Ha pasados años desde ese día que se generó ese descubrimiento que cambio la vida de muchos. Exactamente fueron diez, en los cuales en ese tiempo la relación de Adrien y su padre mejoro increíblemente, ya no era tan estricto y se podría decir que había vuelto al ser mismo, antes de que su esposa haya muerto. Siendo divertido, hasta en varias ocasiones tenía el estilo de Chat Noir al expresarse, lo que ocasionaba que dejara a más de uno atónito.
Por otra parte, la relación que mantenían Marinette y Adrien era de lo más dulce, tierna y romántica, porque cada vez que estaban juntos, parecía que flotaban corazones a su alrededor, aunque en algunos momentos también llegaba a ser un poco competitiva.
El día en que su relación de novios salió a la luz. Todos se quedaron sorprendidos, excepto Alya que lo descubrió antes y la razon no fue porque habían empezado a salir, sino de la actitud que tenían ellos dos. Marinette había dejado de ser inocente y tímida, para volverse pervertida e intrépida y Adrien dejar de ser reservado y calmado para volverse seductor y bromista, aunque esas actitudes solo la podían mantener cuando se encontraban ellos dos juntos, además de que había momentos que la timidez y lo reservado regresaban.
De algo era seguro ellos se amaban y eso se podía ver a kilómetros. Sin embargo eso no podía quitar el hecho de que la forma en que lo descubrieron, era trágica porque al pensar en eso, recordaban a sus Kwamis, quienes usualmente venían a su mente y por eso no podían evitar que una expresión de tristeza se asomara en su rostro, mientras su mirada se perdía en el alrededor, tocándose instintivamente sus Miraculous que conservaban y usaban, porque al hacerlo sentía que estaban con ellos de alguna manera.
Ahora, después de diez años. En este momento Marinette, o tambien se la puede llamar la esposa Agreste se encontraba en su casa. Mientras veía a su hijo de un año y medio de edad durmiendo en su cuna.
— ¿Ya se durmió? —Pregunto Gabriel levantando su mirada hacia Marinette, quien estaba sentado en unos de los sillones de la sala de estar, el cual hace segundos estaba viendo como Emma dibuja, la cual tiene unos tres años de edad y se encontraba en este momento en la mesita del medio rodeada de lápices de colores, dibujando felizmente, quien cada vez que terminaba se los mostraba con una sonrisa en su rostro.
—Si —Contesto asintiendo— ¿Quieres té o café?
—Té, gracias —Ella sonrió y le pregunto si quería dulces para acompañar, ya que había hecho muchos —Al ver su asentimiento, se fue inmediatamente a traerlos.
En el trayecto hacia la cocina, ella paso al lado de la jaula de Hámster que tenía, mandándole una mirada fugaz, el cual seguía corriendo en su rueda.
Trajo los alimentos en una bandeja, donde los apoyo en la mesa del comedor. Justo cuando los dejo, escucho como su Louis reía, al oír eso, extrañada se dirigió a su habitación. Antes diciéndole a Gabriel que se sienta y coma.
El cual justo se encontraba observando unos de los dibujos de Emma que mostraba entusiasmada y al ver ella los postres, sus ojos verdes brillaron y tiro suavemente del saco para llamar su atención.
—Abuelo, quiero —Dijo señalando los dulces. Al escuchar como lo llamaba, a pesar del paso de estos años no se acostumbraba. Sonrió y cargándola, la llevo hasta la mesa del comedor y la sentó en su regazo.
— ¿Cual quieres? —Le pregunto y ella con su manita, apunto a una de crema con frutillas arriba, él se la sirvió en su plato, dándole una cuchara.
Entonces ella al tener en su poder el utensilio, empezó a comer felizmente. Entretanto el bebía su te, mirándola con una sonrisa que se escondía detrás de la taza.
Por otra parte Marinette al llegar a la habitación vio cómo su hijo reía y alzaba sus manitas al aire. Al ver esa escena sus ojos se cristalizaron, llevándose una mano en la boca, generado por la impresión quedando perpleja por lo que veía, mientras su corazón latía a mil. Por qué el mero hecho de que la razón de que su hijo reía, era porque estaba Tikki volando en círculos a su alrededor. Esa imagen era lo suficiente para que las lágrimas se deslizaran por sus mejillas.
— ¿Tikki? —Pregunto aun sin poder creerlo y ella volteo a verla, haciendo contacto visual.
—Marinette, volví —Repuso acercándose hacia ella y dando frotes en su mejilla.
Sin poder decir nada más, se limpió las lágrimas que salieron, viendo como su Kwami estaba devuelta y por esa razón rio. Rio y sonrió repitiendo una y otra vez...
"Volviste"
Como si aún no pudiera creerlo. Sin embargo, no lo podía creer, porque por años se había creído la idea de que nunca más la vería y ahora se encontraba enfrente de ella con esa sonrisa. Como si nunca se hubiera ido.
— ¿Cuantos años pasaron?
—D-diez
—Pensé que serían más... —Repuso quedándose Tikki pensativa— Así que tienes un hijo...—Añadió mientras lo observaba y el niño intentaba tomarla, mientras sus ojos se entreabrían para luego cerrarse. Tenía sueño y muy pronto se iba a dormir de nuevo.
