LA PROTEGIDA

(Ward)

Por LavenderGoddessV

Traducido por Inuhanya


Capítulo 12 - Una Propuesta Peligrosa


Vegeta despertó la mañana siguiente para encontrar vacía la cama de su protegida. "Onna?" Él saltó de su asiento, enojado de que partiera sin su conocimiento. Cierto, no se dijeron sus buenas noches bajo las mejores de las circunstancias, pero para ella irse sin avisarle! 'Debí haberla ofendido más de lo que originalmente creí. Maldita mi debilidad por ella!' Se maldijo a sí mismo mientras salía de su habitación en busca de su protegida. Tenía que encontrarla; tenía que arreglar su desatino.

Atención inmediata en el asunto, sin embargo, no iba a tener, cuando pronto después de salir de la habitación de Bulma, Vegeta se encontró cara a cara con un agotado Kakarotto. "Vegeta!" llamó el guardia con alivio, "Faltaste a una reunión del senado anoche y otra esta mañana. He estado buscándote por todas partes. Dónde has estado?"

"Eso no es tu maldito asunto," gruñó Vegeta en respuesta, no tenía tiempo para esto en este momento. "Déjame en paz!"

"Pero señor," Kakarotto se rehusó a ser despedido, "tiene asuntos políticos que debe atender inmediatamente!"

Vegeta se detuvo en seco, antes de girarse hacia el agitado Saiyajín. Tan reluctante como era admitirlo, sabía que el hombre tenía razón. Después de regresar de su largo viaje había sido acosado por varios consejeros deseando lo mismo que el guardia ante él, pero los había ignorado, sabiendo que Bulma necesitaba su atención más que cualquier otro. Pero, ahora, sólo se enfrentaría con más interrupciones si intentaba no hacerles caso una vez más, parecía que sólo tenía una opción. "Bien, Kakarotto, atenderé cualquier asunto que he rechazado. Pero, mientras lo hago, tú encontrarás a la onna y me la traerás inmediatamente. Aún si se resiste, quiero verla ahora. Está claro!?"

"Ah, sí, señor," tartamudeó Kakarotto en afirmación, mientras observaba a su rey girarse y apresurarse hacia el salón del trono. 'Me pregunto qué quiere con Bulma. Y por qué se resistiría?' se preguntó curioso el soldado, antes de encaminarse para encontrar a la princesa. Esperaba que pudiera ilustrar sus preguntas.


Bulma paseaba por los corredores del castillo sin rumbo intentando resolver sus pensamientos y sentimientos de la noche anterior. Había experimentado poco sueño después de la agitada noche que había sufrido. Junto con la farsa que fue la cena, su asaltante misterioso, su interludio con Juunanagou, su confesión de su pasado, su beso de Vegeta, y más devastador, su rechazo, encontró difícil mantener su cabeza en alto después de la casi continua ola de vergüenza que cubrió su tierna alma la noche anterior.

'Por qué todo tiene que ser tan difícil para mi?' se preguntaba repetidamente, mientras entraba a su jardín privado. Estaba aislado en conexión al ala derecha del castillo. El jardín realmente había sido uno de los muchos obsequios que Vegeta le había dado prontamente después de su llegada. El pedazo de terreno había sido dejado inutilizado por años, así que le había dado la libertad de atenderlo como le complaciera. Y para entonces estaba completamente floreciente con flores, plantas y otras varias formas de vegetación que había sentido orgullo en llamarlo su propio pequeño santuario del mundo a su alrededor. El jardín había sido destinado para ella estar sola con sus pensamientos, y si había un momento en el que necesitaba estar sola con sus pensamientos, era entonces.

Pero qué era lo que tenía que pensar? Tan traumático como fue todo lo que sufrió la noche anterior, ningún evento fue tan conmocionante como su beso. Sus labios habían sido aún más tiernos de lo que hubiese imaginado en sus sueños más vívidos, sus caricias fueron más íntimas que en sus más románticas fantasías, y su sabor, dios, imaginó que la ambrosia más dulce nunca podría compararse a la muestra que tan intensamente le había permitido experimentar. Pero ahora la fantasía no sería suficiente, lo había experimentado una vez, cómo podría ser indiferente a su deseo por otra oportunidad para sentir, si sólo por otro segundo, su afecto físico?

