Los personajes pertenece a la gran Naoko Takeuchi, yo solo escribo para divertirme sin ningún tipo de lucro. La historia es de mi autoria
CAPITULO XII FANTASMAS DEL PASADO
Frente a la doctora que observaba a ambos hombres que de repente, se habían quedado palidos y parecían no poder articular palabra.
—Señores… —Intento hablar la doctora siendo interrumpida por el castaño
—¿Doctora Mizuno? — trago saliva no puediendo terminar la frase
—Tranquilícese Señor Tsukino la cirugía fue todo un éxito, pudimos deshacer los coágulos que aun tenia, ahora solo tenemos que esperar que pase el efecto de la Anestesia y hacer las pruebas necesarias para que se la pueda llevar mas tarde.
—¿Podemos verla? —pregunto ansioso el pelinegro
—No, por el momento hasta que despierte
—Por favor solo seria un momento…
—Muy bien Señor Chiba lo dejare pasar solo un par de minutos sígame —pidió en voz alta la doctora
El castaño aun estaba en shock la operación había sido un existo lo que significaba, que su prima al fin podría recuperar la vista, pero sobre todo podría comenzar a recuperar su vida.
Mientras tanto el pelinegro caminaba detrás de la doctora, sabia que en cuanto la rubia despertara es seria la última persona que ella creía ver a su lado, por lo mismo se conformaba con verla aunque sea solo un momento mientras aun dormía.
La rubia estaba recostada en la cama de hospital, respiraba suavemente lo que significaba que estaba aun dormida, y solo se escuchaban los sonidos de los aparatos.
—Serena—suspiro el pelinegro
La joven no dio muestras de despertar por lo que el pelinegro, decidió contarle todo lo que llevaba dentro.
—Se que lo ultimo que me merezco es tu perdón, no tienes una idea lo que sentí cuando tu hermana llego a mi oficina y me dijo así como si nada que me eras infiel, sentí que todo mi mundo se derrumbo eras, eres y siempre serás mi vida, yo me sentía completo feliz pleno al fin tenia a mi lado a la mujer que amaba la que me complementaba en todo, tenia tantos planes para nosotros, que cuando iba camino a tu departamento iba rezando en silencio, rogando que todo fuera una broma de mal gusto—para ese momento las lagrimas comenzaron a correr por sus mejillas—Pero al ingresar y encontrarte completamente desnuda recostada en tu cama y escuchar la voz de Zafiro llamandote, algo en mi se rompió y me volvió loco de dolor y celos, quería destruirlo por haberme arrancado la vida y a ti… a ti quería rogarte que me dijeras que no era verdad.
El pelinegro estaba tan perdido en sus recuerdos que no se dio cuenta que la rubia, había comenzado a despertar como llevada por su voz, pero sin abrir los ojos.
—Cuando Andrew me dijo que te estabas muriendo, sentí que todos se había terminado para mi, al llegar al hospital en mi mente solo se repetía una y otra vez el pensamiento de que estuvieras bien aunque ya no fueras mía, pero cuando el doctor dijo que estabas embarazada te confieso que me sentí feliz, se que no me vas a creer pero muy en el fondo yo sabia que ese bebe era nuestro, se que no has excusa pero cuando Rei me dijo que tal vez no era mi hijo, me fui hundiendo mas profundo—su voz apenas se entendía pues la voz le salía muy entrecortada.
La rubia se quedo mas quieta si eso era posible, jamás se imagino que Darien quien así nunca demostraba lo que sentís estuviera hablándole de todo lo que el vivió.
—Cuando te lleve a mi casa conmigo, tu creías que era con el afán de lastimarte pero no fue así te lo juro, mi maldito orgullo no me permitía mostrarme débil, ante ti pero lo que mas quería era cuidarte olvidar todo y tener la familia que tanto habíamos soñado juntos, Serena… Serena por favor perdóname se que no tengo perdón, pero mi corazón mi alma y mi vida entera siempre serán tuyas siempre.
Las lagrimas corrían furiosas por sus mejillas, antes de que continuara y le dijera el por que se había acostado con su hermana la rubia intervino.
