Gracias MusaLove, Yeselin, AladdinJasmine100, Fran003 y a Guest y a todos los que siguen esta historia. Ya queda poco para el final.
Nota: Iginio Straffi es el dueño de las Winx Club
Capítulo 11
Final Parte I
Línea presente
Entraron en la casa de Jared. Muchos jadeaban, presentando un aspecto deplorable y lleno de magulladuras.
—¿Jared?- Mirta bajó tímidamente las escaleras con Andy a sus espaldas. Tenía su mano frente al corazón, sintiendo como palpitaba con fuerza. Cuando llegó a la planta baja, el asombro la invadió al ver a su marido, a su suegro y a todos los demás en ese estado—. ¿Y Tune?
Cuando la oyeron muchos desviaron la mirada hacia otro sitio. Mirta no entendía el porqué de esas miradas pero cuando vio el pequeño bulto que Jared tenía entre sus brazos, sintió que todo el mundo se le echaba encima.
—No…—poco a poco, sus pasos lo llevaron delante de su esposo. Jared intentó mostrarse fuerte, capaz pero sus sentimientos fueron más fuertes y unas lágrimas comenzaron a brotar de sus mejillas. Mirta observó el dulce y delicado cuerpo de su hija al igual que sus vestidos desgarrados y manchado de sangre. El pecho de Tune ascendía y descendía como lentitud y la respiración de la niña era apenas audible. Andy, al lado de su madre, agarró el pantalón de Mirta e intentó ocultar sus lágrimas. La vida de su hermana se iba por momentos y no había podido protegerla cuando más la necesitaba.
El resto observaba la situación con un inquietante silencio. Recordar cómo la niña había sido lanzada a Sky o a aquel ser que se parecía a Sky era aterrador.
—¿Mamá?—con las lágrimas que caían a borbotones por la mejilla de Andy, Mirta se agachó para que pudiera ver a su hermana—.¡Es culpa mía! Tuve que haber seguido a tía Musa para rescatar a Tune y ahora ella…—Andy tocó el brazo de su hermana y sintió algo raro, una sensación ¿cálida?
Mirta se levantó y fue directa a las escaleras sosteniendo a su hija. Jared se quedó quieto. Demasiadas cosas habían sucedido.
—Jared, tu sitio está con ellas—dijo su padre.
Jared volvió en sí y siguió los pasos de Mirta. Cuando los tres comenzaron a ascender por las escaleras un grito los sacó de sus pensamientos a todos.
—¡MI HERMANA SE RECUPERARÁ!—la voz de Andy resonó por toda la casa. Todos los que estaban presentes sintieron la fuerza y el ímpetu del niño. Las lágrimas se convirtieron en cascadas que bajaban por las mejillas del chico. Andy con el extremo de su camiseta se las limpió y miró con fiereza a sus padres—. ¡Mi hermana es fuerte y sé que ella se pondrá bien! (1)
Mirta y Jared observaron a su hijo mayor sin saber qué decir.
—Mmm…—un leve gemido brotó de los labios de Tune. Sus párpados comenzaron a moverse lentamente y sus dedos también. Jared se acercó al cuerpo de su hija y la acarició.
—Subidla a su habitación—la voz autoritaria del padre de Musa y Jared resonó por todo el salón—. Andy tiene razón—caminó hacia su nieto y puso su mano sobre su cabeza—. Tune se pondrá bien. Hijo, dadle todas las reservas de sangre que tengas. No será suficiente pero servirá para mantenerla estable—Jared lo miraba sin entender—. Del resto me ocuparé yo.
Jared miró a su padre de nuevo y vio un brillo en sus ojos. Sin duda, Andy había insuflado esperanzas con ese grito desesperado.
—De acuerdo—Jared subió con Mirta, Andy y Tune a la habitación de esta. Él debía estar con su familia, mientras que el resto iba a luchar por el gran problema que se avecinaba. Y así lo hizo saber Oboe.
—Escuchadme todos. Es hora de que hagamos una visita al Santuario y con ello me refiero al lugar en sí.
Línea pasada
Musa sintió una ligera brisa sobre su rostro blanquecino. Se sintió confusa y cansada. Tenía dificultades para respirar. Poco a poco fue abriendo los ojos y los objetos a su alrededor se volvieron nítidos y claros. Su respiración continuaba siendo agitada y le costaba entender lo que pasaba.
—¿Qué hago aquí?—se levantó con las pocas fuerzas que tenía pero en seguida se cayó y entonces lo recuerdos llegaron a su mente como una estampida. Valtor, Riven, Tune, Andy y…—¡NO!—recordó perfectamente como Stormy le atravesó con la espada el vientre. La desesperación la sacudió con fuerza. Palpó su vientre y levantó todas las ropas que llevaban y vio lo que menos se esperaba. Su vientre estaba intacto, ni rastro de ninguna herida o cicatriz. Musa colocó sus manos en la barriga y pudo sentir la vida que llevaba dentro.
