Detective Conan y todos sus personajes son propiedad exclusiva de su autor, Aoyama Goushou. Los personajes extras, son sólo para complementar la historia y facilitar su entendimiento.

Tomando las Riendas de Nuestro Destino

Por Saori Kudo

Capítulo 12: Ellos, ustedes, nosotros, tú y yo (Primera Parte).

Tomo ni mita ano keshiki wo
Wasurete shimawanaiyouni
Kioku no pazuru wo atsumete

Para no olvidarme

De aquel paisaje que vimos juntos

Junto las piezas de mi memoria

Una pareja se veía caminando de la mano tranquilamente por la orilla de la playa. Venían desde la parte privada de la playa, donde una casa enorme de dos plantas destacaba entre las demás. Habían llegado hacía dos días, pero aquella era la primera vez que salían de la casa. La chica tenía el cabello castaño largo cubierto por sombrero veraniego blanco, ojos azules, su tronco estaba cubierto por un vestido banco y sus pies con sandalias del mismo color. El acompañante un poco más alto que ella, usaba pantalones hasta las rodillas y una camisa delgada, dejando su cabello corto castaño y sus ojos azules particularmente electrizantes sin cubrir.

No habían hablado, pero se miraban constantemente y estrechaban más sus manos. Después de un rato, ya al llegar al roquerío que daba por finalizada la playa, ella lo miró. Coincidieron en el mirar, y ella lo desvió rápidamente. Se sonrojó en exceso y él sonrió. La atrajo para hacia sí para abrazarla por atrás y dejar su cabeza en el hombro de ella. El corazón de la chica bombeó más rápido, pero volvió a relajarse al ver el tranquilo mar de Izu. Sonrió aún avergonzada y movió su cabeza hacia él.

-¿Qué sucede, Ran?-Preguntó el chico mirándola fijamente.

-Yo…sólo quería decirte…-Balbuceó la chica.-Nada Shinichi, no es nada.

-Dímelo.-Urgió Shinichi deteniendo el paso de ambos.

-Quería agradecerte, por decirme la verdad. Aunque creas que haya sido muy tarde, te agradezco que hayas creído en mí.-Dijo Ran bajando la mirada sonrojándose más si era posible.-Y también por preocuparte de mí antes…y estos días.

-Nunca dejará de ser así, Ran.-Dijo Shinichi sonriendo con malicia.-Obviamente va a mejorar mucho si te quitas el vestido como hace dos días.

-¡Shinichi!-Ran se tapó la cara con su cabello.-Yo…nunca había hecho eso, lo sabes y…

-Fue fantástico.-Le interrumpió el chico con sinceridad.

-Yo… ¿seguro que fue tu primera vez?-Ran se dio vuelta decidida a mirarlo a la cara.

-Ran, he sido todo tiempo un niño…

-¿Y cuando volvías a tu cuerpo? Puedes haberte ido antes y perdido por allí…

-Ran.-Volvió a interrumpir el chico con seriedad.-No me daba tiempo de nada y sabes perfectamente que no haría algo así.

-Era sólo una pregunta.-Dijo Ran a la defensiva, pero más alegre.- ¿Qué harás ahora?

-¿Ahora? Responder a todo lo que venga.-Suspiró Shinichi.-No sé cuando vuelva a ser Conan, porque el antídoto no era permanente. No sé que hará la Organización, cuanto avanzará Haibara….no me queda más que esperar.

-Cuenta conmigo.-Dijo Ran acariciando su mejilla.-Lo que decidas, te apoyaré.

Shinichi sonrió y se inclinó hacia ella. Le parecía que Ran fuese una muñeca de cristal y no podía tratarla con mucha fuerza, pero los besos con esa tranquilidad eran los mejores.

-Ran…

-¿Shin?-Dijo Ran todavía en las nubes.

-¿Qué le dijiste a tu padre?

-Nada. Sonoko lo llamó diciendo que yo con "Conan" y con ella que nos iríamos a un centro de esquí.-Dijo Ran con algo de culpabilidad.-Ojala mi madre me haga caso y vaya a verlo estos días.

-Seguro irá.-Dijo Shinichi confiado.- ¿Volvamos?

-Te has vuelto un pervertido, ¿sabías?-Dijo Ran al sentir una corriente eléctrica por su médula espinal.

-¿No recuerdas el Carpe Diem?-Preguntó Shinichi. Ran negó.-"Aprovecha el día, vive el instante".

-Ah, y tú ahora eres poeta, ¿no?-Dijo Ran dándole la mano a Shinichi y caminando de vuelta.

Pretendía ser una vuelta tranquila, con alguno que otro beso, pero Shinichi tomó a Ran de la cintura y la llevó al mar. La dejó caer al mar y terminó siendo empujado por ella. Iban a llegar a casa un poco más tarde, un poco más mojados y…un poco más apasionados.

-Shinichi…bájame.-

-No quiero.-

-No podré abrir bien la puerta.-

-No necesitamos abrirla.-

Shinichi y Ran estaban frente al "221-B". Ran todavía estaba en brazos del detective y se encontraba con la necesidad despertarse de su sueño de princesa. El detective, a regañadientes, la bajó para que pudiese abrir la puerta. Una vez logrado el objetivo, entraron y Ran fue a paso rápido por un pasillo oscuro hasta perderse.

Shinichi, en cambio, entró y examino meticulosamente el lugar. Era un tamaño un poco más pequeño que el que ocupaban arriba de la Agencia de Detectives Mouri. El departamento estaba separado por el mismo pasillo por el cual Ran había desaparecido y sin la costumbre de su querido Japón, pasaban con el calzado por el alfombrado suelo. Por un lado había una cómoda sala de estar con tres sillones, mesa de centro y un arrimo al lado de la puerta. Frente a la sala, un comedor para seis personas de madera, ideal para las tres agentes, el detective inglés y los dos niños. Se internó en el pasillo y viró hacia donde supuso que estaba Ran, por la luz. Era la cocina. Sonrió al darse cuenta que a la karateka siempre le gustarían las cocinas pequeñas, que le permitieran hacer de todo a la vez. Era bastante hiperactiva en ese sentido. Estaba preparando dos cafés, con una sonrisa y muy concentrada.

La dejó un rato y decidió abrir la puerta que estaba diagonal a la cocina. Prendió la luz y comprendió que era una habitación. Específicamente, la habitación de Arthur. Consistía en una cama de plaza y media, un velador a su lado, un enorme armario y un escritorio. Al parecer, todavía no se consideraba muy fanático de alguna cosa, porque no tenía nada pegado en las paredes. O era simplemente porque Ran no se lo permitía. Vio marcos con fotos en el escritorio, así que se dejó llevar nuevamente por su curiosidad y se acercó a el. Había cuatro fotos en sus respectivos marcos. La primera, mostraba a Arthur de unos cuatro años. Estaba sentado en el piso jugando muy concentrado con dos robots. De seguro terminaron hechos trizas debido a los múltiples daños que ya tenían. En la otra foto, Arthur tendría seis años y estaba en un estadio. Shinichi reconoció el lugar como Londres, por lo que no le extrañó que llevara el uniforme del Manchester United y una pelota en su brazo izquierdo. En la tercera, Arthur no era muy distinto al que conoció hace un tiempo atrás. Sonrió con la misma confianza que tenía su hijo en aquella foto donde estaba disfrazado de Sherlock Holmes. También estaban en Londres, y se veía claramente que estaba al lado de un letrero que rezaba "Baker Street".

La cuarta y última foto, estaba algo apartada de las demás. Era un lugar al que le otorgaba mayor importancia. Se sentó en la cama de su hijo y cogió la foto. Al instante, su respiración se cortó, su mirada brilló y se amplió, su corazón comenzó a latir mucho más rápido. Era una foto de Ran después de haber dado a luz. Estaba semi-recostada en una cama. Su rostro se veía agotado, volviendo a su palidez normal, perlado en sudor, pero con una sonrisa "de Ángel". Tenía la mirada inclinada hacia sus brazos, donde un pequeño bulto vestido de azul marino estaba acunado. Era muy pequeño, y su rostro estaba enrojecido. Al parecer, no le gustaba mucho el gorrito y dejaba ver un pequeño mechón oscuro muy delgado. Dormía aferrado al meñique de su madre, sin saber que ella nunca querría dejarlo ir.

Ran, que se había guiado por la luz del cuarto, entró a la habitación. Vio sobre el hombro del detective lo que él estaba viendo y sonrió con ternura al recordar ese momento. Se sentó al lado de Shinichi y pudo ver la sonrisa melancólica que éste expresaba sin quitarle los ojos de encima. De tal forma que vio perfectamente como una lágrima caía de su ojo derecho y llegaba al marco.

-Shinichi…-Susurró su nombre con lentitud.

-Lo siento. De veras que lo siento mucho. De todas las maneras posibles, ésta es la que menos me hubiese gustado dejarte sola.-Dijo Shinichi cerrando los ojos.

Ran cambió su expresión a temor. Shinichi dejó el cuadro en el escritorio y se dejó caer acostado en la cama, ahora con sus manos tapando su cara con desesperación. No le gustaba sentirse así, definitivamente. No le gustaba sentirse atrapado, sin respuesta, compungido. No le gustaba saber que había hecho algo mal. No le gustaba saber que había hecho muchas cosas mal. No le gustaba ver que les había fallado a sus cercanos. Recuperar su cuerpo y memoria le hizo ver que no todo lo que había hecho y planeado estuvo bien. Si hubiese sido así, Ran no tendría que exponerse con Arthur en el FBI. Habría podido sacarla de alguna forma de todo ese embrollo. Pero si se decía a sí mismo la verdad, si hiciese todas las cosas bien no habría seguido a Vodka en Tropical Land, y no hubiese perdido tanto tiempo de su vida. Quizás, sería detective, con Ran a su lado y con una familia normal. Aunque como le dijo Kaito cuando empezaron a ser amigos, "No estamos destinados a tener una vida normal".

-No estamos enojados contigo.-Dijo suavemente Ran a su oído mientras le acariciaba el pelo.

-Por lo menos sé que él no lo hará nunca. Tú deberías. A veces pienso que sería mejor si me despreciaras, pero no lo haces. Tal vez deberías intentarlo.-Volvió a mirar a Ran a la cara.

-¿A qué viene eso de Arthur?-Preguntó Ran recostando su cabeza en el pecho de Shinichi sin dejar de mirarlo.

-Lo sé por muchas cosas, Ran. Yo pasé lo mismo. Estuve bastante tiempo sin mi padre, aunque fue por mi propia voluntad. Y sabes perfectamente que nunca pude molestarme con él. Sabía que tanto él como yo estábamos haciendo lo correcto, que si nos forzábamos mutuamente, seríamos felices. Aunque estuve toda mi infancia con él.-Dijo Shinichi con sencillez.-Pero también lo sé por otra cosa: él es muy inteligente. Lo supe con sólo ver su actitud. Créeme, él no me va odiar porque él si que sabe más de lo que piensa. Y como todo ser humano, se da cuenta con sus errores. De hecho, se va dando cuenta él solo de eso. Al darse cuenta, corrige mentalmente su error y lo vuelve aplicar, resultando victorioso y más inteligente de lo que ya era.

-Tú siempre tan observador, detective.-Sonrió Ran.

-Es mi hijo, no me conformaré con saludarlo. Me siento orgulloso de cómo es, aún siendo que lo conozco poco. Lo has criado muy bien. Con o sin ayuda, lo has hecho muy bien, Ran.-Dijo Shinichi siendo ahora él quien acariciara el rostro de Ran.

-Tú lo has hecho mejor en una hora.-Dijo Ran con modestia.- ¿Qué te parece si nos tomamos un café antes de que tenga que ir a ver lo de Matsuda?

Shinichi sólo asintió y los levantó a los dos. Se fueron a la cocina y Ran comenzó a sacar las tazas, y azúcar. Sonreía como niña y fue cuando sintió la mirada penetrante de Shinichi sobre ella. Lo miró y vio que estaba muy cerca de él. El detective lo había hecho a propósito para ponerla nerviosa. Respiró profundamente para aparentar tranquilidad y lo enfrentó con la mirada.

-¿Algo que quieras decirme, señor detective maniático de los misterios?-Preguntó con una falsa confianza.

-Te amo.-Dijo Shinichi con firmeza y seriedad.

Everlanting Luv
Ima wa mada ienaikeredo
Kimi dake wo aishiteru

Amor Eterno

Aunque no puedo decirlo ahora

Sólo a ti te amo

Ahora fue el turno de Ran de cortar su respiración. Shinichi le decía la verdad. Su mirada azul electrizante no temblaba. Su pecho subía y bajaba con normalidad debido al desplazamiento de su diafragma. Decidió dejar un rato las tazas por si le daba un soponcio y arremetía con ellas en el camino. Shinichi tomó su actitud como una sorpresa. A él siempre había costado decir cosas sentimentales. Las únicas veces que le había dicho a Ran algún tipo de declaración, había sido porque en aquellos momentos no sabía como tratar con ella. Lo acorralaba a preguntas, le hacía ver cosas que como Conan no podía ver, cosas que ni al pequeño de gafas le comentaba. Ella se mostraba desprotegida y desesperanzada de él, por lo que la única forma de ver su cara tranquila, sorprendida y sonrojada era revelarle parte de lo que sentía. Aunque después de Londres, a él le costó mucho mirar a la cara de Ran, porque se convertía en un tomate humano ante el recuerdo de su pequeño arrebato. De ahí, sólo pudo volver a confesarse cuando le dijo lo de Conan. Y de toda esa semana, a ese momento. Comprendía que fuese raro, pero por fin pudo decir claramente lo que sentía, sin nada interrumpiendo ni el tiempo en contra.

La abrazó. Sus brazos parecieron convertirse en ramas largas que rodearon el tronco de Ran para demostrarle lo recientemente dicho. Aspiró su aroma, sin ninguna alteración desde que la conoció de pequeño. Con su mano rodeó la orilla de su oreja para quitarle el mechón de cabello y tomar su mejilla. Mientras ella se paró un poco en puntillas, Shinichi sonrió al ver que ambos humedecían sus labios. La besó. Y esperaba que con eso no quedara ninguna duda.

-¿Por qué?-Preguntó Ran en un suspiro por incorporar oxígeno en su sangre.

