó la puerta para no quedarse afuera. Giraba y giraba el cigarrillo que tenía entre las manos. Primero debía amarse y respetarse para poder tener una relación, así esa chica ideal la vería. Por momentos se sentía perdida, el recobrar el control de su vida le costaba pues tenía días buenos y malos. Mimi fue su mundo y se había encerrado en esa relación, ahora podía ver que el mundo era grande de nuevo, eso le aterraba.
Sacó un encendedor de su bolsillo, puso el cigarro en su boca y lo encendió. Dar el golpe al tabaco fue lo peor que había saboreado ¿por qué le gustaba a Ernesto? Realmente eso era asqueroso, una mueca de desagrado se asomó en su rostro. No le quedó y se lo terminó, ese era su castigo por atreverse a pensar en fumar y no lo volvería a hacer, dos veces fueron suficientes.
-11 minutos.
Haruka volteó al escuchar la voz de Michiru.
-¿11 minutos?
-Perdiste 11 minutos de vida con ese cigarro que fumaste.
-Es un castigo. Se lo pedí a Ernesto para ver si algo en mí podría cambiar.
-Que mala elección para hacer un cambio en tu vida.
-Cierto.
Comenzaron a reír, Haruka jugó con su cabello y Michiru quedó hipnotizada en ese momento.
-Haruka, lamento que Elsa fuera tan grosera.
-No recuerdo a tu novia. Su razón debe tener para actuar así, no seas tan dura con ella.
-Seiya y Setsuna no la toleran.
-Uy… Sé lo que se siente, haré que le den una oportunidad.
-Yo tengo que hablar con ella. Debe ser menos brusca con los demás… Aunque es una gran chica.
-No puedo decir lo contrario, la acabo de conocer.
-Gracias por no tomarte a pecho las groserías de Elsa.
-Es que soy genial.
-Además de humilde- bromeó Michiru.
-Demasiado, lo sabes… Necesitaba hablar contigo.
-Lo sé y quiero que sepas que estábamos muy sensibles por eso existió ese momento… Ahora que Elsa es mi novia espero que entiendas que lo único que puede haber entre nosotras es una amistad Haruka.
Michiru miró fijamente a la rubia que la miraba confundida, al parecer no quería hablar de eso. Lo que la violinista ignoraba era que a pesar de que no era el tema que Haruka pensaba tratar, le había dolido escuchar eso, Michiru quería a su novia.
-Eso no era de lo que querías hablar ¿verdad?
-No… Quería decirte que no podré ir al entrenamiento del jueves porque debo hacerme unos estudios de resistencia con mi equipo de hockey.
-¿Qué pasa con el torneo?
-Dijiste que nos toca el sábado en la mañana, puedo ir sin problemas. Los partidos comienzan en tres semanas. Simplemente debo realizar las pruebas y los entrenamientos comienzan luego del torneo de laser tag.
-Gracias por avisarme… Lamento lo que dije antes.
-Tenías que dejar las cosas claras. Ya deja esa cara de castigo.
Haruka tomó a Michiru por los hombros y la sacudió juguetonamente. La violinista sonrió ante las locuras de la rubia, de verdad la pasaba bien a su lado.
-¿Hockey? No lo habías mencionado.
-Mi primo y yo lo practicamos. Cuando regresé a Japón me pidió participar en el equipo.
-¿Juegas con un equipo varonil?
-Sí, fue algo difícil pues sería la única chica. Al saber que estaría como portero dieron luz verde.
-Fabuloso, en que deportivo juegas.
-En la pista de hielo de Juban.
-Es hockey sobre hielo.
-Sí, mañana iré a comprar una nueva máscara y patines. Las guardas están bien y el stick parece estar al 100, aunque…
Michiru dejó de prestar atención, miraba a Haruka con incredulidad, amaba ese deporte, le encantaba patinar. Era excelente, de niña había practicado patinaje sobre hielo y en ese lugar también practicaban hockey. Al dejar de hacer patinaje y concentrarse en la música, se limitó a ver ese juego pues le recordaba esa etapa de su vida. Haruka debía tener el cuerpo bien definido y marcado, ahora que sabía que cargaba casi 30 kilos por todo el equipo de portero de hockey.
