Era una mañana radiante en el gran comedor

Capítulo Doce: Ignorancia y Lucidez

Era una mañana radiante en el gran comedor. El sol invernal les deslumbraba por medio del hechizado techo, además de los rayos que se colaban por la ventana. Harry Potter, se encontraba leyendo el profeta mientras tomaba tranquilamente un vaso de leche, ajeno a todo lo demás. Hermione Granger a su lado, le hablaba de vez en cuando, comiendo.

— ¿Malfoy acaba de ignorarte? —Preguntó la prefecta de Gryffindor en estado de shock.

— ¿Perdón? —Le respondió apacible, pasando la hoja del periódico—. Oh… otra vez perdieron los Chudley Canons… ¿Quién le dirá a Ron esta vez?

— ¡Harry!

— ¿Qué hice ahora?

— Malfoy acaba de pasar por esa puerta, y ni los buenos días te dio.

— Habrá amanecido de malas. ¿Quién sabe? —Le respondió quitándole importancia—. ¿Le dices tú, o le digo yo? —Hermione le miró molesta—. Vamos, Herm, quédate tranquila, capaz y alguien le convenció para que tuvieran una noche de loca pasión y eso, le aplacó las ganas. No es el fin del mundo. Y ya que estamos en esas, como eres su esposa, le dirás tú.

— ¡Por qué! —Exclamó ofendida.

— Yo lo he hecho las dos últimas veces.

— No le voy a decir eso.

— ¿Decirme qué? —Preguntó el pelirrojo llegando.

— Que los Chudley Canons, perdieron de nuevo —Dijo Seamus, evitándole los problemas a sus dos amigo. Ante el descubrimiento, Ron soltó los cubiertos.

— Seamus, si Hermione y yo nos peleamos el puesto, es porque tenemos tacto —Le regañó Harry.

— ¿Cuánto apostó esta vez? —Preguntó la castaña preocupada.

— Creo que fueron dos galeones.

— Oh, bueno, anímate Ron… —Le consoló su esposa con una mano en la espalda—. El año pasado apostaste quince…

Todos vieron un poco culpables al pelirrojo irse a vagar como alma en pena.

— ¡Hermione! ¿Cómo le dices eso? —Preguntó Harry alarmado—. ¡Ahora lo voy a tener deprimido toda la semana!

— ¿Y quién ganó? —Preguntó el irlandés olvidándose de Ron.

— Al equipo al que había apostado Harry —Le respondió la mujer—. Ya ni me acuerdo como se llamaba.

— De eso no se ha enterado, ¿verdad?

— Pues —Dijeron indecisos, dos de las tres partes del trío dorado.

— Ya Malfoy se encargará de decírselo —Terminó Hermione.

— Oh no… Ron va a llorar —Se quejó Dean.

— O, nos va a maldecir por no habérselo advertido —Concordaron los dos amigos.

1

Harry estaba acostumbrado a su mala suerte. Era parte de su vida, una bastante constante, y eso que jamás había roto un espejo. ¡Ni usaba espejos! Pero, ya en la primera clase tendría que ver muy de cerca a Malfoy. Esperaba que Snape estuviera demasiado ocupado en otra cosa y no le pusiera de pareja al veela. Aún no quería revisar los daños… no se sentía preparado.

Llegaron a las mazmorras tonteando como siempre. Sólo Ron seguía con la cara larga caminando como Zombi, desde los comienzos de Hogwarts, Gryffindor estaba a la derecha de la entrada registrando paranoicos de tener todo listo para que el profesor no les fuera a quitar ningún punto, Slytherin a la izquierda, con posiciones relajadas, se encontraban charlando sin preocuparse por nada.

— Ron. Espero que hayas traído tu informe de pociones ¡No quiero que Snape nos esté quitando puntos!

— Sí, sí Hermione, déjame sufrir en paz…

— ¡Sólo son dos Gal…! —Harry le tapó la boca.

