Notas de la autora: Cuanto lo siento por no haber actualizado antes, pero debido a que ya no estoy usando la compu de antes (esta en estado critico y el técnico aun no me dice si esta bien o no... TOT) y esta no se porque tiene problemas para abrir la pagina.. sniff sniff** pero bueno, aquí estoy tratando con todas mis fuerzas de que no se cierre la ventana :P

quiero mandarles saludines especiales a sasuhinas fan, a SakuraAli y a Tainie por comentar! mil gracias por aun seguir por aquí dejándome sus lindos comentarios ya que parece ser que a los demás dejo de gustarle jeje, pero ya que, no se puede complacer a todos ¿o si?


Capítulo 12: ¡Te quiero a ti, idiota!

Harry estaba frenético. No encontraba a Draco por ningún lado y eso no era nada bueno. Casi podía revivir la escena de la academia de aurores y sentía su estomago revolverse.

No lo permitiría. No esta vez. No y no… mucho menos por culpa de esa bruja Greengrass que se pavoneaba en la estancia como si fuera la última tarta de melaza en el mundo.

-Auror Potter, es un placer verle- saludó la muy cínica plantándose en su delante tan imponente con su sonrisa mas falsa que no logró conseguir inmutar a Harry ni por un segundo –¿o prefiere que le llame "el elegido?- amplió su sonrisa estrechando aun más el brazo de su acompañante que Harry estaba seguro que si no la quitaban de su vista sería capaz de hacerle un favor al mundo y a Draco y cometer asesinato en segundo grado -¿Qué no piensa corresponder mi saludo?- rió como si aquello le pareciera hilarante.

-Por supuesto que no… no me gusta tratar con personas tan despreciables como usted…- le clavó sus esmeraldas impidiéndole voltear a otro lado. Las protestas de su acompañante no se hicieron esperar, pero a Harry no podía importarle menos.

La mujer se dobló en el suelo y lanzó un mudo grito mientras Harry comenzaba a alejarse a seguir la búsqueda de Draco, dejando al grupo de personas a su alrededor muertos de miedo tras de él y una Narcisa Malfoy muy tranquila sugiriéndoles a todos que pasaran al comedor principal con su mejor sonrisa.


Inhaló profundamente contemplando el infinito jardín oscurecido con solamente la luna como única luz. Estaba anonadado. Las cosas no eran como esperaba, absolutamente nada más que una única constante. Ese bendito recuerdo y sentimiento que pensó había surgido como ese preciso rayo de luna iluminando las sombras más pobres que se esconden del mañana.

Aun recordaba aquel exacto momento cuando ese esponjoso cabello castaño captó su atención y sus ojos se encontraron. Una sonrisa y supo que su suerte estaba echada.

Sabía que el amor era un terreno desconocido pues lo tachó por innecesario durante tantos años para sobrevivir, que con fe ciega confió en la dulce mano tendida de esa jovencita que él podía asegurar que seguiría hasta el fin del mundo pues su calidez jamás habló de verdades teñidas de las más crueles mentiras.

"¿Casarme contigo? No me hagas reír… los Malfoy ya no tienen una digna presencia ni prestigio, eres lo más bajo de la comunidad mágica y solamente salí contigo por que sentí un poco de lastima… nada más… aparte ¿Cómo podría querer a alguien como tú? Eres el ser más despreciable que he conocido…"

Aun no podía recordar aquellas dolorosas palabras una a una con exactitud como si aun se las estuviera escupiendo en su cara, lanzadas con toda la intención y mordacidad necesaria para calarle en lo más profundo.

Tal vez se lo merecía, tal vez no… no estuvo seguro de nada, salvo que jamás había sentido todo ese pesar en su corazón, quemando sin piedad en su pecho, lentamente, sin afán de detenerse.

Tantos años de construir su orgullo y su vanidad, su coraza de protección al mundo ajeno y extraño, para que el soplo de esas palabras lo redujera a escombros dejándole en tal fragilidad, tan desnudo que comenzaba a carcomerle en inseguridad.