-Porque cada día confirmo más lo que siento.-Dijo Shinichi al entender perfectamente que Ran hubiese dicho ¿Por qué ahora?-Después de todo, aquella vez que perdiste la memoria, yo te dije que te amaba, sólo que lo tomaste de otra forma.

-Ha sido un gran avance para ti.-Dijo Ran apoyando su cabeza en el pecho del detective brevemente.-Trabajaremos para que lo digas más, siempre y cuando lo sientas.

-Está bien.-Dijo Shinichi indicándole las tazas.- ¿Café a la orden?

Ran sonrió con calidez y retomó su trabajo de servir café. Agregó los granos de café a cada taza, agua y dejó la cantidad de azúcar a gusto de cada uno. Aunque sabía que él preferiría sin azúcar. Siempre había pensado, al igual que Holmes, que mientras menos consumiera de alimentos, pensaría mejor y más rápido. Sonrió más. Le agradaba mirarlo a la cara y saber que no olvidaba ningún detalle de su loco fanatismo por Sherlock Holmes. Gracias a eso, ella había podido librarse de varias.

-Ya estás soñando despierta, Ran.-Se burló el detective soplando su café.- ¿No será mejor que te recuestes un rato?

-No. Sólo estaba pensando.-Dijo Ran como niña pequeña.-Me ha hecho muy feliz que Arthur te conociera. Lo deseaba desde que supo todo sobre ti.-Se encogió de hombros.-Supongo que fue uno de los principales personajes que me obligaron a no ser tan rencorosa contigo.

-Te digo, será una gran persona.-Dijo orgulloso el detective de kanto.- ¿No tiene gusto por algo especial?

-Bueno, lee bastante. Está muy adelantado en eso.-Dijo Ran frunciendo el ceño levemente.-Aunque también le guste Sherlock Holmes, no quiero que sea tan maniático como uno que yo me sé. Bastante responsabilidad tiene tu padre en eso. A veces pienso que pasan demasiados tiempos juntos. Porque si no es conmigo, es con tu padre o con Henry. Pero, no, nada especial. Como va a una escuela distinta a Henry, se desarrolla como niño normal. Pero si está con Henry, parece otro superdotado más.

-Quizás sea detective…-Dijo Shinichi burlándose de la cara de Ran.

-¡No! Se lo prohibí, hasta por lo menos los dieciocho años.-Dijo Ran ofuscada.-No quiero que arriesgue su vida antes de tiempo.

-¿Y qué te dijo él?

-"¿Y si mi cerebro me lo pide a gritos?" -Repitió Ran con sorna.-No, si al final, le gusta lograr lo que quiere, no se puede quedar quieto, igual que tú.

-Pues yo creo que se debe a que sacó lo terco de su madre.-Se defendió Shinichi encogiéndose de hombros.-De cualquier manera, hoy hay muchas más opciones de futuro. Si es inteligente le lloverán ofertas.

-Sólo quiere crecer jugando con sus amigos y con nosotros. Quiere que estemos juntos los tres.-Dijo Ran sonrojándose.-No se preocupa de eso ahora. Se preocupará cuando empiece a querer independizarse de nosotros.

-Yo también…

-¿Eh?

-Yo también quiero que estemos los tres juntos.-Completó Shinichi dando otro sorbo a su café.-Ahora y después de que terminemos con esto.-Fue su turno de sonrojarse.-Pero también lo hago por nosotros, no sólo porque Arthur tenga que crecer con su familia.

Eso es mejor verlo después, le hubiese gustado decir a Ran. Pero realmente quería estar así con Shinichi, y con Arthur. Su vida había vuelto a cambiar radicalmente en dos semanas, desde que llegó a Tokio. Sentía por un lado que estaba viviendo lo que hubiese pasado si él hubiese recuperado su cuerpo hace diez años y ella no se hubiese ido a Estados Unidos. Sentía que ese tiempo no correspondía a ese día, por eso se criticaba, y de igual forma dejaba volar sus sentimientos, como lo había hecho toda su vida, desde que descubrió en Nueva York que le gustaba Shinichi.

-No es de ti pensar de forma tan colectiva, Shinichi.-Dijo Ran tomando un poco de su taza.- ¿Qué te hizo pensar en algo juntos?

-El que dejara que todo esto pasara.-Respondió el detective mirando a un punto fijo.-Si nunca te hubiese dicho algo, por mínimo que sea sobre mis sentimientos y todo lo que vino después, podría haberte alejado a ti y a todos lo que ahora ves a nuestro alrededor de la Organización. En serio, que hubiese podido. Pero, después de todo no pasó eso. No siempre las cosas que el hombre llama sentimientos salen como uno quieren. Para mí como detective, el amor es algo irracional y egoísta, que busca siempre la satisfacción de fines propios, quita de tu mente todo lo racional y tangible con tal de que desvíes tu atención hacia ellos.

-¿Estás diciendo que no estarías aquí si no hubiera nacido Arthur, ni yo involucrado en el FBI, ni nada que hubiese pasado después de que me contaras toda la verdad?-Preguntó Ran algo dolida por la declaración.

-Siempre te he dicho que es mejor que me odies, incluso puede que tengas razón sobre lo que me acabas de decir. Podría quedar como tu amigo que te mintió y jugó con tus sentimientos y te dejó. Tarde o temprano te hubieses olvidado de mí, por las personas se olvidan, Ran, aunque jures no hacerlo. Yo hubiese hecho lo mismo por mi lado, no necesariamente saliendo con otras mujeres, en la soledad donde mi cerebro sólo se concentrase en los casos. Sabrías de mí si ves las noticias policiales de Japón, y yo me encargaría de no buscarte.

Ran dejó su taza en la máquina lavaplatos y caminó hacia ventana de la misma cocina que daba hacia el exterior. Sus ojos le estaban escociendo un poco y no quería ponerse a llorar. No. No quería. No por los comentarios de Shinichi, donde utilizaba un tono carente de emoción, sin dejar de mirar un punto de la pared formado por millones de átomos. Como si no le importase la reacción de ella, como si estuviese dirigiéndose a cualquier delincuente. Pero dolía tanto. Para Ran en ése momento, Shinichi era un hombre que estaba haciéndose cargo de sus problemas por deber, no por querer.

-¿Cómo puedes decir que sientes algo por mí, y al rato decirme todo eso?-Murmuró la karateca sintiendo que el aire le faltaba por contener el llanto.

-Porque son las cosas que siento y pienso, Ran.-Dijo Shinichi de un momento a otro en su oído.-Me he acostumbrado a mirar toda mi vida como el detective solitario, objetivo, frío y calculador. Pero contigo Ran, es imposible. No quiero pensar en ti, en Arthur, en mis amigos, como un detective. Quiero pensar en ustedes como un simple humano. Por eso he cambiado, por eso quiero estar con ustedes. He aprendido a ser detective sólo cuando se requiere. Me prometí a mí mismo, que volvería por ti, que cuando resolviera este enorme caso, estaríamos juntos. Ahora te lo prometo a ti, Ran realmente ahora debes creerme.

Everlasting Luv
Subete no nazo wo toki akashite
Kimi to zutto irareruyouni
Tsunaida sono te wo hanasanaikara

Amor Eterno

Una vez que haya resuelto todos los casos

Podré estar siempre junto a ti

Porque no soltaré nuestras manos

Ran se dio vuelta y bruscamente besó a Shinichi. Era uno de sus besos exigentes, en los que se debía seguir el ritmo. Pero Shinichi notó lo salado de su boca a pesar de haber consumido azúcar con el café. La abrazó, con todo el cariño posible y le respondió, pero bajando poco a poco el ritmo hasta llegar a los habituales besos tiernos de Ran. Aun así, por su propia inconciencia o por asegurarse de no recibir ningún golpe, la dejó entre la pared y él. Para su sorpresa, no quedaban rastros de lágrimas.

-Para que lo recuerdes y no se te vuelva a olvidar.-Dijo Shinichi suavemente respirando el mismo aire que Ran.-No quiero una Irene Adler para este Sherlock Holmes, quiero una Ran Mouri para este Shinichi Kudo.

-Tú y tu maldito don de la palabra.-Dijo Ran suspirando con tranquilidad.-No me vuelvas a dar esos sustos. Me das a creer que todo esto fue un gran error.

-No, Ran. Ahora que lo tengo, no quiero dejarlo. Si quieres olvida lo último que te he dicho. En serio, no hago esto por obligación. Relájate.

-Claro, dime eso cuando estamos en el FBI.-Se burló la karateka.-Y para que tú recuerdes que mientras tú eres Sherlock Holmes, yo soy toda una Irene Adler en lo mío. No eres el único que tiene que hacer esto.

-Lo sé, lo sé.-Dijo Shinichi dándole un beso en la mejilla.-Pero por algo también soy terco para mis fines, Ran. Ya veré como sacarte del peligro.

-Shinichi, si haces algo así…

-Te protegeré, Ran. Pase lo que pase.-Interrumpió Shinichi besándola de lleno.

Everlanting Luv
Kuroi yami ga osottekitemo
Donna tokidatte kimi wo mamorukara

Amor Eterno

Aunque nos invada la tenebrosa oscuridad

Pase lo que pase te protegeré

Ran prefirió cortar la discusión, porque estaban a punto de volver a lo mismo. Ella se enojaría con él y la podría alejar. Después de todo, comprendía a esa olla a presión que era la cabeza de Shinichi. Todos sabían que desfallecía por él y cada vez que habían podido conversar, besarse o acostarse lo había confirmado con gusto. No podía pedirle que dejara de hacer lo que le gustaba hacer, porque hasta ella misma le gustaba verlo así. Al parecer, Shinichi tenía bastante razón sobre el amor egoísta, pero para ella, era un egoísmo compartido.

-Lamento ser un desastre de persona.-Susurró Shinichi.

Ran le quitó importancia con la mano. Miró el reloj de pared que tenía en la cocina y vio que estaba a punto de hacerse tarde. Cortó el beso y miró a Shinichi con culpabilidad por tener que dejarlo. Al parecer, el detective todavía estaba por otra constelación y para volverlo a la realidad, le apretó juguetonamente la nariz. Shinichi reclamó, pero vio el reloj que apuntaba su novio y suspiró como forma de resignación.

-Llamaré a Kazuha y a Aoko para que me vengan a buscar. Siempre son las últimas en llegar.-Dijo Ran tomando el teléfono de la cocina.-Y la que se cansa más soy yo.

Shinichi dejó a Ran alejarse de la cocina y de él. Cerró los ojos para escuchar claramente los pasos de su médico particular y sonrió melancólicamente. Era tan única. ¿Cómo podía haberla olvidado? Su subconsciente la recordaba, en sus sueños. Ella era por la que tenía que terminar con todo eso.

Yume no naka de kimi ni sasayaita
Itsuka kanarazu mukae ni yukuyo
Everlanting Luv

En mis sueños, te susurré

Que algún día definitivamente volvería por ti

Amor Eterno

XXX

Shinichi y Heiji vieron como las tres agentes del FBI subían al ascensor para ir a atender el caso de Matsuda. A penas se cerraron las puertas, tomaron sus móviles y enviaron un mensaje a Kaito y Shiho. Esperaron cinco minutos y aparecieron ambos con Hakuba cerrando la marcha. Los cinco mostraron su móvil con el mismo mensaje; completamente distinto al que habían recibido los otros agentes sobre la cancelación de la reunión.

"Hay reunión. No digan, ni gesticulen nada. Sólo si reciben esto, pueden venir. Disimulen como si no hubiese reunión. Akai"

-Bueno, supongo que todo está dicho.-Bostezó Kaito.-A mí la verdad, me da pereza ir.

Y había sido un gran problema. A Hakuba le costó convencer a Kaito de ir. El mago realmente no quería ir, pero debido a los básicos argumentos otorgados por el detective inglés, y la mirada imperativa de Shiho, logró convencerse a sí mismo a regañadientes. El problema había sido Heiji y Shinichi, pero sabían que no era coincidencia que las chicas tuvieran que salir y ellos reunión a escondidas.

-¿Qué te pasa, Heiji?-Preguntó Shinichi viendo la mirada reflexiva del moreno.

-Kazuha estaba rara…cuando llegó después de mí.-Dijo Heiji lentamente.-La habían llamado por teléfono móvil y se quedó abajo. Llegó y evitaba mirarme todo el rato. Es sospechoso.

-Te pasas demasiadas películas. Deben haberla llamado por lo de Matsuda.-Dijo Shiho objetivamente.

El moreno se encogió de hombros a la vez que tocaban la puerta del departamento de Ran. Se asustaron y pensaron inmediatamente en la posibilidad del pronto regreso de las chicas. Shinichi miró por la puerta hacia el otro lado y vio que eran Arthur y Henry. Les abrió y descubrió que no estaban sorprendidos por la presencia de tanta gente en un mismo lugar.

-Sabemos que tienen reunión con James Black. Venimos de ahí.-Dijo Arthur dejando un cuaderno en su espalda.-Es mejor que vayan luego.

-¿Y ustedes que harán?-Preguntó Shinichi al ver su propia mirada en Arthur.

-Nos quedamos aquí.

Los cinco adultos se miraron con la misma idea en la cabeza. No podrían explicar su ausencia si ellos se quedaban allí. Sin embargo, Shiho ofreció su departamento para dejar a los chicos ahí, mientras ellos asistían a la famosa reunión. Los niños no rechazaron la idea, y fueron guiados por la bioquímica con tranquilidad. Cuando ella volvió, Hakuba fue el que tuvo que guiar a los japoneses hacia lo que supuso era el lugar de reunión. Afortunadamente no se equivocó, ya que Jodie estaba fuera de la puerta de una sala de brazos cruzados.

Pasaron hacia dentro de la sala y se dieron cuenta de que era similar a cualquier departamento común. Akai y James Black estaban rodeando una gran mesa redonda donde había seis puestos más para ellos y Jodie. Sin esperar invitación alguna, se sentaron. Aunque Kaito se vio obligado por Shiho, ya que miraba a la silla como su fuese a salir alguna cadena y grilletes que lo amarraran.

-No te va a pasar nada, Kuroba.-Dijo James Black leyendo su pensamiento.-Mientras más rápido empecemos, más rápido terminaremos.