— Je, je… no le oigas, la pobre, está trastornada por los estudios —En ese momento llegó el profesor con su mirar matador, y su túnica ondeando. Sin mediar palabra, abrió el salón y entró, seguido por todos los estudiantes—. Vamos, no le hundas más… —Le pidió sentándose tras ella.

— Hoy, estudiaremos toda la teoría de la poción que haremos la semana que viene —Neville apretó más las manos del pupitre al verle entrecerrar los ojos—. Quién me explote un caldero haciendo esta poción, se puede olvidar de volver a mi clase —Todos comenzaron a sudar frío—. Abran el libro de texto en la página seiscientos dos. ¡¿Qué están esperando!?

2

— Snape nos torturará antes de terminar Hogwarts, lo sé, lo he visto todo —Gimió Harry asustado—. Neville no sólo explotará el caldero sino que nos bañará a todos y Snape nos matará…, y… y… ¡soy muy joven para morir! —Hermione reviró los ojos ante el ataque de histeria del moreno.

— Neville ha mejorado mucho en pociones, Harry. Te sorprenderías de lo que puede hacer.

¿Veritaserum? —Preguntó Ron secundando las palabras de su amigo.

— Bueno…, talvez sea hora de abrir un ED de pociones… —Ron se comenzó a carcajear, junto con Seamus y Dean, quienes se acababan de sentar para comenzar la clase de encantamientos.

— ¿Y quién será el profesor? ¿Harry? —Se burló el pelirrojo.

— Por supuesto que sería, Harry —El mencionado se había sentado lejos de allí, por eso no se había comenzado a escuchar las protestas del ojiverde—. Si no te has dado cuenta, Harry es una de las personas que más sabe pociones de este colegio. ¿O quién crees que te salvó en sexto de morir envenenado? —Le soltó maliciosa. Ron carraspeó—. Eso pensé. Sólo que no tolera bien la presión de el Profesor Snape.

— No creo que Snape se tome muy bien que hagamos eso —Intervino Lavender—. Pensará que le estamos diciendo que es inepto en su materia.

— ¡Y con Harry de profesor! ¡Ni te cuento! —Exclamó Parvati. En ese momento el profesor Fliwick entró de buen humor en el salón saludando a los alumnos.

— Bueno, talvez Malfoy pueda ayudarnos.

— ¡Ni se te ocurra! —Le acribillaron todos.

3

— Oigan —Habló de repente Ron, mientras almorzaban.

— ¿Qué? —Preguntaron sus dos amigos prestándole atención.

— ¿Es mi impresión, o Malfoy ha estado ignorándote desde pociones?

— Ves como no era sólo mi impresión.

— A lo mejor se olvidó de mí.

— Un veela jamás se olvida de su pareja, Harry. No importa en qué circunstancias —Le explicó el ojiazul, mirándole preocupado. El golden boy hizo como que se lo pensara.

— ¿Y ustedes creen que yo le estoy prestando atención a eso?

— En pociones estaba hablando con ese chico ¿Cómo se llamaba? ¿Anderson? —Le preguntó a Hermione quién asintió—. Y estaba como en actitud sospechosa. Luego en encantamientos, estuvo muy campante hablando con Zabini, sin ni siquiera preocuparle si alguien te estaba merodeando; luego en herbología, empezó a coquetearle a Anabella.

— ¿Cómo demonios viste todo eso? —Preguntaron sorprendidos Hermione y Harry.

— ¡ALERTA PERMANENTE! —Exclamó alzando el cuchillo asustando a los otros dos—. Nadie sabe con qué va a salir esa serpiente. Lo tengo vigilado…

— Ron, te pareces a Ojoloco… y no me apuntes con el cuchillo —Le regañó la castaña quien era la que estaba en el medio de los dos hombres—. ¿Por qué no vas a y le hablas? —Harry dejó el vaso a medio tomar en su boca.

— ¿Estás de coña? —Preguntó incrédulo—. ¡Me ignora y voy a ir a plantármele en frente! ¿Qué te pasa Hermione? ¡Ve y háblale tú! —Bufó.

