Disclaimer: todos los personajes pertenecen a JK Rowling…
Duodécimo capítulo
Harry se despertó inquieto. A pesar de haber sido una noche bastante fría, estaba sudando. Se levantó de la cama y fue al cuarto de baño. Allí ya estaba Dean duchándose.
-Buenos días Harry! – le dijo cantarín el muchacho desde la ducha
Harry apoyó las manos en el lavabo y se miró en el espejo. El pelo pegado en la frente. Tenía unas leves ojeras, a pesar de haber dormido muchas horas de tirón. No se explicaba lo sucedido. Ni siquiera le había dolido y la mente la tenía cerrada.
-Ey¿qué te pasa? – Ron acababa de entrar al baño bostezando y fue hacia el inodoro.
-Nada – se lavó la cara y salió.
Hermione esperaba a sus dos amigos en la Sala. Estaba un poco cansada, ya que anoche había tenido que ir a la enfermería en secreto. Alex había pasado por una revisión médica. Estaba perfecto. Bueno, más grande y más gordo, pero lo normal para un niño de cuatro meses y medio. Los chicos bajaron por las escaleras.
-¿Qué te pasa Harry? Tienes mala cara – le dijo su amiga preocupada.
-Está así desde que despertó – dijo Ron
-Vamos – les dijo el ojiverde – ahora os digo – salieron fuera
-¿Qué pasa Harry? me estás preocupando! – dijo Hermione.
Harry miró que no hubiera mucha gente por el pasillo y bajó un poco la voz:
-He tenido un sueño
-¿Qué? – dijo Ron – no se supone qu…
-Ya, ya – dijo exasperado – sé Occlumancia, pero es que no me ha dolido la cicatriz ni he soñado con él. Ha sido muy extraño
-Hace un tiempo también me dijiste algo de un sueño extraño – dijo Hermione recordando - ¿es igual?
-Parecido. La otra vez no vía a nadie, pero ahora vi a dos sombras y unos rayos verdes – entraron al Comedor y se sentaron un poco alejados del resto – el lugar era parecido. Muy amplio, con grandes cristales y líneas rojas. Creo que había esculturas. En el otro sueño creo que eran cuadros, no recuerdo bien.
-Eso es muy raro – dijo Ron tomando unas tostadas - ¿Qué tienes tu que ver con cuadros y esculturas?
-Creo que son como sueños premonitorios – dijo Hermione tomando la jarra de leche – porque ya desde luego no tienes ninguna conexión onírica con él
-¿y para qué le sirven a él esos sueños?
-para darme dolor de cabeza – dijo Harry frotándose la cabeza
-Mirad, no sé – dijo Hermione – a lo mejor Harry tiene esos sueños porque tiene relación con él o con Voldemort, pero no sé, quizás deberías hablar con Dumbledore. Y toma – saco de su cartera una botellita con una poción de color celestito – siempre la llevo encima por si hay alguna emergencia.
-¿Qué es? – dijo Harry tomándola
-Una poción para la migraña y el dolor de cabeza. La aprendimos a hacer en Medimagia.
Sabiendo que la había hecho Hermione, Harry se la tomó de una sola vez. Milagrosamente, notó como su mente se despejaba poco a poco.
Se levantaron para ir a clases de Transformaciones y Ron le dio a Hermione el periódico que había recibido ese día, que la chica lo había dejado en la mesa olvidado.
OoooooooooooO
Hermione y Ginny estaban en la habitación de la primera a la hora del almuerzo. Hermione le daba de comer a Alex, mientras la pelirroja ordenaba el cargamento que había mandado la Sra. Granger con los primeros biberones de Alex y algunos chupetes nuevos.
-Con esto si que será más cómodo darle de comer – dijo Ginny tomando un biberón – incluso puedo hacerlo yo!
-Ya, pero mi madre los ha mandado muy pronto. Aún no voy a darle biberones. Todavía mis pechos crean mucha leche – dijo mientras le limpiaba la boca a Alex
-pues mira que el come! Está grande.
-No, si él come y mucho, pero a mi me sigue bajando leche – se levantó – que le vamos a hacer – suspiró
-Sabes que el primer sábado de diciembre hay otra salida a Hogsmeade – le digo Ginny
-Si
-y… ¿vas a ir? – Hermione se mordió el labio
-Pues… la verdad si fuera por mi no iría, pero ya es hora que vuelva a allí, no me puedo pasar toda mi vida evitándolo
-O sino vas a estar todo el tiempo con los chicos, con no alejarte de ellos, estarás bien
-Bueno, querrás decir que estaré con Harry, porque tu hermano estará con Lavender.
-Pues mejor¿no? – le sonrió Ginny picarona
-Eh… - Hermione le dio la espalda a su amiga mientras acostaba a Alex – supongo – no pudo evitar que se le subieran los colores, pero¿qué le pasaba?
-Claro, Harry es muy guapo y siempre es muy atento contigo – dejo caer Ginny
-Normal, él es mi amigo – aún no se atrevía a darse la vuelta
-Claro, claro – dijo Ginny irónica – bueno, me voy, que quiero coger otra manzana del Comedor antes de clases.
Hermione se volvió cuando Ginny abandonó la habitación. Se tomó la cara. ¿Por qué su corazón quería saltar de su pecho cuando recordaba la sonrisa de Harry? Suspiró. Cogió sus libros, su cartera y El Profeta de hoy, llamó a Winky, besó a su hijo y salió de la habitación.
En la clase de Aritmancia, sólo había todavía un par de chicos de Ravenclaw. Hermione se sentó en su pupitre habitual y sacó sus pergaminos de la materia. Mientras esperaba la llegada de la profesora, abrió el periódico. Leyó las primeras hojas atentamente y luego, echó una ojeada a la sección internacional.
-Oh – la boca se le quedó abierta. Luego de clases debería mostrarles a los chicos eso.
OooooooooooO
Después de Defensa Contra las Artes Oscuras, la última clase de la tarde, Hermione arrastró hacia la biblioteca a Harry y a Ron. Se sentaron en una de las zonas más lejanas y solitarias.
-¡Mirad! – Hermione abrió ante ellos el periódico del día.
Ataque en Museo de Arte muggle
Nuestro corresponsal en Grecia nos ha informado que el pasado día 20 de noviembre, dos hombres de fuerte complexión atacaron a los guardias de seguridad del Museo Ateniense de Arte. Al parecer robaron una valiosa figura, un Zeus sedente de época clásica, que se encontraba en el almacén de máxima seguridad del Museo. Lo más importante a relucir del caso es la muerte de los dos guardias, que fallecieron por la aplicación de maldiciones imperdonables.
-Pero¿qué significa est…? – comenzó a decir Ron
-¡Esto eslo que has visto Harry! – susurró Hermione al moreno, que no perdía detalle de la expresión de su amiga - ¡decías que en tus sueños había cuadros y esculturas!
-y también líneas rojas… - dijo pensativo el muchacho
-¡Claro! – dijo Hermione – seguro que eran los dispositivos de seguridad que tiene los museos!
-¿y para qué quieren robar un Zeus? – preguntó Ron -¿y qué tiene que ver Harry?
-Pues… - dijo Hermione mordiéndose el labio – esperad! – se levantó – me ha parecido ver a Luna en la biblioteca!
-¿qué tendrá que ver ahora Luna? – pregunto el pelirrojo interesado a su amigo
Hermione llegó de nuevo a la mesa acompañada por la Ravenclaw. La rubia con aire ausente se limitó a sentarse encima de la mesa junto a Hermione, que se sentó en la silla. Luna abrió su cartera lentamente, sacó una larga pluma, con la que se recogió el largo cabello y luego, lentamente sacó una revista, El Quisquilloso.
