Hola ¡hola mis queridas seguidoras! Espero todas estén muy bien, acá hay ¡otro capi!¡hurra!

Gracias a todas las que ¡me han seguido hasta acá!¡de verdad me complace que mi trabajo les complazca!

¡déjenme saber su parecer!¡con un grandioso REVIEW!

Saint seya, es propiedad de Masami Kurumada, yo solo, les doy su justo lugar a los santos dorados.

Cáncer y megres delta.

Ela, Hilda y compañía, seguían corriendo por el laberinto de géminis, la diosa se quedó de pie por un instante –vaya, ha sido hábil, hemos perdido 45 preciosos minutos corriendo en círculos. Todos la miraron, Alberich bufó –es lógico, que debimos haber previsto esta situación. Ela asintió pensativa.

-Thor, abre un boquete en el laberinto. El dios del trueno nórdico, tomó su martillo y desgarró una de las paredes de luz, todos se taparon los ojos ante el chorro de la luz solar que venía desde la salida.

-andando. Dijo Ela con tranquilidad, todo mundo la siguió escaleras arriba hacia la siguiente casa, al entrar en Cáncer, Alberich se mostró impresionado.

-vaya, son rostros. Dijo con calma –es una particularidad de mi casa. Dijo una voz, Ela sonrió.

-vaya, vaya, Máscara Morte, que bueno verte mi estimado amigo. El cuarto caballero sonrió –diosa Ela, co propietaria del inframundo. Dijo haciendo una burlesca reverencia Ela sonrió - ¿Qué dices guapo?¿nos dejarás pasar? El asintió.

-desde luego, el día que el infierno cálido se congele. Ela rió divertida –quizás lo veas pasar, querido mío, ahora, danos paso, o tendré que matarte. Máscara alzó una ceja.

-inténtalo. Dijo con frialdad, Alberich dio un paso hacia adelante –que yo si acabo contigo. Dijo, pero Ela lo detuvo.

-veo claramente Alberich, a diferencia de ti, detrás del guardián de la cuarta casa, disimulada, está la entrada del mundo de los muertos. Todos se quedaron de piedra, Máscara hizo una reverencia mas seria.

-mis respetos por tu aguda visión Ela. Dijo, la peli morada sonrió –bien, Máscara, es hora de cerrar tu túnel. La negra boca que había estado detrás de Máscara de la Muerte se cerró, todos comenzaron a pasar, Ela rió.

- ¡te veré en el infierno!¡dulce Sebastián! Exclamó triunfante - ¡espera! Rugió Máscara, pero de inmediato, una pared lo detuvo.

-no tan rápido, caballero. Dijo Alberich con calma –tu batalla es conmigo, claro, si no quieres luchar, mas fácil me será encerrarte en una prisión ¡escudo amatista! Por los posteriores relatos de Seya y compañía, Máscara sabía lo nosivo que era el ataque insignia de Alberich, saltó para esquivarlo, una de las columnas se volvió de amatista.

-brillante, pero no lo suficiente. Dijo el guardián de la cuarta casa - ¡manos del otro mundo! Las pálidas manos se hicieron presentes, Alberich sonrió.

-así que es cierto el mito, manipulas a los muertos, que interesante ¡escudo amatista! Invocó el nórdico, de inmediato, fragmentos de amatista atraparon las manos, que como repulsivos cangrejos se dirigían hacia el, Máscara sonrió.

-bien hecho florecita helada, no eres tan inútil como yo pensaba ¡mar de sangre! Alberich gritó al verse atrapado.

- ¡que demonios! Exclamó, Máscara rió –este es el mar de sangre, donde se ahogan los difuntos que no han tenido piedad por aquellos que la merecen ¡morirás aquí!¡gusano! exclamó triunfante el caballero de Cáncer.

Las 6 oceánidas junto a Shion miraban el panorama –Máscara siempre me pareció tan loco. Dijo Mauricio –es evidente que lo está. Agregó Augusto, Tom les dio coscorrones a los 2, que se sobaron, Antoin rió.

-vamos chicos, no pueden decir eso en serio, sabemos que Máscara es un poco sanguinario pero…es buen aludidos lo miraron –cierto, que te la llevabas con el. Dijo Augusto, Antoin sonrió.

-la primera vez que Muss y yo vinimos, nos dio un susto mortal. Shion sonrió –si, lo recuerdo, Sombra me comentó al respecto. Los demás asintieron.