— ¡Ron! ¡Dile algo!

— ¡Aprovecha Harry, quién sabe cuanto irá a durar! —Su esposa le metió un golpe en la cabeza—. ¡Qué! ¿Crees que le voy a decir que vaya a hablarle? Concuerdo con Harry, ¡anda tú!

— No puedo con ustedes… ¡Y yo preocupándome!

4

— Draco, ¿qué sucedió que no andas respirándole a Potter en la nuca? —Preguntó Blaise, sin poder contenerse más tiempo. El príncipe de Slytherin le miró con una ceja alzada. Se irguió limpiándose sereno la boca con su servilleta.

— Blaise, estoy un poco ocupado, para pensar en Harry en estos momentos, después…

— ¡Alo! ¿Desde cuando desde que tienes tus poderes veelas, estás demasiado ocupado para el Golden Boy?

— Actualmente lo estoy. ¿Algún problema con ello? Tengo que ir a buscar las bases neutras para la Veritaserum, y he acumulado un montón de tarea, cosa que jamás hago, además, tengo que estudiar para el examen de Mcgonagall.

— Draco, estamos a tres de enero…

— Lo sé. ¿Qué tiene eso de importante?

— Tienes, siete días para conquistar a Potter… cosa que en nuestra última conversación, no iba para nada bien.

— Emmm… bueno, sólo estudiaré para el examen de Mcgonagall y luego me iré a hablar con Harry ¿Te parece bien? —El moreno de ojos amusgados alzó una ceja.

— ¿Te estás oyendo? Creo que te han hechizado…

— No seas ridículo. Si hasta ahora un expelliarmus de Weasley no me ha logrado dar. ¿Crees que alguien me iba a hechizar?

— ¿Prefieres estudiar para un examen aburrido de Mcgonagall que ir con el buenazo de Potter?

— Pues, no… pero, es mi nota.

— Draco, acabo de decir que Potter está bueno.

— Eso ya lo sé… ya te oí… ¿con quién crees que estás hablando con Vincent?

— Draco…

— ¡¿Ahora qué!? —El slytherin ojiverde se acercó a su amigo, agarró aire…, podía acabar muerto por el atrevimiento.

— Potter tiene el culo más bueno de todo Hogwarts.

— ¿Estás loco Blaise? —Bufó con incredulidad y se volteó a hablar con quien fuera que tuviera al lado.

— ¿Sigues vivo? —Zabini se volteó.

— Parece.

— ¿Potter le habrá dado eso que Malfoy tanto quiere?

— No lo creo… se hubiese armado la grande… y yo me estaría preparando parar ser padrino de bodas y compadre de Potter. Draco no me estaba ni prestando atención.

— Lo habrán embrujado…

— Comparto tu teoría.

— ¿Crees que si le preguntó dirá que sí?

— Se rumorea que estuvo con Malevich… —Soltó Blaise inseguro. El otro bufó.

— Es Malevich, aunque se casara con Potter, jamás lo dejaría.

— Draco llega a casarse con Potter, y por asomo le llega a ser infiel. Weasley lo castraría.

— ¿Weasel? —Preguntó incrédulo.

— Potter ni se enteraría. A veces no sé en dónde vive ese niño.

— Pobrecito.

— ¿Quién? —Preguntó con una puyita haciéndole dudar que aquel anodino estuviese hablando de su amigo.

— Potter si se llega a casar con Malfoy —Se rió de la cara de Zabini—. Sólo Parkinson está lo bastante desquiciada como para casarse por voluntad propia con Draco Malfoy. Vamos, aquí la gente sólo busca a Malfoy para poder presumir que pasaste una noche con él. Eres su amigo, sabes que sería horrible casarse con él ¿o tú lo considerarías?

