Capítulo Doce: El Estero.

A la mañana siguiente, todos se levantan de sus camas para ordenar sus cosas para el viaje. Sin embargo, vemos como Duncan se levantaba de su cama con lentitud mientras se sujetaba la cabeza con una mano… había amanecido con un dolor de cabeza terrible.

-Sí que la pasé bien anoche- dijo Duncan con la voz casi apagada- y ahora lo estoy pagando…

Mientras, las sacerdotisas se encontraban en el primer piso tomando su desayuno, el cual consistía en pan amasado y una taza de té con miel.

-Los chicos se están demorando mucho…- dijo Bridgette con preocupación.

-No me extraña- dijo Courtney tomando su taza- después de quedarse hasta altas horas de la noche en el bar… borrachos- finalizó tomando un sorbo de su té.

-Buenos días, chicas- dijo Geoff al llegar a la mesa- ¿durmieron bien?

-He dormido bien- dijo Courtney con una media sonrisa en su rostro.

-Muy bien, gracias- dijo Bridgette sonriendo-¿y tú?

-Algo- le responde el elfo sentándose a su lado- ¿me das un poco de té?

Courtney miraba a la pareja un tanto sorprendida, y como Gwen había mencionado en una ocasión, rara vez pasaba que te llevaras bien con alguien a quien apenas conoces. Aún así, agradecía el hecho de que Geoff fuera educado.

-Geoff me parece agradable- pensó Courtney mientras los veía compartir la taza- al menos más agradable que cierto cavernícola…

En eso, se ve como Tyler y Gwen bajan por las escaleras, saludando a todos mientras ordenaban su desayuno.

-Veo que Duncan y Owen aún no bajan- dijo Tyler- creo que la resaca les dio muy fuerte.

-¿Y tú, cómo te sientes?- preguntó Gwen mientras recibía de una mesera el desayuno.

-Me duele un poco la cabeza… pero creo que estaré bien.

-Iré a ver como están- dijo Geoff parándose de la mesa mientras tomaba un trozo de pan, del cual empieza a comer.

Sin embargo, Geoff se queda de pie a unos pasos de la mesa, Duncan y Owen ya estaban en la habitación. Owen se veía casi somnoliento, pero aún así mostró una sonrisa a sus compañeros a modo de saludo; de Duncan no se podría decir lo mismo, su rostro de pocos amigos mostraba unas cuantas ojeras.

-Al menos deberías tener el mínimo de educación y saludar- dijo Courtney cuando lo vio sentarse en la mesa con el grupo.

-No fastidies ¿de acuerdo?- dijo Duncan en un tono amargo.

-Ahora que estamos todos, debemos ver como preparar las cosas para el viaje- dijo Gwen tomando el mapa-… por los dioses, esto se ve mal.

-¿Qué pasa?- preguntó Bridgette.

-Pues… había olvidado que estábamos cerca del Estero de los Hombres Muertos.

El grupo se queda en silencio por un momento, recordando que el Estero de los Hombres Muertos era un pantano de sal, cuyo origen se remonta a una historia muy macabra.

-Nunca he salido más al sur de Neverwinter- dijo Owen- ¿alguien me cuenta por qué tanto misterio con ese lugar?

-Esa lugar tiene ese nombre por la cantidad de humanos, elfos y enanos que murieron allí a manos de una horda de orcos- dijo Gwen cerrando los ojos- se dice que durante la Era de Trastornos, cuando Myrkul* murió, fragmentos de sus huesos pulverizados llegaron a las aguas del estero, reviviendo los cadáveres que estaban en el lugar…

-¿Como zombies?

-Exacto, Owen… así que contaremos mucho con la ayuda de Courtney y Bridgette, su habilidad de expulsión será esencial.

-Cuenten con nosotras- dijo Bridgette.

-¿Cuánto tiempo pueden mantener la expulsión?- preguntó Gwen.

-Podemos mantenerla el tiempo que sea necesario- respondió Courtney- la duración de la expulsión depende mucho del poder espiritual del sacerdote… y yo soy una sacerdotisa experimentada.

-Siempre es más fácil decirlo a hacerlo- dijo Duncan- me gustaría ver bien como te manejas, princesa.