Pensó que no se podría sanar, que jamás pasaría ese dolor que experimentó pues estaba diseñado para que no lo abandonara hasta el final de sus días… pero ahora…

"Ya no se siente igual…"

Fue lo que pensó con una sonrisa pintada en sus labios. Era un gran alivio sentirse de esa manera, tan libre; poder respirar nuevamente con naturalidad y que la presencia de aquella persona que se encargó de mandarlo al cielo y al infierno por partes iguales ya no le afectaba… "ya no más…"

Puede que sus sentimientos no fueran tan intensos como pensó en un principio o tal vez aquel extraño dicho muggle de "el tiempo todo lo cura" realmente era cierto, pero será el sereno o el buen tiempo, pero estaba mucho mejor… y aunque lo que le constaba era que el factor "Potter" tuvo su parte en la ecuación que le hizo recuperarse, no sabía si reír o llorar por ello; ¿Qué hacer? estar agradecido de por vida o patear su trasero por sus estúpidas formas de motivarle, pero, sea cual sea lo que viniera después, de una cosa estaba absolutamente seguro…

-Por fin me libré de ti Astoria…-


Casi pudo sentir en su nuca la taladrante mirada que le dedicó Lucius cuando salió por la puerta principal pero no sentía ni un ápice arrepentido por lo que había hecho. ¿Se lo merecía la muy sin vergüenza por ser una maldita de tamaño mayúsculo? Si. ¿Estuvo bien su acción? Tal vez no, bueno, seguro eso le diría Hermione, pero ¿Lo volvería a hacer nuevamente si la tuviera delante? Por supuesto; sin lugar a dudas.

Sin buscarle mucho, lo encontró. Su smokin gris oscuro se veía tan inmaculado como cuando entró en escena, sus cabellos platinados prolijamente apartados estratégicamente de su rostro casi como cuando iban en Hogwarts brillaban pálidos en contraste de la luz lunar, se veía tan calmado que cualquier temor se apartó de él. Con alivió sacó todo el aire de sus pulmones al ver a Draco intacto recargado en el balcón mirando a la nada.

-Merlín bendito ¡estás aquí!- dijo corriendo a abrazarlo por detrás. No parecía que hubiera llorado o golpeado algo, usado magia, nada. Lo único rescatable es que estaba bien, en una pieza, tranquilo y refrescado por la brisa nocturna.

-¡Potter!- chilló queriendo escapar de sus brazos. Draco lo miró sorprendido -¿Qué haces aquí? Mi padre va a matarte si no estás allá a dar tu brillante discurso-

-Honestamente en estos momentos me importa un bledo la ira del "benévolo" patriarca Lucius Malfoy- interrumpió acariciando su mejilla con el dorso de sus nudillos. Estaba helado –qué bueno que estas bien… yo creí que… no sabes lo preocupado que me tenías- esa nota amarga le hizo mirarle confundido. ¿De dónde venía eso? Draco frunció el ceño para hacer una comisura.

-Pues no lo parecías mientras estaban todo campante con ella comadreja que casi se salía del vestido por tremendo escote…- dijo como un berrinche que Harry arqueó la ceja incrédulo.

-¿A qué…te refieres?- ladeó la cabeza y Draco cruzó sus brazos avanzando hacia atrás evadiendo su mirada.

-A nada… ya vámonos que todos se estarán preguntando dónde está el glorioso niño que vivió para ser un bobalicón por partida doble…- Harry lo detuvo por el codo. No dejaría que el mal humor prosiguiera en Draco; tenía que llegar al meollo del asunto.

Con creciente pánico comenzó a pensar que tal vez cantaba victoria antes de tiempo con respecto a la menor de los Greengrass y tal vez… aquella insulsa presencia seguía dentro del tierno corazón de Draco… dejándole sin cabida en él por muchas falsas esperanzas que se hubiera trazado... en definitiva las conclusiones a las que llegó no eran placenteras en absoluto.

