Como es costumbre: Hetalia no me pertenece.

Advertencia: Violencia.


Autumn Nigths

Capítulo 12

Primera parte.

—Vadim... –Luzbel vio a el aludido; este permanecía sentado a un lado de la pequeña habitación, ese pequeño compartimiento donde se guardaban los palos de golf entre otras cosas, Alfred buscó incorporarse, torpe y avergonzadamente se alejó de las piernas del otro, Luzbel tenia aquel olor, menta y madera quemada, aquello le recordó a François y por un segundo se preguntó dónde estaría el francés…o como estaría

Así que aquel era Vadim; en efecto lo primero que le pareció llamativo era su altura, que aunque estuviera sentado, podía notar que era bastante alto y su bufanda., lila, un color pastel muy claro, a diferencia de su sobretodo negro.

Los ojos del demonio ruso se enfocaron en Alfred y luego en Luzbel con una gran curiosidad anidando en su pecho y se esforzó por hacerlo saber.

—Estas en aprietos –

Luzbel hizo un gesto con los ojos, como si aquel comentario fuera algo innecesario. Era obvio y Luzbel llego a atravesar a Vadim con la mirada, con profunda molestia.

—Vadim, ¿Qué haces aquí? — Quiso saber Luzbel –

—He venido a advertirte – Dijo con una alegría que Alfred no creyó acorde, no en esa situación, Vadim movió un poco la cabeza con gesto divertido y sonriente, vio a Alfred y luego vio a Luzbel – Uriel viene de visitas.

Uriel.

Algo parecía haber saltado en el interior de Luzbel que se quedó quieto, inmóvil pero con una interrogante en su mirada y luego de unos segundos parecía poder procesar lo que Vadim le había dicho.

Oh no.

Luzbel frunció el ceño lentamente mientras observaba al demonio del norte.

—… ¿Uriel? …Oh, no, ¿Es un demonio también? – Alfred preguntó tanto asustado como confundido—

Rápidamente los ojos de Vadim fueron hacia el único rubio en ese lugar

—No, pero es algo parecido – Le contestó el eslavo— Uno gruñón por cierto.

— ¿Qué quieres? – Quiso saber nuevamente Luzbel con sequedad –

—Uhmm…bueno, Belial no me cae muy bien que digamos— Saltó deliberadamente –

— ¿Estas…de nuestro lado? –Indago Alfred—

—No estoy del lado de nadie…—Aclaró Vadim con una voz manchada por el acento eslavo, muy interesado ahora por escuchar a Alfred – solo de mi lado. A menos que quieras que este de tu lado…

Vadim rodo los ojos hacia Alfred con insinuación

—No. – Luzbel dijo, seco, y escuetamente, al momento se puso de pie y miro a Vadim que alzo la cabeza para observarle y cuando este se levantó ahora era Luzbel quien se atrevió a alzar un poco su cabeza para buscar sus ojos – Nos iremos de aquí.

Vadim estaba sonriendo, pero no dijo nada, Alfred no entendía por que aquella actitud, habían dos puntos claves, a Vadim no le agradaba Belial y…prácticamente se ofreció a "está de su lado", además Alfred lo vio simpático….hasta cierto punto.

— ¿Nos iremos? – Alfred se levantó con algo de esfuerzo por que aún se sentía mareado como si alguien hubiera metido una cuchara en su cerebro y hubiera mezclado todo dentro, cerró los ojos y se sostuvo de la pared—

—Oh, opresión… —Vadim mostro los dientes al sonreír y mirar a Alfred— Belial va muy en serio.

—Calla… — Soltó Luzbel – Hay alguien más en la casa.

—Un humano…—Dijo Vadim con indiferencia – Joven, familiar….creo que es un hechicero.

Luzbel asintió imperceptiblemente.

— ¿Cómo saldrán? – Quiso saber el eslavo – Creo que será un poco complicado.

Vadim sabía por qué, Luzbel estaba demasiado agotado, débil y maltratado. Sin embargo, a pesar de que Luzbel sabía que sería complicado lo ignoro tan olímpicamente que tomo a Alfred de la muñeca y lo jalo fuera del pequeño deposito, dieron cara a una habitación individual bastante limpia, con colores verdes, pasteles.

Vadim asomo medio cuerpo en donde estaban y los vio ir hacia la puerta.

