Los personajes de esta historia no me pertenecen. La historia es mía; solo mia…

El ultimo capitulo chicas y el siguiente, será el epilogo.

Gracias a todas las que me habeis acompañado en este viaje de un año. Por la paciencia y vuestra fidelidad. Besos! Nos leemos; porque creo, que alguna que otra seguirá leyendo algún que otro fic mio.

Ahora os dejo con el capi.

UN DESEO DE AÑO NUEVO.

Capitulo 12

Temblaba. Lo juro. Y estaba completamente segura que no era a causa del frio ni del miedo; era por él, era por Edward. Lejos de sentir miedo por su actual estado, me reconfortó la idea de verlo joven y con una vida completa por delante.

Sus ojos de un color sumamente especial, me miraban implacables. Seguro que le inducía a leerme el pensamiento con cada uno de mis gestos. Estaba excitada por el hecho de estar allí,a solas con él en una intimidad tan abrumadora.

-Toma asiento, Bella. Debemos hablar.- Separó la silla lo bastante de la mesa para que pudiese sentarme y su aliento rozó mi cuello, haciendo que mis vellos se erizaran.

Carraspeé sin poder contenerme. Ahora sabía lo que era tener aquella bola en la garganta y no saber cómo tragarla…él alentaba todos mis sentidos…siempre lo había hecho, siendo viejito y ahora mucho más; siendo joven.

Maravillada, lo contemple de nuevo a la luz de las velas. Era tan hermoso que dolía hondo. Su belleza era tan apabullante que a cualquiera se le caerían las bragas al contemplarlo.

Una suave risilla hizo que sus labios se elevaran en una sonrisa y sus ojos se viesen empequeñecidos por este hecho. Bajé la cabeza y sentí el bochornoso rubor de mi rostro. Gracias a Dios no había la suficiente luz , para que él lo advirtiera.

Sus manos vagaron hacia una gran ensaladera tapada con una elegante y ovalada tapa de lo que parecía plata y de allí emergió un fantástico faisán con uvas y pasas.

Me miraba esperando una reacción por mi parte y yo le sonreí, imitando él mi gesto . Me sirvió con lentitud y esperé que él también se sirviera aquella exquisita vianda….pero no lo hizo.

-Tú…¿No comes?.- Pregunté ceñuda.

-Yo…sigo una dieta bastante estricta, Bella. Aliméntate. – susurró, alargando su mano y acariciando la mía, suavemente con su pulgar.

Lo miré extraña y suspiré, metiendo el primer trozo de carne en mi boca.

-Hay muchas cosas que me muero por preguntarte, pero la primera aunque te cueste imaginártelo es si tienes algo que ver con el otro Edward….

Edward. " Mi Edward" cerró los ojos y se pasó las manos por su cabello extremadamente sensual y despeinado. Se mordió el labio inferior y siseó algo que no pude entender.

-No tengo super oído, Edward. – Cogí otro pedazo de carne y lo metí en la boca de nuevo, esperando una contestación.

-No me imagino quien puede ser. No….- susurró sin mirarme a los ojos.

-¿Quizás es algún familiar tuyo entonces?.- pregunté masticando con el carrillo lleno de comida.

Él sonrió tibiamente y me miró de una manera que….debería estar prohibida….¡Santo Dios, siiiii! Aquel hombre era un sueño, mi sueño y justo se estaba volviendo realidad.

-Bella….Me preocupas, no estás asustada. Y sinceramente creo que deberías de estarlo. Yo…he cambiado, no soy el mismo y tú sigues aquí, conmigo. No has salido huyendo de mi lado…estoy asombrado…fascinado, diría yo.

Lo miré con calma y suspiré. Me armé de valor y saqué de mi cabeza todos los pensamientos verbalizándolos.

-Desde que te conocí, supe que había algo en tí diferente. Me sentí atrapada en tu mal humor y en tu intransigencia. Atraída sin remedio hacia tí, parándome a pensar en infinidad de ocasiones que no podía ser…tú eras un anciano y yo joven y con una vida por delante….pero dia a dia, veía que te ibas abriendo para mí, que sonreías…¡Y que decir cuando comenzaste a hablar! Entraste en mi vida arrollando la cordura Edward, y asumí lo que sentía por ti en el momento en el que me constaste tu historia, aquella historia que ha hecho que estemos sentados aquí tú yo esta noche…sólo por eso.

La expresión de Edward se volvió atormentada y frunció su ceño antes de abrir la boca.

-Hubiera sido de otra manera entonces Bella. Creo que estábamos condenados a encontrarnos…aunque yo he tenido que esperar demasiado para tenerte….para comprender lo que es el amor.

