Hola queridos lectores. FELIZ NAVIDAD.

Debo agradecer profundamente a todos por sus buenos deseos y sus comentarios como siempre me motivan a escribir. Gracias de ante mano por leer. Un fuerte abrazo. Espero que comiencen a revelarse las respuestas a sus interrogantes a medida que avanza la historia. Los invito a leer mis otras historias.

Sin más preámbulo, el nuevo capítulo de esta historia, espero les guste.

Acoto que todos los derechos son de la increíble mente de Naoko Takeuchi, solo me baso en sus personajes para escribir.


La calma antes de la tormenta.

Cerró sus manos contra la puerta vecina a través del pasillo, la frustración haciendo toma lentamente de su cuerpo. Su piel aún llena de hormigueo incontrolable.

Michiru se ha ido con ojos brillantes, cabello revuelto y rostro completamente empapado en un tono rosa que tiene a Haruka viendo estrellas.

Su corazón ha disminuido en la intensidad de sus latidos. Pero sigue sintiéndose completamente fuera de foco como sus pasos lo llevan al balcón de su propio apartamento.

Su silueta brilla entre la tenue luz y la oscuridad, haciendo que luzca como un ángel etéreo.

Un ángel que trajo la luz una vez a su vida, pero se fue dejándolo solo en total oscuridad.

La pregunta se escapa de sus labios antes de que pueda detenerse -¿Por qué fumas?

El ángel sonríe. Una sonrisa hueca. Vacía. Una de esas sonrisas que Haruka conoce.

-Creo que desde que rompimos tendría lugar para otro mal hábito.

Haruka no responde. Solo espera el comentario sarcástico que sabe que vendrá de ella.

Melissa se voltea para mirar sus preciosos ojos. -¿Qué paso romeo? ¿Demasiado para la chica?

Haruka frunce el ceño. - Yo quería asegurarme de que estabas bien, porque a pesar de que quiero gritarte el 99% de las veces, todavía me preocupo por ti.

Ella se ríe sin humor - Y tú decías que yo era fácil. Vaya que joyita resulto ser la sirenita.

-No hagas esto. – se acerca a ella lentamente – si quieres estar enojada con alguien, que sea conmigo. No tienes que decir cosas hirientes acerca de Michiru.

Le da una colada a su cigarrillo -Te estas engañando con ella Ruka – otra colada - No es la chica para ti.

Melissa toma su mano entre una de las suyas. – Podemos volver a tener lo que teníamos Haruka. No puedes fingir que no ocurrió. Sé que me amaste y esa clase de amor no muere fácilmente. – Su mirada está en Haruka, sus ojos le ruegan darle una segunda oportunidad, pero Haruka ya no puede.

Es demasiado tarde. Lo que una vez las unió, hoy en día las separa

- Antes te quería porque te necesitaba y ahora te necesito porque te quiero.

Se toma un tiempo, su corazón bombea lentamente. Haruka no quiere herirla, pero necesita decirle la verdad, su política de ´´no mentiras´´ aún permanece intacta – Tengo que reconocer que entre más te quería, menos me quería a mí mismo, era un amor así, inversamente proporcional, directamente doloroso, que mato mi alma. Que me destrozo M. –sus ojos están llorosos cuando Haruka agrega - Olvidarte ha sido lo más difícil que he hecho en mi vida, pero me concentre en olvidarte.

Si Haruka le hubiera pegado en la cara probablemente se hubiera sentido menos herida.

-¿Así que esto es lo que va a ser entonces? ¿Sólo vas a seguir mintiéndote a ti mismo? -Dice en voz baja, poniendo sus manos a cada lado de Haruka.

Haruka se apoya en la pared, levantando la cabeza en alto y al mismo tiempo la creación de más espacio entre ellas.

Melissa le da una expresión de desconcierto y dolor.

-Llegará un día en que tu pequeña burbuja se reviente. – M le da una mirada triste – y estoy segura que tu sirenita – su voz llena de desdén y amargura cuando pronuncia el apodo – no estará allí para ti. Ella correrá lo más lejos de ti. Por qué eso es lo que hace todo el mundo Haruka. Dejarte.


Hospital central.

Una sonrisa se cuela en sus labios como su mirada se posa en el lio de niños jugando en el salón del hospital ahora decorado perfectamente con figuras de cars, Ben 10, y unas cuantas princesas entre las cuales la más llamativa es Ariel, no solo el personaje favorito de Hotaru, sino también de Michiru.

Diana realmente se ha botado con la fiesta – es el primer pensamiento de la chica como sigue su mirada para recorrer el salón.