—Ve a la salida, una vez yo salga. — Le dijo a Alfred y lo vio profundamente en los ojos. Advertencia de no hacerse el héroe y desobedecerle. – Cuando Salem te lo indique, sal.

Al poco tiempo un masa negra brotó de la espalda del demonio; Salem

Alfred debía confesar que se emocionó mucho al verla de nuevo, el animalito se acercó a él y movió sus patitas en su hombro.

—Sigue a Salem... ¿Estas entendiendo?—

Alfred asintió suavemente y sin poder replicar algo más, aunque quisiera –y quería— decir algo para evitar aquel plan le fue imposible, Luzbel había cruzado la puerta con rapidez. Alfred apenas y se asomó por esta pero al no verlo, volvió a meterse en la habitación.

Salem estaba relajado, respirando apaciblemente, sentado en el hombro de Alfred con son de espera, sus dos ojitos estaba fijo en la puerta. Alfred al momento recordó que un demonio ruso lo observaba desde la esquina de la habitación…

Este le sonríe.

—… ¿Qué haces allí? – Le pregunto entre tímido y curioso — ¿No…le temes a Belial? –

El ser le responde.

—No…—Ríe un poco y agrega— La verdad me parece divertido.

Oh ya.

Alfred asintió sin realmente compartir este punto de vista. Belial no era para nada divertido. Vio como el ser salió del depósito con cuidado de no lastimarse la cabeza con el marco. Dio una somera mirada por el lugar que considero muy ordenado y luego vio a Alfred que no se dispuso a sacarle más conversación.

Vadim se acercó a la puerta luego de unos momentos, provocando que Alfred se apartara.

—Iré a buscar a Francois – Anuncio el ser con una sonrisa divertida— Algo me dice que no puede moverse por sí solo.

— ¿También eres…su amigo? –Alfred pronuncio esas palabras con cautela—

Vadim asintió. Se quedó allí un rato como si esperara alguna señal y luego salió. Alfred estaba completamente seguro que ese personaje era el más creppy que había visto…pero…. ¡Ni que hubiera visto muchos en su vida!.

Salem vio al demonio salir pero no se movió en absoluto, el de lentes dio una mirada por la habitación, temeroso de que alguien o algo aparecieran sin que se diera cuenta, estaba sensible y alerta. Quería que todo terminara, quería escapar….pero ¡Eso no sería heroico!...

La madera debajo de sus pies tembló, luego un sonido atronador, como el de la madera siento atravesada inundo los pasillos. Luego nada. Salem salió….¡Salem simplemente alzo el vuelo y salió por el pasillo! Alfred lo siguió unos pocos segundos después de que pasara su impresión.

Oh mierda.

Salem volaba muy rápido. Cruzó a la derecha y atravesaron un pasillo carbonizado. Pronto llegarían si su memoria no le fallaba a las escaleras. ¡Oh allí estaba! Y… ¡allí estaba la puerta! Alfred bajo las escaleras de dos en dos y…choco contra algo, derribándose sobre él….cayendo sobre alguien, al pie de la escalera.

Salem ya estaba en la puerta, aleteando y esperaba a Alfred para que la abriera, pero al volver…Alfred se estaba incorporando de la caída.

— ¿…Que demonios…—

Se levantó lentamente, sus lentes se habían caído y tuvo que afilar la mirada.

— ¿Arthur?

— ¡Alfred!

— ¿Qué? — Alfred se alejó de él, tuvo un lapsus y lo despertó un estruendo— ¡Tenemos que irnos! ¡Vamos!

Arthur se levantó cuando Alfred le tomo de la muñeca y lo jalo hacia la puerta con fuerza, esté lo detuvo.

— ¡Espera, idiota! – Vocifero el británico, con fuerza y algo de desesperación, detuvo a Alfred—

— ¡No, Arthur, sé que sonara loco! ¡Pero estamos en peligro! Luzbel están entreteniendo a Belial, ahora que podemos, vámonos—

Arthur tenía su ceño fruncido, vio a Alfred con mas que confusión enojo.

— ¿Belial? ….No Alfred,…Adriel está de nuestro lado, y ese maldito demonio tendrá su merecido –

Que desesperante situación estaba pasando Alfred. En seguida entendió todo, Belial le había hecho la misma jugada a Arthur.

— ¡Adriel es un demonio! –

— ¿Qué estás diciendo idiota?, Adriel es un ángel…. —

No podía ser cierto.

