Kaede y Kaito están en el auto, filmando el viaje. Kaede está conduciendo a la par que Kaito con una grabadora se dedica a grabar ideas para evitar que se le olviden, ya que recientemente ha estado un poco distraído.

–Este día, ocho de abril, nació hace ya un tiempo uno de los mejores artistas que ha dado México y sus alrededores. Querido por muchos, las mujeres se desmayan al escuchar su voz, las venezolanas lo aman, las colombianas lo aman, las mexicanas sienten orgullo y lo aman, las americanas lo desean, y los caballeros de habla hispana quisieran ser como él en el futuro. Él es el amor de mi vida y mi ídolo personal: Luis Miguel.

–¿Qué? Creí que te referías a mi. TT_TT

–¡A, si! Y También cumple años mi amado Kaito, con quien he compartido poco más que una simple aventura de día lluvioso. He recibido muchas recomendaciones de tus seguidores (tal vez fanáticos, no sé) sobre lo que debería regalarte. Entre muestras de cariño, noches tórridas y un casco y seguro de vida…

–¿Por qué recomendarían eso? –Kaito se frota el golpe en su frente, el que ha desarrollado pequeños efectos secundarios tales como pérdida de memoria a corto plazo, falta de dicción temporal, dislexia varbel y iscreta y síndrome de glitch de videojuego (para mayor información de este último escriban la palabra glitch en el buscador de Youtube y vean los comportamientos que estos causan)

–Ni idea, amor. Decidí darle un regalo que me recomendó un lector identificado como Eliannar tan bien pensado que acertó en darle una experiencia excitante a mi amado, y placentero para mí. En este momento nos dirigimos a un spa de lujo. Recobrando favores conseguí que nos atendieran, y así vamos a nuestro momento en pareja. Gracias, Eliannar, te juro que es el mejor regalo que me he dado en mi vida.

–Mientras llegamos, les pongo el episodio doce, denominado como el asedio de la torre de madera. Posiblemente tardemos en llegar, por lo que lo más probable es que el omake de hoy sea en camino aún. Pues eso, comenzamos con la historia.

XII

Este era un premio. Cuando el emperador ordenó que asistieran a Naruto y compañía para asearse, vestirse con las mejores ropas y sentarlos en el comedor, jamás nadie esperó que lo harían con todos al mismo tiempo. Lo de sentarlos en la mesa no era un problema en sí, pero las dos primeras secuencias fueron el acabose para algunas. Un grupo de 20 sirvientes del emperador llevaron a los invitados a la bañera imperial, la cual solo era una, pero parecida en su contenido a una fosa de aguas termales interior (no supe si era fosa, piscina, baño… tal vez este último se parecía). Naruto no sabía de esto, y fue el primero que, después de enjabonarse y lavarse, salió como dios le trajo al mundo para disfrutar del agua caliente del sitio. Se adentró a la fosa solo con una toalla rodeando su parte más privada y se sentó a disfrutarlo por un rato.

–¡Bueno! –se estiró disfrutando de esta experiencia y volvió a sentarse ahora más relajado–. No fue lo que pedí realmente, pero no puedo quejarme. Hace mucho que deseaba estar en aguas termales…

Una puerta se abrió en las cercanías, mostrando entre el vapor a Sakura, que estaba cubierta casi en totalidad por una toalla de color rosado. Naruto, al saber que era ella, comenzó a cubrirse los ojos, o de lo contrario sabría que le arrancarían la cabeza.

–¡Sa-sa-sakura-chan! ¡Quiero advertirte que estoy aquí!

–¿Naruto?

–¡N-n-no es lo que tú crees! ¡Y-y-yo ya estaba aquí! ¡Las damas del emperador…!

–Déjate de explicaciones, ya sabía que estarías aquí.

–¿En serio?

–Sí –Sakura se acercó a la orilla y se fue introduciendo con cuidado para acostumbrarse a Las mucamas me dijeron que solo había un baño comunal, y que teníamos una media hora para disfrutarlo.