Castillos inflables, trampolines ocupan el centro del salón, mientras que dos grandes mesones a los lados están repletos de dulces, bocadillos, sodas y una cantidad increíble de diferentes bolsas de regalos.

Payasos, pinta caritas, personas con zancos y hasta dos animadores dirigen la fiesta, por lo que la risa de los niños es ensordecedora.

A medida que camina, Michiru se siente más ligera, más alegre.

-¡Michiru! – una voz cantarina la saluda haciéndola sonreír al instante. Lleva el vestido rosa más lindo que ha visto y un peinado de trenzas que la hace lucir bastante adorable. Como si ella no lo fuera por si sola. -¡Viniste! – ella continúa hablando emocionada a su lado.

Y es la primera vez que se da cuenta de lo pequeña que es Hotaru fuera de la cama, una sonrisa en su rostro, la convierten en una especie de hada muy linda.

Sus brazos están en ella como ella responde – por supuesto, no me lo perdería por nada Ariel.

-Me alegro, porque sin ti no sería lo mismo – declara como un hecho, la sonrisa no ha dejado sus labios.

Hotaru no deja de platicar acerca de todo lo ocurrido en la fiesta hasta el momento. Solo toma aire para encontrarse con Serena, quien ha llegado desde temprano con las otras chicas y se ha ganado el cariño de la pequeña rápidamente.

Michiru no está impresionada. Su amiga puede comportarse como otra niña pequeña.

-Michiru no te quedes allí, hay un montón de dulces riquísimos – comenta Serena tomando su mano y la mano de Hotaru para correr hacia la mesa de dulces.

-Con calma Serena – le guiña un ojo a la pequeña sonriente a su lado – hay dulces para todos.

-¡Hay Serena!, no puedes dejar de comer por un momento – es la voz quejona de Reí haciéndose eco, seguido de un par de risas divertidas.

-Eso no importa – replica Mina chorreante de felicidad – la verdadera pregunta es ¿Dónde está Haruka? -ella busca por el lugar para al final detenerse su mirada en su amiga - El chico con el encanto irresistible y los ojos más hermosos que totalmente te hipnotizan con una mirada, esos ojos que tienen a todas las chicas débiles en sus rodillas, y que pasa a estar loco por ti.

Michiru deja escapar una pequeña risa - Cuidado Mina, estás babeando y él ni siquiera está en la habitación.

-Oh, vamos Michiru, ¿me estás diciendo que en realidad no lo ves? ¿Está loco por ti? – pregunta Amy tomando un trago de su soda.

Michiru se sonroja, hay algo de verdad en las palabras de Mina. Y no puede negarlo. Después de todo lo que pasó, después de todo lo que había pasado, Haruka seguía luchando por ella. No se había dado por vencido.

-En realidad está loco por ti. Haría cualquier cosa por ti. Yo he visto. – Es la declaración de Hotaru, totalmente divertida al ver seguir subiendo el color rosa en el rostro de Michiru.

Ella no se atreve a decir nada más. No con Hotaru como testigo.

Él es la razón por la que está allí ahora mismo. Y no puede negar el hecho de que juega con sus emociones. Hay una nueva sensación que va a través de ella, tentando sus venas. Es abrumador.

Y esa sensación solo aumenta cuando el camina hacia ella luciendo la más hermosa de las sonrisas.

Saluda a todas las chicas y por último a ella, un beso casto directamente en el dorso de su mano. Él se ríe divertido ante su expresión sonrojada.

-¿Qué sucede contigo el día de hoy? –pregunta ella, pensando en lo diferente que fue el día anterior. Más audaz. Más atrevido con ella.

Haruka niega con la cabeza fingiendo inocencia.

Ella se cruza de brazos luciendo tan divertida como él quiere ser - Estás siendo un perfecto caballero hoy - le dice.

-Sólo trato de recordar todo lo que las niñas esperan de un chico al verlo en fiestas infantiles – responde en voz baja. Ella coloca una mano en su mejilla suavemente.

-Lo estás haciendo muy bien- le anima.

Haruka la atrae hacia sí, depositando un casto beso en su frente. La sonrisa de suficiencia no deja sus labios.

Como la fiesta transcurre, ellos hablan de cosas triviales, han caído en conversaciones acerca de películas, libros, música y viajes que han realizado.

Michiru se encuentra fácilmente hipnotizada por la facilidad con que el chico la entiende y comparte sus anécdotas con ella. Están conectados en más de un nivel. Y ella no encuentra nada malo en ello.

