Eres Total

PAREJA: Sirius/Draco

DISCLAIMER: El mundo de Harry Potter le pertenece a J.K. Rowling! Yo solo estoy utilizando los personajes por mero entretenimiento sin fines de lucro :3

ADVERTENCIAS: Es un AU (universo alterno) En un mundo sin magia donde se rigen bajo las normas del Omegaverse. Hay relación chico-chico, sexo explícito y probablemente palabras altisonantes. Están advertidos!

CAPÍTULOS: 1/2

Notas de la Autora: Hola a todos! Nuevamente etoy aquí con esta historia! Y seguimos con la parte de Draco y Sirius, a ver que les depara, lo cual espero que les guste el modo en que lo abordé :P

Mil gracias por sus comentarios: satorichiva (si que es triste, pero ahí va el criterio de cada persona para aceptar las situaciones que les brinda la vida. unos prefieren no hacer nada y quedarse de brazos cruzados, unos luchan por el camino de las causas justas y lo que es correcto, mientras que otros analizando la situación buscan sacarle el maximo provecho a las acciones que deciden realizar... y claro que la continuaré! Despues de pensarlo, simplemente no puedo dejarlo así! Mi vena fluffy amante de los finales felices lo exige! xD), Bonny83 (Cuanto me alegra que te gustara la parejita! y tras mucho pensarlo creo que si continuaré con ellos y veré a donde llega :P), Rebe Marauder (Jeje tienes toda la razón, no puede quedar así! Bill necesita algo más +w+ así que voy a poner a trabajar la ardilla para poder acercar a estos dos bellos personajes :9), Alexapotter (adoro este universo para dejar que muera! no, no, no! Es es impensable TOT), Cristine Malfoy (La verdad que si, pues según lo que tengo entendido, muchos omegas la tienen en extremo difícil al ser la casta mas baja ;A;) y Guest (Querida! con gusto te hago un fic de ellos dos! nada mas dime tu nombre y la situación que quieres ver y yo te avisaría cuando lo tenga listo :P), se los agradezco infinitamente pues los reviews siempre son mi mas grande motor para poder inspirarme :D

A leer se ha dicho~


VI

Sentía que le faltaba el aire. No supo si escuchó bien o fue su burbujeante imaginación que tomó las riendas de su mente, por eso lanzó nuevamente aquella pregunta que ninguno de los dos adultos parecían querer agregar nada. Sirius se veía medianamente apenado como si hubiera metido la pata, mientras que el castaño lucía claramente afligido.

-¿Es cierto entonces?- cuestionó incrédulo. No podía creerlo. Era una tontería siquiera plantearlo, pero Sirius no reía jovial como era su costumbre; estaba alarmantemente serio, como si se tratase de un tema delicado que merecía la total atención de un letrero de "cuidado, frágil".

De ser cierto ¿Porque sus padres no se lo dijeron? Eran ellos a quienes les correspondía decirle la verdad de sus orígenes.

-Draco yo...- el profesor intentó acercarse con ese dócil gesto que adoptaba para hablar con los alumnos que pedían consejo.

Ese docente en el cual creyó ciegamente porque se sentía tan cómodo estando a su cercanía y podía percibir aquel apego que le generaba ver sus ojos color miel que siempre consideró era raíz de compartir la misma casta y que por ello podía comprenderlo mejor que muchos. "Pero al parecer era por más que eso…" se dijo intranquilo. No sabía que pensar.

-No-exclamó dando un paso hacia atrás. No quería que lo tocara. Su corazón temblaba en dudas que se negaba a fomentar. "No puede ser cierto" se dijo apretando los ojos.

Sirius intentó detener su huida, pero con una sola mirada de su parte, el alfa detuvo su mano a medio camino.

Sin decir palabra abrió la puerta y salió por ella.

…≈~°°*°°£Ï3°°*°°~≈…

El de ojos como la tormenta caminaba de un lado a otro que parecía que haría una zanja en el suelo. Comprendía que cometió un error; pero el valor de lo que era correcto y el tiempo de decirlo nunca fue bueno para calcular el mejor momento entre ellos dos.

Draco estaba turbado, eso era claro. ¿Quien no lo estaría ante semejante revelación? Se sentía tan mal por su propia tontería que no podía seguir ahí andando sin hacer nada realmente.