–Vaya, si están los dos –Karin también salió del mismo sitio, seguida del resto de los invitados incluyendo plumas de paloma–. Bueno, debemos disfrutar de esta victoria cuanto podamos. Con su permiso me voy a meter.

Todos los invitados del emperador tomaron lugar en las termas, relajándose al saberse tan consentidos por el emperador.

–Dios, esto es más de lo que necesitaba –dijo Tsunade colocándose al lado de Naruto, lo que motivó a Sakura a colocarse a la derecha del chico, aún más cerca que ella solo por no sentirse amenazada. Naruto estaba por tener un colapso nervioso–. Nunca me dijeron que ese era el deseo que pedirían. Sabiendo que el emperador tiene el poder de comprometerte con Sakura creí que ese sería tu deseo.

–¿El emperador tiene el poder para comprometernos? –Preguntó Sakura algo apenada.

–Así es –interrumpió plumas de paloma al costado de la orilla–. Bueno, no por nada el segundo campeón pidió a su mujer en matrimonio, siendo él un pobre y ella una mujer acaudalada. En ese caso el emperador no solo la entregó en el altar, sino que canceló el previo compromiso que tenía con otro hombre y les entregó un lugar donde vivir, nada lujoso pero no tan humilde. Él estaba feliz, pero ella… supongo que no lo esperaba.

–¿Qué pasó con ella?

–Bueno, ella realmente amaba a su prometido anterior, y tuvo que dejarlo ir. Es por este motivo que comenzó a descomponerse todo en cuanto a este torneo. Siempre me enteraba de los resultados por medio del boletín en mi tienda.

–Creo que debieron ponerle un alto a todo esto mucho antes, ¿no crees?

–Bueno, supongo que ahora encontró un final adecuado –Mamori se dejaba llevar por el calor, pensando con todo esto de los matrimonios en aquel que no regresó jamás–. Me pregunto si casada me hubiesen pedido.

–No. Una vez que los votos se han pronunciado, ni el emperador tiene permitido entregarte. Bueno, a menos que se pruebe que eres viuda o que tu marido… –el silencio de plumas de paloma pareció tomar un significado profundo.

–¿Sucede algo, padre?

–No. Ya no puede pasar.

–En todo caso, Naruto ya no necesita al emperador para pedirle la mano a Sakura –comentó Shizune al golpearse suavecito los hombros–. Después de todo, Sakura lo ama más o menos igual de lo que él la ama a ella.

Sakura bajó la mirada tratando de ocultar su sonrojo, a la vez que Naruto la miraba de reojo sabiendo que este tema era bastante penoso para ella. Por esto mismo, Tsunade trató de desviar la charla centrándose en Karin esta vez.

–Bueno, supongo que con las palabras de Sasuke, tú ya tomaste una decisión. ¿Vas a buscar a tus amigos para afiliarlos a Konoha?

–Sí. Suigetsu y Jugo deben saberlo, que Sasuke ha decidido regresar a Konoha. Si ellos deciden regresar a sus aldeas, entonces será una corta despedida. Después de todo, si él me acepta, seré quien continúe la existencia del clan Uchiha.

–Ves más allá de lo evidente, ¿cierto?

–Solo espero ser feliz en Konoha, más de lo que fui en mi vida con Orochimaru. Cuento contigo, Naruto, para preservar nuestro clan.

–¿"Nuestro"? –Naruto cruzó los brazos, bajó la cabeza y cerró los ojos, mientras que todos los demás parecían sorprendidos de las palabras de Karin, refiriéndose al clan de Naruto–. Bueno, no creo que hables del clan Namikaze, puesto que mi padre no tenía un clan fijo como tal, por lo que solo podrías hablar del clan Uzumaki, que muy posiblemente indique que tú quieres ser parte de mi clan, pero eso solo sería si te casaras conmigo y tuviéramos… Ok, no entendí nada.