"Malditas reuniones". A veces, Kaito se cuestionaba seriamente a sí mismo si había sido lo correcto trabajar con el FBI. Si no hubiese sido por Shinichi (antes de que éste perdiera la memoria) y Heiji, estaría viajando por todo el mundo trabajando para él solo. Pero como había decidido participar, se vio en la obligación de mantenerse en Japón.

-¿Cómo se han sentido?-Preguntó James Black.

-Perfectamente. ¡Ah, casi se me olvidaba! Gracias por decirme que Aoko estaba aquí. Supongo que no lo consideraron de gran importancia para mí, pero ya está hecho.-Dijo Kaito evidentemente molesto.

Sintió la conocida mano de Shiho sobre la de él y la vio negando suavemente con la cabeza. Suspiró profundamente con rabia.-Lo siento. Me ahogan estos lugares tan cerrados.

-En vista de que nos citaron a escondidas, es mejor que sea algo rápido y claro.-Dijo Shinichi mirando a Akai.

-Consideramos que ustedes son parte fundamental de la destrucción de la organización. Han estado en esto desde antes del noventa y ocho por ciento de los agentes y han aportado gran parte de la información de los integrantes en sí. Sin embargo, me gustaría que esto fuese transparente entre nosotros. Eso va exclusivamente para Kudo y Akai.

-No sé a qué se refieren.-Se defendió Akai.

-¿A quienes se les ocurrió devolver a Kir a escondidas y dar a Shu por muerto?-Preguntó Jodie irónica.

-Nos ha aventajado bastante. Y hemos adelantado sus pasos. Gracias a eso no se dieron a la fuga de Japón, ¿no? Si lo hubiésemos hecho de otra forma, no hubiese funcionado.-Dijo Shinichi sin alterarse ante la acusación.

-Si hubiese vivido en Tokio, lo hubiese sabido.-Dijo Heiji.

-Si hubiese sido amigo de Kudo en ese entonces, lo hubiese sabido.-Dijo Kaito.

-Yo no estoy tan involucrado para saber eso.-Dijo Hakuba sin ofenderse.

-Yo estoy de acuerdo. Se evitarían muchos malentendidos si se contaran todo.-Dijo Shiho evitando mirar a Akai.

-No se hará si no es necesario. Ellos están de acuerdo porque quieren asegurar a sus cercanos de la forma que consideren más convenientes.-Decidió Akai en tono irreprochable.

James no aludió a nada, ya que había terminado en acuerdo a lo dicho por Akai. Carraspeó y abrió su carpeta para sacar siete copias de un archivo. La entregó y dejó un minuto para que reaccionaran. El primero en hacerlo fue Heiji, encolerizado. El director del FBI ya se había esperado eso.

-¿Cómo es eso de que Kazuha se infiltró en la organización?-Preguntó Heiji poniéndose de pie, enojado.

-Hattori, siéntate.-Dijo Shinichi sin desviar la mirada del archivo.-Veremos esto punto a punto. Tranquilo.

Heiji se sentó nuevamente en su silla cruzado de brazos. Kaito no se molestaba leer la carpeta, tenía la mirada fija en la nerviosa Jodie. Shiho y Hakuba leían con distinto interés, pero la científica miraba reprobatoriamente a Heiji.

-Bien. No se sabe nada sobre el Jefe de la Organización. Eso va a variar según cuantos miembros con nombre de alcohol atrapemos.-Dijo Shinichi en su pose de máxima concentración.

-¿Han sabido que tipo de persona es Snake en la Organización? No tiene nombre de alcohol, pero se ha confirmado su participación con Gin.-Dijo Kaito serio.

-No se ha sabido el por qué, pero sabemos que tiene contactos directos. El que tú o Kudo se hayan encontrado con contactos tan privados como Gin, Vodka o Snake, da a recalcar la importancia de los delitos.-Dijo James Black.

-¿Cuáles han sido sus últimos movimientos?-Preguntó Shinichi.

-El cobarde de Gin tiene demasiado miedo para salir. No ha dado señales en los últimos tres años, pero sabemos que sigue, porque ha hecho bastante alboroto entre las sombras. Vodka sigue pegado a él y, casi lo atrapan tres veces.-Dijo Akai.

-¿Una vez por año, no?-Preguntó Shinichi mostrando su sonrisa confiada.

-Exacto. En cuanto a Snake, el último vistazo que se dio de él fue en Las Vegas, Nevada. Hay un par de agentes que lo están siguiendo, pero no han podido comunicarse para no ser descubiertos.

-¿Qué te parece eso, Kaito?-Preguntó Heiji con la misma expresión de Shinichi.

-Muy buena noticia, Heiji, muy buena.-Sonrió el mago.

"No saben temerle al peligro", pensaron Jodie y Shiho.

-Por otro lado, lo de Kazuha…supuse que algo así pasaría si tú la entrenabas, Akai.-Dijo Shinichi.-De la misma manera que supongo que ya no está metida en eso.

-Terminó hace tres años. Era la que más convenía que hiciese el papel.-Dijo Shuichi Akai.-Teníamos pocas mujeres, Aoko era conocida en la policía y Ran estaba ligada por Vermouth.

-Aún así, ella no tenía que ir. Ahora debe estar fichada.-Dijo Heiji retomando su enojo.

-Ella se ofreció. Y a cambio, sólo nos pidió una protección extra para Henry.-Dijo Akai sin alterarse.-Si te consuela algo, su entrenamiento le sirvió bastante. Y como no tuvo que inmiscuirse tanto entre ellos, no ha tenido problemas con su trabajo como abogada.

-¿No han querido atacarla?-Repitió Shinichi desconcertado.

-No. Ella para mayor seguridad, cambió su aspecto y profesión. Además, contactaba con el estúpido de Vodka, así que no la descubrieron.-Explicó Jodie bajando el perfil al asunto.

-¿Y la dejaron ir así nada más?-Preguntó Kaito incrédulo.

-Realizamos la misma actuación que cuando Camel y Shu supuestamente murieron.-Dijo la agente del FBI.-Aunque, ahora ellos mismos vieron el cadáver de la réplica de Kazuha. Agradezcan a la morgue y al laboratorio forense.

-¿Ves? Kazuha salió mejor parado que todos.-Calmó Shinichi a su amigo. Rápidamente volvió la vista al informe.-Lamentablemente, según lo que veo, Rena Mizunashi tuvo que escapar de ellos y volver a la CIA.

-Claro, me viste revivir, pero no viste lo que pasó cuando la quisieron matar por no hacer su trabajo.-Dijo Akai.-Me encargué yo mismo de ayudarle. Ahora la máxima seguridad de la CIA la resguarda.

-Pero sirvió de algo el lapso entre tú "muerte" y la huída de Kir.-Se consoló el detective de kanto.-Le dieron demasiada confianza.

-Sí, gracias a eso podemos seguir y capturar a algún miembro.-Dijo James Black.-Pero lo obviamente extraño es que no han cambiado las medidas de seguridad para los de más bajo rango. Aunque, parecen CIA en cuanto a información de los líderes: una gran muralla.

-Chianti y Korn…él murió.-Leyó Shinichi.- ¿Por qué no sale nada más que eso?

-Eso deben preguntárselo a sus novias. En tres días, Korn llevará muerto tres años.-Dijo Akai.-Supongo que lo miraran desde otra perspectiva.

Kaito, Shinichi y Heiji se miraron extrañados. Ya habían nombrado demasiadas veces cosas relacionadas a tres años. Era muy sospechoso. Shiho todavía estaba con la cabeza baja leyendo el informe, pero atenta a lo que decían los demás.

-Tomoaki me dijo que tenían un ordenador que recuperaron de la Organización. ¿Puedo ir a buscarlo?-Preguntó Shiho

-Si no tiene nada más que agregar, puede ir.-Dijo James Black atento a sus movimientos.

-Todo lo que sabía se lo conté a Araide. De modo que ustedes ya lo saben.-Respondió Shiho.-Le haré llegar los informes de laboratorio a tiempo.

La bioquímica se levantó y fue detenida por Kaito y Shinichi. Vio la misma mirada de apoyo y tranquilidad que querían demostrar a su mano. Les sonrió levemente y soltó sus dos manos con suavidad. Salió y dejó la sala inmersa en el silencio.

-Procuren no invitarla más a este tipo de reuniones.-Dijo Hakuba seriamente, dando a entender que no había otra opción.

-Sí, todavía le afecta escuchar de ellos.-Apoyó Kaito.

-Está bien. Terminaremos lo general con el detective Hakuba. Cabe repetirte lo agradecidos que estamos de tu participación en esto, y necesitamos que nos ayudes nuevamente.-Dijo el Jefe del departamento.

-¿Qué tengo que hacer?-Preguntó sin chistar el inglés.

-Necesitamos que vayas mañana a Londres. Se ha visto a Bourbon por ahí. Pero sólo tienes que investigar. Ya saber, hacer lo tuyo. Sabemos que le darás una gran competencia.-Dijo James.

-Dile que su amigo Akai le manda saludos, si te enfrentas a él.-Dijo con sarcasmo Akai.

-Bien. Parto mañana a primera hora.-Dijo Hakuba levantándose.-Entonces, prepararé mis cosas.

-Lamentamos hacerte viajar tanto.-Se disculpó Jodie.

-No importa. Creo que me servirá.-Dijo Hakuba inclinándose como un caballero.-Buenas noches.

Hakuba se fue a paso elegante de la sala. Se despidió con un gesto de los chicos y se escuchó la puerta cerrándose. Mientras todos miraban a Hakuba irse, Shinichi quedó pensativo. Más que de costumbre.

-¿Okiya es tan ejemplar que no puede ser apresado?

-Ya sabes cual es su fuerte, niño. Es parte importante de todo lo intelectual. Y si para los asesinos es difícil inculparlos, imagínate para él.-Dijo Akai molesto de repente.-Vaya imbécil.

-Bourbon todavía tiene que seguir a Haibara. ¿Qué hará en Londres?-Se preguntó Kaito.

-La madre de "Haibara" era inglesa. No sé, puede que sí tenga algún familiar vivo.-Dijo Shinichi casi con la misma expresión que el mago.-Pero, no creo que enviar a Hakuba en busca del captor de Haibara sea lo más certero ni objetivo.

-¿Por qué?-Preguntó Jodie.

-Hakuba y Shi fueron novios, antes de que ella saliera conmigo.-Explicó Kaito masajeándose las sienes.

-En serio. No sé si vienen por líos amorosos o por motivos profesionales.-Dijo Akai irónico.

-Una cosa lleva a la otra.-Se burló de lado Heiji.

-Tengo una última pregunta. ¿De qué va Vermouth?-Preguntó Shinichi.

-Esa manzana podrida, ni en la organización deben saber qué piensa.-Escupió Jodie.-Hace lo que quiere y es la más escurridiza de todos.

-¿Alguna otra pregunta?-

-¿Puedo tomarme un baño de burbujas con las más bellas mujeres del estado?-Dijo Kaito con una sonrisa maliciosa.

-Claro. Llama al fono porno y cancela la cuenta.-Dijo Jodie a la defensiva.

-Bueno. Es lo más importante. Lo demás lo sabrán por ustedes mismos.

-Mañana viajaré a Las Vegas.-Dijo Kaito.-Volveré en dos días. No haré nada más que observar. Tampoco me inmiscuiré en el trabajo de los agentes. Quiero saber por mis propios métodos que anda haciendo Snake.

-Si Aoko te deja, no veo por qué no.-Se burló Jodie.

-Ja. Ja. Lo tendré en cuenta.-Le devolvió el mago.

-Yo me quedaré aquí, para investigar por Kudo. Está amarrado hasta nuevo aviso.-Dijo Heiji palmeando el hombro de su amigo con si de verdad lo lamentara.-Está a prueba por el antídoto y la cirugía que le hicieron hace poco.

-Pero, estratégicamente estoy bastante activo.-Apuntó Shinichi sin que dejasen pasar la idea.

-Estratégica y afectivamente estás bastante activo.-Soltó Kaito con ansias de venganza.

-Kaito, anda a pedirle permiso a Aoko mejor.-Dijo Shinichi con leves manchas rojas en sus mejillas.-De cualquier manera, se nota que han tratado de mantener lo más oculto posible. Pero no sabemos hasta cuando serán capaces de hacerlo. Creo que no será mucho. Tienen que andar con cuidado. Vodka está saliendo para ver cuantos agentes están tras la organización.

-¿Qué? ¿Cómo sabes eso?-Preguntó Jodie.

-Ellos han sacado cabeza tres veces, una por año. Vodka siempre anda junto a Gin y éste anda más escondido que el mismo Jefe de la Organización. Doy por firmado que esta parte del FBI es invisible para los demás, por lo que ahora ellos son los más interesados en saber sobre el enemigo. Se están arriesgando demasiado. No diré que es porque han disminuido o porque planean dominar públicamente, o algo así. Pero, es una perfecta oportunidad para atacar. Obviamente si no hay algo oculto.

Jodie, James y Shuichi se miraron entre ellos. Fue un gesto de inquisición mutua mezclada con curiosidad. Los otros tres de inmediato lo notaron. Repararon en la indecisión de James Black. Seguramente, de contarles algo. Kaito ya bastante harto de los policías, como lo había estado toda su vida desde que murió su padre, dejó de lado su característica mirada maliciosa y compuso una mueca de completo disgusto.

-Si no quieres que te oculten algo, no les ocultes nada.-Dijo Shuichi Akai claramente molesto.-Con Jodie con suerte sabemos que los chicos descubrieron algo severo.

"Te lo diremos después, papá", le resonó a Heiji en la cabeza. Se seguro ya habían conversado los minis con James. Y como eran hijos de sus padres, de seguro habían descubierto algo muy interesante.

-Preferimos que ellos no los expliquen.-Dijo Shinichi poniéndose de pie.-Cualquier cosa les avisamos.

Kaito salió tras Shinichi como si fuese el mejor chocolate del mundo. El detective lo miró molesto ante su evidente incomodidad y el mago sólo se encogió de hombros. Heiji salió de los últimos, igual o más molesto que Kaito y resopló con rabia. Al parecer, era un virus porque Shinichi también frunció el ceño ante la posición de sus amigos.

-Piensa que sólo supiste que se infiltró en la Organización. No has sabido ningún detalle de eso u otra cosa que Kazuha haya hecho en tu ausencia.-Dijo el detective a Heiji con seriedad.-Y tú, Kaito, piensa que no tenías ninguna relación con Aoko que los obligara a informarte sobre ello, y piensa que tú aceptarse ayudar y ser ayudado.