— Soy su mejor amigo, no me ando metiendo en los pantalones de Draco. No somos estúpidos para dañar nuestra amistad. Y Draco no es tan malo como todo el mundo piensa…

— Malfoy, es persona de una noche y hombre de todos, el mundo está conciente de eso. Nadie es lo suficientemente estúpido como para sufrir por la aceptación de su familia o para llenar las expectativas del mismo Draco. Potter, en cambio; es ese tipo de personas que la gente busca para pasar el resto de su vida. O cuando menos yo y otros millones más, escogeríamos a Potter por encima de Malfoy para pasar el resto de nuestras vidas, de ser necesario.

Blaise se fue altamente ofendido de allí. ¡Draco no era así! Sí, era libertino pero jamás sería capaz de traicionar a su pareja, luego de encontrarla; no por su gen veela, que poco influía en la fidelidad. Un Malfoy no traicionaba, menos de ese modo tan bajo. ¿Y cómo pretendían que se comportara de otra manera si todo el mundo lo único que quería era su dinero? ¡En esos momentos era cuando deseaba haber quedado en Ravenclaw como había propuesto el sombrero! Malditas serpientes que ni entre ellas se tenían un mínimo de respeto.

5

Harry caminaba un poco ido, pensando en Draco ¿En qué más iba a estar pensando? Se encontraba en su hora libre, era el tercer día que pasaba sin la hostigante presencia del rubio, y a pesar de sentir un poco de alivio, no podía dejar de sentirse totalmente vacío. Ese vacío del cual habían comenzado a desacostumbrarse desde que el pretencioso slytherin había llegado a su vida, reclamándole como su pareja. Sonrió aún ausente sin razón alguna, el clima estaba totalmente nublado, presagiando una tormenta de nieve que les impediría salir esa tarde luego de terminar sus clases.

Comenzó a registrar sus bolsillos buscando algo, sin dejar de caminar. Se rascó la cabeza, irguiéndose; pensando ¿a dónde había dejado eso? Estaba seguro que lo había metido. Tsk… Hermione se enfadaría. Miró hacia delante, para evitar chocarse con algo, lo que encontró era lo peor que podía haberle ocurrido en toda la semana.

Draco Malfoy caminaba por allí, con paso algo apurado, arreglándose como siempre la túnica y el cabello, a pesar de estar perfectamente. No terminaba de entender cual era esa manía que tenía toda su familia de no cargar ni una mínima minuta de pelusa en su imagen. Sus miradas se cruzaron, deteniéndose. Todo el mundo se detuvo con ellos, ¿Qué iría a suceder, ahora que Draco no le prestaba tanta atención al moreno?

Finge, Draco. Finge al menos que quieras volver a perder tu libertad —Era lo único que pensaba el moreno.

— Hola Harry —Saludó juguetón mientras se acercaba. El niño-que-vivió tenía las manos en los bolsillos y un pie semi alzado, cuando sintió una suave caricia en su mejilla que le hizo erizarse; no hubo más nada, el rubio siguió de largo con su caminar orgulloso, dejando a Harry con las lágrimas que no derramaría, quemándole los ojos. Se llevó las manos al cabello echándoselo hacia atrás dejando al descubierto toda su frente, mientras reanudaba de forma normal el paso, a pesar de querer irse corriendo a llorar donde nadie lo viese.

6

Pansy Parkinson, mejor amiga, aspirante a esposa por excelencia de Draco Malfoy, aún no podía aceptar que, ya no tuviese ninguna oportunidad…, es decir; Cissy, su suegra, la persona que más admiraba y consideraba su segunda madre, le había mirado de forma poco agradable, por no entrar en detalles, luego de haberle expresado su opinión de que Potter, no era ni remotamente lo mejor para Draquito. ¡Ella era una Parkinson! Ése estúpido ojos de sapo no iba a quitarle lo que por derecho, era suyo.

Sabía que los Malfoy no estaban haciendo las cosas como se debía…. Bueno, ellos jamás hacían las cosas como se debían, pero, todos tenían derecho a pelearse por el veela. Los Malfoy siendo quiénes eran, se habían saltado olímpicamente cualquier regla y habían hecho lo que se les avenía en gana, todos estuvieron concientes sin embargo, a nadie pareció importarle, sólo el chico Malevich, había hecho escándalo un rato.