-¿esto es lo que quieres Hermione? – preguntó mientras le tendía la revista
-Si, si, gracias – la tomó y comenzó a pasar las páginas rápidamente – aquí está. Esto lo leí hace unas semanas. Unos ladrones robaron una obra en Moscú.
-¿y qué pasa? – preguntó Harry intrigado.
-Que la que robaron es la misma estatua que también robaron en Atenas.
-¿Cómo? – dijo Ron extrañado – eso no es posible!
-Si es posible – dijo Luna soñadora bajándose de la mesa y acercándose al pelirrojo – por que una de las dos podría ser falsa – terminó de decir casi pegando su rostro al de Ron. El muchacho se sonrojó por la cercanía – bueno, me voy!
-Lo que ha dicho Luna es factible – dijo Hermione tras la marcha de la muchacha – es muy normal que cuando se presta una obra para exponerla en otro museo, la escultura que se exponga sea una copia, mientras el original se queda guardado en el Museo.
-pero llegamos a lo mismo¿para qué se necesita esa figura? – preguntó Harry consternado
-No lo se Harry – dijo Hermione apoyando una mano sobre su hombro – pero debe ser lo suficientemente importante como para matar por ella.
OoooooooooO
El primer sábado de diciembre amaneció despejado, después de una larga semana donde sólo habían vistolluvia a través de las ventanas. Hermione se despertó y como cada mañana eliminó el apetito de su hambriento hijo.
-Bueno, ya está – comenzó a limpiar la boca de Alex, pero él empezó a llorar -¿qué te sucede mi amor? – se levantó con él y lo acunó entre sus brazos – ya, ya, tranquilo, mamá está aquí – Hermione lo acercó a su propio corazón para que al escuchar los latidos se tranquilizara.
Tras calmarlo se vistió, pero no tenía ganas de bajar a desayunar estando su hijo algo intranquilo, así que como le dijo Winky, tomó el pomo de la puerta del cuarto de baño y dijo en alto Cocinas y cuando abrió la puerta del baño, allí estaban ante ella cientos de elfos.
-Buenos días Señorita – se inclinó uno de ellos - ¿qué desea?
Hermione no quería abusar de la confianza de ninguno de ellos, era injusto como vivían los elfos.
-Ehh… - titubeó - ¿está Winky?
-Si, señorita, ahora mismo aviso a Winky, señorita
La chica le pidió a la elfina algo de desayuno. Pedírselo a Winky era distinto, ya que de cierta forma le pagaba. A los diez minutos ya estaba en su habitación desayunando un rico pastel de nata junto con un café bien caliente. Puso a Alex en su regazo mientras desayunaba. El niño, al parecer mas animado, intentó meter una de sus manitas en el pastel de su madre.
-¿Qué haces Alex? – dijo divertida Hermione – anda no seas cafre. Toma, pero que no sirva de precedente!
Hermione manchó su dedo de nata y lo acercó a la boca de Alex. El niño chupó a gusto la nata.
OooooooooO
Harry estaba en la Sala Común. Ron se acababa de ir con Lavender a los terrenos, mientras esperaban para tomar un carruaje e ir al pueblo, y él esperaba, paciente, a Hermione.
-Ey, Ginny! – la pelirroja acababa de entrar en la Sala - ¿has visto a Hermione? No estaba en el Comedor
-Qué observador Harry! – dijo Ginny pícaramente – espera que voy a buscarla
Ginny subió y llamó a la puerta de Hermione. La castaña le dijo que entrara. Estaba delante del espejo peinándose.
-Harry te está esperando
-¿Cómo me queda mejor el pelo? – preguntó.
-Ahora mismo suelto¿por qué? Nunca te ha importado – dijo intrigada
-Por nada – Hermione se volvió hacia ella, Ginny alzó una ceja.
-No has ido a desayunar
-Lo he hecho aquí, Alex estaba un poco raro y en verdad, me duele un poco la cabeza – dijo mientras se frotaba las sienes
-No estás evitando el hecho de tener que ir al pueblo, no? – dijo Ginny suspicaz
-No! Para nada. Es verdad lo que te dijo – dijo Hermione seria – o sino, tengo que ir porque necesito un libro – llamó a Winky y la elfina apareció al momento.
-Winky, Alex está un poco intranquilo, pero está bien, no creo que esté incubando algún resfriado. Así todo me llamas con lo que sea
-De acuerdo Hermione
La chica se acercó a la cuna del niño que dormía tranquilamente de lado. Le pasó la mano por la frente y le echó el pelito hacia atrás. Le besó.
-Nos vamos Ginny? – tomó su capa y su bufanda y salieron.
Las chicas se encontraron con el moreno y se dirigieron al vestíbulo. Esperaron para coger un carruaje y Ginny fue a buscar a Luna, quien se les unió para subir al coche.
-Así que ya sabes Luna – dijo Ginny – déjale deseando mas
-Si tu lo dices… - dijo Luna, que miraba impasible por la ventanilla
-¿Qué tramas Ginevra? – dijo Hermione cautelosa
-Nada mujer! – dijo Ginny haciendo un movimiento rápido con la mano - ¿Por qué siempre tengo que estar haciendo algo malo? – puso cara de ángel a lo que Hermione frunció el ceño – sólo ayudo a Luna con su cita!
-Oh vaya! – dijo la castaña - ¿y quién es el joven afortunado?
-James Richardson
-Sé quien es – dijo Hermione – el prefecto de Huflepuff, bastante amable y mono.
Harry miró a su mejor amiga. Había estado al margen de la conversación femenina, pero siempre se le revolvían las tripas al escuchar a Hermione decir que un determinado chico era guapo. Ginny miró fijamente la expresión de Harry y sonrió para sí misma.
Bajaron los cuatro del carruaje al llegar. En el carruaje de atrás venían Ron y Lavender, que se acercaron al grupo.
-Toma ponte un poco – Ginny le tendía a Luna una barrita de gloss – y ahora a por él tigresa!
-Suerte! – le gritó la Premio Anual cuando la rubia se alejó del grupo.
-¿una cita? – preguntó Lavender risueña
-Si – dijo Ginny – con Richardson – Lavender abrió mucho los ojos, y más de uno se percató del leve gruñido que soltó Ron
-¿Qué? – dijo la Gryffindor sorprendida – esa - dijo señalando a la lejana Luna - con semejante chico?
-Si – asintió Ginny enfadada ante la forma de hablar de Lavender con respecto a su amiga - ¿tiene algo de malo?
La pareja de novios se despidió. Lavender tomó la mano de Ron y lo arrastró hacia la primera tienda.
-Bueno chicos, me voy¡que a mi también me esperan! –Ginny guiñó un ojo y después de echarse ella también gloss, se alejó corriendo.
-y bien¿qué quieres hacer? – pregunto Hermione a Harry
-quería ir a la tienda de Quiddicht
-y yo a la librería
-Entonces nos vemos lueg…
-¡NO! –gritó Hermione, Harry la miró sobresaltado – quiero decir… - tartamudeó – que te acompaño y luego tu me acompañas – dijo con una sonrisa entrecortada. Nunca en toda su vida volvería a andar sola por Hogsmeade.
