Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen.
Capítulo 12
Alone de nuevo estaba solo.
Definitivamente le había perdido la pista al boxeador, tras la muerte de Sui fue en caída hasta el punto de estrellarse contra el suelo y no levantarse más. Aún tenía la esperanza de que fuera algo pasajero y Kagaho apareciera por la puerta con deseos de hacer algo... Algo contra Hades.
Kagaho se había ido y no volvía a demostrar señales de querer levantarse del suelo. La vida lo había apaleado y no tenia intención de levantar la cabeza.
Hades volvía a demostrar por que era el señor del infierno y él ahora aguardaba esperando que Kagaho abriera sus alas e intentará levantar vuelo de nuevo.
Pero el fénix negro había sido derrotado y sus alas fueron quebradas.
Ya no volaría...o eso indicaba todo.
Restaurante Kairos.
-Ikki. -Partita se acerco al muchacho que lava platos- me hace falta un mozo. -El chico le miro y asintió, la mujer no le mostraba un trato diferente con respecto a los otros empleados. En la entrevista le pregunto si escuchaba bien con los dispositivos. Cuando dijo que si, le informo que lo tratarían como a cualquier otro empleado.
Salón privado.
Ikki tenia que servir en la cena del dueño del restauran y el temible Hades. Partita antes de entrar le solicito que se quitara el dispositivo de apoyó auditivo y se lo entregara a ella. Youma le observó y sonrió. Ikki no parecía notar al hombre de Hades que se acercaba, ni siquiera pestaño cuando se disparó el arma tras él. El hombre de Hades guardo el arma, el chico era el mozo perfecto. No escuchaba.
Nada mejor que un sordo para servir de mesero en un encuentro de la mafia. El anterior mesero aun debería estar dentro de una bolsa de residuos en el basurero de las afueras.
A todo momento, Ikki se mantuvo quieto y solo se movía para servir los platos o llenar las copas de exquisito vino. No levantaba la mirada, no era idiota... Su espalda estaba llena de sudor por la tensión del momento, un yakuza y el enemigo declarado del hombre que por sangre era su padre.
Hades se retiro después del café. Youma siguió un rato más ahí sentado, luego puso los audífonos de Ikki en la mesa y realizo un gesto con su mano invitándolo a tomarlos. Cuando la mano de Ikki se acercaron a estos, la mano de su jefe se aferro con fuerza en su muñeca. El mas joven se pregunto en que momento los dispositivos llegaron a sus manos.
-¿Lees los labios? -No hubo sonido en esas palabras, solo mímica. Ikki asintió, sabiendo que se jugaba la vida con ello. -Eres un chico listo, por eso miraste el suelo a todo momento. -Youma no soltaba su muñeca- a partir de ahora, harás de mozo en este salón y en el principal. -Miro los audífonos- no quiero que uses esas cosas... Puede que haga mi restaurante un lugar mas inclusivo... -Ikki no decía nada, estaba genuinamente aterrado. Algo le decía, que el hombre aprovecha para sentir su pulso mientras aprieta su mano- Ponte esas cosas y lárgate, mañana arrancas en el salón principal.
-Si, señor. -Soltó al fin.
Calle.
Ikki aun sentía la espalda cubierta de sudor, siempre le advirtieron que no jugara con Youma Kairos. Estaba seguro que el tipo realmente había pensado en liquidarlo esa noche. Se llevo la mano al pecho y sintió el alocado corazón.
-Bueno... Supongo que celebrare con una hamburguesa mi ascenso de bachero a mesero. -Mando un mensaje: me ascendieron.
La respuesta fue: "Éxitos en tu nueva posición" junto con una carita sonriente y un pulgar arriba. Al fin, lograba pasar al área de importancia: el salón comedor.
Mc Gonald
Le dio un sorbo a su bebida, estaba en un lugar alejado. Tomo un par de servilletas y se quitó los aparatos. Estaban tan sudados como su espalda, al mismo tiempo que se tomaba el cuidado de pasar estas sobre el aparato. Un imbécil ingreso y apunto a las cajeras. Ikki estaba de espaldas a ellos, muy ocupado con su labor. Ignorando a los pocos que si habían notado lo que pasaba y a la mujer que gritaba en un ataque de pánico.