—Vuestro hijo vive—dijo una voz salida de entre las sombras.
Musa buscó confusa esa voz. Mientras lo hacía, observó detenidamente la habitación. Definitivamente no era el mismo lugar antes de que cayera herida en el suelo. No era la casa de Valtor. Los muebles que la rodeaban tenían un aspecto antiguo, muy antiguo. Incluso su vestimenta no era la que llevaba antes: vestía un vestido de gasa con varias capas de color blanco.
—Por vuestro rostro, veo que estáis confundida—la voz de las sombras dio un paso al frente y Musa por fin vio a quien le hablaba. No era Valtor. El hombre no era tan alto como él. Más bien mostraba una constitución más encorvada y su caballera era tan oscura como la noche. En cuanto a su vestimenta, llevaba puesto un turbante rojo y las manos las cruzaba por detrás—.Permitidme que me presente—hizo una genuflexión—.Mi nombre es Darkar y soy el dueño de este castillo.
Conforme avanzaba Darkar, Musa se echaba hacia atrás hasta que su espalda dio con el bajo de la cama. Darkar sonrió y se arrodilló ante ella. Musa abrió la boca y sus colmillos se agrandaron pero un dolor la recorrió.
—Querida, estáis débil. No es grato—con su manos acarició el rostro de Musa, a lo que ella mostró un gesto de miedo— que uséis vuestras fuerzas portando un retoño tan valioso como único.
Al oír Musa la mención de su hijo, tocó su vientre con sus manos en señal de protección.
—Como toquéis a mi hijo, juro que os perseguiré aunque sea lo último que haga en mi vida—la mirada de Musa se mantuvo firme aunque su voz salió temblorosa. Estaba muy débil para poder llevar a cabo la amenaza pero sin duda haría lo que fuera. Darkar torció la mirada y penetró en los ojos azules de Musa.
—Os hemos curado a vuestro hijo y a vos de una muerte segura. Podéis estar tranquila; no queremos que os ocurra nada malo—se levantó y se dirigió hacia la puerta—. Si os preguntáis donde estáis, nos hallamos muy lejos de vuestro tiempo y este castillo tiene las mejores defensas que nadie puede imaginar—abrió la puerta y miró a Musa por última vez—.No sois una prisionera. Salid y explorad el castillo pero—se aclaró la voz y dio la espalda a la morena— no os aprovechéis de la paciencia que os brindo.
De un portazo dejó a Musa sola en la habitación y un silencio, tan cortante como el cuchillo, se hizo con el ambiente de la habitación. Musa entendió perfectamente las palabras de ese hombre. Evidentemente, era su huésped pero había ciertos límites que no debía pasar. Se levantó y miró por el balcón. A lo lejos el cielo mostraba unas nubes tan oscuras como la propia noche e incluso se dejaban ver algunos rayos. Por debajo del balcón, se observaba como las olas chocaban furiosamente contra el acantilado que sostenía el castillo. Musa se estremeció. Entró de nuevo en la habitación y se puso delante del espejo. Su aspecto blanquecino, su vestido casi fantasmal y su cabello suelto le daban un matiz melancólico y de debilidad. Se acercó al espejo y recordó de nuevo los momentos anteriores a su desvanecimiento.
Flashback (2)
—Hace bastante que no nos veíamos, vieja amiga—Valtor le sonrió, cínico.
Musa rugió:
—¡Maldito!
Musa se abalanzó sobre él pero antes tuvo que deshacerse de algunos hombres lobos que le obstaculizaban el paso hasta estar a unos metros de Valtor pero éste se mostraba satisfecho y triunfante y Musa descubrió por qué o más bien lo sintió en sus propias carnes.
Un dolor punzante le atravesó su barriga. En realidad. Era Stormy quien le había atravesado la barriga con una espada muy pesada.
—No es… posible—ésta cayó desangrándose por la barriga.
—¿Qué te parece de primitivo este ataque? Es increíble el acero mágico de las espadas de Santuario, capaces de atravesar el cuerpo perfecto e impenetrable de un vampiro—Stormy se regodeaba en su victoria luciendo la espada.
Valtor chasqueó los dedos y dos hombres entraron, arrastrando a alguien.
—Lo han encontrado mis hombres merodeando. Viejo amigo, tú tan sorprendente como siempre.
Musa ni siquiera oyó lo que decía Valtor sobre la persona que traían hasta él.
-Mi bebé…-dijo tocándose el vientre. Sus pensamientos iban para él hasta que la oscuridad más profunda la envolvió, aunque oyó las últimas palabras de la persona que estaba junto a Valtor y vigilado por los otros dos.