Pero, fue sólo un 'error', como él lo había llamado. Esa palabra, más que cualquier otra, la perseguía. Y para completar el dolor de su confesión, realmente había intentado convencerlo de la verdad. Se atrevió a admitirle que había aceptados sus afectos sin pena. Fue demasiado escucharlo contraatacar su comentario al llamarla 'vulnerable' y desencaminar sus sentimientos. Pero nada podría haber sido más allá de la verdad. Finalmente había experimentado lo que había anhelado, sólo para descubrir, de una vez y por todas, la innegable y amarga verdad. Sus sentimientos indudablemente eran unilaterales.

Y aún, por qué esto era tan descorazonado para ella? Había sabido todo el tiempo que este era el camino de las cosas entre ellos. Pensó que creía que toda esperanza estaba perdida, pero después de su vergonzosa reacción anoche, parecía que había dejado más de lo que podría admitir. Pero no más, cualquier cantidad de optimismo que tenía para sí y su protector ahora estaba aniquilado; destrozado por la humillación de su rechazo. Nunca olvidaría el frío tono de su voz y disgustados movimientos mientras se separaba de ella. 'La idea de nosotros verdaderamente era así de repulsiva para él?' se preguntó ella, no pudiendo evitar revivir el recuerdo. La forma en que desvió su mirada de ella con vergüenza, fue casi como si hubiera perdido el respeto por ella. 'Cómo puedo mirarlo a los ojos otra vez?' se preguntó desesperadamente. 'Cómo las cosas podrían ser las mismas entre nosotros, ahora que hemos cruzado esa línea invisible que habíamos evitado tan meticulosamente por tanto tiempo? Cómo podría mantener una amistad con él, sabiendo que mientras anhelo por su amor, por un romance, él nunca sentirá, nunca deseará, lo mismo? Cómo puedo continuar viviendo con él más?' Tantas preguntas que necesitaban ser respondidas la plagaban, pero las respuestas no serían inmediatas, cuando una sorpresiva voz de repente interrumpió a la perpleja mujer.

"Cómo te sientes?"

El cuerpo de Bulma se giró rápidamente para quedar cara a cara con un hombre al que le había dado poco crédito desde anoche. "Juunanagou, me asustaste," intentó calmarse; aún estaba muy al extremo después de su ataque.

"Lo siento, mi lady. Sólo deseaba preguntar sobre tu condición. Pero, si mi presencia te molesta, puedo irme," ofreció él muy razonablemente. Había sido una extraña noche para el rey. En realidad se encontró incapaz de dormir, mientras una desconocida emoción de preocupación por la onna había dominado sus pensamientos. Mientras debía estar furioso por una falla en su rival, en vez de maquinar un plan para corregir su disparate, se encontró temiendo por el estado mental de la princesa. Vegeta había mencionado algo sobre su complot causando más daño de lo que podría haber imaginado. Este concepto lo perturbó más que cualquier otro. Por qué se preocupaba estaba inseguro, pero los confusos sentimientos eran innegables. Él había planeado desquitar su rabia con Juurokugou, su compañero de crimen, después de regresar de su paseo de anoche, pero la violencia le había hecho poco bien. Aún pensaba en ella, se preocupaba por ella, y odiaba aún más que estuviese recibiendo consuelo de su rival - un hombre completamente indigno de su consideración.

"Eso no es necesario," Bulma sacudió su cabeza con una sonrisa parcial que inmediatamente interrumpió los pensamientos de Juunanagou. Su inocencia se estaba volviendo más atractiva cada vez que la veía. "En realidad creo que la compañía podría ser buena para mi, estar sola con mis pensamientos sólo parece causarme más estrés," admitió ella suavemente, mientras lentamente se bajaba para tomar un perezoso asiento en el suave pasto bajo ella.