-¿Qué quisiste decir con ello?- no obtuvo respuesta -¿Aun la amas verdad?- Draco lo regresó a ver con sorpresa y sus mejillas se sonrojaron haciendo que su pecho doliera –lo sabía… maldición Draco yo… se que te he estado presionando con mis sentimientos sin considerar siquiera los tuyos… creí que conseguiría sanar tu corazón dándote el mío a cambio… pero… no contaba con que tal vez tu amor por ella fuera más grande que… -

-¡Que ya no me gusta, maldición!- dijo ofuscado. No tenía ni idea de donde salían tantas barrabasadas como aquellas de la boca de ese salvador de quinta. "¿Por qué es tan obtuso?" se preguntó aireado.

-Pero… ¿Por qué otro motivo saldrías de la fiesta si no te sintieras celoso porque ella venía acompañada? No tiene nada de malo que aun la quieras… es natural…todo lo que compartieron… y el tipo con el que se va a casar resulta ser el dueño de medio Gales según tengo entendido…-

-¡Que me gustas tú, pedazo de imbécil!- chilló –pero no mucho… no te hagas muchas ilusiones…-

Harry contuvo el aliento cerrando la boca al instante. ¿A caso fue real lo que escuchó? ¿Era un sueño, verdad? No estaba seguro; pero rogaba a Merlín que no lo fuera. Draco no podía mantener su mirada fija en él. Se sentía tan expuesto así como así compartiendo su sentir que era más que bochornoso.

–A-Así que guárdate tus idioteces de que aun siento algo por ella… p-porque no es el caso…- Draco parecía que entraría en combustión en un momento a otro que Harry no dudó en abrazarlo para asegurarse que realmente estaban ahí, en vivo y a todo lo color. Que era real y no otro de sus constantes sueños que lo atormentaban burlándose que eso nunca se haría realidad.

-Es que yo pensé que…-

-¿Qué estaría llorando en un rincón por la pérdida de la Astoria-maldita-zorra-desalmada-cazafortunas-Greengrass? No, no esta vez Potter. No creas que volveré a hacer lo mismo, que no soy tan predecible como crees…- alzó su mentón con orgullo a pesar de su abrumador sonrojo, que Harry no pudo evitar besárselo sobresaltándolo en el acto -¡¿Q-Qué pasa contigo Potter?!-

-Lo siento, pero te veías tan irresistible mostrándome tu sensacional forma de actuar que no me pude contener- dijo alzándose de hombros como si fuera lo más normal de mundo –estoy tan orgulloso de ti- Draco se sonrojó nuevamente poniendo sus brazos como distancia entre ellos pues Harry se negaba en soltarlo y apartó su rostro.

-N-No es como si me importara que lo estés o no…c-cuatro ojos, para nada….-

-Lo sé, pero aun así lo digo- hizo una pausa -realmente me alegra que estés bien-

-Por supuesto que esto perfectamente-

-Entonces ¿Por qué te fuiste?- como un puzzle que comenzó a caer lentamente en su mente algo hizo clic adentro que le hizo recordar lo que previamente le había dicho Draco sobre Ginny y él… ¿acaso era posible…? -¿estabas celoso?-

-¡Claro que no! ¡¿P-Porque habría de estarlo?!- sus abochornadas negaciones lo hacían sentir tan ligero e invencible que con ansias besó sus labios.

-Tienes razón; no debes de estarlo; tu eres lo que más quiero, ten lo por seguro- Draco casi lloriqueó por su avasallante sinceridad que en más de una ocasión le hacía temer por su sanidad.

-Pero…- murmuró en voz baja -podrías tener a quién quisieras Potter…yo no soy una chica…no podrías tener tu familia de ensueño… ya no tengo el prestigio de antes y mi apellido es de los mas retachados de la sociedad…-

-Draco, se perfectamente lo que eres. Créeme que no podría importarme menos que no seas una chica… amm… por la cuestión de la familia, no importa, con tenerte a ti me es más que suficiente… aunque ¿tener hijos a tu lado? Suena maravilloso y siempre podríamos adoptar… claro, si quieres… por el asunto de la fama y tu apellido, no te preocupes, que yo tengo los dos a tu disposición para darte si lo deseas…- Sus manos temblando. Era más de lo que podía soportar sin tener un colapso.

