Haruhi no sabe qué pensar. ¿Por qué está tan cómoda con Kyoya? ¿Por qué no le ha costado nada casarse con él? ¿Por qué no le ha costado nada compartir su cama? ¿Por qué lo besa desde el principio? ¿Por qué le pidió a él una noche? ¿Por qué a él?
Sí, Haruhi… ¿Por qué le diste a Kyoya lo que nunca quisiste darle a Tamaki?
Ohtori Kyoya. El Rey Sombra. Él, el que se desvive por hacer más fácil la vida de los suyos… Una fachada cuidadosamente construida para mantener a la gente fuera. Para sobrevivir en ese mundo de tiburones de los negocios. Pero ella hace tiempo que conoce más al otro. Siempre ha querido a Kyoya. Siempre lo ha apreciado y respetado… Siempre ha sabido que en él había más de lo que él mostraba. Y no se equivocó. Es amable, cariñoso y protector con los que ama, y todo lo oculta. Siempre oculto tras la máscara del Rey Sombra…
¿Es que acaso lo quiere? Haruhi, ya sabes que lo quieres. La pregunta correcta es si lo amas… Haruhi, ¿lo amas? ¿Estás enamorada?
"Sé honesta, Haruhi…", se dice. Sabe que disfruta de su compañía. Siempre. El simple hecho de tenerlo en la misma habitación, cada uno enfrascado en lo suyo, la llena de paz. Aunque no hablen… Especialmente si no hablan…. Como si nada pudiera ir mal en el mundo, solo por estar él allí. Su roca, su apoyo firme. Siempre. Siempre a su lado. Siempre Kyoya...
Sabe que su matrimonio funciona. Ya sabe qué clase de marido es Kyoya, y no podría pedir más… No es frío, como la gente desde fuera podría pensar. Es afectuoso y cálido, le gusta el contacto, un beso, una caricia, pero ligeros, suaves y cálidos, como la brisa de verano.
Además, son amigos desde hace años. No es como si se hubiera casado con un completo extraño… Claro que no. Se conocen mejor que muchas parejas convencionales. Siguen haciendo lo mismo que han hecho siempre, desde que rompió con Tamaki, charlas, paseos, sesiones de estudio, citas en el campus… Solo que ahora comparten la cama y tienen sexo. Vale, de acuerdo, mucho sexo…
Sí, el sexo con él es estupendo. Oh, sí… No es que tuviera de antes experiencia con la que comparar, pero sabe que le gusta hacer el amor con él. Muchísimo. Sabe que su cuerpo se enciende cuando él la toca. Hasta arder… A veces con solo mirarla.
Pero no sabe qué sentir.
¿Y él? ¿Qué siente por ella? Sí, puede haber tenido fantasías con ella en su juventud, puede haberla deseado… Pero el Kyoya adulto, el hombre con el que está casada, ¿qué siente por ella? ¿La ama? ¿Alguna vez pensó en ella como esposa? ¿Solo la desea? No… No puede ser solo eso… Kyoya… Siempre a su lado, en lo bueno y en lo malo. Especialmente en lo malo… Tamaki… Papá… Si él no hubiera estado a su lado, Haruhi se hubiera escondido en algún agujero a llorar su pena. Solo el tenerlo a su lado, guiándola sin casi notarlo, la rescató. Sí, Kyoya es su fuerza, su refugio, su apoyo…
Kyoya… Siempre Kyoya... Su mejor amigo, su amante, el padre de su hijo, su marido…
¡Uff! Reconócelo…
Sí. Lo quieres. Lo amas. Estás enamorada de él.
¡Uff! ¡Sorpresa!
Sorpresa ¿por qué? No… Realmente no es una sorpresa… Como si no hubiera tenido años…, años en los que siente que esta amistad se había ido convirtiendo lentamente en otra cosa. Apenas sin advertirlo, para un día encontrarse enamorada sin haberse dado cuenta. ¡Je! Haruhi, lo haces sonar casi como si Kyoya llevara años cortejándote… Claro, muy propio del Rey Sombra… años de cortejo… ¿En serio, Haruhi?
Bueno, al menos ya es su marido…, se dice con una sonrisa.
Siempre Kyoya...
Esa noche, después de hacer el amor una vez más, agotados, Haruhi, entre los brazos de este hombre que es su esposo, le pregunta:
- Kyoya… ¿te arrepientes de haberte casado conmigo?
- ¿Pero estás loca, Haruhi? ¿Pero qué dices? No, por supuesto que no… -claro que no iba a decirle, y menos a ella, que no tenía pensado casarse nunca si no era con ella. Incluso su padre hacía tiempo que había dejado de insistirle al respecto… Solo podía ser ella…-. Jamás podría pasar esa idea por mi mente… ¿A qué viene esa pregunta, Haruhi?
- Pero nos casamos solo a causa de las circunstancias, por el bebé, nuestro bebé… Y sé que tú podrías haber hecho un mejor matrimonio. Uno acorde con las expectativas de los Ohtori.
- Para haber acabado con cualquier cabeza hueca que mi padre hubiera elegido para mí… No, Haruhi, gracias. Contigo estoy donde quiero estar…
- Pero aún así… tu padre tendría planes para ti…
- Déjame decirte una cosa, para tu tranquilidad, Haruhi. Se supone que es un secreto… El día que Padre nos regaló la casa, me comentó que hace cuatro años que mantenía una apuesta con el señor Suoh para ver cuál de nosotros se casaba contigo. Tamaki o yo…
- ¿Qué?
- Lo que oyes… Pues sí, mi padre te daría las gracias por hacerle ganar la apuesta. Pero claro, no es de caballeros decirle tales cosas a una mujer casada…
- Kyoya…
- Además, eres fantástica, Haruhi… Cualquier familia estaría encantada de tenerte entre ellos. Y yo el primero. Me gusta estar casado contigo. Eres la mejor compañera que podría tener. Así que haz el favor de no pensar en cosas raras…
- Si tú lo dices…
- Sí, yo lo digo. Tu marido… -y la gira un poco para darle un dulce beso de buenas noches.