Usando toda su astucia Slytherin, y sabiendo que, no era muy cuerdo ganarse de enemiga a semejante familia. Había hecho lo que nadie. Mandó una carta a sus padres, en dónde explicaba la situación, sabía que su madre estallaría de indignación, ya que, desde hacía mucho tiempo, ella era la prometida del único vástago de los Malfoy.

¿Potter quería estar con su Draco? Perfecto, que demostrara con sudor y sangre lo que era capaz de dar por el veela. Ella fácilmente podía hacer que la Prueba de Sruth avalara que ella era, la verdadera pareja.

7

— Draco… —Le llamó su padre sentándosele en frente.

— ¿Um? —Respondió sin prestarle demasiada atención, mientras observaba las muestras que había en los diferentes potecitos de plástico, dando vistazos fugaces de vez en cuando en el libro que tenía su lado.

— ¿Qué técnica bizarra estás utilizando ahora para conquistar a Harry Potter en menos de dos días? —Preguntó en claro sarcasmo.

— Ninguna —Declaró con plena simpleza siguiendo en lo suyo.

— ¿Eso quiere decir que el nueve de enero Potter te dirá que sí? —El rubio heredero hizo como si se lo pensara, deteniéndose por unos instantes.

— No lo sé —Lucius alzó una ceja ante el comportamiento despreocupado de su hijo. El aludido suspiró y dejó las cosas de lado—. Escucha, sí, es divertido cazar a Harry y hacerlo sentir incómodo las veinticuatro horas del día, sí, Potter está bueno. Sí, a todo lo que tú quieras, hasta que; una mañana me levanté y observé que había un millón de cosas que había dejado de lado y lamentablemente tienen que tener mi atención inmediata. Así qué, ¿por favor? —Pidió diciéndole claramente a su padre que le dejara en paz. Lucius abrió la boca—. ¡Papá! —Exclamó exasperado agarrando todas sus cosas y huyendo de allí—. Sé que estás preocupado porque cuando él diga que no, yo seré desdichado para toda mi infinita vida… ¡Pero déjame estudiar, joder! ¿O es que crees que voy a pasar los ÉXTASIS por obra y gracia del espíritu santo? ¡Merlín! —Casi gritó yéndose de allí.

— Princesa —Le dijo a su esposa quien estaba allí pasmada—. Si nuestro hijo sobrevive, creo que necesitaré un psicólogo.

— ¿Qué demonios le sucede a Draco? —Preguntó desesperada. ¿Qué no entendía?

— No lo sé. ¿Y qué quieres que haga? —Le devolvió al observar como la mujer le miraba—. ¿Qué a pesar de saber que el pulgoso de Black me matara sin miramientos, los agarrara y los metiera a los dos en un cuarto? ¿Eso es lo que quieres? ¡Oh sí! ¡Que gran idea! —Satirizó.

8

— Draco, hijo ¿Qué haces en el salón de pociones a las cinco de la tarde? —Preguntó Severus, directamente.

— Nadie está lo suficientemente loco como para estar aquí fuera de clases y hoy parece que estoy demasiado solicitado, cómo si no fuese suficiente con todo lo demás…

— ¿Qué sucedió ahora?

— Papá y sus delirios de: tienes que acosar a Potter las veinticuatro horas del día, ¿me oyes? —El pocionista decidió no decir nada ni mostrar alguna variación en su cara, esperando a que Draco continuara—. ¿Qué nadie entiende lo sofocante que es estar pegado como lapa a otra persona a toda hora? Tengo montones inacabables de tarea que hacer. Talvez tú me permitirías que no entregase mis deberes pero ¡preguntémosles a Mcgonagall a ver que va a decir! Además, no me voy a convertir en un inútil, ni repetir mi último año en Hogwarts, por Harry Potter.

— Ok, tú sanidad volvió. Te has preguntado ¿por qué razón?

— ¿A qué te refieres?

