Nota: Los personajes de este Fanfic pertenecen a la hermosa E.L. JAMES, la historia si es mía.
"Mira otra vez. Pero esta vez, mira hasta que veas algo de verdad." Cheryl Lanham – No me Olvides
Capítulo 12
Llameante Desprecio
PVDAnastasia.
El sonido de la voz de Christian fue el más dulce del mundo para mí, mi cuerpo se alivió de inmediato. Jack se apartó de mí, furioso, y con movimientos coléricos volvió a subirse el pantalón. Con la cara convertida en una máscara malévola, miró con ferocidad, a través de la glorieta a Christian.
Me senté con mucho esfuerzo, mis manos estaban temblorosas, intentaron, en forma maquinal, poner algún semblante de orden en mis ropas desgarradas y revueltas. ¡Gracias a dios que llegó! ¡Otro segundo, otro momento, y habría sido violada!
Con mi mirada intente expresarle mi gratitud y vergüenza, pero ante su expresión de disgusto y desprecio que revelaban facciones duras y rígidas me sentí invadida por una mortificación tan intensa, que me dolió todo el cuerpo. Sin duda no pensaría él… no podía pensar que…
Por su apariencia, lo pensaba. ¡Pensaba que te revolcabas con Jack! Sus ojos grises oscuro chispearon, al observar mi estado desgreñado, y con voz tensa, desagradable, dijo:
– Perdonen mi interrupción, no me di cuenta de que la glorieta estaba ocupada. Si me hicieran saber qué horas usan para sus citas, me las arreglaré para nadar en otros momentos.
Mi rostro ardió de furia y humillación. Me ahorré mi exclamación de ofensa, acomodé mis ropas, y luego de lanzarle una mirada de absoluto desdén a los dos, hui de la glorieta.
PVDChristian
Después que Anastasia se fue se produjo un silencio, desagradable. Jack se arregló la ropa con negligencia, con una sonrisa complaciente en los labios.
– Los gringos – Dijo con ligereza – siempre tan descorteses e impetuosos. Sin duda que la glorieta estaba ocupada… y qué hacíamos. Anastasia nunca es muy silenciosa cuando hace el amor, y debes haberla oído rogar que la tomara – Meneó la cabeza, y agregó con aparente humor – Ah, bueno. Es una pena que hayas llegado cuando lo hiciste, y para el futuro tendrás un poco más de cuidado para no molestarnos, ¿Verdad?
Había escuchado el ruego de Anastasia, "por favor, por favor" pero no pude creer lo que escuchaba. Iba a nadar como siempre, a la tarde, y al entrever los cuerpos que se retorcían, a través del enrejado de la glorieta, estuve a punto de alejarme, dando por sentado que un par de criados usaban el edificio para una cita de enamorados. El sonido de la voz de Ana me detuvo en seco, y como un hombre de hielo, un zombie congelado, subí los peldaños de la glorieta y miré hacia adentro. La visión que me recibió quedó grabada, atormentadora, en mi cerebro. El cuerpo casi desnudo de Anastasia que empujaba, lujuriosa, debajo de Jack, mientras se besaban, hambrientos, con los brazos de ella agitándose, enloquecidos, en tanto que la pasión los consumía.
Dije con voz fría.
– Entenderás que no me interesa discutir la situación contigo. ¡Lo que tú y Anastasia hagan es cosa de ustedes! Pero yo me cuidaría mucho de que el Sr. Steele fuera sometido a una escena como la que acabo de interrumpir. No creo que él pueda manejarla con tan poca emoción como yo.
Jack se encogió de hombros.
– No importaría. El exigiría que Anastasia y yo nos casáramos en el acto, cosa que nos parecería admirable.
– Lo cual me lleva a preguntarte. – Dije con voz alta – ¿Qué esperas? ¿Qué piensas ganar con ello?
Jack se encogió de hombros, otra vez. Con un brillo de malicia en los ojos, dijo con suavidad.
– No quiero esperar. ¡Yo quise hacerlo desde la primera vez en que Anastasia se entregó a mí!... ¡Pero entonces apareciste tú! – Escupió con desprecio – ¡Tú y tu gran fortuna Y ahora ella se demora y no quiere comprometerse del todo conmigo, hasta que sepa que no existen esperanzas de un matrimonio contigo!
