Siempre tú y yo
Por Sumire-chan
Capítulo 12:
"Es nuestra misión"- ¡¡Ey!! ¡¡Oneechan!! - gritó Megumi al ver pasar a su hermana menor con el resto de sus amigos.
- ¡Megumi! ¡Tori-atama! ¡¡Vengan acá!! - les respondió la comadreja.
- Vamos Sano, no sé qué sucede. - ella le jaló de la ropa.
Ellos dejaron el puente donde habían pasado todo el tiempo y se reunieron con el grupo que se dirigía hacia la playa.
- ¿Y Sayo? - preguntó la Kitsune al no encontrarla.
- No sé, iré a buscarla - le dijo Shougo saliendo en dirección nuevamente hacia el festival.- nos vemos en casa de Kaoru-chan.
- Iré con él - Y Miyarai salió corriendo tratando de alcanzarle.
- ¿Quién es ella? - preguntó Sano notando a la desconocida.
- Es amiga de Shougo, su nombre es Miyarai - copmentó Misao siguiendo su camino.
- ¡¡¡¡¡¡KENSHIIIIIIIIIIIIIN!!!!!!! - gritó Sanosuke a los dos enamorados que estaban sentados sobre la arena perdiendo así toda la magia del momento.
- ::::::::::::::-__________-***::::::::::::::::::::::: - le miraron todos.
- ù_ú ay Sagara.... - suspiró Megumi.
- ^_________^ - él sólo podía sonreír.
El pelirrojo y la kendoka se le acercaron algo confundidos por su repentina aparición, él no soltaba la mano de la joven a quien amaba, demostrándole así que la quería siempre a su lado, y ella se sentía emocionada por el roce mágico de la piel.
- Debemos viajar, Kenshin - le explicó Aoshi a su hermano.
- ¿Qué? - dijeron inmediatamente Sanosuke y Himura.
- ¿yo también? - preguntó el primero.
- Sí, llamaron para que tú también fueras... - les explicó el joven.
- "no..." - pensó Kaoru tristemente.
- ¿Porqué?
- Omasu-san está en problemas, nos ha pedido que vayamos a verla, ella y Okon-san nos necesitan. No sé la gravedad de los conflictos que hay en Kyoto, pero debemos ir.
- "¿¿Omasu?? ¿¿Okon??" - pensaron Megumi, Kaoru y Misao en unísono.
- Debemos ir a Kyoto - continuó el joven de ojos fríos.
- ¿Omasu? - repitió sus pensamientos en voz alta Misao que se encontraba más cerca de él. Aoshi y los demás voltearon a verle.
De pronto, un teléfono comenzó a sonar y todos se revisaron para ver del teléfono de quién se trataba. Megumi sonrió "Es el mío" dijo casi en un susurro antes de encenderlo.
- Moshi Moshi - saludó con una voz suave- ¿Qué? ¿De verdad? ¡¡Pero no lo puedo creer!! Esto... Esta es demasiada coincidencia. Está bien... iremos... sí, quedese tranquilo Okina-san... Nos vemos, adiós. - y cortó preocupada, mirando al resto turbadamente.
- ¿Qué sucedió oneesan? - le preguntó Misao - ¿Algo malo?
- era Okina-san - miró de reojo a los Himura- piden nuestra ayuda en Kyoto, especialmente la tuya Kaoru y la tuya también Misao-chan. Es Omasu, está en problemas, graves problemas.
- ¿¿¿Omasu??? - preguntaron ellos conjuntamente.
Kenshin miró a Kaoru muy sorprendido. ¿Acaso les conocían?
- ¿Cómo conocen a la hermana de mi madre? - preguntó Sanosuke.
- ¿Tú tía? ¿Es tu tía? - le preguntó rápidamente Megumi.
- no, en realidad... no somos parientes, pero mi madre les quería como si fueran hermanas en serio - él les explicó mientras el sudor corría por su frente. De pronto su cuerpo se estremeció de frío.