Courtney fruncía el ceño mientras su rostro enrojecía de ira, ya estaba cansada de las constantes provocaciones del ladrón, y en más de una ocasión ha querido silenciarlo con su maza, pero siempre se ha contenido de aquello; de todas maneras, era una sacerdotisa al servicio de Tyr, el Justo, y debía mantener la compostura. Y una vez más, la sacerdotisa mantuvo la compostura, y tomando un poco de su té, mira a Duncan fijamente.

-Me manejaré muy bien, tanto como pueda- dijo Courtney relajada- siempre y cuando no hagas algo estúpido, ladrón.

Ya después de haber terminado de desayunar, el grupo ya tenía sus cosas listas para seguir el viaje hacia Puerta de Baldur. De momento, no se encontraron con alguien que pudiera pertenecer a la Hermandad Arcana, así que pudieron salir de Leilon por el sur sin ningún problema.

- Me pregunto si Lord Nasher se habrá puesto en acción por lo ocurrido en el mausoleo…- dijo Tyler a modo de suspiro.

-Será mejor que no- dijo Gwen- ya nos persigue la Hermandad Arcana y una maniática… lo que menos se necesita es alguien más siguiéndonos.

Mientras tanto, el mismo hombre encapuchado que miraba a Duncan la otra noche los seguía a una distancia prudente, y escondido bajo la seguridad de los matorrales, observa al grupo con meticulosidad.

-Este tipo es increíble…- pensó el hombre- me pregunto a cuántos enemigos más se ganará antes de meternos en problemas…

Durante el camino, no se encontraron muchos inconvenientes, el camino hacia el sur estaba bastante tranquilo, algo que en cierta medida los reconfortaba, pero que a la vez no lo hacía. Aún así, todo el grupo estaba alerta por si algo pasaba.

Ya de noche, los viajeros llegan al Estero de los Hombres Muertos, un lugar que en sí se veía bastante siniestro. Avanzando un poco por el lugar, notan a la distancia a unas sombras moviéndose por el lugar, tratándose de los muertos vivientes rodeaban el lugar.

-¿Ahora qué hacemos?- preguntó Owen.

-De partida, Courtney y Bridgette usarán la expulsión- dijo Gwen- así que si queremos salir del estero, tenemos que mantenerlas vivas.

-¿Todo lo que tenemos que hacer es protegerlas?- inquirió Duncan desenvainando una espada corta- será fácil.

-De momento- dijo Gwen- sólo espero que nadie esté controlando a los zombies o será más difícil…

El grupo se acerca con cuidado hacia el estero, donde algunos zombies se percatan de su presencia, acercándose a ellos de forma errática. El ataque empieza una vez que un grupo de muertos vivientes se acercara demasiado a los jóvenes, algunos caían mientras otros les secundaban.

-Son algo torpes…- dijo Duncan a modo de burla- creo que ni siquiera necesitaré esforzarme tanto.

-¡Reúnanse todos!- exclamó Courtney- ¡les arrojaré un conjuro de protección!

-Yo también lo haré- dijo Bridgette.

-¡Protección contra el Mal: radio de tres metros!

-¡Bendición!

Un resplandor azul se desprendía del cuerpo de Courtney mientras que uno blanco se desprendía del de Bridgette; el resplandor azul rodeó a todo el grupo como una nube y sus cuerpos empezaron a brillar. El resplandor blanco adquiere la forma de una capa, la cual los cubre por la espalda hasta que finalmente desaparece.

-Gracias- dijo Geoff mientras atacaba.

-Yo también tengo uno- dijo Gwen- ¡Protección contra el Miedo!

De las manos de Gwen aparece un resplandor azul, el cual se esparce rápidamente hacia sus camaradas, quienes sintieron que su moral aumentaba, sintiendo que eran capaces de resistir y seguir adelante.

-Me siento más fuerte contra estos zombies…- dijo Owen sorprendido cuando atacaba con su espada.

A pesar de todas las defensas mágicas hechas por las damas, había alguien del grupo que tenía algunos inconvenientes a la hora de luchar, tratándose de Tyler, quien manejaba su espada con torpeza y apenas atizaba un golpe a su enemigo.

-Es un guerrero horrible- murmuró el ladrón yendo en su auxilio.

La espada de Tyler cae al suelo, y en un intento por alcanzarla, este también termina en el suelo con unos zombies que lo miraban hambrientos; pero antes de que los pobres pudieran tocarlo, fueron diestramente decapitados por Duncan.

-Muchas gracias…- dijo Tyler levantándose del suelo.

-Empuña bien tu espada- le dijo Duncan en tono golpeado- ¿qué eres, una niña?