—Darien…—susurro con voz débil
Al observar a la rubia, esta poco a poco comenzó a abrir los ojos y su mirada que durante tiempo, no lograba enfocar pudo enfocarlo quedándose ambos en silencio.
Pasaron los segundos que parecían horas hasta que el pelinegro pudo volver a hablar.
—¿Pue…Puedes ver? —pregunto con la voz entre cortada
—Si…
—Es un milagro
La rubia solo asintió con la cabeza y las lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas
—No…No llores princesa
—Darien yo…
—No mi amor, me da mucho gusto que al fin vas a poder recuperar tu vida—suspiro tratando de contener las lágrimas.
—Darien…
—No Serena, voy a buscar a la doctora Mizuno— salió de la habitación, antes de que ella le confirmar si escucho o no todo lo que le dijo.
—Mi vida también es tuya, pero necesito tiempo para sanar mis heridas—susurro bajito la rubia para ella misma.
En cuanto salió de la habitación el pelinegro se recostó en la pared, parecía que las pernas se le habían vuelto de gelatina y ya no podía respirar, su bella rubia había recuperado la vista.
Al fin podría tener una vida normal, y lo que mas le dolía es que sabia que el no tenia ningún derecho de querer compartir esa vida con ella.
En un pequeño bar del centro de la cuidad, platicaba la pelinegra con un atractivo joven.
—Espero resultados cuanto antes Águila
—Pues te tengo buenas noticias, logre mediante mis encantos averiguar que hoy por la noche, una exclusiva tienda de moda, va a cerrar mas tarde para atender a la futura esposa de Andrew Furuhata, y su familia de la novia para escoger sus vestidos para la boda—sonrió tratando de parecer simpático
—¿Y eso que?—respondió furiosa la pelinegra
—No seas tonta, hoy conseguir que me asignaran el puesto de guardia de una de las tiendas lo que significa que tendré acceso a su hermosa familia pero sobre todo a su objetivo…
—Te dije que lo quiero con vida lo que hagas para conseguirlo no me importa—hablo con una sonrisa maliciosa
—¿Muy bien entonces cuento con tu aprobación?—pregunto el pelirrosa
—Por supuesto
De pronto como si el bar se hubiera quedado en silencio, y solo se escuchaba el susurro del viento.
En el hospital la doctora Mizuno salía con una sonrisa de oreja a oreja después de revisar a la joven y dar fe que la operación fue todo un éxito.
—Muy bien Serena, creo que podrás marcharte en un par de horas, te aconsejo que en cuanto estes en tu casa te recuestes de inmediato
—Pero no puedo—replico la rubia
—¿Por qué? —pregunto ansiosa la doctora
—Hoy es la última prueba de vestido de Lita y le prometí estar ahí con ella
—Serena…
—Por favor doctora Mizuno solo van a ser un par de horas—hablo con la voz lo mas sueva posible
—Esta bien pero tendrás que ponerte unos anteojos oscuros, y procurar no forzar mucho la vista, mantén todo lo posible los ojos cerrados ¿Correcto? —indico la doctora antes de retirarle la intravenosa de su brazo.
En ese momento la puerta de la habitación se abrió dando paso a un joven muy atractivo.
—Hola…
—Esa voz ¿Eres Seiya? —grito la rubia con una hermosa sonrisa
—¿Puedes ver?
—Si claro, ¿Acaso dudabas de mi capacidad como medico? —fingió horror en la voz la doctora Mizuno
Las tres personas en la habitación comenzaron a reír hasta que el pelinegro, se quedo observando fijamente a la rubia
—Y ¿Cuál es el veredicto? —pregunto a la rubia
—Eh…
—Si dime ¿Soy guapo?
La rubia por un momento se quedo en silencio, tocándose la barbilla en un gesto claramente que anunciaba que estaba pensando
—Ammm, déjame pensar
—Por dios Serena que vas a pensar, si Seiya es horrible—comento la peli azul ganándose una triste mirada del susodicho
—Claro que no, mi AMIGO es atractivo—sonrió la rubia enfatizando la palabra amigo
—Gracias—suspiro resignado el pelinegro
—Emmm… Bueno te envió a Michiru para que te ayude a vestirte—trato se suavizar el incomodo momento la doctora, tomando a Seiya del brazo y sacándolo de la habitación.
