Primera Publicación: 10 de Febrero de 2015
Resubida: 1 de Septiembre de 2017
30 Días Contigo
Día 11
Un nuevo día que iniciaba, una nueva aventura que les esperaba a este par de jóvenes en su travesía marital por las islas Sevii. Y el punto importante era que, en solo diez días, uno de ellos ya no estaba seguro si quería divorciarse del otro…
A Ash Ketchum no le importaba mucho que fueran las siete de la mañana y que el sol aún no pintara de celeste todo el cielo, ni siquiera le importó que los Pidgey de los árboles cercanos aún estuvieran acurrucados en sus nidos, él ya estaba despierto y bañado, colocándose una camisa de mangas cortas, observando detenidamente a la mujer que dormía plácidamente en la cama frente a él.
Sin duda, se había vuelto una costumbre bastante amena despertar viéndola cada día, aunque su cuerpo y mente querían algo más, había podido controlar sus bajos instintos por una sola misión: Conquistarla.
Quería conquistar a la mujer con la que estaba casado, quería que fuera su esposa para siempre, que fuera incluso la madre de sus hijos. Y ante aquella palabra se sonrió.
«Tener un hijo con Misty» pensó y cerró los ojos con una enorme sonrisa para perderse en su fantasía, mientras terminaba de abrocharse los botones de la camisa.
Sacudió su cabeza y la observó una vez más.
Era muy pronto para pensar en hijos, primero tenía que conquistarla, luego seducirla y cuando estuvieran en lo mejor de su relación, cuando sientan que es el momento, ahí si recién traer hijos al mundo entre ellos dos…
Sería un futuro maravilloso… y no sabía bien cómo ni porqué, pero estaba seguro que lo conseguiría…
Con el mejor de los ánimos salió de la habitación para acomodar las últimas cosas antes de recibir al presidente del Club Pokémon de Kanto y partir hacia Isla Tera donde tendría su conferencia sobre preferencias de tipos Pokémon.
…
Misty fue tomando conciencia del día, cerca de las ocho de la mañana gracias a la suave caricia que Pikachu le realizó con su cabeza en el rostro, sonrió sin abrir los ojos y abrazó al roedor para desearle buenos días, estiró su mano hacia la mesa de luz para tomar su móvil y ver la hora.
—Supongo que es hora de levantarse —se sentó desperezándose y ocultó un último bostezo tras el puño derecho. Salió de la cama hacia el baño para quitarse toda la flojera que invadía su cuerpo para recibir las visitas de Ash.
...
Ash se encontraba en la sala, cuando Misty llegó a saludarlo y preguntarle si necesitaba que hiciera algo, éste solo sonrió y le entregó un cojín del sillón.
—Ayúdame a sacudirlos —le pidió. Misty tomó el cojín y le dio un par de golpes con sus manos—. Así no, con fuerza, como si fuera alguien a quien odias.
—Así lo rompería —confesó la pelirroja. Ash negó con la cabeza.
—No me extrañaría —se burló causando que la chica lo mirará de reojo.
—¡Quizás tenga una mejor idea para sacudir los cojines! —afirmó emocionada, pero con una clara sonrisa maliciosa en sus labios.
—¿Cuál? —preguntó inocentemente Ash, al momento que le pegó de lleno un cojín en la cara— ¡Misty! —protestó tirándole el cojín de regreso, pegándole en la cabeza.
—¡Oye! —Misty tomó el cojín y miró a Ash con toda la intención de matarlo.
—¡Tú comenzaste! —se escudó tras sus palabras y se acercó a la puerta.
—¡Entonces yo lo termino! —y le volvió a lanzar el cojín que terminó pegando –está vez- en la cara del caballero que apareció tras la puerta que abrió Ash.
—Vaya… que bienvenida más rara… —comentó el hombre entre risas jocosas.
—¡Señor Edward! —Ash rápidamente hizo una reverencia en señal de arrepentimiento por la escena protagonizada.
—¡Mil disculpas! —Misty con la cara roja de vergüenza, se acercó a la pareja que estaba en el umbral de la puerta— Ash no me dijo que iba a abrir la puerta justo cuando yo…
—¡Ay no te molestes! —la mujer al lado de Edward hizo un gesto con su mano para que perdiera cuidado— ¡Quizás hasta le acomodaste las ideas a mi marido! —acotó divertida. Ash y Misty se miraron entre sí confundidos, mientras que el señor Edward miró a su esposa con una sonrisa bastante fingida—. Mucho gusto —se acercó a Misty y la saludó de beso—, soy Shina, la esposa de este señor.
