Nota: He editado algunos capítulos anteriores, pero los cambios son mínimos y no afectan a la historia. Aparte, gracias de nuevo por seguir esta historia!
Capítulo 12.
Dean tenía que coger un avión en un par de horas y aún así seguía en la tienda de cómics, moviéndose nervioso desde el mostrador hasta las estanterías con cómics en las manos que sólo movía de un lugar a otro una y otra vez.
-Dean, puedes hacer eso mañana cuando vuelvas.- dijo Sam quitándole el catálogo de novedades que ahora tenía en la mano y dándole la chaqueta en su lugar.
-Tenía que haber hecho el pedido de snacks el viernes y se me olvidó. Ahora no puedo dejar también esto Sammy.- Dean se quejó mientras su hermano le obligaba a ponerse la chaqueta.
-Cuando vuelva de llevarte al aeropuerto lo haré yo.- Sam empujó a su hermano fuera del mostrador y saludó a Ash con la mano mientras se dirigían hacia la salida.
-No sé Sam, no me voy tranquilo... con todo lo que está pasando con Lisa y Ben.-
-Gabe se está encargando de todo, deja de preocuparte. En un par de horas se reúne con el marido de Lisa, el abogado y mañana cuando vuelvas todo estará resuelto.- Sam cogió las llaves que Dean llevaba en el bolsillo de su chaqueta y abrió el coche.
-Pues precisamente por eso, ¿no crees que lo normal es que yo estuviera presente? Al fin y al cabo soy el principal interesado.-
-Lo que necesitas es olvidarte de todo. No más Lisa ni posible hijo, no más mierda. ¿De acuerdo? Sólo preocúpate por esta noche, por arreglar lo tuyo con Cas. Intentar... ya sabes, el tema de la cama... -Sam entró en el coche e instó a Dean a que hiciese lo mismo.
-Sammy...-
-En serio Dean, deja de quejarte. Cierra la boca, coge el avión y haz lo que tengas que hacer.- Encendió el motor del coche y condujo lejos de la tienda. Sin embargo, pese a sus intentos de mantener a Dean callado no obtuvo ningún resultado positivo y su hermano continuó todo el camino quejándose por una o por otra cosa.- ¡Dean, por favor! Si vas a estar en este plan no sé si tiene mucho sentido que vayas a Nueva York, seguro que sólo consigues deprimir a Cas y lo que quieres es darle una sorpresa, a poder ser, positiva.- Sam aparcó el coche fuera del aeropuerto y salió de él, abrió el maletero y sacó la bolsa que había metido aquella mañana con el equipaje de Dean, mientras tanto su hermano seguía refunfuñando en el asiento del copiloto.- Dean.- Después de cerrar el maletero Sam se acercó hasta donde su hermano aún permanecía sentado, abrió la puerta y prácticamente le arrastró fuera del coche.- Toma.- Puso en sus manos la bolsa que Dean casi no tuvo tiempo de coger.- Y alegra esa cara por favor.- dijo cansado de la actitud negativa de su hermano.-Cambia el chip.- Ambos chicos caminaron hasta estar frente a un mostrador dentro del aeropuerto, dónde Sam preguntó a la chica tras él sobre el vuelo de su hermano.- Dean, sólo piensa que al coger ese avión estas dejando atrás todos los malos rollos y que algo nuevo te espera en Nueva York.-
-Está bien Sam, pero sabes que no es sólo eso.- Dean se paró frente a una cola llena de gente, con el billete en su mano.- Sabes que no me gusta mucho volar.-
-Sí, bonito eufemismo.-
-Lo que hace un por amor.- Sam sonrió a su hermano mientras la cola comenzaba a avanzar lentamente.- Cuida a mi nena mientras no estoy, ¿vale?- Sam suspiró.
-Vale. Aunque te recuerdo que sólo te vas por un día.- La cola seguía avanzando y a Dean parecía costarle dar un par de pasos seguidos.-Vamos Dean, no va a pasar nada y a la vuelta vienes con Cas.-
-Sí, cosa que aún no sé como has conseguido.-
-Ya sabes lo que dicen, "Don't ask, don't tell"...-
-Sí sí sí, lo que tu digas.-
-Dean yo me voy ya, no puedo hacer más. Sé bueno y sube al avión si armar ningún escándalo. Cuando llegues me llamas.- Sam abrazó a su hermano y se alejó de la cola mientras el mayor le miraba con ojos de cordero degollado esperando para subir al avión.