Juunanagou se tomó la libertad de unirse a la princesa en el suelo mientras se sentaba frente a ella. "Me sorprende que estés sola," anotó curiosamente mientras miraba alrededor, "después de ver la reacción de Vegeta cuando le dije de tu ataque, pensé que el hombre sería inseparable de ti." Bulma hizo una leve mueca ante la mención de su protector; la reacción no pasó desapercibida para Juunanagou. "Vino a verte anoche, verdad?" inquirió el rey; la única razón por la que se había contenido de unirse a la onna era porque pensó que el bastardo iba a atenderla. Su furia comenzó a elevarse ante el concepto de Bulma quedándose sola toda la noche.

"Sí," asintió Bulma tensa. Mirando al hombre al otro lado de ella, sonrió en agradecimiento. "Debo ofrecerte mi gratitud por encontrarlo. Sé que no podría haber sido una tarea fácil buscar a un hombre por el que tienes tanta animosidad."

Juunanagou notó su rápido cambio de tema, pero lo permitió. "Hice lo que hice anoche sólo por tu beneficio, mi lady. Sólo me preocupo por tu comodidad." Él alcanzó su mano para retirar un suelto mechón de cabello detrás de su oreja, 'tan hermosa criatura', pensó distraído antes de continuar, "No respondiste mi pregunta original, princesa. Cómo te sientes?"

Bulma suspiró mientras sus ojos caían al suelo una vez más. "Físicamente, aparte de los golpes y rasguños, estoy bien."

"Y mentalmente?" preguntó él para su sorpresa, fue una pregunta dura para un hombre tan formal, pero de todas formas respondió.

"He sufrido peor. Mi mente se recuperará. Estoy continuando," respondió ella mínimamente, tan extraño como parecía, estaba más dañada emocionalmente por el rechazo de Vegeta que por su ataque.

"Me alegra escucharlo," Juunanagou rió lentamente, "pero si esperas que lo crea, no lo haré."

"Y qué se supone que significa?" Preguntó Bulma defensiva, "estás llamándome una mentirosa?"

"Nunca soñaría en hacer algo como eso princesa," concedió él, "Sólo te pregunto porque mientras tus labios hablan de una mente estable, tus ojos brillan con confusión."

Bulma levantó una ceja curiosa. "Centras todo tu argumento en lo que hay en mis ojos." Rió levemente divertida. "Dime mi lord, exactamente qué ves en ellos?"

"Ese es un reto?" Juunanagou esbozó una sonrisa; sus espíritus parecían estar elevándose ante sus ojos. Ella era como él, siempre ardiente para una confrontación verbal.

"Nunca soñaría en retarte de nuevo, después de lo que pasó la última vez," anotó ella con humor, al recordar su carrera de hace varios días. "Simplemente soy curiosa de ver cómo está tu sentido de 'lectura de ojos'."

"Aunque creo que estás intentando burlarte de mi lady, aceptaré tu prueba." Él se acercó a ella, mientras levantaba sus manos para tomar su rostro. "Ahora, déjame ver." Esbozó una desarmadora sonrisa en sus labios mientras fijaba sus ojos con los azules suyos. Mirando profundamente en sus órbitas zafiras, el rey se permitió buscar su expresión por secretos escondidos. Divertido por el leve sonrojo que estaba asomándose en el rostro de la joven onna, decidió continuar su prueba. Sin embargo, sus observaciones no duraron mucho, cuando un aroma que cosquilleó sus sentidos separó su cuerpo involuntariamente de la princesa.

"Qu-qué pasa?" preguntó ella sorprendida, mientras observaba a Juunanagou ponerse de pie y comenzar a pasearse de un lado a otro en lo que parecía ser rabia contenida. Levantándose para estar a una o dos pulgadas bajo el nivel visual con él, preguntó una vez más. "Juunanagou, cuál es el problema?"

"Su aroma está sobre ti," susurró el rey tranquilamente, la moderación era evidente en su voz.

"Qué? Juunanagou, de quién estás hablando-" Bulma se congeló mientras pasaba sus dedos sobre sus labios en realización. "Juunanagou, yo-"

"Así que por eso anoche deseabas su presencia sobre la mía," espetó él acusador, inseguro de por qué la realidad lo perturbaba tan grandemente. "Tu y Vegeta tienen un romance!"