Solté el tenedor de golpe y sentí temblar mi mano. Edward se levantó y corrió hacia mí para agarrar mi muñeca y levantarme de la silla lentamente, admirando su pecho primero, luego su cuello y finalmente aquel bello y angelical rostro.

-Tú..- balbuceé.- ¿Tú me amas, realmente?.

Edward sonrió y acarició con su mano mi muñeca , siguiendo hacia mi rostro y tocándolo con una ternura infinita.

-Soy lo que ves gracias a ti. ¿Recuerdas el cuento? Aquel chico era yo ,Bella…yo he estado condenado por siglos, envejeciendo…por no sentir lo que era amar…hasta que creí que era demasiado tarde… demasiado viejo para que una muchachita se fijara en un anciano decrépito como yo era….Bella.

Recordé las palabras de aquel dia, sentados en su cama…

"Era un chico extraño. Un chico que creció con innumerables carencias teniendo infinidad de facilidades. Él habia adorado a su madre. La habia adorado tanto que el dia que murió pariendo al último hijo de ésta, juró entre las sabanas empapadas de sangre de ella, que haría lo que fuese para que el miedo a la muerte no lo dominara jamás.

El chico creció con el miedo de amar y ser amado . Aún tenia el peso del gran dolor . de la pérdida de su madre. A la había amado de sobremanera.

Su padre lo instigó para que hiciese una vida normal como todos los jóvenes que lo rodeaban; pero él se sabia diferente. Él no tenia una perspectiva de vida como los demás. Mientras que los demás chicos de su edad, codiciaban un buen puesto en un gran banco y una mujer bella que llevar prendida del brazo él estudiaba medicina e intentaba burlar a la muerte a como diera lugar.

Un dia; al salir de la facultad, un hombre lo esperó y dijo su nombre sin que él le hiciese ningún caso; pero al mencionar su actividad, el chico detuvo el paso y se dejó guiar por el hombre que lo habia buscado.

Aquel hombre , amable y con unos rasgos muy característicos. Sacó el tema a colación, al hablar de un fallecido escritor que habia muerto hacia pocos días. El chico se mostró reservado. Pero no fue hasta que aquel hombre le dijo que él tenia la llave para vencer a la muerte ,cuando el chico se quedó atado al lugar donde estaban conversando.

El hombre que no aparentaba mas de treinta años; decía tener mas de 400 y hablaba de una mujer que vivía con él, que superaba los 200 años. El chico no habló , solo escuchó atentamente y desligado con la vida como estaba, le dijo a aquel extraño que el quería probar en sus propias carnes esa burla a la muerte. La burla mas cruel que podia hacerle. La venganza perfecta para su madre.

El hombre intentó decirle algo; pero él se negó. Y quedaron esa misma noche, donde el hombre se alojaba. El chico estaba preparado y caminaba hacia aquella nueva etapa con una mueca sardónica en sus labios.

El hombre lo esperaba con su compañera. Era bella. Pero al igual que su compañero, habia algo antinatural en aquellos ojos y rostros. Lo agasajaron con una buena cena y siendo unos magníficos comensales. Al terminar quisieron explicarle las desventajas de aquella chanza a la parca. Él no quiso escuchar y rogó que lo lo invistiera en aquel dulce secreto. El hombre se acercó a él y solo notó como sus dientes afilados, traspasaron su carne para cernirse en las mas absoluta oscuridad. Pero aquello solo fue un momento. El dolor lo apresó de tal manera que durante instantes de absoluta locura, rezó para morir junto a su madre y mitigar aquel dolor llameante que lo consumía segundo a segundo. No supo si fueron horas o días. Pero cuando todo acabó se sintió mas ligero y su cuerpo habia cambiado.

La pareja de esposos lo vieron emerger de aquel letargo de dolor con una sonrisa tierna en sus labios y lo acogieron como un verdadero hijo. Pero él ya no era el mismo, su hambre no era la misma y sus necesidades tampoco. Los años pasaron y se unieron a él un hombre y una mujer que se emparejaron a lo largo de las décadas. Él en su absoluta soledad, se veía solo y con alguna dulce muchacha que le calentase la cama alguna noche. No sentía lo que era el amor, porque todo aquello se lo llevó su madre.