-No Ana, acabo de llegar al hotel ahora mismo.- Cas entraba en la suite del hotel algo cansado. Faltaba menos de una semana para la exposición y necesitaba que todo fuese perfecto y que estuviese preparado para la inauguración. Había estado todo el día en la galería ayudando a colocar sus obras en el lugar adecuado, hablando con el catering para elegir los canapés y la bebida, viendo los diferentes uniformes que los camareros podrían llevar, cosas que al fin y al cabo le parecían algo estúpidas, pero que tenía que hacer para que todo fuese perfecto, o al menos de eso le habían convencido los dueños de la galería y demás personas del mundillo.- No te he comprado los zapatos.- Castiel entró en la sala contigua, dejó su bolsa en el suelo junto a la cama y se tumbó en ella sin quitarse la gabardina.- ¿Porqué no haces como todo el mundo y lo pides por internet?- Cas no tenía ganas de ir de compras ahora para su hermana, de hecho no tenía ganas de nada y aún así tenía que ponerse con su discurso, era la tercera vez que lo reescribía y nunca parecía terminar de gustarle. - Ana, ¿sabes la cantidad de gente que no tiene zapatos? Es más. ¿Sabes la cantidad de zapatos que podrían comprarse con lo que vale ese par? ¿Pijo yo? ¿Y que tiene que ver como esté diseñada mi casa?- Quizás no era el mejor momento para hablar de ese tema con su hermana. Ese verano le regalaría a Ana un viaje a África a un campamento de ayuda humanitaria.- Mira da igual, tengo cosas que hacer y quiero dormir, nos vemos mañana.- Aunque Ana había dicho adiós seguía hablando a través del teléfono.- Me da igual lo que pongas para cenar. Sí, estoy escuchando a Pam de fondo, dile que no pienso saquear el minibar para ella.- dijo riendo, algo cansado.- Ana... buenas noches.- dijo todavía escuchando la voz de su hermana justo antes de colgar.
Se quitó la gabardina y la chaqueta y las lanzó sobre un sillón cercano, hizo lo mismo con los zapatos y los calcetines y se tumbó de nuevo en la cama, aflojando su corbata y su cinturón. El móvil descansaba a su lado sobre la cama y Castiel vio como la pantalla se iluminaba, sin duda de nuevo su hermana, cogió el teléfono para apagarlo pero vio que el nombre que marcaba el móvil no era el de la pelirroja. Descolgó el teléfono esperando escuchar una voz mucho menos aguda y en este momento, más agradable.
-Hola Dean.- contestó Castiel sin dilación.
-Ey Cas, ¿que tal el día?- la voz de Dean hacía que se sintiese más relajado, era como si le envolviese una ola de calor que le adormilaba y le hacía sentirse seguro.
-Cansado, pero bien. ¿Que tal ha ido la reunión con Lisa?- Castiel sabía que ese era un tema un tanto delicado pero no podía evitar preguntar, estaba preocupado por Dean.
-Me ha sido imposible acudir pero Gabe se ha ocupado de todo, me ha llamado hará una hora y me lo ha contado todo.- la linea permaneció un rato en silencio, Castiel esperaba que Dean siguiese con su relato pero al no obtener respuesta, preguntó.
-¿Y?-
-Y...- Dean no había llamado a Cas para eso, de hecho lo último que quería era recordar los problemas que había dejado atrás al coger el avión. Pero por otro lado quería que Cas estuviese enterado de esto, sobretodo siendo buenas noticias. -... Lisa se ha echado atrás, Gabe le dijo que teníamos pruebas de que Ben no era hijo mío y que si se empeñaba en ir a juicio no dudaría en presentarlas y que con lo buen abogado que era ni siquiera le haría falta la prueba de ADN.-
-Vaya, pues me alegro por ti Dean.- dijo Castiel sinceramente, sus dedos desabrocharon distraídos el primer botón de la camisa.
-No sé Cas... Lisa... estoy seguro de que no se ha dado tan fácil por vencida.-
-Ey, no seas tan negativo.-
-Sí bueno, dejemos el tema entonces. ¿Que haces?-
-Pues ahora mismo nada, tendría que estar escribiendo el discurso para la exposición, pero estoy tumbado en la cama sin hacer nada. Creo que estoy mentalmente agotado.-
-¿No habías escrito ya el discurso?- Dean preguntó curioso.
-Tres veces.- Cas escuchó la risa de Dean al otro lado del teléfono.
-Ya veo. Falta de inspiración.-
-Sí.-
-A lo mejor yo puedo ser tu inspiración. - dijo Dean sonriendo.- ¿Estás solo?-
-Claro.- Castiel ladeó la cabeza como haría si estuviese hablando con alguien cara a cara, gesto treméndamente recurrente en él.
-Cierra los ojos.- Cas escuchó la voz de Dean mucho más grave y susurrante.
-¿Para qué?- preguntó confuso.
