Dios, de nuevo tardé demasiado en actualizarlo. Lo siento, pero no he sido capaz de contactar con mi amiga hasta esta misma mañana. De verdad, siento mucho la tardanza. Espero que os guste el nuevo capítulo^.^


Hinata parecía dispuesta a volver a discutir y esta vez, estaba segura de que se saldría con la suya.

- ¿A dónde crees que vas? - preguntó él, bastante enfadado

- ¿acaso no lo ves? Voy a salir - contestó

- Tu no vas a ir a ninguna parte - dijo el rubio

Miró a la chica de arriba abajo. Se hubiera sonrojado de no haber estado discutiendo con ella. Hinata se había puesto una falda demasiado corta y una camisa sin mangas que un escote bastante... pronunciado. Naruto tragó saliva y la miró a los ojos.

- no puedes detenerme - soltó ella

- ¿Qué puedo? Claro que si. Tú no vas a ir a ninguna parte.

- ¿Por qué? ¿Por qué es de noche? ¿o por que me voy con Sasuke?

Neji se llevó una mano a la cara. Definitivamente su hermana estaba dispuesta a cualquier cosa. Naruto había sentido como un pinchazo en el pecho, cosa que le decía que esa niña no debía de salir de la casa.

- porque estás bajo mi protección y si yo digo que no sales, es que no sales - dijo, más serio

- no puedes impedírmelo - le gritó - es mi vida

- si, es tu vida la que estás poniendo en peligro por comportarte como una niñata - la espetó él - y eso es lo que yo debo evitar

- eres un imbécil, Naruto - le soltó - y ahora apártate

- no, no lo haré - la contradijo - tu no vas a salir de aquí

- ¿Quién te crees que eres para decirme eso? - le chilló

- Soy tu protector. Y punto. Ahora, vuelve a tu cuarto.

- ¡yo no tengo por que hacerte caso!

- Hinata - volvió a empezar él, tratando de de hacerla calmarse - mira, yo...

- ¡tú no eres mi padre! - le gritó

Naruto se quedó estático. No le gustaba que le nombraran al profesor, porque volvía a sentirse culpable de su muerte. Hinata vio esa reacción en los ojos de Naruto y quiso disculparse, pero su orgullo y su odio hacia Sakura se lo impidieron. Esquivó el cuerpo de Naruto, que no la detuvo, y abrió la puerta.

- Hinata - susurró él

- No vas a detenerme - avisó ella

- No soy tu padre, pero al igual que él, solo quiero protegerte - dijo, suavemente

Ahora si que se había quedado sin reproches, por lo que se apresuró a salir corriendo. El rubio ni siquiera vio a donde se dirigía. Se sentó en el sofá, ante la mirada atónita de Neji.

- ¿Qué haces? ¿no vas a ir a buscarla?

- ¿para que? ¿para que s vuelva a escapar? ¿o para pelearme de una vez con ese bastardo? - preguntó Naruto

- Para protegerla. Tú mismo lo has dicho. - le gritó

- ¿¡y de que me sirve querer protegerla más que a mi vida si no me deja!? - espetó Naruto

- ¿protegerla más que a tu vida? - repitió lentamente el moreno

- ¡Si, Neji! Se supone que cuando uno está enamorado quiere a esa persona más que a su propia vida, ¿no?

Neji hizo como que no lo había oído. Prefería que ese tema lo arreglasen entre ellos. Pero la seguridad de su hermana le preocupaba.

- ¿no vas a ir a buscarla? - repitió

- Es mi deber, supongo - suspiró

- Naruto, ella no te culpa de la muerte de papá, te lo aseguro - susurró

- Gracias - dijo él, sonriendo a medias

Resopló antes de salir corriendo hacia la casa de los Uchiha, rezando para que la chica estuviera allí. Al llegar, fatigado, tocó el timbre. Itachi le abrió la puerta.

- Naruto, ¿Qué haces aquí?

- ¿Dónde... donde está Hinata? - preguntó

- Si está con Sasuke, entonces lo siento, pero Sasuke salió hace tiempo. No se donde está.

- Vale, gracias - dijo, aún respirando entrecortadamente

- ¿necesitas ayuda?

- No, tranquilo. Vuelve con ellos - dijo, al ver a los hijos del Uchiha revoloteando por ahí

- Si necesitas algo, ya sabes, Naruto.

- Gracias

Y sin esperar más se dirigió de nuevo a la mansión Hyuuga. Neji, al verle llegar sin Hinata se asustó.

- ¿Qué le ha pasado a mi hermana?

- Nada, hombre, tan solo vengo a buscar esto - dijo, a la vez que sacaba uno de los insectos de la caja - lo necesito para que rastree a Hinata.

- Pero que...

