Disclaimer: todos los personajes pertenecen a J. K. Rowling

"Este fin participa en el reto Anual "Nuevo año, nuevas historias"'del foro La Sala de los Menesteres"

Personaje:Rubeus Hagrid

Palabra: Deber


El deber de un hermano

Cuando Albus Dumbledore lo mandó a negociar con los gigantes, no sabía que de ese viaje podría salir algo bueno. Después de la revuelta en la colonia de gigantes y que Golgomath usurpara el puesto de Karkus, Hagrid había pensado que no sebreviviría para contarlo. Se había preocupado enseguida por Olympe y habían escapado, intentando esconderse de los gigantes. Fue en medio de la huída cuando, al refugiarse en una cueva con otros gigantes, conoció a su medio hermano Grawp.

Desde que Hagrid se había encontrado a Grawp, supo que tenía que cuidarlo. ¿Qué su hermano media el doble que él y le sacaba moretones con solo tocarlo? Eso no le importaba al medio gigante. ¿ Qué Grawp tampoco quisiera irse con él y quería quedarse con los de su especie? A Hagrid no le pudo importar menos. Era su familia, y si algo había aprendido de su padre, era que la familia era lo principal, sin importar nada. Además, Grawp era su hermano pequeño, y él, como hermano mayor, tenía el deber de cuidarlo, asegurarse que no se lastimara, que no le faltara comida, en fin, cubrir todas sus necesidades.

Por supuesto que al momento de descubrir su parentesco, se sorprendió muchísimo, porque no pensaba que su madre hubiera tenido otro hijo. Después, al entender que Grawp también había sido abandonado por ella, se sintió identificado. El sabía lo que era estar solo, después de que sus padres murieran y lo expulsaran de Hogwarts, se había sentido abandonado por el mundo. El único que lo había apoyado era Albus Dumbledore, pero era su superior, lo que hacía las cosas diferentes. Ahora sabía que no estaba solo, todavía tenía familia y por nada en el mundo dejaría escapar esta oportunidad, aunque no sabía como hacer para llevarlo a Hogwarts.

Haggid, esto es una locuga —intentó persuadirlo Olympe cuando se enteró del plan de Hagrid, pero no tuvo éxito.

Hagrid estaba decidido a llevarse a su medio hermano y así lo haría, con ayuda de ella o sin. A regañadientes, Olympe accedió a ayudarlo a llevar al gigante hasta el colegio de magia, ayudando a Hagrid para pone hechizos de ocultación alrededor de ellos, pasando así desapercibidos a los ojos de los muggles y de magos también. Cuando faltaba ya poco para llegar, Olympe se cansó y se fue sin ni siquiera despedirse, Hagrid no tuvo tiempo de lamentarse, pues ahora tenía algo más importante que hacer. Tardando más de lo que esperaba, finalmente lograron llegar a las afueras del bosque, exhaustos después de tan largo viaje.

Se adentraron en el bosque y cuando logró encontrar un lugar lo bastante alejado de los senderos que podrían tomar los estudiantes, dejó a Grawp y, pidiéndole disculpas, lo amarró a un árbol.

—Lo siento, pero hay estudiantes por aquí, no puedo dejarte li... —pero un manotazo lo interrumpió.

El gigante no se veía para nada feliz, no quería estar amarrado a un árbol y probablemente pensaba que, a pesar de ser maltratado en la colonia de gigantes, al menos ahí era libre. Le llevó al guardabosques muchos días y muchos rasguños hacerle entender al gigante que no le haría daño, que solo intentaba protegerlo. Cuando finalmente lo logró, las cosas comenzaron a mejorar para ellos.

El siguiente gran reto, fue cuando decidió que necesitaría enseñarle a hablar. Sabía que, una vez que se hubiera civilizado, podría integrarse a la comunidad mágica sin problemas (o al menos eso esperaba) pero era necesario que aprendiera a comunicarse.

Resultó ser mucho más difícil de lo que pensaba. Grawp no parecía muy interesado en aprender y Hagrid tampoco era un buen maestro, además, con Umbridge de por medio, no podía ausentarse tanto como quisiera, no quería levantar sospechas y que lo alejaran de su medio hermano. Así que la cuestión era, ¿quién podría ayudarlo?

l principio pensó en Minerva, pero seguro que le daba un ataque al enterarse de que un gigante merodeaba por el bosque, así que pensó a los únicos amigos que tenía en el castillo. Harry Potter, Ron Weasley y Hermione Granger, sobre todo la última, podrían enseñarle a Grawp un par de cosas. Al fin que a ellos se les daba muy bien romper las reglas. Todo estaba resuelto, ellos lo ayudarían con su hermano.

No se atrevió a decirles la verdad desde el principio, pues recordaba cómo habían reaccionado al descubrir que tenía un huevo de dragón, aunque no podía negar que le habían ayudado con Norberto. Cuando finalmente les explicó todo, y a pesar de no estar convencidos al principio, Harry al final aceptó ayudarle y él se sintió mucho más tranquilo.

Sabía que tal vez les estaba pidiendo demasiado, eran solo niños después de todo, pero no sabía a quien más acudir. Seguro que ellos pudieran enseñarle mucho mejor que él y Grawp se convertiría en un gigante educado y con buenos modales en un santiamén. Solo esperaba que su hermano no se comiera a sus tres amigos o estaría en muchos problemas y lo castigaría de por vida.