A lo largo de las décadas, de los siglos. Comenzó a notar que envejecía lentamente. Quiso preguntar a su mentor porque le ocurría esto. Pero algo en su interior se lo clamaba a gritos. El amor vence a la muerte. Es lo único que la vence, que supera todas las barreras. El chico no lo habia entendido hasta ese momento. Pero ya era tarde. Su cuerpo se estaba marchitando por que la parca no habia sido burlarla totalmente. Se reiría de él y de su negro corazón incapacitado para amar. Envejecería y moriría sin conocer lo único que tenia valor en una existencia. El amor verdadero. Aquel que todo lo cura. Aquel que todo lo vence. El amor es lo único inmortal.- Edward me miraba intensamente ; estaba completamente enterrada en aquel mar verde….

Estaba llorando. Me limpié las mejillas rápidamente y no depegué la mirada de Edward ni un solo instante.

-¿Ya está? Él…Él…¿no conoció el amor? ¿Es una fábula o algo por estilo Edward?

-No. No es una fábula. Es un cuento. Y no acaba aquí. Si gano, te explicaré el final.

Sonreí.

-Creo que ganaras. Es la historia mas bonita que he oído hasta ahora.

-Espero ganar.

Me separé de él abruptamente y comencé a jadear de puro terror. Me llevé una mano a la garganta y quise correr de allí…alejarme de aquel ser que debía de tener más de cien años…porque si era cierto lo que Edward me había explicado en aquella historia, él era un ser demoniaco, inmortal…que se alimentaba de sangre para seguir con vida. Casi me desmayo cuando la verdad cayó encima de mí como un balde de agua fría.

-Bella.- me urgió con los rasgos teñidos de dolor.- No huyas de mí, yo….te amo y si no quieres verme jamás lo comprenderé, pero no me niegues la verdad, porque la he escondido durante demasiado tiempo. Tú eres la primera y la única conocedora de mi amor, pues este sentimiento tan puro y verdadero tiene una flor originaria y esa eres tú… Bella, por favor.- gimió.- No me abandones sin tan siquiera haberme escuchado….

Comencé a llorar. ¿Aquello que era? ¡Se suponía que debía de vivir un sueño…un deseo, no una maldita pesadilla! Miré a Edward con los ojos cargados de lágrimas…casi no lo veía y me dolía el hecho de saber tanta verdad.

Sus brazos me cobijaron y comencé a gimotear adolorida en su pecho. Lo abracé con fuerza y me rendí al estar entre aquel cuerpo fuerte y duro, susurrando palabras sin sentido que ni yo misma sabía porque pronunciaba.

-Quiero que me sueltes.- gemí, sin mirarlo y pegándome más a su pecho ,si cabía.- Yo quiero soltarme…pero no puedo...¡Arghh!.- gemí con un dolor inmenso.- Yo también te amo Edward …te amo desde aquí.- me separé de él y cogí con fuerza la tela del suave vestido que me había regalado. Estrujando el centro del pecho; justo en el corazón.- Y aunque seas el mismo demonio no me veo con fuerzas de marcharme sin besarte, sin….

No terminé de hablar. Sus labios no me dejaron hacerlo.

Fue un beso ciego. Su gesto atormentado y vulnerable me hizo abarcar su rostro con ambas manos y acercarlo más hacia mí. Nos devorábamos literalmente y antes de darme cuenta me había alzado entre sus brazos y caminaba sin despegar los ojos de los míos.

Noté la suave y mullida cama en mi espalda y me limpié las lágrimas que todavía reposaban en mis mejillas. Él con gesto serio, comenzó a quitarse la ropa sin dejar de mirar mis ojos ni un segundo.

Mi cuerpo era dueño de tantos sentimientos que no sabía por cual revelarme, pero si había uno fiero y salvaje, era la loca idea de entregarme a Edward entera, sin complejos…sus ojos abrasadores parecían leerme el pensamiento y su boca apresó su labio inferior como si su hambre fuera tan demandante como la mía. Dios estaba seriamente poseída. Hacia unos minutos que quería saltar de allí, despavorida y en aquellos momentos donde quería saltar era encima de Edward .

Con el torso descubierto hincó una rodilla a mi lado y quedamos a la misma altura, mirándonos con insistencia.

-Mía….serás mía por fín. Lo sé.- enunció con deje ronco antes de rozar mis labios con sus dientes y hacerme tragar su propio aliento dulce, embriagador….

Sentí sus manos, con enorme pericia alcanzar la estrecha cremallera del vestido y bajarla mientras que ambos nos devorábamos. Se separó de mí, para observar como el vestido caía de mi torso y admiró mis pechos, cubiertos con un exquisito sujetador. Gimió antes de pasear su lengua por mi cuello, clavícula y finalmente por donde la tela del sujetador se acababa, sintiendo como sus dedos agiles rozaban la parte trasera de mi espalda y un suave click me despojó de aquella prenda ,sintiendo como sus manos expertas acariciaban mis pechos algo pequeños para sus manos.