-P-Pero yo nunca podría decir cosas lindas ni tiernas… no me gusta… así que no te hagas ilusiones, Potty…-

-Oh Draco como te adoro… tal como eres-

-M-mas te vale cara rajada…. Porque si esto es solo un juego para después botarme, ¡estás muy equivocado si crees que vas a salir indemne de esta!- Harry rió de lo lindo por esa amenaza que había esperado tantas veces escuchar.

-Castígame todo lo quieras si lo que digo y siento no es verdad…- recargó su frente contra la suya.

-¡Ahora borra esa bobalicona sonrisa de tu rostro, que me sofocas!-

-¿Por qué no intentas borrármela, dragón?-

Draco boqueó queriéndole refutar que ya infinidad de veces le había dicho que no lo llamara de esa forma; solo unos pocos tenían ese privilegio y aun no se lo concedía; aunque de hecho dudaba que algún día se lo diera…

-Bórratela tu solo… tenemos que regresar de una vez por toda- declaró abochornado –así que aleja tus manos de mi enormidad que si me sigues toqueteando no respondo… y realmente lamentaría dañarte lo único bueno que tienes… y por eso me refiero a tus manos…- gimoteó cuando Harry venció nuevamente el espacio interpuesto entre ellos. Parecía que no quería dejársela ir tan fácilmente y estaba empecinado a hacérselo saber.

-¿Sabías que mis manos no solo saben hacer maravillas, Draco? Porque me han dicho que mi lengua al igual que mis manos, es bastante experta…-


Draco no estaba seguro de que quería conocer las artes maestras que conocía su lengua en otros ámbitos que no fueran su boca, porque ahí, se sentía de maravilla. Sabía exactamente lo que hacía y como se movía. Cadenciosamente, enrollando la suya, explorando cada parte de él, lamiendo sus labios a partes iguales. Si, definitivamente ahí se sentía fabulosamente.

Pero parecía que Harry no era de la misma opinión. Sus manos no daban tregua a cada centímetro de su cuerpo. Deslizándose, apretando su sensible piel.

-No…- gimoteó cuando Harry abandonó sus labios para descender al cuello –alguien puede venir…- en definitiva no estaba listo para algo más que simples besos y Harry dando un asentimiento lo abrazó.

Cuando abrió sus ojos notó que estaban en su habitación.

-Aquí nadie nos molestará, Draco…- dijo relamiéndose sus labios mientras se aflojaba la corbata para dejarla caer al suelo. El rubio tragó pesadamente chocando contra la base de la cama.

-¿C-Como hiciste eso? Se supone que la casa tiene barreras anti aparición…ngh…- Harry se alzó de hombros con un escueto "no lo sé, poderes exclusivos del elegido, tal vez" Draco no podía en ese momento indignarse por él. Su lucha era férrea y su resistencia nula, así que dejándose llevar por escasos segundos en la rebelión de su libido encendido, cerró los ojos ante las continuas atenciones del azabache.

-Mmm… hueles tan rico…- dijo enterrando su nariz en su cuello, llenándose de ese arrebatador aroma entre menta y almizcle, sudor y Draco por montones. Tenía que probarlo a como diera lugar y lo haría…

-Deberíamos regresar a la fiesta...- imploró por última vez. Quería salir corriendo, pero estaba clavado fijamente en el colchón, viendo con deleite el escultural torso del auror que se deshacía libremente de su arrugada camisa. Su cabello revuelto en combinación de sus enrojecidos labios le hacía imposible pensar en alguna otra cosa que no apartarse de esa visión.

-Descuida, no nos extrañaran…-

-Pero… yo no estoy listo…- no quería sonar como una damisela virginal ni nada por el estilo, pero una cosa era tener sexo con chicas quitado de la pena y otra muy distinta entregarle en charlo de plata su ano al salvaje de Potter. No es que supiera mucho de relaciones homosexuales (él no era gay, por Merlín santo, claro que no) pero si sabía una cosa por las palabras de su querido amigo Zabinni y era que el que recibía, era el que dolía… y dudaba que el tan beneplácito cuatro ojos cediera el dominio.

-No te preocupes, que no llegaremos muy lejos… no haré nada que no quieras… solo… relájate…- "¿relajarme? Mis calzones…" pensó con pánico mientras veía como el moreno comenzaba a desabotonarle la camisa ceremoniosamente.