Pronto Salem aterrizo en el hombro derecho de Alfred y este en seguida recordó para que estaba allí, alcanzo a abrir la puerta y Arthur le tomo de la muñeca.

— ¿Alfred, que está pasando contigo?...—Le pregunto el británico, deteniendo a Alfred al pie de la puerta — ….¿Cómo llegaste aquí?

Alfred no iba a responder. Luego podía explicarse, claro si estaba vivo para ese luego.

—Arthur, tenemos que salir de aquí, ahora, Luzbel está débil…

—Lo sé.

— ¿Lo sabes?—Alfred parecía más y más incrédulo con lo que escuchaba— ¿Qué esta….

—Luzbel, es el Rey de los demonios, Alfred…—Le dijo y no creyó incomodo hablar de esto cuando estaba más que claro que Alfred sabía todo aquel contexto o eso creía… — …Lo debilite lo suficiente como para..¡Ah!

Salem casi al momento de escuchar eso estaba picoteándole la mano a Arthur con dureza, haciendo que soltara a Alfred y ahora se defendiera de los piquetes salvajes del ave. La puerta ya abierta detrás de su espalda y la luz de la tarde le acaricio la nuca. Cuando Alfred volvió hacia la puerta, la luz naranja le golpeo el rostro y la visión. El jardín. Luego corrió, saliendo.

La puerta cerró en la cara de Arthur justo a tiempo para que Salem pudiera también salir, todo había pasado tan rápido y en primer lugar Alfred no supo porque había salido corriendo, dejo a Arthur allí, podía ver como intentaba mover la cerradura desde el interior. Más la puerta no abriría, alguien la había cerrado.

Busco retornar y ayudar a abrirla, pero no solo Salem se lo impidió, interponiéndose, sino un fuerte estruendo venir desde el techo de la casa, se alejó, tomando distancia de la puerta y llego al jardín lleno de hojas, en lo alto del techo, algo parecía golpear y golpear, como si quisiera penetrar el techo una y otra vez. Un viento rebelde levanto las hojas a los pies de Alfred, volvió el rostro.

— ¿François? –

A su lado, Vadim estaba con la mirada en el mismo lugar donde Alfred había visto antes, François estaba…en pie, pero dos heridas se formaban en su pecho y algo negro salía por estas. Alfred se acercó casi de inmediato y el sonido de la madera romperse lleno el lugar. Arriba en el cielo, dos cuerpos luchaban por someter al otro, dejando una estela, un camino de ceniza y luz, azul y verde muy sutiles.

—Ow…Luzbel no la tiene fácil. — Comento Vadim luego de un silbido de admiración—

— ¿Alfred estas bien?— Pregunto François arreglándose el cabello, este se amarro por cuenta propia detrás de su nuca—

Alfred tenía la vista afilada hacia esa especie de proyectil oscuro que atravesaba el cielo.

—Hay que ayudarlo— Ordenó el humano viendo a François que parecía sorprendido –

—No, hay que ponerte a salvo. —

Alfred chasqueo la lengua.

—Yo no estoy en peligro ahora, es Luzbel quien lo está. – Aclaró el humano con molestia – ¡Tenemos que detener a Belial, no podemos dejar que se lleve a Luzbel solo porque quiere!

Mientras la cometa oscura se alejaba en el cielo. Los tres se encontraban aun en el jardín, Vadim sonrió y presto atención a lo que el americano había dicho.

—La verdad es que tiene razón –Intervino Vadim en un susurro ganándose una mirada de ambos, al momento sus ojos brillaron – además, Si Luzbel regresa ahora, estoy seguro que lo encerraran por mucho tiempo como castigo

Vadim miro a Alfred

—Y Belial será el nuevo Rey de los demonios – Acoto el eslavo – Nada me aburría mas que tener que soportarlo dando órdenes…

François parecía haber caído en cuenta de eso, miro a Vadim con análisis y fue cuando este agrego.

—Y…El viene también—

— ¿Hablas de Uriel?

François abrió los ojos de sobremanera y fulmino a Vadim con la mirada, el demonio ruso daba la impresión de que aquello le era divertido.

— ¿Viene hacia aquí? – François preguntó, Vadim solo asintió – Eso solo complicara más las cosas…

—Solo las pondrá interesante— Le corrigió Vadim y se acercó a Alfred con la misma sonrisa – Y será más interesante si estas tu allí.