-Cas, sólo hazlo.- Castiel cerró los ojos y esperó a que pasase algo. -Te hecho de menos.- dijo Dean de forma casi inaudible y Cas sonrió ante tal muestra de sinceridad.
-Yo también te echo de menos.- dijo algo más relajado, centrándose sólo en el sonido de la voz de Dean que salía por el auricular del teléfono.
-La última vez que lo hicimos... bueno la primera... sé que todo fue bastante raro Cas pero... espero que nuestra próxima vez sea como debió haber sido la primera.-
-No fue culpa tuya Dean.-
-Quizás no toda pero sí parte. ¿Sabes? Me gustaría poder estar allí contigo para poder besarte.- Castiel sonrió.- Tus labios siempre parecen tan necesitados.- Castiel sabía que era una de las cosas más cursis que había odio en su vida pero no podía evitar sentir un cálido cosquilleo en su estómago al escuchar a Dean dirigirle esas palabras.- Y me encanta eso que haces con la lengua.- Cas no pudo evitar reír en voz alta.
-¿A que viene esto Dean?- dijo Castiel intentando dirigir el tema hacia otro lugar menos caliente.
-No puedes ser tan inocente Cas. ¿llevas el traje puesto?- Castiel notó como el color le subía a las mejillas y se sintió estúpido al estar sólo en aquella habitación y sonrojándose como una quinceañera.
-Sí...- susurró pesadamente.- Dean...-
-Desabróchate la camisa...- ordenó Dean. Castiel rozó el primer botón de su camisa con la yema de sus dedos.
-Dean, no sé si...-
-Por favor Cas. No eras tú el abierto de mente, el "no me gustan las etiquetas", bla, bla, bla...- Cas rió.
-Está bien.- Castiel desabrochó el primer botón lentamente a lo que le siguió un segundo y después un tercero, así hasta que ya no quedaron más botones que desabrochar.- Ya está.-
-Bien.- la voz de Dean cada vez sonaba más gutural y llena de lujuria lo cual hacía que a Castiel le costase más respirar imaginando al otro hombre repitiendo sus mismos movimientos. - Ahora pon la mano en tu pecho, imagina que es mi mano Cas... sube hasta tu cuello... lentamente...- Cas apretó más los ojos y antes de comenzar a acariciarse buscó a tientas el interruptor de la habitación y apagó la luz, después hizo tal y como Dean le había dicho, colocó su mano libre sobre el pecho y comenzó a acariciar su cuerpo lentamente, imaginando que aquellos dedos cálidos eran los de Dean, algo menos toscos, algo menos vehementes.- Baja de nuevo... hasta acariciar tus pezones...-
-Dean...- Castiel sonaba algo desesperado, cuando sus dedos rozaron la carne rosada de sus pezones Castiel comenzó a respirar con dificultad.
-Cas, ¿por que no dejas el móvil en algún lugar para tener las dos manos libres?- Castiel apoyó el móvil sobre la almohada y se puso algo de lado para poder escuchar mejor a Dean.- ¿Ya?-
-Sí.- Castiel, aún con los ojos cerrados podía sentir sobre su mano como su pecho subía y bajaba de forma exagerada.
-Desabróchate los pantalones...- susurró Dean, Castiel apenas pudo oír aquella frase, pero inmediatamente la mano libre bajó hasta la bragueta de su pantalón y comenzó a desabrocharlo nerviosamente. Dean pareció darse cuenta del estado de Cas.- Cas, lentamente.-
-Sí.- los dedos de Cas ahora más lentamente bajaron la cremallera de sus pantalones.
-Ni se te ocurra hacer nada más Cas.- Castiel iba a quejarse pero estaba demasiado absorto en aquella voz como para desobedecerla.- Mete tus dedos en la boca... mis dedos... tu boca está tan caliente Cas... puedo sentir tu saliva en mis dedos... quiero volver a acariciar tu pecho... mi mano vuelve a bajar hasta tu pecho...- la mano de Castiel se movía como si tuviese vida propia, ahora era como si él no la controlase, como si realmente fuese Dean el dueño de aquellas manos.- y acaricio tu pezón... el izquierdo...- Castiel rió.- Ey, ¿te ríes de mí? Acaso quieres que te haga esperar más?- dijo Dean con un tono de picardía en la voz, aquella voz aún susurrante y grave. Cas se tensó un poco al escuchar aquellas palabras.
-No Dean... lo siento... sigue...-
-Sigo acariciándote... bajo un poco tus pantalones...- Castiel podía sentir como su miembro comenzaba a querer más atención de la que estaba recibiendo.- Y mis dedos acarician tus muslos... me gusta sentir el tacto de tu piel bajo mis dedos... Cas... -
-Dean.- la voz de Castiel salió de su boca como un gruñido.