-Claro – dijo Harry sonriente, sería estupendo pasar el día completo con ella
Ambos fueron a la tiende de deportes y allí Harry compró un bote de abrillantador que le hacía falta. Luego, fueron a la librería. Hermione se lamentó que no tuvieran el libro que deseaba de Medimagia, pero en cambio encontró dos que la entusiasmaron.
-¡Harry! –llamó. El chico estaba curioseando por la sección de Defensa de las Artes Oscuras.
-¿Cuál crees que es mejor?
El chico leyó los títulos: "La Aritmancia en la actualidad" y "Medimagia: enfermedades infantiles"
-No se cual comprar. Ambos me gustan – dijo la chica desesperada
-Ya sé – dijo Harry sonriendo abiertamente a Hermione, lo que hizo que se sonrojara un poco – te compras ese y yo te regalo éste – Harry tomó el de Medimagia
-Pero Harry…
-Anda venga – la tomó de la mano y la llevó hacia la caja para pagar.
Salieron de la tienda con una Hermione aún agradeciendo el regalo. Irían a tomar algo calentito. El tiempo de principios de diciembre era demasiado frío. Cuando llegaron a las Tres Escobas vieron como el lugar estaba totalmente lleno, inclusive en la barra había gente tomando cervezas de mantequilla.
-Parece que todo Hogwarts ha tenido nuestra misma idea – suspiró Hermione
-Si- Harry miró ceñudo el interior, con lo calentito que se veía!
-En verdad necesitaba algo caliente –dijo Hermione – y no conozco otro lugar
A Harry le vino a la cabeza la imagen de un lugar calentito, pero no estaba seguro de querer ir ahí y menos con la chica. Se sonrojó
-Bueno…-comentó Harry – yo se un lugar, pero… - miró hacia otro lado – no se si te gustará
-De mientras que no haga este frío, seguro! – dijo Hermione contenta – vamos!
Llegaron a la puerta de un local de unas calles más abajo. Hermione miraba curiosa y Harry avergonzado. La tetería de Madame Pudipié. La chica había escuchado algo del lugar de la boca de Parvati y Lavender, e incluso una vez iba a entrar con Ron.
Entraron al recinto. Hermione miró asombrada el interior. Ya sabía porque cuando estuvo saliendo con Ron nunca entraron. El pelirrojo decía que el sitio era demasiado cursi, y no pudo evitar darle la razón. El ambiente estaba recargado con un aroma empalagoso a incienso. Las mesitas, sólo para dos, estaban cubiertas con manteles de puntillitas y con un florero rosa con flores frescas en el centro. Una música suave se oía de fondo. Un olor dulzón salía de detrás de la barra.
-Tendrías que ver este sitio en San Valentín, es todavía peor- susurró Harry a la chica tras ver su reacción – si quieres nos vamos
-No, no, ya estamos aquí – dijo Hermione – y a pesar de todo el sitio es calentito – dijo quitándose la bufanda.
Se sentaron en una de las mesas vacías más alejadas de la puerta. Sentían la mirada de todas las parejas de Hogwarts sobre ellos. Hermione no pudo evitar sonrojarse al ver a las parejas del alrededor hacerse arrumacos y darse besos.
-¿Qué desean tomar? – preguntó una joven algo mayor que ellos.
-un café con leche, por favor – pidió Hermione
-un té – a Harry le empezó a disgustar el café desde que estuvo en ese mismo lugar con Cho hace ya dos años.
- y traiga un platillo con pastitas – pidió la castaña golosa
La mujer se retiró. Hermione se empezó a incomodar. No se sentiría mal en ese sitio si su corazón no latiera rápidamente cuando estaba a solas con Harry y sobre todo cuando ambos estaban callados sin saber que decir
-Bueno – dijo Harry por decir algo – por lo que veo te está entusiasmando la medimagía
-Si, la verdad – Hermione se alegró de tener tema de conversación – siempre creía que lo mío sería investigar cosas referidas a la Aritmancia o a las runas, pero no sé, eso de curar a personas y salvarles la vida te llena
-te vendrá de familia –sonrió Harry. La camarera llegó con el pedido
-gracias – dijo Hermione a la chica – si supongo – asintió – al fin y al cabo mis padres son de esa rama – tomo una pasta con chispitas de chocolate – y tu¿qué tenías pensado hacer después de Hogwarts?
-hacerte mi mujer – pensó Harry – no lo tengo muy claro – dijo ya en alto – siempre me imaginé siendo auror, pero… - suspiró – no quiero que toda mi vida este ligada a mortífagos – miró a la chica – no quiero estar siempre jugándome el pellejo
-Tienes que hacer algo que te guste, es tu futuro – dijo Hermione. Harry se le quedó mirando. Se le había quedado una chispita de chocolate en la esquina de los labios
-Si, por eso quiero hacer algo distinto – dijo Harry – si Voldemort y compañía ya están de por sí en mi vida – alzó un dedo – no los quiero también en mi vida laboral – quitó el chocolate de la boca de la castaña y se lo comió.
Hermione se sonrojó. Tapó su cara bebiendo un gran sorbo de su café, pero de repente le empezaron a escocer los ojos. Soltó la taza y se refregó el ojo derecho.
-¿te encuentras bien? – preguntó el moreno
-Si, si, simplemente me pican los ojos - se refregó el otro
-Seguro que es este ambiente. Salgamos de aquí
-Será lo mejor – sacó su monedero – yo te invitó, por el libro
Hermione dejó el dinero encima de la mesa y Harry tomó la última galleta. Salieron a la fría calle. Cerraron más sus capas y apretaron más sus bufandas al cuello. La chica no sabía que le pasaba. Le picaban los ojos y notaba pinchazos en las sienes. Se le nubló la vista y trastabilló.
-¿seguro qué estás bien? – Harry la tomó del brazo para enderezarla – mejor volvamos al castillo
Tomaron un carruaje y llegaron tiempo después a Hogwarts. Harry quiso llevarla a la enfermería, pero la chica no quería, prefería descansar en su habitación. Seguro que lo único que tenía era un simple dolor de cabeza.
-Si te encuentras peor avísame – le dijo Harry a Hermione a los pies de las escaleras femeninas – estaré aquí abajo
-De acuerdo
-Venga, sube a descansar, y no a estudiar! – Harry se acercó y la besó en la cabeza – descansa
-Gracias Harry – la castaña le sonrío y luego, subió las escaleras.
En el momento que abrió la puerta sintió la respiración acompasada de su hijo. La elfina estaba tejiendo junto a su cuna.
-Buenas tardes Hermione – saludó
-Hola Winky¿todo bien? – se sentó en la cama
-Si, bueno…
-¿qué pasa Winky? – preguntó Hermione acercándose a la cuna de Alex
-Simplemente ha llorado más de lo normal – la elfina comenzó a recoger el punto – al parecer porque en los ojos tenía muchas legañas, pero ya se las limpié y él ahora duerme tranquilo.
-De acuerdo, gracias – Hermione suspiró tranquila – puedes irte
Winky desapareció y Hermione miró de nuevo a su hijo. Se agachó y besó su cabeza. La chica se tumbó en la cama, aún faltaba un par de horas para que Alex necesitara comer, daría una cabezada mientras tanto.
Un llanto la desconcertó. Estaba soñando con un prado verde donde ella corría hacia un pequeño lago. Allí un hombre moreno jugaba con un niño en la orilla. Ella estaba apunto de reunirse con ellos, pero…un llanto.
-¿qué te pasa Alex? – Hermione se acercó rápidamente a la cuna, tomó al niño y lo meció
-Aún no te toca comer – a pesar de ello, la castaña se sentó con el niño en brazos y le ofreció su pecho, pero el niño no tenía hambre.
