Sobre el improvisado lecha de hojas de origen cuestionable seguía la inconsciente Juvia, con su vida fuera de peligro pero todavía por recuperarse por completo, bajo la atenta vigilancia de Gray, arrodillado sobre el suelo y apoyando la barbilla sobre la cama.

No apartaba la vista del rostro de Juvia, estaba impaciente por que despertara.

-Juvia, ¿vas a tardar mucho?

Él hablaba con ella sin intención de despertarla, prefería que se tomase su tiempo e ir sin prisas ni acelerones, pero estaba dispuesto a intentar llegar hasta su consciencia de una manera u otra, así que charlaba unilateralmente con ella.

-Espero que estés bien cuando despiertes. Quiero decir, que no te hayan quedado secuelas ni nada de eso, aunque apostaría a que estarás bien, ¿sabes?

Ella no parecía estar escuchándole, y Gray emitió una suave sonrisa al verse en aquella situación.

-Te he echado mucho de menos, más que a nadie. Odio dar la razón al que dijo que uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde, que a saber quién sería… Pero todo esto me ha hecho darme cuenta de tantas cosas… Tantísimas… Te he estado evitando casi desde que nos conocemos, tú acercándote mientras yo me alejaba. Y sé que no es justo compararlo con esto, pero te noto alejarte y yo acercarme desesperadamente. Lo lamento.

Gray buscó la mano de Juvia y la sujetó con delicadeza.

-No mereces que diga todo esto sin que me puedas escuchar, pero si no es así dude que pueda decirlo con palabras… Soy un cobarde, en realidad; le temo a muchas cosas además, y puede que no me haya permitido a mí mismo acercarme tanto a ti como me hubiese gustado, pero y… ¿y si luego te pierdo?- le estaba costando decir esto más de lo que pensaba, a pesar de estar hablando consigo mismo- Tengo el presentimiento que algo malo te sucederá algún día y yo no seré lo suficiente para protegerte. Las personas más importantes de mi vida siempre se van. Deliora arrasó mi hogar, no volví a saber nada de mis padres. Ul, que era como una segunda madre para mí murió por mi culpa… Ultear también murió para salvarme, lo sé. Me gustaría cerrar la lista ahí, ya ha sido suficiente, pero cuando te miro no puedo evitar atemorizarme.

Cogió aire y suspiró.

-Pero no solo me da miedo cuando te veo, todo lo contrario. Eres… no sé cómo eres, pero brillas tanto para mí… Eres como el sol y oh, joder, espero que no estés escuchando nada de esto, solo digo estupideces. Aunque siempre he escuchado decir que cuando se está enamorado se hacen muchas tonterías…

Soltó su mano y la acercó a su rostro, apartándole un mechón de cabello que le caía sobre la cara detrás de la oreja. Luego volvió a cogerla de la mano.

-Tengo ganas de volver a verte los ojos, así que no tardes en despertar… por favor.

Gray se durmió allí mismo, arrodillado y apoyado contra el lecho, todavía de la mano de Juvia, pero no por mucho tiempo, porque una voz en su cabeza le despertó.

Por otra parte, el resto ya estaba unido y feliz, dentro de lo que podían, claro.

-¿Qué deberíamos hacer ahora?- preguntó Lucy.

-Comprobar la situación actual.- dijo Erza.

-Y tenemos que encontrar a Gray y a Juvia inmediatamente.- aportó Natsu.

-¿Pero dónde estarán? Quiero decir, Gray seguirá con las brujas, Juvia con las bestias…- gruñó Gajeel con desgana.

-Por eso he dicho que tenemos que comprobar la situación actual…

"¿Me escucháis? ¿Hola?"

-Soy yo o estoy escuchando a…- dijo Lucy.

-¡Es Warren!- gritó Natsu.

Así era, Warren, el miembro telepático de Fairy Tail se había puesto en contacto con ellos.

"Así es, soy yo. ¿Cómo estáis? ¿Seguís en Tierra Negra?"

-Sí Warren, seguimos… Pero ¿cómo sabes el nombre de este lugar?- se sorprendió Erza.

"Mavis, la primera, nos lo ha contado, dice que no le hace falta ir para saber qué está pasando, porque tiene sus fuentes."

-¿Qué fuentes? ¿Alguien que sabe nuestra situación se ha puesto en contacto con ella?- se extrañó Gajeel.

"Así es, no nos ha querido contar… Esperad un segundo"

Y esperaron en silencio.