–¿Tu eres una Uzumaki? –preguntó Sakura mostrando sorpresa mayúscula (Alerta, Spoiler: KAEDE: ¿No me digas, idiota? ¿No puedes ser más inoportuno(¿)?)

–Pues, sí. En cierta forma.

Naruto ahora se enteraba, había encontrado un familiar que compartía su clan y posiblemente su sangre. Esa persona era Karin, quien le dedicaba una mirada neutral como esperando el cómo reaccionaría Naruto a esto. Naruto le dedicaba la misma mirada, lo que de pronto se volvió un duelo de mirada que Karin comenzaba a odiar.

–¿Qué no v…?

–¡¿Es en serio?!

Naruto saltó en el agua, asustando a todos los presentes. Luego tomó a Karin en sus brazos y la elevó por encima del agua feliz de saberse aún con una familia, tan corta como valiosa para él. Karin buscaba conservar su toalla en su lugar, lo que fue un poco difícil, más pudo conseguirlo.

–¡Te juro que este es un gran día para mí! Dime, ¿Qué sabes de nuestro clan? ¿Qué tan importante es? ¿Cómo…?

–Naruto, lamento decir que yo tampoco sé mucho sobre eso. La aldea donde vivía fue quemada y yo fui la única sobreviviente gracias a que podía saber cuántas personas se acercaban. Orochimaru me encontró, y yo accedí a ayudarle por que Sasuke estaba con él. Jamás le fui leal más que a Sasuke. No sé siquiera cuantos miembros del clan existan o si somos los últimos.

–Siendo tu parte del clan, podemos reinstaurarlo a su gloria, como primos.

–Um, Naruto. Yo no puedo ayudarte con eso. Si Sasuke me acepta seré la raíz de la que se forme un nuevo árbol Uchiha. ¿Entiendes?

–Ya veo. Bueno, entonces te prometo que yo seré el más interesado en instalar nuestro clan en Konoha, ¿verdad Sakura?

–¿Qué te hace pensar que te ayudaré con eso? Recuerda que tu eres solo mi novio, no hemos planeado nada más que una relación basada en el amor y el respeto.

–Sí, comprendo. Pero no me daré por vencido. Tardé más de diez años en que aceptaras mis sentimientos, esperaré lo que sea necesario para que me aceptes como marido.

–¡I-idiota! ¡No digas cosas vergonzosas con todos aquí!

–Ese no es problema para nosotros –Tsunade, Shizune y plumas de paloma se levantaron, frescos y rejuvenecidos por las aguas termales–. Ya nos íbamos. Vamos, primo. Tenemos que vestirnos para el emperador.

Ellos tres fueros los primeros en levantarse, mientras que Mamori y Karin comenzaron a acercarse a Naruto con intenciones de agradecerle al rubio. Con Naruto de pie por la alegría de saberse aún con familia, Mamori y Karin solo se acercaron hasta colocarse delante de él, se miraron las dos en señal de complicidad y le dieron un beso furtivo a Naruto en cada mejilla y le susurraron un "gracias", lo que lo puso nervioso. Más que por la muestra de afecto por la mujer que estaba detrás de él, que sintió como si el agua en la que estaba se hubiese congelado al instante, mientras las damas salían del agua lo más pronto posible para evitar ser decapitadas de un golpe. Naruto solo pudo verlas salir, mientras que lentamente se daba la vuelta mirando a la mujer que amaba emitir un aura de chacra que le preocupaba.

–¡Na-ru-to!

–¿Crees que fue mi culpa?

–¡No veo que hicieras nada para evitarlo!

–¡Solo me agradecían lo que hicimos por ellas!

–¿En serio? ¿Y por qué solo a ti?