Hermione se levantó y paseó por la habitación con el niño. Nunca había llorado tanto. Alex era un niño tranquilo, las únicas veces que había llorado tanto fueron en sus primeras semanas de vida.
-Tranquilo, tranquilo – le susurraba. Pasó una mano por las mejillas de su hijo, para limpiar sus lágrimas, pero se asustó al ver lo caliente que estaba
-Tienes fiebre!
Hermione se puso nerviosa, pero rápidamente se controló y mantuvo la calma. Tomó ropa del niño y lo abrigó más. Vio como de sus ojos salían de nuevo legañas. Fue al armario, sacó la capa de invisibilidad y hechizó a Alex para que no se le oyera.
Bajo a la Sala Común con la capa. Había algunos alumnos ya de vuelta del pueblo y Harry, junto con Ron, Lavender y Parvati hacían deberes en una esquina mientras escuchaban la radio mágica. Salió al pasillo y se dirigió a la enfermería.
Mme. Pomfrey estaba atendiendo a un niño de segundo y otro de cuarto reclamaba su atención. La habitación estaba llena con varios niños víctimas de los primeros resfriados y catarros invernales. Hermione no sabía como llamar la atención de la mujer sin tener que salir de la capa y con tanta gente delante. Notaba como Alex seguía llorando y ella comenzó a desesperarse, pero se abrió la puerta del despacho de la enfermera y…
-Gracias Poppy, esto me ha sido de gran ayuda – el Prof. Barry se despedía de la enfermera con un frasco en la mano.
-De nada Thomas, para lo que necesites
El joven profesor salía de la enfermería y Hermione vio su única salida. Él antes de profesor, era medimago y todos los profesores sabían de la existencia de Alex, él podría ayudarle. Siguió al profesor hasta el tercer pasillo, Alex había dejado de llorar. El hombre se había metido por una puerta y antes de que a él le hubiera dado tiempo llegar a su escritorio, observó como la puerta se abría de nuevo.
-¿quién hay ahí? – preguntó sacando la varita
-Soy yo profesor, lamento la interrupción – se quitó la capa – pero necesito su ayuda
-Srta. Granger – cuando vio que venía acompañada del niño, uso su varita para sellar la puerta - ¿qué sucede?
-Es Alex – quitó el hechizo silenciador al niño – no se que le pasa, tiene fiebre y los ojos… no se como no me he dado cuenta antes de que estaba mal – susurró – no debí dejarle solo – las lágrimas de culpabilidad comenzaron a asomar en sus ojos – no tenía que haber ido al pueblo a divertirme – sollozó
-Srta.Granger… Hermione, tranquila – la tomó de los hombros y la sentó en una silla – no te preocupes, seguro que a Alexander no le sucede nada malo. Déjeme verle.
El profesor observó al niño. Le tomó la temperatura y comprobó su respiración. Observó sus ojos y luego, miró a su madre.
-Creo ya saber lo que tiene, y debo decirte que es lo mas normal del mundo – dijo tranquilizándola.
-¿Qué le pasa Profesor? – preguntó impaciente
-Tiene la enfermedad Oculis Infanti, llamada comúnmente la enfermedad del niño. Es una enfermedad que suelen pasar todos los niños magos menores de un año. Tienen un poco de fiebre, se encuentran intranquilos y el ojo crea una gran producción de legañas. Parecida a la conjuntivitis de los muggles.
-Pero Profesor – Hermione se refregó el ojo derecho – estará bien¿no?
-Si, por supuesto. Hay una cura fácil para ello – el profesor la miró detenidamente - ¿tu eras hija de muggles?– la chica asintió – y aún le sigues dando el pecho a Alexander¿no?
-Si, profesor¿qué sucede?
-Creo que usted también está enferma
-¿Qué? – se sorprendió la chica. Alex comenzó de nuevo a soltar lágrimas, pero Hermione lo meció suavemente - ¿cómo es eso posible?
-Al no haber sido criada en un ambiente mágico, no ha pasado la enfermedad. Oculis Infanti es una enfermedad un tanto peculiar. Sólo le afecta a los niños mágicos, que crecen en un ambiente mágico, y a los adultos que no han crecido en el mundo mágico, pero que son magos¿comprendes?
-Es un poco lioso profesor, pero entonces mi amigo Harry también se puede contagiar? él no creció en el mundo mágico
-Ya, pero no le pasará nada porque los adultos sólo la cogen al estar en contacto con un niño infectado - hizo una pausa - Por lo cual, Srta.Granger es usted la que tiene más posibilidades, ya que alimenta a su hijo y están los dos en unión. Ahora quédese aquí, iré a la enfermería por el remedio. Espero que Poppy tenga la poción porque no es muy usual que haya esa enfermedad en Hogwarts.
El joven profesor salió por la puerta. Hermione se tranquilizó al estar ya al corriente de la situación. Sonrió a su hijo y le acarició suavemente el rostro. El sentimiento de culpabilidad empezó a amainar dentro de ella. Suspiró. Por primera vez desde que entro se fijo en la habitación que estaba. No era muy grande, pero si muy luminosa. El profesor tenía una estantería con libros sobre medimagía, una gran mesa de estudio y algunos cuadros colgados de las paredes. En la mesa había un marco de foto que estaba ligeramente doblado hacia ella. En la foto, dos hombres, uno de ellos su profesor, le sonreían y le saludaban con la mano. Tomó el marco y lo observó. La puerta del despacho se abrió.
-Perdón profesor – se disculpó Hermione soltando el marco.
-No pasa nada Srta.Granger. Como salimos tan guapos ahí, nadie se resiste a verla más de cerca– sonrió alegre
-¿Su hermano profesor? – preguntó Hermione
-No, mi pareja – Hermione abrió los ojos desmesuradamente, anda que cuando se enteraran sus compañeras! –Bueno, aquí tiene la poción
-Gracias – dijo la chica tomándola
-Debe tomarla el niño cada cinco horas. Supongo que mañana por la tarde estará bien, no tendrá ningún problema más. Y esta otra es para usted – le tendió otra botellita – aún no ha mostrado la enfermedad en todo su esplendor, pero el lunes a más tardar le picaran los ojos más que ahora y se sentirá mal. Aunque beba la poción ahora va a pasar por lo menos un día sufriendo las consecuencias de Oculis Infanti. Es lo malo de contagiarse porque aunque se ponga remedio, se sufre algunos síntomas.
-Bueno – Hermione se encogió de hombros – que se le va hacer – se levantó de la silla.
-Y Srta.Granger déle solo el pecho Alexander una vez al día durante los próximos días, lo mejor es que no tengan mucho contacto entre ustedes¿de acuerdo?
-Bien profesor, muchas gracias – inclinó un poco su cabeza hacia el profesor, silenció a Alex, agarró bien las pociones y se colocó la capa con ayuda de su profesor.
OoooooooooooO
El domingo fue un día largo. Hermione puso al tanto de la enfermedad de Alex a Ginny. Ella le ofreció su ayuda en todo momento, ya que se sentía también un poco culpable al haber obligado a Hermione a ir al pueblo, dejando así al pequeño sin la protección de su madre. Tanto ella como sus hermanos habían pasado la enfermedad. Divertida, le comentó como ella y Ron la pasaron a la misma vez y como su madre se volvió loca para darle a cada uno sus correspondientes tomas.