-Estoy bajando la mano que acaricia tu pecho... recorriendo cada músculo... parando a jugar en tu ombligo...- Castiel sonrió al sentir los dedos de Dean haciendo círculos alrededor de su ombligo, sus propios dedos.- Sigo bajando... cada vez más... te acaricio por encima del calzoncillo... hasta tocar tu pene...- La mano de Castiel rozó insegura la forma de su pene por encima de aquella tela que apenas escondía su erección.- Cas... está tan...- De repente un sonido interrumpió la concentración de Castiel quien abrió los ojos de golpe, alguien llamaba a la puerta, Cas decidió ignorarlo, pero debía ser algo importante ya que seguían insistiendo.
-Mierda...-
-¿Pasa algo?- preguntó Dean algo confuso.- ¿No te gusta?-
-Me encanta Dean es... están llamando a la puerta.-
-Ya se cansarán, ¿no?-
-Sí sí, sigamos.- Castiel cerró los ojos de nuevo y volvió a retomar el movimiento de su mano sobre su miembro, hasta que el golpeteo de la puerta volvió de forma incesante.- Joder.-
-Bueno, tenía pensado ir más despacio...- bromeó Dean.
-Siguen llamando a la puerta.-
-Cas, porqué no miras a ver que quieren y así podemos seguir tranquilos.-
-No, da igual ya se irá.- Castiel intentaba concentrarse de nuevo en la voz de Dean pero los golpes en la puerta de su habitación le estaban poniendo nervioso. -Vale, un momento ahora vuelvo.- Castiel se levantó de la cama y caminó hasta la puerta, el bulto en su entrepierna aún latente pero no se molestó en esconderlo, simplemente pediría a quien fuese que estuviese molestando que volviese más tarde. Cogió el picaporte de la puerta y la entreabrió sólo para sacar la cabeza por la abertura, cuando alzó la vista se quedó sorprendido.
-Dean.- frente a él se encontraba el hombre con el que había estado "hablando" hacía apenas unos segundos.- ¿Que haces aquí?- Dean llevaba el móvil en una mano y una rosa en la otra. Sonrió como siempre solía hacer y guardó el teléfono en el bolsillo de su cazadora, se acercó a Castiel aún sin contestarle y le ofreció la flor. Cas permaneció asomado por la abertura de la puerta, la excitación reemplazada por sorpresa, hasta que finalmente alargó la mano para coger la rosa lo que Dean aprovechó para abrir más la puerta y besar a Castiel.
-Sorpresa.- dijo Dean sonriendo a milímetros de los labios de Cas.- Lo del sexo telefónico no está mal pero pensé que sería mejor probarlo en vivo y en directo.- Dean entró en la suite con Cas entre sus brazos y le llevó hasta lo que supuso era el dormitorio cerrando la puerta tras de sí. La sala estaba a oscuras y sumida en un silencio que esperaba pronto llenar con los gemidos de su pareja. Besó a Castiel y le arrastró a tientas hasta la cama mientras se quitaba la chaqueta y la dejaba en el suelo. Cas miró a Dean entre la oscuridad, estaba encima de él, tirando lentamente de la camiseta, hacia arriba, mostrando su ombligo, subiendo cada vez más hasta ver sus abdominales, Dean miraba a Cas mientras se mordía el labio inferior de forma sensual y seguía despojándose de aquel pedazo de tela que con mucho gusto Castiel hubiese arrancado de golpe en aquel mismo instante. Dean le guiñó un ojo y finalmente se desprendió de la camiseta lanzándola al suelo. Las manos del hombre de ojos verdes bajaron inmediatamente hasta el pecho de Castiel, acariciando lo que antes tocaban otras, bajando hasta los costados, apartando la tela que pudiese molestar por el camino.- ¿Siempre abres así las puertas?-preguntó acercando su rostro al de Castiel quien parecía haber perdido la capacidad de articular palabras por la sorpresa.- Cas.- una de las manos de Dean comenzó a recorrer la cintura de Cas, marcándola con sus dedos, entonces pudo sentir como Castiel se aferraba a su cuello con ambas manos y le atraía totalmente hacía sí mismo, cerrando la distancia entre los dos hombres, besando sus labios apasionadamente. Dean sonrió contra la boca de Cas que se movía frenéticamente, sin darle descanso. Los dedos de Castiel se aferraron a su pelo y tiraron de él cuando la mano de Dean abandonó la cintura del otro hombre y bajó hasta rozar su miembro de nuevo erecto, por encima de la ropa. Castiel dejó escapar un gemido ahogado por la lengua de Dean que ahora comenzaba a indagar en la boca del otro hombre. Una de las manos de Castiel comenzó a bajar por los hombros de Dean, arañando levemente su piel, recorriendo la silueta de cada músculo hasta llegar a tocar la ropa que tapaba la parte inferior del cuerpo de aquel hombre, ropa de la que quería desprenderse cuanto antes mejor. La pelvis de Cas se movió de forma automática y bastante violenta al sentir la mano de Dean seguir acariciando su miembro. - Ey... Estamos algo impacientes aquí abajo, ¿eh?