—¿Cómo que este señor? —comentó el presidente, acomodándose su chaleco bastante molesto, pero no le duró mucho, también ingresó a la casa y tras ellos, dos hombres con bolsas de comida para el desayuno— ¡Ellos son Tim y Tom y prepararan nuestro desayuno mientras nosotros conversamos! ¿Qué les parece?
Ash y Misty se miraron y afirmaron con la cabeza. Misty les indicó los sillones para que tomaran asiento, mientras Ash cerraba la puerta.
—Bueno —Misty se sentó frente a sus invitados—, yo soy Misty —se presentó algo nerviosa moviendo sus manos, Ash se sentó en el apoyabrazos del sillón y pasó su brazo derecho por los hombros de Misty, ésta lo miró bastante apenada, pero Ash solo le sonrió.
—No estés nerviosa —le susurró. Ash sin quitar su brazo de Misty miró a sus invitados—, ¿Y cómo han estado ustedes?
—No tan bien como ustedes, pero bien —afirmó Shina acomodándose el cabello con ambas manos tras sus hombros—. Digo, están en la etapa dulce, donde todo —junto las manos frente a ella— es miel sobre hojuelas.
—Más bien —se dijo Misty a si misma corriendo la mirada—, me siento caminando, descalza sobre hojuelas…
—Perdón, ¿Qué dijiste? —preguntó Shina. Misty solo negó con su mano. Ash que -sin embargo- la había escuchado, le dio un beso en la cabeza y luego le pidió que se corriera un poco para poder sentarse, claro sin soltarla, ahora el brazo masculino había quedado en la cintura de Misty.
—¿Y no ha sido difícil? —preguntó Edwards. Miró a su esposa de reojo antes de continuar— A veces es muy difícil convivir con otra persona.
—¿Qué estás tratando de decir? —Shina abrió con sorpresa sus ojos verdes. Ash decidió intervenir antes que sus invitados terminaran peleando.
—Pues no ha sido tan difícil, nos conocemos hace muchísimo tiempo —hizo un movimiento con su mano derecha apegando a Misty contra él—. ¿No, cariño? —Misty lo miró, pero no pudo evitar sonreír ante aquella palabra.
—Si —le afirmó y luego miró a la otra pareja—, nos conocemos muy bien, mañas, costumbres, hábitos —fue enumerando con los dedos de la mano derecha con una sonrisa—. La convivencia hasta ahora ha sido incluso entretenida.
—¡Es lo principal querida! ¡Si la relación no es divertida y entretenida no sirve! —afirmó con decisión y tomó el brazo de su marido— La complicidad es tan importante en la vida de casados… ¿No, amor?
—Si querida, así es.
—Cuando nos enteramos que Ash se había casado —exclamó Shina de golpe sobresaltando a Misty—, me dije: ¿Qué rayos pasó aquí? ¿Ash? ¿El Ash que yo conozco, casado? —miró a Ash quien la observaba bastante confundido— Ay perdóname cielo, pero vamos, solo hablabas de pokémon. Nunca en mi vida me iba a imaginar que tenías pareja o planeabas casarte, aunque no me invitaras.
—No se sienta mal Shina, es que no invitamos ni a mi madre —contestó avergonzado.
—¿Y cómo es eso? —exclamó el presidente bastante sorprendido.
—Es que señor Edwards… —Ash estaba bastante complicado así que Misty decidió intervenir por él.
—Es que fue toda culpa mía… —con su mano izquierda tomó la derecha de Ash que aún estaba en su cintura—, hace doce días fue mi cumpleaños —miró a Ash y luego a los invitados—. Cuando Ash me preguntó que quería de regalo, le dije que lo quería a él —sonrió y volvió a mirar a Ash que la miraba confundido—. Y como él siempre había sido tan bueno conmigo mientras estuvimos de novios, que, sin pensarlo, me dijo que sí y que, si quería, nos casáramos de inmediato… y bueno, todo salió de la nada…
—Ay que romántico —Shina los observaba con ambas manos en su rostro—, es como una película filmada en ciudad Neón… que hermoso.
—De hecho —Ash se rascó la mejilla, nervioso—, ahí nos casamos.
