¡Hola!
Aquí tienen.


Disclaimer: Danny Phantom y todos sus personajes pertenecen al brillante y talentoso Butch Hartman.


Dash Phantom
Por: (LP) Luna Phantom


Capítulo 12: Regresa el héroe

Danny, Sam y Tucker llegaron al laboratorio Fenton en poco tiempo y dejaron la Nave en su lugar, antes de bajar de ella. Dash aún no despertaba.

Danny no se iba a dar por vencido, de eso estaba seguro; pero de pronto se sentía desanimado. ¿Y qué pasaría si nunca pudiera recuperar su cuerpo? ¿Qué si nunca volviera a ser quién era?

-Vamos Danny, no te preocupes – dijo Sam, adivinando sus pensamientos por la expresión que su novio llevaba grabada en el rostro, colocándose a su lado y tomando su brazo – Lo intentaremos de nuevo mañana, ya verás que encontraremos una manera de solucionar este problema.

Este fue el comentario con el que la ojivioleta se despidió. Ese día se ahorró el beso de buenas noches. No quería pensar en lo que iba a pasar si Danny no recobraba su forma verdadera; bueno, definitivamente no iba a dejarlo solo, ella lo quería por quien era, pero… realmente deseaba que todo se solucionara.

Tucker le deseó suerte a su amigo y también marchó a su casa, ya era muy tarde y todavía tenía que resolver algunos asuntos; pero prometió que al día siguiente les ayudaría a buscar otra vez a esa fantasma de los deseos para regresar todo a la normalidad.

Danny se quedó ahí en el laboratorio, observando con detenimiento a su cuerpo, de modo que pudiera distraerse y no seguir pensando en la tragedia que sería ser siempre Dash… ¡Vaya! ¿Así se veía cuando dormía?...

-¿Danny? – se escuchó que llamaban, era su padre - ¿Estás ahí abajo?

Sus ruidosos pasos bajando las escaleras pudieron escucharse por todo el laboratorio. Cuando llegó, observó con extrañeza el chico rubio que lo miraba atentamente, y luego a su hijo, quien alegremente dormía.

-¿Y quién eres tú? – le preguntó a Danny.

-Ah… señor Fenton… - el chico pensó en una buena idea, una buena excusa para justificar su presencia ahí. Jack Fenton era su padre, debía ser fácil convencerlo - Yo soy… un… - y la idea precisa llegó - soy un admirador de su hijo – con esta frase ya lo había convencido - ¿Podría quedarme esta noche en su casa?

-Sólo si tienes un póster de él.

-Claro - ¿cómo no?

-¡Entonces se bienvenido!

Esa noche sus padres lo invitaron a cenar y luego le dejaron dormir en el sillón. Le parecía muy lejano en el tiempo el momento en que abordó el autobús para llegar a Amity Park desde aquel pequeño pueblo en el que él y la mamá de Dash estaban viviendo. Se sentía cansado y, aunque no quería dormir al principio, poco a poco un profundo sueño se fue adueñando de él; antes de las 12 ya había caído completamente dormido.

-¿Danny?

Abrió los ojos con dificultad y se encontró, en primer lugar, con el lindísimo rostro sonriente de su novia, quien le daba los buenos días. Más allá pudo ver las paredes de lo que parecía ser su cuarto.

-¿Eh? – inquirió un poco adormilado, levantándose de la cama… ¿un momento… la cama?

Repentinamente, Sam se arrojó a sus brazos, dándole un fuerte abrazo y besándole el rostro múltiples veces.

-Pero… ¿qué… - pronunció con dificultad, gracias a los continuos besos que su novia le estaba regalando.

Sin previo aviso, la ojivioleta colocó un espejo frente a él para que pudiera ver que su rostro había vuelto a ser el mismo de siempre: su cabello era azabache y sus ojos azules (aunque siempre lo fueron). ¡Ya no parecía un tonto chico bravucón de secundaria! ¡Había vuelto a la normalidad!

Saltó de la cama y corrió al espejo del baño con el fin de verse más claramente. Sí, ahí estaba él, era nuevamente Danny.

-¿Cómo lo supiste? – inquirió a Sam cuando ella entró al baño con él.

-Llegué muy temprano para continuar con lo que quedó pendiente ayer, pero vi que estabas… bueno, Dash estaba sentado en el sillón, mirándose como bobo y pronunciando "soy yo". Supuse que las cosas habían vuelto a la normalidad.

-¿Y qué hizo Dash después? – inquirió curioso.

-Comenzó a gritar como loco cuando me vio y salió corriendo.

-¡Vaya! Me pregunto por qué de repente las cosas cambiaron – murmuró el chico nuevamente mitad fantasma, extrañado de que, sin lucha de ningún tipo, el deseo fuera revertido.

-Eso no importa, ¡lo importante es que eres tú otra vez! – exclamó, casi gritó, emocionada la ojivioleta abrazando el cuerpo de su novio.