Aunque la poción no era deliciosa, Alex no ponía mucho impedimento para tomarla. Parecía que prefería sufrir un minuto mientras la tragaba que tener que llorar por el escozor de los ojos. Para Hermione lo difícil fue que tomara un biberón en vez de su pecho.
-Venga Ginny debe ser fácil prepararlo – decía Hermione a la pelirroja mientras intentaban mezclar bien las proporciones de agua y leche en polvo.
Habían calentado agua en un caldero y ahora intentaban que estuviera bien la cantidad de leche, pero los llantos de Alex, que estaba hambriento, no ayudaban.
-A ver déjame a mi a Alex y has tu la mezcla – dijo Ginny
Intercambiaron los papeles. Hermione midió bien el polvo que era. ¡Con lo cómodo que era darle el pecho! Unos golpes en la puerta sonaron. Las dos se miraron mudas.
-¿Si? – dijo Ginny hablando tras la puerta. Los llantos de Alex no se oirían, la habitación estaba insonorizada.
-¿Ginny? – dijo la voz de Lavender – bueno, me mandan Harry y Ron, quieren saber si Hermione está ahí
-Diles que si, pero que no se encuentra bien. Está descansando y yo estoy cuidando de ella
La pelirroja se volvió y suspiró aliviada. Hermione no había bajado en toda la mañana y en las pocas horas que llevaban de tarde.
-Bueno, solucionado y ahora esperemos que éste se tome el biberón – dijo Ginny dándole el niño a su madre.
Al día siguiente, para alivio de Hermione, Alex se encontraba ya curado. Preparó unos biberones para el día y se dispuso para asistir a sus clases de la mañana. Ella se había tomado su poción y hasta ahora no parecía tener ningún rasgo de la enfermedad, pero en pociones…
-Hermione, te encuentras bien? – susurró Harry. El muchacho se sentaba junto a ella desde que tuvo el desmayo, por si acaso.
-Si, si – le picaba mucho los ojos con los vapores de todas las pociones.
-¿seguro? – insistió Harry
Hermione se refregó los ojos y buscó desesperadamente un pañuelo en su mochila, le estaban llorando los ojos y suponía que los tendría rojos. Había leído sobre la enfermedad en el libro que le había regalado Harry y sabía las consecuencias de Oculis Infanti en los adultos. Gracias a dios no tendría legañas como los niños, pero si tendría los ojos sensibles.
-Hermione…
-Sr.Potter, cinco puntos menos por no poner atención a su poción!
-pero… - Harry iba a protestar, pero Hermione le había tomado del brazo. La miró. Tenía los ojos llorosos.
-¿Srta.Granger? – Snape la miró pasmado. La chica no hacía más que refregarse los ojos, los ácidos vapores incordiaban mucho.
-Profesor debe dejarla salir – exclamó Harry
Severus Snape le miró fijamente a los ojos. Un alumno no le diría lo que hacer en su clase, y mucho menos si el alumno en concreto era Harry Potter. Snape sacó la varita e hizo un complicado movimiento de muñeca. Hermione tuvo solucionado su problema.
Toda la clase miraba silenciosa a Hermione Granger. En su rostro, una especie de gafas que cubría sus ojos. Podría pasar por unas simples gafas, pero éstas se pegaban a la cara de la chica, evitando la entrada de aire. Más bien parecían unas gafas de bucear.
-Solucionado – dijo Snape – sigan con la poción
Ron se volvió imperceptiblemente hacia ellos desde el asiento delantero y susurró:
-Si, solucionado está, pero ya verás cuando te las quites, vas a parecer que te ha succionado un pulpo.
Hermione le miró horrorizada. El pelirrojo tenía razón. La falta de aire y la presión de las gafas le dejarían marcada toda la cara. Refunfuñó en silencio y se concentró de nuevo en su poción.
Al salir de la clase, los chicos acorralaron a la Premio Anual en el pasillo.
-¿se puede saber que te pasa Hermione? – preguntó Harry
-Al parecer he cogido alguna enfermedad de los ojos, pero Mme. Pomfrey ya me ha dado un remedio –dijo rápidamente viendo la intención de sus amigos de llevarla a la enfermería.
Fueron a la Sala Común. Pociones era la última clase del día. Hermione fue a su cuarto y le dio un biberón a Alex. Le dolía la cabeza un poco y los ojos no le daban tregua. Acostó a su hijo y lo dejó a cargo de Winky. Bajaría a cenar a ver si se le despegaba la cabeza y se le pasaba ya todo.
Al volver de la cena, los tres chicos se sentaron en uno de los sofás. Harry Y Ron miraron angustiados a Hermione.
-Toma – Harry le tendió un pañuelo
Hermione se secó las lágrimas y se abanicó el rostro con sus manos, le escocían los ojos de nuevo. Había pasado la cena en calma, pero cuando volvían, notaba que la cabeza y los ojos le iban a estallar de nuevo.
-Mira Hermione, sino te cuidas tu, lo tendremos que hacer nosotros – dijo Ron. La tomó del brazo y la levantó
-¿Dónde me llevas? – preguntó la chica sorprendida
-A nuestro cuarto – la arrastró hacia las escaleras – en el tuyo no podemos entrar para cuidarte y no te vamos a dejar sola, seguro que te pones a leer o a estudiar!
-Pero Ron!
-Nada de Ron – dijo Harry también – él tiene razón! Tu nos has cuidado por siete años, es hora de devolverte el favor – le sonrió
Ron abrió la puerta de la habitación y la hizo pasar. Harry cerró un poco las cortinas para que la luz no molestase a Hermione.
-Bien y ahora a descansar – dio el moreno
-¿Dónde guardas tu pijama? – le preguntó Ron
-Debajo de la almohada¿por qué?
Ron sacó la varita y la movió rápidamente pensado en el lugar que le dijo Hermione. La chica se vio un momento iluminada en blanco para que al instante siguiente abriera la boca de la impresión.
-Ron! – gritó Hermione cruzó los brazos sobre su pecho –se puede saber que haces!
-Y…yo, no...no sabía… - el pelirrojo miró hacia abajo – sólo quería ponerte el pijama para que estuvieras cómoda!
Harry miraba la situación entre divertido y asombrado. Ron, utilizando el hechizo que el profesor Flitwick le enseñó hace poco, había hecho un traslado, cambiar la ropa que tenía Hermione puesta por la ropa que había bajo su cama, pero claro, quien iba a saber que la chica sólo utilizaba un pantalón de franela para dormir!
Hermione miraba sonrojada por la habitación algo que ponerse. Sabía que Ron lo había hecho con buena intención, pero lo único que llevaba puesto era un pantalón y un sujetador! La noche anterior sólo había dormido con el pantalón y el sujetador porque le había dado el pecho a Alex y no se había puesto la parte de arriba. Harry le tendió rápidamente una camiseta que se apresuró en ponerse
-Lo siento – le susurró Ron
-No pasa nada – dijo Hermione – no es culpa tuya – se secó los ojos de nuevo con el pañuelo
-Vale – asintió el pelirrojo – venga acuéstate y descansa – Ron destapó la cama más próximo y ayudó a su amiga a acostarse.
-Gracias por todo chicos
Hermione se acurrucó en la cama. Por el olor de la almohada supo rápidamente que era la cama de Harry. Sonrió feliz y cerró los ojos. Ron se sentó a su izquierda y le echó el pelo hacia atrás y besó su frente. Harry, sentado a su derecha, la tapó bien con las mantas y lentamente, le quitó las últimas lágrimas que caían por su rostro. Morfeo se la llevó en una esponjosa nube.