— No culpo a Narcisa y a Lucius por llevar esto tan mal. Eres su hijo y deben estar alterados y asustados por la dificultad de la situación. Utiliza la materia gris, Dragón, estás pensando ecuánimemente cuando, hace dos días no podías ni sostenerte pensando en Potter. ¿Él te ha dicho que sí?

— No. En realidad…, ni hemos hablado correctamente desde hace dos días, creo… —admitió inseguro.

— ¿Debería estar pasando lo que ha pasado si aún no te has enlazado con él?

— Umm… supongo que no —Dijo razonando.

— ¿Ajá?

— ¿Ajá, qué? —Severus lo miró con cara de: deja de hacerte el estúpido—. ¡No entiendo!

— Estoy comenzado a pensar que la estupidez se pega —Draco lo miró ofendido—. Deberías estar muriéndote porque, no has tocado a Harry desde hace días y la fiesta es dentro de dos días, y en cambio estás preocupado porque no has hecho la tarea.

— ¿Y eso me debe decir que Harry me ha hecho algo? —Soltó con incredulidad, con una sonrisa de la misma tónica bailoteándoles en los labios—. No sé, talvez en sueños me lo he cogido, sí. Eso es… —Severus pegó un manotazo haciendo que el rubio botara en su puesto y se encogiera un poco ante la mirada molesta de su padrino—. Perdón —Se disculpó—. Esto me tiene un poco estresado.

— Estás haciendo que pierda la paciencia, la cual te recuerdo es condenadamente corta.

— Severus. ¿Qué demonios pretenden qué haga exactamente? No lo entiendo. Potter va a decir que no así me desviva en atenciones por él. Sufre de una extraña personalidad border-line que me merma, a veces grita y a veces llorar y a veces las dos juntas; no estoy capacitado en mi estado para soportar semejante inestabilidad —Suspiró tratando de calmarse—. Harry me gusta, sí. No te voy a decir que no —Aceptó apretándose la cabeza, la cual había comenzando a palpitar dándole a entender que se acercaba un dolor de cabeza—. Feliz de la vida me caso con él, pero ¡No puedo! Si él no quiere ¿Qué quieres tú que yo haga? ¿Qué vaya y haga lo que todos están esperando que ocurra y lo viole? He intentado TODO, es más, por primera vez mis cálculos fallaron. Ya estamos en enero, y sus reacciones me decían que antes de esto, ya podría cuando menos hablar con él y entrar en un trato razonable pero siempre ocurre algo y ¡pluf! Lo destroza. Créeme, en estos meses sé más de él de lo que alguna vez pensé en enterarme.

¡Hay un maldito secreto que me tiene hasta la madre con Potter que es lo que hace que se rompa lo que llevo hecho y cada vez que me acerco a descubrir qué es, se repliega y me coloca una barrera más grande!

— ¿Secreto, qué secreto?

— ¡Es secreto! ¡CÓMO COÑO VOY A SABER!

— ¡Draco Lucius Malfoy!

— Perdón —Pidió de nuevo, sentándose y tratando de regular su respiración. Se agarró la cabeza con las manos y colocó los codos como apoyo encima de la mesa—. Desde como el veintiséis. He estado tentado con la disparatada idea de pedirle matrimonio a Pansy y olvidarme de Harry. Total ella está tan loca que es capaz de modificar sin problemas el Sruth… convertirme en recesivo me importa una mierda. Es demasiado doloroso como para que importe.

— Hermione, cállate, te lo imploro. Tengo a Malfoy hasta en la sopa, al menos que quieras que me ponga a llorar en este mismo instante, cambia de tema. No tengo la culpa de que me ignore… o bueno, no demasiado… —Se escuchó que decían desde afuera. Los que estaban dentro del salón guardaron silencio.

— ¡No me callo! ¡No me callo! ¡Y no me callo! ¡Por qué eres tan necio!

— Hermy… cálmate, cálmense los dos… —Pidió por primera vez en su vida, mediando por la paz, Ronald.