-¡Cierto! – acordó Danny correspondiendo su abrazo y dándole un beso en el cabello con espontaneidad, para luego sujetar su rostro con ahínco y besar su boca con furiosa avidez.

Decidieron pasar el día juntos para recuperar la semana perdida. Sam le comentó a Danny acerca de la exhibición de libros de un nuevo autor a la que quería ir y que se iba a realizar en Skulk and Lurk, y éste, a pesar de no ser fanático de las bibliotecas o librerías, accedió a ir con ella: había pasado tanto tiempo sin Sam que iría con ella a dónde fuera.

Caminaron juntos, tomados de la mano, como no habían podido hacerlo en días. Antes de llegar a la librería, pasaron a Nasty Burger y compraron unas malteadas; debían celebrar. Se sentaron en la mesa de siempre y charlaron animadamente, intercalando momentos de miradas tiernas con otros de chistes graciosos.

-¿Qué es eso? – preguntó repentinamente Sam después de terminar de besarse (una de tantas veces).

-¿Qué? – preguntó ahora Danny.

-Eso – señaló la ojivioleta apuntando hacía su ojo izquierdo, haciendo que se llevara la mano ahí y descubriera, después de palpar un poco, que era un moretón. ¡Claro! De la paliza que el día anterior le había dado Skulker a Dash – Veo que le dieron un buen escarmiento al pobre de Dash.

-¡¿Pobre? – cuestionó el chico incrédulo. Aún no lo perdonaba por haberse hecho pasar por el novio de su novia. – Yo creo que se lo merecía, eso y más.

Y sí, hubo más.

Cuando la mamá del rubio notó que su querubín había escapado de casa, se puso como loca y salió a investigar en todas partes a dónde pudo haber ido. En la Central de autobuses le dijeron que había viajado a Amity Park, por lo que ella hizo lo mismo.

Encontró a su hijo vagando por las calles (diciendo "soy yo, ¿qué voy a hacer?" una y otra vez) y lo primero que imaginó fue que lo habían secuestrado y luego, quizá, se había vuelto loco. No lo pensó dos veces antes de decidir regresar a vivir a Amity Park, donde, por lo menos, estaba Danny Phantom, ofreciendo seguridad a sus habitantes.

Ese fue el castigo de Dash, volver a vivir en una ciudad en la que no quería vivir, donde todos adoraban a un héroe (que no era él), quien probablemente lo odiaba después de lo ocurrido. Aunque… tal vez, después de lo ocurrido durante la semana apenas acabada, la idea de volver a vivir en Amity Park no iba a ser del todo indeseable; todo gracias a cierta chica gótica que, en ese momento, había pasado para él de "chica rara" a "chica linda"… desafortunadamente, ella estaba pasando un agradable rato junto a su novio en esos instantes.

Danny y Sam compartieron la tarde en Skulk and Lurk: escucharon algunas poesías e incluso Sam pasó al frente a decir una (sólo porque Danny la retó a que no se atrevería), anduvieron luego por ahí, mirando los libros. Hubo uno en especial que llamó mucho la atención de la ojivioleta, y como no llevaba consigo el dinero suficiente para comprarlo (porque ya había comprado muchos otros libros), simplemente lo dejó ahí. No vio que era una única copia y que si alguien más lo llevaba se quedaría sin él.

Pero no importaba, en ese momento estaba demasiado ocupada pasando un momento feliz con Danny para notarlo.

¡Qué cosas!

Sam decidió que la vida de Danny era siempre problemática (interesante), pero era precisamente eso lo que la hacía tan divertida. Y no le importaba qué otras cosas más pudieran ocurrir, ella siempre estaría a su lado porque, como lo dijo Tucker una vez, ella estaba loca por él… y más.

Casi llegada la noche, Danny y Sam salieron de la librería y se aventuraron por los aires (era genial volver a ser fantasma, pensó el chico) hasta la casa de él. Éste vio que Dash iba caminando con su madre, allá abajo en la calle; hizo una mueca y apartó la vista, le dio un gran beso a su novia y luego se apresuró para llegar a su casa y seguir disfrutando de la normalidad… mientras durara.

FIN


Oh, yeah! Es el fin. ¿No les avisé? Pues "Colorín, colorado, esta historia se ha acabado". ¿Les gustó? Espero de verdad poder escribir el siguiente fic multicapítulos que sigue. Si lo hago, lo publicaré, pero me temo que pasará mucho antes de que eso se pueda. Mientras tanto seguiré con mis Escenas. Preguntas, reclamos, dudas, lo que sea, ya saben, pueden dejármelo en un review. Mi correo, por si se les ofrece: luna(guión bajo)tigres(guión bajo)an(arroba)hotmail(punto)com.
¡MUCHÍSIMAS GRACIAS POR LEER ESTE FIC! ¡Los adoro! De verdad que sí.
¡Hasta luego!