En Medio de la Oscuridad.

Poco a poco la oscuridad que nos rodea, hace que todos mis sentidos se vuelvan más , estoy tan cerca de él. De Sasuke. Él sigue acariciando mi cabello de la raíz a la punta, mientras que yo acaricio suavemente su espalda sintiendo como de vez en cuando se pone su piel de gallina. Mi rostro esta justo sobre su pecho y su corazón.

Cae otro relámpago haciendo que la habitación se ilumine un poco y pueda ver sus ojos negros observándome de la misma manera en que lo hacen los míos. Suspiro y cierro los ojos exhalando un olor a menta y canela. Amo el olor a canela, y la mente hace que sea una buena combinación en un hombre como él.

-¿Estas cansada? –Me dice en un susurro. Abro mis ojos encontrándome con sus ojos entrecerrados y brillosos.

-Un poco.

Él me desarma por completo; es extraño pero me intriga aquello que me hace sentir.

-Bueno, sostén mi mano –Se separa un poco y siento su mano unida a la mía. Este hombre me estaba causando un gran problema –Intentare encontrar la habitación –Mi corazón comienza a palpitar fuertemente y siento como mí cabeza comienza a dar vueltas.

No siento su cuerpo, solo siento como su mano lleva la mía por un camino que ni yo misma puedo recordar. Sus pasos y los míos son pequeños y silencioso; noto como él toca cosas con su mano y me jala suavemente. Vuelve a iluminarse el apartamento y veo su espalda ancha y una forma extraña de color negro al lado de su nuca; veo lo que parece ser la entrada a mi habitación.

-Bingo –Le escucho decir. Lo sigo y luego se detiene haciendo que me golpee contra su espalda. Me alejo rápidamente y comienzo a acariciar mi nariz. Arde –Ven aquí –Su mano rodea mi cintura y me empuja hacia adelante; choco contra lo que parece mi cama. Estiro mi mano y siento la suavidad del colchón. Sin duda ese era el mío.

-Gracias –Me suelta y me siento sobre el colchón.

-Deja de agradecer, está bien –Masculla.

No se vuelve a escuchar nada, hasta que se ilumina un poco la habitación y él está frente a mí mirándome desde arriba.

-Siéntate –Susurro tragando saliva.

-¿Segura? –Dice divertido. Muevo mis labios y agradezco que todo este a oscuras.

-Sí –Digo y al momento siento el colchón hundirse a mi lado. Su brazo se rosa con el mío, y recuerdo que él está semidesnudo a mí lado. Mi corazón late fuertemente.

-Es una habitación demasiado pequeña para dos chicas –Lo escucho decir y me río por lo bajo. La gente siempre decía eso.

-¿Sufres de claustrofobia? –Murmuro burlona mordiendo mi labio. Esto es vagamente divertido. Escucho su risa y sé que me está observando –Sasuke –Lo llamo -¿Por qué? –Arrugo mi frente; todo esto era extraño. Nunca me había imaginado compartir un día con Sasuke o incluso llegar a hablar con él, o es más, conocerlo por primera vez después de haber estado estudiando juntos.

Todo me parecía confuso.

-¿Qué cosa? –Murmura.

-¿Por qué? ¿Por qué me besaste? –Me quedo mirando el lugar en donde se encuentra y no responde nada; agacho mi cabeza y vuelve a iluminarse el pasillo. Jodida lluvia.

-Lo hice… -Levante mi rostro de nuevo esperando una respuesta –Porque, eres tú –Parpadee.

-Lo siento, no entiendo –Estoy extrañada.

-Veras, Hinata –Esta serio –Siempre me pareció extraño el que no fueras como las demás.

-¿Las demás?

-Siempre fuiste, indiferente conmigo –Masculla.

-No, Sasuke. Solo -¿Por qué nunca le había hablado? –Solo…

-Solo tenías ojos para Naruto –Corto. Mi corazón brinca al sentir una mano sobre mi pierna apretándola –Siempre detrás de alguien que no tuvo interés en ti –Pongo mi mano sobre la de él.

-No, yo… lo admiraba –Ahora que lo pensaba. La verdad, la admiración que le tenía de ser valiente y nunca quedarse atrás en nada. Me había impulsado a dejar de ser tan callada y más sociable.