- sí, nuestra tía era muy amiga de Omasu - comentó Kenshin viendo en dirección hacia la cabaña donde pasaban las vacaciones- ¿y ustedes cómo les conocen?
- Omasu y Okon eran hermanas de nuestra madre, son nuestras tías... - dijo Kaoru - pero nunca escuchamos hablar ni de Himura... mucho menos Sagara.
Misao se mantenía alejada de la conversación viendo el roce del agua con la arena, Aoshi apenas lo había notado la miró interesado, sus esmeraldas parecían fijas en ese punto, de manera melancólica y triste, su cuerpecito tan pequeño en aquella noche se veía indefenso y sus labios comenzaron a temblar.
- No quiero luchar - susurró dulcemente. Todos voltearon a verla.
- ¡¡Misao!! - le regañó Megumi acercándose a ella.
- Son épocas de paz, tiempos en los que las luchas no son necesarias... ¿¿Porqué tenemos que luchar?? - preguntó ella visiblemente desesperada.
- Pueden decirnos... ¿Qué sucede? - preguntó Kenshin - ¿Porqué reaccionas así Misao?
- vamos a casa - dijo Megumi de manera fría
Se dirigieron directamente hacia la cabaña al frente de la playa donde podrían hablar mejor.
- Llamaré a Shougo-kun y le explicaré la situación - Comentó Megumi entrando en la casa y dirigiéndose hacia el teléfono. - seguramente volverá a su casa esta noche.
La menor de las Kamiya se había quedado de pie mirando el movimiento marino, las luces que proyectaba la luna y las estrellas en el agua parecían atraerle de repente, sus ojos de color verde apasionado miraban de manera apagada, incomparada con lo que realmente solía ser ella, mortalmente callada.
- Misao... - le llamó una voz a sus espaldas. Sin voltear, sabía de quién se trataba.
- ¿Desea algo Aoshi-sama?
- nada. Sólo... ¿Qué te sucede?
- No quiero luchar - ella tragó saliva pesadamente- me cuesta pensar que con toda la tranquilidad que me rodea de pronto tengamos que ayudar a los Onni para pelear.
- ¿Onni?
- Sí, venga, Kaoru-nee explicará todo - dijo ella con tristeza.
Himura Aoshi jamás la había visto así, desde que la conocía su mirada nunca había sido tan seca y fría, no como la de él... antes era vivaz y sonriente, esa noticia había golpeado en su corazón con fuerza.
Entraron en la casa y se sentaron en uno de lo sillones de la salita principal mientras que Kaoru terminaba de servir el té que Kenshin había preparado, el silencio era abrumador mas se podían escuchar los murmullos de los cantos de la gente en el festival.
- Omasu nos dijo... hacía mucho tiempo - comenzó la kendoka- que llegaría el momento en que los clanes de ninjas y guerreros tendrían que pelear, aún así que el Japón estuviera en paz. Nosotros... que somos amigos del clan Onniwabanshu, al igual que ustedes supongo debemos ir a presentarnos... a la pelea.
- Demo... ¿Doushite ka? - preguntó Sanosuke intentando comprender.
- Porque así está escrito en un tratado muy antiguo, que nosotros también aceptamos - le respondió Megumi mirándolo intensamente, odiaba tener que alejarse de él ahora, mas si el luchador tenía que enfrentarse en una batalla ella estaría ahí para apoyarlo y para curarle sus heridas también - como doctora debo presentarme.
- y yo soy la sensei del dojo Kamiya, debo ayudar.
- ¿y tú comadreja?
- yo... - titubeó. Silencio.
Las Kamiyas miraron hacia un costado.
- yo soy la okashira de los Onniwabanshu - les explicó con pena- mi deber es proteger a mi gente, aunque en este último tiempo he estado alejada de ellos. Sé, que ustedes son parte de nuestro clan y que Omasu les ha convocado para que luchen. Seguramente alguna arma o habilidad necesaria deben poseer. Gomen nasai.
- Misao... - susurró Aoshi sin que nadie le escuchara.