—Lo siento—susurro la rubia con la mirada cargada de tristeza
Al salir de la habitación Amy sin decir una sola palabra le dio un abrazo al pelinegro.
—Lo siento amigo, pero…
—Ya lo se…
—Ella no es para ti Seiya
—Lo se…
—Seiya…
—No Amy no me lo digas—respondió dando la vuelta dejando a la joven doctora parada en medio del pasillo.
El castaño observaba en silencio al pelinegro, que parecía absorto en sus pensamientos.
—¿Algo va mal?
—No—suspiro el pelinegro
—¿Entonces que demonios te ocurre? —casi grito el joven
—La perdí—se quedo en completo silencio—Por favor Haruka cuida de ella—comento dirigiéndose a la salida del hospital
El castaño solo lo observo salir en silencio y por primera vez decidió, que si podía hacer algo por ese par lo haría.
—Amiga así que todo fue un éxito rotundo—sonrió Michiru a la rubia ingresando en su habitación.
—Si, así es, ahora vámonos a casa me muero de ganas por conocer a mi bebe—suspirando se le quebró la voz—Dios hace tanto que no me visto sola que esta cremallera del pantalón es un verdadero fastidio.
—¡Serena!—grito la joven corriendo a abrazar a su amiga
Ambas se reían sin parar, hasta que sin saber como las dos jóvenes comenzaron a sollozar.
—Me muero por volver a casa y al fin conocer a mi hijo—decía la rubia cambiando su semblante por una hermosa sonrisa.
Iban caminando del brazo dirigiéndose a la salida, la rubia se llevo una decepción al encontrar solo a su primo sentado en una butaca y no había señales del pelinegro por ningún lado.
—Cabeza de Bombón—grito Haruka llamando a su prima por el apodo que solía ocupar cuando ambos eran niños.
Ambos primos se fundieron en un hermoso abrazaron antes de dirigirse a casa de los padres del castaño.
La madre del castaño daba vueltas y vueltas al rededor de la sala con su pequeño nieto en brazos esperando ansiosa las noticias sobre la cirugía de su sobrina.
Cuando en la entrada de la casa se escucho el sonido del motor de un auto anunciándola llegada, de alguien Zyocite corrió inmediatamente a la puerta, observando que la rubia descendía del auto con ayuda de su hijo, quien la tomaba del brazo, su sobrina en lugar de traer sus bellos ojos al descubierto como siempre, traía una enormes gafas color negro, que solo podían significar el resultado de la operación.
—¿Tía Mami?—la llamo desde el inicio de las escaleras de la entrada
—¿Cómo salió todo? —pregunto con temblor en la voz
El tiempo pareció detenerse, pues el castaño soltó el brazo de la joven y esta se dirigió inmediatamente a donde se encontraba su tía, con el solo objetivo de llegar a donde se encontraba su precioso hijo.
Tanto el castaño como la joven enfermera, se quedaron en silencio al observar a la rubia detenerse enfrente de su tía antes de desprenderse de las gafas.
—Es… es mi… mi… hi… hijo —tartamudeaba a media voz la rubia.
—Si—respondió su tía comenzando a llorar al momento que colocaba el pequeño bulto en los brazos de la rubia.
La rubia sin dudarlo un momento, tomo en sus brazos al pequeño bebe que en ese momento se encontraba dormido, despertando cuando algunas de las lagrimas de la joven le cayeron en su carita.
—Es… Es hermoso—susurro con las lágrimas aun corriendo por sus mejillas
—Eres idéntico a tu padre, tienes sus ojos que tanto amo, su color de cabello…
—Hija por que no entramos—sugirió la señora mayor ayudando a entrara a su sobrina en la casa seguida por su hijo y Michiru.
Así siguieron los abrazos durante largo rato, hasta que la rubia subió a su habitación sin soltar en todo momento a su pequeño hijo.
Estaba terminando de alimentarlo y cambiarlo cuando alguien llamo suavemente a la puerta.
—¿Puedo pasar prima?
—Si Haru
—Serena, te conozco mejor que todos los que viven en esta casa, y al parecer el haber recuperado la vista y conocer a mi hermoso sobrino, no es suficiente para hacerte feliz.
