Por Atta651
VUELTA A LA NORMALIDAD
Capítulo Once: Lamento.
Amon entró en lo oficina como un bólido, su cabello y ropas aún chorreando agua. Robin le seguía de cerca pero en lugar de continuar hasta donde Yamazaki se encontraba, se quedó con Doujima y Michael, en las estaciones. Por su parte, el Cazador se detuvo apenas frente a la mujer de cabello negro, sus ojos encendidos en furia, si bien el resto de su rostro no mostraba ninguna emoción. Hizo un movimiento súbito y extraño con el brazo, pero no hizo más nada.
"Nos engañaste." Prácticamente escupió. Michael tenía la impresión de que el movimiento que había hacho antes había tenido como objetivo atrapar a la mujer por la solapa, y si se detuvo, fue por la presencia de una durmiente Akira en sus piernas. "Todo este tiempo y no pudiste notar lo cerca que estaba."
A Yamazaki, seguro que en esos momentos le ayudaba no poder ver lo amenazante que lucía su interlocutor porque, contrario al resto de los presentes, no parecía intimidada. Por el contrario, una sonrisa burlona se dibujó en sus labios.
"Tsk, tsk" negó suavemente, cerrando los ojos. "Amon-san, ¿Estás dudando de mí nuevamente? Pensé que ya habíamos superado esa etapa. Por ahora, más bien deberías hablar con el niño."
El hombre la miró, destilando peligro. Crispó los puños con todas las intenciones de descargase allí mismo. Robin se llevó las manos a la boca y caminó unos pasos, para evitar que cometiera alguna tontería. Pero el líder de los Cazadores no es conocido por ataques emocionales, de modo que se relajó y le dio la espalda a Yamazaki.
"Vete inmediatamente y no vuelvas a pisar Raven's Flat o tú serás nuestro próximo blanco."
La Witch permaneció impasible por unos momentos, hasta que dejó escapar un suspiro. Acariciando el cabello de su hermana, fue la siguiente en hablar, todo intento de burla fuera de su voz.
"Ya, ya. Por supuesto que sabía que tu amiguito era uno de ellos, pero un trato es un trato. Hasta que mi hermana no regresara y mi madre no fuera destruida, ustedes no tendrían acceso a la información. Pero ya que estas estamos." Se detuvo unos momentos, para estudiar la reacción de su interlocutor. Luego, alzando los dedos conforme hablaba, continuó. "Dos en Japón, uno en América, uno en Australia y otro en Filipinas. Cinco en total y…" su tono cambió a uno mucho más parecido al de su madre. "si no quieres viajar a lo tonto asustando a cada Brujo que se cruce en tu camino, te aconsejo que no desprecies tan fácilmente nuestro trato."
El resto de la STN-J presente miró de un lado al otro cual si se tratara de un partido de tenis. Finalmente, Amon se retiró, su largo abrigo flotando detrás de él, sin decir una palabra más. Yamazaki volvió a sonreír con satisfacción, lo que le dio a Michael la idea de que la mujer no iría a ningún lado.
Habría sido imposible clasificar la caza de esa noche como un triunfo o una derrota. Por un lado, habían conseguido capturar a los mellizos Negura y a Akita, los secuaces de Oosugi que ahora estaban recluidos en celdas especiales, completamente aislados. Sin embargo, por el otro lado, su objetivo principal había conseguido escapar, dejando a una muy malherida Miho. Sakaki estaba con ella en el hospital, pero, si bien la estaba acompañando, el recuerdo de lo que había hacho pesaba demasiado sobre sus hombros.
Su Craft había despertado. El muchacho sabía que lo tenía dentro de sí, pero el que despertara siempre había sido una posibilidad remota. Después de todo, él era el más débil de los Cazadores. Miró sus manos con pesadez. Si Robin no hubiera intervenido, probablemente les habría matado a los tres, sin ningún miramiento. Cierto, la líder de la pandilla había logrado escapar pero lo había hecho terriblemente malherida. Los otros dos, estando algo más lejos, no habían recibido tanto daño, en parte también debido a que se había ensañado en la mujer. Ahora era sólo cuestión de que la STN-J decidiera que iba a ser de él. Ya era un Witch, sin lugar a dudas y, aunque le dieran la oportunidad, la posibilidad de pasar la Inquisición y continuar como Cazador se veía tan lejana como regresar el tiempo.