-¿Por qué no te has cansado de mí todavía? – la expresión de Haruka cambia y Michiru quiere abofetearse mentalmente por haber lanzado semejante pregunta. - Darien comento que tu interés en cualquier cosa dura menos que el tiempo en que tarda un auto de carreras en dar una vuelta.

Él se ríe entre dientes.

-¿Cómo se cansa alguien de ver el mar por primera vez? – Él no la deja responder – Te atrae su olor característico, esa esencia de sal mezclada con el más puro de los aromas, te enamoran sus colores, el blanco con un tono de acuarela, la luz, las olas. Esa infinidad en la que quieres perderte. Por qué sientes que allí, todo es perfecto, divertido, hermoso. Te sientes en casa. E inevitablemente entiendes que desde el primer momento en el que tu vista se posó en el mar, tomo tu corazón y que ahora nada será igual.

Su jadeo en la única reacción que experimenta y la devuelve a la realidad, sus palabras se han vuelto caricias aterciopeladas que recubren su corazón. Ella no puede negar, que está cayendo, cayendo por él. Haruka Tenoh.

Ella está sacudiendo los pies en la alfombra que da salida, a la leyenda que dice, camino a la felicidad como él le da una sonrisa tierna.

Ella le hace cosquillas en sus brazos con sus dedos suaves. - Me enojaré mucho si no me besas ahora.

Haruka le da un guiño travieso - por fin lo admites. – y la besa como si su vida dependiera de ello.

Es el beso del viento uniéndose con el mar en perfecta sincronía. Es el sol cálido sobre la arena. Es ella, y es él, en perfecta sincronía.


Una hora más tarde.

¡Los three lights !

Sus ojos son brillantes, sus mejillas sonrojadas, una sonrisa tímida ocupa sus labios. Sin embargo no ha dejado su escondite detrás de las piernas de Haruka. A las que se aferra como si su vida dependiera de ello. Lo que hace reír a todos, como cada cierto tiempo su mirada se desplaza en busca del chico de cabellos pelinegros.

Ciertamente está faceta tímida no es la que conoce Michiru de Hotaru.

-Me comentaron que había una niña muy linda por aquí. –Comienza Seiya – que me quería escuchar cantar – él sonríe divertido – mi fan número uno – apunta con du dedo - Pero lamentablemente no la veo por ningún lado – él suspira desencantado – supongo que no podré cantar para ella –él dice dándole un guiño a Michiru como hace su camino hacia la salida seguido de Yaten y Taiki.

Haruka la conoce demasiado bien y espera su reacción con anticipación.

Hotaru no defrauda. Su vocecita se escapa como ve marcharse a su ídolo. – ¡No, no! , quédate Seiya.

El pelinegro se da vuelta y sus rodillas tocan el suelo para ajustarse a su altura. – ¡Mírate! , eres toda una linda princesita –él la halaga y el rostro de la pequeña es diez veces un tono más rosa.

-¡Gracias!, tú también eres muy lindo – ahora es el turno de Seiya para sonrojarse.

-¡Oh no! – Yaten se ríe – Seiya no dejará de hablar de esto por días.

-Tú simplemente estas celoso – se defiende Seiya con Hotaru entre sus brazos asintiendo a todo lo que dice.

Haruka no puede dejar de maravillarse por el momento, quiere perderse y quedarse allí, Observando la risa de su pequeña hermana, su felicidad hace mella en su corazón y siente el regocijo de la dicha volviendo poco a poco a su vida.

Una dicha que parecía haberse perdido en el camino, en el pasado.


Y ella realmente necesita un calmante para disminuir los efectos que el rubio tiene en su acelerado corazón, esa sonrisa de adoración por la pequeña, está causando mariposas que revolotean en su estómago y un lio de pensamiento e ideas románticamente tontas.

Conociendo la expresión de babeo en el rostro de la chica, Diana comenta – todas hemos estado allí.

Michiru le da una sonrisa torcida sin dejar de observar la escena frente a ella. Sus amigos riendo junto a una pequeña niña cuya sonrisa puede opacar cientos de soles y un rubio con los ojos más hermosos que ha visto, ojos que invitan a soñar aturdido ante la perspectiva de la niña siendo feliz. Realmente él sabe una cosa o dos acerca de ser perfecto.


Ella camina con lentitud, sus pasos la hacen notablemente más alta de lo que es, y la seguridad que posee no flaquea en ningún momento. Ni siquiera cuando sus ojos se posan en Haruka.