—Vaya, quien lo pensaría de Ash —comentó sorprendido el señor Edwards—. Pero así es el amor, hace que hagamos muchas locuras en su nombre…
—Como hacer todas las estupideces que el suegro pide, aunque sean en broma —acotó Shina elevando su dedo índice.
—Pasaron ya veinte años y tu padre aún me odia —respondió él y luego miraron a Ash—. Tú no tienes suegros, ¿verdad?
—No —respondió Ash. Apegó a Misty contra él y apoyó su cabeza junto a la de ella—, pero tengo tres cuñadas que valen por tres suegras.
—Eso es mucho peor —contestó con pesar Shina—. Tres suegras… y yo que apenas puedo con una…
Tanto Tim como Tom, los gemelos que preparaban el desayuno se acercaron a ellos con una reverencia interrumpiendo justo la plática antes de que se pusiera más emocionante.
—El Desayuno está servido.
…
Los primeros minutos del desayuno pasaron en silencio hasta que la enérgica esposa del presidente del Club Pokémon, volvió a hablar.
—¿Qué les parecieron las termas de Isla Secunda?
—¿Termas? —preguntó Misty sorprendida.
—Si —Ash la miró con el dedo índice levantado—, Jaime me había invitado el día de la demostración, iba a contarte de ellas, pero con el tema de la lluvia ya no pude.
—Oh —Misty se desanimó—, que lastima, con lo que me gustan.
—Lo sé —se lamentó Ash mirándola.
—¿Se van a ir de isla Secunda sin ir a las termas? —la mujer se puso de pie con las manos en la mesa— ¡Eso no puede ser!
—Cariño —Edward tomó del antebrazo a su esposa para que se volviera a sentar.
—¡Es que no pueden irse de la isla sin ir a las Termas, es lo mejor del mundo!
Ash y Misty lucían bastante asustados por el accionar de la señora, pero pronto comprendieron por qué…
—¿La dueña? —preguntó Misty sorprendida.
—¡Sí! —afirmó Shina con los ojos cerrados— Soy la dueña del resort que hay en las termas… ¡tienen que ir! Aunque sea una hora —le tomó las manos a Misty por la mesa y se las levantó— ¿Sí? —Ash y Misty se miraron de reojo, y a la pelirroja no le quedó más que aceptar la invitación de la señora Shina— ¡Mil Gracias! —volvió a sentarse para terminar su café— ¡No se arrepentirán!
…
Tras terminar de desayunar, terminaron de acomodar sus cosas para partir a isla Tera y poder salir sin tener que retrasarse. Misty observaba la caja de sus vestidos bastante estresada, su mano se deslizaba por toda la cara buscando alguna idea que pudiera ayudarla sin tener que pedirle ayuda una vez más a Emiliano; en sí, quería evitar volver a ver a Emiliano lo que le restaba de matrimonio.
—Misty —Shina ingresó a la habitación con las manos en la espalda—, ¿qué te sucede?
—Es que no sé cómo haré para transportar mis vestidos y los zapatos… —le enseño las cajas con fastidio—. Realmente es un fastidio tener que andar con distintos zapatos y vestidos. Yo pensé que solo necesitaría un par de bikinis y shorts en este viaje.
—Así es el trabajo de nuestros maridos —le indicó cerrando los ojos—. Pero, hay que aprender a sobrellevarlo, te enseñaré que hago yo con mi ropa —le hizo un gesto para que tomara asiento y en cuanto Misty se sentó en la cama continuó—. Hay una tienda en isla Secunda que vende unas bolsas porta vestidos, son geniales. Tú los metes en las bolsas, y luego puedes hasta enroscarlos para que te entren en una maleta y ya, luego lo sacas y ni se nota que fue hecho un bollo horas atrás.
—¿Realmente funciona? —preguntó la pelirroja sorprendida.
—Recuerdas el vestido que lucía la otra noche, cuando nos vimos por un momento.
—Era precioso —recordó Misty algo avergonzada, porque también recordó la frase que le había dicho la señora. «Lucen como una pareja que nació para estar junta»
—Ese vestido lo traje así, enroscado en un bolso —sonrió algo bromista— ¿Quieres acompañarme?
—¿A Dónde? —la líder de gimnasio se vio parada por la señora.
—¡Tú ven conmigo! —la tomó de la mano y la jaló con ella fuera de la cabaña solo diciendo que volvían pronto.