Luego dio una mirada al cielo y a la casa.

—Ayudaremos a Luzbel…. –Le dijo a Alfred sin verlo – y tú, Girasol, lo harás interesante…

El cometa negro había descendido y golpeado contra el piso, ambos cuerpos rebotaron por la cantidad de hojas secas, luzbel, rodo unos cuantos metros, entre los árboles y los arbustos, Belial aterrizó en otro extremo y tomo un respiro descongelando sus músculos victimas del frio y el cristal incrustado en su carne. De momento sabía que Luzbel estaba solo con él.

Arthur seguramente estaría en su casa tratando de convencer a Alfred de quedarse en ella y calmarse, que mala suerte, no podría matar a Alfred tan rápido como quería, incluso cuando le había dicho a Arthur que no lo haría.

Mentirle había sido tan fácil. ¿Qué clase de hechicero era?...ya no los hacen como antes, no había esa…suspicacia en los hechiceros actuales y el como buen demonio saco ventaja de ello. Ahora tenía otro plan, pero sin duda con la misma finalidad…

Quería a luzbel de regreso…no importaba si el no quisiera.

El Rey de los demonios regresaría.

No dejaría que un patético humano, efímero, finito e imperfecto derrumbara todo lo que había construido con ese querubín. Todo lo que había llegado a ser, reducido con algo tan simple y vano como…uhg, el pensarlo le causó repulsión.

Cuando puso mover los dedos de las manos, avanzo por la cadena de árboles que se alzaba frente a él. Luzbel lo había llevado a parar a un bosque… ¿Dónde? … lejos.

Maldito.

Maldito Luzbel.

Maldito François.

Maldito Alfred.

Sus ojos estaban cerrados y sus cejas relajadas, su cuerpo tendido, su cabello tenía restos de hojas secas y ramas, Alfred logro ver que su cuello derramaba ese tipo de sangre negra y su chaqueta ya no era chaqueta, estaba totalmente deteriorada por las quemaduras.

Se acercó rápidamente al cuerpo de Luzbel y este al sentirlo cerca abrió lentamente los ojos, sus ojos brillantes subieron al rostro humano, poco después de esta acción Salem aterrizo en su pecho. Luzbel ya no olía a menta, solo a madera quemada.

Alfred llevo las manos a su cuello, acto de detener la hemorragia visible. Su mano se manchó de negro, era como una especie de azufre y carbón.

— ¿Qué haces aquí? –

—Vengo a ayudarte…—

Luzbel lo vio con severidad, severidad que dio a entender que no estaba satisfecho con esa respuesta.

—¿Co—Como piensas ayudarme? – Le sostuvo la muñeca al rubio, aquello era inútil. Jamás había conocido alguien tan terco —…Te matara…

—Te matara a ti también —Replicó Alfred— No puedes dejar que esto termine así, Luzbel.

Este lo vio por largo tiempo y afilo la mirada azul. La sangre dejo de correr por su cuello cuando retiro los dedos de esta. Alfred vio a su alrededor y noto que la luz del sol disminuye entre los árboles…

—Hum…Eres tan terco…—Susurró el demonio logrando suspirar y enfocó su mirada al cielo, sus tonos violetas y naranjas y las ramas de los arboles desnudos, el otoño. – Me hubiese gustado estar en el invierno. –Dijo de repente sin despegar la visión del cielo que comenzaba a oscurecerse – Me gustan los lugares fríos….

Alfred lo vio por unos segundos, pensó que estaba delirando en una especie de trance como lo estuvo aquella misma tarde, Luzbel de verdad era alguien intimidante y para ser el Rey de los demonios debía de ser alguien poderoso, sin embargo ahora no podía moverse.

Tenía que haber una forma de que se recuperara, o en su defecto de salir de allí, debía pensar en algo mientras Vadim y François seguían distrayendo a Belial. Se preguntó cómo lo estarían distrayendo ahora.

Algo lo descoloco, Salem nuevamente comenzaba a integrarse al pecho de su amo, hasta hundiste y unirse a él. Alfred vio esto y luego observo a Luzbel que suspiraba profundamente.

—Hay una forma en que me puedes ayudar –Dijo el demonio y rodó los ojos hacia Alfred – pero necesito que confíes en mí. ¿Entiendes?