-Te vez tan apetitoso…- murmuró relamiéndose los labios en una actitud depredadora que Draco al instante temió por sí mismo, pues sería devorado de un solo bocado por nada más y nada menos que Harry-caliente-Potter.

Con su diestra, Harry comenzó a delinear su torso desnudo que ante el simple roce de sus yemas se estremeció bajo él. Harry mordió su labio inferior cuando Draco comenzó a sollozar en trémulos gimoteos. Tan adorable y expuesto, tal y como lo ansiaba tener.

Sin preámbulos ni ceremonias volvió a asaltar sus dulces labios entreabiertos y enrojecidos. Un beso arrebatador, sin ternura, solamente lleno de su más pura pasión y devoción hacia él, que Draco en retribución se deshacía en espasmódicos temblores. Sus pálidos brazos rodearon su cuello en necesitado anhelo y solo así, pudo considerarse el hombre más dichoso del mundo.

Con un cálido movimiento de sus manos, se desprendió de las prendas del rubio que importunaban su exhaustiva exploración. Su boca buscó más trayectos de piel, ansiosa viajaba repartiendo besos y lamidas en esa exquisitez. Llegó hasta ese punto que aclamaba su atención, ese turgente miembro totalmente erecto por él, sonrojado como si esperara solo por él; sin pensarlo dos veces lo engulló por completo.

-No… Potter…- sollozó Draco en su oreja estrechándolo aún más. Tan dulcemente abochornado y tan apetitosamente vulnerable, Harry selló sus labios con sus suyos sin evitar sonreír.

-Dime Harry…-

-Oh Merlín… Harry…- Draco luchaba y se estremecía ante el abrasivo calor, incauto a que emoción hacerle caso; si al deseo o la autopreservacion. Si a la cordura o la locura… sin embargo el ardor parecía más intenso que solamente enterró sus dedos temblorosos en esa mata de pelo negro eternamente alborotado y haló de él.

Harry repartía lengüetazos a diestra y siniestra, chupaba y succionaba el muy sinvergüenza, bombeando si piedad su miembro que Draco solo podía sentir que se derretía ante sus espectaculares caricias.

"Maldito sea… ¿Cómo puede hacer eso tan bien?" se preguntó entre respiraciones entrecortadas viendo el bamboleo de la cabeza de Harry. Sabía que no duraría mucho si se guía así.

Cuando menos lo esperó Harry se detuvo haciéndole jadear molesto. Lo reprendió con la mirada y este solo le dio una sonrisa tímida.

-No te atrevas a…- lo acalló nuevamente con un beso.

-Tengo una mejor idea…- dijo mordisqueando su labio inferior a la par que colocó su escultural y varonil cuerpo sobre él. Abrió aún más sus grises ojos ante tal imagen. En teoría no debería de estar más extasiado con ese panorama que era a todas luces el cuerpo de un hombre, pero Draco estaba al mil por ciento y solo pudo chillar al sentir esa endurecida hombría sobre la suya –Mmm… Draco…- suspiró el moreno.

Sin dejar de besarle tomó sus pollas entre sus ásperas manos y comenzó a friccionarlas una contra otra. Draco se retorció ante total cambio de clima. De su avasallante y húmeda boca, a esas privilegiadas manos que se movían como ninguna, sabían lo que hacían y como una gigantesca ola, volvió a halarlo al precipicio del clímax.

-Ahh… Harry…- gritó aferrándose a sus hombros sintiendo el electrizante latigazo del orgasmo recorrerle hasta la punta de sus pies.

El éxtasis avasallante brotó en chorros blancos sobre su estremecida piel. No podía dejar de estremecerse y temía que tal vez nunca lo haría. Aquello fue más de lo que esperó y estaba agradecido por ello.

Sus ojos comenzaron a sentirse pesados ante tan estridente final, que solamente pudo escuchar lejanamente los hechizos de limpieza y se dedicó a sentir los incontables besos lánguidos de Harry sobre su rostro.