- Cas sonrió mientras respiraba pesadamente intentando recuperar aire. Las manos de Dean abandonaron el cuerpo de Castiel a lo cual éste contestó con un gruñido y aferrando el trasero de Dean de forma posesiva. Dean hizo caso omiso a las atenciones del otro hombre y sólo sonrió mientras sus manos trabajaban en su propio cinturón, desabrochándolo con presteza y haciendo lo mismo con el pantalón.-¿No crees que es mejor con menos ropa?- dijo Dean mientras se apartaba un poco de Castiel y se desprendía de los excesos de tela hasta quedar en ropa interior. Castiel hizo lo mismo, dejando toda su ropa tirada en el suelo, mezclándose con la de Dean.- Hoy no estás muy hablador...- volvió a la cama, de nuevo sobre Castiel, otra vez teniéndole entre sus piernas. Cas le cogió de los hombros y le acercó a su boca besándole una vez más.
-Prefiero usar la boca para otras cosas.- dijo Castiel con la voz grave, llena de lujuria, después atacó el lóbulo de la oreja de Dean, mordiendo y lamiendo aquel trozo de carne cartilaginosa mientras sus manos se perdían en la amplia espalda del otro hombre. Dean suspiró contra el cuello de Castiel y comenzó a besarlo usando labios, lengua y dientes, marcándolo mientras bajaba por él hasta llegar a su pecho. Sus manos jugueteaban con el elástico de los calzoncillos de Castiel y podía escuchar al otro hombre murmurar contra su pelo. Los dientes de Dean rozaron uno de los pezones de Castiel haciendo que este gimiese, esta vez sin contenerse, lo cual hizo que algo dentro de los calzoncillos de Dean se moviese de forma violenta, necesitado de atención. Dean volvió de nuevo a atacar la boca de Castiel y posicionó su cuerpo justo encima del de Cas, pudiendo sentir el miembro del otro hombre apretando contra el suyo, su cuerpo se movió involuntariamente creando una fricción que ambos hombres deseaban sentir. Castiel acariciaba con su lengua los labios de Dean mientras sentía como su propio cuerpo seguía aquel movimiento de vaivén.
-Aún hay demasiada ropa.- dijo Castiel mientras arrastraba sus manos por la espalda de Dean hasta llegar a sus calzoncillos, bajándolos mientras sentía el calor de la piel que quedaba al descubierto contra la palma de sus manos. Dean sonrió y le ayudó a quitarse la prenda de ropa. Cas clavó sus dedos en sus glúteos, sintiendo aquellos músculos tensarse. Las manos de Dean se colaron en su ropa interior sin avisar, Castiel dejó escapar un suspiro de sorpresa, esperando que aquellas manos calientes y algo rudas rozasen su pene pero no fue así, Dean bajó sus calzoncillos hasta que no quedaba ropa entre ambos cuerpos.
-Espera.- Dean bajó de la cama y comenzó a buscar su chaqueta entre el montón de ropa esparcida por el suelo, una vez encontrada metió la mano en uno de sus bolsillos y sacó una caja de preservativos y un pequeño bote, de nuevo volvió a la cama y dejó las cosas sobre la mesilla que había junto a la cama. -Ven.- Dean cogió a Castiel por la cintura y lo puso sobre él, después comenzó a besarle de nuevo y a acariciar su espalda.- Cas.- Dean susurró al oído del otro hombre, dirigió una de sus manos hasta la pelvis de Castiel, bajando hasta rozar su pene con la punta de sus dedos, la otra buscando la mano de Castiel y dirigiéndola hasta su propria erección, haciendo que Cas imitase sus movimientos. Dean seguía besando a Castiel, ahora centrándose en su cuello, podía sentir su pulso golpeando contra sus labios. Los dedos de Cas se movían cada vez más deprisa hasta que Dean tuvo que pararlos. Castiel le observó preguntando con la mirada, los mechones de pelo se pegaban a su frente mientras algunas gotas de sudor se condensaban por encima de sus ojos. Dean alargó la mano hasta coger el paquete de preservativos, abrió la caja y cogió uno, colocándolo en su boca mientras cogía un botecito de lubricante, lo abría y vertía un poco en su mano. Castiel sonrió y cogió el preservativo de la boca de Dean mientras esperaba sentir los fríos dedos del otro hombre entre sus muslos, pero no los sintió, se quedó mirando a Dean mientras este deslizaba su mano entre sus propias piernas comenzando a preparar su entrada.