- Pero tengo que decirles... que aunque parezca extraño... especialmente por las épocas modernas y tranquilas que vivimos, que esta batalla es fundamental y muy peligrosa, nadie está seguro de lo que va a suceder.
El silencio se apoderó de la sala, y todos bajaron el rostro, algunos asustados y otros simplemente tratando de comprender lo que sucedía. Los niños, que también escuchaban todo, se miraron largo rato, Tsubame intentó contener un sollozo mas le fue imposible y Yahiko le pasó el brazo por los hombros, acercándola hacia él.
- No te preocupes, Tsu-chan - le dijo con mucha dulzura- yo te acompañaré, por algo estoy a cargo de la Busu y de las chicas.
Kaoru le miró por el rabillo del ojo y sonrió, por primera vez... no le gritó, sólo sonrió de forma afable mientras pensaba en lo que les esperaba.
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Soujiro y Sayo iban caminando hacia la casa de Kaoru cuando una sombra que conocían perfectamente les detuvo el paso, se trataba de Shougo y de Miyarai.
- ¡¡Oniisan!! - saludó Sayo con una gran sonrisa. - mucho gusto señorita, Sayo Amakusa.
- es un placer, Miyarai Sakaguchi. - le sonrió.
- Sayo-chan, ¿Dónde te habías metido? - Shougo comenzó su característico regaño, mas con voz dulce.
- Sou-kun y yo fuimos a comer, dime.. ¿no vas para la casa de Kao-chan?
- no, tienen problemas, esta noche... necesitan estar solos.
Sayo bajó el rostro, estaba triste pero a la vez feliz, deseaba contarle a Megumi su compromiso reciente con Soujiro, quien no soltaba su mano, y ahora no podía hacerlo. En fin... tendría que hablar con su hermano mayor.
- Vamos a casa, vengan - ella les dijo sonriendo.
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- ¿saben porqué se da esta lucha? - preguntó Sanosuke bebiendo un poco de café, el té le alteraba más de lo que ya estaba.
- es una lucha de Clanes que buscan ser los únicos que permanezcan unidos - explicó Misao- es algo absurdo, pero nosotros los Onni queremos seguir estando, sin importar que compartamos el lugar con otro clan. Es el grupo ninja Kirokeshi. Ellos no desean compartir la continuidad en el tiempo.
- Ya veo...
- Es difícil de comprender, pero estoy segura que Omasu y Okon terminarán de contarle todo a la perfección.
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El sol salió de su escondite tras las montañas de la ciudad playera, los pájaros ya trinaban en cada ventana y la gente comenzaba a abrir los negocios.
"Saldremos esta tarde rumbo a Tokio, desde allí partiremos hacia el Aoya. Estén preparados, tengo cosas que hacer en el pueblo. Nos veremos."
Misao
Kaoru tomó la nota escrita a mano de su hermana menor, sabía que venían tiempos duros para ella y que como líder debería tomar decisiones importantes y comandar hacia una guerra a sus seres queridos, una guerra entre clanes.
- Ha salido - le dijo a Aoshi que estaba detrás suyo- seguramente debe estar caminando por ahí.
- Está bien - respondió él secamente.
- oye, oneechan, ¿tienes todo preparado en Tokio? - Preguntó Megumi entrando a la sala donde Kamiya barría cuidadosamente, mientras que Aoshi leía en uno de los sillones un libro bastante viejo. Himura, por su parte, estaba preparando el desayuno en la cocina - ¿y Yahiko-kun y Tsubame-chan?
- No lo sé - le respondió su hermana- y sí, tengo todo preparado, desde que nos comentaron aquella vez la situación, sabes que prefiero hacer las cosas con tiempo.
Megumi no dijo nada más y se asomó a la cocina para saludar al pelirrojo de su hermana menor, pensó que quizás Sanosuke estaba allí con él, pero en realidad no.
- ¿Dónde está Sano? - le preguntó al cocinero.
- Salió hace un rato - le dijo él sin voltear- dijo que él también tenía muchas cosas en que pensar y que necesitaba estar solo para poder hacerlo. Que aquí no lo iba a lograr.
