Capítulo 12: Te amo
Corrí tras de ella, las horas habían pasado y ya estaba anocheciendo, las busqué en la floristería de su madre y no la encontré allí, ella se me perdió de vista. Intenté buscarla en casa de Sakura y tampoco la pude encontrar, era un ninja de percepción seguramente estaba utilizándola para alejarse de mí. Llegué al parque y era el último lugar que me tocaba revisar, al no verla me fastidié.
¡Demonios!- me arrodillé y golpee con mis puños el suelo del parque hasta que por cosa del destino la vi allí, sentada en la orilla de un pequeño lago observando las ranas y las luciérnagas que recién aparecían porque ya había anochecido
Me acerqué sigilosamente, había comprado hace unos minutos una rosa en la floristería de su madre, necesitaba que me comprendiera.
Ino- saludé con la mirada posada en ella, me senté a su lado
No quiero verte Naruto, aléjate de mí- sin mirarme espetó
Perdóname por haber pensado así de ti- agarré su mano y ella sólo me soltó el agarre, estaba muy molesta, ella era la única persona que me hacía ser detallista
Pensé que odiabas a Sai, no entiendo qué papel juegas, soy una tonta sabes, tonta por enamorarme de alguien inmaduro- dijo mirándome directamente a los ojos
Sólo escuchaste lo que le convenía a Sai pero lo que dije después no alcanzaste a oírlo, te lo voy a repetir… eres la mujer más maravillosa del mundo, simplemente jamás pensé sentir esto que siento por ti Ino, nunca antes lo había sentido con Sakura ni con ninguna otra mujer- dije mirando las luciérnagas entre nosotros
Ella sólo se quedó sin palabras y observaba el agua, su mirada estaba un poco más tranquila, quizás podía convencerla, justo cuando intentó hablar la interrumpí.
Antes de que digas algo, te traje esto- le entregué la rosa que había comprado hace unos minutos atrás la cual aun poseía la etiqueta
Fuiste a la floristería- estaba un poco extrañada
Sí, tu madre me atendió, no soy muy experto comprando flores y en esto del amor. Ino "¿Qué hago si la persona que más amo en este mundo piensa que soy un idiota?. – estaba con la esperanza de que me perdonara, tenía que convencerla
Eres un tonto- ella simplemente sonrió la pude notar pero al voltear al mirarme estaba nuevamente seria
Tomé otra vez su mano y esta vez no se negó, luego la solté y posé mi brazo alrededor de su hombro. Observé que ella sólo estaba callada y se dejó llevar por el momento aferrándose a mí y colocando su rostro encima de mi pecho.
Hace un momento dijiste que yo era la persona que más amabas en este mundo- ella rompió aquel silencio incómodo
Sí, te amo Ino, aunque no me lo creas- sonreí acariciando su rostro y mirando sus labios, aquellos que tenía tantas ganas de besar pero no sabía si era el momento indicado
Ella me sonrió, pero luego algo extraño sucedió que se separó de inmediato, aún no estaba convencida del todo.
Debo irme Naruto, déjame sola, necesito pensar- dijo seria y zafándose de mi agarre
Ino, no aún no te vayas, quiero arreglar esto aquí y ahora- dije sosteniéndola por el brazo
Ella me miró y sólo continuó su camino. La lluvia nos inundó a ambos, yo la seguí, no la dejaría irse tan fácilmente. En un impulso por demostrarle que decía la verdad la halé hacia mí, ella sólo me miró extrañada. La sostuve por la cintura y mis labios se encontraron con los de ella. La besaba desenfrenadamente, ambos estábamos empapados, era el mejor beso que había sentido, ella me correspondió. La hice dar unos pasos hacia atrás y nos situamos debajo de un árbol, allí la besé apasionadamente, nuestras lenguas danzaban al unísono, mi cuerpo se recargó con el de ella, la tenía acorralada, pude escuchar un pequeño gemido salir de sus labios. Luego la miré a los ojos y me retiré apenado cuando sólo sentí un fuerte agarre que me atrajo hacia el cuerpo de ella.
