Los nombres de los personajes que utilizo en esta historia; no son de mi pertenencia sino de RUMIKO TAKAHASHI. La historia si es mía y queda prohibida su copia total o parcial.

"Chicas, para identificar el POV de Sesshomaru y el de algunos personajes, lo puse en diagonal"


Capítulo 12

Solo una compañera


Desde un principio, mi prioridad fue aprender todo lo que Sesshomaru me enseñara, quería demostrarle lo eficiente que era para que en un futuro, no tuviera que preocuparse por hacerlo todo él mismo. Y tuve éxito, pues en tan solo tres meses, aprendí la mayor parte de todo lo que sería mi responsabilidad como lady del oeste así como también, algunos deberes que le correspondían a Sesshomaru. Todo eso fue, gracias a que mi esposo era un buen maestro, cada cosa que me enseñaba, lo hacía con paciencia y detalle.

Su manera de comportarse conmigo era encantadora, pues aunque no demostraba afecto físico, era tan amable como siempre, cada minuto con él, era simplemente maravilloso.

Llegamos a ir a los campos de entrenamiento a verificar a todos y cada uno de los soldados, era como pasar lista de asistencia y rendimiento de ellos, se le ordenaba al general Haru algunas observaciones y después nos retirábamos y eso era en cada ámbito (arquería, jinetes y espadachines) El establo fue interesante pues también era un pase de lista pero este era para verificar que todas las vestías y caballos estuvieran en buena salud y fuertes para cualquier cosa. Mantener comunicación con Lords de otras tierras era un trabajo exclusivo de Sesshomaru, y aunque lo detestaba, lo hacía con suma elegancia.

Aprendí como leer mapas, identificar tierras, memoricé los nombres de cada lord y hasta pude reconocer el lugar donde estaba ubicada la aldea de Inuyasha, todo era nuevo y simplemente fácil de aprender. ¿Cómo no hacerlo teniendo a mi lado, a mi esposo? Eso era lo que pensaba, pues me concentre tanto en demostrarle mi eficiencia que de a poco, olvide prestarle atención a lo más importante "Nuestra relación"

Narumi, la pelirroja Yokai, no se inmutaba al demostrarme su desagrado, cada que me encontraba con ella, se limitaba a mirarme y simplemente obedecía las órdenes de Sesshomaru, claramente me demostraba no estar de acuerdo con la situación y aunque no le tome mucha importancia, no dejaba de incomodarme. Jaken tuvo un cambio tan radical como divertido, en cuanto me convertí en la esposa de Sesshomaru, su manera de hablarme y portarse conmigo, cambio de tal manera que hasta comenzó a llamarme "ama bonita" y aunque me divertía, siempre creí que sonaba mejor cuando se lo decía a mi esposo.

Haru también cambio su comportamiento para conmigo pues ya no me hablaba con esa carismática personalidad que lo caracterizaba, comenzó a distanciarse y dirigirse a mí, de la misma manera que a Sesshomaru. Intente en varias ocasiones hablar con él, pero nunca podía, parecía como si intentara alejarse de mí, de igual manera, intente decirle que utilizar keigo conmigo era exagerado pero fue algo que tampoco conseguí. Y con el paso del tiempo, su frialdad e indiferencia me hicieron sentir sola, era el único amigo que había podido conseguir en el palacio y sentirlo lejos, me entristecía.

Con Sesshomaru, de igual modo, las cosas que desde un principio eran lindas, fueron cambiando de color conforme pasaban mas los días, entre nosotros no existía ningún contacto físico, palabra o comportamiento que indicara una pareja de esposos.

Comencé a sentirme extraña y en cuanto mi fantasía; se fue despejando de mis ojos, las atenciones que Sesshomaru me daba y toda la autoridad que cargaba, era de cierta manera, agradable, pero eso no cubría mi verdadera preocupación. Si, admito que desde un principio me pareció lindo el espacio que me otorgo para acostumbrarme a mi nueva vida pero… nunca imagine que tardaría tanto o peor, que ni siquiera lo viera con la intención de acercarse a mí, como su esposa.