-Eres perfecta Haruka.
-Ya lo sabía Michiru.
De nuevo esa boca floja había dejado escapar sus pensamientos, miró a la rubia reír por el comentario y la respuesta recibida.
-Haces mucho ejercicio, por eso lo digo.
-Claro. Sé que me deseas Michiru- bromeó Haruka.
-Siempre me pregunto cómo lucirás sin ropa.
Michiru prefirió seguir el juego de la rubia, que al parecer no se había dado cuenta que realmente sentía lo que le dijo.
-Quizá ya lo sabrías si hubiera tenido el valor de besarte.
-Evidentemente.
-No soy tan fácil Michiru.
-Haruka si me lo propusiera sería fácil. Digas lo que digas caerías rendida a mis pies.
-Tú caíste antes por mí, simplemente soy irresistible.
Michiru comenzó a reír al ver el movimiento de las cejas de Haruka. Estaban coqueteando y todo era un juego al mismo tiempo, se acercaron para seguir con ese pequeño momento.
-Aquí estás Michiru, como no regresabas del baño supuse que estabas con Haruka.
Michiru se quedó helada pues esa cercanía con Haruka era todo menos fraternal. La rubia sin pensarlo ni un segundo puso su mano en la cara de la violinista abriendo su ojo.
-Me parece que ya no tienes esa basura. Parpadea y dime si te sigue molestando el ojo.
-Un poco Haruka, pero quiero que Elsa lo examine.
-Yo no te veo nada Michiru. No es necesario que lo examine.
-Mi novia quiere que yo me asegure Haruka. Hazte a un lado.
Haruka se movió, Elsa la miró con mucha desconfianza. Tomó a Michiru suavemente y revisó el ojo que supuestamente tenía una basura.
-No hay nada ¿quieres que le pida a los Díaz unas gotas para asegurarnos de que salga lo que te molesta?
-Sí, solo para descartar que me vuelva a molestar.
Elsa abrazó a Michiru posesivamente, no confiaba en Haruka para nada y esa aprovechada buscaba cualquier motivo para estar cerca de su novia.
-Debemos regresar con los demás, tus amigos quieren que les ayudes con un instrumento Haruka.
-Tienes razón.
Elsa hizo pasar a Michiru, después entró ella y al final estaba Haruka que caminaba en silencio. Elsa se detuvo y la rubia chocó con su espalda.
-Lo siento, espero no haberte lastimado Elsa.
-Michiru es mi novia, no te quiero cerca de ella. Supéralo Tenoh, ella es feliz conmigo.
-Qué insegura eres.
-¿Crees que no sé lo que planeas? Michiru es mucha mujer para ti.
-Deberías confiar en tu novia, si no lo haces es porque te diste cuenta de que prefiere estar con alguien más. En ese caso lo mejor es que la dejes ser feliz.
-Tú tienes que aceptar que ella prefiere estar a mi lado. Soy a quien besa, acaricia, le cuenta sus sueños y problemas… Con quien hace el amor.
-Felicidades Elsa, si me disculpas mis amigos me esperan. Por cierto, confía en lo que ella siente por ti.
Haruka pasó a un lado de Elsa que apretaba el puño del coraje, maldecía a esa rubia tan prepotente. Perecía no importarle lo que acababa de decirle, pensó que eso le dolería y resultó todo lo contrario; la miró hablar con Michiru que le sonrió y caminó al patio.
-Eres una cobarde Haruka- reía Michiru.
-No tengo ganas de tocar la guitarra o el requinto Michiru.
-Ya Tenoh, no te hagas del rogar.
-Los siento Ernesto, hoy serán un dúo.
-Un trío, yo toco el requinto o la guitarra Ernesto.
-Esa es la actitud Kaioh. ¿Alguna vez escuchaste boleros?
-Dame las partituras, tengo memoria fotográfica y no habrá problema.
Mientras Ernesto le enseñaba las hojas a Michiru y le explicaba el ritmo que llevaba el bolero, Minako intentaba convencer a Haruka de ayudarles.
-El teclado, toca el teclado.
-¿Vas a cantar?
-Mi bella voz es un regalo que debe ser compartido.