El guerrero de ojos castaños se sentía mal después del comentario de su compañero, quien seguía acabando muertos como si fuera un juego. De todas maneras, se puso de pie y recogió su espada, empezando a atacar al azar.

Las sacerdotisas empiezan a recitar la Expulsión, haciendo que muchos muertos vivientes explotaran en mil pedazos cuando la columna de luz que las rodeaba lo había tocado, pero a la vez veían que algunos de los enemigos huían despavoridos en otra dirección.

-Ya no me queda mucha fuerza…- dijo Gwen dirigiéndose hasta las sacerdotisas.

-¿Estás herida?- preguntó Bridgette.

-No te preocupes, sólo necesito descansar…

La batalla se mantuvo así durante un largo tiempo, Duncan y Geoff eran la fuerza ofensiva del grupo mientras que Owen se preocupaba más de defender gracias a su escudo, en tanto Tyler hacía su mejor intento por ser útil.

-Ya no… puedo…- murmuró Courtney cayendo al suelo fatigada.

-¡Courtney!- exclamó la semielfa sujetándola de los hombros.

-Esto se ve mal… la Expulsión se ha desecho y ella están muy cansadas- pensaba Gwen mientras se mordía los labios.

-Déjame Bridgette… puedo continuar…- dijo Courtney intentando quedar en pie sin mucho éxito.

-Courtney, estás muy cansada… y… no… puedo… dejar… te…

Bridgette comenzaba a sentirse mareada, sintiendo como sus piernas flaqueaban y su visión se iba haciendo más borrosa a medida que intentaba quedar en pie.

-Ya ha sido suficiente- dijo la maga sujetando a Bridgette- ¡retirada, retirada!

Los hombres escucharon la voz de la elfa, viendo como las sacerdotisas caían víctimas del cansancio que había provocado la Expulsión. Geoff se encarga de cargar en brazos a Bridgette mientras Tyler y Owen se encargaban de Courtney, Duncan y Gwen se quedan en la retaguardia para atacar a cualquiera que intentara atacarlos mientras huían hacia el bosque cercano. Luego de un momento corriendo por el bosque, el grupo decide parar en un pequeño claro para descansar y armar el campamento.

-Ya puedes bajarme… Geoff- susurró Bridgette.

El elfo decide bajarla, acomodando a su compañera cerca de un árbol de forma que su espalda estuviera apoyada en el tronco, luego de esto se sienta a su lado para cuidarla.

-Listo- dijo Duncan prendiendo una fogata.

-Aquí hay más leña- dijo Tyler trayendo leña del bosque.

Mientras, Gwen y Courtney armaban la tienda de campaña que habían usado hace unos días en los bosques de Neverwinter.

-No pude encontrar mucho que digamos…- dijo Owen cargando entre sus manos varios puñados de bayas.

-Creo que podemos sobrevivir con esto…- dijo Gwen resignada- tendremos que repartirlas.

Una vez repartidas las bayas, el grupo empieza a comerlas, y rodeando la fogata, empezaban a sentirse bien, aunque acordaron salir del claro al día siguiente. Eso sí, todos se sentían inquietados por el bosque que los rodeaba esta noche, sobretodo a Bridgette, quien abrazaba sus piernas con fuerza.

-¿Bridgette?- dijo Geoff dándole suaves palmadas en la espalda.

-Es que… me asusta esta sola en los bosques…- dijo Bridgette mirando al elfo.

-Creo que tendríamos que dormir- dijo Gwen- necesitaremos fuerzas para mañana.

Todos están de acuerdo con la maga, comenzando a caminar hacia la tienda de campaña y acomodarse para dormir.

-Buenas noches- dijo Owen para luego quedar boca abajo en el suelo.

Todos se dicen buenas noches mientras Duncan sale de la tienda para apagar la fogata, de modo que nadie los encontrara con el rastro de esta. Una vez hecha tal acción, se dirige de vuelta a la tienda y se acuesta en el suelo, quedando dormido de espaldas con las manos detrás de su cabeza.

-¿Dónde estoy?- pensaba Duncan en medio de la oscuridad.

Esta vez, el ladrón parecía estar en una ciudad en donde la noche había caído, viendo que todas las luces de esta estaban apagadas. En eso, una sombra se le acerca por la espalda, llamando su atención una vez que lo nombró.