Miró de soslayo a la cama que estaba a su lado. No, en realidad, no lamentaba lo que había pasado, aún si eso lo convertía en el próximo blanco de la organización. Al menos, ella estaba a salvo. Cierto, quizá algo magullada, pero a salvo después de todo.
Alguien tocó suavemente la puerta y el muchacho se puso de pie para abrir.
"¿Cómo sigue?" preguntó Michael, ni bien entró a la habitación. Sakaki negó con la cabeza.
"El ataque fue más a su mente que a su cuerpo. Depende de ella recuperarse completamente."
El hacker asintió quedamente. De alguna forma, todos sabían que la psicometrista o había estado en su mejor forma desde que comenzaron con el caso, pero no dependía de él arrebatarle la esperanza a su compañero. La esperanza que él mismo deseaba mantener.
"¿Qué hay de ti?" preguntó luego de un momento de silencio.
"No tuve más que unos rasguños. Nada serio." Contestó el novato, automáticamente. Michael frunció el seño.
"Sabes que no me refería a eso." Replicó. Sakaki hizo un encogimiento de hombros.
"Eso es cuestión de lo que decidan ustedes." Respondió en un tono que rayaba la resignación pese a que intentaba imitar el tono sin emociones que comúnmente habían usado tanto Kali como Amon. "Michael, entiendo si deben cazarme. Soy un Witch ahora. Pero primero, quisiera tiempo para atrapar a la maldita bestia que le hizo esto."
El hacker no supo que decir para confortarlo, aunque sentía una imperiosa necesidad de hacerlo. Simplemente, no podía asegurarle que no irían tras él, puesto que de ellos no dependía. Era cierto que el jefe Kosaka era más flexible que Zaizen, pero seguía estando por debajo de SOLOMON.
"¿Vas a quedarte?" Sakaki asintió y Michael se puso de pie. "En ese caso o, me marcho. Cuídala bien."
Con una palmada en la espalda para el Cazador, el hacker abandonó la habitación del hospital, sintiéndose tan pesado como la fría lluvia que caía fuera del edificio. Sakaki tomó asiento en la misma silla que ocupara antes, acercándose uno de los recipientes de comida instantánea que había traído su amigo. Un suave gruñido se dejó escuchar por entre las sábanas que Karasuma ocupaba y el muchacho levantó la cabeza ligeramente.
La chica volvió a gruñir, conforme regresaba desde la cómoda inconsciencia a una realidad llena de dolor. Todo su cuerpo se quejaba cada vez que intentaba hacer algún movimiento, por lo que abandonó cualquier intento de cambiar de posición. Al abrir los ojos, se encontró con la cegadora blancura y el frío olor a detergente que la indicaron que se encontraba en un hospital. Sin embargo, no recordaba cómo había llegado hasta allí. Lo último que le venía a la mente era el terrible sufrimiento y odio que Oosugi traspasó a su cabeza.
"¿Karasuma-san?" preguntó suavemente una voz masculina.
La chica se sobresaltó. El vacio de emociones a su alrededor le habían hecho pensar que estaba completamente sola. Trató de mover la cabeza, pero su cuello protestó sonoramente, haciendo que un gruñido de dolor escapara sus persona pareció notar lo que ocurría, de forma que se levantó se su asiento y entró en el campo visual de la chica.
"¿Sakaki?" preguntó, al reconocerlo. "¿Qué ocurrió?"
"Saliste muy mal parada de la Caza de esta noche. Me alegra ver que te sientas mejor."
"¿Y Oosugi?"
El muchacho suspiró. Así era Karasuma y no había forma de cambiarla. Siempre pondría el trabajo o a sus compañeros por encima de su propia persona, muchas veces ocultando lo que realmente sentía.
"Escapó." Contestó al fin. "Pero conseguimos capturar a Akita y los Negura. Amon los va a interrogar y Michael sigue buscando información, de modo que esperamos que Oosugi no continúe mucho tiempo libre."