-¿Dean?- Castiel miró a Dean quien comenzaba a sentir la estrechez de su propio cuerpo sintiéndose algo incómodo.
-Shhh... será mejor que tengas cuidado porque si no después me vengaré.- dijo sonriendo nerviosamente mientras besaba a Castiel. Cuando se separaron Castiel agarró el brazo de Dean para que parase su movimiento, cogió el frasquito de lubricante y cubrió sus dedos con el frío líquido.
-Déjame a mí.- Castiel separó las piernas de Dean para tener mejor maniobravilidad y puso sus dedos en el pequeño orificio, introduciendo poco a poco uno de ellos, Dean apretaba los labios, incómodo, Castiel dejó el preservativo de nuevo sobre la mesita y dedicó su mano libre a atender el miembro del otro hombre haciendo que la mente de Dean se dividiese entre dos sensaciones distintas.- Relájate Dean...- Castiel besó los labios del hombre de ojos verdes mientras introducía un segundo dedo dentro del cuerpo caliente de Dean. Cas podía sentir como su miembro comenzaba a doler, quería estar dentro de Dean pero era mejor esperar hasta que ambos estuviesen preparados.
-Cas.- Dean aferró el pene de Castiel sin ningún aviso, lo cual sobresaltó un poco a Cas hasta que sintió el movimiento acompasado de aquella mano subiendo y bajando por su miembro, proporcionándole el alivio que necesitaba en aquel momento.
Cuando Castiel sintió que Dean estaba preparado cogió el preservativo de la mesilla y se lo colocó con algo de nerviosismo, era la primera vez que hacía esto con otro hombre y aunque desde ese punto de vista no era tan diferente, era nuevo en esto y la última experiencia no había sido demasiado positiva. Castiel se puso entre las piernas de Dean poniendo su miembro justo en la entrada, nervioso y algo tenso, miró al otro hombre a los ojos esperando ver alguna señal que le indicase que no quería hacer esto, pero no la hubo, Dean asintió con lentitud para que Cas siguiese adelante.
-¿Estás seguro?- preguntó Castiel antes de moverse, aunque era lo único que quería hacer. Dean asintió de nuevo y rodeó el cuello de Castiel con sus brazos, atrayéndolo hacia sí, devorando su boca para evitar que pronunciase cualquier otra palabra. Castiel tomó esto como la señal que necesitaba y comenzó a hundirse lentamente en el cuerpo de Dean. Cas sintió las manos del otro hombre viajando hasta su pelo, aferrando los mechones entre sus dedos. Su respiración golpeando contra los labios de Castiel, ambos respirando el mismo aire.
Él seguía moviéndose con dolorosa lentitud hasta que toda su longitud estuvo dentro de Dean, demasiado apretado, demasiado estrecho, lo único que quería era seguir moviéndose, pero Dean parecía más relajado ahora que Castiel había cesado su movimiento.
-¿Estás bien Dean?- La respiración acelerada de Dean apenas le permitía responder.
-Sí... sólo... dame unos segundo para acostumbrarme...- Castiel asintió y besó el cuello de Dean, justo debajo de la oreja, succionando levemente hasta sentir que Dean se relajaba un poco más.- Sigue...- Dean susurró mientras bajaba sus manos hasta los pálidos hombros de Castiel, más anchos de lo que parecían bajo aquel traje y su gabardina favorita. Castiel comenzó de nuevo el movimiento, esta vez algo más rápido y sintió unos dedos clavándose en sus hombros, pero está vez no paró.- Más rápido Cas...- Y aunque estaba seguro de que Dean tan sólo decía aquello para complacerle, Cas no pudo ignorarle y comenzó a moverse más rápidamente, sintiendo que los dedos clavados en su cuerpo se relajaban levemente durante los segundos en que invertía el sentido del movimiento. Durante un par de minutos que a Dean le parecieron eternos, Castiel siguió con el mismo vaivén hasta que al sentir el cuerpo de Dean totalmente tenso decidió cambiar un poco el ángulo de sus embestidas hasta encontrar el punto indicado. Cuando Dean gimió levemente Castiel mantuvo esa posición, golpeando cada vez más su próstata, haciendo que el volumen de sus gemidos aumentase con casa embestida, uniéndose a sus propios gemidos de los que no había sido consciente. Castiel sintió el miembro de Dean contra su vientre, duro y palpitante, sudoroso como el resto de su cuerpo, intentando olvidarse de su propio placer e intentando pensar de forma mínimamente coherente, despegó una de sus manos de la cadera de Dean y la guió hasta su vientre, bajando hasta acariciar su vello púbico, enredando sus dedos en él hasta encontrar aquella carne caliente y anhelante y proporcionándole el placer que necesitaba. La voz de Dean se clavaba en su oído, cada embestida le llevaba más al límite y aquella voz masculina susurrando en su oído sólo hacía que quisiese ir cada vez más rápido.