De hecho, cada día lo sentía más distante de mí, cada vez se concentraba mas en atender el palacio y esas conversaciones que comenzábamos atener, poco a poco fueron desapareciendo. Una pareja de esposos no debería comportarse así – pensé – No deberían dormir en futon separado, no debería tener vergüenza a que me viera cambiarme de ropa, de hecho, no deberían actuar como colegas… Creía que al pasar los días, Sesshomaru comenzaría a demostrarme un poco de interés físico, pero eso nunca sucedió.

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Ese día después del desayuno, no me fui inmediatamente al despacho con Sesshomaru, le mencione que haría un par de cosas antes de ir, y como siempre solamente asintió; tenia días sintiéndome triste, deseaba hablar con él pero no hallaba la manera de hacerlo, así que decidí pasear por el castillo solo por un momento, pensé en que tal vez, me ayudaría a despejar mi mente. Estaba segura que hablar de mis sentimientos seria lo mejor para mejorar nuestra relación, pero no sabía que palabras utilizar.

Suspire preocupada y continúe caminado.

Mientras paseaba, me encontré frente al campo donde los espadachines entrenaban, desde siempre creí que su manera de entrenar era impresionante y bien organizada, más que nada porque el general Haru estaba a cargo de ellos. Me acerque para poder ver con mayor claridad y sin saber cómo paso, me quede ahí hasta que terminaron. Cuando uno de ellos se percato de mi presencia, de inmediato dio aviso y todos se arrodillaron frente a mí, me sonroje un poco, aun no terminaba de acostumbrarme a tales demostraciones de respeto. Les indique se podía retirar y poco a poco fueron dejando el campo vacio, cuando vi que Haru también pensaba irse lo detuve, aprovecharía la oportunidad, tenía cosas que hablar con él.

- ¡Haru! Espera, aun no te vayas…

- ¿Ah? Claro, dígame en que puedo ayudarla Lady Rin – respondió y en cuanto me dijo eso, una fugaz molestia me recorrió

- Primeramente, ¿Por qué sigues llamándome así? La última vez que hable contigo y todas las veces que lo hice… te dije que no hacía falta utilizar keigo, me hez incomodo si viene de tu parte – aclare frustrada

- Lo lamento pero… no puedo hablarle de otra forma Lady… - lo observe acongojada, en definitiva debía aclarar lo que estaba sucediendo

- Ya veo… ya no puedes hablarme como tu amiga, solo como la señora del palacio ¿cierto? – Haru abrió los ojos – Hace tiempo que cambiaste tu actitud conmigo y aunque intente averiguar la razón, nunca pude, siempre me evitas ¿Por qué Haru? Acaso ¿Te hecho algo? – pregunte decidida

Rin lucia molesta y más que eso, preocupada. Pero ¿Qué hacer? – pensaba Haru

- No es nada de eso… como general debo servirle a mi Lord y mi Lady a costa de todo, por lo tanto, es mi deber hablarles como corresponde

- Hacías tu trabajo desde antes y eso nunca impidió tu amistad conmigo o es que ¿Ya no somos amigos? - añadí y vi claramente como las pupilas de mi amigo de dilataron

- No… claro que lo somos pero…

- Pero nada Haru… extraño a mi amigo, la manera en la que charlábamos y la forma en la que sentía contar contigo para cualquier cosa

Haru no podía decirle a Rin la razón de su cambio pero con tal confesión frente suyo, ya no podía continuar con su falsa apariencia, necesitaba a esa chica, aunque fuese como amiga pero ansiaba tenerla cerca. Bajo su mirada, Rin era realmente increíble, su insistencia era efectiva y ver en sus cobrizos ojos esa preocupación era un tormento, lo admitía, no podía seguir negándose así mismo sus sentimientos. Estaba seguro que más tarde se arrepentiría pero ya lo había decidido, no perdería a esa mujer.

- Haru, no te pido que desobedezcas las órdenes de Sesshomaru pero… al menos, conmigo puedes ser normal, me refiero a que…

- Lo lamento Rin – soltó y en cuanto escuche que pronuncio mi nombre, una gran emoción me invadió – No solo fueron sus ordenes sino que de cierta manera, creí que al casarte con el amo, todo cambiaria…

- Muchas cosas cambiaron pero yo, no cambie – me miro incrédulo y después soltando una risita agrego:

- En realidad si has cambiado, pero… para mejor. He visto que ahora eres más segura de lo que hablas, tu manera de caminar es mucho más elegante y tu…

- Creo que si has hecho bien tu trabajo amigo mío, ¿Observas cada paso que doy? – brome y el río conmigo – Hagamos algo – le propuse - Nuestra amistad debe perdurar independiente a lo que suceda ¿De acuerdo? Eres un gran amigo para mi Haru, no me gustaría perderte

- A mí tampoco – confeso al mismo tiempo de inclinarse – Aceptare sus órdenes mi Lady Rin – respondió tan sarcástico como siempre y fue ahí cuando supe que todo estaba aclarado.

