Capitulo XII

Y así, nuestra historia continuara …

Por ser tan confiada, por ser tan lenta, por ser tan ciega.

La persecución había dado inicio hace ya bastante, y para su desgracia el no haber capturado al invasor a tiempo estaba costando caro. Bulliciosas explosiones les daban a entender a los tres shinobis que, mientras su maltrecho ex compañero huía de ellos, había activado los dichosos explosivos, y que, a diferencia de lo dicho anteriormente, estos no estaban ubicados solo en los muros protectores de la ciudad, sino que también dentro del área urbana, pues mas de alguna de las ruidosas detonaciones parecían provenir de la aldea misma.

Tenten no dejaba de maldecir por lo bajo. Otro punto importante para ella era que la herida en su hombro no era para estarse con juegos, menos con semejante persecución entre las copas de los árboles y esquivando armas y explosivos. Había perdido ya bastante sangre, ni hablar de la que perdería si seguían así, pero se negaba a dejarlo escapar, había hecho demasiado daño como irse impune y la ira y rencor acumulado en su interior le brindaban la energía necesaria para continuar. Le entristecía y se odiaba a si misma por eso, pero no podía expulsar todo ese maligno malestar de su anatomía. Se sabía a si misma una persona amable, gentil, pero por ahora esas antiguas cualidades de nada le servían. Sentía pena por haber sido traicionada por quien creyó su amigo, y, por los estragos que ella le había permitido causar en su vida. Gente a quien apreciaba estaba sufriendo porque no fue lo suficientemente lista y perspicaz como para percatarse de lo que en esos momentos le parecía obvio. Dejo escapar un suspiro y fijo la mirada almendrada en su actual problema.

Repentinamente Zetsu hiso ademan de detenerse, lo que los puso en alerta inmediatamente, lo más probable es que se estuviese rindiendo, pero ni con eso se libraría del castigo. Tal como había parado, de improviso el joven fugitivo salto desde lo alto del árbol en línea recta hacia el suelo. Sintió flaquear sus piernas al tomar el último impulso y resonar en un eco lejano la voz de su sensei al ordenarles que bajaran de los arboles. No podían perderle el rastro. Pero estaba cansada y sus parpados caían junto con sus fuerzas.

Ni bien tocaron el suelo una enceguecedora luz los cubrió. En menos de lo que dura un parpadeo la situación había cambiado radicalmente y no para favor suyo.

Gai: ¡Tenten cuidado!

La joven kunoishsi no supo bien el cómo ni cuándo el castaño había soltado aquella bomba de luz, pero el hecho era que rendirse no eran las intenciones del traidor. El joven prófugo, en un giro extraño y quizás desesperado arremetió contra las dos bestias verdes, las cuales debido a la velocidad con que iban solo atinaron a esquivar, dejándole el paso libre para que este alcanzara su verdadero objetivo.

Aturdida y debilitada como estaba, Tenten solo atino a bloquear la catana que caía sobre ella siendo arrojada a barios metros de su contrincante por una fuerte patada en su abdomen. Después de eso todo se desarrollo en cámara lenta

Tenía la certeza de haber llegado al final de sus días, y contrario a lo que siempre pensó que ese momento sería, se encontraba tranquila. Un dejo de tristeza la invadió, pero no fue por ella misma, si no por dejar a quienes la apreciaban sinceramente, por dejarlo a él. Él, como podía arrepentirse si gracias a su sacrificio él estaría bien.

Mientras caía de rodillas pudo distinguir fragmentos de imágenes; la cara de enfado de su sensei, como Zetsu sacaba otra kodashi del cinto, el inútil intento de Lee por alcanzarlos y un leve destello de sol que impacto en sus ojos, lo que termino por nublarle la vista.