-Tengo que ir por él-

-Sirius, déjalo en paz-pidió Remus recogiendo del suelo la sabana que hasta hacia instantes atrás utilizó para el picnic nocturno con su niño.

-¿Pero qué tal si algo le pasa? Se fue tan molesto que…-

-No se fue a casa, no se iría de aquí sin sus cosas- señaló el celular y el bléiser sobre la silla -debe de estar en las escaleras o en la azotea pensando, dándose tiempo de decidir si te cree algo así de estúpido como lo que planteaste o no. Hará preguntas para después busca a Lucius o Narcisa esperando le den su versión de las cosas y emitirá finalmente un juicio, por muy doloroso que puede llegar a ser...- Sirius lo miró sorprendido por su deducción que logró sonrojarlo un poco -puede que no lo haya criado pero lo conozco muy bien, más de lo que tú crees- sonrió débilmente.

Sirius se asomó por la ventana y en efecto ahí estaba el pequeño rubio contemplando hacia la calle recargado en el barandal de las escaleras, meditabundo observando el amanecer cambiante.

-Tienes razón…- suspiró masajeando su cuello. ¿Cómo de estársela pasando tan bien se transformó en toda esa tensión? "y todo por mi culpa" se dijo sabiendo que ya nada podía hacerse -¿y tú que haces aquí Rem? Generalmente llamas antes de pedir asilo-

-Ahhh... Tenía tantas cosas en la cabeza que lo olvidé… no me he sentido bien en los últimos días y simplemente quería un lugar donde refugiarme ya que pensé que estarías de revoltoso en casa de James como sueles hacer cuando se acerca su cumpleaños o el de Harry, pero tal parece ser que me equivoqué- lo miró acusadoramente por estarle poniendo las garras en su hijo ante sus narices. Sirius tragó saliva.

-¿Lo siento?- hizo un ademan con la mano para dejar ese tema por zanjado y se cubrió el rostro.

-¿Por qué eres tan bocazas cuando la situación es la menos adecuada Sirius?- cuestionó derrotado dejándose caer sobre la cama exhalando cuando oxigeno podía de sus pulmones. Sabía la respuesta de tanto tiempo de conocerse, pero aun así seguía sorprendiéndole el poco tacto que tenía su amigo.

-Porque no pude evitarlo- dijo siendo honesto –él tenía que saberlo y ya es más tarde que temprano. ¡Venga que en cinco meses tendrá dieciocho años! ¿no crees que ya era hora de que lo supiera?-

-Siempre es lo mismo contigo… ¿qué parte de "Eso a ti no te afecta, por favor no te metas" no entendiste?-

-Claro que me afecta. Él es mi omega destinado y tu mi mejor amigo. Es tu hijo con el cual debiste de pasar más tiempo, pero por los enjuagues que hiciste con el oxigenado no fue así. Quieras o no él te necesita y todavía hay tiempo para recobrar el lazo-

-¿Y qué tal si él no quiere? Por que bien sabes que cabe esa posibilidad, que me mande al cuerno por no decirle hace tiempo y no quiera saber de mi nunca mas ¿Qué sucederá entonces?

-No lo sabrás hasta que Draco haga su jugada- Remus desganado bajó la cabeza. Temeroso por lo que sucedería -pero de algo si estoy seguro, no puede ser peor de lo que ya tenías porque en un par de meses Draco dejará la escuela y ya no podrás verlo… sin embargo si las cosas salen bien, puedes ganar muchísimo- exclamó esperanzado de que su corazonada realmente se diera y que su adorado niño pudiera ver en Remus aquella figura materna que siempre le faltó aunque no lo supiera.

-Eres irremediable…-

…≈~°°*°°£Ï3°°*°°~≈…

Cual bólido, el menor volvió a entrar en el cuarto. Evocaba cansancio de tanto pensar y de no haber dormido más que un par de horas, pero parecía un poco más tranquilo que cuando fue desatada la bomba. Se sentó al lado de Sirius sin apartar la mirada del ojimiel y dejó que su alfa lo rodeara con su brazo, dándole ese silencioso apoyo que necesitaba para no ser grosero.