-¿No creen que deberíamos hablar con sus hijos?-Dijo Kaito ignorando el comentario de su amigo.-Por lo menos ellos serán sinceros.

-Tienes razón, hay algo que me dio mala espina de todo esto.-Dijo Heiji optando por lo mismo que el mago.

-Si quieren, lo ignoran. Pero después, no se sulfuren.-Dijo Shinichi dolido.-Ahora vamos a buscarlos y por último nos damos una vuelta.

XXX

Cuando llegaron al departamento de Shiho, encontraron a sus hijos en la misma posición que la científica los había dejado. Ambos sentados en un sillón individual, leyendo muy concentrados lo que tenían entre sus piernas. Mientras Henry leía una revista científica que le había dado Shiho, Arthur revisaba unos apuntes de una libreta gris. Cuando entraron, demoraron un poco de tiempo en reparar en su presencia, pero dejaron de inmediato sus textos.

-Hola papá.-Dijo Arthur acercándose a darle un abrazo.- ¿Cómo les fue?

Aún sin estar acostumbrado al cariño de padre e hijo, Shinichi le devolvió el abrazo con cariño. Escuchó, sin embargo, a Henry que saludaba de la misma forma Heiji y el moreno se mostraba más incómodo que él. Entre los dos detectives tuvieron que silenciar con la más dura de las miradas a Kaito, que había notado todo y les sonreía con malicia.

-Nos fue bien. Pero, nos faltó una parte. Necesitamos que nos expliquen lo que han investigado. Si no, James Black no nos contará todo por la conveniencia del país.

Los niños se miraron con impresión. Bajaron sus miradas con pena, con verdadera e inocente pena. Comprendieron entonces los adultos, que los chicos no podían decir nada. Su descubrimiento era tan importante que era peligroso. Y el trío también sintió pena: sólo eran niños que se veían en una contradicción de decir algo o no.

-Mierda, por qué es tan difícil.-Murmuró Kaito enojado cruzándose de brazos.-Al fin y al cabo no van a ser tan transparentes en nuestro propio bando.

-¡No se moleste, tío Kaito!-Saltó Henry con los ojos brillosos.

-¡Les contaremos igual!-Dijo Arthur a la defensiva.-Ya les habíamos dicho que lo haríamos, y no somos mentirosos.

-Henry, escucha. ¿A quién le contaron esto?-Preguntó Heiji tomando por los hombros a su hijo.

-Sólo a James Black-Respondió el mini Hattori.-Fue muy chocante para él. Ni siquiera a Akai le dijo la verdad completa.

-¿Ni siquiera a Akai?-Se sorprendió Shinichi.

-No, sólo le dijo que era grave.-Dijo Arthur.-Creo que llamó al Director General del FBI para tener una reunión de emergencia.

-Ya me harté de tanto secretito en el mismo bando.-Dijo Kaito perdiendo su amplia paciencia.-Quiero saber que pasó aquí.

-¡Kuroba!-Le gritaron Shinichi y Heiji al mago, ante la mirada temerosa de sus hijos.

Kaito se dejó caer en el sillón al lado de donde había estado Arthur, culpable. Antes de pedirles perdón a los niños por su extraña actitud, sintió algo que le incomodó en el trasero. Se sostuvo con una mano mientras que con la otra sacaba lo que era el cuaderno de apuntes de Arthur.

-Lo siento.-Dijo el mago entregando el objeto a su dueño.-No suelo reaccionar así.

-No, si es comprensible. Si no hubiese sido porque nos atrevimos a pedir permiso, estaríamos igual que tú.-Dijo Arthur sabiamente.-Mejor siéntense. Nosotros iremos a buscar algo de tomar para que se relajen, y les contaremos.

Los chicos desaparecieron hacia la cocina que ni la misma Shiho había usado aún. Los dos detectives se sentaron igual de cansados que el mago. Y era más porque se sentían viejos al lado de sus hijos, aunque todavía ninguno llegara a los treinta.

-Se parece a Ran.-Dijo Shinichi sonriendo de pronto.-Ella haría lo mismo: nos calmaría un poco y buscaría algo para aclarar la situación.

-Baboso, deja de pensar en tu mujer.-Dijo Kaito retomando su actitud maliciosa.

-No es mi culpa que la abstinencia te haga mal.-Contraatacó Shinichi.

-No sé a qué te refieres…

-No, Kudo tiene razón.-Dijo Heiji.-Poco antes de que terminaras con Shiho andabas algo molesto. Ahora lo estás mucho más. Podríamos decir que la abstinencia te transforma en un mal genio.

-Detectives incompetentes.-Dijo el mago ofendido.-No necesito de sexo para vivir.

-Si no fuese porque te conocemos, no lo diríamos.-Dijo Shinichi divertido.

-Pues, hagamos un desafío.-Dijo Heiji con confianza.-No aguantas sin sexo demasiado tiempo.

-Pero cuanto.-Dijo Shinichi recordando.- ¿Cuánto tiempo ha estado sin sexo?

-Dos semanas. Estoy seguro que no pasa de dos semanas.-Decidió el moreno.

-¿Dos semanas? Está bien, déjenme decirles que ya he ganado.-Dijo Kaito sonriendo con mucha confianza en sí mismo.

-No contaría con ello…-Murmuró Heiji.

-¡Se ven más relajados!-Dijo Henry apareciendo con su amigo y cinco vasos llenos de Cola.

A Heiji le hubiese gustado decirle a su hijo que a veces fastidiar a alguien era muy divertido. Pero prefirió guardarse el comentario para no corromper a los niños antes de tiempo. Los niños dejaron la bandeja con vasos en el centro de mesa y buscaron en el bolso de Arthur un portátil. En silencio, Arthur encendió el aparato mientras Henry ocupaba una postura formal, tal como lo había hecho frente a James Black.

-Bueno, cabe decir que estamos rompiendo las reglas.-Dijo Henry nervioso.-Pero aceptamos las consecuencias, después de todo sólo somos niños, no afectará en nuestro futuro laboral. Esto sólo fue escuchado por James Black, de modo que si él decide contarles, tienen que parecer impresionados. Igual ustedes se pueden sorprender, pero no nos exijan tanto.

-Cuando mi mamá viajó a Japón, hace ya más de dos semanas, le pedimos permiso a James Black para revisar los archivos.-Dijo Arthur.-Esto se debió a que habíamos visto clandestinamente todo lo que el FBI hizo en Japón contigo para atrapar la Organización. Nos parecieron sospechosas algunas cosas que pasaron aquí y pensamos que podría haber algo más oculto en el FBI y ellos no se habían dado cuenta.

-Primero. Cuando Akai volvió al FBI, después de hacerse el muerto en Japón.-Siguió Arthur, enumerando con su mano.-Todos los informes trataban de que los posibles miembros se estaban moviendo al otro lado de Japón, fuese cual fuese el lugar. Al tener acceso a los documentos, supimos que tres cuartos de esos sospechosos fueron encontrados muertos. Ese cuarto de personas que quedó con vida, se fue de Japón y eran exclusivamente los que tenían nombre de alcohol.

-Entiendo.-Dijo Heiji sin perder detalle.-Sus dudas cayeron en que eran vigilados permanentemente por agentes de FBI y aún así fueron asesinados frente a sus ciegos ojos. Eso daría a pensar que algún infiltrado de los hombres de negro estuviese en el FBI. Uno o más, porque sería más fácil con cómplices.

-Exacto.-Asintió Henry.-Lo más curioso de todo, es que sus informes forenses confirmaban muerte por un sin fin de causas naturales, pero ninguno que recurriera a homicidio. Paros cardiacos, cáncer, epilepsia, apoplejía, etc. He comprobado mediante unas preguntas al doctor Araide y a tía Shiho, que al nivel de la OMS (Organización Mundial de la Salud), este tipo de muertes es producido por algo que se padece por un tiempo. Ante esto, no se podía decir que los habían envenenado. Y como fueron distintos tipos de muerte pero casi al mismo tiempo entre ellos, nos acordamos de ti, tío Shinichi.

-Ya veo. Se les ocurrió que estos infiltrados les dieron alguna droga que si ha logrado matar, sin dejar rastros, pero con distintas formas de muerte.-Dijo Shinichi pensativo.-La verdad, de ellos no me sorprende nada, y si pudieron eliminar a Shiho con tanta facilidad era porque tenían otra carta bajo la manga. Así que en vez de eliminar la información de Shiho, simulan hacerlo y perfeccionan la idea. Aunque no hay pruebas de ello…

-De hecho papá.-Dijo Arthur sonriendo al saber algo que su padre no.-Los agentes que atacaron en la última misión directa, rescataron un ordenador que se presume tiene esos y otros datos. El doctor Araide le preguntaría a tía Shiho por si hubiese alguna forma de descifrar el código. Los informáticos no han querido hacer nada por el momento, porque sólo ofrece dos oportunidades y tiene muchos caracteres para descubrirlo tan rápido.

-Eso es raro.-Opinó Kaito.-Shi ya dijo todo lo que conocía de ellos. No deberían molestarla más.

-Tengo entendido que ella se ofreció.-Volvió a interrumpir Arthur sin poder contenerse ante tanta información. Colocó un dedo en su boca para recordar.-Sí, le llamaba la atención.

-Después, hablaré con ella personalmente.-Dijo Heiji aguantando las ganas de insultar a la científica.-Continúen.

-Quedamos en lo de las muertes múltiples.-Dijo Henry.-Como dijo papá, todo implicaría infiltrados y cómplices. Vimos los archivos e informes de los agentes que vigilaban a los posibles miembros. Entiendan archivo como su historial de vida e informes como sus investigaciones de casos. Sin embargo, no encontramos nada de extraño en ellos.

-Y ahí fue cuando Akai nos dijo lo fácil que era cambiar datos, sobre todo si tú mismo los proporcionas.-Dijo Arthur.-Por lo que le dijimos a James Black que debía investigarlos con sus cercanos de máxima confianza, de los cuales supiera que no lo traicionarían.

-Exacto. Eso fue todo lo que le dijimos a James Black.-Corroboró Arthur con una sonrisa traviesa.

-Entonces permítanme cambiar la pregunta, ¿qué fue lo que no le dijeron a Black?-Preguntó Shinichi con seriedad.

Kaito y Heiji lo miraron con inquisición. Y era porque no habían visto al igual que Shinichi las constantes miradas cómplices entre los niños. La diversión que mostraban al hablar de Akai, y el tono que tenían al concluir con lo dicho. Eso no era todo, estaba seguro. Y ya tenía bastantes sospechas que estaba a punto de comprobar.

-Hay cosas que no puedo pasar por alto.-Comenzó a hablar el detective de kanto.-Ustedes han querido destacar inconscientemente que eso ha sido sólo lo que James Black se enteró. Personalmente creo que es suficiente para alterar al Jefe del FBI, pero es insuficiente para mí. Digamos que soy muy detallista. Lo otro que me llamó la atención es Akai. Conozco muy bien a ese tipo y sé que no se conformará con lo que le dijeron por encima. Lo último que pensaría de él es que le dio el cambio de actitud. Eso sería como pensar que dejará de vestir de negro.

-Nosotros dijimos que James le dijo. Akai no necesitaba saberlo, porque lo había descubierto con nosotros.-Explicó Arthur maravillado con la sabiduría de su padre.

-Entonces, los que partimos mal somos nosotros.-Dijo Kaito cruzando los brazos tras su cabeza sin señal de arrepentimiento. Los dos detectives hicieron lo mismo, pero de un modo menos obvio. Considerarían ese tipo de información privilegiada una forma de dar un gran golpe a la organización. Lamentablemente no era algo para divulgar, tendrían que convencer a todo el resto de los agentes de los caminos que ellos tomarían. De eso, Akai tendría que tomar mucha importancia.

-La decisión de no decirles todo a las autoridades, fue meramente nuestra.-Dijo Henry.-Y fue por una razón sencilla: hay uno de los sospechosos que queremos vigilar personalmente, porque había estado involucrado con un cercano nuestro y porque simplemente nos cae mal. Lo sé, es subjetivo, pero es necesario.

-¿Quién es ése sospechoso?-Preguntó Kaito a los niños.

Arthur volvió su atención al portátil y terminó girando la pantalla hacia los adultos. Los tres tuvieron que inclinarse un poco para poder ver con mejor nitidez y se sorprendieron en el acto. Ante sus ojos había una foto de archivo que mostraba a un hombre alto, de aspecto formal, ancho de espaldas, tez blanca, cabello negro, ojos grises y nariz recta. Su nombre estaba sobre la foto, sin embargo fue duro creer eso.-Una de las personas que estaban en eso, fue Richard Green. Apenas lo supimos, quisimos alertar a tía Aoko, pero Akai nos contó que habían cortado y que se veían rodeadas por ustedes. De ese modo, sentíamos que estaban más protegidas.

-Ya sé que los puede impresionar mucho.-Dijo Henry mirando las todavía absortas miradas de los tres adultos.-Pero cuando él estuvo en la persecución a posibles miembros, su compañero y él supuestamente fueron atacados y dejados inconscientes. Primero, los de la organización nunca dejan inconcientes, y si es así es para llevarte y matarte bien. Y segundo, el compañero terminó con serio daño cerebral que lo incapacitó para el trabajo como agente, hasta hace siete años estaba en coma, pero falleció. En cambio, Richard sólo tuvo una herida superficial en la nuca, de la que rápidamente se recuperó. Discúlpennos, pero no creemos que sea una coincidencia, ni suerte.

Se miraron entre ellos, o más bien los detectives miraron a Kaito y se miraron entre ellos para calmar al mago que se le fue toda la alegría. Agachó la cabeza y apretó los puños muy fuerte, hasta dejarlos blancos. Su respiración se aceleró cinco veces más rápida y perdió cualquier brillo en su rostro.

-Cálmate, Kaito. No hagas ni digas ninguna estupidez. Su deducción es válida, pero todavía no han comprobado nada. Hay que investigar más y obviamente tú no puedes hacerlo.-Dijo Shinichi levantándose de su silla y tomándolo de los hombros.-Kaito…hay cientos de agentes que pueden ser espías en el FBI, Richard es sólo uno. Recuerda que debes ir a Las Vegas a seguir a Snake. ¡Focalízate en eso!