Ambos reímos y después de conversar por un rato más, me dirigí al despacho, él, por su parte, también continuo con sus deberes. Por lo menos, ya estaba resuelto un problema, solo faltaba el más importante "mi relación con Sesshomaru"

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Abrí la puerta y despacito entre a la habitación, Sesshomaru estaba concentrado observando un mapa así que creí que no le tomaría mucha importancia a mi tardanza. Me dirigí a donde estaba un asiento y el escuchar su voz, me paralizo por completo.

- ¿Por qué tardaste tanto? – pregunto firme enfocando toda su atención en mi

- Ah, ah, fui a dar un paseo, como te comente – dije un poco tartamuda

- Acaso ¿Recorriste todo el palacio?

- No, solo una parte, me tarde porque…

- Rin, últimamente te he visto aburrida, si no te gusta pasar tanto tiempo aquí, busca otras actividades, las que gustes… - dijo y no sé si me entristeció o me molesto su respuesta

- ¿Qué? – fue lo único que pude decir

- Sabes bien que el palacio ya es tuyo, puedes hacer lo que gustes cuando quieras, no es necesario que permanezcas aquí todo el día – entre mas pronunciaba palabras, el pecho más me dolía ¿realmente Sesshomaru, me lo decía en serio?

Nunca imagine que el hablar con mi esposo empezaría por esas circunstancias, en realidad, planeaba hacerlo mediante un plan, cuando las palabras correctas las tuviera en la boca, pero ya no podía esperar más, ese era el momento.

- Me gusta pasar tiempo contigo… y si he de pasear por el palacio, prefiero hacerlo a tu lado – confesé y Sesshomaru me miro penetrante – Hace tiempo que no vamos al jardín, tomemos un descanso y vayamos – propuse firme, haciendo un monumental esfuerzo por ocultar mis nervios

Claro que a Sesshomaru le había molestado la tardanza de Rin y por el olor que venía de ella, estaba claro que se había encontrado con Haru, la propuesta para que la chica hiciera lo que le fuese en gana era verdadera, hacía tiempo que la notaba diferente, su hermosa sonrisa se veía apagada y su ánimo poco a poco bajaba, no es que no disfrutara de su presencia aunque fuese solo compañía pero, prefería verla tan radiante como siempre lo fue, en vez de esa aura gris y desanimada que comenzaba a optar.

Así mismo, nunca espero que Rin le respondiera tal cosa, si, hacía tiempo que no paseaban por el jardín o no conversaban como antes pero nunca creyó que fuera tan importante, hasta el momento en que la chica lo confesaba, pues por su mirada, podía notar que realmente deseaba estar con él. No es que Sesshomaru no lo viera como una buena propuesta pero… no era algo que estaba en sus planes de hecho, bastante tenía con tenerla tan cerca a cada momento, llenado sus pulmones de ese aroma que al paso de los días, lo embriagan mas.

Desde un principio había tomado esa decisión: tener a Rin solamente como su compañera aparente, nunca sentimental. Vaya problema en el que se había metido, al ser un Yokai tan poderoso, al momento creyó tener la fuerza suficiente para resistirse a lo tentadora que Rin se había vuelto para él. Cada noche era un tormento soportar tenerla tan cerca y no poder tocarla, era frustrante tener que tomar distancia de ella a pesar de todas las sensaciones que le ocasionaba. Alejarse de esa mujer, era lo más prudente pero… ¿negarle un solicitud? Nunca antes le había costado tanto.

Planeo decirle un rotundo "No" y continuar con sus deberes, en cambio solo basto verla para olvidar esa opción. Era molesto y bastante irritante aceptar que tan solo verla a los ojos bastaba para aceptar cualquier cosa que ella le pidiera. La observo por un instante, ante él, lucia tan irresistiblemente indefensa, que prefirió pasar saliva, aunque no solo eso, ya no era la misma Rin de hace cinco meses, su felicidad había desaparecido.