-Bien. Quiero escuchar lo que tiene que decirme… aunque eso no quiere decir que le crea mucho ¿vale?-

-Me parece justo- asintió con la cabeza y Draco no quería perder ni un instante de sus expresiones tratando de encontrar alguna palabra teñida de mentira. Estaba listo para cualquier cosa que le dijera poniendo su mejor cara de indiferencia, aunque por dentro se moría de curiosidad y ruegos a figuras celestiales de que todo eso fuera una treta de muy mal gusto.

-¿Cómo conoce a mi padre?- preguntó con total seriedad.

-Eso es fácil, precioso, Luci fue nuestro compañero de clases y muy pedante si me lo preguntas…- Remus lo interrumpió fulminándolo con la mirada.

-Sirius, creo que es mejor que nos dejes a nosotros dos, A SOLAS- remarcó entre dientes eso ultimo tratando de que el mensaje fuera claro, pero el otro cual niño chiquito hizo un puchero.

-No Rems que yo también quiero saber el chisme…- el docente suspiró frotando el puente de su nariz con sus dedos.

-Bien. Solo si prometes quedarte callado en todo lo que diré y te prohíbo terminantemente que emitas uno de tus juicios pendencieros contra Lucius ¿entendido?-

-Me tratas como un crío Remsie, pero está bien, lo prometo- hizo como si tuviera un seguro en la boca y arrojó una llave imaginaria a un lado.

Remus suspiró con pesadez y se sentó en el sofá más próximo juntando sus pulgares, debatiéndose como comenzar.

-Conocí a tu padre cuando entré a Hogwarts. Sé que te parece raro que alguien como yo haya podido entrar a una escuela tan prestigiosa por cómo visto y no te culpo- Draco se ruborizó pero no apartó la mirada. Siempre le llamó la curiosidad lo desaliñado que iba a dar curso y lo remendadas que parecían sus prendas, así que se abstuvo de emitir palabra –pero bueno, eso no es lo importante de esta historia… el punto es que logré ingresar en la misma escuela que mis mejores amigos, que era lo que a mí más me importaba en ese tiempo, claro, hasta que lo conocí- hizo una pausa para ver la mueca en la expresión de Sirius que parecía estar teniendo un mal rato obedeciendo su promesa.

-Él iba en un curso superior al nuestro, sin embargo eso no me impidió admirarlo nada más verlo. ¿Cómo no hacerlo? Era tan elegante y sofisticado como un príncipe de cuento de hadas… aunque en ese tiempo no comprendí que fue lo que me pasó cuando cruzamos miradas, supongo que puedes inferirlo porque te pasó algo similar con Sirius aquí presente- sonrió de lado.

-¿Estaban destinados?- preguntó en voz baja. Más que nada para sí mismo, pero el castaño asintió a modo de respuesta.

-Ese sentimiento especial fue algo que jamás había experimentado y sentí que estaba bien si tan solo pudiera acercarme… ¿Qué podía salir mal? Parecía una persona amable y agradable… claro que sí, hasta que habló y rompió cualquier ilusión que pudiera creer- rio para incredulidad de Draco.

"¿Qué es tan divertido?" se preguntó, deteniendo por instinto el puño apretado de Sirius que parecía dispuesto a ir a encontrar a su progenitor donde sea que estuviera y golpearlo "aunque eso que dice, suena realmente a mi padre" se dijo dispuesto a seguir escuchando.

-Después de eso decidí que cualquier sentimiento que pudiera haber creído albergar no existía y tu padre se esforzaba enormemente en reiterármelo con sus desplantes y desaires cada vez que nos cruzábamos en la escuela, que eran muchas veces si me lo preguntas… uno pensaría que la animadversión duraría lo suficiente para separarnos y que tarde o temprano terminaríamos por creer el teatro que habíamos armado… pero no fue así ¿Cómo vencer algo tan fuerte como el destino? Algo que ya estaba predestinado incluso antes de que naciéramos, ¿algo que es tan natural que nos atrae como dos imanes de regreso al otro?-

-Es imposible…- murmuró Sirius entrelazando sus dedos con los de Draco dándole una afectiva sonrisa.

-Claro que lo es. Tanto que a pesar que terminamos sin grandes percances la escuela, tuvimos que encontrarnos nuevamente después de 3 años sin siquiera esperarlo y de la manera más caótica de lo que hubiera pensado- rio nervioso –iba a solicitar empleo a las oficinas del ministerio, tu padre iba a una junta y por una tontería de mi parte de no traer pastillas supresoras, pasó lo que tenía que pasar… me encerró en el ascensor y… me marcó…-

-¿Qué?- Draco se recordó respirar. Le costaba trabajo imaginar que su concepción hubiera sido de esa catastrófica manera. Sin amor real más que hormonas producidas por el celo.