Sintió la sangre caer cálida desde su cuello hacia su costado, lenta, casi sensual. Pudo percatarse de cómo su respiración, al igual que los latidos de su corazón disminuían gradualmente y como sus extremidades se agarrotaban indicándole que no se moverían, lo único que no pudo sopesar fue el dolor físico de la estocada. Entonces cayó en cuenta de que esa sangre no provenía de su cuerpo. Lenta, pero decididamente separo sus parpados para dar paso a sus orbes almendrados. Inicialmente no pudo vislumbrar más que un manchón blanco enmarcado por otras manchas verdes y café, pero a medida que sus ojos se adecuaban a la luz pudo apreciar mejor, no solo la expresión de espanto de quien creía seria su verdugo, sino que la lacia cabellera oscura que se ondeaba impotente frente a si como en tantas otras ocasiones. Poco después reparo en la mano ensangrentada de su "mancha blanca" y de cómo esta detenía sin mayos esfuerzo la corta espada.

En esos momentos era más que obvio que no podía ver la cara del ojiblanco, pero estaba más que segura que las cosas estaba mejor así. Prefería encara al diablo que a Neji enfadado, y por cómo se tensaban los músculos de su brazo, estaba más que segura que sabiéndola a ella a salvo su amado Hyuuga transformaría al intruso de la hierba en un montón de porquería.

Neji no prestaba mayor atención a la gente, quizás era por eso que no odiaba a nadie, o más bien a casi nadie, pero su faceta celosa no había creado una buena base entre él y el ojiazul, y si a eso sumamos el daño a su reputación y a sus amigos, bueno no le auguraba un buen futuro a al castaño, ni siquiera se atrevía a augurarle un verdadero futuro.

Zetsu soltó su arma y en menos de un segundo retrocedió todo lo que su sensei y Lee le permitieron. Nunca lo había visto tan pálido, claro que no era para menos. Era el blanco de tres de los shinobis mas fuertes de la mayor potencia ninja del mundo, no le quedaban más que tres o cuatro kunais y peor para él, la había golpeado frente a dichos hombres. Hasta sentía un poco de lastima por el shinobi, pero que va, ya se le pasaría la pena más tarde, ahora a disfrutar de la masacre.

En el instante en que sus tres protectores se abalanzaron sobre el futuro cadáver muchas ideas surcaron la mente de la chica, el cómo había iniciado todo esto, la parte de responsabilidad que caía sobre ella por haber confiado tan ciegamente en el chico, lo feliz que se sentía por ver a Neji ahí sabiendo que pronto todo acabaría, el no tener claro que les depararía el futuro y otro asunto muy importante, ¿Cuánto se entretendrían machacando al oji azul? Si no se daban prisa no solo se desangraría por la hemorragia causada por la herida y el golpe, sino que moriría de hambre, sabía que haber salido sin desayuno había sido mala idea.

Habían transcurrido ya tres horas desde que se encontraba en esa desesperantemente blanca y pulcra habitación. Sakura escribía algo en un especie de formulario y de vez en cuando la miraba de soslayo, regalándole una sonrisa y un "falta poco Tenten, no te enerves"

Tenten estaba un tanto hastiada, luego de la paliza (porque de pela ni sus luces, si el pobre con suerte y supo lo que le paso) que su equipo le propino al enemigo, no supo cómo ni cuándo Neji la cargo como si fuese una chiquilla indefensa. Sin siquiera consultarle que quería la trajo en menos de un segundo al hospital, en donde casi le parte la cara a uno de los doctores cuando este le dijo que por la gran cantidad de heridos que estaban ingresando recientemente a raíz del ataque de esa tarde, ella tendría que esperar para ser atendida. Afortunadamente para el doctor Sakura hiso acto de presencia de manera casi milagrosa y en lo que uno tarda en dar las gracias ya la tenía semidesnuda en su inmaculada consulta y haciéndole no que se qué diablos en el brazo, lo que le dolía a rabiar. Lamentaba no saber bien la situación de la aldea, ni que había ocurrido finalmente con Zetsu, pero debía admitir que el escuchar a Neji refunfuñando fuera de la consulta por que no le habían permitido el paso era casi un completo consuelo, casi porque con un leve tirón Sakura le acababa de recordar que tenia perforado el hombro, lo que sin su blusa chinesca cubriendo la herida se veía bastante mal.