El mago parecía haber entrado en una crisis interna. Miraba fijamente un punto mientras se mordía el labio interior. Sentía unas enormes ganas de salir corriendo y matar a golpes a Richard. Lo haría en cualquier momento. Shinichi lo notó y lo obligó a concentrar su mirada en la de él. Se había dado cuenta que lo chocante de verse cara a cara y encontrarse con sí mismos físicamente, los hacía reaccionar rápidamente. Por eso, cuando ambas miradas azules chocaron, Kaito dio un salto y fue a golpear la puerta principal del departamento.

Cuando sintió realmente su piel a punto de rasgarse y dejar salir sangre de ella, se detuvo. Volteó y miró a los niños con súplica, como pidiéndoles que negaran lo recién dicho. Estaba bastante harto de no poder mantener su cara de póquer a la vista de los demás, porque lamentablemente ese día, todo lo relacionado con Aoko lo estaba rodeando como si el destino quisiese burlarse de él y decirle que ése era su castigo por todo lo que había hecho de incorrecto.

-¿Hola? ¿Jii? Necesitamos que vengas urgente al departamento "233B". Es por Kaito. Gracias. Te esperamos.-Dijo rápidamente Heiji por el teléfono del hotel antes de cortar y asentir a Shinichi.

-No sabes cuanto nos gustaría que fuese mentira, tío Kaito. Pero…-Dudó Arthur de seguir dando información por el estado de su mago favorito.

-¿Han encontrado algo definitivo?-Preguntó Shinichi racionalizando completamente todo que suponía el tema.

-No podemos decir que es definitivo, pero nos llevó a decidir investigarlo cuando llegase de Japón.-Dijo su hijo al fin.-Aquella vez, en Japón, no ha sido la única vez que Richard ha salido airoso de los combates y sus compañeros asesinados, siendo estos pilares importantes de las misiones.

-No está con tía Aoko, es lo bueno. No se dejará rodear por él, estoy seguro. Así que tienen que confiar en que ella es capaz de protegerse por sí misma.-Dijo Henry cerrando el portátil con pena.-Ella ya ha sufrido mucho, creo que merece luchar independientemente, aunque con ustedes rodeándola.

-¿A qué te refieres con que ha sufrido mucho?-Preguntó Kaito saliendo apenas de su sumisión.

-No sólo te perdió a ti como amigo y primer amor.-Dijo el ojiverde.-Aquí nosotros vimos como la organización volvía a quitarle la alegría.

Antes de que Kaito pudiese preguntar algo más, el timbre sonó nuevamente. Heiji abrió y el viejo Jii entró como si estuviese en una persecución. Se detuvo frente al mago y lo examinó con preocupación.

-¿Qué es lo que sucede, señorito Kaito?-Preguntó el anciano.

-Kaito necesita concentrarse en otra cosa que no sean los agentes del FBI.-Explicó Shinichi como si fuese lo más común.-Mañana se irá a Las Vegas a vigilar a Snake y estoy seguro que irá con usted. Podemos darle quince minutos para que lo enfoque bien y lo encontremos en recepción.

Jii asintió aumentando la preocupación en su rostro. Cada padre tomó a su hijo de la mano y se despidieron con una leve inclinación del anciano ayudante de Kid el Ladrón. Cuando quedaron los dos solos, mago y asistente se miraron con pena. Kaito tapó su rostro con las manos y tomó profundas bocanadas de aire.

-Aoko…está en más problemas de los que creía.-Dijo Kaito más tranquilo al quitar sus manos de su rostro.-No puedo dejarla aquí mientras vamos a Las Vegas.

-Tampoco es seguro que la lleve con usted, señor. –Dijo Jii tomando asiento frente al mago.-Si me permite recordarle, estará su enemigo Snake allí, y si la señorita Aoko va con usted, puede ser el nuevo blanco para atacarlo y amenazarlo como Kaito Kuroba y Kid el Ladrón.

-Sí…tienes razón, pero no puedo dejarla más sola.

-No estará sola, señor. Estoy seguro que sus amigos no dejarán de protegerla en su ausencia.-Dijo con seguridad Jii alivianando poco a poco las dudas de Kaito.-Y según he escuchado hoy de otras bocas, la señorita Aoko es muy hábil para defenderse sola.

Kaito se dejó de balancear en la silla y sonrió con agradecimiento. En menos de dos minutos, Jii había vuelto a tranquilizarlo con cosas que el hubiese pensado que serían distintas de no haber sido Aoko la causante de su desesperación. Heiji y Shinichi puede que hayan tratado con lo mismo, pero Jii había aprendido muy bien que tono de voz usar para convencer a Kaito. Para él, Jii era su maestro en las sombras y que simulaba ser un ayudante. Instaló con gran permanencia su cara de póquer, y Jii supo que ahora sí que comenzaba la hora de entrar en acción.

-En ese caso, Jii, vamos a hablar de nuestra nueva situación a la americana…

XXX

Una disco. Mucha gente en un lugar de espacio reducido donde sabía que ordenados no alcanzarían todos. No sabía como había llegado ahí, o mejor dicho, no sabía como se había dejado convencer de estar allí. Esperaba que los dos estafadores que habían sabido engañarla llegaran luego, porque era la única patética que estaba sola, sentada en el bar, bebiendo sidra, con una cara de aburrimiento increíble. No era su noche.

"Quizás no puedas pasarla bien otra vez. Tienes que aprovechar que has sido tu propia conejilla de indias y salir así. Estaremos nosotros dos para protegerte", le había dicho un chico alto y moreno.

"Viniendo de ti, desde lo de conejilla ya se había puesto interesante", apoyó su compañero de sonrisa maliciosa. "Vamos, Haibara…digo, Shiho, sólo para probar si eres buena para estos antros. No te volveremos a mencionar esto si no te gusta".

Le terminaron diciendo técnicamente que era una rata de laboratorio que desde que había probado un nuevo prototipo con duración indefinida, se había escondido de todo el mundo, sobre todo de Conan. Tiempo antes, eso no le hubiese importado en lo absoluto, pero como se había dejado llevar varias veces por las locuras del trío de amigos, se ofendió rápidamente.

"Está bien. Sólo está vez. Pero tengo que ir a otro lado, así que me juntaré con ustedes en la disco".

Y ahí estaba. Miraba a todos lados seguidamente porque no podía evitar en pensar en la presencia de Gin cuando el humo de cualquier cigarrillo le llegaba a sus fosas nasales. Esos dos eran tan insensibles, que no pensaron en que alguien pudiese reconocerla. El único que lo habría hecho hubiese sido Kudo, pero estaba sin memoria y ella no se había molestado en recordarle que era Shiho Miyano.

-¿Qué hace alguien como tú, en un lugar como éste?-

La bioquímica volteó rápidamente la cabeza. Un hombre de más o menos su misma edad real estaba a su lado. Al igual que ella, no poseía todos los rasgos orientales necesarios para parecer completamente japonés. Vestía ropa informal, pero muy bien ordenada. Su cabello era castaño claro bien cortado, sus ojos del mismo color y una sonrisa confiada. Tenía una forma de pararse muy poco común, como si fuese un caballero. Pero para Shiho, los caballeros habían desaparecido en la misma Edad Media.

-¿A qué vino eso de "alguien como yo"?-Le devolvió el saludo de manera especial, pretendiendo ignorarlo.

-No eres de las que vienen seguido para acá. Incluso, podría decir que es tu primera vez en una disco.-Shiho lo miró con inquisición.-Traes contigo un bolso muy grande. Por lo general, las chicas vienen con bolsos minúsculos que no les incomoden al bailar o conversar. No vienes por total gusto, porque has tenido todo este tiempo los labios fruncidos mirando tu vaso con desánimo. Le has hecho el favor a alguien, porque miras a todos lados y miras tu reloj de pulsera con exasperación al tener que estar rodeado de desconocidos. Y crees que soy un acosador profesional.-El atractivo desconocido le sonrió con una disculpa.-Porque piensas que para saber todo esto debo haberte observado mucho tiempo.

"Bingo" Pero había sido lo más divertido que le había pasado desde que llegó a aquél antro. No le dio ninguna mirada de impresión por sus descubrimientos, pero le sonrió levemente y el tipo se sentó en uno de los asientos vacíos al lado de ella, con su sonrisa de victoria. Pidió un simple refresco y le dio el primer trago en silencio, sin dejar de observarla.

-¿Dañaron tu orgullo y por eso estás aquí?-Preguntó el castaño con familiaridad.

-Podría decirse que sí. Saben que no soy muy dada a salir a estos lugares y sociabilizar con la gente.-Le respondió Shiho bebiendo otro trago.

-Los amigos son especialistas en eso. Lo que nunca se esperan es cualquier tipo de venganza. Yo te puedo dar consejos.-Detuvo su charla ante la mirada profunda de la chica.- ¿Qué?

-¿Qué lugares frecuentas? He visto tu cara en algún lado.-Dijo Shiho analizando detalladamente a su compañero de copas.

-¿Esa es tu forma de justificar el que me mires tanto?

Shiho sintió parte de su sangre concentrarse en sus mejillas. El chico sonrió sin dejar escapar ninguna risa. Sabía que eso era completamente falso, porque en realidad se le hacía conocido su rostro. Si sabía que era guapo, bien, pero que no anduviese poniendo en los demás sus palabras.

-Me parece justo que me cuentes algo de ti. Yo lo haría, pero ya te has molestado en hacer una serie de deducciones…-

Dejó la frase en aire al ver a Heiji y Kaito llegando a la disco y atrayendo muchas miradas femeninas. Levantó el brazo y lo sacudió lo suficiente para que los chicos la vieran y fueran hacia ella. Su rostro mostró verdadero asombro cuando Kaito saludó al desconocido con una sonrisa burlona, pero como si se conociesen de toda la vida. Heiji hizo lo mismo, pero le aclaró algunas dudas.

-Menos mal que se encontraron, hubiese sido lioso juntarnos entre tanta gente.-Dijo el moreno indicando a la cantidad de gente del lugar.-Y dime Hakuba, ¿cómo supiste que Shiho venía con nosotros?

Los dos aludidos se miraron con interrogación, pero una luz les apareció en la cabeza. Hakuba. Shiho lo reconoció inmediatamente. Era detective, como Heiji y Shinichi, que había participado con ellos en algunos casos forzosos. Y era el Hakuba del cual Kaito se burlaba siempre cuando salía victorioso de sus robos como Kid el Ladrón.

-Únicamente, porque sólo a ustedes se les ocurre dejar llegar sola a una mujer hermosa no acostumbrada a estos lugares. Es muy de famosos egocéntricos.-Respondió Hakuba recuperándose de la impresión.-Una de las razones por las que creería que no eres Kid, es porque no cuidas a esta joya.

-Gracias por aclararme la idea de que te acercaste a ella para hacerte el lindo, Hakuba.-Dijo Heiji sonriendo maliciosamente.

-Y para que lo sepas, cuidamos muy bien de esta joya. Solamente la sacamos a pasear aprovechando de que nos encontraríamos contigo.-Dijo Kaito con la misma sonrisa que Heiji pero más pronunciada.-No te aproveches de ella.

-Bendita sea yo entre muchos hombres, sobre todo cuando me tratan como objeto. Muy romántico.-Dijo Shiho mostrando su descontento.

Kaito y Heiji se deshicieron en disculpas ante Shiho. La chica dejaba de enojarse a cada intento de los chicos, pero tenía dignidad. Había estado, técnicamente y prácticamente coqueteando con otro de los detectives más conocidos de Japón. Y en ese caso especial, de Inglaterra. Lo miró y se volvió a sonrojar por encontrárselo mirándola fijamente. Si como completos desconocidos se habían sentido muy cómodos, cómo sería después, aislando a sus dos amigos del plan.

XXX

Shiho por fin había llegado a su departamento. Lo primero que hizo fue resoplar ante el evidente desorden en la sala. De seguro Kaito había estado por ahí con los otros. Según lo que había dicho Araide, los departamentos eran prácticamente iguales, exceptuando por la vista que tenían. Ella contaba con vista a la ciudad, algo que le preocupaba tanto como le gustaba. Los mejores francotiradores eran capaces de llegar a ella desde los más lejanos edificios que se veían. Aunque ella no sería tan estúpida de dejarse ver con facilidad.

Dejo su bolso en el sillón, y se dirigió al baño. Necesitaba una ducha relajante, porque había tramitado muchas cosas en el día. Se comenzó a quitar la ropa. Uno de los muchos beneficios que había tenido al conocer mejor a Heiji y a Kaito, era el haber aprendido a hablar con libertad de lo que vivió en la organización. Sin Shinichi activo, ellos dos sin quererlo o insinuarlo, lograban que cada vez que se nombraba a un miembro, ella sintiera menos frío y hiel en el cuerpo. Con Heiji era algo competitivo, porque de los tres era el que más discutía con Shiho y varias veces le echaba en cara su incredulidad ante su supuesto cambio de bando. Con Kaito era algo basado en la curiosidad; siempre habían sido y siempre serían opuestos extremos, pero dañados por el mismo grupo de personas. Quizás había sido la peor de las locuras salir ocho años con él, pero lo disfrutaron sin recordar las diferencias y similitudes; y Shiho se volvió un poco más humana para el resto del mundo, sabiendo que eso era tan bueno como malo. Sabía que contaba con el apoyo y la protección de los tres, incluso sin que Shinichi supiera de qué protegerla, sin dejar las discusiones hirientes con Heiji; y sin querer ser soltada del todo por Kaito. Después de poder haber vivido de nuevo una infancia, pero de forma un poco más normal, el trío y los detectives junior habían sido su salvación. Pero, cambiar de esa tranquilidad interna a diez cometarios por segundo sobre la organización; era algo que la hacia volver a estar a la defensiva. Realmente, no sabía si era eso, o que Hakuba también quería unirse al grupo protector, pero no en ese sentido.