Misty en su confusión, solo logró regresar en si cuando la mujer puso en marcha el auto con el que irían a la feria de la isla.
—¡En la vida hay que ser prácticas! —le dijo cuándo estacionó el auto en la costanera sur— ¡Y yo te ayudaré a serlo! —colocó la yema de sus dedos derechos bajo el mentón de Misty— Te hace falta la guía de una madre, y permíteme ayudarte —Misty la miró confundida por el intento de llevarse bien que tenía la mujer.
—Disculpe… —se rascó la cabeza algo nerviosa—, ¿por qué quiere ayudarme tanto?
—Ash me cae muy bien —le dijo la señora indicándole un lugar al que entraron—. No es una persona con muchos recursos económicos, pero tiene tan bonitos valores —la miró con una sonrisa ladeada—, tú lo sabes bien. ¿Verdad?
—Si —afirmó, pero lo que escuchó a continuación la dejó helada.
—Porque haber rechazado tan públicamente a Emiliano por Ash —giró y le tomó las manos a Misty—, es tan lindo que hayas elegido con el corazón y no con la mente.
—Discúlpeme, pero sigo sin entender —Misty respiró profundo para no perder los estribos.
—Escuché la otra noche que el abuelo de Emiliano protestaba porque tú deberías ser la esposa de su nieto y no de Ash. La verdad, mi curiosidad fue más fuerte que yo, y por eso le pedí a mi marido de tener este desayuno antes de que se fueran, porque luego de la fiesta de isla Tera, nosotros nos volvemos a Kanto.
—Oh… —Misty se quedó sin palabras.
—El señor Johnson hablaba maravillas de ti, de cómo habías rechazado cada uno de los regalos de su nieto, que al principio pensaban que lo hacías por falsa modestia, pero que luego se dieron cuenta que lo hacías de corazón y decidieron darte a conocer como la elegida. Título que también rechazaste.
—El señor Johnson le pone mucha exageración a la situación —acotó.
—Y yo quería conocer a la chica que había elegido Ash, porque no sé si era más sorprendente que tú hayas rechazado al nieto del magnate Johnson o que Ash tuviera una relación sentimental con alguien de forma amorosa y no amistosa.
—La relación con Ash, es amistosa desde que tenemos diez años —volvió a acotar Misty.
—¡Eso fue lo que también me llamo la atención! —junto sus manos y las apegó a la mejilla izquierda— Toda su historia parece de novela y se ven felices. Por eso quiero ayudarte en algunos consejos para que todo tu matrimonio sea duradero.
Misty no respondió, solo apretó los labios y afirmó.
Luego de hacer unas compras, volvieron a la casa y se metieron a la recamara con una maleta grande. Ash y el señor Edward, las miraban bastante extrañados, pero prefirieron seguir conversando de Pokémon y omitir lo que estuvieran planeando sus mujeres.
Dentro de la habitación, Misty había sacado los cinco vestidos que aún no había usado dejando sumamente sorprendida a la señora Shina.
—Tienes muy buen gusto —afirmó mientras guardaba un vestido dentro de la bolsa que habían comprado.
—Gracias, fui bien asesorada por Madam Eloise —contestó con una sonrisa—. Se puso bastante emocionada cuando le dije que era la esposa de Ash.
—Es que a tu marido lo quiere todo el mundo —sonrió cerrando el cierre de la bolsa.
—Eso sí —afirmó Misty mientras veía como Shina acomodaba todos sus vestidos dentro de la maleta, cuando terminó con los cinco vestidos, acomodó los zapatos de una forma bastante ordenada. Para cuando terminó, aún quedaba espacio para la ropa que Misty tenía en su bolso— Estoy impresionada.
—La maleta será grande, pero vale la pena, ¿no? —Shina apoyó ambas manos sobre la maleta negra que contenía toda la ropa de Misty.
—¡Es genial!
—¡Sorprendamos a los muchachos! —la incitó guiñándole el ojo derecho.
Ambas salieron hacia la sala y le mostraron la maleta a Ash.
—¿Qué es eso? —preguntó el moreno mirando la maleta y luego a Misty que solo sonreía.
—Una maleta —respondió inocentemente. Ash la miró rascándose la frente para no caer ante la provocación.
—Eso ya lo sé, ¿qué tiene dentro?
—¡Todo! —afirmó Misty.