"He contactado con Gray, dice que os comunique que está en el bosque, y que Juvia está algo indispuesta, pero están juntos"

-¡Han escapado!- se alivió Lucy.

-¿Eres idiota? ¡¿Qué es eso de que Juvia está indispuesta?!- gritó Gajeel.

"Esta fuera de peligro, tranquilos. Por el momento buscad a Gray y a Juvia, en el lado… ¿norte, Gray?.. Sí, en el lado norte del bosque. Allí os esperan."

-Oye, y ¿cómo es que puedes contactarnos?- dijo Natsu.

"Pronto nos veremos. Estamos de camino en barco."

-¡¿Qué?!

"Así es, esto no es algo que podáis arreglar vosotros solos. Seis magos contra una guerra… ¿a quién se le ocurre?"

-¿Entonces vais a venir? Qué alegría…- dijo Erza.- Es cierto, os necesitamos para arreglar esto.

"Luego entraremos en detalles, cuando desembarquemos, vosotros descansad. Ah, y que sepáis que no vamos solos."

-¿Cómo que…?

"¡Hasta la vista!"

La comunicación se cortó ahí.

-¡Gray y Juvia están fuera de peligro!- gritó Natsu lleno de alegría.

-Así es.- dijo Lucy.

Los ojos de Juvia no tardaron en abrirse, poco a poco debido a los rayos del sol que se filtraban entre las hojas de las copas de los árboles. Alzó su mano para protegerse de la exposición directa, y tardó unos segundos en recuperar la nitidez de su vista y eliminar la nubosidad.

-¿Dónde…?

-Hola Juvia.- la saludó Gray con una sonrisa.

-¡¿Gray… Gray-sama?!

Ella intentó levantarse de un salto para abalanzarse a los brazos de Gray, pero tuvo que abandonar la idea de ser tan espontánea hasta recuperar la completa movilidad. En cambio no se quedó donde estaba. Gray se acercó a ella y la ayudó a levantarse, poco a poco. Una vez de pie Juvia apoyó su frente contra el pecho del mago, lentamente y con lágrimas en los ojos.

-¿Estás bien?- preguntó Gray frotándole los brazos.

-Sí, pero Juvia no sabe qué ha pasado… ¿Realmente eres Gray-sama? ¿Juvia está soñando acaso?

-Todo es real. Las brujas… ¿Realmente quieres saber qué ha sucedido?- vaciló Gray tragando saliva.

-Nos atacaron, las sirenas y Juvia alzaron un muro de agua rodeando la laguna y… ¿qué sucedió? ¿¡Están las sirenas bien!?

-Electrificaron la laguna y bueno, muchas sirenas murieron.

Juvia se llevó las manos a la cabeza, apartándose el pelo de la frente y abriendo los ojos como platos.

-Ah… ¡Ahhhhhhhhhhh!

-¡Tranquilízate, por favor!- la agarró Gray entre sus brazos.- Es culpa mía, llegué tarde y cuando me metí en el agua solo quería encontrarte.

Ella no parecía calmarse, y lloraba haciendo resonar su llanto por todo el bosque.

-Juvia… no estés triste.- suplicó él manteniendo las convulsiones de Juvia.

Ella daba desganados puñetazos contra el pecho de Gray sin dejar de llorar.

-¿Gray-sama… Gray-sama sacó a Juvia del agua?- dijo finalmente.

-Sí, pude sacarte de allí y escapar de las brujas. Luego alguien nos ayudó y nos puso fuera de peligro aquí, y yo ya no sé nada más, en realidad.

-¿Alguien nos ayudó? ¿No estamos solos?

-No sé qué responderte, de verdad.- dijo, más tranquilo porque Juvia se estaba calmando.-Siéntate un poco.

Gray condujo a Juvia hasta el lecho de hojas y la sentó en él. Luego estuvieron unos minutos en silencio.

-¿Estás mejor?

Ella no respondió. No estaba ni mejor ni peor, estaba realmente mal, pero no iba a pasarse el día llorando.

-¿Sabes? Todos vienen hacia aquí, también los del gremio. Hace un rato Warren ha contactado con nosotros.

-Vaya.- dijo ella sin cambiar su expresión.

-Juvia, no sé qué hacer para que te sientas bien… ¿Cómo puedo ayudarte?

-Juvia solo necesita un poco de tiempo.- respondió ella, dejándose caer sobre la cama.