Solo una de las empleadas, deseo que el joven sordo no se diera vuelta. Era la misma que le había tomado el pedido y quien había notado que el joven se había quitado los aparatos. Ikki siempre compraba en el mismo lugar, cuando quería desperdiciar su dinero en lugares como esos. El mal viviente se fue y la mujer siguió gritando.
Ikki se puso los dispositivos y observó a la gente en el momento de desesperación.
-¡LLAMA A LA POLICÍA SORDO DE MIERDA! ¡NO TE DISTE CUENTA QUE ESTABAN ROBANDO! -Bramo un hombre contra el joven moreno, que le miraba completamente confundido.
-No es necesario gritar y soy hipoacusico no sordo. -Saco su celular y marco el numero de emergencias.
A la mañana siguiente.
Ikki observa el noticiero, estaban pasando el video de la cámara de seguridad del local de comidas rápidas. Uno de los comentaristas mencionaba "la suerte" que había tenido el cliente sordo al no darse vuelta. Dado que el mismo ladrón había matado a un hombre a pocos metros del local. Al parecer estaba bajo la influencia de narcóticos al momento del robo.
Desde que salió el video, le habían llegado mensajes de sus conocidos preguntando por su bienestar. En uno de los casos, el mensaje fue:
Las ventajas de ser sordo:No escuchas a tu mujer.No escuchas si están robando
Ikki cerró el celular y lo dejo a un costado. A pesar de la "Buena intención" de poner una tinte de humor a la situación , le pareció un chiste bastante cruel.
Esa misma noche.
Ikki caminaba con las sobras de comida hacía la "Ciudad oculta". Unos gamberros caminaban en sentido contrario al suyo. No pudo evitar cruzar de vereda.
Fue un grave error.
-Dale sordito. -Ikki se limpia la sangre de la cara y devuelve el ultimo golpe dejando al gamberro inconscientes. Aprovecha la confusión de todos para salir corriendo. Dado que bloquean el paso a la calle tiene que correr por el callejón, no pasa mucho hasta que se la da de lleno contra algo. La persona en cuestión sostiene una botella de licor barato y apesta.
-Ahí esta. -Ikki trata de correr y le sujetan de la chaqueta- ¿A donde vas sordito? -Ikki le aplica una patada atrás justo en la ingle. Ese debería ser el grupo que andaba atacando a la gente por su etnia.
-Quien diría lo chica que es esta ciudad -El hombre se para derecho, es mas alto que Ikki y algo le decía que tal vez nunca había estado borracho, solo distraído- Tu eres el pendejo que causó que mi hermano fuera detenido -Kagaho se tronó los puños- ahora que los veo... Son ese grupete de mierda. -Ikki es sujetado por otros dos- que bueno...que ya no sean menores.
Reina muerte, Barrio oriental. Dos horas después.
-Venid por aquí... -Ikki abrió la puerta y le hizo gesto de que pasara. -Gracias por la ayuda. -Kagaho no dijo nada y siguió al chico adentro del lugar. Le había seguido por que este parecía tener mas claro la forma de escapar de la policía. No parecía un pandillero, pero no significa que no lo hubiera sido en su momento.
Camerino.
-Ponte esto -Le tendió una bolsa llena de gel frío- Considéralo el pago por la ayuda.
-No te estaba ayudando. -Soltó el mayor mientras su puño derecho entraba en contacto con la bolsa fría. Le sintió sumamente refrescante, le recordaba viejas épocas.- Hace tiempo que...
-No hablo por lo de ahora, no soy idiota para no darme cuenta que tenias cuentas pendientes con ellos. -Ikki saco una bebida fría del pequeño refrigerador que había traído de la antigua cocina del teatro. - Solo que en ese entonces el que daba lastima era yo, no tu Kagajo
-Me llamo Kagaho... Ho no jo. -Este alzo la mirada- ¿Como sabes mi nombré? No te lo he dicho en ningún momento.
-Por que hace unos dos años... Tu y tu compañero rubio salvaron mi vida. -Kagaho le miro atentamente, como tratando de recordar el rostro de Ikki. Sabía que le hablaban de Alone, pero no era capaz de asociar a Ikki con un momento especifico de su pasado.
-Me temo que no te logró recordar. -Dijo al fin Kagaho, no lograba recordar al joven frente a él.
-No importa -Dijo antes de beber un poco- Es un evento que me gustaría olvidar... Aunque agradezco nuevamente la ayuda... Me has ahorrado muchos inconvenientes hoy...
-Creo que te ahorre una paliza...
Continuara.