No quería creerlo, pero conocía de primera mano lo que sucedía cuando se entraba en celo. Era prácticamente imposible huir de las garras de un alfa que reaccionaba y más cuando estuviera a corta distancia. ¿Quien conoce el auto-control en esa situación? Si el mismo cuerpo en deseo y éxtasis lo clama a gritos "Quien diría que algo pudiera descontrolar a mi padre… tal parece que sigue siendo un hombre después de todo…" se dijo apretando sus manos en su regazo.

-¡Ese malnacido!-

-Sirius por favor, vuelve a decir algo y te saco de tu propia casa- el moreno resopló por sus fosas nasales y se cruzó de brazos –sé que no es una historia rosa que uno esperaría, que no hubo flores o fuegos artificiales, pero tienes que saber que te amé desde que supe que crecías en mi interior… fuiste lo mejor que pudo haberme pasado en la vida Draco, nunca dudes de eso-

No sabía cómo sentirse, pero no podía evitar sentir sus ojos húmedos al ver tanta emotividad en la mirada color miel; como lo miraba con ese infinito amor que nunca vio en ellos o que tal vez nunca prestó la debida atención.

-Tu padre se enteró de que estaba esperando un hijo suyo al poco tiempo. La verdad hasta la fecha no sé cómo lo supo ya que no se lo dije a nadie, pero el vino a buscarme…-

-Si… dijiste que te irías un tiempo con tus padres y demás…- musitó Sirius entre dientes.

-Pero el punto es que después de eso comenzó a comportarse de una manera tan diferente; más atento conmigo ya que me ayudó a conseguir una plaza de docente e incluso a tener un apartamento decente. Fue muy amable e incluso podría decir dulce… sé que suena a puras charlatanerías pero así fue e incrédulo le creí… creí que había una posibilidad de que realmente pudiéramos estar juntos- pudo notar un cierto halo de ilusión en el tono de su voz que le hizo estremecer -pero todo eso se desplomó cuando me enteré que seguía en los planes de casarse con Narcisa Black…- su expresión se ensombreció al instante –era claro que a pesar de que me marcó como suyo, un Malfoy tenía que seguir los dictámenes de su gran legado de pureza de la sangre y obedecer a sus padres de casarse con alguien de su mismo estatus-

Remus hizo una pausa aclarando su garganta.

-¿Sabes porque te puse Draco?- preguntó tratando de desviar un poco el tema para aprovechar y enjuagarse los ojos con el dorso de su mano -Porque pensé que nacerías en Julio, pero te adelantaste un mes, tal parece que no podías esperar a conocer el mundo- el menor amplió sus ojos –tu padre pensó que ibas a ser una niña y por tanto pensó en llamarte "Lyra Johanna"… ¿puedes creerlo? pero yo sabía que ibas a ser un niño y supe que escogí el nombre perfecto nada más verte. Eras lo más hermoso y perfecto que hubiera visto mi pequeño dragón…-

-¿Por qué?- fue su única forma de expresar aquella muda pregunta que no sabía cómo formular. "¿Porque me abandonaste? ¿Por qué me dejaste? ¿Por qué renunciaste a mí?" pero que Remus comprendió a la perfección.

-Porque no podía darte lo que merecías ¿Qué tenía yo para ofrecerte? Nada. Todo lo que poseo se lo debo a tu padre que incluso en un abrir y cerrar de ojos podría perder por uno de sus arranques o desplantes. Claro que hubieras tenido todo mi amor como ahora, pero tendrías muchas carencias desde monetarias hasta afectivas pues no tendrías nada de lo que ahora posees como juguetes, ropa bonita o un cuarto para ti solo… y por si fuera poco, hubieras sido repudiado por toda la familia de tu padre, como el mero hijo bastardo del gran Lucius Malfoy… no podía permitir eso-