Con los ojos entornados, me aparté. Y dije con sequedad.
– Quédate tranquilo, amigo, nada tienes que temer de mí. ¡Yo no me casaría con Anastasia Steele aunque me la ofrecieran envuelta en diamantes, en una bandeja de oro!
PVDJack
La excitación que Anastasia despertó en mí me corroía. Elena, quiero ver a Elena. Un rato más tarde me detuve frente a su casa, con pasos rápidos llegué a su puerta. Golpeé con énfasis la puerta de madera, y cuando una criada la entreabrió pasé con rudeza junto a ella, y pregunté, con sequedad.
– ¿Tu Señora? ¿Dónde está?
– En la sala señor.
Me dirigí con rapidez al salón, y lancé un suspiro de alivio al ver a Elena, sola.
Ella levantó la mirada, expectante, cuando entré en la habitación, pero cuando me vio, algo se apagó en sus hermosos ojos.
– Buenos Noches, Jack – Dijo con frialdad – ¿Qué he hecho para merecer tu visita? – Casi con irritación, agregó – Querido, hace algún tiempo que ya no me visitas.
– Hace seis semanas no te habrías sentido complacida de verme. Entonces tenías a Grey.
Sus ojos se pasearon con lentitud por mi rostro, mi cuerpo, y se detuvo en mi hinchada ingle. Murmuró con la boca sensualmente curvada:
– Pero tú no tenías a Anastasia… ¿O sí?
Con un gruñido bajo cruce la habitación y la arranque del elegante sofá tapizado de seda. Mi boca saqueó la suya, su cuerpo, y todo su ser. Sus labios se abrieron con ansiedad bajo mi imperio sobre su cuerpo.
– Cariño – Suspiró profundamente un momento después – Te he echado de menos.
– En especial en estas últimas seis semanas – Me burle, con mis manos ocupadas en su maduro y excitante cuerpo.
Con voz ronca y una extraña sonrisa dijo:
– En especial en estas últimas semanas – Bajo sus manos de forma deliberada y libero mi virilidad, mientras mis manos se deslizaban en torno a su cuerpo.
Gemí desde el fondo de mí garganta y hundí mi boca en la suya. Preso de una pasión ciega, animal, la empujé al suelo. Le levanté la falda con ademanes salvajes, y la penetre gruñendo placer.
Nos acoplamos, como animales, Elena enloquecida por la ferocidad con que la poseía. Mis dientes se cerraron sobre su pezón, el que yo mismo acababa de liberar.
Diez minutos más tarde, llamamos a la criada por un poco de vino. Una vez solos me tendí, cómodo en el sofá. Elena se sentó, recatada, frente a mí, con la falda ordenada con pulcritud.
– El enamoramiento con Anastasia debe estar prosperando, si ella te envía a mí en este estado.
Emití un sonido irritado.
– Sí y no. Hoy la habría forzado a una situación en la cual hubiese sido imperativo que nos casáramos… ¡Pero intervino ese maldito de Grey! – Mi mano se cerró en un puño – ¡Debería matarlo!
– ¡No! – exclamo Elena.
Sus mejillas se ruborizaron ante la mirada de furia que le lance.
– ¡Ah! – Exclame – Este gringo significa algo para ti.
Elena se mordio el labio, y para hacer algo bebió un sorbo de vino.
– No exactamente así – Dijo unos segundos más tarde – es muy distinto de lo que me esperaba, y con su riqueza y… – se encogió de hombros – Fue una tonta idea mía que él nunca alentó ni adivinó. Además sería una muy mala esposa para él.
Inspire con furia. Irguiéndome en el sofá, brame:
– ¡Nunca tendrá a Anastasia! ¡Yo me ocupe de eso esta tarde!
– ¿Crees de que existiría algún peligro de que él la quisiera?
– No lo sé. Solo sé que en estos días Anastasia pareció cambiar. Habla con él en tono muy elogioso, y hay algo que surge en sus ojos que no me agrada cuando habla de él. ¡Un matrimonio entre ellos sería intolerable!
Su rostro palideció y preguntó con interesa:
– ¿Te parece que eso es probable?
– ¿Eso te molestaría? – pregunté, con tono indiferente.
– Un poco – Contesto sin mucha veracidad.