- Ya veo.. - susurró y salió nuevamente hacia la sala de estar, miró por la ventana. El cielo se veía raramente triste, apenas si el sol se dejaba ver por entre unas nubes de manera que estas brillaran, el ambiente era frío y una brisa corría helando los cuerpos. Megumi no tenía deseos de salir a la playa, que estaba prácticamente vacía.
Kaoru terminó de barrer, su expresión había cambiado a la de días anteriores, estaba más amargada, y Kenshin había notado que no había dormido bien, que sus ojos estaban algo hinchados y ojeras demacrantes adornaban su rostro que hasta días atrás eran los más brillantes y esperanzados que él jamás había visto. Mas ahora... su mujer estaba mal, verdaderamente triste.
El pelirrojo salió de la cocina con unos platos y comenzó a colocar la mesa, ayudado incocientemente por Kaoru. Él le detuvo el constante movimiento de manos, temblorosas y las sostuvo hacia su pecho, dejando que ella sintiera el latido de su corazón, le miró intensamente y besó sus manos, con dulzura.
- todo va a estar muy bien, Kaoru - le susurró y ella sonrió, undiendo su rostro entre los hombros de su amado, perdiéndose en ese mar color fuego. - sshhh... no llores...
La kendoka dejó de sollozar rato después pero sus ojos quedaron brillosos. Aoshi, quien no deseaba mirar la melosidad de su hemano y cuñada decidió salir finalmente a caminar, meditar y buscar en lo que llevaba todo eso, a su pequeña comadreja. Megumi también salió, mas sentó en el sillón bajo el alero de la casa.
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- Entonces tienen que viajar... - dijo Shougo lamentándose sosteniendo entre sus manos la de la mujer que estaba a su lado: Miyarai. Esta también tenía un rostro apenado, no quería que ellas se fueran ahora que empezaba a conocerles.
- Sí, ¿recuerdas aquella vez que te escribí? ¿y te conté que nuestra obaasan nos había contado el pasado de nuestra familia? - le preguntó Misao tocando suavemente la trenza que caía de su hombro- ¿recuerdas? - él asintió.- pues... se debe a ello, debemos viajar.
- Bueno, comadreja, espero que te vaya muy bien - comentó Soujiro entrando en la sala de estar de la casa de Shougo Amakusa, llevaba unos pantalones de jean y una musculosa negra pegada al cuerpo, venía cargando varias bolsas. - ¿¿Acaso no me vas a saludar??
- ¡¡Sou-chan!! - le dijo con cariño y lanzándose en sus brazos haciendo que él soltara las cosas que llevaba- ¡¡No quiero irme!! - sollozó.
- Milla-chan... es importante... para tu gente - le susurró.
Sayo, que estaba detrás suyo, se apenó mucho y estuvo a punto de empezar a sollozar ella también, más aún cuando Kamiya se lanzó a sus brazos, undiendo su rostro en la cascada negra azabache.
- Ya escuchaste a Soujiro, Milla, todo... - susurró- todo va a estar muy bien, ¿me escribirás no es así?
- Sí, ¡¡Te escribiré siempre Sayo-chan!!
- Y dile a Meg... que no se olvide de mí - le guiñó un ojo- ¿Cuándo se van?
- Esta tarde...
- Iremos a despedirles, ¿no es así? - todos los presentes asintieron.
Misao Kamiya avandonó la hermosa casita, siempre bien decorada y dispuesta con lágrimas secas en sus ojos, y pensamientos lejanos, de nuevo su mente había viajado hacia la guerra entre los grupos ninjas. Las calles estaban llenas de papeles, serpentinas y demás rastros del festival de la noche anterior, el viento comenzó a soplar más fuerte, y el cielo se tornó gris.
Un diario que venía rodando le golpeó el rostro graciosamente y ella se lo quitó sonrosada y enfadada, por lo menos de pronto, algo le había hecho recuperar su humor.