–¡Y yo que sé! –el puño asesino se armó y arremetió contra Naruto, solo que él no lo permitiría, adelantando su pie e intercediendo con los de su amada para hacer que Sakura perdiera su equilibrio, ella erró su puñetazo, cayendo hacia el frente. Naruto atrapó a Sakura antes que cayera, dándole vuelta al tomarla y mirándola a los ojos. Sakura estaba impactada por la forma como Naruto le había encarado, y ahora estaba a distancia reducida de sus labios, sintiendo su aliento que era un tanto más cálido que el vapor de los baños.

–Por más que lo intente, no podría serte infiel. Te he esperado tanto que solo puedo agradecerte por aceptarme.

–¿En serio? Comienzo a pensar que yo solo era una meta qué alcanzar, algo similar a lo del Hokage.

–No. Ser Hokage es una meta. Tú eres mi más anhelado deseo y mi futuro si así me lo permites.

–Estarás a prueba. Aún no sé si estoy locamente enamorada de ti. Solo sé que me gustas y te amo. Un poquito.

–Descuida. Ya entenderás lo mucho que te amo. Y tal vez después de eso comiences a amarme… solo un poquito más. Ya te lo había dicho. Si es necesario esperaré un siglo. Solo, procura saber antes de que sea tarde. Me refiero… antes de que te bese mil veces. Comenzaremos desde ahora –Naruto besó a Sakura tiernamente, sin dejarla caer y acariciándole el hombro derecho con el cuidado que se tiene para acariciar un pétalo de rosa sin que este se separe del tallo. Sakura con este beso se derretía, bajando los brazos vencida por la excitación de un beso cándido y seductor. Una vez Naruto se separó le susurró una sola palabra al oído–. Uno.

–Dos…

Sakura tomó ahora a Naruto por las mejillas, acercándolo un poco para besarlo nuevamente. Esta vez Naruto la recostó en la orilla del baño para apoyarla y así tener un poco más de libertad. Sin embargo, apenas la recostó Sakura sintió que le faltaba algo a su cuerpo. La toalla se había caído, y ella le mostraba su cuerpo desnudo a Naruto, que a ojos cerrados no se había percatado de nada. Nerviosa, Sakura hizo uso de su Sakura Punch tirando al rubio al agua caliente. Sakura buscó su toalla y se la anudó al pecho, notando que Naruto estaba flotando en el agua posiblemente inconsciente (pues el movimiento produjo que la toalla en su cintura se cayera, y estando boca abajo no podía evitarlo).

–¿Quién lo diría? Tiene un muy buen trasero.

.

Media hora después de asearse, los invitados del emperador estaban sentados a la mesa. Esto es, los daimios de los diferentes países, los miembros principales de los clanes ninjas, jefes de milicia samurái y, por supuesto, los invitados más recientes del emperador. Cada uno de ellos fueron investidos con ropas de seda, traídos especialmente por la costurera del palacio para cada uno de ellos. Ponerme descriptivo sería largo, así que siéntense e imaginen: Karin portaba un kimono verde olivo con grabados de flores amarillas con un obi amarillo canario y una peineta de azucenas en el cabello recogido; Tsunade tenía un Kimono violeta de estampado de hojas estrella rojas con un obi azul claro y cabello suelto; Shizune estaba acostumbrada a usar kimono, y esta vez le habían facilitado uno de color azul marino con un estampado de hojas azules un poco más claras, obi morado y negro y el cabello agarrado en la nuca con algunos listones de colores llamativos; Mamori tenía un kimono azul marino con estampados de flores rojas y obi blanco con el cabello agarrado a su nuca con una peineta con dos cascabeles mudos en la coronilla; Souji tenía un kimono gris oscuro con delgadas líneas verticales blancas, un obi blanco y a su fiel paloma a su lado, la que debió dejar en la puerta por simple cortesía ante el emperador; ¿Qué otro color podría elegir? Naruto tenía un kimono anaranjado liso con un obi negro (si, más parecía que estaba de Halloween que en una cena); Sakura tenía un kimono rojo de flores de cerezo rosadas, con un obi anaranjado que ella eligió para combinar con su amado, el cabello recogido y una peineta coqueta con una pequeña flor de cerezo blanca en el lado izquierdo de la cabeza. Estos últimos invitados estaban del lado derecho del emperador, sentados como invitados de honor. Al entrar el emperador en la sala, todos se levantaron de sus asientos inclinando la cabeza para recibirlo. Él estaba acompañado de su esposa e hija, una pequeña niña de cinco años de edad que entre los brazos de su padre era feliz.