-¿Por qué nunca me lo dijeron?-

-Narcisa es una buena mujer que te amó desde el primer instante que te puse en sus brazos. Supongo que a ningún hijo suyo podría amar tanto como a ti por tanto no pienses mal de ella; jamás hubiera puesto mi más grande tesoro en una persona menos extraordinaria… sin embargo ese fue el acuerdo. Tú siendo reconocido como el hijo legítimo de Lucius y Narcisa, heredero de la gran fortuna Malfoy y yo llevándote en mi corazón para evitar las habladurías y de esa forma lo tuviste todo aunque yo no estuviera presente… ¿Como decirte algo de un secreto de tal magnitud? Tu abuelo no podía permitir que algo como esto saliera a la luz por tanto no debías de saber lo que ahora sabes...-

El castaño hipó frotando sus ojos para tratar de pretender que no estaba llorando. Su semblante dolido y genuinamente acongojado ahondaba en su propio pecho lastimándolo. Su propia desdicha lo traspasaba pues era la suya aunque nunca lo supo.

Quería gritarle que estaba mintiendo, que eran puras tonterías las que decía pero ¿Cómo hacerlo si estaba siendo tan honesto mostrando su dolor a flor de piel mostrándole con señas y gestos la versión de la historia de su vida que desconocía?

Sus mirada estaba empañada por las palabras que tan solicito decidió escuchar pero que en ese punto deseaba no haberlo hecho y arrojarte a una vida de ignorancia que le sabia idílico con sus mentiras de azúcar.

-Sirius… llévame a casa…- pidió recargándose en su brazo. Era mucho por asimilar y siquiera considerarlo. Tomó sus cosas y le lanzó una fugaz mirada al docente que tan mínimo como se encontraba miraba al suelo abatido -¿Aun quiere a mi padre? ¿Después de tanto tiempo?-

-La mayor parte del tiempo me saca de quicio y me hace enojar tanto pero... por supuesto que aun lo amo... fue el hombre de mi vida aunque nunca fue algo que pudiera ser mío...-

No había más que decir pues la decisión fue tomada sin su consentimiento y pese a tanto sentimiento que expresaba el profesor, no podía agregar palabra pues sus labios entumidos de tanto morderlos, estaban mudos. Sin más cerró la puerta tras de sí.

…≈~°°*°°£Ï3°°*°°~≈…

Nada más llegar a su casa miró todo a su alrededor de forma diferente. Era como si en un lapso de una hora su mundo se hubiera puesto de cabeza y la nitidez con la que veía las cosas hubiera cambiado.

Ella estaba ahí en el sofá como siempre. Sentada leyendo un nuevo libro de su biblioteca personal a la luz de la chimenea. En un momento del pasado se hubiese acercado a recostar la cabeza en su regazo para que de esa manera amorosa acariciara sus cabellos. Una mínima muestra de afecto que destilaba para compensar todas las demás que no se permitía por lo estricto de su educación; pero no esta vez.

-Querido no esperé que volvieras tan pronto. ¿Donde esta Sirius?-

- Probablemente de regreso a su departamento...- hizo una pausa dejando que las danzantes llamas del hogar captarán su atención envolviéndolo en una extraña paz que no llegaba a sentir en verdad.

-¿Sucede algo malo cariño?- Sus ojos azules lo escudriñaban silenciosos. No había nada en ella en sus facciones o sus gestos que se asimilarán a los suyos. Ahí con la cabeza aclarada y tras semejante revelación podía verlo a contra luz haciendo que se preguntara ¿Porque no lo vi antes?

-No eres mi verdadera madre ¿Verdad?- lanzó la pregunta cómo una granada que explotó en el acto. La dama palideció al instante y torció un gesto de dolor.

No era necesario agregar más pues su expresión lo decía todo y al no rebatirlo al instante solo lo corroboraba aún más. Quería respuestas, pero también que sintiera la misma sensación turbia que sentía en su propio pecho. Vivir una mentira y perpetuarla en un afán de autoencubrimiento para no descubrir sus verdaderos colores. Eso no era lo que un verdadero padre debería de hacer o eso sentía en su lastimado corazón.

- ¿Te lo dijo Sirius?-

-Si, pero también me lo dijo el profesor Lupin y el afirma que es mi mamá ¿Que tienes tú que decir al respecto?-


Notas Finales: Espero realmente que les haya gustado y sin falta les traeré el siguiente capi para dentro de 2 días (sorry queridos míos pero no puedo antes TOT)

Les mando besitos y nos vemos :*