—Tengo dos — y al decir eso instintivamente rozo el antebrazo con la panza, no pasando percibido para la Kwami.
—Sí que las cosas cambiaron —Le dijo melancólica— Me tienes que contar que paso en esos años, ¿Y el padre de tus hijos?... ¿Es Adrien?
Marinette ante esa pregunta sus mejillas se sonrojaron y asintió.
— ¡Estoy muy feliz por ti! —Exclamo, entretanto Louis ya se sumía en un sueño.
—Te extrañe —Espeto Marinette— Tikki, vamos a comer algunos dulces —Agrego luego de unos segundos.
Entonces ella se dirigió hacia el comedor, y vio como Emma le ofrecía parte de su torta a Gabriel, dándole de comer con la cuchara. Surcándose en su rostro una sonrisa de inmediato. Tikki al presenciar eso se quedó pasmada.
—Sí que las cosas cambiaron —Repuso Tikki admirando esa escena.
De pronto el ruido de la puerta principal llamo la atención de todos los presentes, mostrando a Adrien con una bolsa enorme en su mano, mientras hablaba con su Kwami.
— ¡Plagg! —Exclamo —No puedo que me hiciste comprar una horma de queso Camembert, ya me había olvidado del singular olor.
—Se más honesto y admite que me extrañaste.
Antes de que pudiera contestar, Adrien se dio cuenta de la presencia de su padre, quien se encontraba observando a Plagg, ocasionando que Adrien se quede inmovil sin saber que decir, mientras que su Kwami miraba a Gabriel sin inmutarse.
—E-esto... —Empezó a decir para explicar que hacía una criatura desconocida y parlante volando a su alrededor, mientras trataba de inventar un excusa que sustituya lo que su padre estaba viendo en este preciso momento, pero las palabras del mismo interrumpieron la ideación de un pretexto...
"Ya lo sé" "No hace falta que me expliques nada"
Al oír eso, dirigió mirada a su esposa que esbozó una sonrisa nerviosa. Ella sabía bien para desconocimiento de él. El motivo de cómo Gabriel sabía de la existencia de los Kwamis, pero era algo que los dos acordaron guardar en secreto, porque si lo hacía innecesariamente se destruía una relación que Marinette por ningún motivo deseaba eso, como lo de la bufanda que le regalo ella, pero Adrien piensa que es un regalo de su padre. Por lo tanto Marinette no iba a decir nada para no arruinar su felicidad y lo iba a continuar haciéndolo para resguardarla.
No obstante no duro mucho la sorpresa porque esta misma fue interrumpida por Emma, quien corrió rápidamente a los brazos de su padre llamándolo. El soltó la bolsa y se unió a un abrazo.
— ¿Así que tienes una hija? —Le pregunto Plagg examinando a la niña que era idéntico a su portador con su cabello rubio y esos ojos verdes.
—Si ella es Emma y un hijo que se llama Louis—Le explico, mientras Marinette levantaba la bolsa del suelo y la dejaba en la mesa, sacándole el envoltorio.
—Así que dos —Musito y notándolo de nuevo Tikki, Marinette otra vez se llevó el antebrazo en su panza. Y la susodicha se sentó en la mesa y con un cuchillo empezó a cortar un poco de la horma y lo probó.
— ¿Te gusta el Camembert? —Pregunto Adrien mirándola incrédulo. Ya que nunca antes había comprado, nunca supo de ese gusto de su esposa— ¿No te da asco el olor?
—Es que se me antojo —Repuso con un sonrisa — En realidad nunca lo he probado, pero es bastante rico, una vez que lo haces —Dijo saboreándolo, mientras Adrien se sentaba en la mesa, con Emma en su regazo, mirándola escéptico y Plagg también al darse cuenta que le estaban robando su queso.
Entonces esta vez Tikki, sin guardarse lo que pensaba. Se lo pregunto a Marinette...
"¿Estas embarazada?"
Al escuchar esa pregunta, Marinette se coloreo hasta las orejas, posando su vista en Adrien que la observaba desorbitadamente y asintió débilmente sin apartar su vista en esos ojos verdes. Generándose de inmediato un silencio.
— ¿Ya veo que no pierdes el tiempo? —Al escuchar eso Adrien de parte de su padre, quien lo decía divertido, esbozando una sonrisa, el aludido se sonrojo furiosamente. Sin poder contestar y aun sin poder asimilar toda la reciente información.
No obstante solo basto un segundo para que lo hiciera y que una sonrisa se le surcara por su rostro a Adrien y la mirara cálidamente a Marinette, quien tenía su rostro muy rojo, ya sin dirigirle la mirada, dedicándose solo a comer el queso.
La razón de su sonrisa es porque el hecho de saber que su esposa está embarazada, esa noticia lo había hecho el hombre más feliz.
¡Iba a ser padre por tercera vez!
Pero... ¡¿Que su esposa le gustaba el camembert?!
Al menos hubiera deseado que ella jamás hubiera hecho tal descubrimiento.
Y Colorin Colorado este fic se acabado.
¡Espero que les haya gustado!
No se que decir, solo agradecer por tomarse la molestia de leerlo. ¡Muchas gracias! ^o^
Y si se pasan por otros de mis fics...
¡Nos leemos!
Bye Bye