- Hinata no está en la mansión Uchiha. Parece ser que el bastardo de Sasuke se la ha llevado a algún sitio, probablemente lejos de aquí.

- Maldito...

- Eh, Neji, controla tu vocabulario - sonrió el rubio

- Perdona, pero...

- Ahora, cuida de tus hermanos. Si necesitas ayuda, el transmisor está en mi cuarto y conecta directamente con la Hokage. Si hay problemas, llámala a ella.

- De acuerdo. Y Naruto...

- ¿si?

- Suerte

El rubio sonrió y salió corriendo otra vez detrás aquel bicho que se suponía debía llevarlo directo a Hinata. Recorrió toda la ciudad persiguiendo a aquel extraño insecto que parecía guiarlo sin problemas a través de la gente. Luces y olores se mezclaban en el ambiente hasta que llegaron a la zona antigua de la ciudad, donde apenas vivía gente. Todo estaba oscuro y el bicho se detuvo de repente. El lugar era una antigua sala de juegos que tenía un salón de copas en la planta superior. Naruto metió el bicho aquel en una caja y la guardó en su chaqueta. Si le pasaba algo, Shino le mataba. Entró tratando de no hacer ruido, pero le fue imposible al ver el ambiente que había allí dentro. Luces de colores revoloteando por el techo, gente cantando y bailando y, como no, más gente bebiendo. Naruto se compadeció de aquellos chicos y chicas que apenas tenían los dieciocho años. Se plantó en el centro y miró todo el lugar. Entonces la vio. Pero aquello hizo que por sus venas corriera lava en lugar de sangre. Sasuke estaba recostado en un sofá, con la mitad de su cuerpo sobre Hinata. La besaba salvajemente y a la vez, rozaba la piel de las piernas de la chica sin pudor alguno. Naruto sintió el poder del kyubi golpeándolo por salir fuera, pero le controló cuanto pudo. Aún así, sus ojos eran irremediablemente rojos. Se dirigió a toda prisa hacia ellos y, amarrando al chico por el cuello de su camisa, le lanzó al suelo con un fuerte golpe. Luego miró a Hinata a quien le costaba si quiera levantarse.

- Hinata... estás borracha.... - susurró, asustado

- ¿pero que.... que demo... demonios dices? - acabó al fin, con los ojos medio cerrados y las mejillas encendidas

- Que estás borracha, maldita niña

- ¿y tú que haces aquí? - preguntó entonces Sasuke - esto es una fiesta privada y esa es mi novia

- Vuelve a ponerle una mano encima - susurró Naruto, acercándose mucho a él - y te mataré. No por ser un Uchiha tienes inmunidad ante todo

El rubio quiso acercarse a Hinata, pero Sasuke lo desafió, amarrándole del brazo. Entonces, el rubio no pudo contener su furia. Le golpeó en la cara y le hizo retroceder, mientras que toda la gente que había allí reunida les hacía un círculo. Sasuke estaba dispuesto a pelear, pero no porque quisiera a Hinata, sino porque ella estaba borracha, sería fácil obligarla a hacer algo que no quería. Atacó de nuevo a Naruto y éste le detuvo sin dificultad. En su mirada se veía la rabia y la calma a la vez, ya que tampoco quería matarlo. Entonces le cogió del brazo y lo retorció hasta hacerle gritar de dolor. Se agachó sobre su cuello y le susurró.

- aléjate de Hinata - le advirtió - o la próxima vez no me detendré.

El pelinegro se detuvo ante aquella amenaza. Naruto volvió a mirar a Hinata y la cogió de un brazo para levantarla y apoyarla en su cuello para luego cogerla entre sus brazos. La chica estaba tan bebida que se dejó, casi inconsciente. Los fiesteros le abrieron paso, asustados por los ojos del rubio. Entonces Sasuke se puso de pie y le desafió otra vez.

- te la llevarás ahora, estúpido - le gritó - pero ella volverá a mi

- no si yo puedo evitarlo - susurró el rubio, sin mirarle

- pero no podrás, porque ella me quiere a mí. Acéptalo. Nunca será tuya - siguió gritando

Naruto giró la cabeza todo cuanto pudo y le miró a los ojos. Sasuke se asustó al ver, además de los ojos profundamente rojos, que las marcas de la cara del chico eran más pronunciadas, así como sus colmillos parecían haber crecido considerablemente. Después de intimidarle, salió del lugar sin que nadie se opusiera. Al salir, su furia pareció calmarse y sus ojos volvieron a ser azules. No dejó de contemplarla mientras caminaba. Le parecía tan indefensa y tan linda que a veces sonreía, pero no olvidaba su enfado con ella. Cuando llegó a la casa, ni siquiera le dijo nada a Neji. El chico, asustado, le siguió hasta el cuarto de Hinata y le detuvo justo a tiempo, antes de que metiera a su hermana debajo de la ducha con agua fría.