Alfred dudo un momento, confiar en el…cuando le había mentido. Alejo los dedos de él y medito unos segundos.

—Es peligroso. –Acoto el azabache viéndolo a los ojos, e intento mover los dedos hacia los dedos del rubio…– pero servirá….

Se miraron por unos segundos y Alfred se sobresaltó al sentir el tacto frio buscando el calor de sus manos.

.

Uriel descendió y sus pies tocaron el piso, Un ser hermoso sin duda, los mortales serian incapaz de notarlo pero ellos no, los demonios podían ver la diferencia; Dos enormes alas blancas salían de su espalda y su cabeza estaba coronada con un aro de luz.

François aguanto la respiración al verlo y Vadim solo sonrió, estos dos demonios apenas y podían entretener a Belial que al ver a Uriel no pudo evitar demonstrar su molestia y sorpresa. El ser luminoso en cambio no tenía expresión en su rostro, el humano no estaba allí como había pensado. Y por supuesto tampoco Luzbel.

—Vadim – La voz de Uriel hizo que François volviera a respirar, El aludido miro al ángel con una sonrisita—

—Uriel…haz poseído el cuerpo de tu contenedor – El demonio eslavo rio con diversión – pensé que estaba prohibido…

Uriel no le prestó atención, volvió la mirada verde hacia Belial que en parte era responsable de todo este alboroto y era sin duda alguna el origen de todo. Lo fulmino con la mirada.

—Regresa de donde viniste – Le ordeno el ángel, el rostro de Belial se afilo, con rabia – Todos ustedes han causado demasiados problemas, regresen ahora…

Nadie respondió ante eso.

—Ah…Disculpa, petit, pero…—Los ojos de Uriel fueron hacia la figura del francés con seriedad – yo…tengo un vida aquí no puedo volver…

— ¿para qué volver nosotros? – Vadim interrumpió a el francés y vio a Uriel — …Belial es quien ha esta causando estragos…tan dolido por la pérdida de su amado, Tu sabes de eso ¿No Uriel? , después de todo, Belial fue quien te arrebató a Luzbel de tus faldas, Da.…

Silencio.

Nadie se movió.

Vadim sonrió.

—Así que…—Uriel volvió los ojos a Vadim y luego a Belial que estaba más qué serio, enojado, su mandíbula tensa y sus ojos brillando en la ira. Aquello había sido humillante – Esto es un berrinche…de ti. Corrupción.

Belial no respondió, pero alargó sus uñas y estas comenzaron a emitir un calor inmenso.

—Así funciona el karma, Belial – Susurro Vadim, luego de eso una enorme llamarada viajo hacia él, François logro esquivarla por poco, pero Vadim logro desviarla con un movimiento de sus mano, algo parecido a un manotazo, quemando varios arbole en el proceso. — ¡¿Te parece divertido?! –Vocifero el demonio rojo, podía ver como se burlaba de él. – Maldito desgraciado.

François se escabullo y cuando casi al momento que Belial quisiera lanzar otro ataque, Uriel le embistió con una fuerza invisible, haciéndole retroceder varios metros. El gran gobernante estaba satisfecho, había dicho que distraería a Belial y lo había conseguido, ahora peleaba con Uriel. ¡Oh ¡ los ángeles a veces eran oportunos! Sobretodo Uriel.

El fuego correría por todo el suelo del bosque en pocos segundos.

Ahora el rojo y el blanco chocaban en el lugar.

Vadim sonrió satisfecho y se quedó atento con disimulo dentro de la oscuridad del bosque.

Uriel y Belial se golpeaban, fuego y fuerza, el lugar en cuestión estaba iluminado por las llamas y la luna.

François adentrándose en las llamas de aquel bosque buscó un lugar donde el fuego no había llegado aún, no le importaba mucho que aquel maravilloso espacio fuera destruido, le preocupaba que al ver a Uriel dentro de Arthur, algo similar ocurriera con Luzbel. No lo había pensado en su momento, todo transcurrió tan rápido que no pensó en la posibilidad de una posesión…pero Vadim quizá, sí.

Dos enormes cadenas surgieron de la tierra y tomaron los pies del demonio de fuego, era luminosas y estrangularon sus piernas, uniéndolas, incapaz de subir más e incapaz de liberarse, Sin embargo Uriel tampoco podía acercarse mucho a Belial, si bajaba la guardia podía resultar gravemente herido, como se sabía entre aquellos dos seres.