Se metió en la tina y dejó caer el agua de la ducha sobre su cuerpo y suspiró. Ella no estaba preparada para eso del amor. Lo consideraba un buen sentimiento, pero que te torturaba el doble. Agradecida de poder desechar ese sentimiento por Shinichi y Kaito a tiempo, sin duda alguna, pero con Hakuba no podía hacer lo mismo. Quizás fue porque estaba resignada por los verdaderos sentimientos hacia Ran y Aoko de parte de ellos. Y era estúpido. Sentía que lo que le hizo Hakuba era peor, que ésa era la escusa perfecta para olvidarse de él como hombre más rápido que como lo hizo con el mago y el detective; pero simplemente no se podía. O era que simplemente no quería, menos ahora que volvía como caballero arrepentido y celoso. Sinceramente, odiaba el sistema límbico de su cerebro que producía todas sus emociones.

Jibun no omoi wo kotoba ni shiyou to

Anata wo mitara koe ni naranai and my heart…

Quisiera expresar en palabras mis sentimientos, pero
Cuando te veo, no me salen las palabras y mi corazón…

Tiempo después, salió de la ducha con el cabello húmedo y una bata blanca sobre su cuerpo. Volvió a la salita y vio que una de sus revistas estaba fuera de lugar. Era la misma que había tomado Henry cuando la dejó en su departamento antes de ir a la reunión. Frunció el ceño. Ese mini Hattori era tan igual y a la vez tan distinto a su padre, que terminaría desesperándola. Mientras dejaba la revista junto a otro montón que logró desempacar durante la tarde, escuchó el timbre de su departamento sonar.

-Kaito estoy muy cansada.-Dijo Shiho abriendo la puerta sin mirar.- A menos de que sea importante…

-No soy Kaito. Pero prometo no molestarte tanto.-Dijo Hakuba que era el que realmente había tocado.

Mierda. No era bueno pensar en las personas, luego éstas aparecen, pensó Shiho. La cara del detective inglés demostraba que había estado al frío de la noche. Estaba completamente blanco, con manchitas rojas por el calor que daba el estar dentro del edificio. Pero siempre con su porte elegante. Parecía que realmente había nacido así, porque ni se esforzaba por comportarse así. El hecho de que Hakuba la miraba de la cabeza a los pies, le recordaba el hecho de que solo vestía una bata.

-Acabo de salir de la ducha.-Se defendió abriéndole la puerta del todo –Pasa.

Su voz señaló su tono de siempre, aquel que era de la antigua Shiho, la pequeña Ai Haibara. Se sentó en el sillón esperando a que Hakuba hiciese lo mismo en el del frente, pero el detective pasó frente a ella y se sentó a su lado con una prudente distancia para dar confianza.

-Te dije que teníamos que hablar.-Dijo Hakuba.-Creo que es mejor que lo hagamos ahora, que estamos solos.

-Supongo que está bien.-Dijo Shiho. – Tendremos la segunda parte de la conversación.

-Veo que el alcohol no te borra la memoria. Eso es estupendo, porque justamente de eso vengo a hablarte: de tú y yo.

Silencio de incomodidad. Silencio prolongado y miradas profundas. Shiho volvía a sentirse débil ante Hakuba con esa miraba que estaba igual que cuando lo conoció, sin vacilaciones ni dudas. Eso le indicaba que le venía a informar algo que había decidido. Ya no importaba si era bueno o malo pera cualquiera de los dos.

-Tú nunca me echaste en cara lo que pasó con Akako. Después de todo salíamos juntos y el que te perdieras por unos días no argumentaba nada. Quiero que sepas…

-No. No me importa.-Interrumpió Shiho pasando la mano por su cara. –Al perdonar eso, lo deje ir. No necesito razones. Creo que tú mismo debes perdonarte eso, porque me conoces y sabes que no quiero hablar de eso.

-Está bien. Está bien. Entonces nos saltamos a lo importante.-Dijo Hakuba algo incómodo por unos segundos. –He pensado que lo mejor sería si dejo de molestarte, como lo hice cuando llegué a la mansión, en el cuartel, después del bar, ahora al llegar al edificio. Creo que no me necesitas como lo fue cuando salíamos.

Mentira. Eso es mentira. Si lo que Hakuba decía era verdad, él no estaría tentado a tomar una de sus manos y entrecruzarlas. Si eso fuera lo que Shiho realmente pensara, no estaría comenzando a temblar ante la perspectiva de alejarse de él de nuevo. Era mentira. Una enorme y gran mentira. Pero nadie dijo nada para impedirlo. Shiho sólo bajó la mirada y Hakuba alisó una arruga en su chaqueta.

Sonna ni yasashiku shinaide
Ashita wa kitto sorezore no keshiki ga matteru kamisama onegai

No seas tan bueno conmigo
De seguro para mañana nos espera un paisaje para cada uno, por favor dios...

-Mañana viajo temprano a Londres. Aprovecharé de ver a mis padres. Así, supongo que servirá para nosotros.-Informó Hakuba retomando la charla.

-¿Cuento tiempo estarás ahí?- Pregunto Shiho sin dejar el tono monótono.

-Depende de lo que dure mi trámite. Pero no me perderé el golpe final.-Retomó su humor característico, levantándose del sillón. –Terminó siendo una de los casos más emocionantes de mi vida.

Shiho también se levanto tras él. Las piernas retomaron toda la tensión que había dejado en la ducha. Sintió los cinco metros de distancia como cinco mil kilómetros, donde apreciaba la ancha espalda del detective. Sentía también que no lo volvería a ver, en mucho tiempo. Aquello era tan cruel, verlo tan solo unos días y verlo nuevamente irse.

-Antes de irme yo...-Dijo Hakuba interrumpiéndose a sí mismo al voltear a verla -¿Qué pasa Shiho?

No supo a que se refería, hasta que el dedo índice de Hakuba pasó por sus ojos y le seco una lágrima. Ahí descubrió que tenía los ojos llorosos y que el que no tenía que haberse dado cuenta, lo hizo de los primeros.

-No es nada. Debe ser algún fallo a nivel de glándulas lagrimales.-Se excusó la científica limpiándose la cara con la manga de la bata.-Tengo que ver un médico. Le preguntaré a Ran, que es neurólogo.

-Si fuese así, habría que preguntarle por qué los sentimientos duelen tanto, o alegran tanto, si sabemos que provienen del cerebro.-Dijo Hakuba inclinándose hacia ella.

-Y se pueden controlar.-Dijo Shiho sin alejarse. –Por favor, trata de hacer lo mismo, Saguru.

-No puedo. No se pueden controlar y no quiero controlarlos.-Dijo Hakuba a centímetros de ella. –Menos si recuerdo que eres la única que me llama así. Por lo menos hasta mañana…

Tomorrow is the last Time anata no soba ni itai yo
Saigo no kiss hanaretemo kokoro tsunagatteru

Mañana es la última vez y quiero estar a tu lado
El último beso, aunque estemos lejos nuestros corazones están unidos

Shiho perdió la paciencia y terminó por cortar la distancia que había entre ellos. Sintió los todavía fríos labios del detective inglés sobre ella y trató de darle calor mediante un rápido beso. No necesitaban algo lento, como si tuviesen todo el tiempo del mundo. Era únicamente la ansiedad saciada de besar al otro. La puerta que iba a ser abierta, terminó sirviendo para que Hakuba se apoyase mejor y rodeara la cintura de Shiho con sus brazos, como si ella en cualquier momento se fuese a escapar.

Agradecía que el torpe de Kaito no hiciese cambiar la forma de besar de la científica, porque fue lo primero que no quiso irse nunca de su memoria. Sintió las manos femeninas afirmarse de su camisa con mucha fuerza, como si se fuese a caer o desmayar, como si Hakuba permitiese eso. Las mismas manos fueron deslizándose hasta dejar deslizar la chaqueta por los brazos del detective. Hakuba terminó dejándola caer al suelo, permitiéndose pequeños descansos para respirar y volver a besar a Shiho.

-Maldita sea, Shiho. No puedes hacerme cambiar de parecer así.-Se quejó Hakuba contradiciéndose al colocar una de sus manos bajo el muslo izquierdo de Shiho.

-Por supuesto que puedo. Después no importará, desde mañana podrás controlarlo.-Dijo Shiho desabrochándole la camisa.

-Desde mañana sí que lo controlaré.-Prometió Hakuba quitándole la bata para por fin ver su cuerpo desnudo.

La tomó de la cintura y ello lo rodeó con las piernas, dejando el desabrochado a medio hacer y apurándose con el cinturón del pantalón. Shiho realmente había perdido toda cordura cuando volvió a toparse con los labios de Hakuba, para ya dejarse llevar por todo lo acumulado por los simples contactos que no significaban nada. Como si supiese el camino de memoria, se fue por el pasillo hacia la habitación, con ella encima y sin dejar de besarla, porque realmente sentía quedarse sin oxígeno si dejaba de hacerlo.

Sería la última vez…

Saigo no hi tobidasou shinpai nai yo ne hora
El último día, salgamos, mira que no hay nada de que preocuparnos

XXX

Shinichi, Heiji, Kaito, Arthur y Henry habían dado una vuelta por todo el edificio. Los pequeños les habían servido de guía y habían descubierto que muchos lugares que parecían ser departamentos, eran realmente salas llenas de tecnología y de información. El laboratorio donde trabajaría Shiho, estaba en subterráneo, por lo que no pudieron verlo. Pero vieron la sala informática, las oficinas principales, las zonas de entrenamiento, las de simulación, la zona satelital…bah, habían visto todo, incluso la gran cocina que de seguro ya había sido visitada por Agasa y Jii.

Les había servido para distraerse de tanta información en sus cabezas, sobre todo a Kaito. El mago había empezado a arrepentirse de la idea de ir a Las Vegas, dejando sola a Aoko. Pero razonando, recordó que había un equipo completo del FBI y sus amigos con ella, hasta Aoko misma podría defenderse, lo sabía, pero igual quería protegerla. Además, el haber dejado parte de su trabajo con Jii bien establecido, le había levantado el ánimo. El Kid que formaba parte de su ser, lo animaba a seguir en busca de su propia libertad.

Estaban en el primer piso, pero por el lado contrario a la recepción. La verdad ellos estaban ahí, porque esperar a las chicas en la recepción había sido una tortura. Todos los agentes, incluidos Dominique, Jack y el ya conocido Matt estaban. Matt al reconocerlos los fue a saludar y empezaron la ronda de presentaciones, uno a uno. Heiji y Shinichi no necesitaron decir que eran padres de Henry y Arthur, respectivamente. Tanto porque los chismes siempre se adelantaban a la velocidad de la luz, como porque los niños estaban al lado de ellos y el parecido era incuestionable. Kaito no evitó el hacerse el interesante y repartió rosas blancas entre todas las damas, ganándose un suspiro de cada uno de ellas. Comentarios como "padres encantadores" y "mago del siglo" fueron el inicio del hostigamiento por las preguntas.

Así que estaban donde los niños les dijeron saldrían las chicas. Esperando pacientemente, hasta que las tres aparecieron con un rostro cansado. No les importaron no ser pareja oficial, tener algún pequeño secreto, o arriesgarse al contacto tentador. Ran se apoyó en el pecho de Shinichi, Kazuha en el de Heiji y Aoko en el de Kaito. Suspiraron a la vez dando a entender que estaban cansadas y no le hallaban solución al problema.

-¿Qué pasó?-Preguntó Shinichi ordenando el cabello de Ran.

-Matsuda está completamente loco. Se desquició por completo. No puede decir nada coherente. Repite a cada momento que lo van a matar en el momento preciso.-Dijo Aoko separándose lamentablemente de Kaito.

-Le tuve que administrar tranquilizantes, habrá que darle suero de la verdad. Por suerte no habrá tanto en contra para eso.-Dijo Ran volviendo a suspirar.

-Te juro que si eso no funciona, le daré una de mis mejores técnicas.-Amenazó Kazuha practicando levemente en el pecho de Heiji.

-Tranquilas, caerá luego.-Dijo sabiamente Arthur.-Ninguno soporta suero de la verdad.

-¿Cómo les fue a ustedes?-Preguntó Ran distraída.

Los tres adultos inmediatamente pusieron cara de santa inocencia después de mirarse con una fugaz incógnita. Las chicas pudieron sonreír nuevamente y los relajaron completamente. No era la sonrisa que significaba problemas, era la que les decían que los habían atrapado en su pequeña travesura de jugar con barro.

-No se preocupen, a Jodie se le salió sin querer. Es obvio que algo así pasaría. Ustedes no pueden vivir sin información.-Dijo Kazuha desordenando el pelo de Henry.

-Si es así…-Se relajó Heiji.-Necesitamos más información. Hay hechos que ocurrieron hace casi tres años y necesitamos saberlos.

Las chicas volvieron a cambiar su rostro. De cansancio a diversión. De diversión a seriedad completa. Ran y Kazuha se miraron con resignación, y suplicaron a Aoko, que había dado un paso atrás y negaba suavemente con la cabeza. Tanto madres como hijos suspiraron derrotados y volvieron a mirar Shinichi, Heiji y Kaito. Realmente les había tocado un primer día de vuelta bastante pesado.

-No creo que ahora…-Dijo Ran mirando a su amiga.

-Es necesario, Ran. Necesitamos saber que pasó para armar este puzzle.-Dijo Shinichi con seriedad sin mirar a las chicas para no ablandarse.-Si se van a cumplir tres años puede tener una gran importancia, así que es mejor que a pesar de todo cooperen.

-Que les cuenten las chicas entonces, yo estoy agotada. Todavía me duele un poco la cabeza. Así que me iré a dormir. Buenas noches.-Dijo Aoko en tono resignado y apenado dándoles la espalda en dirección al ascensor.

Quedaron nuevamente en silencio, viendo como Aoko ocultaba su rostro con su cabello y desaparecía tras las puertas del ascensor. Kaito no pestañaba en su intento de estudiar a fondo cada gesto de la criptógrafa y descubrir el por qué su estado de ánimo. Se vio en un problema: escuchar la verdad o seguir a Aoko. Miró suplicante a las chicas.

-Ve con ella.-Dijo Ran conciliadora.-Estará en la azotea del edificio y estoy segura de que a ti sí te lo contara.

Heiji y Shinichi le dieron todo su apoyo con sus miradas y el mago corrió tras Aoko. Se subió al ascensor del otro lado y apretó el botón del último piso. Como era de suponer, la paciencia se le hizo poca y cuando las puertas se abrieron, tuvo que subir dos pisos en escaleras. El tramo se le hizo eterno a pesar de ir a toda velocidad y sólo cuando abrió la puerta de la azotea hizo una gran inspiración. Aoko estaba ahí, tal como lo había predicho Ran. Sentada en el suelo con todo su castaño cabello cayendo por su rostro. Sus hombros temblaban rápidamente por lo que supuso que eran sus sollozos. No pudo evitar dejarse caer tras ella y abrazarla con toda la ternura que la situación le permitía.