—¿Cómo? ¿Estás embarazada?—Riven no daba crédito a lo que decía Musa.
Fin del Flashback.
Un escalofrío sacudió a Musa.
—Estuvo allí. Riven estuvo allí y descubrió que estaba embarazada—tocó su vientre. Después de escuchar a Riven, Musa no recordó más—. "¿Qué habrá pasado después de que quedara inconsciente?"—se dijo Musa así misma—. "Lamentándome aquí no voy a descubrir nada"—se dirigió a la puerta de la habitación—. Usaré mis privilegios como invitada e investigaré el castillo.
—S—
Darcy daba vueltas por la estancia. No había visto a Valtor desde que había entrado con Acheron y Darkar para curar a Musa y realizar el experimento en ella. Estaba inquieta y confusa. Hacía unos instantes había intentado hablar con Valtor pero éste no la quiso atender.
—"No debo estar así"—pero lo estaba. Sentía un estremecimiento alrededor de todo su cuerpo. La inseguridad de que Valtor la iba a dejar de lado no le gustaba. Había abandonado a sus hermanas en el presente para irse con su amado al pasado pero Valtor le había prometido que las traería de vuelta. ¿Y si no cumplía sus promesas? Respiró profundamente y salió de la habitación dispuesta a recordadle a ese hombre, que estaba clavado en su corazón por siempre, quién era ella.
Línea presente
Todos se quedaron atónitos ante lo que Oboe había dicho. Todos conocían a grandes rasgos la autoridad que mecía las vidas de los vampiros y de los hombres y mujeres lobos y demás seres que pululaban por el planeta. Ellos habían conocido a sus majestades horas atrás pero ¿ir de verdad al lugar más poderoso que cualquier mente habría podido imaginar de la Tierra? Se miraron entre sí incrédulos antes esas palabras.
Bloom fue la primera que habló:
—Oboe, ¿acabas de decir que vamos a ir al Santuario?—incidió en esas últimas palabras intentando asimilarlas.
—Has oído bien, Bloom. Ahora mismo hay centenares de hombres lobos que pueden masacrar la ciudad y tenemos que contar con los más altos poderes para…—no terminó la frase ya que su sentido captó movimiento fuera de la casa. Todos lo presintieron y vieron en la lejanía dos puntos que se acercaban corriendo como si les fuera la vida en ellos.
—¡Son Helia y Brandon!—exclamó Flora. Salieron de la casa y en menos de un minuto se reunieron con ellos. Brandon traía el artefacto que había credo todo el problema en la casa de Valtor. Lo soltó y cayó rendido al suelo. Helia hizo lo mismo. Ambos presentaban un aspecto horrible, peor que el de los demás.
—No ha sido fácil conseguir ese aparato del diablo pero ahí está—balbuceó Brandon. Tecna y Timmy lo inspeccionaron. Oboe en seguida se hizo con la situación.
— Vosotros dos—dirigió la mirada a Helia y Brandon—, recuperaros lo más rápido que podáis porque hay mucho trabajo que hacer.
Asintieron rápidamente y se pusieron manos a la obra. Flora acompañó a Helia y Stella hizo lo mismo con Brandon. Al cabo de una hora, ya se hallaban los dos con ropas nuevas y con un aspecto más decente. Helia se incorporó al grupo pero Brandon estaba aún curándose algunas heridas. Stella se ofreció a ayudarlo (3). El hombre lobo gimió ante el tacto frío de la rubia vampira pero se resignó. Era eso mejor a curarse solo.
Stella demostró una gran maestría con las heridas. Incluso Brandon se sorprendió ante la vaga necesidad de la vampira de beberle la sangre que aún brotaba de algunas heridas.
—¿Crees que estarán bien?—Stella rompió el silencio que se hallaba entre los dos—. Me refiero a Layla, Riven y Musa.
—Conozco a Riven demasiados años como para tener que preocuparme por él—intentó suavizar la tensión entre los dos y notó que el semblante de Stella se relajó. La rubia sonrió y Brandon pudo apreciar cierto brillo en sus ojos. Recordó el día en que la vio en aquella casa junto con sus compañeros y el resto de las vampiras. Iba arreglada, elegante y eso resaltaba su belleza pero ahora la batalla que acababan de librar confería un aspecto cansado y mundano pero en Stella eso no hacía mella. Su belleza resaltaba a pesar de la situación—.Eres hermosa.
—¿Cómo?—Stella paró en seco y miró a Brandon. Miró al hombre lobo y un leve sonrosado surcó las mejillas de la vampira. Entonces se fijó con más determinación en el hombre lobo. Su cuerpo bien hecho hacía resaltar las cicatrices que recorrían todo su cuerpo y mientras lo curaba las había apreciado con atención, pero en ese momento lo hizo con más detenimiento. Sin embargo, ese instante de miradas entre los dos terminó debido al sonido del móvil de Stella—. Tus heridas ya están curadas. Si me disculpas.