— ¡Cállate Ronald! ¡Y tú me vas a escuchar, con un demonio; he tenido suficiente de ti! —Severus y Draco, se miraron mudos.

— ¡¿Pero qué te voy a escuchar?! ¡Has dejado muy claro que eres la fan número uno en pos a que me case con Draco Malfoy! Sabes, sigue siendo Malfoy… comprendo que a mí me haya dado por tratarlo bien, contando que ha dejado de ser una mierda conmigo, pero ¿tú? Que sepa yo, todavía te sigue gritando: SANGRE SUCIA —Soltó más alto de lo que sabía debía haberlo hecho—, Granger, por favor, deja de escudarte en la estúpida idea de que Draco es peligroso. Invéntate una excusa mejor ante semejante parlamento. ¿Tienes algo que decir ahora? ¿No? Eso pensé. Y Draco Malfoy no hará que yo cambie ni un ápice mi personalidad, y mis problemas siguen siendo míos, así que dudo que ÉL te sirva como filtro de información de mí. ¿O es que crees que voy a ir contándole todo lo que hago? Hermione, soy santo, no imbécil… Y ¡A la mierda con todo esto! —Finiquitó con gestos desesperados.

— Estoy preocupada por ti, no por Malfoy.

— Ah sí… claro —Respondió volviéndose a voltear con los brazos cruzados, y la cadera un poco quebrada—. ¿Crees que no tengo suficiente como para también tratar de mantener un matrimonio? ¿O es que crees que una vez que le entregue MI virginidad a Draco se quedará tan tranquilito? Veela, Hermione. Sino te dice algo, yo haré que te diga: inversamente proporcional a un gato en celo, y una vez que se le baje la calentura se dará cuenta que: ¡Soy Harry Potter!

Una mitad de él lo único que ve en mí, es mi cuerpo y mi poder, la otra parte, ve, al hijo de puta que le ha chafado todos los planes desde que nos conocemos. La mitad a la que le gusto se perderá una vez que le de lo que quiere, es la definición de deseo: se esfuma cuando se obtiene. Disculpa que no quiera estar en esa situación. Ahora, si me disculpas, iré a sentirme miserable en otro lado por haber dicho todo esto —Ron agarró a Hermione que iba a ir tras Harry.

— Déjale…

— ¿Por qué?

— Porque…, no sé… —Dijo soltándole, con voz cansada—. Harry está ocultado algo que lo tiene así. Merlín sabe que sólo se comporta tan condenadamente Slytherin cuando está en ese plan. Herm… sé sincera ¿por qué tanto afán en que Harry acepte a Malfoy? Y dime la maldita verdad, por la infinita sabiduría de Merlín…

— ¡Por qué! ¡JODER! ¡A DRACO MALFOY LE GUSTA HARRY DESDE PRIMER AÑO, RONALD! ¡PORQUE, NO LO SÉ! TAL VEZ, PORQUE CADA VEZ QUE MALFOY TRATA MAL A HARRY ÉSTE SE SIENTE MAL, O TAL VEZ PORQUE, CUANDO DRACO ANDA EN PLAN ROMÁNTICO CON HARRY, LES BRILLAN LOS OJOS ¡HOMBRES! ¡NUNCA ENTIENDEN UNA MIERDA! ¿O tú crees que si Malfoy no se hubiese metido en primer año contigo, insultándote, Harry no hubiese quedado en Slytherin y sido su amigo? Observación, Ron —Despuntó ya totalmente calmada—. Harry y Draco se conocieron antes de que tú lo conocieras… si Harry no quiso ir a Slytherin fue porque tú le dijiste que de allí salían todos los magos oscuros que han existido, y luego, Malfoy lastimado; se lo confirmara.