—Haruka yo…
—¿Es por Darien verdad? —pregunto mientras se sentaba en la cama y tomaba en brazos a su prima quien comenzaba a sollozar suavemente
—En el hospital, antes de que darme cuenta que podía ver, Darien entro y hablaba de sus sentimientos sin darse cuenta que yo estaba escuchando todo y ahora se que el sufrió tanto como yo con todo lo que paso… Mi hermana…
—Serena, Rei no merece que vuelvas a pensar en ella…
—Es que no entiendo por que me hizo tanto daño, si yo jamás la lastime —en ese momento las lagrimas ya corrían sin control por sus mejillas.
—No es tu culpa, mi amor ella es mala, todo lo que ha hecho ha sido con el afán de hacerte daño, por que ella no amo a Zafiro, lo acabo destrozando, después de separarlo de ti, y Darien…
—Haruka no… no puedo perdonarle que se haya acostado con ella no puedo, no puedo—gritaba entre sollozos la rubia.
—Serena, al principio yo pensaba igual que tu, pero ahora estoy convencido que ese hombre te ama, y que se dejo llevar por todas las mentiras que le dijo Rei, deberías habl…—en ese momento la joven le puso la mano en sus labios.
—No Haruka, ahora no puedo, tal vez mas adelante…
—Esta bien, de sobra sabes que yo te apoyo en todo lo que decidas, solo quiero que recuerdes que no siempre las cosas son lo que parecen, y que sobre todo el tiempo no espera.
Ninguno de los dos se dio cuenta que Michiru estaba escuchando en la puerta, quedándose en shock al escuchar las palabras del castaño "El tiempo no espera"
Mas tarde las tres mujeres abordaban el auto del chofer que las llevaría, a donde se encontraba Lita para la prueba del vestido.
En otra punta de la cuidad un par de amigas platicaban animadamente.
—Veras que a mi hermano le da mucho gusto que asistas a su boda
—No lo creo Unasuki, después de todo…
—No Ann, tu tomaste la decisión que ese momento creíste era la mejor.
—¿El va a asistir a la boda?
—Amiga lo ultimo de lo que yo me entere, es que se caso y hace poco tiempo su esposa, tuvo un hermoso niño
La joven castaña comenzó a sollozar en ese momento
—Parece que al fin tiene lo que siempre quiso un hijo…
—Ann no es tu culpa, ya deja de culparte—grito molesta la pelirroja
—Es que si yo no hubiera sido tan imprudente, tal vez…
—No amiga hiciste lo correcto, ahora ya no pienses en eso.
Ambas ingresaron en una de las tiendas del un famoso centro comercial.
Mientras tanto en otra famosa tienda de la cuidad la castaña escogía con cuidado su vestido, hablando casi a gritos por el teléfono celular sin darse cuenta que era observada de cerca por un extraño hombre.
—Me encanta mi vestido madre—comentaba feliz
—Si mi vida—suspiro Ziocyte
—¿Madre aun tardaran mucho en llegar? —pregunto impaciente la castaña
— No Lita ya casi llegamos—volvió a suspirar con cansancio la mujer mayor.
Lita seguía probándose vestido, sin darse cuenta de las miradas que el castaño le dirigía en ese momento, saliendo al encuentro de un hombre con uniforme de policía.
—Están por llegar—informo al guardia de seguridad
—Perfecto
En la tienda las dependientas corrían de un lado a otro llevándole vestidos a la castaña, para que eligiera uno.
—Ann, ¿Por qué no entramos aquí? —sugirió la pelirroja
—Si
Serena traía en brazos a su hijo, y venia jugando con el mientras tomaba su biberón en tanto su tía mantenía una animada charla con Michuiru acerca de que color de vestido le quedaría mejor que no notaron que la rubia se alejaba al servicio de damas, sin notar las señas que le hacia el guardia de seguridad a un joven castaño.
—Tía, voy a limpiar a Apolo que se ensucio con la leche ahora regreso—grito la rubia a sus acompañantes
—Claro amor, la tienda es esa de color azul turquesa—respondió su tía indicando un local en donde estaba apostado afuera un guardia de seguridad.