-La vida a veces puede dar vueltas muy extrañas- dijo la sombra- y una de esas posibles vueltas es encontrarse con algo que no esperabas que estuviera ahí…

-¿Y tú quién eres?

-De momento no estás lo suficientemente preparado para saberlo, pero sé que lo descubrirás algún día… cuando hayas avanzado lo suficiente.

El ladrón despierta de inmediato, viendo con los ojos entreabiertos algunas luces del alba. Luego, intentó moverse de su posición, pero un peso que lo aprisionaba contra el suelo se lo impidió, empezando a preocuparlo durante un momento.

-¿Pero qué tenemos aquí?- pensó Duncan mientras veía el origen del peso que lo mantenía en su lugar.

Duncan se queda observando con cierta sorpresa mezclada con una pizca de satisfacción cuando ve que se trataba de nada más y nada menos que Courtney, quien estaba muy acurrucada a su lado con un rostro tan sereno que el ladrón decidió admirarla un rato.

Mientras tanto, Bridgette se despierta lentamente, dándose cuenta en el momento que estaba acurrucada al lado de Geoff, como aquella vez, cuando pasó la noche en las afueras de Neverwinter. La semielfa intenta ponerse de pie, pero se topa de lleno con la mirada serena del elfo, quien le sonreía apenas cruzaron sus miradas.

-Buenos días- dijo el elfo en un susurro.

-Buenos… días- dijo la semielfa un poco nerviosa- lo siento… lo hice otra vez…

-No te preocupes, yo…- se interrumpió Geoff cuando ve a Duncan y a Courtney demasiado juntos- creo que no somos los únicos, Bridgette.

Bridgette levanta la mirada y ve en la dirección que su compañero le decía, sorprendiéndose en sobremanera cuando ve a su compañera sacerdotisa durmiendo al lado de ladrón, justamente como ella amaneció junto al elfo.

-Courtney…- pensó Bridgette sentándose en el suelo a unos pocos metros de Geoff.

De pronto, un murmullo se oye en el aire, el elfo ensancha más su sonrisa al ver que Courtney se movía sobre su compañero mientras este solo observaba como la morena empezaba a despertarse.

-Buen día, florecita- dijo Duncan en tono meloso.

Al principio, Courtney no había reaccionado ante el saludo del ladrón, pero una vez se dio cuenta de la situación en la que estaba, quedó en un estado de parálisis, en donde un chillido ensordecedor salió expulsado de su garganta.

-¡Por Tyr, que asco!- chilló Courtney levantándose rápidamente para salir disparada por la tienda.

Ya afuera, Courtney intentaba respirar hondo para luego poner sus manos sobre su cinto, pero nota que algo faltaba… su maza.

-¿Buscas algo, princesa?- dijo Duncan detrás de ella con su maza en una mano.

-¡¿Y qué hacías tú abrazándome?- le gritó la morena mientras le quitaba la maza de sus manos.

-Para empezar, yo estaba durmiendo tranquilamente de espaldas en mi lugar de la tienda, tú fuiste la que se acurrucó encima.

-Eres un…

La sacerdotisa se enoja aún más al ver como el ladrón daba media vuelta, notando antes una sonrisa de satisfacción que la hizo perder su control, arremetiendo su arma contra él; sin embargo, el ladrón logra esquivarla, y la consecuencia que eso tuvo fue inesperada, ya que con su golpe derribó la tienda de campaña donde los demás dormían, quienes se despiertan de inmediato al sentir el peso de la lona sobre ellos.

-¡¿Qué está pasando?- exclamó Gwen intentando salir del enredo.

-¡Nos atacan!- gritó Tyler medio ahogado por la lona.

La sacerdotisa se sentía avergonzada de lo que había hecho, empezando a disculparse con todos mientras los ayudaba a salir de la tienda arrasada. En eso, se ve como Duncan estaba de pie cerca de un árbol a unos cuantos pasos del lugar mientras cruzaba los brazos, esbozando una leve sonrisa al mismo tiempo que comenzaba a mirar a la morena que había amanecido a su lado.

Nota: hola a todos, lamento la larga espera (¿Cómo cuántos meses llevo sin escribir?) pero algo que se llama "Universidad" me ha tenido ocupadísima… y otros asuntos personales que no vienen al cuento XD

Les dije que no abandonaría esta historia… ni la otra tampoco, solo esperen a que salga de vacaciones (que me quedan unas cuantas semanas de clases para estudiar) y los sorprenderé con unos avances.

Nos vemos pronto ^-^