Stella se levantó y buscó su móvil entre sus pertenencias. Brandon asintió y buscó su camiseta nueva. Mientras se la ponía observó por el rabillo del ojo a Stella hablar y apreció como su semblante se tensaba como antes.
—Vale Avalon. Nos vemos en la ciudad—colgó y suspiró.
—¿Quién era?—Brandon terminó de acomodarse la camiseta y se acercó a Stella. Sentía la curiosidad por ese "Avalon".
—Mi hermano Avalon—Brandon levantó las cejas ante la revelación—. La situación es peor de lo que nos imaginamos.
Brandon entendió con solo mirar a Stella lo que quería decir. Los dos corrieron a la planta baja y Stella contó a todos lo que su hermano le había comunicado.
—Los hombres lobo han llegado a la ciudad y han creado una carnicería. Están matando sin piedad—las palabras de Stella sonaron como un mazazo.
Oboe se resignó ante las palabras de Stella y habló.
—Tenemos que ser más rápidos. He aquí mi plan: al Santuario iremos Nabu, Helia, Flora y yo y hablaremos con los más altos poderes para que nos ayuden y nos llevaremos eso—señaló el aparato que habían traído Brandon y Helia por los pelos—. A la ciudad irán Bloom, Brandon, Stella, Tecna, Timmy y Brandon irán a la ciudad y ayudarán a las autoridades contra esos engendros que ya no son de los nuestros.
Todos asintieron y los que marcharon a la ciudad fueron los primeros en partir. Nabu, Oboe, Helia y Flora quedaron solos en la planta baja. En algún ala de la casa estaban Mirta, Jared y Andy velando por el bienestar de Tune. La lucha de Jared estaba ahí y no con ellos.
—Hay algo que no entiendo de todo esto. ¿Cómo vamos a llegar al Santuario?-dijo Flora.
—Hija, eso no va a ser ningún problema—dijo Oboe—. Muy pocos seres en la faz de la Tierra conocemos el acceso al Santuario. Por fortuna, en esta sala se hallan dos personas que la conocen. Yo y…—señaló con su mirada al joven de melena larga que había optado por callar desde el momento que Oboe dijo que irían al Santuario—Helia.
El aludido miró inquisitivamente al viejo. Helia siempre había guardado el secreto sobe su relación el Santuario, el mítico lugar que todas las criaturas mágicas de la Tierra veneraban.
—Helia, ¿qué quiere decir con que tú sabes dónde está ese lugar?—preguntó Nabu. Flora intentó comprender la mirada del chico, pero no lo consiguió.
—¿Cómo lo has sabido?—al final Helia abrió la boca.
—Cuando te he visto, me ha sorprendido tu parecido con cierta persona que habita el Santuario hasta que al final comprendí que esa persona, una de las autoridades más poderosas del lugar, Saladino, es tu tío.
Helia respiró profundamente. Desde hacía años, que no se hablaba con esa persona que era su única familia.
—¿Tu tío?—Nabu miró a Helia indignado. Tantos años siendo amigos y no sabía que Helia descendía de una de las personas más poderosas de la Tierra. Si lo hubiera dicho desde un primer momento, posiblemente no habrían llegado a esa situación tan desesperada.
—Es una historia muy larga Nabu. No me pidas que te la cuente—dijo Helia.
—Tranquilo—la voz de Flora funcionó de bálsamo para Helia. La castaña se puso entre los dos y colocó su mano en el pecho de Helia. Él sintió una bondad en los ojos de Flora que nunca había visto—. Ya habrá tiempo para hablar. Ahora tenemos una misión por delante.
Helia la miró de nuevo y asintió.
—Adelante—dijo Flora.
Continuará…
(1)A veces la fortaleza de los niños, su inocencia y dulzura (hasta que llegan a cierta edad) me sorprende y quería reflejarlo en esta escena con Andy y Tune, en contraposición al derrumbamiento que sienten Mirta y Jared.
(2) Final del capítulo 7. He cambiado frases, ya que al leerlas no me gustaban. Cuando edite la historia para corregirla, lo cambiaré.
(3)En los dos capítulos más epílogo que quedan, intentaré que las demás parejas tengan su momento.
N/A:
Puffff, menudo capítulo y pensaba hacerlo más largo. Me ha costado un poco cuadrarlo todo y que no se me escape ningún personaje. Además, tenía a Musa y al resto de la tropa un poco abandonada así que les he dado la atención que se merecían. El siguiente capítulo será muy intenso. Lo prometo.
Un beso
¡Nos leemos!