Sakura se había tomado su tiempo en curarla, según ella para que no le quedara marca alguna, promesa que cumplió. Luego le realizo una especie de revisión general y un examen toxicológico para detectar venenos. A Tenten casi le da ataque de risa cuando la pelirosa abrió la puerta de su despacho para pedirle a un enfermero que llevara lo más rápido posible esa muestra al laboratorio y que le trajese los resultados cuanto antes. Mientras ella hacia eso Neji trato de escabullirse por el espacio que dejaba el cuerpo de la chica, claro que esta ni tonta ni perezosa dio una vuelta algo extraña acorralando al joven Hyuuga de manera comprometedora, lo que dejo a Neji mas rojo que un tomate. Mientras el chico se recuperaba Sakura le saco la lengua y le cerró la puerta en la cara.

Después de eso su amiga la puso medianamente al tanto de la situación general; de manera simultánea siete explosivos habían detonado dentro de la ciudad dejando varios heridos, pero milagrosamente ni una sola víctima fatal, luego unos ninjas infiltrados intentaron un ataque, pero fueron rápidamente reducidos por shinobis de la aldea y uno que otro ambu. Además de daños a la propiedad, dos muros protectores hecho añicos y un pequeño ataque de pánico colectivo las cosas iban bastante bien.

No logro salvarse del regaño de la ojiverde por lo arriesgado de su hazaña, pero esta finalmente termino por felicitarla a su manera por la misión cumplida.

Sakura: Listo chica kamikaze, te puedes marchar con tu príncipe azul, pero más te vale no seguirte haciendo la heroína, porque para la otra a lo que es hilo y aguja te zurzo la herida.

Tenten trago saliva de manera algo dificultosa y asintió con la cabeza. Sabía que no sería capaz de hacerlo, pero mejor no tentar a la suerte.

Sakura: Neji estaba muy preocupado.

Un silencio incomodo se creó entre las dos. La castaña humillo un poco la cabeza, escondiendo su mirada bajo el flequillo.

Tenten: Lo sé… pero júrame que tú no habrías hecho lo mismo por Sasuke.

Sakura rio por lo bajo y la miro cual cómplice.

Sakura: Yo solo dije que tu cubito de hielo estaba preocupándose por ti. No sé como lo vas a enfrentar ahora, pero tratare de ayudarte un poco.

Tenten: Gracias

Lentamente la pelirosa abrió la puerta, y tras ella, casi oculta la castaña la siguió al exterior.

Lo primero que vio fue un par de orbes platinados observándola con preocupación.

Su estomago se contrajo.

Antes de poder decir nada sintió como sus pies se despegaban del suelo y unos fuertes brazos le brindaban un sofocante pero a la vez gratificante abrazo.

Gai/Lee: ¡MI BELLA FLOR!

Tenten: no….puedo….resp.

Sakura: Suéltenla o los clavo al piso. Como se les ocurre, le acabo de curar una herida grave y ustedes….

Con eso se fijo en que no solo su novio la esperaba en la sala, sino que su sensei, Lee, Hinata y Naruto también se encontraban ahí. De repente toda esa tristeza producida por los últimos acontecimientos se desvaneció como si nada, y una gran paz y felicidad la lleno. Todos a quienes quería estaban ahí, preocupándose por ella, debía admitirlo, tenía mucha suerte después de todo, no valía la pena seguirse mortificando por los errores del pasado. Mientras todos la bombardeaban con preguntas referentes a como se sentía (a lo que ella contestaba mecánicamente) volvió a fijar su vista en el único que permanecía callado y distante.