-De acuerdo Mina. Conectaré el teclado.
-Estupendo. Chicos escuchen Akane tiene la lista de las canciones que hoy interpretaremos para ustedes, estaremos atentos a sus peticiones.
-Es un palomazo, como dirían en mi tierra.
Las risas de todos los invitados aparecieron ante el comentario de Ernesto.
-Ocupen sus lugares que esta velada está a punto de empezar.
Gritó Minako entusiasmada.
-Lástima que los Chiba se fueron.
-A cabeza de bombón le gustan las locuras de Mina y Ernesto.
-Como fastidias Haruka.
Minako y Ernesto rodaron sus ojos.
-¿Quién empieza?
Preguntó Ernesto, Minako alzó sus hombros en gesto de no saber. De la nada Haruka empezó a tocar el teclado.
-Canción tres Michiru.
Minako y Ernesto se miraron confundidos por aquella iniciativa. Haruka les sonrió para que Ernesto acompañara a Michiru, mientras Minako le ayudaba como corista.
Te esperaré, sé que me quieres
Y yo seré tu adoración.
En mi recuerdo grabado estará
Tu nombre, toda la vida
Te esperaré y serás mi gran amor.
Elsa no entendía que cantaban, la canción era linda a pesar de ser cantada por la rubia. Debía admitir que Haruka tenía una linda voz, Michiru miró discretamente a la rubia que le sonrió pícaramente. Claro que la violinista entendía lo que estaba cantando, Minako la acompañaba en algunas estrofas un poco incomoda, pero al ver esas miradas cómplices se dejó fluir, su plan estaba dando frutos.
Cielo mío ¿por qué me dejas llorando?
No te olvides de mi amor
Si tú bien sabes que quererte
Es mi ambición…
Los cuatro estaban dando un hermoso espectáculo, todos estaban disfrutando aquella canción, Makoto recargaba su cabeza en el pecho de su esposo. Había descubierto la intención de su amiga al cantar eso, no era tonta y escogió la indirecta más directa.
Al terminar la interpretación el público aplaudió encantado, ese cuarteto improvisado lo hacía muy bien.
-Muchas gracias, esta canción se la dedico a las parejas enamoradas que nos acompañan esta noche.
Haruka hizo sonreía a todos sus amigos, incluso a Elsa que negó con la cabeza ante el comentario de su rival.
-Tocamos todos los sábados en la noche, aceptamos propina.
Mencionó Minako que señalaba una copa para que dejaran el dinero en ella.
-¿Alguna petición?- comentó Ernesto
Los amigos se pusieron a revisar la lista que les habían entregado. Ernesto se acercó a Haruka con una mirada seria.
-Controla tus bajos instintos Tenoh.
-Ustedes querían una velada romántica. Yo canté por ustedes que respiran y comen amor.
-Elsa se enterará de lo que dice esa canción y te meterás en problemas.
-¿De qué hablas?
-No te hagas la tonta, vi esas miraditas entre ustedes dos.
Haruka le sonrió altaneramente, miró a los otros que estaban como espectadores. Regresó la mirada a Michiru que hablaba con Minako.
-Michiru está enamorándose de Elsa, no hay problema de nada. Además, me sorprende que digas eso, no soy capaz de meterme entre dos personas… Mucho menos cuando Michiru me lo pidió.
Ernesto miró a Michiru, volvió sus ojos a su amiga.
-Te duele saber que ella está con alguien más. Cantaste eso para que entendiera lo que sientes ¿o me equivocó?
Haruka movió su mano imitando el movimiento de la boca de su amigo.
-No quiero nada con otra persona. Pienso en Mimi, es todo… Dejen de presionar con lo de Michiru.
-Le comentaste a Akane que no creías que esa persona ideal existiera. Sabes que existe, pero prefieres dejarla ir… No lo hagas, Kaioh también te quiere se nota.
-Somos amigas ¿qué tan difícil es entender que nos queremos como amigas?
Ernesto gruñó, accedió de mala gana a dejar ese tema por terminado. Odiaba saber que su amiga no haría nada por ser feliz, además Michiru había decidido. La vio darle un beso a Elsa… Pobre Haruka, la vio girar el rostro pues no quería que sus ojos la traicionaran, bajó la mirada y suspiró.