"El recuerdo es muy amargo" pensaba Aoko creyendo que la noche de Washington era el único testigo de su llanto. Pero, cuando sintió unos brazos fuertes rodeándola supo inmediatamente que él estaba ahí. Se dejó querer y apoyó su cabeza en el pecho de Kaito. Patéticamente para ella, era algo reconfortante estar así, como le hubiese gustado estar cuando eran estudiantes.

-¿Fue tan malo?-Preguntó con su voz tranquila Kaito.

-Fue pésimo. Lo peor. Yo creía que después de irme de Japón no me iba a pasar nada malo dentro de lo que significa estar en contra de la Organización.-Respondió Aoko híper ventilando.-Pero tienes que saberlo. Como todos los que están aquí.

-No quiero saberlo si estás así.-Dijo Kaito manteniendo milagrosamente su cara de póquer.

-¡No seas condescendiente conmigo! ¡Menos ahora!-Dijo Aoko dejando de llorar sin darse cuenta para golpear un brazo del mago.

-Pues veo que eres muy capaz de controlarte.-Soltó sarcástico Kaito aguantando el dolor.

-¿Quieres saberlo o no?

Kaito sonrió ampliamente como hace mucho rato que no lo hacía. Aoko había dejado abruptamente de llorar para mostrarse como la adolescente que discutía con él por sus perversiones. Lo miraba seria, demostrando que lo golpearía si no fuesen "adultos civilizados". Él también creía que era necesario que lo golpearan muy fuerte en el rostro, pero era obvio que no lo diría porque significaría un gran dolor en el futuro, además de su hermoso rostro de mago todo morado.

-¿Estás dispuesta a contármelo? Puedo bajar a escuchar a las chicas.-Dijo Kaito encogiéndose de hombros.

-Escúchame a mí. Por favor.-Dijo Aoko suplicante. El mago sólo con esa cara supo que no iba a poder dormir tan plácidamente como lo había presupuestado a la luz del sol.

*Flash*Back*

El primer edificio oculto que tuvo el FBI estaba en los límites de la cuidad de la cuidad. Tenía menos plantas, menos sostificación, pero los mismos materiales de construcción. Su seguridad constaba de dos guardias cada ocho horas y un detector de metales. En otras palabras, se veía como el más vulgar de los hoteles de Washington D.C. Fue una de las exigencias del Director del FBI a James Black, más por su antipatía al ex director que por la protección de imagen del FBI. Al contrario de James Black, que lo aceptó más por permanecer oculto como departamento recién creado, que por darle gusto al nuevo jefe. Siempre se le consideraría a James Black como el verdadero y eterno director del FBI, como el "Jefe en las Sombras", porque el seguía allí y a través de diez años vio pasar a dos autoridades después de él, que sin embargo no tenían la misma actitud y eficiencia.

El Departamento Contra la Organización Oscura, nació de la idea de una reunión entre James Black y otros involucrados con la Organización. Shuichi Akai; quien de motivos profesionales pasó a afrontarlo de manera fríamente personal; Jodie Saintemillion, cuyo padre fue asesinado por uno de los miembros más enigmáticos de la Organización; Andre Camel, que terminó más culpable por el trágico fin de la inserción de Akai en el bando enemigo y hoy participaba por principio y vocación; y Ran Mouri, que había llegado hace poco para integrarse al programa de Protección de Testigos, pero que prometía ser una gran adversaria. La reunión en un principio era para tratar con especial énfasis en la protección de Ran, al haber sido la conviviente y la novia de Shinichi Kudo (aunque eso no lo admitiría públicamente hasta saber de su embarazo), el principal dolor de cabeza de la Organización. James Black estaba a días de terminar su periodo como cabeza del FBI y el Akai revivido mencionó la idea como broma "para que te mantengas al mando de algo". Cuando el sabio hombre presentó la idea no pudieron negarla debido a sus argumentos: que la Organización era un tema serio para que cualquier agente sin conocimiento carnal de la situación trabajara y que así se estaría concentrado exclusivamente en capturarlos.

Así empezó, y se adhirieron agentes totalmente dispuesto a dar la vida por darle fin a la Organización. Agradecieron el apoyo de Japón, el país en descubrir a los hombres de negro. Aparte de Ran Mouri, contaron con cercanos, Kazuha Toyama, Aoko Nakamori y Saguru Hakuba. Poco tiempo después contaron con Heiji Hattori, Kid el Ladrón y la científica ex miembro de la Organización a la cual Akai se escapaba como si fuese peste. Tomoaki Araide, que se trasladó a Washington, viajaba una vez cada cuatro meses a interrogar a Miyano. Así también fue el apoyo de otros extranjeros alrededor del mundo.

El edificio permanecía igual. Aumentaban los agentes y atrapaban algunos miembros menores. Las intromisiones de los pequeños Arthur y Henry aún siendo muy chicos y tan inteligentes como el mismo Akai, los llevaron a muchos de ellos. Además parecía que los hombres de negro actuaran sin consideración, apareciendo seguido, pero sin la intervención de los miembros cuyo nombre en clave pertenecía a algún alcohol. Los agentes del FBI estaban extrañados y aliviados de cierta forma. Todo bien para ellos, hasta seis años después de abrir el departamento.

A Ran le había cambiado la vida: tener un hijo, estudiar medicina y ser agente del FBI, no hubiese podido sobrellevarlo de no haber sido por los padres de Shinichi, Yusaku y Yukiko, que se mudaron a Washington. También pudo contar con ellos Kazuha, ya que los abuelos estaban felices con dos nietos a los cuales malcriar. Sin embargo, Ran y Kazuha dividían su vida en cuatro: sus hijos, la universidad, el FBI…y su amiga Aoko. Había costado mucho levantarle el ánimo. Desde que llegó, parecía un fantasma. Se iba a la azotea del edificio y se quedaba allí por horas. Cuando volvía, estaba toda su cara de princesa con signos de llantos. Ya sin saber como solucionarlo, irrumpieron en la azotea y evidentemente estaba llorando. "No lo odio. No puedo ni quiero odiarlo. Sólo debo buscar la manera de desquitarme de todo esto, para que cuando lo vuelva a ver, no sea una amargada y reprimida", les dijo Aoko al verse descubierta. Y quizás fue su propia idea por la que nunca más la vieron llorar por Kaito; se unió por completo al grupo de agentes y promovió las salidas nocturnas; se le veía siempre con una pareja externa del FBI con la que duraba menos de dos meses y era algo que sólo hacía Aoko, eso de que ni ella ni el chico de turno terminaran enojados. Porque había sido la última vez que pronunció el nombre de Kaito. Por lo menos, hasta seis años después de su permanencia en Washington.

Había llegado un nuevo agente. Por alguna extraña razón, Aoko no lo había podido conocer. Todos hablaban de él con mucha admiración y compañerismo. Que era inteligente, alegre, guapo, aventurero y malicioso. Se llamaba Leonardo Blaise, pero ya todos lo llamaban "El fantástico Leo". Aoko lo tomaba como un fantasma, porque hasta Henry y Arthur lo habían conocido. Pasó alrededor de un mes, hasta que lo vio por fin. Tuvieron una misión en común y lo primero que pensó fue que hubiese sido mejor no haberlo conocido. Era, psicológicamente, igual a Kaito. Reconocía cada gesto de Kaito en él. No dejaba de sonreír, no dejaba mostrar su tristeza, malinterpretaba las cosas a propósito para sacar comentarios maliciosos y nunca perdía el optimismo ante la más aterradora misión. Aoko se mantuvo lo más alejada posible de él durante aquella misión, pero con lo que no contó fue que a diferencia de Kaito, Leo demostrara su interés en ella. Obviamente, se sintió atraída por él y comenzó a conocerlo mejor a tal punto que le dijo sobre el mago y su parecido.

-No te preocupes, hay más de mí en lo que estoy seguro nos diferenciamos. Será fácil comprobarlo.-Dijo Leo con confianza.-Salgamos juntos.

El agente tenía razón, al poco tiempo el rostro de Kaito despareció de él y fue la primera persona después del mago del cual podía decirse que quería como hombre. Sin saberlo vio una nueva oportunidad de ser feliz. Y sus amigas lo notaron y todo el FBI lo notó: era el par de enamorados del edificio. Los pequeños Arthur y Henry, que habían visto siempre mal que sus madres o Aoko salieran con otros hombres y eran muy sobre protectores, se dejaron ganar por Leo y fueron los primeros en celebrar cuando comenzaron a salir. Todos los envidiosos no les daban más de los típicos dos meses, pero cuando vieron que habían pasado los ocho, escuchaban las campanas de la iglesia.

-¿Qué dirías si te pido matrimonio, Aoko?-Le preguntó Leo mientras cenaban en un restaurante.

Aoko, que había aprendido mucho más de la vida, entrelazó su mano con la de él. Siempre había estado sorprendida de esa relación, de lo increíble que era sentir de nuevo sentimientos puros. De querer dejar para siempre a Kaito como un posible recuerdo. De no volver nunca a Japón y empezar una nueva vida. Por eso le dijo que sí, pero que esperarían más tiempo para hacerlo. Hakuba, Kazuha y Ran no quisieron comentar la causa por la que Aoko había llegado al FBI, porque la veían tan feliz al lado de Leo y era algo completamente sincero. Todo les marchaba bien; Ran iniciaba su especialización en neurología, Aoko había estudiado criptología y Kazuha desempeñaba ya dos años como abogada en un bufete de Eri Kisaki. Todo les iba bien, a pesar de no estar con los hombres que realmente amaban, que nunca pensaron en una caída tan grande.

Eran las veintidós y treinta y siete. Ran, Kazuha, Aoko, Hakuba y los dos niños estaban en el departamento de la abogada. Conversaban de las preparaciones para la boda entre Leo y Aoko cuando en medio de esa lluviosa noche, sonó la alarma de emergencia. Fue la primera y última vez que sonó en el FBI. Leo llegó agitado diciendo que Organización en pleno había llegado a la azotea del edificio y estaban bombardeando hacia abajo. En medio de la desesperación, Aoko decidió por las madres que los niños se quedarían en el primer piso mientras ellos iban a ayudar a los heridos. Ya fuera por milagro o por el miedo que vieron en sus madres, pero Arthur y Henry hicieron caso y se ocultaron en la recepción del primer piso, porque afuera se veían más hombres vestidos de negro armados.

Aquel edificio tenía quince plantas. Cuando los cinco agentes llegaron al límite donde no podía pasarles nada, estaban en el quinto. No sabían cuantos miembros había de FBI, pero sólo tenían en mente la idea de detener a la Organización. No se contaba el tiempo que peleaban y disparaban contra el enemigo. Podían ver a Gin y Vodka al fondo, tranquilos sin más que disparar cuando un agente se les acercaba. Realmente, ni siquiera Akai entendía por qué los hombres de negro estaban atacando y dándose a conocer, siendo que nunca antes había sido su política de grupo. También vieron a Chianti y Korn, que milagrosamente no utilizaban rifles, pero sí unas buenas pistolas. Aoko y Ran confundían con su semejanza física los desconocidos, Kazuha se debatía con Chianti de la misma forma que Leo lo hacía con Korn. A éste último le costaba más de lo que creía vencer al agente y aprovechó un descuido para escapar bajando las escaleras hacia el primer piso. Leo lo siguió inmediatamente al recordar que Arthur y Henry estaban allí. Bajó por las escaleras a máxima velocidad y pudo adelantarse a Korn, que ya había visualizado a los dos niños de seis años que temblaban de miedo ante el arma del enemigo.

No podía decirles a los chicos que escaparan. Si se movían de sus espaldas, tenían más posibilidades de recibir un disparo cortesía del francotirador. Su única opción, era cargar rápidamente su arma y dispararle, si contaba con que la habilidad de Korn se desactivara por unos segundos para actuar.

-Llegaste a tu propia tumba, agente.-Dijo Korn botando su arma con una mano y sacando de entre su ropa otra cargada.-Morirás como héroe trágico.

Cuando Korn disparó, Leo cayó. Pero sintió de forma tan lenta esa caída, que vio paso a paso la cara deformada de Arthur y Henry por el temor. Quizás hubiese lanzado alguna frase estúpida, pero Korn lo remató de otros dos disparos. El francotirador esperó hasta que vio que el agente dejaba el vano intento de incorporar oxígeno a su cuerpo. Sonrió al pensar que hubiese sido más emocionante si le hubiese disparado a distancia con su rifle. Miró a través de sus lentes oscuros a sus próximas víctimas. Dos niños a los cuales reconoció como hijos de agentes, sobre todo al que era igual al niño que siempre se interponía en sus planes en Japón. Niño que en realidad era Shinichi Kudo y ahora estaba sin memoria y más protegido de lo que él creía.

-Esto sí que interesante.-Dijo Korn viendo como Arthur tomaba el pulso de Leo.

-¡Eres un maldito asesino!-Gritó Henry de impulso.- ¡Ni aunque nos mates evitarán que los capturen!

-Henry, cálmate.-Dijo Arthur con una seria madures mirando fijamente la punta del arma.-Los asesinos como él no entienden de razones, tienen sed de hambre. Nunca he podido entender por qué lo hacen y aunque lo supiera, nunca lo aceptaría.

-Impresionantes últimas palabras, niño. Tu padre se sentiría orgulloso de ti.

Alzó la pistola y apuntó a los chicos. Éstos cerraron los ojos en espera de lo peor y escucharon otros dos balazos. Pasaron segundos de silencio y sintieron resonar unos zapatos de aguja. Abrieron los ojos y donde antes había un francotirador a punto de matarlos, estaba el mismo pero tirado en el suelo. El paso de los tacos se detuvo a su derecha. Miraron y se encontraron con una mujer alta y delgada, rubia de ojos azules. Tenía en su mano una pequeña pero efectiva pistola. Sonrió a las los chicos con misterio y se inclinó hacia Korn que daba sus últimos respiros.