Si el contenedor moría era inútil para ser habitado y a su vez –en el caso de los ángeles— No podrían permaneces mucho tiempo en la tierra.

Por lo menos con Belial detenido con aquellas cadenas que ahora se disponían a tomar sus brazos y manos, había cumplido una parte por la cual había venido o eso crea Uriel

. Ahora volvió la visión hacia el suelo, hacia el bosque. Lo recorrió con la mirada, ágil y confiable y busco a Luzbel.

— ¿De verdad vas a enfrentártele? …— Belial le hablo y creyó esto bastante inútil, Luzbel como estaba ahora no representaba una gran amenaza, estaba débil y totalmente incapaz de defenderse contra alguien como Uriel.

Pero enfrentarse a Uriel no era el problemas, no. Belial sabía cuál era la debilidad de Uriel, por eso el la tomo, la alejo de él, la corrompió y lo convirtió en algo irreconocible. Su Luzbel.

— ¿Quieres verlo? … —Belial llego a sonreír, allí, cubierto por cadenas. –A tu querubín… hace cuánto no lo ves…uhmm….siglos.

—Tú nunca lo dejaste salir del infierno –

— Era el único lugar donde los ángeles no pueden ir… — Le acoto la corrupción satisfecho – Él es mi tesoro ahora.

Uriel llego a afilar la mirada con disgusto y con un puño apretó tanto las cadenas que dejo a Belial sin aliento. Le molestaba, odiaba a Belial y sentía culpa por no poder haber estado con luzbel, por no salvarlo…arrancado de sus alas en su ausencia.

No había podido ver a Luzbel en tanto tiempo, tanto tiempo que desconocía como era, ¿Cómo era Luzbel?. ¿Cómo era el Rey de los demonios?, Belial de seguro estaba muy orgulloso, todo lo que es Luzbel es gracias a él…bueno, no todo.

Miro nuevamente a Belial y luego volvió la visión al cielo y al bosque. Vadim estaba allí, podía verlo, divirtiéndose por todo este espectáculo. Podía sentir a François cerca pero no podía verlo,…había algo más. ..Algo diferente. No, no era el humano. ¡El humano! ¡No estaba!..

¿Dónde estaba el humano?

—No…— Uriel se alejó unos cuantos metros de Belial como si quisiera acercarse al bosque y confirmar lo que veía. —… ¿Habrá muerto? …no –Se preguntó en un susurro bajo y luego se sintió frustrado de no saber.

No sentía al humano de ninguna manera.

Belial también estaba atento, pero como estaba era incapaz de confirmar algo. O incapaz de ver, pero Uriel si veía, allí algo venia.

—Libérame ahora. – Gruño Belial moviendo las manos y las piernas pero era inútil. Algo venia –

Uriel se alejó unos metros de Belial y casi al hacer aquello, un pequeño proyectil perforo la cadena, al momento estas se aflojaron y Belial se logró liberar volviéndose humo rojo, se materializo nuevamente a pocos metros de donde estaba, para volver a moverse más rápido, esquivando lo que al parecer eran balas.

Uriel vio como estas pequeñas esferas, en efecto, eran lanzadas hacia Belial, las notaba porque era de un color blanco y resplandecían en un azul eléctrico. Sin embargo nada parecía apuntar a Uriel que era un observador. Veía como el demonio rojo se movía por el aire, desaparecía y era perseguido por aquellas esferas.

Mientras que a su alrededor un viento desconocido atraviesa el bosque, el cielo, moviendo las hojas. Uriel se tomó el pecho como si le faltara el aire. ¿Qué era aquello? Busco a su alrededor. Algo le apretaba el pecho.

—¿Qué está pasando? – Vocifero, para ser escuchado por encima del bullicio del viento –

Belial no respondió, las balas dejaron de aparecer y todo quedo en silencio, el viento se había detenido, Uriel y Belial se distanciaban por algunos metros en el cielo, pero ambos se miraban como si buscaran una explicación a la presencia que le había sacado el aire de los pulmones.

Uriel frunció en ceño al ver a Belial. Alguien estaba detrás de él. El demonio al parecer cayó en cuenta de esta presencia muy tarde al volver: Algo le capturo el cuello, y le apretó con tanta fuerza que sintió sus fuerzas aturdirse por el dolor.