—¿Todo? —Ash ahora se rascó la sien, más confundido que antes— ¿Qué es todo?
—Con está maleta no tendremos más que depender de tu nuevo mejor amigo —comentó tratando de no reírse, pero a Ash no le hizo nada de gracia aquellas palabras.
—Me parece fantástico —se puso de pie, tomó la mano de la señora Shina y le dio un beso en ésta—. Muchas gracias por la ayuda.
—¡De nada Ash! —Shina estaba encantada con el actuar de Ash, sin percatarse que todo fue parte de la venganza contra su esposa que lo miraba con ganas de arrancarle los pelos.
—Bueno —el señor Edward se puso de pie—, vámonos a las Termas antes de que se haga más tarde.
—Si —afirmó Shina con una gran sonrisa—, ya quiero que vayamos a lo sección de masajes con vapor con Misty —comentó emocionada como si tuviera una compañera de juegos.
…
Con las maletas listas, Ash y Misty junto con Pikachu y Marill, acompañaron a los señores hacia el Resort Shina. Desde que entraron al recinto, se vieron sorprendidos por lo hermoso del lugar, bien ambientado a las costumbres antiguas. Era como un templo a los pies de un volcán.
—Bueno —Shina tomó la mano de Misty—, nosotras nos iremos por este lado —indicó la derecha— y ustedes dos —indicó la izquierda— por el lado izquierdo. El Resort se divide en dos áreas, hombres y mujeres. Así se pueden relajar completamente. Luego, al terminar la sección de relajamiento, las parejas se pueden volver a reunir en el gran salón.
—De acuerdo —dijeron Ash y Misty al mismo tiempo, afirmaron con la cabeza y se despidieron con un gesto de la mano.
—¡Vamos a ir a las aguas termales, muchacho! —el señor Edward golpeó la espalda de Ash para guiarlo al pasillo que lo llevaba a las aguas termales. Si bien, había varias personas en el área masculina, Ash y Edward entraron a un área privada de las aguas—. Aquí podremos conversar más cómodos —le informó el caballero introduciéndose al agua.
—¿Más cómodos? —preguntó Ash, metiéndose al agua también junto con Pikachu.
—Sí, quiero que me cuentes de tu esposa —le dijo el señor sonriéndole mientras se mojaba su cabello canoso con el agua de la terma.
—¿Qué quiere saber de ella? —Ash se cruzó de brazos sorprendido de aquella pregunta.
—Lo que tú me quieras contar —respondió sin quitar la sonrisa de sus labios— Se ve que es una muchachita muy interesante.
—¿Misty, interesante? —comentó con algo de ironía, pero luego se dio cuenta de la situación y movió su cabeza— Bueno, sí, uno la ve toda a la defensiva, mostrándose tan fuerte, tan yo lo puedo todo —exclamó con su brazo—. Y bueno, puede que lo sea, pero últimamente he descubierto varias cosas de ella que habían pasado desapercibidas para mí —Ash se encontró mirando un punto fijo en el agua—. De pronto, la Misty que yo conocí por años demostraba ser una persona muy sensible, con miedos e inseguridades que nunca me había mostrado. Siento que ahora si la conozco realmente como es, y aunque siempre me gusto su personalidad desafiante, me fue envolviendo en su personalidad vulnerable. Empecé a sentir que necesitaba protegerla, tenerla a mi lado para que nunca más se sintiera sola o desprotegida, para que siempre fuera la Misty desafiante que amo —salió de su pensamiento moviendo la cabeza cuando sintió como Pikachu había caído de la impresión al agua—. Yo… —miró al ratón eléctrico que lo miraba sorprendido. Lo ayudó a subir a una roca y luego miró a Edward aún preso de sus palabras—, yo amo a Misty, yo… —miró su mano izquierda donde brillaba el anillo de casado— amo a mi esposa.
—Y se nota muchacho —sonrió aún más Edward—, y me gusta verte así.
—Gracias —se dijo entre pensante y sonriente.
…
—Aquí estamos —Shina se metió en las aguas termales y Misty la siguió—, lo genial de estas aguas termales es que son como un jacuzzi, el agua se mueve y te relaja cada partícula de tu cuerpo.
—Si se siente genial…. —susurró Misty cuando el vaivén del agua le pegó en la espalda relajándosela.
—Bien, ahora cuéntame cómo lograste que Ash te prestara atención y dejara a los Pokémon por un rato —preguntó muy intrigada por la historia.