"N-No!" Objetó Bulma rápidamente. No quería que este hombre tuviera falsas concepciones sobre su relación, o falta de ella, con Vegeta. "Nosotros no estamos haciendo nada de eso, él simplemente-"

"Simplemente qué?" Juunanagou desvió sus ojos, "no me mientras lady. Tiene perfecto sentido. Nunca pude entender su posesividad hacia ti, pero ahora sí. Son amantes!" Siseó él fríamente, las palabras enfermantes de vociferar.

"No, Juunanagou, no entiendes --" Ella intentó disuadirlo, pero su temperamento no le permitiría escuchar nada de eso.

"No, princesa, te diré lo que no entiendo. No entiendo por qué me permitirías el sabor de tus dulces labios, la gentil sensación de ti en mis brazos; por qué me dejaste creer que tenía una oportunidad para reclamar tus afectos, cuando estabas con otro!? Con Vegeta, nada menos!" Incluso Juunanagou no estaba seguro, mientras hacía su furiosa súplica, si aún estaba interpretando el rol del gallardo rey que podría derretir a esta princesa, o si las palabras que dijo verdaderamente eran de su destrozada alma.

"Porque no soy de Vegeta!" gritó ella finalmente, con lágrimas llenando sus ojos. No necesitaba esto, no ahora especialmente, cuando la verdad estaba tan fresca para ella. "Él es mi tutor, soy su protegida. Nunca hemos y nunca seremos algo más para el otro que eso. De eso estoy segura, así que nunca me acuses de confundirte en ninguna manera. Vegeta y yo no tenemos una orientación romántica hacia el otro, y ciertamente nunca la tendremos." Pausó para controlar la inestabilidad de su voz. "Su aroma sobre mi sólo es porque anoche me consoló físicamente, nada más."

La indiferencia en su tono mientras reflexionaba sobre su relación con su protector habla volúmenes para Juunanagou. La amargura que contenía parecía muy nueva, era evidente por sus lágrimas, no pudo evitar preguntarse qué había pasado anoche. "Entonces tienes mis disculpas, mi lady," él suavizó su voz. Si Vegeta había sido lo obtuso suficiente para no hacerle caso a la atractiva criatura que estaba frente a él, entonces ciertamente sería hombre suficiente para ver el beneficio del grave error del tonto. "No quise levantar mi voz, pero yo-" él se detuvo mientras una vez más tomaba el lloroso rostro de Bulma. "Siento muchas cosas por ti para enfrentarme con el concepto de tu unión con otro."

Los brillantes ojos de Bulma subieron para encontrar los de Juunanagou de nuevo, mientras escuchaba su confesión. Sonaba tan genuina, tan pura; sus palabras fueron similares a aquellas que siempre había soñado escuchar decir a Vegeta. Quería escuchar más. "Qué sientes por mi?" preguntó ella entre sollozos, mientras lentamente cerraba sus ojos y dejaba a su mente vagar.

"Muchas cosas," respondió Juunanagou con gentilidad mientras su mirada se movía de sus labios a sus ojos cerrados. Llenaría su mente con una imagen que estaba seguro agitaría su corazón. "Siento la necesidad de protegerte como lo hice la noche de tu accidente y la de tu ataque. Siento la necesidad de consolarte, como deseé más que nada, mientras llorabas tan dolorosamente. Siento la necesidad de prodigarte con algo y todo lo que tu corazón desea por ningún otro beneficio para mí que aquella de ver una sonrisa adornar tus labios. Y más agonizantemente, siento la necesidad de experimentar tu belleza en un nivel más físico al tocar tu cremosa piel de porcelana," él delineó su mentón con sus suaves dedos, "devorando tu esencia," bajó su nariz para inhalar el aroma lavanda de su cabello, "viéndote gimotear de placer debajo mío, escuchándote gritar mi nombre en regocijo, y saboreando tu-" su idea final nunca fue completada mientras la imagen que dibujó para la joven onna en sus brazos era demasiada para evitar experimentar. En movimientos agonizantemente desesperados sus labios se hundieron en los otros mientras sus lenguas se unían una segunda vez en un acalorado beso.