-Santo Dios, Bella…eres perfecta.- jadeó antes de llevarse aquella parte de mi anatomía a la boca y comenzar a succionar con delicadeza. Eché la cabeza hacia atrás. Perdida en un mar de sensaciones y acaricié sus hombros desnudos haciendo que ambos nos recostáramos en el gran lecho.

Los besos de Edward cubrieron cada rincón de mi cuerpo. Descubriendo paraísos que yo creía muertos en mi cuerpo, lamiendo y devorando cada parte íntima de mí, como si estuviese sediento.

-Te amo tanto, Bella.- jadeo tanteando mi entrada con determinación.- Realmente, este era mi deseo de año nuevo, mi amor. Hacerte míaaaaa.- se zambulló en mí de golpe y sin contemplaciones, dándome unos segundos para seguir respirando. Aquello dolía, dolía mucho, pero era tanto el placer que me estaba brindando aquella noche Edward; que aquel dolor era insignificante.

Sus manos acariciaron mi rostro y sentí sus labios recorrer los míos, tierno.

-Tranquilo.- susurré.- Pasará. Dame un minuto.

Me miró con detenimiento, encima de mí con el rostro tenso por el placer y el cabello despeinado por aquel clima que nos envolvía y erguí levemente la cabeza para apoderarme nuevamente de sus labios.

- Por favor….- gemí al sentir como se movía ligeramente y causaba espasmos de placer en mi interior.

Sonrió y elevó su torso del mío para afianzarse con sus poderosas manos a cada lado de mi cuerpo sobre el colchón, embistiendo cada vez con más fuerza y determinación nuestras caderas hasta que el clímax nos derrumbó de una manera tal ,que creí morir antes de perderme en aquella espiral de fuego y vértigo.

Levantó el rostro enterrado en mi clavícula cuando nuestras respiraciones se normalizaron. Sonrió y besó con suavidad mi nariz.

-Nunca en mi existencia he sido más feliz, Bella. Te debo todo lo que soy, todo lo que seré a partir de ahora.

-¿Y que serás a partir de ahora?.- pregunté mirando sus ojos extraños, pero perfectos.

-tu compañero, tu…novio…no sé…

Reí nerviosa y paseé una mano por su rostro juguetona.

-Debes explicarme como te alimentas, me debes todavía infinidad de explicaciones…pero no te temo, sé que no me harías daño…lo sé.- espeté seria, mirando su rostro preocupado.

-Si no te importa, me gustaría que esta noche la pasáramos aquí, entre estas cuatro paredes…anhelo seguir descubriendo tu asombroso cuerpo, Hummmm, lleno de secretos maravillosos.- susurró juguetón, lamiendo el lóbulo de mi oreja.- Quiero sentirte de nuevo…ha sido maravilloso, estar conectados…así, los dos.

Me escabullí entre sus brazos y me levanté de la cama para castigarlo con mi desnudez. Él me miró con ansias y comenzó a perseguirme con una velocidad sobrehumana. Estuve perdida entre sus brazos a los breves segundos, pero unos enormes golpes en la puerta hicieron que detuviéramos nuestros juegos.

-¡Abrid!¡ Papá! ¡Abrid ¡.—aquella voz me puso los pelos de punta. Miré a Edward y él alcanzó sus pantalones y caminó hacia la puerta para ver de quien se trataba.

Un silencio siniestro se alojó en el ambiente y recogí la sabana para tapar mi desnudez. Al alzar la vista tenía a Edward delante de mí con rostro frio , a el chico motorizado y la adolescente Reneesme.

-Hemos llegado tarde, Nessi….

La muchacha me miró de arriba abajo y caminó hacia mí. Elevó la mano y la sostuvo encima de mi vientre liso y tapado.

-Si….ya estamos dentro de ella Edward. Este viaje….todo…ha sido para nada.

Edward caminó hacia mí con urgencia y me arropó entre sus brazos , miró a los chicos con una curiosidad insana….aquellos rasgos, tan parecidos a él ….tan parecidos a los míos propios…

-Mamá volverá a morir, Nessi….y papá nos abandonará para siempre por ser los culpables…

Edward y yo nos miramos y aquellos chicos desaparecieron como si nunca hubieran estado allí.

Fin.

Ahhhh….no sufráis…el epilogo es muy revelador…..y emotivo…para nada finales de mierda que te hacen moquear hasta la saciedad. Ok?
Final Feliz asegurado!