Neji: (susurro) Grave

Neji parecía una estatua de mármol observándola de manera indescifrable. La veía y no lo podía creer. Sabía que se encontraba débil, pero aun así ahí la tenia, a su niña,. Mirándolo con una mezcla de ternura y preocupación en sus ojos. Ya sabía lo que había ocurrido, después de un par de puñetazos propinados al pobre Lee (de los que posteriormente se tuvo que disculpar) le saco cada insignificante detalle da la historia. La chica estaba loca, como demonios pudo siquiera pensar en arriesgarse así por él, sencillamente no lo entendía, bueno, si lo entendía, el habría hecho lo mismo por ella, pero no había forma de que lo aprobara. Su precioso ángel había sido gravemente herido y casi asesinado para salvarlo a él. Estaba enfadado, más que enfadado, si tanto lo amaba y lo conocía como no pudo detenerse a pensar un solo instante en que si algo le ocurriese a ella su vida ya no tenía sentido, necesitaba aclarar todo pues se estaba ahogando con todo eso.

Neji: Vamos Tenten, te llevaré a tu casa, debes descansar

Tenten: Si

Neji: Además….tenemos que hablar.

A casi todos los presentes se les helo la sangre con el tono empleado por el Hyuuga, pero la castaña viendo ineludible lo que se le venía encima decidió que lo más sano era asentir y retirarse junto a su novio a un lugar más privado.

Antes de retirarse Sakura les advirtió que la castaña no debía exaltarse mucho, ni hacer esfuerzo fisco por unos días, esto más que nada lo dijo para que el ojiblanco tuviese mas consideración a la hora de regañar a la chica pues bien le había dicho a Tenten que su herida estaba completamente curada.

Llevaban cerca de quince minutos caminando y la castaña sabía perfectamente que se dirigían hacia su departamento, pero no había dicho nada aún, quería que Neji le hablase primero y sobre todo no hacer nada que pudiese incrementar su ira. En esos momentos podía verse completamente tranquilo a los ojos del mundo, pero ella sabía muy bien que se le vendría una larga noche de tranquilizar a su compañero, no le quedaba duda después de la mirada que le dedico Lee antes de separarse en el hospital y mucho menos con el aura que irradiaba su aparente guía.

Una vez que estuvieron frente al umbral de la puerta Neji le dio paso a la kunoishi para que esta abriese, pero sin despegar ni un instante la vista de ella.

Tras cerrarse la puerta tras de si a la pobre chica le bajo un terrible calosfrió por la columna, y al rotarse lo único que vio fue un par de luceros plateados brillando entre las sombras de su apartamento. Involuntariamente trago saliva y separo ligeramente sus labios haciendo ademan de hablar pero fue rápidamente cortada por un gesto del shinobi. Debía ser sincera, un abrazo de tal magnitud no era precisamente lo que esperaba, mucho menos las pequeñas gotitas salinas que poco a poco fueron mojando su hombro. Neji sollozaba calladamente sobre ella y la apretaba junto a si como si la vida se le fuera en eso. Tras recuperarse del choc inicial la pobre chica correspondió el abrazo lo mejor que pudo y comprendiendo lo que este significaba, con lagrimas en los ojos le dijo;

Tenten: Lo siento mucho, por favor entiende, y perdóname ¿sí?

Neji: Eres una tonta ¿lo sabías?

Tenten: A veces lo olvido

Neji: (ya más calmado) si vuelves a arriesgarte de esa manera te juro que te las veras conmigo.

Tenten no supo si reír o asentir, parecía que estuviese bromeando con ella, pero su mirada decía todo lo contrario. Solo atino a agachar la mirada, pero la mano firme del Hyuga la hiso volver a caer en esos orbes blanquecinos.

Neji: No bromeo, no te permitiré volver a hacer algo así.

No supo bien el porqué, pero esa advertencia la enfureció de sobremanera.

Tenten: Y que quería que hiciera, que te dejara en prisión hasta que decidieran ejecutarte a escondidas, dices que me amas, entonces responde a esto ¿tú me habrías dejado ahí?