-Nadie dañará a un ángel en ningún sentido, ni tampoco a sus querubines.-Dijo Vermouth en su suave inglés.-Rompiste mi regla, y no me importa lo que piense Chianti. Para el jefe, habrás muerto a la vez que el agente.

Se puso completamente de pie, mientras guardaba su arma. Volvió hacia los niños y cuando llegó frente a ellos tuvo la confianza de doblar sus piernas para tocar directamente el piso. Los niños y la mujer de negro se miraron directamente un minuto, entre desafío e inquisición. Ni pestañeaban cuando la rubia mujer de eterna juventud prendió un cigarrillo y sacaba su teléfono móvil.

-Mentiría si dijera que lamento la pérdida de su protector, porque es uno de los tantos que quiere atraparme. Pero sí lamento que haya tenido que ver esto tan temprano. Sus padres me matarían si supieran.-Colocó su móvil frente a la cara de los niños y tapó su nariz.-Good night.

-No dejas de ser lo que eres sólo por salvarnos.-Fue lo último que dijo Arthur antes de caer dormido.

-Lo sé. Al fin y al cabo, serás la futura bala plateada. Sólo por eso lo tomaré en cuenta.-Dijo Vermouth mandando un mensaje de texto.-Es hora de irnos compañeros.

El tono de mensaje sonó en todos los móviles de los hombres de negro y desaparecieron rápidamente hacia los pisos inferiores. Los agentes los siguieron segundos después de reaccionar ante tan extraña maniobra. Cuando llegaron al primer piso, la mayoría subió a los automóviles y comenzó una persecución, pero Ran, Kazuha, Aoko y Hakuba buscaron con fervor a los niños. Los vieron tirados en el suelo y sus gritos fueron tan desgarradores que algunos agentes se detuvieron a ayudar. Los tomaron y confirmaron que estaban inconscientes, siendo la mejor noticia del día. Ran y Kazuha suspiraron con tranquilidad, pero al momento se dieron cuenta de que no era así.

-¡NO! ¡LEO! ¡LEO! ¡LEO DESPIERTA!-Gritó Aoko rompiendo el llanto al lado del cadáver.- ¡LEO POR FAVOR! ¡LEO DESPIERTA!

Ran necesitó la ayuda de otros agentes para sacar a Aoko y tomar el pulso del todavía tibio cuerpo de Leo. Al no sentir nada y ver los disparos directos al corazón, ocultó con sus cabellos su rostro y negó hacia los agentes en silencio. Aoko retomó el llanto desesperado y se apoyó en Hakuba. No hubo ni un minuto de silencio, fueron tres que se interrumpieron con el despertar de Arthur.

-¡Mamá! ¿Cómo está Henry? ¿No lo mataron como a Leo, no? ¡Mataron a Leo! Fue él.-Dijo Arthur apuntando al lugar donde ahora no había nada.

-¿A quien te refieres?-Preguntó Akai que apareció entre los otros agentes.

-Uno de los hombres de negro. Leo se le adelantó y nos protegió, pero el tipo tenía más armas y lo mató.-Soltó un sollozo a pesar de querer evitarlo.-Nos iba a matar, pero apareció ella y lo llamó Korn antes de matarlo.

-¿Korn? ¿Ella?-Repitió Akai reconociendo al primero y sospechando de la segunda.- ¿Cómo era ella?

-Era rubia, alta y joven, no sé como andaba con esos tacos. Le dijo a Korn que no podía matar a ángeles ni a sus querubines.

Los agentes se miraron entre sí, sabiendo lo que significaba. Vermouth había estado allí, protegió a los niños y mató a Korn, que mató a Leo. Era mucha confusión y sufrimiento para pensar claramente.

-Tía Kazuha, ¿Henry está bien?-Preguntó Arthur al ver a su amigo inconsciente.

-Sí, sólo está tomando una buena siesta.-Dijo Kazuha escuchando los ronquidos del chico.

-¡Corran! ¡Han puesto bombas! ¡Esto se va a caer en cualquier momento!-Gritó uno de los agentes bajando rápidamente.

Kazuha y Ran aferraron a sus hijos con toda su fuerza. Aoko se soltó del agarre de Hakuba y le pidió que la ayudara con Leo. Entre Akai y Hakuba cargaron con el cadáver y Aoko fue la última en salir del edificio. A pesar de haber corrido dos cuadras, cuando el edificio explotó, la reacción los hizo caer al suelo. Los primeros cinco pisos habían estado reteniendo a los diez restantes después de eso.

Todo quedó en silencio. Cuando Aoko reaccionó volvió a llorar desconsoladamente sobre el cuerpo de Leo. Sería el su comienzo de tres meses de silencio y encierro. Se confirmó la muerte de cuatro agentes, cuyos cadáveres habían quedado en el edificio derrumbado y fueron identificados por su ausencia después del enfrentamiento. También se confirmó que los miembros de la Organización caídos habían desaparecido al igual que Korn. Se realizaron los funerales al único que habían podido rescatar. Allí, Aoko conoció a la madre de Leo, que entre toda su pena reflejaba ser igual a su hijo. Según Ran, eso fue lo que más le afectó para que después del entierro se encerrara y no saliera en tres meses, sin hablar con nadie, para volver a ser la Aoko "Light" que solía ser, aunque con más reticencia.

El edifico que hasta la actualizad ocupaba el FBI como departamento especial, si que tenía seguridad implacable y muchos más agentes. El fantasma del enfrentamiento se fue en el momento en que Aoko lo tomó bien, tan bien como cuando sufrió por Kaito. "Kaito" volvía a pensar la criptóloga y rogaba por un día volver a verlo sin ningún tipo de disfraz. Kazuha tuvo que hacerse cargo de todo el papeleo judicial por las bombas que derrumbaron y causaron problemas viales, porque no se debía saber que eran terrenos del FBI. Y Ran junto Araide, que llegaba de Japón, atendieron heridos. Ran estaba algo asustada por la actitud de Vermouth. Agradecida era imposible no estarlo, pero no era la primera vez que ella hacía algo así. "Ángel". Las tres volvían a tener un deseo en común: ver a los hombres que habían dejado en Japón y de ser posible; sin murallas entre ellos.

*Fin*Flash*Back*

***CONTINUARÁ***

¡Hola! ¿Me han extrañado nuevamente? ¡Será la última, por lo menos en los próximos tres meses! Porque he terminado el año escolar, el próximo voy por el último para dar la P.S.U y tengo todo el tiempo del mundo para darme un piquero en todo lo que hago sobre el fantástico mundo de las creaciones de Aoyama. En mi larga ausencia, he podido ver que han aparecido nuevos fic y nuevos autores (para mí, a lo mejor han escrito otro fic antes de DC y ni me di cuenta), y bastantes me han gustado. ¡Les celebro por sus creaciones!

El capítulo, en un principio, iba a ser más largo. Se habrán dado cuenta que nos falta momento romántico Heiji/Kazuha y Kaito/Aoko. Iba a hacer todo junto, pero era muy largo, y me conviene para avanzar en la segunda parte. En el momento Ran/Shinichi, se habrán dado cuenta que salen fragmentos (sin seguir el orden de la canción) de "Everlasting Luv" de BREAKERZ; y en el de Shiho/Saguru "Tomorrow is the Last Time" de Mai Kuraki (siento que voy a inundar el fic de Mai Kuraki).

Esta parte, lo tenía planificado con el fin de no sólo informar a los chicos sobre lo que pasó mientras ellos estaban en Japón, si no también a ustedes. Se aclaran momentos como los de Izu (se me hizo muy popular el lugar) y cuando diantres se conocieron Hakuba con Shiho (si les suena "If We Ever Meet Again" del capítulo 10, es por algo). Espero que no los haya confundido eso. Quizás les dí un papel de niños demasiado superdotados a Arthur y Henry, pero viendo de quienes son hijos, no deben de extrañarles. Ahora también pueden comprender porque a Richard no había que perderlo de vista, ni a Vermouth.

Agradezco los reviews, mucho, creo que he bajado de peso porque ahora ellos son mi alimento y son un interesante compuesto que entrega mil veces más energía que calorías. Agradezco a los que han firmado por primera vez, más porque me he demorado mucho, pero igual espero que sigan haciéndolo. Como petición personal, me gustaría que ampliaran una opinión sobre la reunión con James Black, con los Minis y el Flash Back de hace tres años, aunque sea una línea de cada uno. Es porque es lo que nos llevará a la acción del capítulo 14 que prometía ser 13 pero este se alargó, o mejor dicho yo lo alargué.

Pregunta: ¿Han escuchado ya el último álbum de Mai Kuraki y Garnet Crow? ¡Son geniales! Mi favorito de Mai Kuraki es "sound of rain" y de Garnet Crow "Aozora Kanata" ¡Recomendados!

También, les agradezco a todas las que me saludaron en mi cumpleaños, por fanfiction o por Facebook. ¡Me alegran el día con dada uno de sus comentarios! ¿No están en nuestro grupo de Facebook? ¡Díganme y yo las agrego!

¡Reviews!

AngelWTF: Sinceramente quiero que la espera haya valido nuevamente la pena. Que bueno que te hayan gustado los minis. Mira que ahora se las dan de profesionales y siguen siendo mejores que los demás agentes. Por algo James Black les hace caso. ¡Tienes que seguir con tu fic de cualquier manera! ¡Estaba muy bueno!

LittleThief03: Je, amiga. Ahora creo que varias de tus interrogantes se han esclarecido. Lo del secreto de Aoko, la relación que tiene con los niños, ¡lo que va pasar en dos días! A propósito de los niños, les he dado un trabajo pesado e igual han sabido hacerlo. ¡Me encanta el futuro profesional que se les viene! Y sobre lo de Shiho…sí, le he tomado cariño en este fic, únicamente porque no anda tras Shinichi y porque el trío le ha ayudado salir adelante. Le has tomado mucha atención a la actitud de Shiho, te aplaudo. Repito, quiero verla feliz alguna vez…pero Ran sigue siendo mi favorita. ¿Crees que Aoko no iba a seguir sufriendo? Si algo he aprendido de ti, es que Aoko es un personaje que ha de sufrir como consecuencia de enarmorarse de Kaito, pero respirará con felicidad…si termino el fic. ¡Gracia por tu apoyo siempre!

66ButterflyOfDarkness99: ¡Tuviste que esperar que fuese diciembre para leer el siguiente capítulo! Pero comprendes que ya evitaré que pase, ¿cierto? Por otro lado, comprenderás que habías tenido bastante acierto en tu deducción. Como tenía planeada esa parte desde que inicie a escribir el fic, no varió la historia y has tenido muy buenas ideas. ¿Cómo quedaste? Ahora que releí tu review recuerdo que en este capítulo los minis hayan traumado a Kaito con tantas malas noticias. Pero ahora, hay que ver que pasa con Kaito y Aoko, porque estoy teniendo especial cuidado en su relación. Sobre tus resacas…yo sólo he tenido una y no quiero repetirla, pero la causante sí se debe repetir. Eaea xD. ¡Sigue deduciendo que lo más seguro es que aciertes de nuevo!

Miina Kudo: Nee-chan. ¿Reclamando por Facebook? Sabes dentro de todo fue bueno, porque terminé de escribir una parte, decoré el capítulo y ahora estoy en la parte final. Te dije, antes del viernes. Y antes del viernes fue. ¡Pero tú también tienes que actualizar! ¡Dale nee-chan! Sobre tu comentario…tengo que decirlo, te enamoraste de Arthur y Henry muy en serio. Ahora debes admirarlos más porque más parecidos a sus padres no pueden ser esos dos. Saben como convencer a los demás, ya te digo yo. Y sobre lo que decías de Izu…¡fue lo primero! Ya venía en mente y espero que te haya gustado, porque fue muy Light para ellos (piensa que recién estaban empezando). ¡Te quiero Nee-chan! ¡Gracias por estar siempre ahí, o acá o acuyá!

Jess Hattori: Me extrañó que no hayas mandado algún mensaje, pero como que todas hemos andado desaparecidas en acción y no nos culpamos en lo absoluto siempre estamos en paz. De otra fiesta, yo también quiero que haya otra fiesta, pero no de ese tipo de fiestas…algo mejor. Ya véras que tengo esa idea que nadie me la quita y que quiero lograr. Duda, ¿qué pelicula era la que te recordaba Shinichi y la enfermera? Mira que esa parte salio de mi cabeza y no me suena a ningua peli. ¿Plagie a alguien inconscientemente? Bueno, me ha animado que a varias les haya gustado los minis y quiero que los sigan amando. ¡Son muy fuertes!

¡Qué estés bien! Y que todo vaya bien con tu fic…

arual17: De que hay celos, hay celos y algunos bien infundados así que ojo por ahí. Cuando en este fic digan James Bond, tu piensas en Kazuha borracha hablando con Shiho de ESE James Bond, exacto. En la próxima aclaré eso de Kazuha, no hay duda. ¡Gracias por comentar siempre!

Lady Paper: Je. Todavía recuerdo nuestra conversación. Siempre había tomado la vida personal de Aoko un poco más complicada a nivel amoroso que las demás. La hice sufrir el doble, pero quiero que se recupere con nuestro mago. De que pasará algo, pasará, pero todo a su tiempo. Me está gustando esto de que Kaito sea más atento con Aoko y otras cosas que se irán agregando.

Aoko Kudo: ¡Bienvenida! Toda la confianza del mundo aquí, es tu espacio y puedes decir lo que quieras. Espero que desarrolles tu parte literaria y des links para ver tus dibujos, porque aunque no soy quien para criticar, me gustan bastante. ¡Ojala te guste este capítulo!

DCForever91: De un mes pasaron a ser dos meses. Obviamente ya vi la peli y es buenísima, no tanto como la 7 tienes razón. Esa es muy buena según yo, porque nos acerca más a la relación de Heiji y Kazuha. ¡Espero que sigas comentando!

Y nos vemos. Quiero que sea luego, tengo que seguir escribiendo y como tengo más tiempo espero que salgan mejores ideas. Recuerden comentar por favor, y sobre todo sobre las partes estratégicas que es lo que se viene. También cualquier error ortográfico o algo asi (de pronto me como letras). No prometo nada, pero le pondré empeño para actualizar pronto.

SaOri KuDo

Fecha: 16-12-2010

Hora: 15:30

Canción: Mi Rock Perdido-Los Rodríguez