Gruño y sujetó la muñeca de lo que pensaba le estaba apretando….era un brazo negro, negro en su totalidad y rígidos enrollaba en su cuello como una serpiente. Era oscuro, intensamente oscuro. Abrumador

Belial podía sentir cómo cada parte, cada extremidad de negritud cubría su cuerpo, este se movía desesperadamente, de su cuerpo brotaba llamaradas rojas intensas, quería liberarse, movía las extremidades, pero aquellas acciones no parecían detener el avance de lo que él conocía bien era aquella oscuridad, se preguntó ¿Cómo y cuándo?

Lanzo una maldición en un idioma muerto y la impotencia leobligóo a gruñir y retorcerse, aquella masa negra se pegaba a su cuerpo. Hasta que lo cubrió todo y en el interior de aquella masa negra, se podía ver como lanzaba llamaradas intensas en su interior.

Belial aún estaba moviéndose en esa aglomeración oscura podía escucharse sus gritos, sus gruñidos, su impotencia.

Urielobservóo todo aquello. Más que sorprendido, lleno de confusión. ¿Qué era aquello?

El aire nocturno, se volvió pesado y frio.

Afilo la mirada y una briza la obligo a cerrar los ojos, por un momento, al volverlos abrir miro a su alrededor con atención…

Y allí estaba.

Luzbel.

A unos metros de él, justo al lado de la gran esfera negra.

Luzbel, no tenía alas, no tenía cuernos, no tenía cola. . Sus atributos demoniacos habían desaparecido. Estaba sosteniendo largas cintas negra que se conectaban a aquella burbuja negra. El era el responsable, ese hombre que era en apariencia un humano, era responsable de someter a otro demonio, con facilidad. Aquel era el Rey de los Demonios.

Sus ojos azules, demasiado claros abandonaron la esfera y volvieron a ver al otro ser, a Uriel, que no había pronunciado palabra algún y que al parecer –o eso se crea- Luzbel no había reparado en su presencia.

Uriel se alejó de la impresión, lo estaba observando… ¿acaso sentía miedo? Su aparición le inquieto mas intento mantenerse firme, él era una ángel, no tenía por qué temerle a un demonio.

— ¿Dónde está? –Le pregunto a aquel ente negro, sus manos, pies, hasta el cuello estaba completamente oscurecido, como si la oscuridad fuera un especie de vestimenta, ceñida al cuerpo, sin embargo no tenía la textura de su piel, no era suave, ni blanda, parecía ser fuerte. Como una armadura.

Vio como sus ojos se plantaban en los propios. El azul eléctrico era inquietante, Luzbel movió la cabeza un poco, su cabello negro se movía inquieto al ritmo de un viento congelado.

—Está aquí – Le dijo y su voz parecía salir de todas partes y de ninguna. Luzbel se llevó las manos al pecho –

Oh no.

—Has poseído a un humano— Uriel concluyo y lo vio con severidad— Los demonios no se les tiene permitido.

— ¿Y a los ángeles si? –Entonces aquel ser arqueo una ceja negra hacia el ángel, sin apartar de su pecho la mano negra –Uriel…. No te pongas pesado. – Advirtió y sonrió suavemente – Estamos teniendo un momento de intimidad, Alfred y yo…

No supo porqué, pero Uriel llego a apretar los labios y frunció el ceño, la vergüenza se apoderó de su rostro por unos cortos segundos y luego la ira.

— ¿En que lo has convertido? – Uriel pregunto con una voz que denotaba su desaprobación. - ¡Luzbel!

—No. En que me ha convertido él. –Corrigió sin alterar el tono de su voz, Luzbel sonreía suavemente, su rostro liso y hermoso estaba intacto de toda herida o quemadura, níveo. – Jamás he poseído un cuerpo humano, pero estoy casi seguro que Alfred sería perfecto para mí ¿a qué si?

Uriel frunció el ceño, como si aquello le causara malestar. ¡Que arrogante era aquel ser! …sin embargo algo no estaba bien…

—…No, lo vas a corromper si permaneces en el más tiempo, ¡Sal inmediatamente!— Le golpeo con una fuerza invisible pero Luzbel no se inmuto, el viento producido le alboroto el cabello negro, pero no lo movió ni un centímetro.