Sonreí al oír su falta modestia. Deje caer mi mirada hacia mi mano, meneando el vino lentamente y murmuré.
– Entonces supongo que si por casualidad ocurriese lo improbable, y fuese inminente un matrimonio entre ellos… – la miré – harías cualquier cosa por impedirlo, ¿No es así?
Ella apretó su boca, y sus ojos quedaron inexpresivos y entrecerrados.
– Sí – Respondió con tono torvo – sí. ¡Cualquier cosa!
Es una respuesta muy satisfactoria. Pensé mientras bebía otro sorbo de vino.
PVDChristian
– ¿Sabías que Anastasia se encuentra con Jack, solos los dos, en la glorieta?
Me encontraba sentada en un sillón, sentado en el patio con Raymond, descansando del calor del día.
– ¿Todavía? Yo abrigaba la esperanza de que esas citas hubieran terminado.
– ¿Sabías que se encontraban? – Pregunté, con inseguridad – ¿Y no hiciste nada por impedirlo?
Raymond se movió inquieto en su sillón.
– ¡Son primos, amigos! Se conocen desde que nacieron. Jack es como un hermano para Ana, y yo no podría impedirle que se encontrara con él. Hace algún tiempo que esto me inquieta, pero no debes temer que esto manche de algún modo la reputación de Ana. Todos saben qué relaciones existen entre ellos. Son como dos cachorros… es inofensivo.
– ¡Inofensivos! – Escupí con una carcajada desagradable, luego me detuve con rapidez.
– Pero no te das cuenta, Christian, que Jack es como un hermano para ella.
– Como digas – Acepte, con superficialidad, mientras imágenes de lar largas piernas de doradas de Anastasia, agitándose, cruzadas debajo de Jack, torturantes, me aplastaban el cerebro.
PVDRaymond
En el tono de Christian percibía celos, ojala fuera así. Cuanto quisiera que todo acabara como planeo.
– No temo que Anastasia sufra algún daño con su primo, pero dadas las circunstancias actuales, si así lo deseas, me ocuparé de que no actúe en forma tan indiscreta. – Dije.
Christian se pus rígido al percibir una inflexión que sonaba en mi mente.
– ¿En las circunstancias actuales?
¡Que tonto soy! En busca de una excusa para encubrir mi peligroso error, dije de prisa:
– ¡Los bandidos! ¿Acaso te has olvidado de ellos?
Christian se aflojó de inmediato… tal vez si estaba imaginándose con Ana, y al percibir mi insinuación se puso a la defensiva. Tal vez la ame y no quiere que lo sepa… aún.
– Los bandidos – Dijo con lentitud – Me había olvidado de ellos – Por supuesto que lo hiciste. – ¿Tuviste alguna novedad acerca de ellos? Pensé que desde el ataque contra los Ríos no se había oído hablar más de ellos.
– Sí es cierto – Admití – Pero aunque da la impresión de haber desaparecido del distrito, nunca existe certeza. Debo saber que Anastasia entienda cuan peligroso es ir sola a la glorieta, aunque únicamente se trate de visitar a su primo.
Christian guardo silencio., con la mirada clavada en sus botas. Bebió un largo sorbo de vino.
Murmuré pensativo:
– La familia de la Vega se encuentra en grandes problemas financieros. Hace poco le presté a Luis una suma enorme de dinero. Eso no me preocupa… Luis me pagará cuando pueda. ¡El que me preocupa es Jack! No puedo entender en qué está pensando ese joven tonto. Su familia se encuentra tan al borde de la ruina como puede estarlo una familia, y sin embargo él pasa su tiempo en un antro mediocre, en Nacogdoches, jugando y alternando con mujeres.
Ante su expresión de incómodo, proseguí.
– Varios peones de nuestro rancho lo han visto allí, y hablan. Cuando la familia tenía su propio dinero, yo podía entender los hábitos de derroche de Jack, pero ahora… ahora sigue tal como siempre, ¡y en lugar de ayudar a su padre derrocha sus días visitando a Anastasia!
Con un gesto de compasión, Christian me respondió:
– Acude a ella en busca de compasión, o con la esperanza de que ella pueda ayudar a esclareces su dilema. Ya dijiste que son íntimos.