- ¿uh? - leyó - "Ai Tsukobu: nacida un 10 de enero de 1994 y fallecida un 7 de Julio del 2001. Ayer, día de la festividad de la dama tejedora se cumplen tres años de su muerte. Siempre alegre, sus ojos esmeraldas permanecen en los recuerdos de quienes le conocieron y de quienes esperan que Hikoboshi y Orihime le tengan bajo su cuidado por haberse alejado de sus padres durante una noche estrellada de Tanabata"
Misao no podía creer lo que sus ojos veían, era ella... era ella.. Sin duda, su vestido color carmesí, era la misma niña con la que ella y Aoshi se habían encontrado la noche anterior. Corrió sin quitar la vista del diario hasta que algo más grande que ella le chocó y cayó al piso bruscamente.
- ¿Aoshi-sama? - preguntó mirando unos ojos azulados hielo - este... je, je, yo siempre chocando con usted, discúlpeme.
- no te preocupes... - le dijo extendiendo una mano para que ella se levantara- ¿Porqué corrías así?
- Mire... - le dio el diario.
- Es.. - susurró mirándola, ella asintió.
- ¡¡¡Por un momento pensé que estaba loca!! - comentó en voz alta- volvamos a casa! Quiero contarles a los demás.
Aoshi la miró correr hacia la playa, había recuperado ese color en sus mejillas, ese brillo en sus ojos que tanto le había gustado desde siempre, había vuelto su Misao. Emprendió el camino sin evitar que una sonrisa de alegría se curvara en sus labios.
Fin de capítulo
Bueno, es todo por hoy, espero que les haya gustado, muchísimas gracias a los reviewers por sus comentarios, verdaderamente me levatan el ánimo, ahora sí... ellas:
Anny-chan:
oi, arigatô gozaimasu, he puesto tu review primero aunque ha sido el último en llegarme porque en verdad me ha encantado, ha sido dulcísimo y me alegra montones que te guste mi fic, en verdad... no me lo esperaba ja, ja, ja. Espero que continúe así y que no te defraude mi lentitud. Y gracias de nuevo porque me has levantado el ánimo, es que he colocado arriba dos fics y aún no he tenidos reviews sobre ellos, ;_; sabes lo que significa, ne? Uno en Rk y otro en Slayer, sólo he tenido un review en el de Rk (¡¡¡Gracias Gaby-chan!!!) así que no sé si los continúo. Por eso estoy algo mal mas tus comentarios me han puesto de muy buen humor y con ganas de seguir mis fics, ja, ja, ja ^______^Miyarai:
bueno, amiga, me alegro que te haya gustado, ¿Qué te ha parecido Miyarai y Shougo? Ja, ja, ya conocerás más cosas sobre lo que se viene, te adelanto que está más relacionado con la serie, porque me parecía que ya me estaba yendo un poco, ¿no crees? Ja, ja, ojalá te siga gustando.Gaby:
falta poquito Gaby-chan, ya te dí las gracias por el review en mi fic ;_; snif... me alegro mucho que te siga gustando el fic y tengas interés en él. ¡¡espero tus reviews!!Kirara26:
^///^ gracias por todo lo que dices, Yuriko, a mí también me gusta tu nombre, je, je, ya te agregué a mi MSN, ojalá podamos charlar, ¿Chipi? No te olvides de dejarme reviews que me encantan, siempre de buen humor ^__^Chi2:
¡¡¡Okaerinasai!!! Me alegro que hayas vuelto de tus vacaciones, ya me faltaban tus reviews, ja, ja, como verás intento actualizar lo más rápido posible, lo intento. Lo de los apellidos... Himura espero que se diferencie cuándo hablo de Himura y cuando de Shinomori, ¿o no? Bueno, me dicen... igual.. creo que muy pronto no habrá problemas con ello... ji, ji, jo, jo, jo, muahahahahahaha!!!! Soy una loka desquiciada o^_____^oYa me voy!!!!!!
JA NE!!!!!!!!!!!!
Sumire-chan J
Naitemo iiyo donna kanashimimo tsubasa ni kawarunosa sono mune de