La cara de Neji adopto un leve tono carmín y separándose algo brusco de la muchacha la encaro.

Neji: Que estupideces dices, ¿Qué si te amo? ¿Cómo puedes dudar eso? Claro que no te habría abandonado pero eso es distinto, casi te matan y lo peor es que ya estabas en conocimiento de que eso podía pasar.

Tenten: Me tienes poca fe.

Neji: No me vengas con tus juegos, estuve a un punto de perderte así que metete en la cabeza el que no estoy de ánimos para tus juegos metales Tenten, solo quiero que te quede claro que si te vuelvo a ver arriesgarte así por mi soy capaz de quitarme la vida antes de la posibilidad de perderte.

El chico dijo esto tan cerio que a la muchacha se le crisparon los cabellos y se le formo una triste sonrisa en el rostro.

Tenten: ¿Y soy yo la que dice estupideces? a estas alturas me crees capaz de seguir aquí sin ti. Si tú te quitas la vida mataras dos pájaros de un tiro, eso ya deberías saberlo.

El joven shinobi estaba sulfurado por la ira y zamarreó a la castaña por los hombros, pero no lo suficiente para hacerle daño.

Neji: Deja de decir tonterías, no entiendes que tu vida es lo más valioso en este mundo.

Tenten: Tú eres el que no entiende, mi vida solo vale si existe alguien que le dé un valor. Neji si tú no estás ese valor se pierde, y yo no permaneceré vacía, yo no estaré sin ti, así como tú te niegas a estar sin mí. Yo te amo, creo que eso me hace actuar de manera estúpida, solo tengo el consuelo de que al parecer tú no te salvas de eso, ¿verdad?

El ojiperla deslizó lentamente sus manos por los brazos de su mujer para luego dejarlos caer su lado. La miro por lo que le parecieron horas, esta solo permanecía inmóvil escondiendo su mirada tras el flequillo. ¿Cómo no amarla si era tan malditamente hermosa?

Rápidamente aprisionó la cintura de la joven entre sus brazos, e impulsando la frente de esta con la suya la hiso mirarlo para luego dar lugar a un profundo y desesperado beso, en donde sin lugar a duda le transmitió todo el dolor, la ira, el amor, deseó, miedo, soledad y alegría que en ese momento chocaban inclementes dentro de él. Como reaccionando ante tal sinceramiento, silenciosos los ojos de la kunoishi se llenaron rápidamente de gruesas lagrimas, mientras se aferraba con desesperación al cuello de su amado tormento.

No supo cómo ni cuándo llegaron a su alcoba, pero el hecho de desplomarse semidesnudos sobre su cama le hiso entender su posición. Neji parecía fuera de si, completamente necesitado de ella. Con fiereza le fue arrancando cada prenda que podía, y a la vez que se despojaba de las propias. Estando ya solo con su ropa interior puesta pudo sentir como el shinobi buscaba juntar sus pieles, como sus desenfrenados besos parecían intentar absorberla y como el agarre se le hacía imposible de quebrantar.

El ojiblanco sabía que lo que hacía no estaba bien, que ella se encontraba débil y que en esos momentos se encontraba cegado por el miedo, la lujuria, la ira y el amor, pero no podía detenerse, aquel roce había sido la chispa necesaria para encenderlo y no sabía que podía apagarlo. Tenten parecía nerviosa, más no daba pie atrás, se aferraba a él, y era ese simple acto lo que más rabia generaba, sabía que si ella no estuviese aferrada a él se desmoronaría, sin su ángel ya no podría seguir. Se sentía débil y eso le hacía intentar absorberla, se sentía solo y por eso se aferraba con fuerza, necesitaba sentirla, por eso soñaba fusionar sus cuerpos, su piel.