—¿Con alcohol y chocolate? —respondió con la ceja derecha arqueada por la confusión que le generaba responder eso.
—¡Que chistosa! —Shina se rió por la ocurrencia de Misty, pero al ver el pánico en su rostro, se dio cuenta que en realidad fue así— ¿De verdad lo emborrachaste?
—Bueno —corrió la mirada hacia arriba rascándose el cuello de los nervios—, podría decirse que algo así pasó…
—¡Wow! —levantó la mano derecha e hizo que Misty se la chocara— ¡Tú si sabes cómo atrapar a un hombre!
—No sé si se podría decir eso… —respondió aún más apenada que antes.
—¿Qué dices? ¡Tienes a Ash a tu lado! —le guiñó el ojo derecho— ¡Date por ganada! Mira —se colocó al lado de ella y le enseño la mano derecha— hay cinco cosas que tienes que saber para tener un matrimonio bueno.
—¿Eso sería?
—Uno, "lo que no fue en su año no le hará daño" Es decir, no tiene por qué saber todo de tu vida, solo las cosas que son relevantes y que afectaran en algún punto de su vida. ¿Por qué tiene que saber si tuviste algún amor de verano o si te diste algún beso por ahí con algún chico en alguna fiesta si a ese tipo nunca más en tu vida lo vas a ver? Claro, salvo como en tu caso, que el tipo te pidió matrimonio y esas cosas que igual deben molestar.
—Y sí.
—Dos, "No hay que hacer leña del árbol caído" Si alguno de los dos, falla en alguna situación de la vida, ante todo, dale tu apoyó aun si le dijiste miles de veces que no lo haga. Tienes que demostrarle que aún así lo quieres. Aunque ya cuando las cosas se calmen, siempre se nos cuela un "te lo dije".
—Eso es verdad —comentó Misty riéndose.
—Tres, "La telepatía no se ha desarrollado todavía" Cuando tengas algún problema o haya algo que te molesta de la otra persona, hay que hablarlo. No hay que esperar hasta que eso nos colapse para tirarlo como bomba. Todo tiene solución si se habla y se le dedica tiempo.
—Creo que eso es algo que aún nos cuesta —se dijo a sí misma.
—Cuatro, "Los de afuera son de palo" Nunca, pero nunca tienen que dejar que los problemas de sus familias, de sus amigos, o de cercanos, interfieran o les genere un conflicto entre ustedes. Ellos luego se irán o solucionaran sus cosas, pero dejaran una huella desagradable entre ustedes. ¡No lo permitas!
—De acuerdo.
—Cinco, "Las matemáticas del amor" Se dice que cuando te emparejas, sumas a alguien a tu vida, restas soledad, multiplicas cosas buenas y divides cosas malas. Dando como resultado el perfecto complemento.
—Eso fue muy bonito —dijo Misty emocionada.
—Lo es —Shina la miró sonriendo—, aunque nunca debes olvidarte de las Tres C que son muy importantes, en sí son las bases de un matrimonio saludable.
—¿Tres C? —preguntó confundida.
—Compromiso, Complicidad y Confianza —le indicó con el dedo índice en alto— Si falla una de ellas tres, falla todo lo demás.
Misty no dijo nada, solo se quedó en silencio pensando en todo lo que le había dicho Shina.
…
Para la hora del almuerzo, se reunieron en el gran comedor junto a otros turistas. Edward tomó a Shina de la mano y les pidió a los otros dos que lo siguieran hacia su mesa.
Ash y Misty no podían mirarse a la cara por alguna razón que el otro no conocía, aún así, Ash tomó el valor para tomarle la mano a Misty y encaminarse tras el presidente y su esposa.
Almorzaron tranquilamente, pero todo cambió cuando observaron el reloj mientras hacían la sobremesa.
—¿Veinte para las cuatro? —preguntó Misty desesperada por la hora.
—En realidad —comentó Ash mirando la hora en su celular—, son diez para las cuatro.
—¡Ash el ferry! —gritó Misty poniéndose de pie.
—¡El Ferry! —Ash se puso de pie— ¿No salía a las cuatro?
—¡Siii! —le gritó Misty saliendo corriendo del lugar con Marill, tras ella Ash, y tras ellos, la pareja del Club Pokémon.
En el auto del señor Edwards se encaminaron rápidamente hacia el puerto para que ambos pudieran tomar el ferry hacia Isla Tera.