Hubo un momento de silencio, en el que Karasuma digería la información y trataba de compararla con sus propias memorias, fallando miserablemente. Un escalofrío recorrió su espalda cuando un lengüetazo de preocupación barrió sus sentidos. Sabía que no provenía de ella, de modo que suspiró con resignación al saber que s pequeño 'tiempo fuera' había terminado.
"Todos han venido a verte." Anunció Sakaki, luego de un rato. "Incluso Yamazaki, con esa hermana suya."
"¿Consiguió llegar?"
"Sí, Doujima-san no tuvo ningún problema en ese sentido."
La conversación volvió a decaer y Karasuma se cubrió con la mano los ojos, para escudarlos de la molesta luz blanca. Tenían un gran dolor de cabeza, pero comparado con lo que había sufrido a manos de la Witch, era bastante aliviado. La luz se apagó de improviso, un gesto que la chica agradeció enormemente.
"Karasuma-san" dijo nuevamente Sakaki.
La chica creía que se había marchado, así que se sorprendió de nueva cuenta. Cerró los ojos, tratando de sentirá algo, pero sólo consiguió sentir su propio torbellino de emociones, tan abandonadas usualmente.
"Karasuma-san" insistió el muchacho nuevamente, y la chica dejó escapar un gruñido para hacerle saber que escuchaba.
El Cazador dudó un poco. Parecía que, por primera vez, era capaz de notar que su compañera no se sentía bien y que deseaba descansar. Sin embargo, no quería dejar de escapar esa oportunidad, que no sabía si se volvería a repetir.
Inquietud por ella y por un motivo oculto, alivio de ver que se encontraba bien y dubitación por encontrar las palabras correctas. Todo eso llegó a Karasuma de golpe, cuando Sakaki tomó su mano. Pero había algo más debajo de todo ello, un sentimiento que no había registrado desde que fue obligada a abandonar la casa de su tía, al despertar su Craft. La mujer había entrado en pánico cuando su sobrina empezó a ver cosas que no se suponía que viera o que no podían ser reales.
Pero lo que estaba sintiendo no era miedo, muy por el contrario, Sakaki parecía tranquilizarse por el contacto.
"Por favor," finalmente se atrevió a decir el novato. "sé que tienes tus razones para hacerlo, pero no tienes que guardarte todo para ti sola. Nosotros.." el muchacho se detuvo unos momentos, tratando de encontrar las palabras para continuar. Apretó aún más la mano de Karasuma y la chica volvió a apreciar la misma emoción bailar por sus sentidos. "Tienes amigos, Karasuma-san y deberías aprovecharlos más."
Con un último apretón dejó ir su mano y se puso de pie, con intención de marcharse. Una memoria llegó a ella de repente.
"Me llamaste Miho." Dijo de pronto, causando que el novato se parara en seco.
"¿Eh?" fue su elocuente comentario, lo que no hizo sino causarle gracia a la muchacha.
"Esta noche, me llamaste por mi nombre." Repitió.
Un tinte rojizo apareció en las mejillas del Cazador, que pasó completamente desapercibido debido a la oscuridad de la habitación. Decidió no mencionar nada al respecto.
"Michael trajo algo para comer, por si la comida del hospital es tan mala como dicen."
Fue entonces cuando pudo dar con la respuesta que estaba eludiéndola. Sí, su tía había sentido miedo de ella cuando su Craft acababa de despertar y era incapaz de controlarlo o de saber lo que le ocurría. Pero también sabía que ella la quería. Su corazón se saltó un latido cuando reconoció que había sentido algo parecido provenir de ese apretón de manos.
"No me molesta." Dijo, siendo esta vez ella la que tenía un tinte rosado en el rostro. "Puedes llamarme así si lo deseas."
Sakaki sonrió y se dio la vuelta para tomar la mano que le ofrecían. Karasuma sintió nuevamente una onda de emociones invadir sus sentidos. Si eran suyas o no, en esos momentos no tenía importancia. Especialmente cuando el muchacho se atrevió hablar.
"Tú también, puedes llamarme Haruto."
Continuará
XXXXXX