Con sus párpados escudándola de la verdad, Bulma se permitió experimentar la pasión que el hombre ante ella le ofrecía. Aunque en realidad, no era el hombre que estaba imaginando; el hombre que verdaderamente quería, el hombre que nunca podría tener. Para la princesa, de repente vio más planamente que nunca, no podía haber más cuestionamiento de lo que este beso simbolizaba. Abriendo sus ojos para permitirle a sus lágrimas caer desinhibidas por sus mejillas, la solución a su problema de repente se tornó totalmente clara. Liberaría a Vegeta de su degradante servicio hacia ella, al volverse la carga de un hombre que la amaría en la forma que sólo soñaba ser amada. Ahora entendía totalmente lo infantiles que eran verdaderamente sus esperanzas por un romance perfecto entre ella y su tutor. No lo sofocaría más con su presencia. Lo dejaría para tener una oportunidad de construir su propia felicidad, aún si fuera a expensas de la suya.

Mientras Bulma se separaba de su beso, forzó la más honesta sonrisa en su rostro mientras miraba la sonrojada de Juunanagou. "Llévame contigo."

Los ojos de Juunanagou se abrieron grandemente, creyendo que no podría haberla escuchado correctamente. "Mi lady, estás aceptando-" no pudo terminar su idea, por supuesto que estaba encantado, pero su repentina aceptación después de su diligente lealtad a su protector… No podría ser.

"Al final de la semana, cuando el senado finalice sus conferencias, me iré contigo, si eso es lo que deseas." Dijo ella confidencialmente; no quería que dudara de su intención.

"Entonces deseas ser mi esposa - mi reina?" Juunanagou preguntó inseguro. Sí, esto era lo que había querido, todo su propósito por venir aquí, poner en acción sus bien planeados planes, pero - pero por qué no se sentía bien? Como si hubiese algo más que necesitara de ella.

"Si me llevas," ella secó sus lágrimas, "Seré tuya."

"Pero-" él detuvo su objeción. Esto era lo que había querido; no podía permitirse dañar todo su duro trabajo, a pesar de sus reservas! "Nunca en mis sueños más salvajes, podría esperar por una reina tan perfecta como tú, princesa," él regresó a su forma encantadora. Bajándose en una rodilla, decidió cerrar el acuerdo. Reuniendo sus manos en las suyas, comenzó, "de acuerdo a lo que sé de tu cultura, así es como debe hacerse." Él removió una de sus manos de las suyas para alcanzar a secar una lágrima. "Princesa Bulma, me permitirías en privilegio de hacerte mi esposa, mi amante, mi mujer, mi reina?" Él usó varios títulos que pensó la agitaría y halagaría. Pareció funcionar cuando escuchó su confirmación.

"Por supuesto," asintió en una respuesta contenida. Había soñado mucho este escenario. Todo era perfecto, el hermoso atardecer, la apropiada declaración y la amorosa mirada de un hombre dispuesto a pasar el resto de sus días con ella. Pero aún con todas las perfecciones superficiales, la más evidente de las fallas estaba presente, porque el hombre equivocado estaba de rodilla, y este descorazonado conocimiento la distrajo lo suficiente de sus alrededores para evitar que notara una tercera parte viendo su intercambio.

En lo que se había sentido como un parpadeo, Juunanagou no estaba más en frente de Bulma; en vez estaba a unos pies de ella, forcejeando en el suelo con un intruso. "Te advertí alejarte de ella! Vegeta te advirtió alejarte de ella! Ahora, pagarás!" juró el enfurecido guardia, mientras él y el rey luchaban por la dominancia sobre el otro.

"Kakarotto, no!" Gritó Bulma, acercándose para separar a los dos hombres. "Por favor, basta!" le suplicó ella, apenas logrando separarlos sin ser seriamente lastimada. "Kakarotto no lo lastimes, es mi prometido!"

Ante el sonido de su confesión, Kakarotto cayó incrédulo. "Qué?" gritó en shock.

La atónita pregunta de Kakarotto fue un suficiente momento de distracción para permitirle a Bulma acceder a su futuro esposo. "Estás bien?" le preguntó a Juunanagou con preocupación en sus ojos, mientras lo levantaba en su abrazo. Quería asegurarse que de hecho lo estaba, antes de responder la pregunta de Kakarotto. Cuando asintió en afirmación se giró hacia su enfurecido guardia.

