CAPÍTULO 11

¡El cumpleaños de Amelia es hoy!

He pasado toda la tarde ultimando detalles en la organización de la fiesta, invité a varios de sus amigos de clase además de nuestras familias. Falta poco más de un mes para nuestro primer aniversario de muchos, porque si Amelia me ama tanto como yo a ella el desenlace final será una larga vida juntos.

Mi madre sale de la cocina con una gran bandeja con comida y la deposita en una de las mesas que se encuentran en el salón. Los invitados están empezando a llegar, por lo que yo corro escaleras arriba para cambiarme de ropa e ir a buscar a Amelia.

Camino a la farmacia veo de soslayo que la familia Sanders va rumbo a mi casa, Mary incluida; la emoción que siento porque mi amiga decida acompañarme en esta celebración inunda cada fibra de mi ser. Hace dos semanas creí que nuestra amistad había llegado a su final; Mary jamás me había insultado y ver escuchar sus palabras cargadas de ira fue un golpe bajo, casi como volver a los primeros días posteriores a su declaración.

Amelia me está esperando en la puerta, lleva un vestido verde sin mangas de corte recto y una falda amplia hasta la rodilla, el cuello del vestido está cubierto de terciopelo, creo que todas esas horas que pasé con Mary en el taller de costura están pasando factura.

—Te ves hermosa Amy—digo embelesado—. Las palabras se quedan cortas para describirte lo bella que eres mi vida

—No seas exagerado Joseph—se sonroja—. Solo dices esas cosas porque soy tu novia

—Te equivocas, lo digo porque es la verdad te ves hermosa

—No me digas así—Frunce el ceño

— ¿Cómo?—Pregunto confundido

—No vuelvas a decirme hermosa, así le dices a Mary—dice con cierto desdén el nombre de mi amiga

— ¿Me perdí de algo Amy?

—Que ya estoy un poco harta de la actitud de su amiga—dice—, y no estoy hablando de lo que pasó en el baño pero antes de eso siempre ha sido grosera conmigo y yo no le he hecho nada.

—Hablaré con ella—respondo—. Tal vez con esto ustedes no sean amigas ni nada parecido pero por lo menos no habrán hostilidades.

Le doy un beso corto y emprendemos el camino rumbo a la panadería; una vez llegamos todos los invitados comienza a aplaudir y felicitar a mi novia. En un rincón diviso a Mary hablando con Marceline y Haymitch, se ve bastante cómoda con ellos, lo cual me tranquiliza, por lo menos en esta noche quiero que todo marche sobre ruedas.

A mi lado Amelia luce radiante. La mayoría de sus compañeros de clase se han acercado a felicitarla, para sorpresa de todos Mary y Myriam también se acercan y le entregan un pequeño presente para ella, en ese momento los que estaban alrededor guardaron silencio esperando que en cualquier momento pasara algo.

Las horas avanzan rápidamente y yo cada vez estoy más nervioso, le tengo preparada una sorpresa a mi amada novia, espero que le guste. Mi madre me hace una señal y prende una pequeña grabadora que tenemos aprovechando que hoy es uno de esos no tan comunes días en los que hay luz de noche en el distrito. Tomo la mano de Amelia y la dirijo al centro de la sala

—Pido la atención de todos—digo llamando la atención de todos, el corazón me late con fuerza—. Es sabido por todos lo mucho que quiero a la chica que se encuentra a mi lado, por eso quise celebrar su cumpleaños y, en este día tan especial quiero hacerle una dedicatoria.

Tomo su rostro entre mis manos, es ahí cuando mi madre sintoniza una vieja canción que me encanta y engloba todo lo que siento por ella

—No soy un buen cantante Amelia por eso no me escucharas cantarla—digo divertido, en el salón se escuchan las risas sofocadas de los demás—. Pero si puedo decirte que te amo con todo mi corazón, amo todo de ti, tus virtudes, defectos, me encanta la manera como arrugas la nariz cuando estas enojada, como frunces el ceño cuando estas concentrada, me vuelve loco ese pequeño agujero que se forma en tu mejilla cuando estas sonriente, amo tu corazón Amelia Frank

Todos en la sala están callados, yo por mi parte la tomo entre mis brazos, dispuesto a demostrarle con hechos más que con palabras lo mucho que le amo y lo completo que me siento cuando estoy con ella. Amelia se acerca a mi oído y susurra cuidando de que nadie pueda escucharnos.

—Joseph quiero hacer el amor contigo

Me separó lo suficiente de ella para verle el rostro, junto su frente con la mía mientras acaricio sus mejillas con los pulgares.

— ¿Estas segura de eso Amelia?—pregunto con cautela

—Claro que sí, yo también te amo Joseph y nada me haría más feliz que mi primera vez fuera contigo—dice y me da un suave beso que correspondo

—No quiero que te arrepientas después porque te precipitaste, es tu primera vez después de todo mi amor

—Jamás me arrepentiré aunque pasen mil años, porque quiero dar ese paso sólo contigo

—Y yo contigo, pero quiero que sea perfecto para ti, por lo cual no nos precipitaremos y encontraremos el sitio ideal

—Estoy de acuerdo, ahora dame un beso.

Río suavemente por su petición y me apresuro a cumplirla, es la mejor noche de mi vida

Trato de no hacer ruido cuando salgo de la panadería, es demasiado para mí el tener que ver cómo la persona que amo, es feliz con otra. Soy consciente de que él nunca me ha mirado como a ella pero no deja de doler igual.

El sonido de mis pasos resuena por las calles desiertas del distrito, aún no es muy tarde pero la gente está acostumbrada a cerrar temprano. Llego a la pradera y contemplo los dientes de León que están empezando a brotar, la noche es fresca y la luna llena ilumina el lugar. Mi mente se pierde en los momentos que he pasado con Joseph tratando de que estos sean como un bálsamo para mis heridas pero tienen el efecto contrario.

— ¿Qué haces aquí sola Mary?—la inconfundible voz de Chris resuena en el lugar

— ¿No es obvio?— es todo lo que puedo decir antes de alzar la vista hacia la luna.

— ¿Hasta cuándo vas a llorar por el Mary? Te mereces mucho más que esto—dice sentándose a mi lado—. No tienes idea lo mucho que me duele verte sufrir, yo te quiero muchísimo, dame una oportunidad de hacerte feliz

Sin previo aviso Chris toma mi rostro entre sus manos y depósito un casto beso en mis labios. Mi primer beso. Se separa un momento temeroso de mi reacción pero al ver que no hago nada vuelve a besarme esta vez con mayor intensidad, poco a poco me voy dejando llevar hasta que nos separamos por falta de aire.

— ¿Aún sigue en pie la propuesta de ser tu novia?

—Sí, claro que sigue en pie—se apresura a decir

Esta vez yo me acerco lentamente a sus labios y antes de que se toquen digo—: Entonces acepto ser tu novia

Puede que probablemente esté cometiendo un error pero no me puedo resistir a lo dulce del momento