–Bienvenidos todos. El día de hoy recibimos al equipo campeón de este año, como una muestra de mi gratitud por haberme abierto los ojos sobre este torneo –el emperador le dio un extremo de un papiro a su hija y extendió el mismo–. Conozcamos mejor a nuestros invitados a la mesa: provienen, en su mayoría, de la aldea de Konoha. Lady Tsunade, Hokage de Konoha; Shizune Kato (le pondré Kato por ser el apellido de su tío), Jounin aprendiz de Lady Tsunade especialista en jutsu medico; Sakura Haruno, chounin aprendiz de Lady Tsunade, especialista en Taijutsu de alto poder y ninjutsu medico; Naruto Uzumaki … –el emperador observó con sorpresa al líder del equipo–. ¿Genin? ¿Es esto una broma?

–Mi señor, he estado renuente en los exámenes, faltando a ellos por motivos de entrenamiento y por la guerra ninja anterior. Simplemente no he sido promovido.

–No es como si importe mucho –dijo la Mizukage Mei Terumi–. Siendo Genin ha hecho cosas maravillosas por el imperio. Realmente es un chico especial.

–Ya veo –El emperador volvió al historial, lo que fue su segunda sorpresa–. Y ahora veo a lo que se refieren. Jinchuriki desde su nacimiento, especialista en modos de combate, modo sennin, modo jinchuriki y héroe de Konoha –Naruto volvió a ver a Tsunade cuando escuchó esto, a lo que la Hokage solo pudo reaccionar tosiendo falsamente–.

–¡¿Es un héroe, papi?! ¡¿De esos de las historias que me cuenta mi mamá?!

–Eso parece. … … Karin… no hay mucha información. ¿Podrías exponerte?

Muchos de los reunidos en el comedor conocían a Karin por ser una conspiradora junto con Sasuke, por lo que estaban atentos a lo que pudiera intentar.

–Soy Karin Uzumaki, prima de Naruto y descendiente del clan Uzumaki. Fui una shinobi de la aldea de la hierba y recién he sido afiliada a la aldea de Konoha por la ausencia de datos en mi aldea. Soy Genin, una Kunoichi rastreadora.

Los shinobis de todas las aldeas estaban sorprendidos de la revelación acerca de ser afiliada a su aldea, lo que dirigió la atención a Tsunade que volvió a toser falsamente.

–Bien, me alegra que encontraras un sitio. Mamori… aldeana de esta ciudad. Así también su padre Souji. Bienvenidos sean a la mesa. Ellas son mi familia: ella es Maho, mi amada esposa.

–Mucho gusto –la emperatriz inclinó su cabeza.

–Y esta pequeña luz es mi hija, Aoi.

–Mucho gusto, señores héroes.

La ternura de la hija del emperador les dio un ataque de dulzura a las cinco damas suspirando con mucha ilusión. Los nuevos en la mesa inclinaron su cabeza agradeciendo la cortesía.

–Tomen asiento, es hora de disfrutar de este banquete.

Un alto número de empleados entró en el comedor, dejando sobre la mesa los alimentos que se ofrecían esa noche: entre otros había pato asado a la naranja, jugoso cerdo ahumado, ensalada teriyaki, tempura de camarón y langostinos, Tonkatsu (Filete de cerdo empanizado), platos de sushi, takoyaki (las famosas bolitas de pulpo) y yakitori (brochetas) en decenas para compartir con los comensales, Unagi (Anguila agridulce en una base de arroz), pastas japonesas como Udon, yakisoba, sukiyaki y, por supuesto, Ramen. Había jarras de sake, vino y té verde en el centro de la mesa. No solo era un banquete, sino el sueño alimenticio de Naruto. Sakura estaba sonriendo al ver la cara de "pordiosero" de Naruto, que poco le faltaba por babear. Tomó palillos de madera y con ellos un poco de tempura de camarón, cumpliendo otra de las fantasías del rubio.