Tenten libero un gemido, más de dolor que de placer, esto en cierta medida hiso reaccionar al Hyuuga y observarla con atención. Miro con detenimiento aquellos sonrosados labios víctimas de los suyos, las doradas mejillas ruborizadas y aquellos ojos destellando amor y un dejo de temor. Lentamente acaricio su mejilla, con detenimiento cruzo sus miradas y con fuerza de voluntad de origen desconocido separo levemente su anatomía del escultural cuerpo de la joven.

Tenten lo miro asombrada, sinceramente no pensó, que bajo ese estado de notable necesidad y excitación el ojiblanco fuese a detenerse. No es que le molestara que le brindase cierto aire, pero ella también se sabía necesitada de él. No solo lo amaba, sino que comprendía la marejada se sentimientos que en esos momentos azotaban a su acompañante, a su amigo, a su amor.

Tenten: Neji ¿Qué te…?

Neji: shhhhh, soy un inconsciente, tu herida podría abrirse, se nota que aun te duele y yo como un bruto me abalanzo sobre ti sin darte oportunidad alguna. ¿Cómo mierda te enamoraste de alguien como yo?

La chica no pudo más que sonreír y delinear el perfecto rostro del joven con sus finos dedos.

Tenten: Me enamore de ti porque, mmmmmmm, veamos, porque eres fuerte, inteligente, guapo, amable, en fin, porque eres tú, mi Neji.

Neji: Eso me temía.

Tenten: Creo que me arrepentiré de esto, pero…., lo que dijo Sakura fue mentira.

Neji: A que te refieres.

Tenten dibujo una sonrisa traviesa en su rostro mientras que Neji una expresión de incógnita en el suyo.

Tenten: A que mi herida no se abrirá si me sobresalto, ella la curo por completo, es decir si me dolió un poco denante, pero no me pidas tanto después de este día.

Primero el chico la miro con reproche para luego adoptar una expresión arrogante y algo intranquilizadora para la chica. Con un rápido movimiento la encerró entre sus brazos y acercándose peligrosamente a su rostro le dijo;

Neji: Me alegra oírlo, mejor para mí. Ya que mi chica es una ninja tan intrépida de seguro soportara un ejercicio más antes de irse a dormir. ¿No?

Tente no pudo más que tragar saliva con algo de dificultad, y claro, sonreír, parecía que su pequeña confesión había mejorado notablemente el humor de Neji, y siendo ella tan juguetona como no iba a colgarse de su cuello y seguirle el juego.

El juego previo fue intenso, interesante, todo lo que había imaginado y mucho más. Ambos eran tiernos y dedicados, pero apasionados y ansiosos. Poco a poco los besos fueron pronunciándose y las caricia abarcaron lugares que solo serian conocidos por ellos, entre si, no habrían limites.

La pación del chico no hiso esperar, la poca ropa que quedaba fue despedazada, y automáticamente los colores subieron al rostro de Tenten. Como acto reflejo sus brazos cubrieron su pecho y sus piernas se juntaron tratando de cubrir aunque fuese un poco de su anatomía. Neji creó un espacio entre si para poder observar mejor a su chica. Una sonrisa tierna surco su rostro mientras contemplaba embelesado el cuerpo de su compañera.

Tenten se encontraba sumamente nerviosa, todo el valor que le había dado la descarga de adrenalina parecía haberse esfumado tal cual había llegado. Cerró los ojos fuertemente y trato de tranquilizarse, pero al primer roce de Neji sobre sus brazos, su piel se crispo.

Con ternura y calma el joven ojiperla fue frotando sus manos sobre los brazos y las piernas de la castaña. Poco a poco esta fue soltando su autoagarre, permitiéndole al chico acercarse nuevamente.

Una vez juntos sus cuerpos, Neji entreabrió las piernas de la trigueña, con el permiso de esta. Se observaron fijamente, no necesitaban decir nada más. Las envestidas comenzaron lentas, pero a medida que la pasión volvía a desbordarse, estas se tornaban más fuertes y salvajes. El shinobi se topo con la barrera de la chica, aquella que le aseguraba que esta era y seria solo suya. Una mueca de autosuficiencia y orgullo ilumino su rosto, y un intenso beso sello sus labios. Sin apartar la mirada uno del otro, el hyuuga se introdujo en ella, La uñas de la chica se incrustaron en su espalda y una pequeña lagrima escapo de sus ojos.