El guardia de seguridad se acerco al castaño de forma discreta.
—Se metió al servicio de damas mejor oportunidad no vamos a tener—le comento al castaño que en ese momento avanzo al destino indicado.
Ambos hombres no se dieron cuenta que una de las mujeres que acaban de entrar estaba escuchando sus palabras y había notado sus miradas tanto como su breve conversación, tomando del brazo a su amiga.
—Unazuki, sin que nadie se cuenta en especial el guardia de la puerta, llama a la policía diles que vengan es urgente van a secuestrar a alguien y después distráelo unos momento para que no se de cuenta que voy a salir de la tienda.
—Pero ¿Como? —pregunto preocupada la joven
—Haz lo que te digo—comento dirigiéndose cada vez mas cerca de la salida, fingiendo observar los vestidos.
La pelirroja tomo un vestido fingiendo que se lo iba a probar ingreso en un probador.
—911, ¿Tiene alguna emergencia?
—Centro comercial Crystal, tienda Ross Elegante van a secuestrar a alguien el guardia de la entrada esta con los maleantes por favor vengan enseguida.
—Enseguida Señorita—respondió la eficiente voz al otro lado de la línea.
Las dos mujeres que ingresaron en la tienda sin ser consientes del peligro que se avecinada acudieron al encuentro de la nerviosa novia.
—Mama nada me queda parezco una vaca—grita la castaña a todo pulmón
—Por dios mi amor, este se te ve genial
—No mama…
Ambas mujeres se sonrieron, de la actitud de Lita sin notar que la rubia corría un grave peligro.
La pelirroja salió del probador dejando el vestido intacto acercándose al guardia de seguridad.
—Disculpe Señor—lo llamo poniéndose frente a el para tapar su campo se visión.
Mientras en el baño de damas, la rubia procedía a cambiar a su bebe, colocándolo en la base especial para realizar el cambio de pañal a los niños.
Cuando de pronto la puerta se abrió e ingreso un hombre castaño de cabello corto, que mas que un hombre daba la impresión que se trataba de un muchacho.
—Disculpe joven pero este es el aseo de mujeres—le indico la rubia apoyando un mano en el bebe para evitar que se cayera.
—Cállate estúpida—grito sacando una pistola y apuntándole a la joven
—Pero… Pero
—¿Tu eres Serena Tsukino cierto?
—Yo…
—Pero a mi me habían informado que eras invidente—hablaba con si mismo el hombre
—¿Quién es usted? —pregunto la rubia con temblor en la voz sin moverse de donde estaba para no llamar la atención del hombre hacia el bebe.
—Eres Serena Tsukino—grito molesta el joven
Antes de que la rubia pudiera responder la puerta se abrió dándole paso a una joven castaña, atractiva que sin darle tiempo al hombre lo golpeo con un jarrón en su cabeza, provocando que el arma se disparara.
El joven quedo tirado en el piso, con la cabeza comenzando a manchar el suelo de sangre.
—¿Estas herida? —pregunto la castaña impaciente agachándose a tomar el arma en las manos
—N… no—tartamudeo la rubia quien es ese momento se encontraba reclinada encima de la superficie a donde se encontraba el bebe cubriéndolo con su cuerpo por instinto.
—Aléjate, de el camina despacio en dirección hacia mi
La rubia hizo lo que le indico, tomando a su hijo en brazos temblando comenzó a caminar con pasos nada seguros, esquivo al joven en el suelo y se apresuro a ponerse al lado de la mujer castaña.
Afuera la gente comenzaba a acercarse al servicio al escuchar el disparo del arma, algunas mujeres gritaban que alguien llamara a la policía, el pelirrosa el ver el movimiento que se veía afuera del servicio, comenzó a correr en dirección a una de las salidas del centro comercial, escuchando que alguien gritaba que ya había llegado la policía, rápidamente se metió en uno de los servicios del baño mientras los policías pasaban corriendo a su lado quietándose, la casaca del uniforme y colocándose la camina fuera del pantalón disimulo ser un cliente mas que corría rumbo a la salida con varios clientes.
—¿Que fue eso? —grito la peli aguamarina dirigiéndose a la salida preocupada por la rubia.