– ¡En verdad no se trata de eso! ¡Se trata de que Jack debiera estar trabajando como un demonio para salvar su hogar, su herencia! Se comporta como si no fuese nada para él. Su padre está mostrando fatiga, inclusive su hermana, que prefiere morir antes que mostrar que se encuentra inquieta, ha comenzado a exhibir las señales de preocupación. Luis siempre se preocupó de que llegase a arruinarse… ¿Y ahora?
– Pero ¿Cómo ocurrió eso? – Preguntó Christian con curiosidad.
– Esto es siempre una batalla, Christian. Las inundaciones pueden ahogar rebaños enteros, las cosechas fracasar, ladrones robando ganado. Y además, los animales de presa, de cuatro patas, que pueden devastar toda una región. Pero en el caso de Luis, creo que se trató, sencillamente, de una mala administración de su dinero.
Una sonrisa de turbación me tironeó de las comisuras.
– Y ahora me he desilusionado yo mismo, al aburrirte con un relato tan estúpido. – Mire vaso – Debe ser el vino que me ha convertido en un anfitrión tan malo.
Pocos minutos después nos encontrábamos conversando alegremente. Solo cuando las sombras se alargaban hacia la oscuridad, al comienzo de la noche, levanté la vista asombrado.
– ¡Acaba de ocurrírseme que Anastasia debería estar aquí, con nosotros! Me pregunto qué la habrá demorado.
PVDAnastasia.
No sé cómo reaccionaría cuando viese a Christian de nuevo, pero el corazón me dio un pequeño brinco en el pecho cuando salí para unirme con mi padre. Estaba furiosa, furiosa con Jack por abusar de nuestra amistad, furiosa de mí por no gritar como una persona normal. Entré en shock y no supe que hacer. ¡Y furiosa con él, por tan si quiera imaginar y creer que soy de las que se revuelcan con cualquiera y en cualquier lugar!
Durante la cena estuve tensa, y preocupada. No sabía que decir ni cómo actuar, así que opte por quedarme callada todo el rato que estuviera con ellos, al menos el tiempo que los modales de cortesía indicaban. Luego de la cena papa se dirigió a mí.
– Pequeña, vacilo en hablar de esto, pero creo que no es correcto que te encuentres en forma tan reservada con tu primo Jack. Christian me mencionó esta tarde que los vio a los dos en la glorieta, y en verdad debo insistir en que si quieres ver a Jack lo hagas aquí, en nuestra casa.
Mi rostro palideció. El chismorreo no era uno de los delitos que advertía en Christian, pero resulta evidente que exageraba los escrúpulos de él. Con la voz ahogada de furia. Los ojos llameantes de desprecio, logré pronunciar:
– ¡Cielos! Y como nos vio juntos allí, debe correr enseguida a contártelo. Hay palabras que designan a hombres como él… Palacras muy espantosas!
Mi padre sobresaltado, solo pudo mirarme con admiración.
– ¡Muchacha! ¿Qué es esto? ¿Por qué…?
Me puse de pie con brusquedad, interrumpí a mi padre, y dije en tono altanero.
– Si me perdonas, debo salir. – Lance una mirada desdeñosa a Christian, y agregue – ¡De pronto el aire se ha vuelto fétido aquí!
Mi padre me miró boquiabierto cuando salí, y yo solo me sentía furiosa. Subía a mi dormitorio cuando sentí a alguien siguiéndome. Me desconcertó el apretón que sentí en el brazo cuando me hizo Christian me hizo girar para enfrentarme.
– ¡Suéltame! – Dije furiosa, tironeando de mi brazo.
– ¡Todavía no, alteza! ¡Primero tú y yo vamos a mantener una conversación en privado! – Replico con voz seca.
– – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – –
Hola chicos, aquí termina otro capítulo más. Quería establecer días de actualización, así no se sienten perdidos en cuanto, a cuando revisar. Así que decidí serán los martes y viernes. Todos los martes y viernes, repito, subiré un nuevo capítulo. Espero les guste este. Y espero sus comentarios. Me haría feliz saber que aún les agrada por donde va la historia. Listo, no los molesto más, (gracias por leer hasta aquí) que pasen un felizzzzzzzzzzzzz fiiiiiiiiinn de semanaaaaaaaaa. Besitos! :*
Les gusto? Preguntas? Rewiens?