- De acuerdo… - respondió poniéndose en pie, sacándole a Rin, un profundo suspiro de impresión

- ¿De verdad? – cuestiono aun sorprendida

- Si es lo que quieres…

En definitiva era lo que yo quería, así que sonriendo y muy emocionada, corrí hacia él y me lance a sus brazos, estaba segura que el jardín era el mejor lugar para aclarar mis dudas, además, que hubiera aceptado, era una buena señal.

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Las cosas se complicaban cada día mas, no por nada Sesshomaru se había distanciado de Rin y es que, la chica tenía algo que para el poderoso Lord, le era imposible resistirse. Después de que se lanzara a sus brazos, su primer instinto fue corresponder al abrazo pero en lo contrario, simplemente palmo su espalda e indicándole que salieran la aparto de él. Lo había decidido, tocarla no era una opción y aunque estaba consciente que tenía toda la potestad para hacerlo, prefería limitarse.

Saliendo se encontraron con el ruidoso de Jaken quien se dirigía al despacho, el pequeño y entrometido sapo pregunto razones de a donde se dirigían, pero como siempre, Sesshomaru ordenándole guardar prudencia, dio indicaciones de no interrumpir su paseo, hasta ese día, no comprendía el cambio de la chica pero si pasar tiempo con ella, le ayudaba a regresar su resplandeciente sonrisa, lo haría sin limitaciones.

Pronto llegaron al jardín, por esa ocasión, la dulce azabache había elegido caminar por las enormes hileras de rosales, un lugar tan encantador que con cada paso, llenaba de embriagante sabor cada que se inhalaba para respirar, Rin lo sabía muy bien, pues no paraba de saborear el dulce aroma de las hermosas flores. La chica lucia entusiasmada por el paseo, caminaba de un lado a otro, oliendo y contemplando flores, una escena bastante parecida a lo que hacia la antigua pequeña de kimono naranja.

Sesshomaru quien caminaba detrás de ella, solamente la observaba atento, sintiendo en el pecho una extraña satisfacción al verla actuar como hace años, realmente era una humana autentica, cualidades y manías del pasado las conservaba intactas. Sonrió para sí, pensando en lo capaz que era esa mujer; en tan solo unos meses, aprender todos sus deberes había sido cosa sencilla, su confianza y elegancia había aumentado y realmente causaba respeto a sus sirvientes, no solo por órdenes de él, sino que ella misma se lo había ganado.

Era una de las mejores decisiones de su vida, elegirla como Lady del oeste, le beneficiaba en grandes cantidades, seria mentira si no aceptaba que no podía sentirse más complacido, pero en todo eso, existía un detalle tan grande como su fuerza, pues entre mas pasaban los días, mas sensaciones le brotaban, entre más tiempo pasaba con ella, su cuerpo mas la deseaba y entre mas la miraba, su pecho se volvía más cálido.

Entre los rosales, vi una enorme y esponjosa rosa, su color era rojo intenso, al olerla despedía un aroma exquisito, así que la tome entre mis manos cuidando no picarme con las espinas, verifique, que Sesshomaru no advirtiera mi plan y cuando por fin la acomode a mi gusto, la puse detrás de mi espalda para acercarme a mi esposo. Cuando me pare frente de él, me miro curioso dándome la oportunidad para actuar:

- Mira esta rosa – dije un poco tímida – Es hermosa y su olor es exquisito…

- ¿Quieres llevar rosas a la habitación? – cuestiono y por alguna razón me sonroje

- Ah, si… pero, me gustaría que tú… tuvieras esta – solté ofreciéndole la rosa esperando su reacción

Aunque no lo parecía, Sesshomaru estaba impresionado, Rin siempre había sido una mujer encantadora, tierna y dulce pero… desde hace días, algunos actos que cometía reflejaban más que simples regalos, eran presentes y detalles que comenzaban agradarle al Yokai y por la estúpida intención de querer tomar la flor en sus manos, se percato del peligro en el que estaba. No debía dejarse llevar por sus instintos.

Observo la rosa, observo a Rin y prefiriendo dejarse guiar por sus pensamientos, ignoró el acto de la chica, dando media vuelta.