Con Potter acomodado sobre su entumecido cuerpo, y esa infantil sonrisa traviesa pintada en sus labios, se permitió cerrar los ojos ante el letargo y la inminente tranquilidad de alma que le daba tener a alguien como aquel quien sin medidas, entregaba todo de sí, exclusivamente para él.

*´¨°°¨¨´*´Aproximadamente 1 hora después'*´¨°°¨¨´*

Jamás pensó que haría eso y aquello en casa de sus padres como si no le importara nada y encima de todo, con otro hombre. "Salazar que si mi padre se entra de esto crucia mi bello trasero y descuartiza a Potter con sus propias manos…."

Suspiró. En definitiva sus planes nunca salían como lo esperaba y entrar del brazo de Harry Potter tremendamente desaliñados (bueno, según él porque por muchos tergeos que se hayan aplicado, era consciente de tooodo lo que habían hecho) no era parte de su plan.

Ser la comidilla de la gente debido a su sobre peso era una cosa, pero estar sobreprotegido por tremenda figura pública era más de lo que se podía digerir para un día, sin embargo no se amedrentaría, ya no más.

Para su alegría no había rastro alguno de la comadrejita hembra y su voluptuoso escote con tremenda invitación de "suban a bordo" ni tampoco de Astoria colgada del brazo de su mina de galones andante, así que sonriendo con superioridad se movió entre la multitud tan pleno por lo previamente experimentado y porque Harry parecía solamente tener ojos para él.

-¿Bailamos?- la mano de Harry tendida hacia él con galantería, las docenas de ojos puestas en ellos dos, las críticas a su persona, su bando en la dichosa guerra y las burlas a su nueva imagen aumentaba la cotilla. Con creciente miedo, pero con la determinación a flor de piel infundada por ese chico de ojos esmeralda que lo miraban con la más pura devoción, aceptó.

Era imposible decirle que no a Harry-cínico-manos-mágicas-dios-de-las-mamadas-Potter y sabía que después de ese paso que habían dado, ya no había vuelta atrás.

-P-Pero ni creas que dejaré que guíes… sigues siendo pésimo bailando- dijo con firmeza sujetando su mano para intentar apoyar su izquierda en la cintura del otro.

-No lo querría de otra forma Draco…te seguiré hacia donde tú quieras…- dijo con la más ingenua naturalidad que dejó desarmado al instante a Draco. Sabía que esas palabras iban más allá de ese simple baile de salón, más allá de una vana aseveración… una implícita promesa de que no lo defraudaría, una promesa que quería creer y que tal vez, si esos ojos verde brillante lo seguían mirando de esa manera…lo creería…

*´¨°°¨¨´*2 semanas después*´¨°°¨¨´*

No es que se estuviera preguntando porque el dichoso Potty no había vuelto a insinuársele como lo que sucedió en la fiesta, ni nada por el estilo; pero era bastante raro que se limitara a lo de siempre. Despertar, ejercicio, comer, ejercicio; que le hacía dudar, en más de una manera que lo de esa vez, realmente sucedo.

Claro, eso acabó cuando entró a su cuarto tras una muy larga ducha tratando de calmar su hombría más que despierta por un imbécil que le encantaba manosearlo con su aromatico aceite de Pachulli.

Lo que veía no tenía ni lógica ni recato. La habitación a media luz, con un Potter descarado recostado en su mullida cama usando solamente unos calzoncillos ajustados.

-¿Qué crees que estás haciendo?- chilló horrorizado.

-¿Qué parece, dragón? Me estoy acomodando para continuar en lo que dejamos la otra noche, mi dulce volován…- la voz sensual que utilizó para esto último lo erizó hasta la punta de su cabello.

-¡Dije que me gustas, no que me casaré contigo! ¡Ni mucho menos dejaré que importunes mis horas de sueño con tus manías homosexuales, idiota pervertido!- gritó más rojo que un tomate -¡Regrésate a tu cama!-

*xXx* A 10 kg. del peso ideal (y a 36 Días De enamorarse… completamente)*xXx*


Notas finales: Espero que les haya gustado! en unos momentitos subo el siguiente capi para que estén a la par que en AmorYaoi y SlashHeaven ;3