–Naruto… –Al volver la vista, Naruto vio a Sakura con un bocado para él–. Di "Ah".

–Te amo, Sakura.

–¡I-idiota! –Murmuró para evitar ser grosera en la mesa del emperador–. No es momento para tus despliegues. Solo di "ah".

Naruto abrió la boca causando la sorpresa del emperador y algunos miembros de la mesa.

–Mira, papá. La chica está enamorada del héroe –dijo Aoi sin esperar que esto pusiera nerviosa a Sakura. La niña tomó una brocheta de yakitori sacudiéndole un poco la salsa, la colocó en un plato y fue hasta donde el "héroe" para ofrecérsela. Naruto vio que la niña se acercaba, se volteó para recibirla, la vio arrodillarse a un lado de él colocando el platillo sobre la mesa. Recordando sus clases de cortesía colocó delante de ella las manos tocando apenas las puntas de sus dedos, bajó la cabeza y mostró un respeto hacia Naruto inducido por las palabras de su padre al leer los datos de Naruto. Él, tratando de regresar la cortesía le imitó ajando la cabeza para la princesa del imperio–. Si usted es un héroe, entonces le agradecería que aceptara mi brocheta como una ofrenda de admiración. Mamá me ha contado de los héroes, que son hombres y mujeres que enfrentan los problemas y salen adelante por el bien de ellos y los que le rodean. ¿Es eso cierto, Naruto?

–No, pequeña. No es todo lo que hacen los verdaderos héroes. Yo solo hacía mi trabajo, pero hay gente allá afuera que son héroes que son poco reconocidos. Un héroe no tiene que vencer, no tiene que ser grandioso. Puede ser una persona normal capaz de sobrepasar eventos extraordinarios con gracia y dignidad.

–¡¿Cualquiera puede ser un héroe?!

–Desde el más insignificante hasta el más importante. Solo hay que saber hacer lo correcto, para ti y para los que te rodean. Si haces esto no solo te convertirás en una heroína, sino en una mujer de bien. ¿Entendiste, pequeña Aoi?

–¡Sí! ¡Te prometo que en el futuro voy a ser una mujer de bien!

–Eso esperamos todos de ti, por tu bien y el resto del pueblo.

Aoi volvió a inclinar la cabeza y se acercó a Naruto para abrazarlo. El emperador y la emperatriz estaban sorprendidos de la buena influencia que era Naruto en la vida de su hija. Cuando la pequeña le soltó, fue corriendo a sentarse a un lado de su mamá, tomó takoyaki y comenzó su labor de alimentarse. Los emperadores se miraron sonriendo y dieron inicio a sus alimentos.

Durante la comida, las charlas variaron, y entre los kages comenzaban a forjar una amistad ya instalada en el comienzo de la guerra anterior. Muchos miraban a Naruto recordando de dónde venía y quien era realmente. Sakura y Naruto parecían demasiado felices juntos, lo que hacía que Karin se imaginara al lado de Sasuke, aunque ella misma sabía que con él las cosas tendían a ser muy diferentes. Tsunade estaba encantada con el sake, pues hacía un rato que no bebía una calidad de bebida tan grande, mientras Shizune se las ingeniaba para mantenerse sobria por ambas. Este momento lo pasaron muy bien plumas de paloma y su hija, que brindaban juntos por la victoria de Naruto, brindando por la victoria ajena. Muchos Daimios miraban al rubio, incrédulos por su deseo, el último que se daría. Siendo positivos, eso les daba tranquilidad acerca de conservar sus sitios y no dar, pero tampoco se recibía mucho en estas fechas. Ellos planeaban organizar algo, pero aún en esos momentos no se les ocurría nada. El emperador, sabio aún en juventud, los observaba charlando en secreto, lo que comenzó a molestarle.