Luzbel no respondió, más bien borro su sonrisa y contemplo al ser angelical con severidad, al parecer no estaba satisfecho con verse amenazado.

Descendió al suelo lleno de hojas y el viento se detuvo, la luz naranja del fuego le ilumino el rostro y el cuerpo.

El ángel de mala gana hizo lo mismo, miro nuevamente a Luzbel, a aquel ser, al Rey de los demonio, una figura imponente, que Expedia un fuerte olor a hojas secas y a vapor de lluvia, ¿amapolas? . …¿Ese era Luzbel? ¿Su pequeño Luzbel?

—Sí, lo soy. – Le respondió, sabiendo lo que estaba pensando, aquel hecho intimido a Uriel, la privacidad de su mente fue violada – o era pequeño. –corrigió y luego de unos segundos rodo los ojos por el bosque viendo las llamas que habían crecido. La noche comenzaba, y el fuego crecía –

…¿Qué es lo que quieres viniendo a la tierra?, ¿Por qué…saliste del infierno? ¿Por qué…has renegado de Belial? –

Todas esas preguntas y más pasaban por la mente del ángel. Que sin bajar la guardia observaba al demonio con suspicacia.

— ¿Por qué has venido tú en primer lugar? — Pregunto El azabache — no cuestionaste nada, solo viniste porque te lo ordenaron, es más fácil obedecer que cuestionar. Querías encontrarme

—No...—Uriel hablo inconscientemente y luego apretó los labios—

Luzbel parecía esperar alguna replica convincente, no había ninguna, porque el mismo se había encargado de buscar en lo más profundo de la mente del ángel.

—Y aquí estoy... ¿Ahora qué? — Luzbel se movió unos cuantos pasos, Uriel retrocedió alerta — No pensabas que esto pasaría.

—No pensé que tu necesidad de conocimientos te llevara a esto — Le dijo con tristeza verdadera — yo pensé que yo podía...

— ¿Apaciguarme? No. — Y Luzbel cerro los ojos y suspiro — Uriel tu querías mantenerme en la ignorancia para que pudiera seguir contigo, Belial me ofreció todos los conocimientos que quise, pero me domestico a cambio.

Abrió los ojos.

—Me convirtió en lo que soy ahora. —Le dijo queriendo ser comprendido. Luzbel suspiro profundamente y fue como si la tierra suspirara con él, El ángel al volver abajo noto que las hojas a los pies del demonio se congelaron- Bueno, casi.-Dijo aquello último y estiro los labios en una irónica sonrisa

— Puedes enviar a Belial al infierno cuando gustes...sé que le tomara tiempo volver a intentar salir de allí si tú lo mandas...

Acto seguido el cuerpo de Belial cayó en picada desde donde estaba flotando dentro de la capsula negra hasta el piso, fue un sonido fuerte, pero el demonio rojo no emitió ningún sonido de dolor o algo aparente, estaba sin conciencia.

Uriel lo vio y luego vio a Luzbel con las cejas gruesas fruncidas. .

— ¿No pensara que te dejare ir? —Le dijo el ángel —

—La verdad es que si lo harás— Le repuso el demonio con total seguridad— No pienso ser entretenimiento de Vadim ahora...

Movió la mano con aparente desdén, Uriel paseo la mirada por la oscuridad del bosque pero no localizo a Vadim por ningún lado.

—la única razón por la cual no te hago nada es que ese cuerpo que estas usando es del jefe de Alfred. —Agregó deliberadamente y vio a Uriel —No te creas tan intocable. Uriel.

Su voz adopto un aire burlón de repente.

Movió la mano y el cuerpo de Belial rodó espontáneamente hacia el ángel. Acercándose

—Estamos a mano...supongo — El Rey sonrió mostrando sus dientes, sus caninos—

Luzbel no dijo nada más. Se disponía a irse, se iría ya que todo había terminado.

—Luzbel, espera —Llamó el ángel, el demonio hizo un gesto de impaciencia, sus pies ya comenzaban a desaparecer en cenizas — ¿...Que le harás a Alfred? Es un simple humano, no te soportara, sal de su cuerpo pronto.

El demonio rio con gracia, había imaginado algo tan gracioso.

—No. No soy yo quien debe de salir…. —Se llevó la mano derecha al pecho —. Es él.

Y desapareció.


DamistaH.

Oh espero que les gustara, narrar peleas es todo un reto.¿Que les pareció?