Neji: ¿Te encuentras bien?

Tenten: Si… no te preocupes, es solo… jaja duele más de lo que imaginaba

El chico la abrazó protector y luego beso su frente con cariño. Ella asintió con la cabeza y el prosiguió con el placentero vaivén. A medida que aumentaba la intensidad de las envestidas los gemidos inundaban la habitación. Sus cuerpos se encorvaban buscando el otro y sus sexos rozaban a más no poder. En un momento se sintieron extasiados, y al juntar por última vez sus labios explotaron juntos, desbordándose él en ella, aferrando ella a él.

Los rallo de sol ya se vislumbraban entre las cortinas y la joven castaña reposaba inconsciente sobre su pecho. Sin poder conciliar el sueño, el ojiblanco acariciaba delicadamente la cabellera de ella. Mirando el cielo raso, sin poder creer del todo, repasaba una y otra vez lo ocurrido. Su niña, su mujer, su Tenten. Tenía que admitirlo, se había vuelto un idiota, pero por alguna extraña razón, esto no le molestaba, tenía todo lo que pudiese desear, la tenía a ella. No podía saber que les depararía el futuro, pero fuese lo que fuese, estarían juntos, él se aseguraría de eso.

Con cuidado tomo una de las pequeñas manos que se posaban sobre su pecho y a la vez que mordía ligeramente el labio inferior de su acompañante se prometía a si mismo protegerla, amarla y respetarla hasta que la muerte los separase. ¿Habría matrimonio? No lo sabía ¿habrían hijos? Ojala. La verdad era, que asegurar algo seria una mentira pues no podía ver el futuro, lo único que podía decir con certeza, es que ambos se tendrían el uno al otro, sin importar nada y que con eso, él era más q feliz.

Dos cuerpos exhaustos yacían bajo el viejo roble, ese que los había visto entrenar, crecer, reír, llorar, darse por vencidos y re apuntar el vuelo. Como tantas otras veces Tenten sintió la brisa acariciar su rostro y a las frágiles hojas caídas rosar su cuerpo, pero esta vez, y a diferencia de mese atrás, no se encontraba sola, frustrada ni pensativa. Neji estaba con ella, apoyada en ella, durmiendo cansado, reposando la cabeza sobre sus muslos y dejándose llevar por la tranquilidad de su refugio. Ya ha pasado casi un año desde el día en que decidió que no lloraría más por él, que seguiría adelante y que lo olivaría a como diera lugar. Nada más lejos de la realidad, y no saben cómo se alegraba de eso. También recordaba con cierta gracia como observa a ese viejo árbol, testigo de sus desdichas, y agradecía al cielo que este no pudiera contar las historias tristes que habían surgido bajo sus ramas, las mismas que hoy los había visto entrenar, las mismas que siempre los protegía al descansar, las que ahora eran testigo de besos, sueños, pasiones y deseos, de amor. Tenten solía preguntarse qué diría ese árbol si supiese hablar, ahora lo sabia; contaría su historia, la del orgulloso Hyuuga que descansaba en su regazo y del como, sin importar nada, uno puede perseverar con esfuerzo y convicción. Contaría sus historias con una sonrisa en el alma, contaría el inicio de lo que serán muchas más.

¡Por fin! después de años he terminado esta historia. Mis más sinceras disculpas a aquellos que la leyeron desde que la publique por primera vez y espero de todo corazón que la hayan disfrutado.

Sobra decir que Neji y Tenten son mi pareja favorita y espero que en los años venideros sean escritos muchos fics más acerca de ellos. Con mucho cariño me despido por el momento, y les deseó, a quienes hayan disfrutado de este trabajo, la mejor de las suertes