- lo mejor será dejarla descansar. Mañana se levantará con resaca, pero al menos déjala dormir ahora - apuntó el moreno

- debería de despertarla, pero... bueno, tu vete a dormir, que ya es muy tarde. Yo me ocuparé de ella.

- gracias, Naruto

- me pelee con Sasuke - sonrió el chico, antes de que Neji saliera

- ¿y le dejaste herido y echo una mier...?

- Sí, Neji, sí, pero contrólate. Deja de hablar tan mal - le cortó el rubio, sonriendo

- Buenas noches - dijo el moreno, saliendo.

Entonces el rubio recostó a la chica y suspiró. Bajó y subió un par de veces, llevando unas toallas limpias y un caldero con agua fría. Empapó bien una de las toallas y la colocó sobre la frente de la chica. Había sido una estúpida al largarse así y cada vez odiaba más a Sasuke. Si tanto la quería, ¿Por qué la hacía eso? Entonces, de repente, la chica empezó a moverse. Naruto trató de detenerla, pero se puso a gritar.

- ¡suéltame! ¡suéltame!

- Para, Hinata, basta... - dijo Naruto, forcejeando con ella

- ¡suéltame, Sasuke!

Naruto se quedó helado al escucharla gritar el nombre de pelinegro. Hinata estaba forcejeando con él, creyendo que era el otro.

- nos soy Sasuke, Hinata, estás delirando - trató de hacerla entender

- ¡no, no! ¡no me toques! - siguió gritando, mientras el rubio la amarraba por las muñecas - ¡Naruto!

¿Le estaba llamando a él de verdad? Realmente esperaba que llegara y la salvara en su pesadilla. El chico se sintió la criatura más dichosa del mundo. La detuvo, casi tumbándose encima de ella y la susurró:

- tranquila pequeña. Ya estoy aquí, contigo

Al sentir el cálido aliento del chico sobre su cuello, Hinata dejó de gritar y de patalear. Se abrazó tan fuerte como pudo al cuello del rubio y respiró tranquila.

- gracias por salvarme - susurró

- nunca te dejaría sola - dijo él, acariciándola el pelo

- te quiero - murmuró ella, dejando resbalar sus labios por el cuello del rubio

- y yo a ti - confesó él. Sabía de sobra que al día siguiente no se acordaría de nada de eso.

La chica se dejó resbalar y se abrazó al pecho de Naruto. Se acomodó tanto que al poco, estaba dormida. Naruto, por no despertarla, se quedó allí con ella, acariciándola el pelo en silencio y viendo pasar la noche, feliz de ser tan estúpido como para confesarle lo que sentía mientras estaba ebria. Sintió mucho haber tardado tanto en ir a buscarla. Quizá hubiese llegado a tiempo, antes de que Sasuke la envenenara. Porque estaba convencido de que el pelinegro le había obligado a tomar algo para que ella se dejara toquetear todo cuanto él quisiera. Aunque lo más probable era que el cuerpo de Hinata no le respondía ante lo que pedía su mente, que era que saliera corriendo. Y al fin, se había desahogado chillando el nombre de Naruto a la vez que peleaba contra un falso Sasuke, creado en su imaginación. Y lo que menos imaginó Naruto era que el domingo le sorprendería dormido sobre el pelo de Hinata Hyuuga, con la chica abrazada a él. Muy lentamente, se separó de ella y la dejó durmiendo. La miró antes de salir de la habitación, imaginando la terrible resaca que la chica tendría ese día. Mientras él y Neji desayunaban y Hanabi jugueteaba con el bebé, Naruto le comentó a Neji la situación de su hermana en la Academia.

- si no entrega esos trabajos mañana, puede que suspenda todo el curso

- pues, tendré que ayudarla - suspiró el chico

- ¿pero no iba a venir Ten - ten esta tarde? - interrogó el rubio

- Sí, pero no importa. Lo cancelaré. Tengo que ayudar a Hinata.

- No, no, de eso nada. Tú sigue con tus planes.

- De todas formas íbamos a quedarnos por aquí cerca, ya sabes, por si pasaba algo. Así que, no importa, de veras - sonrió el moreno

- Eh, Neji, yo también he tenido tu edad y estoy seguro de que quieres estar un rato a solas con ella. así que, no te preocupes, que yo me ocupo de Hinata.

- ¿de verdad no te importa?

- No - sonrió él

En ese momento, Neji levantó la vista hacia la escalera y Naruto le siguió. Lo que vieron allí fue como una pesadilla. Hinata era una sombra de lo que era normalmente. Era un espectro. Naruto sonrió. La resaca estaba haciendo mucha mella en ella, ya que seguramente nunca se había cogido una borrachera como la de aquella noche. Y Hinata sabía que no la había caído bronca tal, como la que la caería esa mañana.