Llegaron al puerto Secunda, pero la imagen delante de ellos los dejó paralizados, el barco se alejaba lentamente de ellos y de la segunda isla.
—¡Lo siento tanto! —Shina les hizo una reverencia a los dos— Los distraje demasiado y por mi culpa ahora perdieron el ferry a Tera.
—Ya que va —dijo Ash con la mano derecha perdida entre sus cabellos oscuros—. Averigüemos cuando sale el otro.
—Nosotros tomaremos el siguiente —le informó Edward, buscando en su billetera, los tickets—, a ver —tomó el boleto y leyó la hora de salida—. El Ferry a Tera de mañana sale a las once de la mañana.
Y ante aquella información, Ash cayó arrodillado al suelo.
—¿Qué pasa Ash? —preguntó Misty preocupada por ese actuar.
—A las Once es la conferencia que tengo que presentar mañana, no llegaré a tiempo —se lamentó mientras Pikachu trataba de consolarlo.
—¡Tengo una idea! —dijo la pelirroja agachándose hacia su marido— ¿Si vamos sobre Gyarados?
—¿Estás loca? —le comentó Ash y Misty se paró molesta.
—Es una idea, montamos en Gyarados y llegaríamos en la noche a isla Tera.
—¿Y las maletas Misty? —le preguntó exasperado— ¿Cómo llevaremos ese peso sobre Gyarados?
—No pensé en eso… —Misty se cruzó de brazos esperando por alguna idea útil.
—¿Y sí nosotros le llevamos las maletas? —propuso Shina— Después de todo que perdieran el ferry es culpa mía, les alcanzamos las maletas en isla Tera, se van sobre Gyarados y allá compran algo mientras nosotros llegamos.
—Pues… —Ash miró a Shina, a Edward que afirmaba y luego a Misty que le enseñaba la pokébola de Gyarados—. De acuerdo, en Isla Tera hay una tienda de Madam Eloise, les agradecería si la pueden llamar para que me tenga un traje para mañana.
—Yo me encargo Ash —dijo Edward tomando la maleta de Ash y de Misty— Vayan para que viajen tranquilos.
—Gracias por todo —Misty hizo una reverencia a Shina, pero ésta la abrazó— ¿eh?
—Échale ganas a tu matrimonio —le susurró antes de separarse de ella para luego abrazar a Ash— ¡Cuídate y cuida a tu esposa! —le susurró a él.
—Lo haré gracias.
—Bien —Misty se acercó al borde el puerto y lanzó la pokébola de Gyarados— ¡Hola mi pequeño! —
—Súper pequeño —comentó Ash haciendo que Misty lo mirara de reojo, pero volvió a prestarle atención a su pokémon cuando la serpiente Marina se acercó a ella para acariciar su rostro.
— Yo también te extrañé, pero, ¿qué crees? —le hizo un puchero— Perdí el ferry, ¿podrías llevarme a mí y a Ash a isla Tera?
Gyarados miró a Misty, miró a Ash quien claramente se intimidó y tras afirmar se hundió en el mar.
—¿A dónde fue? —pregunto Shina curiosa.
—A pedir indicaciones a los Pokémon del mar —comentó Misty orgullosa de su pokémon—. Es tan listo como su entrenadora.
—Entonces nos vamos a perder de buenas a primera —pero tras decir eso, Gyarados salió del agua dispuesto a tragarse no solo las palabras del Campeón regional que cayó asustado al suelo.
Misty no pudo evitar carcajearse.
—¿Nos podemos ir? —le pregunto la líder a su pokémon quien afirmó feliz— Ya, vamos Ash, Pikachu —el ratón eléctrico sintió más seguridad acompañando a Misty que a su entrenador. Misty regresó a Marill a su pokébola y se montó en Gyarados. Ash dudo un poco, pero tras volver a despedirse de sus amigos saltó al lomo de la serpiente Marina— ¡Nos vemos mañana!
—¡Hasta mañana! —saludaron estos, mientras la pareja se alejaba en Gyarados.
El pokémon serpiente fue bastante rápido la mayor parte del trayecto, hasta que Misty se quedó algo adormilada junto con Pikachu. Ash la iba sujetando con su brazo y Gyarados empezó a nadar más lento.