Al observar que había mucha gente afuera del baño se mujeres, que daban paso a la policía comenzó a correr desesperada rumbo al lugar.
—Serena—grita sin parar la joven
En el interior del servicio la joven se coloco enfrente de la rubia, mientras le indicaba que abrirá la puerta con mucho cuidado.
—Arroje el arma señorita—grito un policía que se aproximaba a las jóvenes seguido de varios hombres uniformados más.
Ann arrojo el arma y cuando iba a levantar las manos, la rubia se interpuso entre ella y los policías.
—Esto es un error la señorita salvo mi vida y la de mi hijo—grito la rubia entre sollozos sin soltar a su pequeño hijo.
En ese momento se escuchaban los gritos de Michiru, quien era detenida por uno de los policías impidiéndole el paso.
—Serena, Serena
—Michiru—la rubia trato de aproximarse al ver que el policía no la soltaba.
—No se mueva Señorita—grito el policía
La rubia se quedo parada en donde se encontraba observando que dos de los policías ingresaban al servicio.
—Jefe hay un hombre desmayado tirado adentro—comento uno de los hombres al hombre que se encontraba al lado de Ann
—Ambas acompáñenme—indico observando a Serena y Ann—Levántelo y espósenlo y llévenlo al despacho del gerente.
Las jóvenes se fueron con el policía siendo escoltadas por varios hombres para que la gente los dejara pasar.
—Suélteme—trataba de razonar con el policía Michiru
Mientras tanto en la tienda a donde se encontraba su tía, y su prima las dependientas no le permitía salir a nadie por órdenes de la administración.
—Por favor señorita mi sobrina y su hijo están allá afuera—sollozaba la tía de la rubia
—No lo siento
El jefe de policía al observar que la peli aguamarina no se quería alejarse le dio la orden para que se la llevara con ellos, mientras los demás acordonaban la zona.
Entraron en la oficina seguida por el jefe de la policía.
—Mi nombre es el Teniente Nicolás Kumada, la estación de policía recibió una llamada hace rato que alguien quería secuestrar a alguien en la tienda Ross Elegante del centro comercial Crystal por lo mismo mande a cerrar la tienda de inmediato y me encuentro con usted señorita saliendo del servicio armada cubriendo a la señorita que viene cargando un bebe, ¿Quiénes son ustedes? —pregunto observando primero a la rubia
—Mi nombre es Serena Tsukino de Chiba este es mi hijo Apolo Chiba Tsukino, y me encontraba cambiando a mi hijo en el aseo de señoras cuando el hombre que estaba en el suelo entro armado al servicio y me llamo por mi nombre quedándose algo sorprendido de que yo pudiera ver, pues hace un par de horas yo aun era invidente—El teniente puso cara de contrariedad por lo cual la rubia procedió a explicarle
—Hace tiempo sufrí un accidente estando aun embarazada, por el cual perdí la vista y me operaron por la mañana gracias a dios todo salió bien.
—Continúe
—Ese hombre a quien yo jamás he visto en mi vida me pregunto si yo era Serena Tsukino y me apunto con un arma antes de contestar la puerta se abrió y yo me coloque encima de mi hijo por instinto y solo escuche el sonido del arma al dispararse al mismo tiempo que vi la cabellera castaña de la señorita.
—¿Se conocen?
—No— respondieron las dos al mismo tiempo
—¿Y usted es?
—Ann Alfa, mi amiga fue quien le hablo por que yo escuche al hombre que estaba tirado en el baño, platicando con uno de los guardias de seguridad mientras decían que no iban a tener mejor oportunidad, observando en el momento en que la señorita ingresaba en el baño con el niño en brazos.
—¿Así que su amiga fue quien nos llamo?
—Si señor—respondió de inmediato la castaña
—Necesito que ambas me comprueben su identidad
—Por supuesto—dijo la rubia colocando a su hijo dormido en otro brazo para sacar su cartera de la bolsa que llevaba cruzada en el cuerpo.
Saco una identificación y se la tendió al oficial.