Abrió los ojos. Se sentía estupendamente. La habitación estaba oscura. Intentó sentarse, pero un brazo se lo impedía. Ron Weasley y Harry Potter se habían quedado dormidos junto a ella. El pelirrojo estaba bocabajo en la cama y le estaba pasando un brazo por su cintura. El moreno estaba boca arriba con la boca ligeramente abierta y con las gafas aún puestas. Cuando ella se movió un poco, el ojiverde se acopló más ella, los dos parecían un puzzle que encajaba perfectamente. Hermione sonrió. Quitó el brazo de Ron y se arrastró hasta los pies de la cama por donde salió.
El reloj marcaba las once menos veinte de la noche. El resto de las camas todavía estaban vacías, excepto la de Neville que también dormía ya plácidamente. Le sacó las gafas a Harry y arropó a ambos. Rió interiormente cuando vio a Ron agarrar a Harry de la cintura como si fuera ella.
En la Sala Común quedaban algunas personas. Ella fue a su habitación. Alex estaba dormido, pero despertaría dentro de poco para comer. Despidió a Winky y aprovechó para darse un relajante baño mientras tanto. Parecía que su vista ya no le daría más problemas.
OooooooooooooO
-Muy graciosa Hermione! – dijo el pelirrojo irritado
Hermione iba riéndose a carcajadas de camino a la clase de Defensa contra las Artes Oscuras.
-Pues a mi no me parece divertido! – dijo Harry, pero no pudo evitar sonreír al ver las risas de ella.
-Acabas de tirar por la borda mi faceta de rompecorazones! Y me has provocado una pelea con Lavender
-Lo siento chicos – se quitó una lágrima de sus ya curados ojos – lo hice sin querer
Esa mañana en la mesa de Gryffindor Harry y Ron tuvieron que dar muchas explicaciones. No era normal que ambos aparecieran acostados en la misma cama, con la ropa revuelta y abrazados fuertemente. Eso ocasionó el asombro entre sus compañeros de habitación y las risas de los gryffindors cuando se enteraron. La Premio Anual explicó el porque estaban así, pero dejó muy claro que ella no les había dejado abrazados.
-Oye¿no es cierto? –Luna Lovegood había aparecido en el pasillo y miraba con los ojos más desorbitados que de costumbre a Ron – lo que dice Crevey de que eres gay
-jajajajajaja – eso hizo ya que Hermione riera a mas no poder
-Por supuesto que no! – dijo Ron sonrojado
-Ah, menos mal – dijo Luna sin ningún tipo de reparo – por que engañar así a tu novia con Harry…- meneó la cabeza
-Oye! – chilló el susodicho
-jajajajaja – Hermione no podía parar
Ron puso los ojos en blanco, se ajustó su maleta y se fue enfadado.
-Adiós Ron! – le gritó Luna risueña
Harry agarró del brazo a una muy contenta Hermione y se fue tras su amigo a la clase.
-Buenos días – dijo Remus Lupin – hoy practicaremos el Expectro Patronum. Después de dos días de teoría, creo que todos lo dominaréis, aunque hay más de uno que ya lo sabe hacer – sonrió – colocaros por grupos de cuatro y poneros delante de cada baúl.
Todos se colocaron rápidamente. Harry, Hermione, Ron y Lavender se fueron al baúl más cercano a la pared.
-Bien – dijo Remus – dentro hay boggarts. Pensad en dementotes y así podremos practicar. Recordad, un pensamiento alegre y las palabras correctas!
La clase preparó las varitas rebuscó en su mente algo alegre y se colocó. Todas las tapas fueron levantadas. Hacia Hermione y Lavender se dirigía un tenebroso dementor arrastrando su sucia vestimenta, y hacia Harry y Ron otro igual de impetuoso.
-Expectro Patronum
Un ciervo, un lobo, un conejo y un gran oso golpearon a los dementotes. Harry y Ron miraron el patronus de su amiga extrañados. La misma Hermione abría la boca sin poder creerlo.
-¿Qué es eso Hermione? – dijo Harry - ¿tu patronus no era una nutria?
-Yo diría que eso es un oso de peluche – dijo Lavender sonriente, Hermione enrojeció
-No se preocupe Srta.Granger – dijo Lupin acercándose – a lo largo de la vida, el patronus puede cambiar. Adopta la forma simbólica de algo importante de nuestras vidas.
Hermione se sonrojó de nuevo y miró hacia abajo. Claro que había algo importante en su vida como para que cambiará el patronus! Deshizo el hechizo, no quería que nadie más viera esa gran oso de peluche.
Siguieron practicando hasta terminar la clase. El profesor felicitó a todos por conseguirlo. Salieron de la clase y Seamus se acercó a ellos. Harry se puso a la defensiva.
-Harry has oído lo que dicen del equipo de Slytherin? – comentó el muchacho
-¿qué pasa con eso? – preguntó Ron
-Al parecer hay cambios dentro del equipo, pero nadie sabe cuales. Entrenan a puerta cerrada.
-El partido entre Slytherin y Huflepuff es el fin de semana antes de Navidad – dijo Harry pensativo – si ganan las serpientes, no tendremos que enfrentar a ellos – Ron asintió – habrá que entrenar más duro a partir de ahora
Con eso los chicos se fueron más animados. En sus proyectos de futuro estaba el arrebatarle de nuevo la copa de quiddicht a los Slytherins.
OooooooooooooO
Estaban cenando cuando llegó Ginny y se les unió.
-Ron, me ha llegado carta de mamá
-¿y? – dijo como pudo tras tragar un gran pedazo de carne
-que tenemos que ir para Navidad
-¿Qué? – espurreó todo el zumo de calabaza encima de Ginny
-¡Ron! – le gritó
-Pero yo pensaba quedarm…
-Ya, ya, yo también – dijo Ginny cortándolo – pero vamos a Rumania. Charlie se casa.
-¿con esa novia suya de hace años?
-Si, tenemos que ir todos para conocer a la familia. Se casan en verano.
-Dadle la enhorabuena de mi parte – dijo Hermione
-¿y tú que harás Hermione? – dijo Ginny mirándola significativamente - ¿te irás o no?
Hermione tenía pensado irse. Sus padres en la última carta le decían que querían ver a Alex. Pero… no iba a dejar a Harry solo en Navidad.
-Bueno, me quedaré. Harry no se va a quedar aquí solito.
-No hace falta que hagas eso Hermione
-Eres mi amigo no te voy a abandonar en Navidad
-No te preocupes que yo me monto una fiesta con Dobby
-De verdad, que no es problema – Hermione le tomó la mano
Los dos pelirrojos veían la conversación como un partido de tenis. Ron y Ginny se miraron viendo ante ellos una gran verdad.
-O sino, así aprovecharé para estudiar¡la biblioteca estará sola para mí! – dijo Hermione contenta.
OooooooooooooO
-¿Cuándo vamos a terminar? – gritó Ron desde los aros -¡llevamos aquí horas!
Harry volaba entre sus jugadores planificando tácticas, viendo errores y corrigiéndolos y entrenando él mismo.
-Harry¿no vamos a parar ya? – dijo una de las cazadoras al capitán
-¡Sólo un poco más!
-¿Cómo que un poco más? – se acercó Ginny -¡ahora mismo estamos terminado! – dijo enfadada mientras se intentaba echar hacia atrás el pelo pelirrojo, pero el hecho de que estuviera chorreando no ayudaba mucho - ¡está lloviendo a cántaros!