—Gyarados —dijo Ash haciendo que el pokémon moviera la cabeza en señal que le estaba prestando atención—, ¿hay ocasiones donde hayas notado a Misty decaída o melancólica? —el Pokémon detuvo su andar y miró a Ash, éste se paró para poder hablar mejor con él—. Tú sientes que Misty puede ser lastimada, ¿Verdad? ¿Por eso me tratas como si quisieras comerme? —el pokémon lanzó su lanzallamas al aire afirmando las palabras de Ash— Te prometo que no la haré sufrir para que estés tranquilo. Yo también quiero proteger y cuidar a tu entrenadora —le dio una caricia al pokémon y éste se dejó—. Cuidemos de Misty los dos juntos, ¿te parece? —por último, el Pokémon afirmó por lo que Ash volvió a sentarse para sujetar a Misty y a Pikachu para que Gyarados apurara el viaje a isla Tera.
…
Tras un rato de descanso del pokémon serpiente para comer, llegaron pasada las nueve de la noche a Isla Tera.
—¡Al fin en tierra! —exclamó Ash al saltar hacia el puerto.
—Muchísimas Gracias Gyarados —agradeció Misty regresándolo a la pokébola.
—Vayamos al centro Pokémon, Joy tiene la llave de la cabaña —le informó Ash, así que se pusieron en marcha.
Por recomendación de la enfermera dejaron a Gyarados toda la noche en recuperación por el viaje realizado y de paso al resto de los pokémon para que también se relajaran. Así que, con la llave en mano, solo Ash y Misty se dirigieron en taxi a la cabaña que ocuparían tres noches y tres días.
La cabaña estaba ubicada en el sector costero, era de dos pisos y la habitación era todo el segundo piso el cual daba a un gran balcón con vista al mar, donde -por la hora- apenas se divisaban algunas olas. Mientras que todo el primer piso era la sala y la cocina americana. Era un poco más chica que las anteriores, pero sin dudas tendría una gran vista en cuanto amaneciera.
Ash dejó su mochila, Misty su bolso y comenzaron a preparar la cama para ir a dormir. Claro, no fue hasta que terminaron que se quedaron mirando la cama sumamente rojos.
¿Cómo habían olvidado algo tan importante? Se reclamaron ellos mismos al recordar que no tenían un piyama para dormir.
—Supongo que dormiré vestida —se dijo Misty con la mano en la cabeza desarmándose el moño que traía.
—Ni hablar, vas a dormir muy incómoda —sin decir más, Ash comenzó a desabrocharse la camisa dejando a Misty cada vez más roja, se quitó la camisa y se la pasó—. Puedes usarla, dormirás más cómoda. Yo dormiré así —empezó a mover sus brazos como si estuviera elongando— después de todo, el clima tropical mantiene el ambiente tibio.
—Bueno —susurró Misty tomando la camisa y metiéndose al baño para cambiarse. Se apoyó en la puerta y sin darse cuenta, se llevó la prenda hacia su rostro donde aspiró el aroma de Ash en la tela. Cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo, sacudió la cabeza, tomó una toalla y se metió bajo la ducha para refrescarse. ¿Qué rayos estaba pasando por su cabeza?
Cuando salió del baño vistiendo la camisa de Ash se sintió muy intimidada, no sabía bien porque, o bueno, al menos hasta que vio a Ash nuevamente en Bóxer muy concentrado en la laptop que cargaba en su mochila. Tragó con dificultad moviendo sus dedos índices con algo de nerviosismo.
Ash desvió la mirada hacia la chica por un momento, regresó su atención a la pantalla, pero de golpe volvió hacia Misty.
—¿Qué? —dijo levantando una mano, salvo por lo ancha que le quedaba, la camisa le tapaba lo justo y necesario. Después de todo, ambos tenían la misma altura.
—Nada —soltó Ash algo nervioso y volvió su mirada hacia el computador sobre sus rodillas—, tengo que trabajar en lo de mañana, así que puedes dormir mientras.
Misty volvió a mirar a Ash, y se quedó perdida observando lo firme que lucía su marido. La boca se le puso tan seca que empezó a toser, corrió por agua en el baño y se mojó incluso la cara.
—Tranquilízate Misty —resopló— ¿Qué demonios te pasa? —echándose viento con las manos volvió a salir hacia la habitación, abrió la cama sin mirar a Ash, se acostó mirando hacia el otro lado y cerró con fuerza los ojos— Buenas noches Ash.
—Buenas noches Misty.