—Y usted—se voltio a observar a Ann
—Mi bolsa la tiene mi amiga Unaziku Furuhata que esta dentro de la tienda Ross Elegante
—Muy bien pediré a uno de mis oficiales que la traiga para que me de su versión, mientras tanto voy a necesitar que usted me demuestre que es niño es su hijo con alguna acta de nacimiento y que se presente el padre del niño—le comento tendiéndole el teléfono a la rubia.
La rubia suspiro tratando de contenerse aun de la impresión coloco al pequeño dormido sobre una de los sillones del despacho y tomo el teléfono de las manos del oficial.
Marco varias veces el número de su primo y al no obtener respuesta procedió a marcar el número del pelinegro.
—Si—le respondió una voz de mujer
—Soy Serena necesito hablar con el señor Chiba, por favor
—Lo siento señorita el señor esta en una reunión, pero déjeme su recado y se lo pasare en cuanto se desocupe
—Por favor soy su esposa es urgente
—Señora Chiba—gritaron al otro lado de la línea se escucharon movimientos e inmediatamente la voz preocupada del pelinegro
—¿Serena?
—Darien estoy en el centro comercial Crystal—se le quebró por un momento la voz—alguien intento secuéstrame…
El pelinegro no la dejo terminar comenzando a gritar
—¿Qué?¿Estas bien?
—Si Darien estoy en la oficina del gerente con el Teniente Kumada pero quiere que demuestre que Apolo es hijo mío, quiere el acta de nacimiento de mi hijo y además que vengas tú y nos identifiques por favor ven…
—No te preocupes mi amor voy para allá te amo tranquila.
Antes de que pudiera seguir hablando la rubia cortó la comunicación. Paso un rato en silencio hasta que ingreso un guardia que traía del brazo a Michiru y una joven de cabello pelirrojo.
—Serena
—¿Usted es? —pregunto Kumada antes de permitir que el guardia las soltara
—Soy Michiru Kaio y soy la enfermera y amiga de la Señora Chiba
—Muy bien su identidad esta confirmada y la de usted—pregunto volteándose a ver a Ann
—Unazuki me das mi bolsa—pidió observando a su amiga el teniente asintió dejando que la castaña sacara su cartera y se la entregara
—Muy bien Ann Alfa—se interrumpió volteando a ver a la pelirroja—Su amiga dice ¿Que usted nos llamo?
—Así es señor soy Unazuki Furuhata—hablo tendiéndole su identificación—Ann solo me dijo que el guardia de seguridad y otro hombre iban a intentar hacer daño a alguien y me pidió que los llamada si gusta puede checar el registro de mi teléfono celular.
—Muy bien su historia cuadra ya solo necesito que la señora demuestre que el niño es suyo para proseguir con la investigación ¿Puede identificar al guardia de seguridad que estaba en complot con el hombre que ya tenemos asegurado
—Por supuesto dijeron ambas amigas
—Muy bien acaba de llegar un doctor para revisar a la señora y al niño
El hombre mayor que ingreso revisaba al pequeño y la rubia preguntándole que si tenían algún golpe o daño. La rubia solo negó con la cabeza Michiru tenia en brazos al pequeño mientas que Ann, Unazuki y Kumada solo observaban al doctor y a la rubia.
—Teniente Kumada afuera hay un hombre que se identifico como Darien Chiba, y dice que es el esposo de la Señora Serena Tsukino
—Que pase—indico el castaño
El pelinegro pasó de largo a las dos mujeres sin observarlas si quiera, tomando a la rubia entre sus brazos.
—Mi amor dime que estas bien—decía desesperado mientras besaba a la rubia en los labios.
La rubia estaba en shock que los besos del pelinegro eran un bálsamo para su pena, y las lágrimas que llevaba conteniendo estallaron en su interior sin tregua alguna.
—Si Dar estamos bien la señorita Alfa, salvo nuestras vidas—se dio la vuelta para sonreír entre lagrimas a la susodicha, quien se encontraba quieta en la esquina de la habitación pálida como si hubiera visto un fantasma.
El pelinegro se dio la vuelta sonriendo con afecto a la persona que salvo a su mujer y a su hijo sonrisa que murió al observar a la mujer que estaba quieta.
—Tu—grito de pronto el pelinegro dejando a todos en silencio por su reacción al observar a Ann Alfa.