La mirada que le da es tan intensa, que puede sentir su piel arder en llamas. Haruka la odia, y ella sinceramente no puede evitar la compresión ante ello.

Arruinaste su vida – le dice su conciencia cada cierto tiempo.

Pero ella niega en el pensamiento. Ella salvo una vida. Y no importa si destruyo algo en el camino.

Una voz la devuelve al momento – Ella es Hotaru – Michiru sonríe tomando la mano de una pequeña niña hermosa.

-Señorita Setsuna - Hotaru le regala una sonrisa – me encantan sus libros.

Ella le regala una sonrisa a cambio. Sin embargo una punzada lastima su corazón como la niña la mira con ojos brillantes llenos de admiración.

Otra vida que lastimo.

Otra vida que cambió para siempre por su culpa.

-¿Setsuna?

Ella se da la vuelta para ver el rostro de confusión de su sobrina. Luego vuelve a Hotaru.

-Eso es genial, porque he venido a leer unos cuantos. –ella le sonríe olvidándose de Haruka.

Olvidándose de la mirada en el rostro de Michiru.

Ella daño una vida, y tendrá que vivir con las consecuencias. Sabrá que algún día vendrán las quejas, los reproches y ella posiblemente no estará lista.


El tiempo vuela como la mujer susurra cuentos llenos de dragones, princesas y reinas malvadas. La atención de los niños ahora se dirige totalmente a ella, cuya voz se rompe, se eleva y cambia al interpretar a cada personaje. Es increíble en lo que hace, Andrew reconocerá eso.

Pero él no olvida. Nunca podrá. Él conoce de dolor, el mismo dolor que ha observado miles de veces en el rostro de Haruka, lágrimas saladas, corriendo sin cesar, todo por culpa de ella.

Setsuna.

-¿Estas bien? – Su voz es un murmullo cuando la pregunta deja sus labios – si la miras fijamente por más tiempo, harás un agujero en su cabeza.

El rubio se gira para encontrar la mueca de preocupación en el rostro de Diana.

-Simplemente no entiendo, como es que ella está aquí. –su mirada se posa ahora en el espacio a su alrededor, en busca de Haruka, quien parece por el momento ausente. –Es demasiado para Haruka… Esa mujer es – envía una mirada dolida en dirección a Setsuna.

Su respuesta es completada por Diana – la razón por la que se fue la madre de Ruka.

Andrew asiente, siguiendo una línea de pensamiento que no depara nada bueno.

-Es la tía de la chica que le gusta – ella continúa – y la heroína de Hotaru.

- Hablemos de devastación y problemas – es la respuesta vaga del rubio. – Aunque ya tenemos de vuelta a Melissa para eso – comenta como la chica camina hacia ellos, dándoles una sonrisa tensa.

-Hablando del diablo… Ahí viene el fantasma de la brujas de las navidades pasadas.

-¿Andrew no es hora de que le pongas una correa a tu perro? – es el tono de M, y Diana jura que si no fuera por el brazo del rubio sosteniéndola, ella ya estaría golpeando a la chica tan fuerte como pudo.

Él se encoge de hombros no queriendo comenzar una escena – tal vez es alguien más, la que necesita una correa.

Ella tiene la desfachatez de reírse del comentario. Ambos le dan una mirada.

Pero ella comienza a hablar - No entiendo tu negativa hacia mí. Solo he querido el bien para Haruka desde que llegue. Si de alguien tienes que preocuparte es de la mosquita muerta que no lo deja solo. –Su voz es de un tono oscuro, lleno de envidia y mucho odio – irónico que su tía sea una destructora de vidas ¿no?

Andrew frunce el ceño y sus labios forman una línea fija.

-¿Una destructora conoce a otras verdad? –Diana la desafía.

Melissa le da una mirada herida.

La voz del rubio es tensa cuando habla – Tus actuaciones dramáticas han mejorado considerablemente. Si sigues así serás una estrella en ascenso.

-Yo demuestro mis habilidades alucinantes cuando me parezca. Tristemente no puedo decir eso de todo el mundo.

Ella se marcha dejando a la pareja con sus pensamientos. Lamentablemente Andrew tiene la sensación de que Melissa significa calma antes de la tormenta.

Si te tomas el tiempo de leer, por favor tomate el tiempo de comentar.

Nota: Espero hayan disfrutado al leer este capítulo.

Besitos y abrazos. Acepto opiniones, sugerencias, críticas, todo es válido… Comenten ayúdenme a mejorar. Saludos y besos. Por fa díganme si les gusto o no para continuar.

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