-Lo amabas.

-No, yo… -Bueno, sí, lo amaba. Cerré mis ojos –De igual manera tampoco intentaste hablarme –Replique y escuche un bufido de su parte.

-¿Te dije que hablaba con Neji? ¿No? –Pestañe –Él no quería que te metieras con tal problemático como él; y sobre todo, yo soy el mejor amigo de ese idiota; lo seguía a todo lugar; donde él se metiera en problemas lo hacía igual yo por defenderlo –Río un poco y luego callo.

-Todos decían que tenías una novia –Suspire –Rumores.

-No eran rumores –Me detiene y siento un dolor en el pecho –Salía con alguien –Bajo la voz.

-¿Por qué no lo dijiste? Solo decían que eran rumores.

-Por qué era demasiado molesto.

-Pero, todas hacían cosas por ti.

-Nunca se los pedí.

Trago saliva.

-Entonces porque te molesta el que haya estado enamorada de Naruto –Aprieta mi pierna al escuchar esto.

-No me molesta.

-¿Entonces a que mierda vas, Sasuke?

-Me parecía extraño.

El dolor incrementaba cada vez más en mi pecho. JODER.

-¿A dónde estamos llegando? Se supone que te estaba preguntado el por qué me besaste.

-Baja el tono de la voz –Gruñe.

-Es mi casa, hago lo que quiera –Grito. Luego volvemos a quedar en silencio. Mis ojos arden y mi pecho se siente pesado. Él suspira fuertemente y aleja su mano de mi pierna; junto mis manos y las pongo sobre mis rodillas.

-Lo hice porque eres guapa.

No era la respuesta que esperaba; pero quién era capaz de decir que los cuentos de hadas existían. No digo nada y tan solo me fijo en la cortina cerrada, ya no brillan pequeñas luces doradas; brillan las gotas de la lluvia que golpean contra la ventana. Ugh, ahora iba a comenzar a recordar los besos que me había dado allí afuera, en el balcón. Necesitaría terapia para olvidar eso o que me lavaran el cerebro; no deseaba recordar y ser la única en reaccionar de una manera tan infantil por aquello.

Suspiro fuertemente. Las imágenes comienzan a torturarme de nuevo; no volvería a beber en mi vida.

Siento su brazo rodear mi cintura de nuevo; me sonrojo y mi cuerpo se junta con el de él. De nuevo me tiene sobre su pecho y su mano en mi cintura la acaricia suavemente.

-Sasuke…

-Quédate así –Murmura y le hago caso. Cierro mis ojos respirando su olor. Tan masculino. Sube su mano con lentitud por mi brazo hasta llegar a tocar mi hombro haciendo que una descarga eléctrica me recorra y haga que mi abdomen se retuerza con dificultad.

Con lentitud me empuja hasta que me quede boca arriba sobre el colchón. Respiro fuertemente sintiendo su cuerpo moverse de la misma manera sobre mí. Mi corazón se dispara y él se remueve hasta quedar a mi lado. Bajo la mirada y sé que él es demasiado grande para mi cama. Me muevo hasta chocar contra la pared al momento en el que él se junta de nuevo a mi lado.

-Gracias –Murmura y me hace creer que él también esta avergonzado.

-Es demasiado pequeña.

-No importa, está bien –Suspira y me imagino como se vería. Miro al techo y se logra ver una delgada línea de destellos que viene y se van; está oscureciendo cada vez más e imagino la situación en la que nos encontramos.

-Sasuke.

-¿Sí?

-¿Te iras a tu casa?

-¿Quieres que me vaya? –Muerdo mis labios.

-No –Aseguro con timidez.

-Yo tampoco –Escucho su risilla de niño travieso. Sonrío, feliz de que él esté de acuerdo conmigo -¿Puedo dormir aquí?

-Claro.

-Quiero decir, aquí contigo.

-Sí –Mi sonrisa se ensancha.

-En tú cama –Siento su respiración en mi nuca; se ha girado y mi cuerpo tiembla.

-Sí –Bajo la voz.

-Contigo a mi lado–Su cabello roza mi mejilla.

-S… Sí –Tartamudeo.

Besa mi mejilla, pone su brazo sobre mi abdomen abrazándome y su mano aprieta mi cintura.

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