–Muy bien, ¿Qué está pasando allí?

Un poco confundidos los otros invitados ajenos a los daimios dirigieron sus miradas al emperador, luego a los Daimios.

–Mi señor, consideramos que el deseo del joven Naruto no debe ser cumplido. Ha sido bastante beneficioso para las aldeas organizar este evento. Muchos de los mejores shinobis se dan cita, así como miles de visitantes al año presencian esto viajando desde tierras remotas. No podemos ignorar a estas personas.

Mi abuelo inauguró este torneo, coronando a Souji como campeón hace demasiado tiempo. Ese día instaló el juramento acerca de cumplir cualquier deseo que estuviera en sus manos o en las de los daimios. Empeñó su palabra y dio cavida a los deseos más profundos de los guerreros, jurando en nombre del imperio y sus futuras generaciones. Si el deseo era asesinar, desposar, obtener poder o riquezas, así sería, con la única excepción de negar la corona del imperio por ser esto considerado como traición. Incluso algunos de los padres de los actuales Daimios fueron concedidos con este poder para crear aldeas y hacerse cargo de ellas. ¿Osan poner en duda la palabra del emperador?

–¡No, mi señor!

–No solo es mi palabra, sino la suya en totalidad. ¿Qué tal si Naruto hubiese decidido ser Daimio de su país, Hokage, e incluso dueño de un nuevo país del cual hubiesen tenido que repartir sus tierras? ¿Acaso no es más noble para él y más conveniente para sus países que esto acabe de una buena vez? Hiroto ya había estado adueñándose de esta ciudad palmo por palmo. Ahora gracias a él, mi ciudad está a salvo de la influencia de ese hombre.

–Si no es mucha molestia, ¿Cuáles han sido los deseos de ese hombre.

–Bueno, cuando mi padre aún estaba con nosotros, deseó el establecimiento de Souji; luego fue la cancelación de los términos que ligaban a los anteriores campeones a una participar nuevamente en el torneo, excepto él. Ya en mi gestión, deseó riqueza instantánea, mucho oro y plata a sus bolsillos; el cuarto deseo fue una casa en los terrenos más cotizados de mi propiedad; el quinto deseo fue la inmunidad por un año al arresto (aunque nunca supe si cometió algún crimen) y por último ese restaurante.

–No lo comprendo. ¿Qué más podría desear un hombre? –dijo la emperatriz.

–(Estoy seguro que tenía que ver con Mamori) –pensó Naruto–. La codicia es el más feo y detestable de los pecados, porque se alimenta de su propio apetito y nunca se sacia, y su rapacidad aumenta consigo misma.

–Pero ya no habrá otra oportunidad así –el emperador le dirigió una mirada a su mujer, la que le asintió con cierta complicidad. Más seguro por el apoyo de su mujer dirigió nuevas palabras a Naruto–. Naruto, queremos hablar contigo en privado, si me hicieras ese favor.

El que el emperador y la emperatriz se levantara de su asiento para dirigirse a una habitación más allá del comedor con el deseo de hablar con el joven. Naruto se levantó y fue detrás de ellos, y la mesa quedó en un aire misterioso. ¿Qué podría desear el emperador mismo de Naruto?

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Kaede y Kaito están recostados boca abajo, desnudos, el uno a lado del otro, recibiendo un masaje de manos de un caballero y una dama del spa (respectivamente). Ya habían pasado por una terapia de flexología, masaje cervicocraneal, Tai-chi, un poco de terapia de manos (manicura, no sé cómo me convenció de esto pero se siente genial) y, por supuesto, pedicura. Ahora en un masaje sensitivo con unas manos santas, los dos sentían que la vida valía algo.