Gray en cambio seguía de pie, observándola.

-¿Puedo ir contigo? ¿Te importa?- dijo él algo avergonzado.

-No hace falta que haga nada que no quiera, no se sienta obligado.- dijo ella para sorpresa de Gray.

Él cayó en la cuenta de que ella pensaba que estaba intentando animarla y como es consciente de los sentimientos de ella, estar a su lado la reconfortaría. Pero esta vez era al contrario, realmente él tenía la necesidad de estar con ella, de tocarla y darle muestras de afecto.

Así que con un impulso y decisión, ignoró las palabras de Juvia y se acostó justo a su lado, cara a cara. Ambos se sonrojaron mucho al verse tan cerca, y Gray deslizó lentamente sus manos en la parte posterior de la cintura de Juvia, rodeándola así y pegándose a ella.

-¿Puedo… puedo quedarme aquí?

Juvia hizo un movimiento de cabeza casi imperceptible intentando asentir. No podía dejar que la sorpresa del momento le impidiera ser ella misma.

Juvia posó sus manos en las mejillas de Gray, atrayéndolo hacia ella. Respiraban agitadamente y el corazón parecía que se les iba a salir del pecho.

-¿Vas a besarme?- dijo él con un esfuerzo sobrehumano, apretando la cintura de Juvia.

Ella permaneció en silencio unos instantes.

-¿Puedo?

Él tragó saliva y asintió, sin apartar la mirada de sus ojos.

Ella sonrió, solo hizo eso. Soltó el rostro de Gray y se abrazó a él, hundiendo la cara en su pecho. Prefería no besarle.

-¿Juvia?

-Está bien así.

-Pero yo… Yo quería que me besaras.

Y entonces acercó repentinamente sus labios en busca de los de Juvia, pero ella le cogió por los hombros, impidiéndole avanzar más.

-¿Ya no me quieres?- dijo asustado.- Yo creía que…

-Juvia sigue amando a Gray-sama. Cada día más.- confesó ella.- ¿Usted por qué quiere un beso?

Eso le estaba obligando a Gray a decir lo que tanto temía aclarar en voz alta.

-Esto, bueno, yo…

-Juvia sabe que todavía no es el momento. Puede que nunca llegue, y cuando suceda Juvia lo sabrá, pero hoy no lo es.

Gray no entendió realmente a qué se estaba refiriendo, y dio por terminada la conversación cuando ella se volvió pegar a él, cerrando los ojos, así que se limitó a acariciarle la cabeza y a enredar los dedos en sus bucles azules, a respirar el mismo oxígeno que ella y a disfrutar de su compañía después de tanto sufrimiento.

-No nos volveremos a separar.- dijo decidido entonces.

Ella asintió y apretó sus dedos en la espalda de Gray, formando círculos imaginarios sobre ella.

Finalmente el que se durmió fue Gray, como un niño que descansa en el regazo de su madre. Juvia, que ya había estado suficientemente tiempo dormida se quedó mirándole abrazada a él aún.

La luna se alzó pronto en el cielo y la oscuridad rodeó el lecho sobre el que estaban. Todo estaba tranquilo hasta que Juvia escuchó unos pasos en la oscuridad.

-Aquí estáis, ¿eh?- dijo una voz para nada familiar.

-¿Quién viene?- se alarmó Juvia.

-He venido a buscar lo que me pertenece.- dijo, y salió a la vista.- Me llamo Mist, y tú debes ser Juvia, ¿me equivoco?

-Una bruja.- comprendió Juvia, acomodando a Gray cuidadosamente sobre la cama y saliendo de ella, para ponerse cara a cara con Mist.

-Espero que hayas podido ver bien a Gray porque me lo llevo inmediatamente.

-No.

-Mira guapa, no me apetece tener que machacarte para…- empezó a decir Mist, pero un potente puñetazo la derrumbó varios metros atrás.

-No vas a molestar a Gray-sama ni un segundo más.- dijo Juvia con serenidad y fuerza en sus palabras.- No te lo llevarás.

-Tú te lo has buscado.- dijo la bruja mientras se levantaba y se limpiaba la sangre de la boca.

Se habían alejado ligeramente de su posición original, así que si peleaban rápido y silenciosamente Gray no tendría por qué enterarse, y esa era la intención de Juvia. No dejaría que volviera a sufrir el miedo de alejarse de todos, no de nuevo.