-Mejor – dijo Harry quitándose el agua de la cara – así nos acostumbramos a jugar con malos agentes atmosféricos
-¡pero vamos a coger una pulmonía! – se quejó Ginny – ¡de verdad¡dejémoslo! Por mucho cambio que haga Malfoy en su equipo¡nosotros somos mejores!
Potter miró a la pelirroja y luego al resto del equipo, todos mojados y cansados, e incluso más de uno estornudando
-Bien –susurró -¡venga bajad¡hemos terminado por hoy!
Todos gritaron de alegría y bajaron al campo apresuradamente. Los chicos corrieron al castillo. Casi todos fueron a la enfermería para tomar algo y así evitar el posible resfriado, pero un trío se quedó fuera. Draco Malfoy los miraba fijamente.
-¿entrenando? – dijo con petulancia
-Largo Malfoy – dijo Harry
-Bueno, Potter no te alteres – sonrió cínicamente – que yo sólo quería hablar con Weasley
-¿qué mierda quieres Malfoy? – dijo Ron
-Contigo nada pelirrojo – se dirigió a Ginny y se quedó a paso y medio de ella – dile a Granger que llevé los apuntes de la semana pasada a Medimagia – se quedó mirando el rostro sonrojado del frío de Ginny y su melenita mojada, le sonrió de medio lado – ella sabe lo que es – aguantaron las miradas por unos largos segundos – nos vemos
Ginny bufó molesta cuando el rubio se marchó. Se dio la vuelta y caminó hacia la torre. Unos incrédulos Ron y Harry la siguieron. Ella estaba enfadada consigo misma, odiaba que le hubiera gustado el varonil olor de Draco Malfoy.
OoooooooooooooO
La clase de Medimagía había acabado.
-Srta.Granger, un momento – dijo el Profesor
-Si, profesor? – preguntó Hermione cuando la clase estaba vacía
-No le pregunté¿su hijo ya está bien?
-Si, perfectamente
-¿y usted?
-También, gracias – sonrió
-Muy bien, ya puede marcharse. Espero que el próximo trabajo de usted y el Sr.Malfoy sea igual de magnífico
Hermione salió por la puerta. Malfoy estaba fuera, esperándola.
-¿Qué haces aquí?
-Esperarte. Supongo que vas a la biblioteca y no me viene mal tener una charla inteligente de camino para allá. ¿qué quería el profesor?
-Ah, nada – miró a los lados – tuve un problemilla con Alex
-¿está bien? – preguntó preocupado
-Si. Hace unos días pasó Oculis Infanti
-¿La enfermedad del niño? – dijo – ¿por eso estabas tú también mal en pociones?
-Así es. ¿Qué vas a hacer en Navidades?
Draco puso cara de desagrado
-Me quedo. Digamos que no me interesa salir de este castillo en los próximos meses.
-¿y eso?
-¿has visto las listas de los que se quedan?
-Supongo que como Premio Anual las veré
-Pues comprobaras como todos los Slytherins de séptimo y la mayoría de sexto se van. Van a comenzar las iniciaciones de nuevos mortífagos y la verdad, no quiero tener un tatuaje a la fuerza, que con el que tengo me basta.
-¿las iniciaciones? Me asusta el pensar como Voldemort incrementa sus filas, aunque como la llene con gente como Parkinson… - puso los ojos en blanco
-No la subestimes. Es demasiado tonta, pero su padre la entrenado en Artes Oscuras desde que era una cría, al igual que a todos los Slytherins hijos de mortífagos.
-Vaya…y oye¿cómo que un tatuaje te basta?
-Si, con uno tengo bastante – sonrió – llevó un pequeño dragón tatuado en el hombro
-¿Sí? – dijo Hermione impresionada mientras buscaba con la mirada el libro que buscaba - y por que no me extraña que sea un dragón – puso los ojos en blanco
-Podría ser una serpiente – elevó los hombros – ahí viene Potter
-Te estaba buscando – dijo el moreno al llegar – no sabíamos donde estabas
-Necesitaba un libro
-Bie…- no pudo continuar, estornudó – dichoso resfriado – susurro enfurruñado
-¿estás bien? – dijo Hermione, puso la mano en su frente – tienes un poco de fiebre! Vamos a la enfermería! – Draco giró los ojos al ver la escena
-Estoy bien Hermione
La chica soltó el libro en el estante y cogió la mano de Harry, tirando de él.
-Adiós Draco –se despidió del rubio
-¿Cómo que "Draco"? – dijo Harry al salir de la biblioteca -¿por qué … - un nuevo estornudó le interrumpió
-Venga, eso es lo de menos
-Pero no podemos ir a la enfermería!
-¿Cómo que no? – dijo Hermione parándose y mirándolo
-Porque estamos así, Ron y Ginny también, porque estuvimos entrenando bajo la lluvia. Si Mme. Pomfrey se entera, nos castigará de por vida!
-Te castigará a ti, Harry James Potter¿Cómo se te ocurre dar un entrenamiento con lo que estuvo cayendo el otro día!
-Pero…- Harry miró al suelo con cara de niño regañado – tenemos que ganar…
Hermione lo miró. Suspiró y suavizo la expresión del rostro
-Bueno, venga, iremos a la Sala y veré que puedo hacer
Los dos se pusieron de nuevo en marcha. Harry fue feliz, primero porque su amiga no le había delatado y segundo, porque en todo ese tiempo Hermione no había soltado su mano ni había dejado de entrelazar sus dedos con los suyos.
-Venga, acostaros cada uno en una cama – dijo Hermione
Estaban en la habitación de los chicos de séptimo. Los tres se habían acostado en una cama diferente cada uno y se habían tapado hasta las orejas. Los estornudos eran continuos y se quejaban de dolor de pecho. Al parecer el único que tenía un poco de fiebre era Harry, pero no era nada grave.
-Bueno, y me podías contar porque no fuisteis a la enfermería? – preguntó ella mientras en el centro de la habitación mezclaba una ingredientes en un caldero.
-Nos encontramos a Malfoy – dijo Ron tras sonarse la nariz – maldito idiota, parecía que se alegraba de que estuvieramos así tras el entrenamiento
-Que se alegre ahora – dijo Harry – que después le refregaremos la copa por la cara – gruño enfadado
-Hasta los límites que llega el deporte – Hermione meneó la cabeza. Apagó el fuego donde se coció la poción y con la marmita fue hacia la cama de Ron – quítate la camiseta
-¿no me irás a echar eso caliente?
-¿tu crees que estará muy caliente cuando yo misma tengo metida la mano? – le contestó la castaña enseñándole su mano llena de un mejunje verde
-Bueno… - se sacó la camisa por la cabeza y se quedó sentado sobre la cama
-Esto os aliviará el pecho y podréis respirar bien – refregó la mezcla por el torso de Ron y por parte de su cuello – bien ya está. Quédate quieto
Fue a la cama de Harry. Nada mas llegar el muchacho se retiró las mantas y quitó los botones de su camisa uno a uno. Hermione apoyó el caldero en la mesilla de noche y tomo un poco de poción. Cuando se volvió hacia Harry intentó no flaquear al ver su pecho desnudo. No se atrevía a tocarlo, pero sentía la mirada de todos sobre ella por el tiempo que estaba tardando, así que actuó.
Deslizó su mano derecha por los pectorales masculinos lentamente. Sintió su rostro enrojecer¿por qué con Ron había estado tan tranquila y con Harry no? Suspiró y llevó su mano hasta la parte baja del abdomen de Harry y masajeó la zona, notando una hilera de bello moreno que se perdía bajo el pantalón. Ante su gran sonrojo, no se atrevió a mirar a Harry, pero si lo hubiera hecho hubiera encontrado al chico con los ojos cerrados y conteniendo un gemido.