"Cómo lo llamaste!?" Gritó Kakarotto confundido y furioso. La última vez que había visto a la onna, estaba evitando la presencia de Juunanagou por requerimiento de Vegeta. Qué demonios podría haber cambiado tan drásticamente que ahora estaría comprometida con el hombre después de horas!

"Dije 'es mi prometido'. Se me propuso y yo acepté." Ella se levantó para estar tan cerca al nivel visual como podría estarlo con el alto hombre.

"P- Pero cómo… No puedes… Bulma qué estás pensando? Cómo puedes soportar estar en presencia de este hombre, mucho menos aceptar una proposición de él!? No recuerdas tu promesa a Vegeta?" Él necesitaba reunir todo esto; simplemente no tenía sentido.

"Lo sé," suspiró ella tranquilamente. Nunca quiso traicionar a su tutor, pero tenía que hacerlo. No podía quedarse más y sufrir la degradación y devastación que le causarían sus sentimientos. "Pero no puedo negar más cómo me siento." Ella tomó un largo respiro antes de comenzar la primera de lo que sabía serían muchas mentiras en este asunto. "Estoy enamorada de Juunanagou, como él de mi. Deseamos unirnos, y nada nos lo evitará más."

"Bulma," Kakarotto susurró su nombre con un desesperado suspiro. "No puedes creer eso. No has conocido a este tipo lo suficiente. No puedes amarlo, y él ciertamente no puede amarte!"

"Ruego contradecir," discutió Juunanagou levantándose. Después de sacudirse, ofreció su propia admisión. "Estoy muy enamorado de Bulma. No deseo nada más que hacerla feliz. Así que, Kakarotto, entiendo que después de nuestro tempestuoso pasado, puedas estar dudoso de creer en la veracidad de mis motivos, pero puedo asegurarte, sólo deseo lo mejor para la onna. Así que, qué dices, por su seguridad, si olvidamos lo pasado?" Terminó él con una maliciosa sonrisa destinada sólo para los ojos de Kakarotto mientras levantaba su mano para apretarla con su enemigo.

Kakarotto, por supuesto, ignoró el falso gesto mientras miraba gravemente a Bulma. "Vegeta sabe?"

Bulma lentamente cerró y abrió sus ojos, nerviosa de imaginar cómo sería el intercambio. Pero afortunadamente, no tuvo que aventurar una respuesta cuando Juunanagou intervino de nuevo. "Justo íbamos a ver al anciano," respondió él con diversión destellando en sus ojos. Prácticamente había estado viviendo para esta conversación desde que llegó.

"Él no permitirá esta unión," Kakarotto dirigió su atención a Juunanagou.

"No tiene opción. Me casaré con quien escoja; no tiene control sobre mi felicidad," el amargo tono de Bulma regresó, cuando encontró su voz a tiempo para continuar con otra mentira.

Los ojos de Kakarotto se fruncieron notando en ella una rabia hacia Vegeta diferente a cualquiera que hubiese atestiguado antes. 'Esto podría tener algo que ver con el mal humor que Vegeta tenía temprano? Esto es por qué quería verla inmediatamente?' se preguntó brevemente, antes de regresar al par. "Entonces iremos a informarle ahora," anunció él, antes de invitar al par para seguirlo hacia el salón del trono donde Vegeta estaría.

Bulma tragó rudamente antes de sentir a Juunanagou tomar su brazo para guiarla fuera del jardín. "Estás bien, querida, pareces nerviosa," preguntó curioso, tal vez después de este intercambio tendría una mejor idea de qué la había molestado tan de repente hacia su protector.

"Estoy bien," admitió ella rápidamente. "Sólo insegura de cómo Vegeta tomará la noticia de nuestro compromiso."

"Bueno," el frío rey contuvo una sonrisa mientras respondía casi excitado. "Sólo hay una forma de averiguarlo."


Nota de LGV: Ah, y lo averiguarán en el próximo capítulo! Vegeta y Juunanagou llegarán a los golpes por este nuevo acontecimiento? Vegeta podrá finalmente encontrar la fuerza para rendirse y decirle a Bulma la verdad sobre el hombre con el que planeaba casarse antes de que sea muy tarde? O ya es muy tarde? Descúbranlo la próxima vez…