También te amo Naruto, puedo ver en tus ojos que no mientes y puedo sentirlo- mirándome a los ojos Ino dijo estas palabras
Ya no importaba nada, Sai sólo estaba para estorbar y molestar en nuestras vidas, se había vuelto nuestro enemigo. En ese instante me sentí correspondido totalmente la tomé de la mano y ambos caminamos por la ciudad debajo de la lluvia. Recordé aquel día en que la llevé a mi apartamento pero transformado en Sai, ahora esta era la realidad la llevaba pero con mi verdadero yo.
Al llegar a mi casa ambos nos quitamos la ropa que teníamos por fuera, estaba toda empapada.
Esperaré a que cese la lluvia para llevarte a tu casa- dije sentándome en el sofá
Ya le dije a mi madre que le avisaba cuando llegaba a casa- sonreía sentándose a mi lado
Esperamos, ya era casi media noche y no cesaba la tormenta. Estuvimos viendo televisión por horas y luego me dio un poco de sueño, pero sucedió algo inesperado, algo que jamás pensé que pasaría. Ino me miró y yo estaba sonrojado, aquella mirada era muy penetrante, me encantaba aquella rubia. Nuestros labios se unieron, ella se trepó encima de mí, ambos aún en el sofá, nos besábamos con tanta pasión que la cargué y la lleve conmigo a la cama donde recargué mi cuerpo encima del de ella para seguir besándola y acariciando su cabello. Me separé y la miré a los ojos.
¿Segura que quieres continuar?- pregunté algo preocupado, deseaba tenerla entre mis brazos y estar con ella pero no podía sin su consentimiento
Ella asintió agarrando mi cabeza para que yo continuara besándola, seguimos perdidos en nuestros cuerpos. Ino me comenzó a quitar a chamarra que traía puesta y agarró mi mano para que yo le quitara la blusa que tenía, inmediatamente ambos nos despojamos de aquellas prendas para continuar con las demás y quedar en ropa interior.
Su sostén era de una tela muy fina, aquella prenda me hacia gromo, así que terminé por quitarla revelando así aquellos pechos firmes y hermosos para mi gusto. Comencé a tocarlos, estaba muy nervioso, he tenido sexo con otras mujeres pero nunca con alguien tan complicada como Ino, quería que todo fuera perfecto así que me dejé llevar. Mi lengua pasó por su pezón derecho haciéndola gemir de placer, mientras que con mis dedos tocaba el pezón del lado opuesto apretándolo y a la vez masajeando el pecho. Luego quité sus bragas, para comenzar a tocar su intimidad a la vez que besaba sus labios, ella gemía, me gustaba eso. Mi lengua se dirigió hasta su parte baja y comencé a hacer mi trabajo, ella me sostenía la cabeza y se moría de placer. Después tomó la iniciativa colocándose encima de mí para quitarme el bóxer y sentir mi miembro ya erecto. Comenzó a masajearlo y a llevárselo a la boca para continuar llenándome de gemidos. Era la mejor sensación que se podía sentir. Tomé el control y la puse nuevamente debajo de mí para abrirle las piernas la observé a lo que ella me dio la confianza para continuar y envestirla con todo desde el principio.
¡Ahh!.- se podían escuchar los gritos por toda la habitación, ambos llenos de placer gemíamos.
Ella gritaba mi nombre y me indicaba que acelerara, que le encantaba y que continuara. Yo como buen amante continué con mi labor hasta que sentí que me venía, cayendo rendido ante aquella rubia que tenía debajo de mí. Ella me abrazó al poseer la misma sensación que yo. Pasaron unos segundos y me coloqué a su lado.
Te amo Ino, esta vez sí recordarás lo que sucedió- fueron las últimas palabras que mencioné con la respiración agitada
También te amo- ella sólo me sonrió para quedarse dormida