-mientras sea eficaz con su trabajo. Dijo Tom mirando a Giselle, que se mantenía en silencio –el método que use me es indiferente. Los demás asintieron.

-valor Máscara, no te dejes intimidar. Dijo Shion con gran calma.

Hyoga, Seya, Shiryu, Shun e Ikki, llegaron a las tierras de Asgard.

-como los 7 dioses guerreros, deben estar ocupadísimos en el santuario, supongo que no habrá nadie que defienda esta zona. Dijo Seya –caballeros, demos nuestro mejor esfuerzo, para poder rescatar a Fleur. Dijo Hyoga.

-y así prevenir el sacrificio de vidas inocentes. Acotó Shun, Ikki asintió.

-no perdamos tiempo. Dijo, pero al dar el siguiente paso, Shiryu lo frenó.

- ¡espera Ikki! No des un paso mas. Todos lo miraron - ¿Qué pasa Shiryu? Preguntó Seya.

-tenemos compañía. Dijo el dragón, viendo a 7 gigantes que habían aparecido, como si les hubieran quitado un velo.

-quizás, la zona no estaba tan desprotegida como pensábamos. Agregó el dragón, Andrómeda se adelantó - ¡quienes son ustedes y que quieren! Exclamó a las imponentes presencias.

-somos los guardias del dios Lucy, hemos sido designados a este lugar, para acabar con los caballeros divinos de bronce. Ikki los miró.

-son gigantes, no podrán con nosotros. Dijo con altivés, uno de los guerreros se iba a acercar con intenciones de golpearlo, pero su compañero lo detuvo.

-los veremos a lo largo del camino. Dijo mientras los 7 desaparecían.

-a prisa caballeros. Dijo Seya –no tenemos mucho tiempo. Los demás asintieron y se dispersaron rápidamente.

Alberich seguía ahogándose, Máscara sonreía –es tu fin, florecita congelada, ojalá que tu querida diosa Ela, no te reserve cosas tan malas como la que te mereces. Dijo Máscara con ligereza, Alberich logró sacar la cabeza del mar de sangre.

-ya lo veremos ¡unidad de la naturaleza! Lanzó, Máscara miró como la sangre se fundía las paredes y le caía en formas de interminables olas, Alberich esbozó una sonrisa.

-es muy reconfortante, verte ahogarte en tu mar de con sangre, ha llegado tu fin, Máscara de la muerte. Dijo con calma mientras se dedicaba a observar el deceso del cuarto guardián.

Saory se levantó de la cama, donde había estado sentada con los niños.

-Máscara…Máscara…Máscara, no te puedes dejar vencer, todo el mundo necesita de ti, debes romper la unidad de la naturaleza. Máscara alzó la cabeza.

-Athena, no se como hacerlo, soy un inútil mi señora. La diosa negó.

-no Máscara, no lo eres, debes fundirte con tu propio entorno. El guardián de la cuarta casa asintió y dejó incinerar su cosmos, el mar de sangre se evaporó, Alberich hizo un educado gesto de incredulidad.

- ¡ahora verás de lo que soy capaz!¡ondas infernales! Las ondas infernales, dejaron ver el portal de la muerte, por donde Máscara se lanzó con Alberich.

-esto no me intimida caballero ¡unidad de la naturaleza! Todo se comenzó a descontrolar, pero intempestivamente, eso se detuvo.

-este es mi medio Alberich ¡no hay forma en que lo domines!¡fuego álmico!el fuego quemó a Alberich, quien utilizó su espada de fuego para intentar defenderse, pero las rojas llamas de la espada, se volvían moradas y lo lastimaban mas y más, Máscara sonrió.

-hasta nunca, basura. Dijo dándole una patada, que lo hizo caer sin remedio al obscuro interior del pozo, Radamantis se asomó.

- ¡Sebastián!¡deja de lanzar basura! Máscara se arrodilló a la entrada del agujero.

- ¡cállate cejamantis!¡no tienes nada que objetar!¡está muerto!¡es tu basura ahora! Radamantis gruñó.

- ¿sabes que este hombre poseía una moneda del mal? Preguntó con indignación, Máscara asintió solemnemente.

-si, lo se, por eso tuve que matarlo ¡idiota! Exclamó colocándose de pie y desapareciendo de regreso a su casa.