-Ginny date la vuelta – Hermione se encontraba junto a la pelirroja. Le descubrió la espalda y desabrochó su sujetador. Con mano firme extendió la sustancia verde sobre la espalda de la pecosa.
-¿por qué ha ella le das un masaje sobre la espalda? – se quejó Ron al ver la comodidad de se hermana mientras él tenía que estar sentado en la cama para que penetrará la sustancia
-Primero – dijo Hermione mirándolo – porque las mujeres tenemos menos piel por atrás que por delante y así la solución llega con facilidad a los pulmones y segundo – tomó más poción del caldero – porque tu hermana no se va a quedar medio desnuda delante de vosotros!
Ron entendió entonces y aún así quedó desconforme. Dejaron que la poción actuará por veinte minutos y vieron, como por arte de magia, esta desaparecía de su piel tras entrar en su cuerpo.
-Es una mezcla de menta y eucalipto. Supongo que os encontrareis mejor tras una noche de descanso.
Besó a los chicos en las mejillas y los dejó bien abrigados en sus camas. Luego, acompañó a Ginny hasta su habitación y también arropó a la chica y se despidió de ella. En su habitación le esperaban un hijo muy hambriento y unos cuantos de deberes.
OoooooooooooooO
El estadio vibraba. Todo Hogwarts estaba allí reunido disfrutando del último partido antes de Navidad. Jugadores verdes y amarillos volaban a alta velocidad a lo largo de todo el campo.
-Muy astuto de su parte – comentó Ginny – como sabe que lleva las de perder siendo buscador
El capitán Draco Malfoy había hecho reformas en su equipo. Había dejado el puesto de buscador titular para ocupar la vacante de golpeador.
-Lo que pasa es que es un cobarde y no quiere vérselas con Harry – dijo Ron cruzando los brazos y gruñendo ante un nuevo tanto de las serpientes
-No tendrá que estar con Harry cara a cara, pero como juegue con Gryffindor como ahora, no vais a sobrevivir ninguno a las bludgers – Hermione bostezó aburrida.
-Es un bruto, si cree que así ganara, lo lleva claro – Harry dijo enfadado. Slytherin ganaba por 40 puntos.
El partido acabó a favor de la casa verde. Los cuatro se fueron con dirección al castillo y no pudieron evitar mirarse incrédulos al ver a un grupito de chicas de varias casas esperando en los vestuarios. El hecho de que Draco Malfoy rompiera de un solo golpe la escoba del buscador contrario, dándole así la victoria a su equipo, había causado impacto.
-Acaba de aumentar su club de fans – dijo Hermione
Cuando Malfoy salió, saludó a lo lejos a Hermione con la cabeza y le mandó un guiño a Ginny. Ésta se debatía en su yo interno entre la repugnancia hacia Malfoy o la admiración hacia su atractivo.
OoooooooooooooO
El lunes veintitrés de diciembre muchos carruajes salieron con dirección a Hogsmeade. Este año muchos alumnos habían abandonado el Castillo. Hermione se dio cuenta que como le dijo Draco prácticamente todos los alumnos de Slytherin lo hicieron.
Harry y Hermione despidieron con la mano a los hermanos Weasleys y juntos volvieron al caluroso interior de Hogwarts. Serían los únicos de séptimo de Gryffindor que se quedarían junto con Neville.
-Voy a la biblioteca – le dijo Hermione al chico
-Te acompaño – le sonrió y se fue junto a ella, sabiendo que esas serían unas grandes Navidades.
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Hermione despertó por un llanto. Su hijo, a su forma, le daba los buenos días. Se levantó y lo tomó en brazos.
-¡Feliz Navidad cariño!
Fue a la ventana con el chiquillo y descorrió las cortinas, dejando entrar los luminosos rayos de sol de la mañana del veinticinco de diciembre.
-Mira todo lo que nos han regalado Alex! – en el suelo había paquetes de todas formas y tamaños.
Hermione se sentó en el suelo y acomodó al niño en su regazo. Tomó uno de los paquetes
-De Ron y Ginny. Vamos a ver… - con una sola mano quitó el papel – oh, preciosos! – era un conjunto de pendientes y collar, sencillos, pero muy delicados – aquí hay otra cosa de Ginny – la abrió – es para ti Alex! – el niño abrió mucho los ojitos y balbuceó algo ante la alegría de su madre - ¿te gusta mi amor? –era un pequeño gorrito de lana con su bufanda a juego
Siguió abriendo regalos sus padres le mandaron un bonito chaleco y un perfume y a Alex una sillita, parecía como una especie de canasta. Hermione sentó allí al niño, que se quedó medio erguido. Alex comenzó a menear lentamente y a gusto sus piernecitas.
-¡Vaya Malfoy! – el Slytherin le había enviado el libro de Medimagía que quería desde hace tiempo: Enfermedades recónditas y su cura – Mira a ti te manda esto – el niño alzó una de sus manos, quería coger el osito que tenía su madre en sus manos. Hermione se lo puso al lado y apretó la mano del oso, que cantaba dulcemente.
La Premio Anual continúo mirando paquetes y después se sentó en una mecedora para dar de comer a Alex.
Harry despertó y le deseó una Feliz Navidad a Neville que abría alegremente sus regalos. Él también comenzó a abrir los suyos con auténtica ilusión. Al rato, recordó que le quería dar su regalo a Hermione en persona. Se lo llevaría ahora. Tomó el mapa del Merodeador, para ver si había alguna contraseña o hechizo que le permitiera subir por las escaleras femeninas sin caerse.
Cuando apareció el mapa, delante de las escaleras de las chicas ponía Bonus Actio. Lo dijo y puso un pie en las escaleras. No se cayó. Subió mientras miraba el mapa
-¡Que raro! – se extrañó – Hermione no aparece en su habitación y tampoco está en el castillo
Cuando llegó delante de la puerta de la chica , en el mapa aparecieron unas palabras
-Pietas Mater
Lo que Harry vio allí dentro no se le olvidaría en el resto de su vida.
Hola!
Espero no haber tardado mucho y que os haya gustado el capítulo. 25 páginas! es la primera vez que escribo tanto! estoy aún impresionada. Tango que daros una mala noticia, empiezo ahora los examenes y no se cuando podré volver a escribir de nuevo. Lo único que podré hacer es subir unos oneshot (H/Hr por supuesto!) que tengo en el ordenador.
Muchos besos y Feliz Navidad!
Contestación a los anónimos:
Potter5: Hola! Si lo chicos se enfadaran o no con ella, es algo que muy pronto se va a descubrir. El hecho de que Malfoy lo sepa es algo que sucedió. A él no le gusto lo que hizo su padre, pero como denunciarlo cuando vive con él? la mejor solución que vi es que él confesara cuando estuviera en un sitio seguro, Hogwarts. Que Hermione le mostrara a su hijo fue como un acto de confianza, creo q algunas personas tiene derecho a una segunda oporunidad. Besos!
Kirakskatliz: Hola! me alegro que te gusta, y espero que este tambien, que es muuuy largooo! jeje Gracias por mandarme suerte, pero desgraciadamente volví a suspender, ... soy todo un caso ¬¬ . Besos!
Karen: Hola! que bien que ta hayas animadao a dejarme un review, espero leer más tuyos! y ya mismito se enteran los chicos... espero que te guste el doce. Besos!