-¿Qué te dijo Haruka?
Ernesto odiaba no poder hablar claro con Minako, Michiru se había acercado y escuchó perfectamente la pregunta, miraba interesada la respuesta.
-Es una idiota… La cantó para la bruja esa… Extraña a Mimi.
Ernesto clavó su mirada en Michiru que de alguna extraña forma estaba aliviada. Él chico pensó que a la violinista no le importaba Haruka, lo que no sabía es que le quitó un peso enorme pues no tenía rivales por quienes preocuparse, era la simple etapa del duelo.
-Pues hagamos que piense en otra cosa.
Dijo Michiru totalmente serena, miró a Haruka. Nadie llegaría a robarse a esa mujer, Mimi estaba muy lejos para intentar algo. Lastimó a Haruka profundamente y sabía que no tenía oportunidad de regresar con ella.
CONTINUARÁ…
Hola de nuevo, hoy les traigo la segunda parte del capítulo pasado. Como siempre agradezco los comentarios que dejan además del tiempo que se toman al leer esta historia.
Vicky: El agradecimiento es mío por tomarte el tiempo de leer esta puedes darte cuenta Haruka ya accedió pues Michiru se lo pidió, falta ver qué quiere Esmeralda y concuerdo contigo en que Haruka vale mucho. Para que esas dos estén juntas deben de dejar de ser tan aferradas al insistir en que son amigas.
Kyoky: El universo entero es #TeamTenoh, falta que ella haga algo al respecto y que Michiru deje sus miedos atrás. Esperemos que despierte pronto.
Desire: Muchas gracias, realmente valoro mucho tus observaciones y aportaciones. Como dices hay que dejar fluir la imaginación, realmente se puede tener una estructura en la cabeza sobre la historia, pero al final los personajes son quienes la reinventan, son ellos quienes guían el barco. El niño fue lo más divertido de escribir, es como el típico crush que se tiene por una profesora en educación básica.
VaMkHt: Claro se debe tener el factor celos y ese mismo les hará darse cuenta o aceptar lo que ambas sienten.
Sango-chani: Muchas gracias por tu aportación, en verdad que no encontraba un punto de unión en ese equipo. Al menos porque estaba centrando todo en Michiru pues ella es quien ama jugar laser tag. Esa conversación telepática entre ellos tres es un nivel master en la amistad, ese momento en que las miradas dicen tanto que no necesitas hablar. Elsa no quiere a Setsuna, para ella la amiga de su novia es un hígado y ni hablar de Haruka. Esmeralda... Ay Esmeralda, ya llega no desesperes.
Ahora sí a hablar de este capítulo. Nuestra rubia no está pasando un buen momento. Se siente mal por su rompimiento, eso es lógico y está descubriendo que vivía una relación sumamente tóxica pues al ver a sus amigos con sus respectivas parejas se da cuenta de que una relación no debe de borrar tu individualidad. Está confundida, empieza a detectar que siente atracción por Michiru pues al escribir la canción piensa en ella, pero siente que la escribió por la charla que tuvo con Michiru en el capítulo anterior (cuando casi se besan).
Michiru por su parte ya empieza a sentir una atracción no sólo sentimental por Haruka, también física y se regaña cada que eso pasa. Sí, como en muchos comentarios mencionaron la mejor forma de negar las cosas es ser novia de Elsa. Cuestión que no le agrada a muchas personas, incluso a Haruka. Gracias a Elsa descubrió que la rubia fue muy imprudente cuando era adolescente y que no es perfecta como creía. a final de cuentas ¿quién no ha cometido errores en esta vida? Así lo tomó Michiru, errores de inmadurez.
Empiezan a florecer los nuevos sentimientos y al parecer las chicas no pueden controlarse al 100%. ¿Quién aceptara primero lo que siente? ¿qué le hizo Haruka a Elsa? ¿Setsuna, Seiya, Minako y Ernesto harán un complot para acercar a sus amigas?
Ya llega Esmeralda y muchos dolores de cabeza para Michiru. Espero que este capítulo sea de su agrado, como siempre dejen sus comentarios y nos leemos pronto.