A un niño de once años no se le presiona de la manera que todos lo hicieron y siguen haciéndolo. No me imagino que diferente hubiese sido todo, con Harry en Slytherin —Le dio un toque en la cabeza, bastante fuerte—. ¿Quién sabe? Con todo su poder, quizá sería la mano derecha del Lord. ¿Quién le ha dejado decidir? Nadie. Aunque Harry estuviese muriéndose por Draco. Trataría de decir que no ¿por qué? Simple, otra ligadura parecida a la que tuvo en primer año. No lo culpo, cualquiera estaría traumado… menos mal que estamos en Hogwarts, te mandaría a dormir en el sofá… —Le regañó, yéndose de allí, ofendida y sentida con sus dos amigos. Ella sólo quería lo mejor para su familia y en esos momentos, Harry y Ron eran su familia. Su hermano y su esposo… ¿nadie lo entendía?

9

— ¿Draco? —Preguntó Severus preocupado. El joven dirigió la mirada a la ónice de su padrino, parpadeando constantemente. Sin embargo, no sirvió de nada, las lágrimas comenzaron a bajar sin represiones. Exhaló sintiéndose muy mal.

— ¿Ves? Duele menos casarse con Pansy —Confesó estrangulado, comenzando a gemir entrecortadamente por el llanto—. No lo sé. Hace tres días me acosté con Malevich y me pareció reconocer el relicario de Slytherin, y la magia de Harry dentro de él. Luego —Siguió mirando hacia todos lados sin poder evitarlo—. Al día siguiente, todo vuelve a ser normal y estaba tan aliviado qué, me importó una mierda si me habían hechizado…, pero, esto en realidad no se va completamente, nunca lo hace —Gimió con dolor, pasando la lengua para recoger las lágrimas que le molestaban en la comisura de los labios. Hipó con desesperación—. ¿Cómo hago para acallar las inseguridades de Harry? No puedo. ¿De qué le vale mi palabra si todo el mundo hace lo mismo? —Confesó por fin, llegando al magín del asunto—. No puedo, él cree que es solamente obsesión de momento, y yo, estoy comenzando a creérmelo.

— ¿Es cierto lo que dijo Granger?

— ¿Qué te todo lo que dijo? —Preguntó tratando de calmarse sin resultado alguno, quitándose las lágrimas con cuidado.

— Que tú y él se conocieron de antes…

— Ah… sí. En Madame Malkim.

— ¿Alvert Malevich tenía el Relicario de Slytherin?

— Eso fue lo que yo vi, luego era un relicario cualquiera que le había regalado su familia. Tenía una foto de él y su madre dentro.

— Draco, sé que esto va a traer más problemas, pero…, sin que sirva como precedente, estoy en el deber de decirte que —Barajó sin saber si soltarlo o de que manera hacerlo—. El Relicario de Slytherin a decir verdad, le pertenece a Potter en esta generación. Me explico, Potter tiene el relicario.

— ¿Y qué debo hacer con esa información? ¿Matar a Malevich e ir a pelear con Harry por el hecho de haberme jugado semejante treta, sin contar que han logrado la manera de someter al gen veela? Disculpa si te digo que me siento condenadamente mal como para cometer un asesinato en calidad de alevosía en estos momentos.

— ¿Y en todo caso de que sea el Relicario? ¿Qué vas a hacer?

— Dejarlo como está… quiero estar en mis cinco sentidos el día de mi cumpleaños.

— No-puedes.

— ¿En serio? Mírame… Severus, tengo dolor de cabeza —Le advirtió al momento en que su amado padrino iba a abrir la boca—. Me arden los ojos, me siento un poco utilizado y muy deprimido, sé que un mortífago no tiene compasión pero, sólo por hoy… déjame entretenerme en pociones, solo…

El hombre de ojos negros se fue de allí sin mediar palabra…, no haría más que perder su tiempo allí. Normalmente las cosas solían tomar solas su cause. El problema era, cuando tardaban demasiado, especialmente porque, NO había tiempo, que más daba si tenían toda la vida por delante, pero, las cosas no siempre salían como era previsto, y lo único que se vaticinaba dando un mal paso, era catástrofe, sin embargo, ya era demasiado pedirles a esas criaturas…

TBC