- Lleva todas las rosas que quieras…- menciono al mismo tiempo en que sin siquiera mirar la rosa, me dio la espalda – También quédate aquí el tiempo que te plazca – añadió, causándome un sofoco en el pecho

- ¿Volverás al despacho? – pregunte casi sin aire

- Así es…

- Pero vinimos a pasear al jardín… acabamos de llegar y…

- Te he dicho que si tu lo deseas, puedes permanecer aquí el tiempo que te plazca

Nuevamente lo hacía, no era la primera vez que intentaba que Sesshomaru y yo pasáramos tiempo juntos, que conviviéramos como una pareja, pero en todos y en cada uno de mis intentos, pasaba lo mismo, aceptaba al principio y después de pasar escasos minutos conmigo, se alejaba regresando al trabajo. De igual manera, intentaba acemarme, darle una muestra de mi afecto pero pocas veces las aceptaba. Cada desaire que me hacia me dolía en lo más profundo, a pesar, de que nunca exigí de su parte que me mostrara lo que no puede pues conozco su personalidad, pero… no era justo para mi, necesitaba que me diera algo más significativo que la autoridad de mandar un ejército.

Entonces… no ya no pude contenerme.

- Eso no es lo que deseo… - solté – Desde un principio quise que estuviéramos tu y yo, no solamente que me acompañaras como si fuera a perderme

Sesshomaru se detuvo, creí que la forma en la que lo dije, había sonado muy tosca pues volteando con el seño fruncido me miro incrédulo. Aun así, no me inmuto para seguir hablando.

- Me gusta estar en el despacho y hacer todo lo que hacemos a diario pero… ¿No crees que debamos tener más tiempo para nosotros? – cuestione confiada en que Sesshomaru comprendería mi pregunta

- ¿No te hez suficiente el tiempo que pasas conmigo?

- No me refiero a eso, es solo que…

- Parece que has olvidado tu posición como mi esposa – menciono y quede paralizada

- ¿Eh?

- Eh sido lo suficientemente flexible contigo Rin, cumple con lo que debes y después haz lo que quieras… - expreso molesto ocasionándome explotar…

- ¿Qué? ¿Mi posición? ¿Mis deberes? Y ¿Qué hay de ti? desde que nos casamos tu comportamiento conmigo ha cambiado, pocas veces me vez a los ojos, casi nunca me tocas, me hablas sobre deberes como esposa y ¿Tu, como esposo, no tienes deberes?

Sesshomaru me observo fijo, no sabía si lo que le dije fue correcto o no para él, simplemente debía expresarle mis sentimientos. Lo amaba y hasta ese tiempo había sido paciente, pero cada persona tiene su límite y el mío había llegado, estaba cansada, frustrada y triste de no recibir afecto de su parte. En algún momento se lo tenía que decir y fue esa la oportunidad, que aunque no me agradaron las circunstancias, sucedió y ya no podía arrepentirme.

No me respondía, solo me miraba sin gesticular absolutamente nada, cosa que en ocasiones me incomodaba mucho, ya que no sabia como actuar, así que viendo eso, no me espere a que respondiera, por temor a que justificara sus actos, preferí rodearlo y encaminarme a la salida pero… él no fue tras de mí.


Comentarios y respuestas de la autora:

Primero que nada, les pido una disculpa, este capítulo tuvo muchas explicaciones pero fue para que, todo quedara aclarado.

Muchas gracias por sus encantadores reviews, me encanta leerlas, así mismo, espero sigan leyendo y que les haya gustado este capítulo… por lo que ven, las cosas se están poniendo un poco tensas.

Nitoca: Gracias por tu review hermosa, no me he paseado por tu fic porque he tenido mucho trabajo pero pronto veras por ahí mis comentarios. Con este capítulo pues, no se vio mucho de esos dos pero espera lo que pronto vendrá. Te mando un fuerte abrazo

Lili: Jajaja, lo siento mucho hermosa, ya me esperaba que se sintieran así pero tenía que hacerlo… lo mejor de todo es que te está gustando y te parece emocionante. Te mando un fuerte abrazo y espero tu review para el siguiente capítulo, sabes que me encanta leerte.

Maribel Goncalves: Poco a poco linda, Sesshomaru no es tan frio como pensamos. Gracias por tu Review