12. I like it.

Inspiraba. Espiraba. Volvía a inspirar. Volvía a espirar.

Hasta que su respiración se acompasó al ritmo cardíaco.

Pandora esbozó una sonrisa rebosante de crueldad.

Sin ofrecer resistencia alguna, dos guardias escoltaron al juez.

Caminó hasta aquella sala, donde comenzaría el suplicio.

Lune chasqueó la lengua, en desaprobación.

Cuando alzó el látigo, sintió una mano frenándole.

Colocó un dedo sobre los labios y pidió silencio al Balrog.

Se acercó por detrás y ató una venda sobre los ojos del inglés.

Una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete…así hasta veinticinco latigazos recibió Radamanthys, sobre su maltrecha espalda.

Cuando estaba predispuesto a sentir el vigesimosexto latigazo, sintió unas manos fuertes agarrarse a su cintura.

Y unos labios.

Y la humedad de una lengua, relamiendo su sangre, limpiando su espalda.

Tragó saliva, al sentir esas manos deslizarse por sus vaqueros, en dirección a la bragueta.