Dean sintió que estaba a punto de terminar, en su bajo vientre una sensación de liberación comenzaba a revolverse.
-Cas... creo que me voy a correr...- la mano de Castiel abandonó su miembro pero aún así la sensación que Cas provocaba dentro de su cuerpo era suficiente para hacerle llegar al límite. Después de un par de embestidas más Dean sintió como el líquido blanco comenzaba a salir despedido de su cuerpo, golpeando los abdominales de Cas y resbalando por su cuerpo. Un grito ahogado se atascó en la garganta de Dean, sus manos se relajaron y ahora se sujetaban al cuello de Castiel ligeramente. El otro hombre seguía moviéndose dentro de su cuerpo, ahora aún más rápido por lo que Dean supuso que no debía faltar mucho para que Castiel también se viniese dentro de él, aquella idea le inquietaba y le excitaba al mismo tiempo. Sintió unos dedos hincándose en su cadera con fuerza y todo su cuerpo se tensó mientras de los labios de Castiel salía su nombre pronunciado con algo de dificultad y más grave de lo normal. Dean sintió como el cuerpo de Cas se "descargaba" dentro del suyo y después dejó caer todo su peso sobre él, respirando contra su cuello con dificultad.
-Wow...- Dean sintió como la sonrisa de Castiel se formaba contra su piel. El otro hombre se movió hasta estar fuera de Dean, quitándose el preservativo y tirándolo a la papelera. Cuando volvió a la cama, aún con piernas temblorosas, se tumbó junto a Dean y apoyó su cabeza contra su hombro.
-Adueñándome de tus palabras sólo diré... Wow...- dijo Dean sonriendo y besando a Castiel en los labios, tiernamente.
-¿Qué tal?- dijo Castiel algo inseguro mientras se abrazaba a Dean.
-Bueno, no ha estado mal.- Dean seguía sonriendo.- Digamos que prefiero ser yo el que está al mando pero ha estado bastante bien, quizás con más práctica...- Dean mordisqueó la oreja de Cas perezosamente haciendo que este se quejase sin fuerzas.
-Aún es temprano, si quieres podemos pedir algo al servicio de habitaciones y seguir después.- ahora fue Castiel el que mordió la oreja de Dean en venganza.- Y así me demuestras lo bien que se te da estar "al mando"...- Cas besó el cuello de Dean de forma sensual.- ... espero que hayas mejorado desde la última vez.- dijo bromeando.
-Ese es un golpe bajo.- dijo Dean aprisionando a Castiel contra la cama mientras se apoderaba de sus labios.
-Ana quiere que vengas a cenar esta noche.- dijo Castiel de forma casual mientras se dirigían en taxi hacia el aeropuerto después de una noche y una mañana bastante movidita, de la que Dean parecía no poder olvidarse ya que besaba el cuello de Cas ajeno a la mirada curiosa del taxista.- ¿Vendrás?- Dean mordió la piel de su cuello y levantó la vista dirigiendo una mirada fulminante al conductor a través del retrovisor.
-No sé Cas.- dijo sentándose recto y tomando la mano del otro hombre entre las suyas.
-Dile a Sam que se pase también, Gabe también estará.-
-Me lo pensaré. Por cierto, ¿Gabe no se iba a quedar sólo el finde?- preguntó jugueteando con los dedos de Cas.
