Al rato le entró un hambre voraz, así que se levantó con mala gana para dirigirse hacia la cocina. Como de costumbre se hizo un café muy cargado y un sándwich. Se fue a la habitación. Al llegar se sentó en la cama y dejó su café y el sándwich a un lado. Examinó la habitación minuciosamente. Se sentía algo rara.
De pronto, divisó lo que sería un folleto muy peculiar encima del mueble del televisor. La curiosidad la obligó a levantarse de la cama y dirigirse hacia el mueble. Tomó el folleto entre sus manos. "¿Aún no ha viajado al África? ¿Qué espera?" decía el titular.
De repente, la rubia comenzó a sentirse muy mareada y fuera de sí. Juró ver que el folleto atravesaba su mano para caer nuevamente sobre el mueble y luego desaparecer.
– ¿Qué carajos? – Exclamó Brittany sorprendida.
– ¿Qué tal si vamos al África? – Se escuchó desde la puerta del baño. Brittany dio un salto. La voz parecía ser familiar.
– ¿Santana? – preguntó Brittany algo pasmada. A los segundos, la mismísima Santana salía del baño, estaba vestida con un pijama negro, su pelo amarrado en una coleta y con el folleto que anteriormente estaba en el mueble en su mano. Se veía sumamente atractiva.
– ¿Brittany, escuchaste lo que te dije? – dijo Santana algo molesta. Brittany algo confundida se acercó rápidamente a Santana y cuando intentó tocarla, su mano atravesó el candente cuerpo de Santana.
Brittany no evitó dar otro salto.
¡Mierda!
Muy asustada iba a gritar, pero antes de que los gritos surgieran de su boca, una voz la interrumpió.
– Si te escuche, pero yo creo que no es buena idea San.
Esa voz.
Brittany lentamente miró hacia la cama, que era desde donde provenía la voz infantil, y se llevó tal sorpresa que casi cayó de bruces al suelo.
– No puede ser. – Exhaló la rubia. La dueña de la voz, quien estaba sentada en la cama, era ella. Brittany. No podía creerlo.
– ¿Por qué piensas que no es buena idea amor? – preguntó Santana dejando el folleto encima del mueble donde se encontraba anteriormente, pasando por al lado de Brittany sin que esta pareciera notar la presencia de la rubia quien las estaba mirando boquiabierta y con los ojos abiertos como platos. No la veían. No estaba allí realmente.
– ¿Qué mierda está sucediendo? – se preguntó Brittany. Las chicas no la escucharon.
– Porque hay muchos animales feroces en el África, como leones y rinocerontes. Nos comerán vivas Santana, y yo soy muy joven aún como para morir siendo devorada. – Respondió la otra Brittany con aire infantil desde la cama. Brittany volteó su mirada a Santana, esta soltó un leve suspiro y caminó hacia la otra Brittany. Con dulzura le dijo.
– Brittany, en el África, esos animales no están del todo sueltos por ahí. Si llegamos a ver algún león será dentro de un coche blindado y seguro. Además, uno de mis sueños es viajar al África contigo. – Santana abrazó tiernamente a la otra rubia mirándole a los ojos. Y Brittany en ese momento, sintió un cálido sentimiento en su pecho.
– No estoy muy segura San. – respondió la otra rubia algo insegura.
– Si vamos, yo creo que podríamos montar algún elefante quizás. – Soltó Santana con un aire falsamente desinteresado.
– ¿Enserio? ¿Tú crees que podamos hacer eso? – Preguntó animosamente la otra Brittany.
– Claro que sí – respondió Santana mientras se paraba de la cama para encaminarse hacia el baño. – Pero veo que tú no quieres hacer tal cosa.
– ¡Por supuesto que sí quiero! – exclamó la otra Brittany.
– ¿Enserio? – preguntó Santana acercándose nuevamente a la otra rubia con un aire seductor.
– Claro que sí, mientras tú estés conmigo. – Dijo la otra Brittany mientras se acercaba a Santana y la abrazaba de la cintura. Brittany sintió un cosquilleo en su cintura al mismo tiempo.
– No dudes de eso linda. Promete que viajarás conmigo al África algún día. – Susurro Santana mientras abrazaba a la otra rubia de vuelta. – Prométemelo.
– Te lo prometo. – Contesto la otra, y luego le dio un suave beso a Santana.
Brittany se tocó sus labios, los sintió cálidos y algo húmedos.
De la nada, la escena que Brittany estaba presenciando se esfumó rápidamente dejando a Brittany pálida de vuelta en su "habitación". Todo lo que acababa de ocurrir no cabía completamente en la mente de la rubia.
– ¡¿Qué carajos acaba de ocurrir?! – Gritó Brittany algo anonadada, más bien, bastante anonadada. No tenía ni la menor idea de que acababa de ser todo eso. Pronto lo descubriría.
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