Miro con interés la foto que reposaba sobre el escritorio. Parecía algo vieja, estaba algo arrugada y descolorida. Con cuidado y esfuerzo, tomo el portarretratos. La foto mostraba a dos pequeños abrazándose por los hombros. Uno era delgaducho y pequeño, con unos curiosos lentes fondo de botella. El otro niño era robustito y más alto que el otro, parecía algo imponente y claramente era que de seguro tomaba las decisiones. El sonido de la puerta abriéndose lo tomo de sorpresa, y torpemente dejo el retrato sobre el escritorio nuevamente.
-Bienvenido a Ever After High- dijo alguien a sus espaldas. El chico se mostró para ver a un señor robusto e imponente parado en la puerta. Se acercó y le tendió la mano. El joven sonrío de lado y levantó su mano derecha con burla.
Para John Garfio, ser hijo del temible capitán Garfio tenía sus ventajas y desventajas. Ventajas: podía hacer sentir a las personas incomodas en este tipo de situaciones que él encontraba bastante divertidas, pues él era demasiado sarcástico. La gente se sentía intimidada por su garfio y no se metían con el, temían que los rebanara. Mas entre las desventajas estaba que le costaba algo de trabajo vestirse cada mañana, y bañarse era tardado en especial con la mata de cabello que tenía. En fin, el chico era un caso algo especial.
El director se removió incomodo ante el y, disculpándose en murmullos, lo guió fuera de la oficina. Para finalizar todo el proceso de inscripción, el director le hizo firmar el reglamento y le dio una hoja con sus horarios y su número de habitación. John asintió y se dirigió a su habitación
-Oh disculpe...Umm joven Garfio, sus pertenencias ya han sido llevadas a su habitación- le dijo la secretaria tímidamente. El joven le dio una sonrisa que hizo colorar las mejillas de la dama.
Mientras caminaba por los pasillos rumbo a su habitación, John comenzó a pensar en cómo sería su estancia en Ever After High, si lograría a acoplarse al sistema, si le iría bien socialmente, si realmente podría adaptarse...
John Garfio era alto y esbelto. Tenía un gran cuerpo y su musculatura no era ni exagerada ni deprimente. Sus ojos verdes miraban sarcásticamente a cualquiera que se le pusiera enfrente. Su pelo negro normalmente revuelto era endemoniadamente sexy. Y su famosa sonrisa... La que hacía a cualquier chica suspirar. Era muy atractivo, más la gente se sentía intimidada ante él y a veces no se tomaban la molestia de conocerlo realmente. No era del todo bueno socializando...
Pensó en la chica del cabello rosa, que mona. John sonrío para sus adentros.
Tal vez su estadía en Ever After High no sería tan mala.