-¿Finde?- preguntó Castiel seriamente.- ¿Que eres? ¿Una quinceañera?- Dean golpeó su hombro en protesta.- Auch... decidió alargar su estancia para poder ayudarte con los problemas legales.-
-¿Estancia? Cuantos años tienes ¿80?- imitó Dean.- Siento mucho que haya tenido que cambiar sus planes por mí.-
-No lo sientas, parece estar muy cómodo en casa, además ahora Ana tiene un aliado para mofarse de mí.-
-Hermanos.- Dean sonrió y besó a Castiel en los labios.- Lo cual me lleva a otra pregunta. ¿Como me ha conseguido Sam un billete en tu mismo vuelo?-
-Asientos contiguos.- dijo Castiel de forma apática.- Mis billetes los compró Ana, creo que eso lo explica.-
-Vamos que ya tenían preparado esto.-
-Eso parece.- el móvil de Castiel comenzó a sonar en el bolsillo de su gabardina, lo cogió y sin mirar quien era descolgó.- ¿Sí? ¿Papá?- Dean miró extrañado a Castiel, nunca le había visto hablar con su padre, empezaba a creer que en realidad no existía, que sólo era una leyenda y que toda aquella familia había sido creada en un laboratorio como un experimento militar para crear una raza superior, ser dueño de una tienda de cómics tenía esa parte mala, demasiada imaginación. Dean no pretendía escuchar la conversación pero era un poco difícil no hacerlo, parecía que el padre de Cas quería ir a la exposición de fotografía pero le sería imposible, aún así haría todo lo factible por estar allí. Cas parecía bastante contento con aquello, según él, a veces parecía que su padre renegaba totalmente de él, pero quizás sólo era el carácter de su progenitor, bastante frío e impersonal, como carente de sentimientos, Dean supuso que Ana y Gabe debían parecerse a su madre.
Por fin llegaron al aeropuerto y Dean dedicó un pequeño espectáculo al taxista, besando apasionadamente a Castiel y agarrando su culo con ambas manos antes de alejarse hacia el interior del recinto. Castiel se puso como un tomate a lo que Dean rió a carcajadas hasta que se encontraron frente a un mostrador y la chica en él le dirigió una mirada severa que acalló su risa.
-¡Llaman a la puerta!- gritó Gabe desde la cocina mientras removía la sartén una y otra vez.- Que alguien vaya a abrir.-
-¡La puerta!- el mismo grito se escuchó bajar por las escaleras.- ¡Aún me estoy vistiendo!- Ana sacaba la cabeza por la puerta de su habitación mientras se subía los tejanos intentando no caerse al pisarlos.
-¡Llevas media hora para ponerte una camiseta y unos pantalones!- respondió gritando aún más Gabriel.
-¿Sólo sabéis gritar?- preguntó Castiel mientras caminaba hacia la entrada y seguía escuchando los chillidos de sus hermanos de fondo. Abrió la puerta y la cara sonriente de Dean apareció tras ella seguida de la de su hermano pequeño, sólo que casi medio metro más arriba.- Hola Dean.- dijo Castiel besando al otro hombre y haciéndoles pasar.- Sam.- Sam abrazó a Castiel y cerró la puerta una vez dentro de la casa. -Pasad a la cocina, Gabe está terminando la cena y Ana bajará cuando termine de vestirse.- Castiel cogió los abrigos de ambos y los colgó en el perchero de la entrada, después los tres caminaron juntos hasta la cocina donde Gabe les esperaba con una espátula en la mano.
-Te queda bien el delantal.- bromeó Dean.
-Eso me han dicho muchas mujeres, claro que normalmente no llevaba nada más debajo.-
-Gabe.- Cas puso cara de desagrado que parecía compartir con Dean y Sam.- Sentaos por favor.- La mesa ya estaba puesta y ambos hermanos se sentaron juntos.- ¿Que queréis para beber?-
-¿Dos sin?- preguntó Dean a su hermano quien asintió. Castiel se dirigió a la nevera y sacó dos cervezas para los hermanos. Cuando Castiel pasó cerca de Dean para darle la cerveza, este le cogió por la cintura y lo llevó hasta su regazo haciendo que se sentase en él. Sam le miró con una ceja levantada mientras veía la cara algo avergonzada de Castiel.
-¿Desde cuando eres fan de las muestras de afecto, Dean?- preguntó Sam dando después un sorbo a su cerveza.
-Mmm... creo que desde anoche.- Dean cogió tiernamente el mentón de Castiel y le besó afectuosamente en los labios. El timbre volvió a sonar y Castiel frunció el ceño.
-¿Os ha seguido alguien?- preguntó Gabe blandiendo la espátula en su mano. Dean alzó una ceja y sonrió a Castiel.
-No que yo sepa.- El timbre volvió a sonar.
-¡Ya voy yo!- los pasos de Ana se escucharon bajar corriendo por las escaleras.
-Un día se caerá por las escaleras rodando.- comentó Gabe volviendo de nuevo su atención a la cena. -Espero estar ahí para verlo.-
-Que cruel eres.- dijo Dean riendo, Castiel le dio un pequeño codazo en las costillas.- ¡Era broma!-
-¡Ey chicos!- Ana acababa de aparecer por la puerta de la cocina.- Ya ha llegado el último invitado así que podemos empezar a cenar.- Tras ella apareció otra mujer. Dean apartó con delicadeza a Castiel de su regazo y se levantó mirando con desagrado a la mujer.
-¿Qué coño haces aquí Ruby?-
CONTINUARÁ...