–Esto es lo que yo llamo vida.

–De nada, cumpleañero –Kaede estiró su mano para tomar la de Kaito, quien estaba tan relajado que tomar su mano era como tomar una soga, y así se portaba–. Dios, no creí que lo necesitaras tanto.

–No lo necesitaba, necesitaba. Pero merecía algo como esto. No he hecho algo bueno, pero sé que me lo merecía. Después de esto, ¿qué quieres hacer?

–Podríamos disfrutar de un baño aromático, o entrar en el sauna y sentir como nuestro cuerpo se derrite. Incluso… –abriendo un compás con los dedos índice y medio comenzó a subirlos por el brazo de Kaito como si fueran un par de piernas–. Podríamos ir a un hotel, disfrutar un rato y volver para una terapia extra.

–Me agrada la idea. Pero recuerda que esa cosa está encendida –Kaito apuntaba a la cámara (:D).

–Sí, lo sé. ¿No la usarás en la habitación, o sí?

–No lo sé, podría ser otro regalo.

–Con todos los casos se sexing en internet, no, gracias.

–Bueno, respeto entonces.

–Kaito, ¿eres feliz estando conmigo?

–Estando contigo, charlando contigo, pensando en ti, soñando contigo… De momento tienes mi atención.

–Me matas de amor.

–¿Eso es…?

–No, dije que me matabas de amor, no que te amo. No te ilusiones, deberás esperar a que aclare mis…

–¿Alguna vez te he dicho que nuestra relación se parece a la de mi pareja animé favorita?

–¿Quiénes? ¿Naruto e Ino? Porque me parezco a Ino en el físico.

–No. ¿De quién he escrito más?

–¿Me comparas con Sakura?

–No, solo el modo como llevamos nuestra relación. Sé que me amas, ya te he dicho que te amo, pero jamás me dirás que me amas. Aun así, pienso seguir esto hasta las últimas consecuencias. Kaede, una vez más, te amo.

–Te lo agradezco, pero no quiero perder la amistad que tengo. Te quiero, pero en mi corazón existe alguien más a quien te pedí trajeras de regreso…

–Sí, te juro que Octavio (mi verdadero nombre) volverá pronto. No descansaré…

–Esto es raro. ¿Si te digo que te amo dejarás las rarezas?

–No. Si me amas, debe ser tal como soy.

–Tiene razón –dijo el masajista.

–¿Crees que deba decirle que lo amo?

–No –dijo la masajista–. Espera hasta el baño de vapor, o el baño aromático. Estarán solos, nadie viene aquí justo después de semana santa.

–¿Por qué esperar?

–Porque se van a levantar, se van a besar y veremos sus cuerpos desnudos. Aunque no son de mal ver, no es algo permitido en este lugar. Los sacaríamos de inmediato.

–Si no es ahora, será después. Cuando sepa que siento por ti.

–Más espera. No puedo creer que seas tan…

–Te amo, Octavio. Desde el primer beso.

Tomados de la mano, ambos se mostraban afecto con caricias dactilares, esperando a que sus masajistas terminaran el trabajo para después, envueltos por toallas, besarse frente de los masajistas. Un beso lento que derretía hielo, plomo y corazones de piedra. Acariciándose las mejillas, por fin sellaban una relación que, más allá de iniciar, se consumaba así.

–Kaede, ¿quieres ser formalmente mi novia?

–Esperaste mucho tiempo para que te dijera un "te amo" –Kaede se volteó, apoyándose de espalda en el pecho de su amado, elevó un brazo y con su mano acariciaba la mejilla, mientras la otra se aseguraba la toalla–. Tendrás que esperar un poco más para que me decida a ser tu novia. Hasta entonces, seguimos como hasta ahora.

Kaede se fue al vestidor dejando a tres personas atónitas. Los masajistas volvieron su atención a Kaito, que sonreía negando con la cabeza.

–Sé lo que piensan. Y la respuesta es: sí, amo a esa mujer.